Archivo de autor

Aguas de Cádiz y la huelga del metal

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 7:28

Mal fario para Juancho

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 6:45

Manolo el Gitano, una vida de compromiso

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 6:30

Nueva película

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 6:22

Chiclana capital de la música

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 6:14

La Virgen de La Palma por Fernando Fernández

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 3:06

Ruibal

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 2:15

Games of San Juan de Dios

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 1:42

El viernes

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 1:12

Aro, aro

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 0:32

Jugador de Cadi Cadi

Fernando Santiago Muñoz | 20 de junio de 2018 a las 0:11

Pimpi

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 8:56

Estoy desolado

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 8:49

Maribel Peinado dimite un poquito. Tiene todo el aroma de que Irene García le ha dicho: o dimites o te ceso. Se queda sin ser vicepresidenta de la Diputación pero conserva su acta de diputada que lleva aparejada 65 mil eurazos al año como portavoz del Grupo Andalucista, grupo que consta de una sola persona. Como si fuera José María González, vaya. La defensa que hace Peina ante la condena es que  los anteriores gobiernos hacían lo mismo. Lo peor de lo peor es que cuatro de los seis asesores de Peinado van a tener que buscarse el sustento fuera de la olla grande: Antonio Jesús Ruiz, Jesús Plaza, Javier Cabezas. Solo podrá conservar dos de los seis asesores. Una crisis alimentaria de primer orden.

El miedo del portero ante el penalti

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 8:43

El pánico de Álvaro de la Fuente ante las repercusiones que pudiera tener una denuncia a Ignacio Romaní se ve desde el primer día. Le entró una descomposición intestinal que le tiene paralizado todavía. Lleva meses dándole vueltas al asunto  Ramoní , lo ha llevado tres veces al Consejo de Administración y todo para no asumir sus propias responsabilidades como presidente de la empresa y desde el primer momento poner el asunto en manos de la justicia. Primero fue la comisión de investigación, luego la suspensión de la comisión de investigación y después el procedimiento para llevar a Ramoní hasta la justicia, con esa esperpéntica votación donde PSOE y Podemos se anularon unos a otros. Todo por no coger los papeles y actuar él según la responsabilidad que tiene.

Ahora, después de haber rechazado la propuesta del PSOE de ir a la fiscalía, va él a poner una denuncia en lugar de una querella, por si acaso, no vaya a ser que la cosa termine como con el Caso Loreto o el Caso Matadero donde los denunciantes han terminado denunciados.  Si iba a hacer eso ¿por qué no lo hizo desde el principio? O como decía el Perich “si yes quiere decir sí ¿por qué no lo dice?”. Todo para que no se le vuelva en contra . Al final se demuestra que el que vale vale y el que no vale, que vuelva a donde estaba. Es posible que sea muy buen chaval, muy trabajador, muy educado, buena persona, saluda a la gente por la calle, deja el asiento del autobús a las ancianitas, pero no sirve para la política. Es así de sencillo.

Por cierto, Podemos pide que declaren Pedro Ingelmo y Pedro Espinosa.

