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Grupo de cristianos escriben al Obispo

Fernando Santiago Muñoz | 12 de diciembre de 2017 a las 1:32

(publicado en cadiznoticias.com)

Desde el Grupo Cristiano de Reflexión y Acción de Cádiz nos dirigimos a Usted como Pastor para expresarle nuestra opinión sobre algunos hechos ocurridos en nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta.

Durante este verano hemos tenido conocimiento de varios despidos en la Diócesis, como el de la bibliotecaria del Seminario Diocesano que, después de varios años de trabajo, ha sido despedida sólo por pedir un aumento de sueldo y con el pretexto de que no había trabajo en la biblioteca. También hemos conocido despidos, entre otros, en las parroquias de San José de Cádiz y San José Artesano de San Fernando. La Comunidad Carmelita, propietaria del Colegio Liceo del Sagrado Corazón de esa ciudad, ha prescindido del cocinero por motivos no probados, tras 17 años de actividad laboral ininterrumpida, y Cáritas, de un monitor de atención a personas sin hogar, en Chiclana.

Nos parece un escándalo que nuestra Iglesia no respete los derechos laborales y no trate  dignamente a sus trabajadores. Esto no debería suceder en la Iglesia Diocesana que es la Comunidad de los seguidores de Jesús.

Estas formas de actuar no se corresponden con el mensaje de fraternidad del Evangelio, contradicen la Doctrina Social de la Iglesia y el mensaje del Santo Padre Francisco de una economía de rostro humano y respeto a la dignidad de la persona, en sus derechos laborales, tal como muy recientemente ha transmitido en su mensaje de octubre, pidiendo que denunciemos las situaciones en que se violen los derechos de los trabajadores. Por tanto, nos parece inadmisible que se produzcan en organismos de la misma Iglesia.

(http://www.redescristianas.net/francisco-denuncía-las-situaciones-en-las-que-se-violan-los-derechos-de-los-trabaffidoresjesus-bastante/)

Consideramos, por otra parte, que los despidos que dependan directamente del Obispado tienen como responsable al actual Ecónomo Diocesano, el Padre Antonio Diufaín.

Desde este colectivo nos parece muy importante una corrección en las decisiones tomadas sobre despidos laborales, así como la necesidad de un gesto comunitario de misericordia con las personas víctimas de la crisis en materia de vivienda, como ya le planteamos en su día.

Ese gesto podría ser la cesión de los pisos vacíos de la Diócesis a familias sin hogar, refugiados, inmigrantes, personas sin techo, desahuciadas o con problemas para acceder a una vivienda, que haga posible un proyecto debidamente reflexionado y planificado con otras instituciones gaditanas.

También hemos conocido una carta de un hermano cofrade de la ciudad de La Línea, al que se le ha vetado o censurado para el pregón de la Exaltación de la Santa Cruz, por su “situación irregular”, según se le ha  comunicado. No compartimos esta forma de tratar a un laico comprometido en la religiosidad popular, con una actitud arbitraria, que no nos parece conforme al Evangelio ni al respeto a la dignidad

de la persona que debemos tener en nuestra Iglesia diocesana. Denunciamos, por consiguiente, que la Iglesia de Jesucristo no puede discriminar a las personas por su orientación sexual, como dice Francisco: “¿Quién soy yo para juzgar a los homosexuales?”.

Otro hecho importante es la situación de la Casa de Acogida de la Parroquia de Pescadores de Algeciras, todo un ejemplo de solidaridad cristiana con la inmigración y personas marginadas, que permanece cerrada después de haber sido reformada por el Ayuntamiento de Algeciras. Según nos hemos informado por el arquitecto municipal, la casa se puede abrir sin problemas, sólo cumpliendo unos trámites urbanísticos. No comprendemos cómo no se han realizado dichos trámites para la apertura de esta gran obra de caridad impulsada y dirigida por el Padre Andrés Avelino hoy ya jubilado, que, precisamente, conoció el cambio de situación y cese por los medios informativos y los ciudadanos del barrio donde se ubica su antigua parroquia, sin que hubiera mediado comunicación expresa del Obispado, y que recibió sólo después de la forma irregular por la que tuvo conocimiento de la decisión tomada por usted como obispo.

