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El método Petrosky. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 7:11

El 15 de junio de 1977 no pude votar porque era menor de edad para la fecha. Tampoco pude hacerlo en el referéndum sobre la Constitución. A partir de ahí he ejercido mi derecho, como dicen los finos, todas y cada una de las veces, incluso cuando he estado fuera el día de la votación. Recuerdo todas las campañas electorales y la mayoría de los cargos públicos electos. Al menos por ahora, no es descartable que a corto plazo el alzhéimer haga mella en mí. En estos 40 años jamás me ha llamado nadie ni he recibido visita alguna para una encuesta electoral. Han venido los de Tecnocasa, los Testigos de Jehová, los de Remar, los niños de Halloween, alguna rifa de fin de curso, algún vecino que otro, amigos y familiares con asiduidad. Pero nunca ha sonado ni el timbre ni el teléfono para preguntarme mis opiniones políticas. Así que como soy de naturaleza suspicaz y me mantengo virgen desde el punto de vista demoscópico, soy desconfiado con las encuestas. Respeto a los profesionales que se dedican a este asunto y a las empresas que con mayor o menor solvencia viven del negocio. Todo el mundo tiene derecho a trabajar en lo que pueda. Ahora bien, tengo la fea costumbre de mirar la ficha técnica de cada una para saber qué empresa la ha hecho, en qué periodo , cuántas encuestas y el sistema aleatorio empleado. Supongo que ahora las encuestas serán todas presenciales porque en muchas casas ya no hay teléfonos fijos y es complicado acceder a un directorio de móviles por población. Los últimos días se han publicado encuestas en 8TV, Viva Cádiz y una que dice Podemos han elaborado ellos mismos. Las dos primeras difieren en el partido ganador y cabe suponer que están hechas con una cierta honestidad. Lo de Podemos suena a broma. Dicen que han hecho 2.500 encuestas . Si se tiene en cuenta que Cádiz tiene 118 mil habitantes, que casi 15 mil son menores y 1.200 extranjeros sin derecho a voto, el trabajo de campo suena hercúleo .Es verdad que como Podemos tiene tantos asesores ha podido encomendar a cada uno que haga 100 encuestas y así establecer el resultado. Pedro Moreno Petrosky hacía unas encuestas llamando por teléfono al azar, luego las corroboraba dándose paseos en los autobuses urbanos y prestando atención a lo que allí se decía. Clavó todas y cada una de las predicciones que hizo. Tengo para mí que Podemos ha seguido el método Petrosky de demoscopia dado que no nos han informado de otro sistema de elaboración de la muestra. Así que igual hasta aciertan, que cosas más raras se han visto.

Fernando Santiago

Plaza Mina

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 6:44

Rajoy remix

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 3:42

Modas

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 3:41

Higiene

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 2:43

Solidaridad

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 2:42

Aguas de Cádiz patrocina el Corpus

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 1:41

Insoportable

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 1:39

Un asunto español. Por Soledad Gallego en El País

Fernando Santiago Muñoz | 19 de junio de 2017 a las 0:37

Josep Guardiola pidió hace pocos días ayuda internacional para celebrar un referéndum sobre la proclamación de la república independiente catalana. Al margen de la incongruencia de calificar en su discurso al Estado español de “autoritario”, cuando se trata de una democracia equivalente a las de los países fundadores de la Unión Europea, con los que esa hipotética república dice querer integrarse, quizás Guardiola debería pensar que, en el fondo, a quien deberían pedir ayuda los independentistas catalanes es al conjunto de los españoles

La opinión emitida por la Corte Suprema de Canadá respecto a la eventual secesión de Quebec ya rechazó que existieran normas de derecho internacional aplicables al caso. La pregunta que deberían hacerse los independentistas catalanes es si, pese a no tener amparo en el derecho internacional ni en el derecho interno español, pueden presentar ante los españoles en su conjunto razones suficientes, basadas en el llamado principio democrático, como para llevarles a admitir una negociación sobre esa eventual secesión. Teniendo en cuenta además, como señala el profesor Tomás de la Quadra-Salcedo en su fundamental Independencia y democracia: el título VIII y la indisoluble unidad de la nación española (Centro de Estudios Políticos y Constitucionales), que “el principio democrático se aplica a todas las partes confrontadas con el problema y que a todas les es exigible el respeto a la Constitución, aunque sea para reformarla”.

