Archivo de autor

Despedida de soltera

Fernando Santiago Muñoz | 23 de septiembre de 2018 a las 5:27

El deterioro de la muralla

Fernando Santiago Muñoz | 23 de septiembre de 2018 a las 4:26

1980. Pablo Juliá

Fernando Santiago Muñoz | 23 de septiembre de 2018 a las 3:15

Burkas

Fernando Santiago Muñoz | 23 de septiembre de 2018 a las 3:14

Nuevo disco

Fernando Santiago Muñoz | 23 de septiembre de 2018 a las 2:13

La ley del embudo

Fernando Santiago Muñoz | 23 de septiembre de 2018 a las 1:01

Totalmente confirmado

Fernando Santiago Muñoz | 23 de septiembre de 2018 a las 0:00

El responsable

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 6:39

Elecciones andaluzas

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 6:33

Memoria histórica

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 5:40

Una saeta

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 5:39

Jueves

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 4:41

Payoyismo

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 3:42

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Curiosa foto. Posando una inmensa mayoría de puretas con el lehendakari payoyo como si fuera a una boda. Mirando al fondo los pocos chavales que deben vivir en el pueblo.

Alivio. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 1:36

AL1DGIE2La salida de la larga noche de austeridades, recortes y limitación a las libertades, en torno a un aburrido discurso de miedos y amenazas, como mínimo nos ha proporcionado a muchos una saludable sensación de alivio. Reinaba un cierto hastío acerca de tantas historias sobre asuntos francamente oscuros, tales como: prima de riesgo, exigencias de la Troica y necesidad de ofrecer confianza a los mercados; eufemismos macroeconómicos poco entendibles y que se han traducido en precariedad para la gente y ventajas para los bancos y las grandes fortunas. Solo por eso ya ha merecido la pena la moción de censura y el nuevo gobierno socialista, incluso para quienes no lo somos y podemos plantear fundadas críticas y recelos al PSOE de la transición. De entrada este nuevo ejecutivo, desde luego valiente, ofrece una imagen más que presentable: feminista, ecologista, moderna y dialogante. En escaso tiempo, hay esperanzas fundadas de cambios que reconfortan, como la abolición de la Ley Mordaza, impuesta por la derecha para perseguir la disidencia; y la vuelta a la lucha contra el olvido impulsada por Zapatero, ya que la dictadura del General Franco se caracterizó por una represión demasiado intensa, y es preciso aliviar el daño causado y facilitar la búsqueda de los restos de sus víctimas.

 

La exhumación de los restos del dictador de su mausoleo, levantado con mano de obra esclava, llega tarde, durante largo tiempo fue un descrédito para nuestro sistema democrático que solo explican los pactos de silencio que tejieron una transición aún inconclusa. Ha tenido que llegar Pedro Sánchez para resolver tan vergonzoso anacronismo, en su haber hay más cosas que justifican la recuperación del optimismo, como: las medidas contra la violencia de género; la distensión con los nacionalistas catalanes, de manera que la Generalitat ha regresado a las reuniones del Gobierno con las autonomías; el levantamiento de los aforamientos que limitará la impunidad de los políticos, junto a medidas de control de calidad, como las que han conducido a la fulminante dimisión de dos ministros. Más recientemente, la reducción del impuesto a la energía eléctrica abaratará un precio que había crecido de forma excesiva desde que Aznar privatizó las compañías eléctricas. Recuerdo que cuando éste ganó sus primeras elecciones, un veterano periodista conservador auguró que volvería la socialdemocracia y con mayor coherencia pues España era un país pobre necesitado de políticas sociales, sin embargo la prolongación de los gobiernos de derecha han dejado maltrecho al Estado de bienestar.