Por tanto, solicitamos la apertura de la casa de acogida para inmigrantes y personas marginadas, en la que el sacerdote Andrés Avelino podría, con su experiencia en este campo, ser de gran ayuda.

Desde este Grupo le hacemos las siguientes peticiones:

1) La admisión inmediata de las personas trabajadoras despedidas, como por ejemplo, Doña Lola Macías Recuerdo, bibliotecaria del Seminario Diocesano, Doña Estefanía García, del columbario y archivo de la Parroquia San José Artesano de San Fernando, despedida por mediación de los servicios jurídicos del Obispado, Don Aarón Troncoso Roa, auxiliar de servicios especiales de la Parroquia de San José de Cádiz, con conocimiento de la Vicaría General, y a Don Antonio Jesús Rivero Rodríguez, monitor de personas sin hogar, que trabajaba en Chiclana, despedido por el equipo directivo de Cáritas. Por lo que respecta al despido de D. José Carlos Bravo Marín, le pedimos que demande, haciendo uso de su autoridad moral y diocesana, a la Comunidad Carmelita de San Fernando, su readmisión como cocinero de dicha comunidad.

2) La destitución del Ecónomo Diocesano, Padre Diufaín como responsable de las decisiones de despidos en el Obispado, que van contra el mensaje del Evangelio que pide, de forma muy clara,

respetar la dignidad de la persona.

3) La cesión de los pisos vacíos de la Diócesis a las familias con problemas de vivienda, como gesto de Misericordia hacía las víctimas de la crisis y como compromiso Eclesial de solidaridad con los más pobres de nuestra sociedad en sintonía con el mensaje del Papa Francisco.

4) Levantar el veto al hermano cofrade de La Línea José David Muñoz Oliva para dar pregones en diferentes actos de culto de su hermandad o en su Ciudad y tratarlo con el respeto que se merece.

No nos podemos quedar impasibles mientras se trata a las personas como cosas.

No somos cristianos por ir a una parroquia o por clamar puntualmente contra las injusticias. Somos cristianos porque nuestro proyecto es Cristo, las 24 horas del día.

Sr. Obispo le rogamos que nos dé una explicación de lo sucedido con las personas citadas y con otras muchas, presbíteros y trabajadores que se han visto injustamente tratados y menospreciados. Esperamos su invitación a celebrar una reunión con Usted para tratar todos los asuntos que le planteamos en esta carta.

Cádiz, a 18 de octubre de 2017.

Atentamente, le saludan, en representación del GRUPO CRISTIANO DE REFLEXIÓN Y ACCIÓN:

  • Juan de la Cruz García de Paredes
  • Francisco José González Álvarez
  • Melchor Prats Munárriz
  • Manuel González de la Rosa

Juan Manuel Pérez Dorao

Fernando Santiago Muñoz | 12 de diciembre de 2017 a las 0:47

¿Cuánta ideología es suficiente? Daniel López Marijuán en el blog de Paco Cano

Fernando Santiago Muñoz | 12 de diciembre de 2017 a las 0:13

Estamos ya acostumbrados a polémicas en las que ambas partes enzarzadas poseen algo de razón. Es el caso de la controversia, dentro de la gestión municipal que nos (pre)ocupa, entre los partidarios de ofrecer de manera competente los servicios que necesita el ciudadano, y de quienes consideran como más relevante contribuir a la transformación social de la ciudad.

Se trata de un dilema falso, porque ambos requerimientos son necesarios. Limitar la gestión de una ciudad a una mera prestación de servicios empobrece la acción  política, además de privarla de principios, fines y objetivos, en definitiva, del diseño del modelo urbano óptimo que se pretende alcanzar.