Es lícito, explica De la Quadra-Salcedo, plantearse que el principio democrático también pone límites a las razones que puedan invocarse, que no pueden ser arbitrarias, caprichosas o insolidarias. No cabría, por un lado, el argumento de que Cataluña paga más de lo que recibe (insolidario) ni, por el otro, que el pueblo soberano (español) puede decidir arbitrariamente lo que sea. “El pueblo soberano”, escribe De la Quadra-Salcedo, “podría quizás aprobar el apartheid, la esclavitud o suprimir el derecho a una tutela judicial efectiva, pero ningún jurista, ni ninguna persona de buena voluntad, podrá aceptarlo como algo indiscutible, sin poner en cuestión la legitimidad democrática sustantiva de ese orden”.

Los independentistas catalanes deben también tener en cuenta que las decisiones que afectan a un colectivo determinado solo pueden ser tomadas por los integrantes de ese colectivo, y no cabe pensar que la secesión de Cataluña solo afectaría a los catalanes, puesto que el resto de los españoles resultaría concernido. ¿Puede la Constitución encontrar la forma de que sea una parte del colectivo la que, una vez expresada claramente su voluntad, exija la apertura de unas negociaciones en el colectivo entero, sin final predeterminado pero en el que se plantee como objetivo posible la secesión?

Esa es la pregunta que deberían hacerse los independentistas catalanes. Si abandonamos el terreno de la legalidad y la constitucionalidad y nos situamos en el campo de lo que es justo y democrático (como quieren los independentistas catalanes), deberían aceptar, para empezar, que una decisión como la eventual separación de Cataluña no debería ser decidida por una parte. La cuadratura del círculo viene dada porque se plantea que “una minoría relevante puede afirmar que su voluntad es por sí misma un derecho que somete a los demás a la obligación democrática de acceder a esa voluntad, les afecte o no”. Ninguna negativa a tramitar o conceder la separación será legítima, advierte De la Quadra-Salcedo, si no se han considerado lealmente las razones que se invocan para ella. Ninguna pretensión de separación será legítima si no se reconoce que las cuestiones que afectan a todos, por todos deben ser tratadas y de acuerdo con cauces legales y democráticos establecidos. ¿Ve Guardiola cómo quizás es mejor pedir apoyo a los españoles?

Por los pelos

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 19:46

Expectativas

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 10:36

Como soy un carcamal recuerdo a la familia de los protagonistas de cada historia. A Fernando García González Betes lo conocí porque entró en el Ayuntamiento en la época en la que mandaba su hermano, el malogrado Alfonso Carlos. También entró en esa época otro hermano, Emilio. Se frustró la entrada de un cuarto hermano médico a última hora, quizás por pudor. No voy a comentar los indudables méritos de los que han entrado en el Ayuntamiento ni siquiera si tiene relación con el parentesco porque desconozco ambas cuestiones aunque soy de natural mal pensado. Conozco también a los padres de Laura Jiménez desde hace muchos más años de los que me gustaría reconocer. Tengo para mí que Laura Jiménez es de las peores concejalas del Equipo de Gobierno, lo que ya en sí mismo es casi un mérito dado el nivel. No ha hecho más que destrozos en el Instituto de Fomento. Sustituyó a la anterior directora por sectarismo, puso a Fernando García y , según parece, ha creado tantos problemas en la plantilla que se ha visto tentada de enseñarle el camino de la puerta. Se perdió la primera EDUSSI y alguna que otra subvención por pura incompetencia. Pero solo han pasado dos años así que conviene tener paciencia porque veremos fablar las piedras. La excusa es maravillosa en boca de Laura Jiménez “no ha cumplido las expectativas”.

