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La chirigota del Selu canta en un mitin de Ciudadanos.

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 11:53

¡Selu, fascista!EN ANDALUCÍA 83

Hoy, me siento triste e indignado: a todos los carnavaleros de verdad se nos ha caído un mito.

Sepan ustedes que el Selu y su chirigota actuarán mañana domingo 17 en un acto de campaña del partido político fascista Ciudadanos. Algo que no tiene defensa ninguna, por más que el autor justifique que lo hacen por motivos económicos (y no de afinidad ideológica) y recurra por Twitter a rastreros argumentos emocionales como que el componente de su agrupación Jose Mari le hace falta el dinerito para los reyes de su niña. O que también cantaron en su momento para nuestro partido, el único que defiende la democracia, Podemos. No hay justificación posible, Selu, no te lo perdonaremos jamás.

El carnaval de Cádiz siempre ha sido patrimonio de la izquierda, y es una alta traición que un carnavalero reconocido se venda a la extrema derecha. ¿Qué buen demócrata en su sano juicio no preferiría dejar a sus niños sin regalos de reyes antes que ponerle el culo a la oligarquía tirana del Ibex35 y del artículo 155? La coherencia debe estar por encima de todo, incluso hasta del pan de tus hijos. Si hay que pasar hambre, se pasa.

Y, es que, es una verdadera incoherencia que un supuesto defensor de la libertad de expresión como José Luis García Cossío (José Luis García Vendío, desde ahora) colabore en la recogida de votos con un partido tan reaccionario que defiende la muerte digna, el aborto regulado, la supresión de los privilegios carlistas, el matrimonio homosexual, la regulación de la prostitución o la legalización de la marihuana entre otros planteamientos propios del siglo XIX. Un partido heredero del franquismo (movimiento que silenció la voz del carnaval durante 40 años), cuyo líder Albert Rivera, un reconocido consumidor de cocaína, casi comparte apellido con el fundador del movimiento falangista José Antonio Primo de Rivera. Y cuya lideresa catalana, esa “mala puta” de Inés Arrimadas ¡es jerezana! ¿Desde cuándo uno de “Cadi Cadi” apoyando a alguien de Jerez?

Desde aquí, compañeras y compañeros, ciudadanas y ciudadanos de Cádiz, propongo un boicot a la chirigota del Selu. No comprad entradas para el día que actúe en el Concurso o fuera de él, abucheadles y escracheadles cada vez que los veáis por la calle. Decir NO al Selu es decir NO al fascismo, y, por tanto, decir SÍ a la democracia y a la libertad de expresión.

Firmado: un votante de Ciudadanos, hijo de una jerezana.

Excelente Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 11:44

MÁS CAFÉ

Como más me gusta nuestro alcalde es por escrito. Lo he dicho muchísimas veces, pero es que no me canso de decirlo. Me desarma esa contención emocional, que combina con un verbo fácil, a la par que florido, salpicado de referencias literarias –la felicitación navideña a los trabajadores municipales me parece la mejor que he recibido este año, con mucha diferencia- y de un regusto añejo al canon clásico. Vamos, que por si no le había quedado claro, me gusta mucho cómo escribe nuestro alcalde, o cómo escribe quien le escriba al alcalde, que me da igual.

Y ya hace tiempo que no escribe. Por eso ando un poco decepcionada; por eso, y porque ahora prefiere deleitarnos con pequeños capítulos de una sitcom casera –muy casera- que no termina de convencerme del todo. Me tenía tan acostumbrada a sus hermosos textos, que los vídeos me parecen como de Los Morancos o, peor aún, como los de Amodeo –al que detesto profundamente, por cierto. Cada capítulo me parece más malo que el anterior. Porque si ya creía que había visto todo con el vídeo de aquellas primarias andaluzas de Podemos en el que nuestro alcalde y su pareja se creían que cantaban «La maza» de Silvio Rodríguez, o con el insuperable episodio «carteros del cambio» con la carta a la querida tita Mari Carmen, «nos ha cambiado mucho la vida, uf, ahora somos carteros» y los cartelitos de «P’Alante Kichi», los guionistas de esta nueva temporada han conseguido que pierda el interés por completo.

La última entrega no tiene desperdicio. Ni en los diálogos, ni en la caracterización de los personajes –impagable él cuando se acerca a la cámara arqueando la ceja y ella pone cara como de Doris Day o de Mercedes Alcántara, si lo prefiere-, ni siquiera en esa última y displicente llamada de atención al camarero –porque son dos anticapitalistas, que si no, pensaría que eran unos opresores burgueses tipo Arias Cañete y su «ya no hay camareros como los de antes». En fin. Que si tiene usted oportunidad, revise el vídeo con atención. Y si no, ya se lo cuento yo, y acabamos antes.

