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Antonio Rivas en Cuaderno de Bitácora

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 7:21

Vacaciones. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 6:31

CARTEL PLAYA CA_DIZSigmund Freud describe en su libro “La interpretación de los sueños”
editado en 1899, el caso de un empresario sueco al que asaltaba un sueño
recurrente, durante el cual se encontraba en Toledo, donde un caballero le
retaba a duelo y le daba muerte. Este personaje nunca había tomado
vacaciones y ya mayor decidió salir por vez primera a un viaje de reposo
estival durante el cual fallece de un repentino ataque cardiaco. Freud
entiende que en ese sueño el caballero toledano es representación de los
problemas más profundos del laborioso empresario y a los cuales nunca se
había enfrentado a causa de su absoluta dedicación al trabajo; de manera
que cuando por fin se libera de ésta, se encuentra consigo mismo, lo cual
es incapaz de aceptar y muere. Esta historia acaece en un tiempo durante el
cual las vacaciones eran propias de gente ociosa, normalmente vedadas a
personas vinculadas al mundo laboral, incluso a los empresarios. Tras las
luchas obreras que comienzan en el siglo XIX se establece el derecho a
vacaciones pagadas, la construcción de equipamientos de ocio, así como
programas sociales de viajes. En España y durante la República se promueve
el turismo social, con obras como la Ciutat de Repós i Vacances de
Castelldefels (1932) de los arquitectos Torres Clavé, Sert y Subirana.



Las políticas sociales para favorecer las vacaciones de los trabajadores se
prolongan durante el franquismo, dando lugar, entre otros programas a las
Residencias de Tiempo Libre. Como la que se construye en Cádiz entre 1974 y
1977, en los terrenos que ocuparon otros equipamientos de turismo social,
como la Piscina Municipal, obra de Sánchez Esteve en 1928, y una residencia
anterior de la Obra Sindical del Hogar. Este edificio se cierra en 2008 a
causa de un brote de la bacteria legionela, lo sorprendente es que no se
volviera a abrir después de la oportuna desinfección; ahora es objeto de un
debate que en el fondo revela el debilitamiento de todas las actuaciones de
turismo social, de hecho la Junta de Andalucía ha ido cerrando buena parte
de este tipo de equipamientos. Actitud muy relacionada con la crisis de la
socialdemocracia que comienza en los ochenta y se agudiza con el crack
financiero de 2008.



Ahora y en plena ola de calor se acerca el solsticio de verano, que se
celebra en muchos lugares ya el 24 de junio con la fiestas de San Juan: las
hogueras, las verbenas catalanas y “los juanillos” de Cádiz. Es además Día
Internacional de la Francmasonería, institución de carácter filantrópico
cuya actividad quedó prohibida en España durante el franquismo, con la
excepción de los espacios ocupados por bases americanas en virtud de los
acuerdos con los Estados Unidos de 1953 (Pactos de Madrid) que sacaron al
Estado español del aislamiento internacional al que se encontraba sometido
desde el final de la guerra mundial. En Cádiz las vacaciones estivales
adquieren especial relevancia desde que a principios del siglo XX se
organiza en parte la ciudad como estación de veraneo. El ya añejo lema
“Cádiz, la mejor playa del sur” tiene que ver con estas políticas apoyadas
en la hermosa playa que define el litoral oceánico de la ciudad y que
resulta uno de los activos más sólidos de la misma, incluso para sus
propios habitantes. También para otros municipios de la provincia el
turismo vinculado a la mar es a la vez recurso económico y calidad de vida
para los ciudadanos.

