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Con permiso, buenas tardes

Fernando Santiago Muñoz | 19 de febrero de 2018 a las 0:34

Primero voy a decir dos cosas que por evidentes no tendría que decir:  soy un admirador  de Yolanda Vallejo ,  cuyos artículos  suelo colgar en el blog. Algunos me parecen admirables e incluso me da envidia no haberlos escrito yo. Me gusta su estilo y suelo coincidir con sus puntos de vista. En segundo lugar: no soy ningún admirador de la labor del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz a quienes suelo criticar, a veces con dureza, lo que no me impide apreciar iniciativas que, a mi molesto y equivocado  entender, son dignas de apoyo. Dicho lo cual, estoy completamente de acuerdo con la campaña municipal de apoyo a la escuela pública y en desacuerdo con el punto de vista expresado por Yolanda Vallejo en su artículo dominical, opinión que suele expresar todos los años cuando llega estas fechas.

Commo Jack El Destripador, vayamos por partes: el derecho a la educación no es el derecho a la educación “pública” . La red pública de colegios es la forma natural que tiene el Estado de garantizar este derecho. Como en toda actividad que  realiza el Estado o todo servicio esencial que presta, donde no llegan los servicios públicos con sus medios, se subroga y se presta de manera privada. En algunos casos es también una forma que tiene la administración de ahorrar dinero ya que los servicios públicos prestados por una empresa privada suelen ser más baratos porque los salarios son menores.  Lo público es lo del común, lo de todos. La administración lo gestiona pero pertenece al conjunto de los ciudadanos. Simplificamos al decir que es propiedad del Ayuntamiento cuando en realidad es administrado por el Ayuntamiento, garante de la gestión de los medios y recursos públicos. Los centros privados que prestan un servicio educativo sostenidos con fondos públicos no dejan de ser empresas o entidades privadas que tienen al Estado en su principal (no único) cliente. Basta con ir al Registro de la Propiedad y ver a quién pertenece el colegio de Las Carmelitas, por decir uno. Estará inscrito a nombre de esa congregación religiosa, como es normal. Luego la congregación concierta con la administración la prestación del servicio educativo en función de los criterios que marque la propia administración y sometido a los criterios que fije la administración. Recuerdo que no es el único ingreso: suelen cobrar a los padres por actividades extraescolares, por material escolar, suelen obligar a pagar la cuota del AMPA  y cosas así. Es un negocio para estas congregaciones y para confirmarlo basta con ver los anuncios que insertan en los periódicos.  Es esa publicidad la que no pueden haceer los centros públicos porque no tienen medios para ello y con ese fin se hace la campaña municipal. No veo el problema por ningún lado. La extravagancia es que compitan centros públicos y centros privados sufragados con dinero público. Eso sí resulta chocante.

Me parece fantástico que haya colegios religiosos, lo mismo que si los hay que sigan los criterios de Ferrer i Guardia, Rosa Sensat o alguno de carácter laico (el colegio Estilo de Madrid). Lo que ocurre es que creo que solo se debe concertar aquello que la administración no puede prestar. Si hay plazas en el Celestino Mutis , no se deberían concertar todas las líneas en Las Carmelitas, por seguir el ejemplo. Se han cerrado en Cádiz nueve colegios públicos en las últimas décadas y los centros religiosos concertados utilizan la presión de los padres para garantizarse todas las plazas que quieren en los conciertos. Son los padres los que quieren llevar a sus hijos a determinados centros pero que los paguemos entre todos. Maravilloso que cada padre elija el centro que quiera, pero que se lo pague. El que lleva a sus hijos al Guadalete, el Grazalema, el Altillo o el Centro Inglés, lo paga de su bolsillo. Es absurdo que si hay plazas públicas disponibles el Estado pague plazas privadas tan solo porque los padres tienen el capricho o el deseo de que sus hijos se matriculen en ese centro. Conviene recordar también que la Constitución no reconocer el derecho a elegir centro sino a que los hijos se eduquen conforme a las creencias de los padres, lo que ya se garantiza en los colegios públicos, donde se ofrece la religión católica, por ejemplo, impartida por profesores elegidos por el Obispado de turno (otro día hablamos de esto).

Imaginemos que se hace lo mismo con la sanidad . Si yo prefiero ir a  la Clínica de la Salud aunque haya camas disponibles en la Residencia ¿el Estado me lo tiene que pagar? Si quiero que me atiendan en Sanitas o en Adeslas ¿lo debe pagar el Estado?  O si hubiera bibliotecas  privadas ¿las paga el Estado aunque haya bibliotecas públicas disponibles?

