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Por ahora

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 10:50

Susana Díaz podría haber dicho lo de Romanones : “he dicho jamás y cuando digo jamás quiero decir por ahora”. Dice que renuncia a plantear una guerra en el PSOE pero con el historial que tiene la presidenta de la Junta a sus espaldas en cuanto a traiciones y puñaladas no creo que nadie vaya a tomar en consideración sus palabras. Ella misma puso a Pedro Sánchez y luego fue a cargárselo.

Por cierto ¿nadie ha caído en el papelón de Eduardo Madina? Ya ha perdido dos primarias. ¿Y en Felipe que cada vez que apoya a un candidato pierde?

Estibadores

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 6:46

La riada del domingo. Fernando Baeta en El Español

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 5:44

Con el buen ojo que le viene caracterizando en los últimos tiempos para buscar maduros a los que apoyar o protegidos a los que después hundir, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero se pasó toda la tarde noche del sábado haciendo de pitoniso pito sobre el castañazo que se iba a pegar Sánchez al día siguiente. “Gana Susana de calle, por cuatro o cinco puntos… por lo menos”, fue su mensaje a todos aquellos que le preguntaban.

Unos días antes, José Bono, perdedor contra el anterior en las primarias de julio del 2000, –pero que en el fondo está convencido de que nadie/nadie sería mejor secretario general que él– también lo tenía clarísimo y con la chispa, agudeza e inteligencia que cree derrochar por todo su cuerpo serrano le dijo a Daniel Basteiro que Pedro era un bluf y que no podía coser el PSOE: “Tiene aguja pero no tiene hilo”. ¡¡¡Guau!!!

La riada del domingo los ha pillado en pelotas, sin flotador ni manguitos y se los ha llevado por delante. Pero no sólo a ellos dos. Todo el PSOE oficial, toda la vieja/viejísima guardia y hasta la nueva que tan satisfecha estaba por el asesinato de octubre en la calle Ferraz, y en el que todos aportaron su gotita de cianuro, se ha ido ahora por la pata abajo y busca desesperadamente el camino de vuelta. Quieren trepar como sea desde el sumidero al que los ha enviado un muerto que estaba vivo y repleto de rencor y una militancia harta de que todos hablaran en su nombre sin tener ni idea de lo que realmente piensa.

El padre González, el resucitado Guerra, el editorialista Rubalcaba, el profeta Zapatero, el modisto Bono, el gestor Fernández; los nuevos Page, Puig, Vara, Lambán; los aspirantes Gómez y Carmona; el sempiterno Eduardo Madina, que ha vuelto a doblar la rodilla ante Sánchez…

Unos han visto cómo ni tan siquiera su pasado y poderoso liderazgo en el partido ha servido para influir en la militancia; otros, han comprobado con horror y miedo ante lo que se avecina como sus territorios les daban la espalda, y de forma contundente en algunos casos; otros han contemplado cómo sueños y ambiciones se convertían en pesadillas y en un futuro político al borde del cadalso. Entre todos pusieron en marcha el asesinato del Orient Express sin contar con los militantes, pero al final han sido estos los que les ha pasado por encima. Aplastamiento generalizado de una forma de entender el Partido Socialista Obrero Español.

Pero como no hay mal que por bien no venga –¡ojo! que no quiero decir con esto que la victoria de Pedro es lo peor que ha podido pasar, ni mucho menos que la victoria de Susana hubiera sido la salvación de un partido en plena autodescomposición– la dimisión del impresentable de José Luis Corcuera, el de la patada en la puerta y en los cojones, es sin duda una gran noticia para el nuevo secretario general, para todos los socialistas de bien, porque se quitan esa basura de su partido, e incluso para el común de los mortales que aún le recuerdan como el ministro del Interior y de los fondos reservados.

A este mundo, al del común de los mortales, ha vuelto de cabeza la Felipona, -como brillantemente suele llamar el gran Raúl del Pozo a la presidenta andaluza- que debe seguir frente al espejo y preguntándose cómo es posible que haya perdido por goleada; cómo es posible que se hayan equivocado tan estrepitosamente los militantes a la hora de depositar su voto en la urna y elegir a un tal nomientascariño como nuevo líder de los socialistas en lugar de a ella, que sin duda es la mejor.