Pero también asistimos a un aferramiento dogmático a principios que se pretenden aplicar obligatoriamente al conjunto de los ciudadanos, “caiga quien caiga”. Es el caso de la famosa remunicipalización de los servicios municipales, objetivo justo y necesario, pero que desprovisto de su correspondiente contrastación con la realidad se puede convertir en todo un bumerang. Recuperar servicios externalizados es loable y eficiente, pero siempre que el resultado posterior redunde en un rescate competente de  la gestión pública y en una mejora en la gestión. Llevar de forma directa la gestión del agua, los residuos, la limpieza, los parques y jardines, la electricidad, la organización de eventos, etc. permite tener el control por parte de la Administración municipal y prescindir de gastos como IVAs y beneficios privados, pero hay que asegurar que el resultado final supone una mejora real.

Además de solucionar y proveer las necesidades de la ciudadanía, el ayuntamiento no puede ignorar que su razón de ser es combatir la desigualdad, asignando recursos en función inversamente proporcional a las rentas disponibles. Pura ideología, pero también pura justicia distributiva. Y todo ello por encima de los muy encomiables objetivos de disminución del tiempo de pago a proveedores, reducción del déficit o aminoración de la deuda municipal. Pura gestión eficiente, pero también pura obligación moral.

La ideología (la de izquierdas, la de compensación de desigualdades, por supuesto) es necesaria, pero su exceso abruma y dogmatiza la gestión. Si la ideología posibilita avanzar en el modelo de ciudad al que aspiramos, bienvenida sea, porque que se sepa, todavía desconocemos en Cádiz que modelo turístico deseamos, por ejemplo. ¿Queremos ser puerto base de cruceros, como muy precipitadamente ha manifestado nuestro alcalde, o pensamos que carecemos de la capacidad de absorción de cargas ambientales y sociales que esa opción provoca, además de no disponer de los equipamientos y servicios que van ligados a ese turismo? ¿Queremos ser una smart city, con todas las obligaciones e inversiones en TICs que eso comporta, o pensamos que antes hay que resolver el angustioso problema de vivienda y de paro que sufre de manera crónica la ciudad?

Para escoger la mejor solución, no solo la tecnología y el conocimiento nos ayuda, sino también la ideología. ¿Queremos tener una casa domótica con todos los adelantos high tech o priorizamos el acceso a una vivienda digna para todos (en régimen de alquiler,  a ser posible)? ¿Optamos por la recogida neumática  de los residuos e instalamos contenedores  con sensores de llenado, o priorizamos la inserción laboral de colectivos como Iguales en Acción para la recogida selectiva  de los residuos?

Como veis, pura y necesaria ideología.

El acierto de Zlatan

Fernando Santiago Muñoz | 12 de diciembre de 2017 a las 0:04

Los efectos del vendaval

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 18:45

La ciclogénesis explosiva hace decir cosas raras

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 16:45

Dice Fran González que la Diputación y la Junta han mostrado su compromiso con Cádiz. No está comprobado si se ha reído después  de haberlo dicho. Cita como ejemplo Valcárcel, que todavía, salvo sorpresas, no es más que otro de tantos edificios abandonados de la ciudad. Que en el futuro pueda ser un centro universitario, es posible.  15 años después de que Rafael Román proyectase allí un hotel de cinco estrellas el edificio sigue abandonado. Cosa distinta es el hecho de que la única administración que ha hecho algo sobre el Tricentenario sea la Diputación, con el olvido absoluto del Ayuntamiento, la Junta, el Gobierno de España y el resto de organismos públicos.

Lo de la Junta ya es de broma, no hace falta ni insistir.

Chavalas y chavales: ¿quién paga este viaje a Madrid?

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 16:36

Ese artefacto llamado Ayuntamientos del Cambio es una operación de un partido o coalición, Unidos Podemos. Cabe suponer que cualquier actividad de los ayuntamientos de esa coalición la financiase la propia organización en lugar de pagarse con dinero público. Es como si el PP montase Ayuntamientos por España y el PSOE Ayuntamientos Progresistas. Son iniciativas de partido y si se quiere ser escrupuloso con el uso del dinero público hay que separar lo privado de lo de todos.

