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Paradojas

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 3:34

En la Casa Arámburu lo tienen claro

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 2:33

Libro de Julio Molina

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 1:20

Gato encerrado. Por Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 11 de diciembre de 2017 a las 0:40

Fue en el Antiguo Egipto donde aparecieron por vez primera los gatos domésticos. La causa, siempre más prosaica que evocadora, es bastante lógica y hasta vulgar, si me lo permite. Cuando Egipto comenzó construir graneros –no solo de pirámides y templos vivían los del Nilo– para almacenar alimentos, las ratas se convirtieron en un problema, y los gatos, cazadores instintivos, se transformaron no ya en necesarios aliados, sino que adquirieron un pedigrí casi divino como herederos de la diosa Bastet. Los egipcios, ya se sabe, se ponían mucho de lado y cargaban a los dioses con toda la responsabilidad de poner orden en el mundo; ellos, a cambio, se limitaban a cumplir órdenes, y a impartir justicia divina. Matar a un gato era peor que matar a un hombre. Ante esto último cabía siempre la posibilidad del indulto, pero si el muerto era el gato, ni el propio faraón podía interceder. ¡Ay del que matase a un gato! Cuentan las crónicas que frente a la ciudad de Pelusa cientos de gatos amarrados en los escudos persas fueron definitivos para que los egipcios rindieran la ciudad. Así estaban las cosas.

La literatura, como siempre, haría el resto. Y de ahí los poderes mágicos, misteriosos, adivinatorios, sanadores y todo eso que se le atribuye a los mininos. En los cuentos infantiles, en las novelas de terror, y hasta en la poesía mística, siempre hay un gato acechando o dando lecciones. También en brazos de las solteronas, en el regazo de las vicetiples –¡Ay, Morrongo!– e incluso en las redes sociales, acuérdese de los atentados de Bruselas y Barcelona y de aquellos gatitos que colapsaron Twitter. En fin.

A mí no me gustan los gatos. En realidad no me gustan los animales, y no tengo por qué avergonzarme de ello. Salvo con mis dos tortugas, con las que mantengo una feliz orden de alejamiento afectivo, carezco de toda sensibilidad franciscana, lo que no quita para que respete, y hasta haga el esfuerzo por entender, el amor que la gente siente por los animales, y esa necesidad imperiosa de alimentarlos, darles cariño y tratarlos como si fuesen personas. Hago el esfuerzo, digo, aunque no siempre lo consigo.

El campo del Sur está lleno de gatos. Por los bloques, por la muralla, y por el mismo paseo. Gatos de todo tipo, gordos, canijos, cojos, tuertos… que se pasean a sus anchas esperando la ración de agua y comida que algún alma caritativa les deja a diario. A veces, compiten con las gaviotas en una sinfonía de graznidos y maullidos digna del National Geographic, pero la mayor parte del tiempo ni se molestan en pelear por el condumio porque saben –¿los gatos saben?– que detrás vendrá alguien con más desperdicios, a llenarles la barriga. No son agresivos, ni siquiera son pintorescos, como los monos de Gibraltar o las palomas de la plaza de España de Sevilla, pero ahí están, viendo pasar el tiempo, en el campo del Sur, en Santa Bárbara, en la Alameda…

Nuestra ciudad es ‘amiga de los animales’ y por eso la Concejalía de Salud se preocupa por ellos «debemos velar por su alimentación para tener gatos sanos», dijo la concejala, tras aprobar la normativa para regularizar la alimentación en las calles de la ciudad, «entendemos que no podían ser alimentados por cualquier persona», –¡Ay, faraón!– y por eso el pasado jueves, la Junta de Gobierno Local aprobó el procedimiento para obtener el carné de alimentador de gatos. Dicho así, suena a lo que suena, pero no hay que olvidar que tampoco somos pioneros en esto. Madrid, ya tiene a sus ‘cuidadores oficiales de colonias felinas’, igual que Mijas, que desde hace año y medio cuenta con su selecto club de alimentadores que vigilan incluso por la variedad en el menú gatuno «no les gustan las cabezas de gambas, ni el pollo con patatas» dice una de las alimentadoras mijeñas «y la gente no está concienciada de ello». Toda la razón del mundo.

