No es lo mismo cultura que culturismo. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 15 de julio de 2019

Yo comprendo que es una vulgaridad pero no por ello menos eficaz recurrir a la definición de la Academia de la Lengua: conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico o conjunto de vida y costumbres, grado de desarrollo artístico, científico e industrial en una época o grupo social. Eso es cultura en español aunque el debate sobre el significado ha variado a lo largo de la historia desde la antigua Grecia a la Ilustración pasando por Gramsci, Althusser o Chomsky, por decir tres pensadores que, cabe suponer, influyen en los integrantes del Equipo de Gobierno, al menos en aquellos que tengan la funesta costumbre leer. Adelante Cádiz ha zanjado la cuestión: el carnaval es cultura por lo que se procede a la fusión de ambos en el organigrama municipal. En la creencia popular se circunscribía a las bellas artes y al conjunto de saberes y creencias. En una visión amplia se le podrían añadir las costumbres populares por lo que el folklore, de una manera u otra, podría entrar en la definición. Pero ya puestos toda actuación municipal podría ser “lucha por la igualdad” en los conceptos del Equipo de Gobierno si nos atenemos a lo que dicen defender.

Me malicio que primero se pensó cómo distribuir las competencias, qué concejales eran más apropiados para cada cosa y luego se le busco eso que ahora los finos llaman “ el relato”. Un poner: el alcalde pensó que Lola Cazalilla era la apropiada para llevar cultura para enmendar el fracaso estrepitoso de Eva Tubío y porque la mujer de su amigo el comparsista es Licenciada en Historia del Arte. Luego había que encajar carnaval que primero tuvo Adrián Martínez de Pinillos, El Ladri, y luego María Romay, Diosa Gades, musa de Procopio. ¿Quién mejor que la que estaba casada con un conocido comparsista? Debió pensar alguien. Algo debe saber del tema al menos por lo que oye en casa. ¿Cómo justificamos unir ambas delegaciones? Pues decimos que el carnaval es cultura y así masajeamos a los carnavaleros de la ciudad, lo que han hecho todos los gobernantes de Cádiz desde 1979 hasta la fecha. Dicho y hecho. Estaremos atentos a las medidas concretas, juzgaremos a la nueva concejal no por su aspecto sino por sus actuaciones, no por el camino que la ha llevado a tener esa responsabilidad en la ciudad sino por cómo gestione lo que se le ha encomendado. Empieza con el grave problema de tener a Paco Cano, ese gestor de Arte y Naturaleza que no sabía lo que pasaba en su empresa, haciéndole un marcaje intenso.

Fernando Santiago


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