Las mejores crónicas del Cádiz las firma Ángel Pinto

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 15:55

En el deporte –en realidad, en cualquier ámbito- existe una cierta tendencia a abrigarse en la comodidad de los lugares comunes: nunca hablo de los árbitros, tenemos que hacernos fuertes en casa, las rachas están para romperse…

A este último cliché imagino se aferrarían durante la semana los jugadores maños, teniendo como tenían que recibir a un equipo gaditano que contaba sus últimos cinco encuentros ligueros por victorias. Y posiblemente el desafío debía motivarles sobremanera, porque los blanquillos saltaron al maltrecho césped de “La Romareda” con la agresividad propia de una cuadrilla de piratas ebrios de ron aliñado con pólvora.

Corría el minuto 3 cuando Papunashvili (Papu para los amigos y para su camiseta) tatuó la suela de su zapatilla izquierda en la tibia de José Mari. Fue una entrada criminal, de las que te hacen volver la cara, de las que te encogen el estómago, de las que te obligan a ver un vídeo de gatitos para quitarte la desazón.

A esa patada alevosa le siguieron tres o cuatro más, que se saldaron con faltas, rifirrafes, amarillas al aire, amarillos por el suelo… Entre el rosario de tarascadas, el césped escacharrado y el público excesivamente gritón, el partido fue adquiriendo el aire atrabiliario y cañí de los partidos de regional preferente.

Intentaba mantenerse ajeno a las circunstancias el Cádiz, que, con Barral en punta como principal novedad, había salido bien plantado (al contrario que el césped). El equipo presionaba muy arriba, robaba con cierta facilidad y manejaba el balón con soltura en campo contrario. Faltaba, eso sí, culminar: apenas anoté tres o cuatro intentonas por las bandas que terminaron en saques de esquina o en remates inocuos.

Muy pronto llegó la primera expulsión del partido (y ya les adelanto que no sería la última). En un gesto pueril, Verdasca insultó al árbitro en sus narices tras ser amonestado, lo que le valió una ducha antes de tiempo. Incluso su capitán, Zapater, le afeó la acción.

Entre bronca y bronca, el partido continuó con su desarrollo espasmódico. Los gaditanos llegaban bien por ambas bandas pero los centros de Álvaro y Salvi carecían de veneno. Un poco antes del descanso, José Mari, renqueante, dejó su lugar a Abdullah en un cambio que resultaría clave para el destino del choque.

La reanudación se ajustó a lo esperado. El Cádiz intentaba manejar la pelota esperando a que el ácido láctico apelmazara las piernas de su menguado rival; el Zaragoza se defendía con orden, confiando su quehacer ofensivo a la habilidad de Febes y al trabajo incansable de Iglesias.

Este escenario duró poco.

En el minuto 52 Abdullah rompió el partido.  En una demostración de su exquisita técnica, filtró un balón bombeado entre los centrales aprovechando el desmarque de Alvarito. El utrerano sacó ventaja en el control y marcó con un tiro preciso que se coló bajo el cuerpo de Álvarez.

El Zaragoza ya no tenía nada que conservar y adelantó líneas. La grada, ofendida por lo que consideraba un arbitraje hostil, convirtió su adrenalina en gritos de ánimo, intentando enardecer a su equipo.

Y a fe que por unos instantes lo consiguió. Los aragoneses se acercaron a la portería de Cifuentes y si bien el asedio no cristalizó en ocasiones claras, la esperanza sobrevoló “La Romareda”. Pero todavía faltaba un golpe de efecto.

En una jugada aparentemente anodina, el meta Christian Álvarez interceptó un balón con la mano fuera del área. Fue un gesto instintivo, casi animal, para evitar una ocasión muy clara de Carrillo. El portero ni protestó la tarjeta roja y a los locales solo les quedaba la carta de la gesta heroica: remontar con nueve jugadores es, más que una proeza, casi un imposible.