Otra cosa es analizar qué lleva a los padres a elegir centros privados (siempre religiosos) para sus hijos en detrimento de los colegios públicos. En toda Andalucía solo la ciudad de Cádiz tiene más niños en centros concertados que en centros públicos, y somos ocho millones de habitantes. Qué raro ¿verdad? Es cierto, la adminsitración tiene mucha culpa porque no invierte lo suficiente en los colegios públicos, porque no les dota de la plantilla necesaria. El mismo Ayuntamiento mejor haría en dedicar sus esfuerzos en el mantenimiento de los colegios, que es responsabilidad suya. A Susana Díaz se le llena la boca hablando de “mis colegios” y “la joya de la corona” y luego reduce las plantillas, llena los colegios de burocracia y mantiene un férreo dogal desde la inspección. Yo sí creo que tiene mucho que ver con la moda, con la creencia de que ir a un colegio privado da mucho más nivel social en lugar de juntarse con pobres e inmigrantes (la aporofobia, palabra de 2017). Unos por ascencer en la escala social y otros por no juntarse con aquellos que consideran a un nivel más bajo. Sí es cierto que los centros privados concertados suelen tener mejores instalaciones además de la comodidad de que un niño pueda realizar toda su trayectoria educativa en un mismo centro. Hasta ahí , verdad. No es menos cierto que esos centros no admiten a los niños con necesidades educativas especiales, no vaya a ser que el resto se moleste.

Una última cosa, por recordar nada más: el caso Jorge Oroz en San Felipe. O cuando las Carmelitas expulsaron a Marina Bermúdez de Castro por enseñar a Machado o a Miguel Hernández.

 

Manu da lecciones de ética

Fernando Santiago Muñoz | 19 de febrero de 2018 a las 0:24

El próximo martes día 20 a las 18.30 ¡en la Facultad de Periodismo! una conferencia de ética a cargo de Manu Sánchez, por increíble que parezca. Nunca la Universidad había caído tan bajo y la Facultad como para defenderla.  Los chavales que vayan a estudiar periodismo o comunicación audiovisual mejor que se matriculen en otra facultad.

Buenísimo

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 13:22

Rectificación

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 9:40

Fake news. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 7:33

El periodismo en los Estados Unidos sigue siendo el mejor del mundo. Solo allí puede ocurrir el caso de The New York Times que de 1.200 redactores tiene un equipo de verificadores (fact chekers) compuesto por 100 personas que se dedican a comprobar los datos elaborados por sus reporteros. O en The Washington Post que analiza todo lo que dice Donald Trump y lleva la cuenta de las mentiras del Presidente. Si alguien quiere comprobar cómo trabaja el hoy director del periódico que hizo famosos a Woodward y Berstein solo tiene que ver la película “Spotlight” y se dará cuenta . Eso que ahora se llama fake news son las mentiras de toda la vida, muchas de las cuales las pone en circulación el poder al objeto de perpetuarse. Se han creado en España páginas especializadas en desmentir bulos y mostrar las falsedades que circulan por las redes sociales. El caso es que se dice que hay 2.000 familias gaditanas que viven sin luz por culpa de que José Blas Fernández (el “señor Pepe Blas” que diría la concejala de Bienestar Social Ana Fernández) y muchos lo creen sin más ni más. Se pone en marcha una campaña con la participación de insignes carnavaleros que aceptan de manera acrítica que el bono social eléctrico gaditano es la mejor solución posible, solo unos pocos van a la concentración del Palillero, muchos firman lo que les ponen por delante y tantos difunden por las redes sociales el dato como si ellos mismos hubieran ido casa por casa para verificar que efectivamente hay dos mil familias pasando frío en Cádiz. Nadie ha pedido comprobar el dato, que alguien ofrezca cómo se ha realizado la cuenta, el número exacto (¿porqué no 1950 o 2123?). ¿Cómo se saca esa cifra? ¿quién la ha obtenido, mediante qué procedimiento? Porque luego la concejala de Bienestar Social dice que el año pasado se han pagado 6.600 ayudas por lo que cabe suponer que no hay 2.000 familias desesperadas ya que se ofrecen ayudas y una sola es la que se ha cambiado de comercializadora para poder disfrutar del bono estatal. No habrá tal drama, no será para tanto. Es verdad que las ayudas sociales deben ser derechos garantizados y no caridad institucional , no pueden ser potestativas ni arbitrarias, deben estar regladas y controladas. Y publicar todas las estadísticas para conocimiento de los vecinos que contribuyen con sus impuestos a garantizar el sistema.