Ya está aquí

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 7:11

Aguja de gloria para Manolo Torres. Por Antonio Burgos

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 6:27

Habré de comenzar explicando a mis lectores sevillanos que si hoy nos vamos para Cádiz (“vámonos pá Cai, primito hermano”), no es porque esta calor que nos ha venido de golpe y nos ha hecho pasar directamente de Escandinavia al Sahel me empuje a la “brisa marinera y arrullo del mar”. Me lleva a Cádiz, ay, la noticia de la muerte de un amigo y compañero de mi peña de La Salle-Viña: el sastre Manolo Torres. Sí, el del Coro de la Viña que me permitió escribirle con música de mi compadre Antonio Martín piropos en forma de tango a mi adoptante Cuna de la Libertad. Desde Sevilla vemos el Carnaval como algo lleno de vida, de gracia, por el que no pasa el tiempo. Al que no llega la muerte. Pero también le llegan, ay, las malvas del patio de “Los duros antiguos”. Hago memoria, y el teletipo de las malvas me dice que el Carnaval se quedó sin Don Adolfo, sin aquel Manolo Cornejo de la chirigota del Love cuyos alumnos chirigoteros estaban deseando que llegaran las vacaciones “porque yo de Don Adolfo/estoy hasta lo que rima”. Y ya nadie pide en el Falla un óle bajo pena de que se le seque la yerbabuena: también se nos fue María la Yerbabuena, aunque en el cielo del verdadero Falla, el que no pintó Abárzuza, sino el mismo Dios, sigue resonando su grito desde un palco de platea. Y se nos fueron tantos, de cuya ausencia quizá se estén enterando ahora los aficionados sevillanos al Carnaval, que la mueca de risa de la Careta de Oro de la Semana Cultural de La Salle-Viña se vuelve ahora tristeza y memoria, porque también se nos ha ido un callado artista y artesano del Carnaval, que ni cantaba, ni escribía letras o músicas, ni tocaba bandurria o laúd, ni bombo ni caja. Sin darse importancia, Manolo Torres hacía Carnaval con su aguja, en su taller de sastrería de La Viña, ideando disfraces para su coro, que fundó, en el que salió muchos años, desde aquel primero de “Los Liberales de 1800″ (1978). Junto con el difunto Felipe Martín, el del aerolito viñero, Manolo Torres fue el alma del coro de La Viña. Muchos años la idea del coro era suya, en torno al disfraz que se le había ocurrido, y luego ya se hacía el tango de medida y el repertorio.

Me cupo el honor de escribir con música de Antonio Martín cuatro premiados coros de La Viña vestidos por la que ya es aguja de gloria de Manolo Torres: “Takatá, chin, chin, pon, pon” (1989), “Bátmonos que nos vamos” (1990), “A Venecia del tirón” (1991) y “Los Pájaros” (1992). “Los Pájaros” fue su primera Aguja de Oro, el premio de Canal Sur Radio pilotado por “Mari Pepa Marzo” al mejor o más ingenioso disfraz de una agrupación. Hasta plumas de avestruz de “Cinderella” de Nueva York, vamos, de Broadway, donde Pepe el Pelao las compraba para la Centuria Macarena, le traje a Manolo Torres para vestir aquel coro inolvidable. Luego le llegaron con nuestro Coro de la Viña cinco Agujas de Oro más: “Al ataque” (1994), “El chichibolo” (1996), “El habla de Cádiz” (1997), “Arde Gadir” (1999) y “El museo” (2001).

Lo mismo que yo le traía plumas desde Nueva York, Manolo Torres cogía el ferry en Tarifa y se iba a Tánger a comprar telas increíbles para el ingenio y el cuidado de sus disfraces. Fue un innovador, en un Carnaval que se hacía más mediático cada año y que además de por los oídos de una ocurrente letra con una buena música, tenía que entrar por los ojos de la vistosidad. Inventaba Manolo Torres todo esto sin darse importancia, consultando las ilustraciones de muchos libros de Historia y echando luego muchas horas para vestir a los cuarenta guerreros, ¿verdad, Juan Antonio?, que iban a defender el clásico tango viñero. Para mí que Manolo Torres cosía al compás del 3 por 4 en la modestia de un taller de sastrería que era, como el cine, una fábrica de sueños carnavalescos. Que nuestra Virgen de la Palma, a la que tantas veces le cantaste la “Misa Típica Gaditana”, te tenga en su gloria. Porque como a tantos viñeros buenos, Dios te ha dicho desde el Falla del cielo: “Esta noche estarás conmigo en el Paraíso”. Oyendo uno de tus coros celestiales, cosidos por tu amor a Cádiz, a la Viña y al Carnaval con una aguja de oro ensartada en gracia y en arte por la Tacita de Plata.

Aparcamiento

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 5:03

Parecidos razonables

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 4:05

El jueves

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 3:53

El Nazareno por Fernando Fernández

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2018 a las 2:25