Aunque el escenario era aparentemente ideal, el Cádiz quedó un tanto desconcertado por esta segunda expulsión. Como el boxeador que no atina a colocar el golpe definitivo a un adversario maltrecho, deambuló indeciso durante los minutos siguientes. Los ocho jugadores de campo del Zaragoza se aprovecharon de las dudas amarillas y generaron alguna ocasión extemporánea, favorecidos por el nulo rigor táctico de Abdullah y por una cierta atonía general.

Cervera intentó revertir la situación dando entrada a Dani Romera, y precisamente fue el almeriense el que abortó cualquier posibilidad de empate local al anotar el segundo gol a pase de Salvi, en la primera jugada en la que el Cádiz tocó el balón con sentido y profundidad.

La racha de victorias, pues, continúa abierta. El Cádiz, a lomos de una dinámica positiva, se está encaramando a la cima de la clasificación (quién nos lo iba a decir hace poco más de un mes…).

Mientras que no cambie el viento, seamos felices. Y si cambia, también.

Gran verdad

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 15:50

Chaves y Griñán

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 9:47

Empieza el juicio después de años de instrucción por la famosa juez Alaya. Malversación y prevaricación se pide para Griñán. Prevaricación para Chaves. Obviamente ninguno de los dos son acusados de enriquecimiento . Habrá que ver qué se puede demostrar en todo el proceso (incluida la nefasta acusación particular del PP). Parece evidente que ha habido una mala gestión del dinero público. Cosa diferente es aquella infamia del PP de que se habían llevado mil millones de euros  entre los dos y otras majaderías por el estilo. A mi modesto entender son dos personas honradas que han gestionado mal una cantidad importante de dinero público. Habrá de demostrarse que ellos sabían que el procedimiento era  erróneo. Cosa diferente es que se diga que es un juicio al sistema clientelar del PSOE de Andalucía, lo que me parece un análisis acertado en términos estrictamente políticos. En un juicio lo que hace falta es demostrar aquello de lo que se acusa. Por cierto: la red clientelar sigue intacta.

Conozco personalmente a Agustín Barberá y me parece una persona honrada que lo ha pasado muy mal desde que se inició el proceso. Conozco personalmente a Antonio Fernández y me dolió  saber que estaba en la cárcel. En todo caso: dura lex, sed lex. Fiat iustitia et pereat mundus.

¿Y si el Ayuntamiento devuelve el castillo?

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 9:38

Digo yo ¿qué interés tiene el Ayuntamiento en seguir teniendo el Castillo de San Sebastián si no lo puede mantener ni buscarle una utilidad? Para eso es mejor que lo tenga el Ministerio de Medio Ambiente y ellos destinen dinero a su rehabilitación y mantenimiento . También ellos pueden buscarle una utilidad. Sería un alivio para el Ayuntamiento. Tener eso vacío y en franco deterioro no sé para qué sirve. Un pabellón lo tiene la UCA, que lo puede seguir teniendo .