Nuestro Ayuntamiento oferta 40 plazas de alimentadores de gatos y los requisitos los cumplo hasta yo, así que tampoco es que sean muy exigentes. Solo se pide estar empadronado en Cádiz, ser mayor de edad y no haber sido sancionado por infracción administrativa sobre protección y tenencia de animales. Más sencillo imposible. Más surrealista, también.

Porque lo más tremendo de esto no es la aprobación del carné, ni la normativa de alimentar animales callejeros, que hasta cierto punto, es necesaria para mantener unos mínimos de salubridad pública. Lo verdaderamente preocupante es que todas las medidas que adopta este Ayuntamiento van en la misma línea. En la línea del aspaviento, en la línea del afrecho, en la línea del espectáculo. En la línea del viento.

Con su carné de alimentadores de vecinos y vecinas, nos tiran a diario los pitracos para que tengamos algo de qué hablar, mientras la ciudad se va deteriorando física y psíquicamente a pasos agigantados. El paro, la limpieza, la seguridad, la vivienda quedan siempre de segundo plato cuando llegan las viandas suculentas, los cambios del nomenclátor, las luces de navidad, el jurado del COAC, las ofrendas florales…

Conste que no creo que lo hagan queriendo, pero parece –y de esto sabía tela la mujer del césar– que siempre hay gato encerrado.

 

Éxito de Reguera en el Momart

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 11:32

Los fines de semana de Zoido

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 11:08

España ha tenido la desgracia de tener al peor ministro del Interior en el momento más difícil de su historia reciente. Encima con lo peorcito de Andalucía en el segundo escalón del ministerio. Una desgracia como otra cualquiera. Por si fuera poco Zoido ha inventado la semana sevillana como antes se inventó la semana inglesa. Zoido llega a Sevilla el jueves por la noche y se vuelve a Madrid el martes por la mañana. Para justificar  esta vida relajada se coloca actos estrafalarios viernes, sábados y lunes. Un día va a Estepa a visitar de manera oficial las fábricas de polvores y ayer va a Jerez a  contar las medidas de seguridad del Ministerio durante la próxima Navidad. Le queda por ir a las jornadas de puertas abiertas de Medina,una zambomba de Jerez, el Toma Castaña, una zambombá de Cádiz, los belenes repartidos por  las provincias de Cádiz y Sevilla o anunciar qué va a ocurrir con los cotillones de fin de año. El que viva lo verá.

La Comisión Local de Patrimonio

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 11:02

En la administración deben prevalecer las reglas con respecto a la arbitrariedad. Así todos nos atenemos a los mismos preceptos y todos tenemos las mismas oportunidades y las mismas obligaciones. No puede ser que el estado del humor o las simpatías de unos pocos determinen una licencia de obras. A unos se les aplica la normativa de una manera y a otros de otra. No se permite aumentar los metros cuadrados en el Casco Antiguo ni alterar el paisaje porque así lo establece el PGOU. Eso salvo que uno sea famoso o tenga amigos. En Alameda de Apodaca 14 le han permitido al propietario y al arquitecto Rafael Manzano una torre mirador con una cúpula vidriada donde no existía. A otros no les dejan ni poner ascensor aunque haya vecinos con problemas de movilidad. En Manuel Rancés han permitido que se recrezca una torre mirador. En otros lugares se impide aumentar ni un metro cuadrado. Mientras se obliga a la utilización de madera en las fincas bajo protección se ve cómo se extiende el aluminio y el PVC. Todos somos iguales pero unos  más iguales que otros.