Congreso provincial del PSOE

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 10:29

¿Qué lleva a nombrar a un chaval de 28 años sin curriculum ni experiencia como delegado provincial de Cultura de la Junta? El congreso provincial del PSOE o el temor en el susanismo a perderlo, para ser más exactos. Algeciras es la agrupación más importante de Andalucía. Tiene 700 afiliados después de la entrada masiva de estibadores en medio del conflicto del sector. Por eso fue el otro día Susana Díaz (por cierto, no había más de 30 personas) y por eso nombran a este chaval delegado provincial. El secretario provincial se elegiría mediante primarias y cada voto cuenta. Supongo que el susanismo apretará hasta las últimas consecuencias a los Moscosos y compañía cuyo salario depende de la buena voluntad del susanismo.

Ah, aunque carezca de importancia, se llama Daniel Moreno y su mayor mérito es ser el secretario de organización de su agrupación.

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Una emoción de más. Almudena Grandes en El País

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 10:20

YO HABÍA ido al Manzanares a despedirme de mi estadio.

Mi amiga Adriana me había convencido en el último momento, cuando las dos estábamos seguras de que ya no quedarían entradas. La realidad confirmó nuestros temores hasta que el sábado, a la hora de comer, hicimos un último intento a la desesperada y ante nuestros ojos se desbloquearon dos como por ensalmo. Estas son las nuestras, nos dijimos, y al día siguiente salimos por última vez de la estación de Pirámides para enfilar el paseo de los Melancólicos como dos gotas rojiblancas en un torrente de atléticos. Nuestro ánimo nunca había entonado tanto con el nombre de la calle que nos desem­bocó en el Calderón.

Fue una tarde repleta de emociones, en la que cada uno de los asistentes al partido estuvo más pendiente de su propia memoria que de lo que sucedía en el campo. Era un momento para recordar, y yo me acordé de mis padres, con los que fui al Calderón por primera vez, y de mis abuelos, los dos Manueles, los dos atléticos, y de mi tío Manolo Hernández, que sacó abonos para mi hermano, también Manuel, y para mí, y nos llevó al fútbol con sus hijos durante muchos años. Hasta aquel día, estaba segura de que el Manzanares estaría ligado para siempre a la adolescencia y la juventud que viví en sus gradas, domingo a domingo, y por supuesto a mi familia, todos los Grandes y los Hernández con los que comparto pasión y lealtad rojiblancas. Así fue, y así será, pero aquel último partido de Liga me regaló una emoción de más.

Adriana y yo éramos la novedad en una zona de abonados donde todos se conocían entre sí. Por eso creía que aquel señor, sentado tres filas delante de nosotras, se volvía a mirarnos de vez en cuando. Sin embargo, cuando terminó el partido, mientras la megafonía nos animaba a no abandonar nuestros asientos para participar en el homenaje final a la historia del estadio, él se levantó, vino hacia nosotras con mucha decisión y me saludó pronunciando mi nombre. Voy a contarte una historia, anunció, y eso hizo.

antes de la llegada de Victoria Kent a la Dirección General de Prisiones, los hijos de las mujeres presas crecían con ellas en las cárceles sin recibir ninguna clase de instrucción

Empezó por el principio, haciendo una completa introducción histórica. Así me enteré de que, antes de la llegada de Victoria Kent a la Dirección General de Prisiones, los hijos de las mujeres presas crecían con ellas en las cárceles sin recibir ninguna clase de instrucción. Y aprendí que Kent se ocupó de subsanar esa deficiencia, creando un cuerpo de maestras de prisiones, funcionarias y educadoras a un tiempo, que se encargaron de educar a los niños que vivían en las cárceles.

Él me iba contando todo esto en un estadio repleto de gente que cantaba himnos, y coreaba nombres, y aplaudía, y hacía la ola, y yo asentía, porque no conocía esa historia y porque me parecía interesante, aunque no tenía ni idea de adónde quería llegar. No fui capaz de adivinar que, como ocurre a menudo cuando contamos algo que nos afecta mucho, se estaba alargando en el prólogo para posponer el momento doloroso, el de la brevedad y la contundencia. Pues la directora del servicio de maestras de prisiones, dijo en ese momento y no antes, fue mi abuela. Se llamaba Isabel Huelgas de Pablo, y la condenaron a muerte en 1939. La noche antes de su fusilamiento, cuando estaba en capilla, Pilar Millán Astray, la hermana del general, que la conocía porque había estado presa en Ventas durante la guerra, le hizo una visita. Fue a verla sólo para decirle que habían fusilado a un hijo que tenía preso, para que mi abuela muriera con esa amargura, pero no era verdad. Su hijo, que era mi padre, estaba vivo y viviría muchos años más. Pilar Millán Astray mintió por pura crueldad.

