Conciertos y desconciertos. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 15 de abril de 2018

El mainstreen europeo se basa en que el Estado se encarga de la educación, la sanidad, las pensiones, las infraestructuras, la seguridad y de proveer a quienes más lo necesitan. Con mayor o menor fortuna este es el consenso fraguado en Europa a lo largo del siglo XX, de manera especial después de la II Guerra Mundial, en parte gracias al auge de la socialdemocracia.. Es lo que se ha dado en llamar el estado del bienestar. En España fue incipiente hasta la llegada de la democracia cuando se estableció la sanidad universal y la educación obligatoria como dos pilares fundamentales de la sociedad.

En todos lados el sector privado realiza un papel subsidiario con respecto a lo público. Donde no puede llegar el Estado se realizan conciertos para que lo haga el sector privado. En el caso de la sanidad en Cádiz tuvimos durante décadas a la Clínica de la Salud y a la de San Rafael, esta última de manera especial durante el derribo de la Residencia Zamacola y la construcción de un nuevo hospital, hoy llamado Puerta del Mar. Durante décadas San Rafael quedó adherido al dinero público como un complemento de la Residencia. Con el tiempo el Mora se trasladó al Clínico de Puerto Real, pasó a la red pública San Carlos y se concertó la antigua clínica Frontela, hoy Santa María del Puerto. Llegó el momento en el que San Rafael no era necesario para la red pública. Algo parecido se puede decir de los centros educativos: en los Pactos de la Moncloa se estableció la enseñanza obligatoria y como no había colegios suficientes, mientras se construían se concertaron centros privados y muchos padres se acostumbraron a llevar a sus niños de manera gratuita a los colegios donde antes solo iban los hijos de la gente pudiente. Ahora sobran plazas en la pública y sería menester hacer lo mismo que se ha hecho en la sanidad: ir retirando los conciertos de manera paulatina y escolarizando a los niños en los centros públicos. Los colegios privados concertados disminuirían su excesivo papel ( suponen cerca de un 60% en Cádiz) mientras el Estado mantendría su responsabilidad, sin cerrar ningún centro público. Conviene recordar que en la ciudad se han cerrado en los últimos años siete colegios mientras se aumentaban las unidades concertadas en la privada.

Así lo veo yo, a pesar del ventajismo de algunos padres y el oportunismo de muchos políticos que dicen defender la escuela pública mientras llevan a sus hijos a la concertada.

Fernando Santiago

  • acero inolvidable

    Fondo de reptiles
    Así se llamó en la España de la Restauración a lo que hoy llamamos fondos reservados. Se trata de fondos autorizados por el Presupuesto para la seguridad del Estado pero que no están sujetos a la fiscalización de la intervención del Estado y del Tribunal de Cuentas, y que, por tanto, son gastos que no hay que justificar. Quizá se llamó fondo de reptiles por su propia condición de fondos para destinos inconfesables. Éstos vienen a ser los desagües o conductos subterráneos por donde se evacua lo que se oculta a la población. Porque el Estado, dicen, es un organismo que también necesita evacuar heces residuales.
    Pero la falta de control de estas partidas de las que se puede disponer sin justificante y sin que generen apunte contable facilita peligrosos desvios y, de hecho, estos fondos sirven para sobornar periodistas y corromper jueces al servicio de los intereses particulares del Gobierno que los maneja, Incluso para pagar a mercenarios del crimen, para trabajos sucios que no admite justificación en un Estado de derecho.

  • JUAN CONTRERAS

    Por favor Fernando, no des idea, a ver si suprimen los conciertos y los colegios concertados cierran sus puertas.
    A renglón seguido abandono de los edificios, modificación del PGOU, recalificación del suelo, y pelotazo inmobiliario que te crió. Esclavas, marianistas y salesianos, pidiendo la beatificación de un periodista, que no pudo ser Alcalde de Cádiz.

  • Fernando Santiago Muñoz

    JUAn: es una antigua tradición de los colegios religiosos. Mira San Felipe o San Vicente.


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