Cosa diferente es que bajo mi modesta opinión José Blas Fernández tenía que haber dimitido de su cargo como presidente de la Fundación Eléctrica de Cádiz porque está allí en virtud del cargo que tenía cuando gobernaba el PP .

Fernando Santiago

Reutilización

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 5:43

Los jardines de Varela abandonados

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 4:53

Mágico

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 3:41

Calle peatonal

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 2:41

La puesta a punto del Elcano

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 2:37

Plastas

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 0:51

La dichosa reindustrialización de la Bahía. Por Daniel López Marijuán

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018 a las 0:45

Pongo este título a mi colaboración en “El Tercer Puente” utilizando de forma intencionada la doble acepción de la palabra “dichosa”: tantas veces nos han dado la matraca con la fastidiosa reindustrialización, se acumulan tantas esperanzas frustradas, que salta la luz roja del escepticismo y de la incredulidad cuando el político o el sindicalista de turno nos trae la buena nueva de reindustrializar la Bahía para sacar a los gaditanos de la crisis.

Y sin embargo, reivindicar una regeneración industrial (la palabra reconversión está completamente devaluada), no solo es legítimo, sino necesario. Es imposible conseguir empleos dignos y de calidad echando mano solo del sector servicios; tampoco el sector extractivo, primario, puede ofrecer muchas salidas laborales, además de la pesca, la acuicultura o la explotación de la sal. Y en cuanto al sector turístico, seguimos huérfanos de un modelo turístico que sepa integrar todo el atractivo patrimonial de la Bahía de Cádiz, además de su oferta de sol y playa.

La responsabilidad de las dos Administraciones, la central y la autonómica, en el fracaso de cuanta iniciativa emprendedora se ha lanzado para la Bahía, es completa y demoledora. Tanto el Plan Reindus que promovió el Ministerio de Industria, como el Plan Bahía Competitiva a cargo de la Junta de Andalucía, surgieron como respuesta a la desolación laboral creada con el cierre de la factoría Delphi en Puerto Real, en junio de 2007. En ambos casos el fracaso de los planes, el despilfarro de dinero público y la ausencia de exigencia de responsabilidades para sus ineptos gestores, son el balance y el legado dejados. El Plan Reindus de ayudas a la reindustrialización ha inyectado más de 70 millones de € en empresas que no existen o que no invirtieron en la Bahía, como Aeroblade (palas eólicas), Gadir Solar (paneles fotovoltaicos) o Celulosa Investment (biodiesel a partir de algas). En el caso del Plan Bahía Competitiva, la Junta ha enterrado y despilfarrado en empresas insolventes 25 millones de € para los proyectos fantasma del empresario Ouviña y más de 16 millones de € para otro empresario funesto, Ramón Hermo, con la fracasada Visteon  a la cabeza (Merkum, que pretendía fabricar autobuses eléctricos y Plasticur, fibra de carbono).

Pero no son solo estas dos administraciones las que han malgastado el presupuesto en proyectos fallidos. La Diputación de Cádiz y la Universidad (UCA) sacaron otro proyecto llamado (¡cómo no!) Bahía de Cádiz, junto a la Escuela de Organización Industrial (EOI) y empresas como Tecnalia y Tecnotur. Echaron mano de 1,6 millones de € de los fondos europeos FEDER y de 400.000 € que aportó la Diputación provincial. El objetivo no podía ser más rimbombante: “Identificar las oportunidades de ámbito tecnológico y de innovación para la reindustrialización de la Bahía de Cádiz”.  ¿Qué proyectos ha logrado movilizar y con qué resultados? Se ignora por completo.

Con estos precedentes de pésima gestión, resultados  raquíticos o nulos y ausencia completa de rendición de cuentas, es normal que cualquier otra iniciativa de similar guisa se tome a cachondeo y genere escepticismo total. La población trabajadora gaditana está harta de falsas promesas y nulos resultados en la lucha contra el desempleo.

