Con la venia » Fernando Santiago Muñoz

Archivo de autor

Otros tiempos

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2020 a las 3:36

Parecidos razonables

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2020 a las 2:32

Verano gaditano de ayer a hoy

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2020 a las 2:30

Carnaval

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2020 a las 1:29

Desfile

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2020 a las 0:37

Tranqui, Jordi

Fernando Santiago Muñoz | 9 de agosto de 2020 a las 0:27

La República por Félix Ovejero en El Mundo

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 5:51

Precisemos. El republicanismo es una teoría de la libertad: los ciudadanos son libres cuando no están sometidos a intromisiones arbitrarias, tanto reales como potenciales. No es libre el siervo al que su señor le impide escoger una pareja, pero tampoco lo es al que se lo permite, sujeto como está a la voluntad ajena. Aunque no se ve interferido, no por ello abandona la condición servil. Quien es libre porque se lo consienten no es libre. Cuando un poder puede actuar arbitrariamente no hay libertad. Si alguien puede, según le plazca, impedir a algún otro hacer o decir lo que quiere, no hay libertad.

La ley es la garantía de libertad. Una sociedad que encarcela a criminales no es menos libre. Al contrario, hay libertad porque los criminales no pueden imponer su voluntad, porque rige el imperio de la ley. Pero no cualquier ley, sino la ley democrática que atiende a las razones y a los intereses de todos. Una ley que nada tiene que ver con la ley del déspota. No hay libertad cuando allá van leyes, do quieren reyes. De ahí arranca la oposición republicana a las monarquías. Y a su luz se han de entender las clásicas palabras de John Adams en 1776, en sus Thoughts on Government: “La definición misma de república es un imperio de leyes y no de hombres”

Hay un hilo que conduce de la democracia, de las decisiones compartidas, a la ley justa, la última garantía de la libertad. Se trata de un hilo insuperable en el plano de los conceptos, pero frágil en su exposición al viento sucio de la historia. Por eso debemos cuidarlo. Estremecedor, sin duda, pero, como diría el añorado filósofo, con esperanza, sin esperanza y aún contra toda esperanza, es nuestro único asidero. El de la razón. Salvo, claro, para quienes confían en los dioses o en sus doctrinas sin fisuras, para los iluminados o los psicópatas.

Y ahora, repasemos. Cuando en Alsasua se impide defender ideas, cuando se suministra jarabe democrático, cuando se aplaude a los asesinos y se intimida a las víctimas, cuando se le exigen a un presidente de gobierno referéndums o indultos, por encima del Parlamento o de la Constitución, cuando se ejerce un poder para el que se está inhabilitado, cuando un presidente de una comunidad autónoma amenaza a un tribunal constitucional, cuando se reclama a los tribunales que desprecien la ley y hasta cuando se convierte a la escolta en chica de los recados; en todos esos casos hay comportamiento despótico. Se amenaza con el uso discrecional del poder. El miedo se utiliza como argumento.

En una sociedad republicana no se puede vivir con miedo. Con miedo no hay libertad. Recuerden las palabras del personaje de Blade Runner: “Es toda una experiencia vivir con miedo, eso es lo que significa ser esclavo”. Y si uno no es libre, nadie lo es. De nuevo, las palabras del judío de Tréveris: “Una sociedad en que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos”. Ni siquiera son libres aquellos que hacen lo que quieren. Su libertad es una libertad consentida. Esa es la basura que sembró ETA, tan vez para siempre, en el País Vasco.

Los nacionalistas y los comprensivos no eran libres de querer algo distinto de lo que querían. También a ellos les perdonaron la vida. A veces, por un instante, quiero pensar que a algunos les asomó la duda de si defendían lo que defendían porque era lo que les dejaban defender. Pero el instante dura el tiempo de un pálpito. No ignoro que quien no puede vivir como quiere acabar por convencerse de que quiere vivir como puede.