Le pongo en situación. Una pareja desayunando en un bar. Muy de Cádiz lo de desayunar en los bares, por cierto. Cada uno afanado en sus cosas, lo normal; él con su móvil y ella con unos papeles –no sea malo y no haga lecturas heteropatriacarles, ni posgeneristas, por favor. El canturrea por lo bajini una canción –a él le encanta cantar, no lo olvide- y ella le dice un «Chiquillo, que te ha dao por esa canción, que lleva to el día con esa canción en la boca» –reproches propios de esposa sesentera, tipo «Manolo, mírame, que ya no me haces caso»- a lo que él, docto en tantas cosas le contesta «será que son las primarias de Madrid». Claro. Usted se sienta con su pareja en un bar a desayunar y abre un debate en torno a la política madrileña; muy normal, ¿verdad? Yo no sé qué haría usted, pero si a mí alguien me abordara con una pregunta de ese estilo a primera hora de la mañana, saldría corriendo.

Ellos, sin embargo, como son dos activistas, tienen este tipo de conversaciones con toda la naturalidad del mundo. Qué le vamos a hacer; yo hablaría con mi pareja de la compra, del nuevo Mercadona y sus maravillosas instalaciones, incluso del frío que hace, llegado el caso. Pero ellos hablan de las primarias de Madrid, y él le pregunta «¿Quién se presenta?». Ahí se desvela uno de los mayores secretos del vídeo, ella en realidad, estaba estudiando en los papeles lo de las listas, porque coge carrerilla y aunque gramaticalmente mete algún patazo, le cuenta del tirón quién es quién en el mundo Podemos de la capital. Los dos apoyan a Isa Serra, claro, activista como ellos. Esa parte del capítulo es un poco rollo, la verdad, pero luego viene lo bueno. «Que están diciendo por ahí que los activistas no ganamos elecciones» –dice ella muy muy mari- y es entonces cuando él mira a la cámara, o al público y arquea la ceja. Insuperable el trabajo actoral.

Y luego, al más puro estilo Antonio Alcántara, él, muy despacito, le va contando a ella, con grandes dotes pedagógicas, lo que hacen los activistas en los lugares en los que gobiernan, y lo interesante que resulta que Isa Serra gane las elecciones. Es entonces, cuando ella, que en el fondo, parece un poco harta del tema, le dice con tono de esposa abnegada «A to esto, tú que quieres, ¿café descafeinado o café café?»–desafortunado lo del término C.A.F.E., atendiendo a la memoria histórica, pero lo mismo los guionistas no lo saben, qué le vamos a hacer- y él, con la misma seguridad que el que anunciaba que Soberano es cosa de hombres, le contesta «café café, como siempre».

Como siempre, y porque la realidad supera siempre a la ficción, la lista de Isa Serra no ganó y tampoco es que me importe demasiado. Me importa más la imagen que proyecta el vídeo, porque si como dicen, una imagen vale más que mil palabras, alguien debería decirle a nuestro alcalde que volviese al género epistolar. Al menos, nos ahorraríamos toda la parte semiótica. Y bien que se lo agradeceríamos.

 

El puente iluminado. Fotos de Fernando Fernández

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 7:55

La casa del alcalde. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 7:52

Debía llevar Carlos Díaz 10 ó 12 años de alcalde cuando el Diario tuvo la ocurrencia de realizar un reportaje del tipo “un día en la vida de”. Curiosamente ya por entonces Carlos Díaz había adquirido la costumbre de no leer el periódico para no dejarse influir . Ese reportaje estaba ilustrado con una foto donde se le veía afeitándose. Fue la única vez que pudimos ver un trozo de su casa de la calle Tamarindos. Tiempo después publicaría Carmen Morillo un artículo donde llamaba a realizar una palomada popular en la citada calle de Bahía Blanca. Jamás vimos ni de refilón la casa de Teófila Martínez. Cuando llegó a la alcaldía la pléyade de corifeos y turiferarios que la acompañaban nos dijeron que tenía un apartamento en la calle Buenos Aires, aunque todos sabíamos que vivía en El Puerto de Santa María, como ya hizo José León de Carranza. La vivienda de Teófila fue siempre un misterio , quizás para no tener que hablar de porqué vivía en otro municipio. El caso es que en aquellos tiempos no había redes sociales y los alcaldes tenían cierto pudor para mostrar su propia vida. Si bien Irina fue más o menos conocida porque acompañaba a Carlos Díaz en el palco del Falla, Santiago Cobos jamás fue con Teófila a ningún acto oficial. Ahora nos sabemos vida y milagros de José María González : echándole un ojito a los niños en la plaza Asdrúbal o en los juegos infantiles junto a Correos, el bajo de 40 m2 donde vive, si coloca un husillo (losillo) que se había salido, si levanta las orejas para escuchar si llega el camión de la basura, cuando se compra un traje en Eutimio, si canta La murga de los currelantes o un pasodoble de Los Piratas, si su madre es devota del Nazareno y él como hijo tiene que acompañarla en la penitencia, su coche y sus vacaciones, si va con la familia al Fondo Sur del Carranza e incluso ayuda a que entre en el estadio un colega, si un compañero de comparsa controla la pista de plástico que simula hielo. Cuando no nos cuenta su vida él mismo lo hace su pareja. Su casa del barrio de La Viña ya ha salido desde varios ángulos. Salió en el famoso catálogo de Ikea de Podemos y ahora ha vuelto a salir para que la pareja presidencial apoyen a la candidata anticapitalista en las primarias de su partido en Madrid (ha perdido, por cierto). Sin haber estado nunca nos conocemos el salón, la vajilla , el sofá y la mesa camilla del alcalde como si nos invitase a pasteles todas las tardes o como si el Porqui hiciese allí un arroz cada domingo para todos nosotros. El sentido del pudor es subjetivo.