Colectivos

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 10:55

Se ve que en Cádiz hay algunas polémicas que gustan por reiterativas. Una de ellas es la Aduana. En seguida salen defensores y detractores de este espantoso edificio. Dicen que se reactiva el convenio de Plaza de Sevilla. No sabría decir. Lleva diez años en marcha y dudo mucho que dentro de otros 10 veamos algo terminado. El Ayuntamiento no tiene dinero, la Junta no tiene interés y la administración central del Estado mira para otro lado como si la cosa no fuera con ellos. Poner una marquesina en mitad de la carretera Industrial ha costado siete años así que conviene imaginarse lo que tardará, llegado el caso, el derribo de la Aduana. Digo más: no se va a hacer jamás. El que viva lo verá. En primer lugar porque el dueño del edificio no tiene el menor interés en mudarse  y menos si le va a costar dinero. En segundo lugar porque el edificio puede aguantar décadas en el estado actual. Se dijo que el hotel sobre la estación, ese mamarracho, iba a servir para financiar el traslado de la Aduana. Pues bien, ya está adjudicado, no se sabe cuándo empezará, pero se ha desligado una cosa de otra. También se dijo que otros aprovechamientos lucrativos de la Carretera Industrial (¡una pastilla!) también financiarían todo esto.  No se sabe quiénes son los colectivos que promueven el derribo, salvo Daniel López Marijuán, persona sensata a la que no esperaba ver con tanto entusiasmo en una operación que contraviene la normativa ecologista de reutilizar y rehabilitar. En este caso, a mi modesto entender, lo que ganaría la ciudad con el derribo del adefesio se perdería con el dinero que iba a costar el traslado. Hay un tema que no es menor: ya que la Junta protegió el edificio dudo que sea fácil desprotegerlo. Cualquiera va a los tribunales y un juez paralizará la operación mientras se dilucida sobre el fondo del asunto. Así es que nadie eche las campanas al vuelo. Dudo que de aquí a 20 años se produzca el derribo , por muchos colectivos que lo defiendan.

Gato con guantes no caza ratones. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 7:53

Andábamos preocupados por el paro, la crisis catalana y la vivienda sin darnos cuenta de los asuntos trascendentales que asolaban la ciudad. Menos mal que la excelencia, el alto nivel intelectual y la extraordinaria perspicacia de la concejala de Cultura, Vivienda y Sanidad , Eva Tubio, de Ganar Cádiz, nos ha señalado un asunto de importancia. Chavalas y chavales: hay que vigilar qué comen los gatos. No le echéis alimentos con gluten, cuidado con las calorías, el aceite de palma y las grasas poliinsaturadas. Mejor alimentos que tengan ácido oleico y Omega 3, frutas y verduras frescas, una vez a la semana carne a la plancha y pescado en blanco, nada de fritos ni de bollería industrial, el chocolate con mucha moderación. Que tengan una vida sana, hagan ejercicio y duerman al menos siete horas y que no reciban disgustos. A tal efecto cualquiera no puede darle de comer a los gatos. Es precisa gente con conocimientos de nutrición animal, para entendernos: de Federico Vilaplana para arriba. Así que será necesaria la acreditación correspondiente. No contentos con ello se anuncia para próximas fechas la expedición de un carnet para darle de comer a las palomas: no puede ser que los niños vayan a la plaza de España a echarles maíz, que los viejos les pongan pan en cualquier esquina (en Manuel Rancés con Rafael de la Viesca se forma cada mañana una grande), que los clientes de las terrazas de la Catedral les permitan comerse las raciones que allí se sirven ( no están permitidas las papas aliñás del Terraza ni las canastillas de Casa Hidalgo). Con las gaviotas no hay problemas porque se comen lo que sea menester, incluidos al resto de animales que andan sueltos por la ciudad. Lo de las ratas es asunto aparte : se expedirá un carnet B1 para alimentar a estos roedores. Ya que son tantas, al menos que estén bien alimentadas, que Cádiz es ciudad amiga de los animales. Conviene recordar que a los grillos les gusta el tomate y que las cucarachas se avían con cualquier cosa. Qué sería de nosotros sin concejales del nivel y la altura de Eva Tubio. No me extraña que los servicios sociales municipales vayan regular: desde que esta mujer dejó de ser trabajadora social funcionaria para ser elevada a la categoría concejala hemos vestido un santo y desvestido otro . Había solucionado el problema de la vivienda, la cultura en Cádiz iba mejor que nunca , ha resuelto los problemas sanitarios y el acuciante problema de los gatos. Menos mal que hay alguien que cuida de nosotros.