Puede que lo anterior suene un tanto filosófico, abstracto. Si quieren un ejemplo preciso de republicanismo, relean el discurso de Felipe VIdel 3 de octubre de 2017. Allí están todos los mimbres: la defensa de la Ley, de la Constitución y de la Democracia. Y sobre todo el recuerdo de que los poderes públicos no están al margen de la Constitución y del resto del ordenamiento jurídico.

Lo que son las cosas, mutatis mutandis, el Rey estaba repitiendo las palabras que hace ahora doscientos años pronunciara Rafael del Riego: “España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto, ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la nación”. El Rey estaba defendiendo la República. Y no se lo perdonaron.

Quizá sea cosa de proteger a la república de los republicanos. No sería la primera vez. Les confieso que en estos días con me acuerdo muchas veces de aquello que en carta del 6 de junio de 1930 le escribía Pedro Salinas a Jorge Guillén: “Dan ganas de hacer una declaración de republicanismo unipersonal y no volver a hablar luego. Hacerla para que no crean que se reserva uno. Y recién hecha declararse incompatible con el republicanismo español”.

Una idea

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 5:47

Decadencia

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 5:46

Ejem

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 5:35

Residencial Carlos III

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 5:23

Rebelión a bordo. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 5:18

BOUNTY _FotorConversaciones en El Escorial, acabo de pasar unos días en la que fue casa de mis padres, cerramientos de piedra berroqueña y techumbre de pizarra. Un lugar excepcional en el centro de las cordilleras que atraviesan la península ibérica, tal vez por eso el ambicioso y ascético Felipe II decidió levantar allí la imponente mole del Monasterio de San Lorenzo, sobria corte de un vasto imperio colonial y pieza emblemática en la historia de nuestra arquitectura, pese al perfil que configuran sus imponentes chapiteles de origen flamenco. Cuando en 1958 el fotógrafo de Le Corbusier, Lucien Hervé, realiza un reportaje acerca del monumento, no puede evitar una notable mirada crítica, recordando los tiempos de la contrarreforma y de la inquisición. El arquitecto alemán Paul Bonatz, que asesora al Estado español después de la guerra civil, aconseja los estilemas escurialenses del arquitecto Juan de Herrera como modelo de la arquitectura nacional que el nuevo régimen quería propiciar, alternativa al Movimiento Moderno que se asociaba a la España vencida. Aquel historicismo se distingue en el Ministerio del Aire, de Gutiérrez Soto, y en otras arquitecturas del primer franquismo. “Mañana de Peguerinos con El Escorial al fondo”, así comienza un poema de Rafael Alberti sobre la guerra civil, que comentamos mi hermano y yo.

 

Historias tristes de la guerra, entre tantas víctimas recordamos dos tíos de nuestra rama materna, oficiales de la Armada que fueron ejecutados por la marinería amotinada para impedir que sus barcos se unieran al golpe de estado contra la República. Sucesos generalizados que permitieron al gobierno conservar la casi totalidad de la flota, comandada durante la contienda por el almirante Buiza. Alguien comentó el clasismo y el autoritarismo propios de los mandos de la Armada, más duros que en otras armas. Mi prudente hermano argumentó que esto se justifica por las dificultades para manejar la fragilidad de las embarcaciones; yo recordé una secuencia de la excelente película “Rebelión a bordo”, de Lewis Milestone, con Marlon Brando y Trevor Howard, de 1962. De chico me impresionó escuchar la sentencia del Almirantazgo británico que absolvía al cruel capitán Bligh, matizando cómo la aplicación estricta de leyes generales no recoge todas las contingencias de la condición humana y es por ello que, aún reconociendo las razones del segundo oficial Flecher Christian (Marlon Brando), no pueden justificar que dirigiera el motín de la fragata Bounty.