Que te apoyen descaradamente todos los nombres propios de la historia reciente de tu partido, además del periódico oficial del PSOE, y que te gane por más de diez puntos de diferencia aquél a quien denostabais en público y en privado tú y todos los nombres propios de la historia reciente de tu partido, además del periódico oficial del PSOE, debe resultar tremendamente humillante.

Ella que ganaba siempre, que tantos avales tuvo –menos que votos, por cierto– que era la reencarnación de la virgen de Triana, de la Macarena, de todas las vírgenes habidas y por haber; ella, la última CocaCola del desierto, la más lista, la más socialista, la más todo de todo. Ellaha sido arrasada. Ha perdido en todos los sitios menos en su casa y se confirma lo que se sospechaba: que lo suyo es heredar pero no conquistar.

De ahí su rostro demudado e incrédulo del domingo por la noche, su rictus de desazón, de odio indisimulado y de rabia profunda cuando se dio cuenta de que no siempre el cartero llama dos veces y de que ahora la muerta es Susana Díaz.

La duda estriba en saber si el PSOE podrá sobrevivir a tanta sangre.

El panorama de la izquierda

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 4:49

Aniversario

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 2:46

El Libi y el Ardentía

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 2:38

Educación

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 1:43

Nueva oferta

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 1:36

El Selu

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 0:39

Colapso en el DNI

Fernando Santiago Muñoz | 25 de mayo de 2017 a las 0:35

Falta la manifestación de niños

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 19:46

Es lo único que todavía no ha hecho San Vicente para exigir que le pongan una línea más: sacar a los niños a la calle. Cortar el tráfico en la Avenida o llevarlos a la plaza Mina. Es una tradición junto con los recursos que se suelen ver en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, en una sala que le llaman la Sala Vaticana porque sus jueces son ultramontanos. Que no decaiga.

Ejemplos

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 19:43

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Ya que Di María pide ejemplos: la terraza de El Adobo, que ocupa todo el tramo de la calle Rosario entre Beato Diego y San Francisco; todas las de la plaza de San Francisco que ya ocupan la mitad , casi hasta el parterre; la calle de la Palma al completo; la Tapería del Lulu que se ha apropiado de la acera de la Avenida por completo. Y ya que se ve a José Manuel Córdoba: Barra7 se ha apropiado de un trozo de la acera frente al establecimiento con una instalación fija.No quiere nada de esto decir que no se puedan poner terrazas sino que la calle es de todos y no se la pueden apropiar algunos con la excusa del empleo. Algunos de los establecimientos citados pueden ser extraordinarios y sus dueños gente cabal, pero han abusado del espacio público. En San Agustín hay una terraza que ni siquiera tenía permiso. Creo que el Ayuntamiento hace bien en regular este sector. Cosa distinta es que luego la ordenanza se cumpla. Yo veo que la policía local solo se preocupa del tráfico y debería hacer cumplir todas las ordenanzas municipales.

Majaderías

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 8:51

Di María deja su impronta en LLORECA.Conviene recordar que este hombre representaba al PP en el Consejo de Administración del Palacio de Congresos y que está a sueldo de la patronal. Es ridículo decir que al Ayuntamiento no le importa el empleo. El Equipo de Gobierno puede estar equivocado en muchas cosas, pueden ser incompetentes, pero intentan hacerlo lo mejor que saben. Los hosteleros no pueden ser insaciables, actuar como si la ciudad fuera suya, poner todas las mesas que quieran sin importarles que el resto de los ciudadanos puedan transitar o utilizar calles y plazas.

Dicen que Di María cierra su restaurante en San Antonio. No me extrañaría.

Nina Alemania en Cuaderno de Bitácora

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 7:56

La nueva Directiva de la APC

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 7:33

Rectificación

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 6:47

De La Pascua Management

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 5:44

RIP

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 4:42

Adivina adivinanza

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 3:41

Se hace saber. Por Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2017 a las 2:47

Desde hace un tiempo a esta parte, que diría Drexler, me fijo más en la forma que en el fondo de las cosas. Tal vez porque entiendo más los significantes que los significados, o tal vez porque los fondos suelen estar demasiado turbios como para ver con claridad. Por eso me fijo más en la forma, en las formas. También es cierto que vivimos en un momento en el que los titulares se comen al resto de la información, y en el que con ciento cuarenta caracteres no te he dicho nada, pero hacemos como si te lo hubiese dicho todo.