Fernando Santiago

El Museo Íbero de Jaén

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 3:35

Ha costado 27 millones de euros que ha puesto la Junta de Andalucía. No hablamos del dineral que costó el Museo Picasso de Málaga. La Junta pone 3,5 millones para el Museo Camarón de San Fernando. Me parece todo fantástico. Ahora bien: un millón para el Museo del Carnaval y con la condición de que el Ayuntamiento se presente a una convocatoria de subvenciones. ¿A qué convocatoria se han presentado Jaén,Málaga y San Fernando? ¿Porqué ese derroche de dinero en otros lugares y esa cicatería para con Cádiz?

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Eran otros tiempos

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 2:42

Editores

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 1:41

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Esta magnífica foto estaba en la página 3 de El País el viernes mientras que el editor eligió otra mucho peor para la portada.

TVE

Fernando Santiago Muñoz | 10 de diciembre de 2017 a las 0:39

Derribar la Aduana

Fernando Santiago Muñoz | 9 de diciembre de 2017 a las 9:35

No sé si fue Plá o Romanones el que dijo aquello de “Sí, sí , pero ¿quién paga todo esto?”. A mí me parece fantástico que se derribe la Aduana pero el coste de levantar un nuevo edificio ¿quién lo paga? ¿Tiene sentido? La Aduana es un edificio espantoso que nunca debió construirse donde está. Igual si lo hubiera derribado en el momento en el que se tiró la Comandancia a nadie se le hubiera ocurrido conservarlo. Por otro lado está la Junta de Andalucía, que para hacerle la puñeta a Teófila Martínez decidió buscar un mecanismo de protección que impidiese su derribo. Todo muy en defensa del interés general. Luego estuvo la propia Teófila, que tuvo energía para enfrentarse a la Junta por otros motivos pero aquí, quizás porque estaba detrás el Ateneo, no se atrevió. El caso es que tenemos un edificio espantoso y mal situado pero en buen uso ¿merece la pena gastar dinero para que la antigua estación luzca hermosa?

Leyenda negra. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 9 de diciembre de 2017 a las 7:59

CHURCHILL_FotorAcabo de regresar de Londres, destino amable de muchos españoles en turismo
cultural y/o consumista; también lugar de residencia y trabajo para otros
tantos compatriotas quienes por lo común resultan muy bien acogidos por una
sociedad cosmopolita, liberal y tolerante. Sin embargo, esta vez he leído
en los más prestigiosos rotativos británicos severas críticas, no solo
contra al gobierno español sino también sobre el carácter más general de
nuestros pueblos, debido al conflicto desatado en torno al proceso
secesionista en Cataluña; informaciones y opiniones que contrastan con
cuanto a mi vuelta he podido leer en “El País” o “El Mundo”, donde se
destaca un generalizado apoyo internacional a las políticas del Estado
español, precisamente en torno al encuentro de Rajoy con Theresa May,
presidenta de gobierno en un Reino Unido que organiza su salida de la
Comunidad Europea. Dicen que sir Winston Churchill justificó así la no
intervención en nuestra guerra civil: “los españoles son gente cruel y
sanguinaria y es mejor no mezclarse en sus asuntos”. Cuesta creerlo, he
leído sus reproches a las elites de países democráticos que antepusieron
sus intereses económicos a los de sus propios pueblos, negándose a combatir
contra Hitler y Mussolini en el conflicto español.



Esa idea sobre nuestro país que se atribuye a Churchill tiene su origen más
remoto en la llamada “leyenda negra española” que el Diccionario de la
lengua de la Real Academia define como “opinión contra lo español difundida
a partir del siglo XVI”, a causa de las luchas de ingleses, holandeses y
alemanes contra Felipe II, en torno a ambiciones coloniales, y a la reforma
y la contrarreforma en el mundo cristiano. La imagen de una España atrasada
e intolerante se utiliza siglos después por los americanos para liquidar
los restos del Imperio colonial hispano. Por desgracia encuentra
justificación durante nuestra historia más reciente, a causa de las
numerosas guerras civiles que asolaron nuestro país, desde “la Francesada”
de 1808-14, hasta el enfrentamiento entre nacionales y republicanos de
1936-39, pasando por tres Guerras Carlistas.