Fernando Santiago

Siempre en el pesebre

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 5:25

Los tontos de capirote

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 4:09

Redundante

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 2:51

Pasapalabra

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 1:50

El Corte Inglés de La Viña

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 1:01

Salvajadas en las azoteas de Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 0:49

Hoy en La Sala

Fernando Santiago Muñoz | 17 de diciembre de 2017 a las 0:17

Cousin Lem Ghost. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 7:23

LEM_FotorRecuerdo una visita del primo Lem hace ya muchos años; sentados ambos
frente al Ayuntamiento, en la terraza del Sardinero de época, con su añejo
encanto envuelto en azulejos biselados de tono blanco roto. Al explicar la
fachada levantada por Torcuato Benjumeda en 1799, mediante ordenada crujía
adelantada con relación al paño barroco originario, destaqué la influencia
del neoclásico británico a la manera de Robert Adam (1728-1792), y Lem
creyó reconocer la supuesta firma de un arquitecto británico en su
frontispicio, un supuesto M. Leal, ya que es apellido muy común allí,
pronto me fijé en la leyenda: “Casas Consistoriales de la Mui Noble, M.
Leal, y M. Heroica Ciudad de Cadiz. Año de 1816”, en letras metálicas y sin
acentos, clavadas sobre el arquitrabe del pórtico central; como buen inglés
Lem es incapaz de comprender el castellano y solo distinguía esa palabra.
Aclarada la cuestión ambos glosamos la elegancia del edifico que preside la
antigua Corredera, charnela entre la villa medieval, el arrabal de Santa
María y la ciudad del XVIII en torno al eje de la Calle Nueva, de la cual
nos hablaba Yolanda Vallejo durante la presentación de su estupendo libro
en Casa Pemán. Coincido con ella en la desmesurada mitificación del Cádiz
dieciochesco, cuando precisamente la ciudad, que vivía en torno a la
próspera actividad de la Compañía Gaditana de Negros, resultaba algo
inhóspita, encerrada por sólidas murallas infranqueables, y fragmentada por
las altas tapias de los conventos, con las obras abandonadas de la Catedral
que convertían en una especie de muladar su espacio interior en alberca.



Tipo singular Leonard (Lem) Ghost, “que traducido resulta” Leo el Fantasma,
decidimos llamarnos primos pues parece que compartimos un lejano
tatarabuelo irlandés, y de últimas nos queda el “abuelo de York”, cráneo
humano de seis mil años de antigüedad, encontrado en ese condado de
Inglaterra, cuyo genoma delata que es antepasado de todos los habitantes de
las islas británicas y de buena parte de quienes procedemos del continente
o islas adyacentes. Nunca cuenta su pasado pero creo que ha conseguido
alcanzar los setenta años sin trabajar jamás. Tal vez tomó al pie de la
letra esa sentencia de Cicerón: “Debe mirarse como algo bajo y vil el
oficio de todos aquéllos que venden su pena y su industria, pues todo el
que ofrece su trabajo por dinero se degrada a sí mismo y se coloca en el
rango de los esclavos”. Vivió un tiempo en el barco que era de su primera
esposa y ahora habita una vivienda pública que consiste en un amble y
confortable cottage situado en la bella ciudad de Saint Albans, a 30
kilómetros del centro de Londres. En el Reino Unido el derecho a una
vivienda digna y adecuada sí se cumple de forma estricta.



Me agrada visitar a Lem en su ciudad que conserva parte de la muralla
romana, una abadía medieval y molinos de seda del XVIII. El paisaje de Gran
Bretaña está roturado por la ingeniería romana: murallas, cercas, caminos,
acequias, en mayor medida que el español, romanizado con anterioridad.
Además, los británicos han desarrollado una cultura de conservación del
patrimonio que aquí no arranca hasta las iniciativas republicanas de 1931.
En Saint Albans además se conserva el pub The White Swan que se considera
el más antiguo de Inglaterra, donde en ocasiones  un grupo de aficionados,
en el cual participa Lem con su gorra del Che, toca salsa cubana, cantada
en lengua inglesa.

Una mañana en San Antonio

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 6:46

El juicio de los ERE

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 6:22

El Selu entra en campaña

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 4:58

Persecución laboral

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 3:52

Navidad

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 2:49

Parecidos razonables

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 1:47

Adicto

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 1:24

Esta tarde

Fernando Santiago Muñoz | 16 de diciembre de 2017 a las 0:14