 

También hay sombras, Pedro Sánchez ha cambiado la imagen del PSOE, recuperando un lenguaje socialdemócrata que se echaba de menos desde que Felipe González consiguió retirar las referencias más progresistas de sus Estatutos, pero ciertas medidas han quedado en meros gestos, como la acogida del barco Aquarius que no ha modificado las políticas sobre inmigración. No se entiende que renuncie al impuesto a la Banca, ni a la abolición de la Ley de Reforma Laboral que ha introducido una extrema precariedad en el trabajo. Tampoco su complicidad con una guerra genocida, manteniendo el suministro de bombas a la tiránica monarquía saudí. Pero mientras la derecha se radicaliza, el gobierno se mantiene con saludable firmeza, como esa enmienda a una norma contra la violencia machista que sirve de atajo para evitar que el Senado bloquee los presupuestos, recurso que el propio PP empleó y que ahora le sirve para comparar a Sánchez con Maduro. Por favor, señor Casado, no se pase usted, nuestro Pedro es mucho más guapo.

 

JULIO MALO DE MOLINA.

Sobre Canal Sur

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 1:34

Mucho mejor que lo de Fariña. Nacho Carretero on fire

Fernando Santiago Muñoz | 22 de septiembre de 2018 a las 0:33

Anexo. Bestiario breve del futbolista aficionado

Tras años de liguillas locales —jugué alguna más en la que llegué a medirme a rivales como el mismísimo David Bustamante— he logrado diseñar un breve muestrario de personajes. El del fútbol amateur es un mundo de insondables posibilidades. He aquí los especímenes recolectados.

El portero: Sin duda, el más meritorio. Triste figura bajo palos, silueta dibujada entre la lluvia. Abocado, en un momento u otro, a cagarla. No hay partido amateur sin su cantada correspondiente.

El delantero centro: Suele caracterizarse porque no festeja los goles. Puede enganchar una volea por la escuadra desde la frontal, que se girará serio, ceño fruncido, mirada al infinito con expresión de «sí, lo sé». Ese partido y ese gol no son dignos de su celebración.

El pesado: Lo protesta todo, se queja de todo, no se calla jamás. Siempre hay uno de esos en cada equipo. Un jugador rival controla con el pecho a cuarenta metros de su posición y él grita pidiendo mano. Todo le parece mal.

El profesional: Se cree que está en otro partido, probablemente en uno de primera retransmitido por Gol TV. Se pone la mano en la boca al hablar (no es broma), pierde el tiempo si van por delante (él va a ganar, no a jugar), calienta con auriculares en los oídos (también lo he visto) y, atención, intenta engañar al árbitro. Esto último me parece sencillamente fascinante. Un árbitro aficionado al que le pagan dos duros y cuya máxima preocupación es acabar cuanto antes para volverse a casa… y aparece el profesional fingiendo un penalti. Y cree meritorio conseguir que lo piten. Cree meritorio hacer trampas en un partido de mierda un domingo a las ocho de la tarde. A este tipo de jugadores me los imagino en su casa diciéndole a la novia «Tengo partido, joder», mientras cocina pasta blanca y extiende la equipación sobre la cama con el dorsal a la vista.

El fenómeno: Le deben estar grabando y este partido es su única oportunidad en la vida para demostrar lo que vale. Ni un pase al pie, demasiado fácil para él. Hay que buscar la entrega al hueco, el recorte. Jugar fácil es insípido. Hay que intentar el rizo. Los demás, claro, deben ser pacientes y recuperar sin rechistar cada balón que pierde.

El gordo: Siempre hay un gordo. Le cuesta moverse, pero pone todo de su parte y asume sus limitaciones. Es legal, es noble y parece el único que comprende que eso es un partido de gilipollas, no uno de profesionales.

El violento: Se enciende por cualquier nimiedad. Le agarran y pasa a modo carnero, apoyando su frente contra la del rival. Si se calienta, hace una entrada fea, sin que por su hueca cabeza pase la idea de que va a dejar a un tipo sin ir a trabajar un par de semanas. Dice imbecilidades del tipo «lo que pasa en el campo se queda en el campo». En realidad, podría fusionarse con el profesional. No hay vida más allá del partido del domingo.

El Lillo: Corrige la posición de sus compañeros cada minuto. Le dice a todos lo que tienen que hacer. Reparte broncas cuando alguien falla y, si su equipo pierde, les grita a todos y a veces decide que lo mejor es irse al banquillo porque su paciencia se ha terminado. El otro día, el medio centro rival pasaba por delante de mí tras una jugada y gritó: «¡Vaya equipo de subnormales que somos!». Y después se fue al banquillo.