Hay datos que revelan como se extiende una notable desconfianza hacía los
políticos españoles, pues desde que comenzara el mandato de Rajoy en 2012
no se ha conseguido ninguna plaza relevante de carácter internacional;
frente a los cuatro puestos ocupados por italianos en la Comunidad Europea:
Draghi en el Banco Central, Tajani en el Parlamento, Enria en la Autoridad
Bancaria, y Federica Mogherini como Alta Representante de Política
Exterior; pero Italia es un país de mayor tradición democrática y fundador
de la Unión, así que más llamativa resulta la comparación con Portugal,
desde que el socialista Antonio Guterres alcanzó en enero la Secretaría
General de la ONU, y el pasado 4 de diciembre acaba de ser elegido Mário
Centeno para dirigir el Eurogrupo, pese a que su país fue “rescatado” tres
veces por la troika cuando él era ministro de Finanzas; todo esto después
que Durao Barroso presidiera la Comisión Europea durante diez años. Claro
que Barroso, Guterres y Centeno hablan con fluidez tres o cuatro idiomas,
muy al contrario que esa imagen de un Rajoy aburrido durante el descanso en
una reunión de presidentes mientras los demás conversan entre sí. Tal vez a
los políticos españoles no les vendrían mal unos cursos en Londres, donde
además de aprender inglés y tolerancia, podrían disfrutar las excelentes
exposiciones de los Museos y Galerías; en estos momentos muy recomendables:
Modigliani en la Tate Modern y Cézanne en la National Portrait Gallery.

Pensiones

Fernando Santiago Muñoz | 9 de diciembre de 2017 a las 5:14

Se abrieron los montes y parieron un ratón

Fernando Santiago Muñoz | 9 de diciembre de 2017 a las 4:58

El proceso participativo impulsado por Podemos llega a la misma conclusión que llegó el Equipo de Gobierno del PSOE hace 25 años : el botellódromo a la Punta San Felipe. Genial. Qué bonita es la participación. Verdaderamente Podemos es algo diferente.

El dueño de Ekona

Fernando Santiago Muñoz | 9 de diciembre de 2017 a las 3:42

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La empresa a la que David Navarro le había adjudicado la asesoría de Onda Cádiz y que nada más ser cesado el concejal de Podemos ,renunció. Qué cosas más raras.

Sueños y besos en Cádiz. Isabel Jiménez en el País de las Hadas

Fernando Santiago Muñoz | 9 de diciembre de 2017 a las 1:56

Contigo,
de cabeza al naufragio.

¿Qué me importa?
Si no imagino otros labios
más dulces
ni más amargos
que los tuyos esa tarde
de sabor a sal,
a yodo,
sabor a mar,
de amor.
La brisa,
el aire,
tu boca,
y el azul
guardan secreto testigo
de este desamor
que me consume.

En espera,
sin tabla
ni salvavidas,
que no se ahoga,
no le da la gana morir ,
y sueña tiempos mejores.
Ni en otros mares,
ni en otros barcos,
ni en otras calles.

Perdida en las tuyas.

Tus calles y tus plazas,
tus esquinas,
los secretos,
el murmullo de tus olas
y ese cantinete antiguo
con regusto de pasado,
me lleva una y otra vez
a amarte.

A morir cada mañana sin ti.

A desearte si no te tengo cerca.
A renacer
si te imagino.
No te cuento si te siento.
En este mar
que me puede.

Cerca,
cada segundo,
cada poro de mi piel
se estremece.
Una y mil veces.
Amor,
te escojo siempre .

 

Isabel Jiménez

Edición : Jose Alberto López

Fotografía : Francisco de La Flor

¿Este año no sale la ninfa de Podemos?

Fernando Santiago Muñoz | 9 de diciembre de 2017 a las 0:52