Usurpar la vía pública

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 5:22

Aketxe

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 4:38

Las mejores crónicas sobre los partidos del Cádiz. Ángel Pinto

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 3:27

CÁDIZ 1-TENERIFE 0

En el imaginario colectivo hay virtudes que brillan más que otras: la genialidad por encima de la constancia; la inteligencia por encima de la voluntad. Por alguna razón evolutiva que desconozco -¡biólogos, ayudadme!- nos seduce el encanto de lo imprevisible, el olor penetrante de la sorpresa.
Tal vez sea esa una de las razones por las que el Cádiz de esta temporada, ese Cádiz llamado a eludir el descenso y que ha terminado peleando por subir a la liga más importante del mundo, haya concitado tan pocos elogios. No es un equipo que enamore, es cierto. No destaca por su fútbol deslumbrante ni ofrece excesivo material para los resúmenes deportivos pero es un equipo honesto, fiable, consistente (añadan aquí el adjetivo anodino que prefieran). Tan predecible como un calendario, sí, pero ahí radica su mérito: siendo conocidas –hasta la saciedad- sus virtudes, las ejecuta de manera tan eficaz que sus rivales se ven incapaces de neutralizarlas.
Y qué diablos: también es predecible el postre tras el almuerzo, o las vacaciones en verano, y lo disfrutamos igualmente. No nos pongamos estupendos.
Hoy saltaban al verde del Carranza dos equipos que parecían homenajear una vieja película de Manolo Summers: “Del rosa al amarillo”. Los tinerfeños, con su rosácea camiseta, se vieron superados por los de Cervera desde el pitido inicial. ¿Quieren que les hable de tácticas, de estrategia? Pueden acudir a cualquier crónica anterior: presión, robo, velocidad. El Cádiz, ya digo, no sorprende a nadie. Bueno, o sí. La presencia en el once de Rubén Cruz por un demolido Ortuño puede considerarse el único elemento ajeno a lo rutinario. Y a fe que el sevillano no lo hizo mal. Ayuno de gol, ofreció sudor a espuertas, esfuerzo, trabajo. Y contagió con su ejemplo al equipo, que hoy presionó con la intensidad habitual pero más cerca del área rival que de costumbre. Las recuperaciones se sucedían y así llegaron dos o tres acercamientos peligrosos: Salvi, Rubén y Álvaro –incansable toda la noche- pusieron a prueba a Dani Hernández en diversas ocasiones.
Si algo le faltaba al Cádiz para sentirse espoleado, el árbitro se lo terminó de proporcionar: un agravio injusto. En el minuto catorce Aketxe botó un córner que Aridane cabeceó limpiamente a la red. El gol parecía inapelable pero el colegiado Arcediano Monescillo –apellidos sacados sin duda de una historieta de la Familia Ulises- lo anuló alegando falta de Sankaré sobre Germán. El contacto pudo existir pero parecía tan liviano…
Lejos de amilanarse, el Cádiz acentúo la presión, la intensidad, el esfuerzo. En cada cogote tinerfeño, un aliento gaditano. Los centrocampistas chicharreros empezaron a diluirse. Sus esfuerzos por hilvanar el juego morían en los pies de José Mari, de Garrido, de Carpio… Solo alguna desaplicación de Aridane les permitió botar varios saques de esquina, sin consecuencias.
Y con el empate a cero –que escocía como un insulto a destiempo- nos fuimos al descanso. Las luces artificiales del estadio se multiplicaron por mil al reflejarse en el papel de aluminio que envolvía los bocadillos. El humo de los cigarros se pintaba de azul y amarillo al proyectarse sobre los focos. Y si no fue así, a mí me lo pareció.
El caso es que en la segunda parte los gaditanos salieron a galope tendido. Sabedores de que estaban ante la oportunidad de sus vidas, incrementaron varios grados todas las características mencionadas: nadie se escondía, nadie racaneaba. Saltó al campo Abdullah –sustituyendo a un desdibujado Salvi- y al Cádiz le sentó bien su presencia. Dotado de una técnica muy por encima del nivel del equipo, el francés aporta al juego una pausa muy necesaria y añade un color distinto (brillante, reluciente) a la paleta de grises y marrones con las que el Cádiz suele pintar sus encuentros.
El Tenerife era un boxeador arrinconado que recibía golpe tras golpe hasta que se desplomó en la lona. El puñetazo definitivo lo propinó el vasco Aketxe, que enganchó un zurdazo impresionante desde treinta metros. Para no faltar a la verdad, rebajaré la épica: el portero colaboró un poquitín. Tal vez fue el efecto del balón, tal vez un fallo garrafal. Para el caso, lo mismo es.
El gol enardeció al público que llevó en volandas a los amarillos. Los nervios del Tenerife eran evidentes y durante unos minutos pareció que el Cádiz podía sentenciar la eliminatoria en su estadio, pero el dominio no se concretó en un segundo tanto. Recobrado el resuello y ya con el Choco Lozano sobre el césped, los isleños intentaron crear peligro, pero no había sinceridad en sus acercamientos. Así, los minutos fueron pasando sin acciones reseñables hasta que nuestro amigo Arcediano pitó el final.
El estudiante voluntarioso aprobó este parcial con nota. Nos queda todavía el examen final, habrá que seguir hincando los codos.