El oficio de alcalde. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 7:46

En Francia existe la Escuela Nacional de la Administración donde se forman a los grandes gestores públicos del país. De ahí han salido ministros, alcaldes y presidentes de república . Les llaman enarcas. En España no hay nada parecido. Se puede estudiar Ciencias Políticas, Derecho o Economía, que son las titulaciones que permiten formar parte del cuerpo de técnicos de administración general. En todo caso en cada partido ocurre lo mismo: se busca a alguien para ir en una lista, se le lanza a la institución y que se busque la vida. Si tiene suerte de que en su grupo haya algún veterano, aprenderá más rápido ,es como si te lanzaran a una piscina para que aprendieses a nadar. Tragarías agua pero lo normal es que llegases al cantil y si eres listo, aprenderías a nadar . Eso le ha pasado a José María González. Ni en el más remoto de sus sueños llegó a pensar que sería alcalde ni siquiera concejal de Cádiz. Sus preocupaciones iban por otro lado (el carnaval, la docencia, el sindicalismo si acaso ). El azar y su parentesco le colocaron al frente de la lista que había impulsado la asamblea de Podemos constituida meses antes. Fueron la segunda lista más votada) y el PSOE le convirtió en alcalde. De aquel punta de la comparsa de Bienvenido al día de hoy han cambiado muchas cosas. Los primeros meses todo eran controversias: la forma de vestir, el rechazo a recibir al Esmeralda, las banderas, el cónsul, las apariciones en Cuatro y La Sexta para comentar sobre lo divino y lo humano, la obsesión por ofrecer una imagen de Cádiz como un campo de refugiados en emergencia social, la cadena humana contra un desahucio porque una gente no le quería pagar la renta a una pobre mujer que vivía de eso, incluso el proceso de selección de los asesores. Aquella convocatoria en Empresariales al PSOE para negociar un programa (el día que Barcia dijo lo del sol, viento y agua y Fernando Visedo que se arreglaba el problema de la vivienda con dos millones de euros), la procesión del Nazareno y todo lo demás. Ahora se nota que José María González está aprendiendo, a pesar de los gatos . Ha agudizado su sentido práctico, ha abandonado (solo en parte) el postureo y se centra más en la gestión ordinaria del Ayuntamiento (eso debe ser lo que su pareja llama levantar las orejas para escuchar si pasa el camión de la basura). La ciudad sigue sin poner en marcha nuevos proyectos y los asesores foráneos traídos de fuera hacen el ganso, pero el alcalde aprende poco a poco. Ya tiene dos trajes, dos corbatas y un abrigo.

Fernando Santiago

Telekichi

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 4:36

Calle Trille

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 3:35

Paradojas

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 3:34

En la Casa Arámburu lo tienen claro

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 2:33

Libro de Julio Molina

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 1:20

Gato encerrado. Por Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 0:40

Fue en el Antiguo Egipto donde aparecieron por vez primera los gatos domésticos. La causa, siempre más prosaica que evocadora, es bastante lógica y hasta vulgar, si me lo permite. Cuando Egipto comenzó construir graneros –no solo de pirámides y templos vivían los del Nilo– para almacenar alimentos, las ratas se convirtieron en un problema, y los gatos, cazadores instintivos, se transformaron no ya en necesarios aliados, sino que adquirieron un pedigrí casi divino como herederos de la diosa Bastet. Los egipcios, ya se sabe, se ponían mucho de lado y cargaban a los dioses con toda la responsabilidad de poner orden en el mundo; ellos, a cambio, se limitaban a cumplir órdenes, y a impartir justicia divina. Matar a un gato era peor que matar a un hombre. Ante esto último cabía siempre la posibilidad del indulto, pero si el muerto era el gato, ni el propio faraón podía interceder. ¡Ay del que matase a un gato! Cuentan las crónicas que frente a la ciudad de Pelusa cientos de gatos amarrados en los escudos persas fueron definitivos para que los egipcios rindieran la ciudad. Así estaban las cosas.

La literatura, como siempre, haría el resto. Y de ahí los poderes mágicos, misteriosos, adivinatorios, sanadores y todo eso que se le atribuye a los mininos. En los cuentos infantiles, en las novelas de terror, y hasta en la poesía mística, siempre hay un gato acechando o dando lecciones. También en brazos de las solteronas, en el regazo de las vicetiples –¡Ay, Morrongo!– e incluso en las redes sociales, acuérdese de los atentados de Bruselas y Barcelona y de aquellos gatitos que colapsaron Twitter. En fin.

A mí no me gustan los gatos. En realidad no me gustan los animales, y no tengo por qué avergonzarme de ello. Salvo con mis dos tortugas, con las que mantengo una feliz orden de alejamiento afectivo, carezco de toda sensibilidad franciscana, lo que no quita para que respete, y hasta haga el esfuerzo por entender, el amor que la gente siente por los animales, y esa necesidad imperiosa de alimentarlos, darles cariño y tratarlos como si fuesen personas. Hago el esfuerzo, digo, aunque no siempre lo consigo.