 

“Mutiny on the Bounty” (Rebelión a bordo) tuvo en su momento un enorme éxito, compitiendo aquel año con “Lawrence de Arabia”; creo que a los muchachos nos entusiasmó más la primera, por el perfume de la aventura marinera que siempre es la aventura más perfecta; al volver a verla, creo que se trata de una película turbadora, pues Marlon Brando, que se encontraba en su esplendor como actor, representa un personaje atormentado, diferente a los héroes buenos y simpáticos de las películas de aventuras. Al malvado capitán lo interpreta uno de los grandes actores de la escuela inglesa, Trevor Howard, quien consigue resultar realmente antipático. Cuando la Bounty llega a una isla perdida del Pacífico, la tripulación se dedica a beber y hacer el amor con las nativas, finalmente el errático oficial Fletcher decide regresar y someterse a la justicia, pero sus hombres incendian la fragata para evitar que los entregue, de manera que el personaje de Brando muere al intentar recuperar su barco en llamas, un desenlace moralista que deja desolada a su amada Maimiti y desconcertados a los espectadores.

Julio Malo de Molina.

Jetas

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 4:45

El Portillo

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 1:44

Cosecha

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 0:43

Plaza Mina

Fernando Santiago Muñoz | 8 de agosto de 2020 a las 0:24

Sobre los toros en El Puerto

Fernando Santiago Muñoz | 7 de agosto de 2020 a las 11:26

De qué se trata que me opongo. Juan Carlos. FSM

Fernando Santiago Muñoz | 7 de agosto de 2020 a las 7:00

Por supuesto, en primer lugar, que el Emérito entregue a la Hacienda española la tributación de todo el dinero que haya recibido y no declarado, con independencia de su inviolabilidad. Eso nos lo debe. Cabe suponer que es cierto, aunque no haya sentencia judicial, porque su propio hijo le retiró la asignación y renunció a su herencia, así que no debe ser descabellado pensar que cobró al menos ese dinero. No puede ser una comisión por el contrato del AVE  a La Meca por dos motivos: le fueron entregados los 65 millones antes de la adjudicación de la obra y, como es normal, las comisiones las pagan los adjudicatarios. Eso sí, nadie regala 65 millones de euros, el motivo por el  cual le entregaron ese dinero no se sabrá nunca porque él no lo va a decir y quien lo pagó ya no vive. En el plano de la utopía sería bueno saber si alguna vez  recibió otros regalos, aunque lo dudo. Esta vez se ha sabido por una amante despechada y un comisario felón. En España no se podrá procesar a Juan Carlos de Borbón porque es inviolable y en Suiza lo dudo mucho. Morirá habiendo emborronado su reinado.

Dicho lo anterior ¿ha habido algún beneficio por la marcha (huida, fuga, exilio) de Juan Carlos de Borbón? ¿Alguien vive mejor?¿Se ha resuelto algún problema? No me cabe duda de que la marcha de Juan Carlos de Borbón se produjo a instancias del Gobierno, con la anuencia del rey Felipe. No sé qué hay de bueno en que el rey Emérito viva en otro país, salvo que este revuelo le ha supuesto un beneficio político indudable a Podemos. Dicho lo anterior ,  confirmo que somos un país de porteras ¿es importante saber dónde está? A mí me da igual. No creo que cambie nada ni que nadie tenga la obligación de decirlo. Podríamos preguntar  si le cuesta dinero al erario y cuánto. Eso es relevante. El resto es cotilleo puro.

Para incautos: no puede haber un referéndum monarquía o república salvo que nos saltemos la Constitución. Si alguien quiere promover el debate, como ha dicho Pablo Iglesias, deberá contar primero con la mayoría de 2/3 del Congreso, luego convocar elecciones, una nueva mayoría igual que la anterior y entonces sí se podrá convocar ese referéndum. Ese es el procedimiento, para el que no lo sepa.

Una última cuestión: comprendo que Cádiz le quite la avenida. Aprovecho: que quiten el busto horroroso que hay al principio. Qué espanto.

Cervera por Baena

Fernando Santiago Muñoz | 7 de agosto de 2020 a las 6:00

La excepción

Fernando Santiago Muñoz | 7 de agosto de 2020 a las 5:49