Miré a los ojos de aquel hombre y no vi nada más, ni el césped, ni las banderas, ni las gradas. Se lo he contado a mucha gente, añadió, a todos los que he podido, para que se sepa, pero el único que me hizo caso fue Benjamín Prado, que metió a tu abuela en una novela. Escuché a aquel hombre y no oí nada más, ni los gritos, los cánticos, ni las conversaciones que nos rodeaban. Te lo cuento a ti para que lo cuentes, dijo al final, y le prometí que lo haría. Nos despedimos, bajó un peldaño, luego otro, y se volvió a mirarme como si se hubiera olvidado de algo.

—¡Aúpa Atleti! —me dijo.

—¡Aúpa Atleti! —le respondí.

Cuanto peor, mejor. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 7:12

Supongo que sabrán ustedes el chiste del caballo: un amigo le vende un caballo a otro con el argumento de que era joven, hermoso y fuerte. Al tiempo se vuelven a ver y el comprador le recrimina el calamitoso estado del animal: “tú sigue hablando así del caballo que a ver cómo lo vendes”. Esto sería de aplicación al alcalde de Cádiz sobre la ciudad que gobierna. Parece que disfruta sacando pecho sobre lo mal que está y las medidas que , según presume, ha puesto en marcha el gobierno de Podemos. Hasta el punto de que en su alocución al Congreso de los Diputados Pablo Iglesias elogió las medidas de garantía alimentaria de José María González. Digo yo: ¿sirve de algo presumir de que Cádiz está mal? Digo más ¿tan mal está? Y una última ¿no es privatizar los servicios sociales encargarle el asunto a la Fundación Pascual? Porque hemos pasado del “lo primero es que coman los niños” a que 100 criaturas(como se dice ahora) coman gracias a la entidad benéfica de los propietarios de la Clínica San Rafael.

El maoísmo dejó unas cuantas perlas en su estrategia para alcanzar el poder y para retenerlo a lo largo de décadas. Del campo a la ciudad fue una de las más claras del movimiento comunista chino. Y un eslogan muy propio del maoísmo fue : cuanto peor, mejor. Cuando peor vayan las cosas, mejor para los revolucionarios porque tendrán más fácil el acceso al poder. Eso es lo que quería decir Rajoy pero al hombre no se lo habían explicado bien o estaba pensando en CR7 y en que tenía el Marca sin leer, con esa cara de no recordar si se había dejado la plancha puesta, como dice Felipe Alcaraz. Aparte del paro tan grande que hay entre los logopedas y que tengamos un presidente del Gobierno con esos problemas para hablar, el caso es que Podemos refleja bien a las claras la estrategia de un partido que surfea sobre la indignación de la población. Si la economía recupera el pulso, van a la cárcel todos los corruptos y se baja lo que antes se llamaba el suflé catalán, no habrá motivos para la ofuscación y se le habrá acabado el discurso a Podemos consistente en la prolija y profusa relación de escándalos en los que se ve envuelto el PP. La quinta espada del marxismo, Pablo Iglesias, émulo de Abimael Guzmán, nos va a redimir de la miseria en la que vivimos en Cádiz gracias a las políticas asistenciales de José María González que, por cierto, se parecen al Auxilio Social y a la que practicaban las damas postulantes esposas de los patronos. La historia se repite, que dijo el viejo Carlos Marx. Nos ha tocado la farsa.

Fernando Santiago

Incivismo

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 3:48

Poco a poco

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 3:33

Abandono

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 2:29

Un buen consejo

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 1:28

Ignatius

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 1:25

Para hoy

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017 a las 0:18