El campo del Sur está lleno de gatos. Por los bloques, por la muralla, y por el mismo paseo. Gatos de todo tipo, gordos, canijos, cojos, tuertos… que se pasean a sus anchas esperando la ración de agua y comida que algún alma caritativa les deja a diario. A veces, compiten con las gaviotas en una sinfonía de graznidos y maullidos digna del National Geographic, pero la mayor parte del tiempo ni se molestan en pelear por el condumio porque saben –¿los gatos saben?– que detrás vendrá alguien con más desperdicios, a llenarles la barriga. No son agresivos, ni siquiera son pintorescos, como los monos de Gibraltar o las palomas de la plaza de España de Sevilla, pero ahí están, viendo pasar el tiempo, en el campo del Sur, en Santa Bárbara, en la Alameda…

Nuestra ciudad es ‘amiga de los animales’ y por eso la Concejalía de Salud se preocupa por ellos «debemos velar por su alimentación para tener gatos sanos», dijo la concejala, tras aprobar la normativa para regularizar la alimentación en las calles de la ciudad, «entendemos que no podían ser alimentados por cualquier persona», –¡Ay, faraón!– y por eso el pasado jueves, la Junta de Gobierno Local aprobó el procedimiento para obtener el carné de alimentador de gatos. Dicho así, suena a lo que suena, pero no hay que olvidar que tampoco somos pioneros en esto. Madrid, ya tiene a sus ‘cuidadores oficiales de colonias felinas’, igual que Mijas, que desde hace año y medio cuenta con su selecto club de alimentadores que vigilan incluso por la variedad en el menú gatuno «no les gustan las cabezas de gambas, ni el pollo con patatas» dice una de las alimentadoras mijeñas «y la gente no está concienciada de ello». Toda la razón del mundo.

Nuestro Ayuntamiento oferta 40 plazas de alimentadores de gatos y los requisitos los cumplo hasta yo, así que tampoco es que sean muy exigentes. Solo se pide estar empadronado en Cádiz, ser mayor de edad y no haber sido sancionado por infracción administrativa sobre protección y tenencia de animales. Más sencillo imposible. Más surrealista, también.

Porque lo más tremendo de esto no es la aprobación del carné, ni la normativa de alimentar animales callejeros, que hasta cierto punto, es necesaria para mantener unos mínimos de salubridad pública. Lo verdaderamente preocupante es que todas las medidas que adopta este Ayuntamiento van en la misma línea. En la línea del aspaviento, en la línea del afrecho, en la línea del espectáculo. En la línea del viento.

Con su carné de alimentadores de vecinos y vecinas, nos tiran a diario los pitracos para que tengamos algo de qué hablar, mientras la ciudad se va deteriorando física y psíquicamente a pasos agigantados. El paro, la limpieza, la seguridad, la vivienda quedan siempre de segundo plato cuando llegan las viandas suculentas, los cambios del nomenclátor, las luces de navidad, el jurado del COAC, las ofrendas florales…

Conste que no creo que lo hagan queriendo, pero parece –y de esto sabía tela la mujer del césar– que siempre hay gato encerrado.

 

Éxito de Reguera en el Momart

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 11:32

Los fines de semana de Zoido

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 11:08

España ha tenido la desgracia de tener al peor ministro del Interior en el momento más difícil de su historia reciente. Encima con lo peorcito de Andalucía en el segundo escalón del ministerio. Una desgracia como otra cualquiera. Por si fuera poco Zoido ha inventado la semana sevillana como antes se inventó la semana inglesa. Zoido llega a Sevilla el jueves por la noche y se vuelve a Madrid el martes por la mañana. Para justificar  esta vida relajada se coloca actos estrafalarios viernes, sábados y lunes. Un día va a Estepa a visitar de manera oficial las fábricas de polvores y ayer va a Jerez a  contar las medidas de seguridad del Ministerio durante la próxima Navidad. Le queda por ir a las jornadas de puertas abiertas de Medina,una zambomba de Jerez, el Toma Castaña, una zambombá de Cádiz, los belenes repartidos por  las provincias de Cádiz y Sevilla o anunciar qué va a ocurrir con los cotillones de fin de año. El que viva lo verá.