Sin embargo, otra alternativa es posible. El ejemplo de la propuesta “Las Aletas real y sostenible” muestra que aunar inteligencia colectiva, rescate de los recursos endógenos, responsabilidad medioambiental y trabajo en equipo, puede dar buenos resultados. Si conseguimos vencer el desengaño, aunar voluntades de todas las administraciones y poner en funcionamiento la inteligencia y la imaginación, no todo estaría perdido. En este caso, la dichosa reindustrialización sí acogería la otra acepción de la palabra, una iniciativa feliz.

Los ERE

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018 a las 7:47

A media luz. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018 a las 4:56

CARNAVAL_amedialuzSe percibe que este año los carnavales de Cádiz andan algo apagados. Los
entendidos aducen varios motivos, como la dispersión de la fiesta, antes
más concentrada en La Viña y otros barrios del centro antiguo; también la
abundancia de agrupaciones; habituales de las chirigotas callejeras
comentan, no sin cierta exageración: “hay más gente participando en los
grupos que entre el publico”. El calendario litúrgico ha influido en ello
al aproximar las fiestas a unas Navidades recién terminadas, y alejarlas de
la celebración andaluza del 28 de febrero; ya hubo quien propuso hacerlas
coincidir, contra la tradición del “adiós a la carne” previo a la cuaresma.
Algo semejante a la ocurrencia de Vicente Moral, cuando en 1964 trasladó a
mayo unos carnavales camuflados desde 1948 como “fiestas típicas”, tras su
prohibición en 1937; de modo que hasta cuarenta años después, ya en 1977,
no se recuperó plenamente una tradición cuyo origen se remonta a la
población negra del siglo XVII. No es cuestión de conculcar de nuevo tan
ancestral costumbre por puro oportunismo turístico.

El apagón carnavalesco coincide con la pobreza energética extendida por la
ciudad en un invierno riguroso, que no se ha podido paliar mediante las
políticas asistenciales del Consistorio, paralizadas por un recurso del
Partido Popular contra el Bono Social. Esta propuesta del nuevo gobierno
municipal tiene por objeto sufragar la cuota de los suministros a las
familias que acrediten rentas escasas y se comprometan a contribuir al
ahorro y la eficiencia energética; dos mil familias habían solicitado
acogerse a esa medida ahora en suspenso. A un año de las nuevas elecciones,
los programas sociales de la izquierda gaditana se desenvuelven con
dificultades, si bien han conseguido acuerdos con la judicatura que evitan
los desahucios, los alquileres sociales han fracasado, así como las
soluciones al colectivo de personas sin hogar que hace poco padeció otra
víctima mortal. De nada de esto hablan las letras de las coplas, pues
sobran recursos para eludir problemas: “en Cádiz no hace frío, hace
humedad”. Una incómoda sensación térmica que aún recuerdan con espanto
muchos gaditanos emigrados a lugares mejor acondicionados. ¿*Por qué en las
épocas oscuras se escribe con tinta invisible*? Se preguntaba Pablo Neruda.

Así que, como dice el dicho, a muchos gaditanos les va a dar el sol con una
vela, en tanto no se invierta el proceso económico que prima los mercados
frente a los principios de solidaridad que caracterizaron la sensibilidad
cristiana y la cultura socialdemócrata. No es tan difícil, lo acabo de ver
en Portugal, donde un gobierno progresista ha recuperado la lógica de la
fraternidad. También en Cádiz hay destellos de esperanza, como ese convenio
entre Ayuntamiento y Universidad, que puede devolver actividades docentes
que hace años dejaron tantos edificios abandonados. El carril bici, la
peatonalización en el centro y paseo marítimo, así como la recuperación de
la plaza de la Estación, tal vez configuren una ciudad más amable, aunque
el tranvía ni está ni se le espera. Entre tanto, nos queda el Carnaval
Chiquito o de los Jartibles, con chirigotas tan entrañables como la de Rufo
y Pepe Baena, *Bonny M metío en manteca*, o *Qué Bavaridad* liderada por
Blanca Flores que ya el 10 de marzo se ocupará de la Ruta Quiñones, este
año plena de sorpresas. Fernando comentaba las raíces negras del carnaval,
como reconoce Ramón Solís en su libro “Coros y Chirigotas”, aunque el
historiador conservador omita la macabra existencia de la Compañía Gaditana
de Negros.

Síntesis

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018 a las 4:42

Nuevo juego

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018 a las 2:50

Kroketismo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018 a las 2:49

Ecijano del año

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018 a las 1:50

Dilema

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018 a las 1:48

Noche carnavalesca. 1980

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018 a las 0:53