Del camino a la perdición –o a la melancolía, según Patxi López– del PSOE, cuyo último episodio se emite hoy mismo, –aunque todo el mundo sabe ya el final de la serie– se ha dicho tanto, que cualquier cosa que se añada sólo servirá para precipitar el proceso de saturación de una fórmula que está ya más que gastada. Porque lo de los ‘primus inter pares’ quedaba muy bien para Roma –ahora que lo pienso, con lo de las traiciones y las puñaladas, lo mismo sigue teniendo vigencia–, pero resulta un tanto lejano para una ciudadanía cada vez más consciente de la implicación y el compromiso que supone el ejercicio de la democracia. Y es que ver cómo tres personas se pelean sólo por conseguir el poder, así en vivo y en directo, aburre, y mucho. Oh Susana no llores más por mí, terminó por confesarlo el pasado viernes, casi sin darse cuenta, «los líderes no podemos escondernos detrás de los militantes»; claro, porque los líderes son una cosa –el líder supremo ya sabe usted quién es– y los militantes otra muy distinta. Democracia representativa, dice ella. En fin. Como le dije, que me quedo con las formas y no solo con las de ella, que al fin y al cabo, son las formas a las que nos tiene acostumbrados en esta Andalucía imparable, donde todos somos suyos «mis colegios», «mis hospitales»… Entre el maternalista «no mientas, cariño» de la candidata Díaz, y el berrinche escolar «me parece bien que si no tenías ideas cogieses las mías» del candidato López, solo había espacio para la negación cainita del candidato Sánchez. Lo demás, usted lo sabe mejor que yo, es la historia del partido político más importante y más interesante de nuestra historia reciente, hecho pedazos.

Retórica hueca, como la del bando de nuestro alcalde. No hace falta que le diga, otra vez, cuánto me gusta cómo escribe el alcalde. Y cómo se nota ya que se va soltando. De aquellas primeras cartas –casi de amor desesperado– en las que latía con furia un corazón ardiente de activista, hemos pasado a un estilo más sereno pero mucho más depurado. Hueco, sí, pero muy bonito.

Verá. El bando, pese a Tierno Galván, es un acto administrativo –no un género literario– consistente en una manifestación solemne, emitida por el alcalde de un municipio, en la que se dirige públicamente al pueblo para anunciar algo, recodar el cumplimiento de alguna norma, hacer recomendaciones para la buena convivencia o pedir la colaboración de los vecinos y vecinas en algún asunto municipal. Para ponernos en situación, aquello que hacían los pregoneros, «de orden del señor alcalde, se hace saber….». Una cosa muy decimonónica, por cierto. Pues bien, nuestro alcalde nos ha hecho un bando para que asistamos a la parada naval de «la Flota de Indias»que el Ateneo había organizado para hoy con motivo de los actos del Tricentenario. Sí, ha leído bien. La organiza el Ateneo, no el Ayuntamiento, pero da lo mismo. Y es por eso, por lo que el alcalde, que nos recuerda que hemos sido una ciudad de «gentes del mar», nos invita a que nos ambientemos y participemos en tan «fausto» evento, mientras nos trasmite «el sentido homenaje de este regidor a un mar que nos rodea», lo del sentido homenaje no me negará que es precioso. Igual que de precioso que el paralelismo «del mar el comercio, del mar la pesca, del mar el puerto», al que solo le faltó «de la mar, el mero y de la tierra, el carnero». Lo sé. No soy nada objetiva, pero ya le dije cuánto me gustan las formas y cuánto me gusta cómo escribe el alcalde. Me hace olvidar por momentos la ciudad que tenemos, y me transporta a la ciudad que queremos, y nada más que por eso, merece la pena.

Y nada más que por eso, pienso ir a la parada naval, que será cuando los vientos quieran. Bueno, por eso y porque no tengo intención de perderme ni uno de los actos del Tricentenario del traslado de la Casa de la Contratación a nuestra ciudad. Después de haber visto la exposición «Cuando el mundo giró en torno a Cádiz», estoy deseando sorprenderme con cualquier cosa. Y no; no hablaré de la muestra para no contaminar su opinión y para no caer en la tentación de criticar el trabajo de quienes, con más voluntad que medios, han colaborado en la misma.

Vaya usted y haga como decía la publicidad. Busque, compare… y si quiere saber algo de la época en la que Cádiz fue el centro del mundo, o no quedarse solo en las formas –como yo–, léase los viajes de Jean-Baptiste Labat, o Antonio Ponz, o las memorias de Raimundo de Lantery. Eso sí que es saber.