El árbitro: Supongo que ganan cien mil euros por partido. No hay sueldo que pague aguantar a una manada de idiotas creyéndose Lineker. Eso sí, de arbitrar no tienen por qué tener idea

El cuento de la buena pipa

Fernando Santiago Muñoz | 21 de septiembre de 2018 a las 20:29

Cuneros

Fernando Santiago Muñoz | 21 de septiembre de 2018 a las 9:44

Así llaman a quienes se presenta por una circunscripción donde no viven. Lo hacen todos los partidos sin excepción que actúan siempre movidos por sus intereses y no por el interés general. El más famoso fue Rubalcaba que no solo vino de cunero sino que dijo en Santander, su circunscripción hasta ese momento, que así esa provincia tendría un diputado más. Un descaro muy grande que en Cádiz, como somos idiotas, nadie le afeó.¿Como que un diputado más por Santander elegido en Cádiz? Otro momento chusco fue cuando Ant0nio Sanz quiso encabezar la candidatura de Sevilla y se vino a Cádiz José Luis Sanz en un intercambio ridículo.

Ahora la más famosa viñera de la política española va a presentarse por Málaga sin tener una explicación convincente, un mamarracho más.

Singularidad. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 21 de septiembre de 2018 a las 6:50

 

Hace meses hubo en la Sala Momart una actuación denominada Finalísima donde cuatro grupos de esos que en el argot del carnaval llaman “punteros” cantaban lo mejor de su repertorio. Allí se presentó un inspector de la Seguridad Social para comprobar si  los grupos habían dado de alta a quienes actuaban ya que iban a cobrar por la actuación. Hubo desbandada de todos los que cobraban una paga (o paguita) porque sabían que era incompatible con percibir cualquier otra retribución.  La comparsa de Juan Carlos Aragón estaba al corriente y la de Tino Tovar estaba en trámite. Los representantes de las agrupaciones fueron convocados cinco días después para explicarles  la legislación vigente. A quienes tuvimos la osadía de contar lo que había ocurrido nos amenazaron con poner el asunto “en manos de nuestros abogados” (¿por qué será que todos los fatuos tienen varios?). El caso es que parece que 14 agrupaciones han sido inspeccionadas para que cumplan con las normas que se aplican a todos los españoles pero al parecer  reclaman lo que llaman “singularidad” del carnaval que viene a ser, según entiendo, que se haga una excepción con este sector de manera que los que cobran un subsidio puedan percibir por  su actuación una retribución sin perder la paga y sin  tributar a Hacienda. Todo sea por Cádiz y su carnaval.

El asunto es tan importante que el subdelegado del Gobierno, José Pacheco, convocó una reunión de las agrupaciones con técnicos del INSS y de la Agencia Tributaria que concluyó con la creación de una ventanilla carnavalesca.  Los 500 mil contribuyentes de la provincia que continúen su curso normal o que se pongan a cantar por Paco Alba en el patio de la Delegación de Hacienda. Los 60 mil autónomos  gaditanos que se  aprendan algún pasodoble de Los Carapapa o de Martínez Ares. Si cantas un poquito te aplican una excepción ,si eres contraalto puedes saltarte colas y un señor vestido por Raza Mora o Los Sarracenos te atenderá al ritmo del tres por cuatro. Si el carnaval no te importa lo más mínimo,  la legislación vigente. Esta provincia es así de peculiar. El subdelegado  no se preocupa por la carga de trabajo de Navantia, tiene abandonado el Paseo Fernando Quiñones, la muralla del Campo del Sur y el Castillo de San Sebastián pero en cuanto oye un punteo se pone nervioso .Como cantaba Los Llaveros Solitarios “Allá por el mes de mayo , cuando ruge el papagayo y cantan los caracoles, por la selva se presenta un inspector de la hacienda, vestido de Lola Flores”

Fernando Santiago

En Conil

Fernando Santiago Muñoz | 21 de septiembre de 2018 a las 5:42