Toma el dinero y corre

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 3:19

Calor

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 2:34

Parecidos razonables

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 1:33

La acera de enfrente

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 0:34

Vigilancia

Fernando Santiago Muñoz | 17 de junio de 2017 a las 0:32

150 aniversario del Diario

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 19:20

Un futuro no muy claro

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 19:17

Desproporción

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 19:14

DESCIFRANDO A RAJOY

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 10:58

EL SINDICALISMO EN PELIGRO

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 10:57

DESPATARRE. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 7:24

 

Se ha formado gran revuelo porque al parecer los hombres nos sentamos en el metro con las piernas demasiado abiertas. En inglés es algo así como manspreading. Según dicen  molesta a las vecinas de asiento y es un  reflejo de conducta machista . No se contempla, por lo que se ve, que la mayoría de los hombres nos podamos sentar sin molestar o que haya mujeres expansivas que también ocupen más de lo que deberían. Me parece una incomodidad estar sentado al lado de algún expansivo, sea en el metro o en el avión. También me molesta una madre con su niño en las rodillas dando la brasa o los niños gritando sin que nadie les llame la atención, sea en el tren en el avión en el metro o en el autobús. No sé si esta conducta cabe calificarla de alguna forma  para que  podamos actuar o si es políticamente correcto ponerle nombre y hacer una campaña . Me molestan los niños dando gritos y correteando por las mesas en una restaurante mientras los padres están en otras cosas o la gente que habla muy alto sin importarle lo que puedan pensar quienes están cerca. Me molestan los perros que ladran sin que sus dueños les llamen la atención. Me molestan los vecinos que sacan el taladro los domingos a primera hora o el que hace obras fuera de horario . Me molesta el que saca la basura a deshora, me molestna los perros que hacen sus necesidades en la calle sin que los dueños las recojan. Me molesta  la gente que evade impuestos , los  jetas que quieren las cosas sin pagar por ellas, los políticos corruptos , los que quieren vivir de la política sin dar un palo al agua (sean de Lavapiés, de un pueblo de Sevilla, de Villaluenga, de Medina o de El Puerto). Me molestan las redes clientelares que forman  los partidos para tener contenta a su clientela y afianzarse en el poder . Me molestan los padres que no se preocupan de la educación de sus hijos y les echan la culpa a los profesores porque no hacen lo que ellos mismos tendrían que hacer. Me molestan los caraduras, los que se van sin pagar, los malos profesionales, los que se escaquean, los egoístas, los maltratadotes, los que viven del cuento, los que actúan en función de sus propios intereses, los de “el que venga detrás que arree”, los que no cuidan la naturaleza, los chivatos, los que estropean el patrimonio de Cádiz, los intransigentes, los que se creen en posesión de la verdad , los envidiosos, los vanidosos, los egoístas. En realidad me molesto hasta yo mismo. Eso sí, no me suelo despatarrar ni en el autobús ni en el metro ni en el tren ni en el avión.

Fernando Santiago

CR7

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 4:31

Alejandro Luque en Las Libreras

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 3:55

Los 4 de gris

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 3:50

Vera Luque

Fernando Santiago Muñoz | 16 de junio de 2017 a las 2:48