Archivo de autor

Ha muerto Álvaro del Cuvillo

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 19:42

El que fuera presidente de la Cámara de Comercio y socio de Concasa. Figura destacada de la economía gaditana en los años 80. Descanse en paz.

La ciudad de los premios. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 7:01

Parafraseando a Ramón Gómez de la Serna o quien fuera que lo dijo: en Cádiz cuando las siete dan o te dan un premio o lo das. No hay ciudad que dé más premios que Cádiz. Vamos a ver: que levante la mano el que no tenga un premio en su casa bien sea en forma de placa, de diploma, de metopa, de metacrilato, de figurita alegórica o de lo que fuere menester. Todo el mundo en Cádiz ha sido reconocido alguna vez por alguien. Hay centenares de asociaciones, peñas, colegios profesionales, instituciones públicas, partidos, sindicatos que reparten premios como rosquillas. Algunos las dividen por categorías y otros las tiran a pelú, como hace LLORECA que reparte cada año lo menos 50. Debe haber restaurantes con varios premios. A veces se premia la gracia, la lucha por cualquier causa noble, los años que lleva no sé quién repitiendo algo que a juicio de los premiantes es digno de ser reconocido o ser hermano del Nazareno, un poner. He estado en jurados que han concedido premios y he recibido algunos. Es raro que haya un jurado que debata en profundidad si merece el premio tal o cual persona. Incluso estuve una vez en un jurado de una conocida y centenaria entidad de la ciudad que no llegó ni a reunirse: el presidente, que lo era del jurado, me llamó para decirme si yo estaba conforme con tal y cual premio. Dije que sí y a partir de ese momento prometí mi ausencia. Estuve en uno donde me pagaron generosamente por media hora de reunión, por lo que no rechazaré repetir. En esto de los premios habría que decir como una vez respondió Miguel Ángel Aguilar: ¿este favor que me haces es honorífico o pensionado? Es decir, una cosa es que te premien con un cheque, por mucha deducción fiscal que tenga, y otra que te larguen una placa para colocar en el mueble bar (muy divertida la anécdota sobre Fernando Quiñones que contaba en su Facebook Javi Osuna días pasados). Debe haber gente que ya no tiene pared en su casa ni repisa en el mueble bar para colgar tanto reconocimiento. Luego es preciso ir al acto de entrega que suele tener el tormento añadido de los discursos de los premiados que agradecen a media humanidad haber alcanzado tal logro con el plúmbeo corolario del presidente de la entidad que aprovecha el momento para castigar al auditorio con una extensa intervención leída donde da rienda suelta a su retórica decimonónica. En las entidades más rancias incluso se estima un honor ser admitido en su seno, por lo que te dan una medalla a tal efecto. El Ateneo y las academias son un vivo ejemplo, chaqué incluido.

Fernando Santiago

Los chanchullos de Podemos

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 6:46

2017-12-02-PHOTO-000005702017-12-02-PHOTO-00000571

 

En Onda Cádiz van a hacer falta dos auditorías: una de los años del PP y otra de los dos años de Podemos. Aquí vemos cómo contratan a una empresa de Barcelona vinculada a Podemos para la auditoría que querían hacer. Como cuando contratan a la empresa de Barcia , ponen publcidad en el blog de Paco Cano “El tercer puente” o en el periódico donde escribe Barcia,o a la asociación de suministradores de agua de Podemos. Todo sea por la causa de la revolución proletaria o como se diga ahora eso.

La extraña campaña

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 5:44

Distinción

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 4:43

Un 4 de diciembre. Por Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 4:25

Deberían ponerse de moda los rabillos de pasa, como en su día se pusieron de moda las nueces de California o las bayas de Goji; como la soja o como las pulseras magnéticas de la Teletienda. Con los rabillos de pasa, y sus propiedades neuronales, nos iría a todos muchísimo mejor, como ya nos advertían en el colegio, no se haga el olvidadizo a estas alturas. Fantásticas para la memoria, según decían los maestros. Incluso para la memoria histórica. Porque si 20 años no es nada, 40 se han posicionado como la cifra mágica para las celebraciones. De un tiempo a esta parte, de todo hace 40 años, incluso de lo que hace 80 o más. Año arriba, año abajo, resulta que hace 40 años de la muerte del dictador, 40 de la Transición, 40 de la Constitución, 40 de los primeros gobiernos democráticos, y 40 años –mañana– de aquel 4 de diciembre de 1977, que cada uno interpreta como mejor le parece. Cosa de los rabillos de pasa, será.

Aquel 4 de diciembre de 1977 era domingo. Los andaluces –no eran tiempos de corrección lingüística aún– estábamos llamados a salir a las calles para reclamar el derecho –ni artículo 143, ni 151, que aún faltaba un año para cuantificar nuestros derechos y deberes en la Constitución- a la autonomía de nuestra región– tampoco eran tiempos de corrección geográfica y se decía región. En nuestra provincia, dos manifestaciones, en Cádiz y en Algeciras, estaban convocadas para las 12 de la mañana. Un domingo, con frío según avanzaba el tiempo en los noticieros, pero con sol. Enrique Múgica, desde la portada del periódico, afirmaba que «Las Fuerzas Armadas han aceptado la democracia, han enterrado los fantasmas de la Guerra Civil», y mientras una bomba en Madrid dejaba pérdidas considerables en el Palacio de Justicia y en el Tribunal Tutelar de Menores, en nuestra ciudad se anunciaba que «el día 15 comenzará a funcionar la nueva Residencia sanitaria». Entonces, como ahora, lo de las fechas era relativo. Aquel día, la opinión en el periódico local tenía las firmas de Ramón Vargas-Machuca «La libertad de enseñanza o el miedo a la libertad» y de Antonio Morillo Crespo «Viva la Constitución». Daban en la primera cadena de Televisión Española un nuevo capítulo de ‘Lucas Tunner’, y luego el programa ‘625 líneas’. El turrón de chocolate Suchard valía 112 pesetas y una botella de Freixenet Carta Nevada se podía comprar por 305 pesetas. Estaban cerca las Navidades, claro, y los sueños de los andaluces pasaban por la licuadora Moulinex –el pequeño electrodoméstico inservible, siempre me ha parecido cautivador– que costaba 3.560 pesetas. Seguíamos despertando al progreso, a la libertad, a la democracia, no conviene olvidarlo.

Ese 4 de diciembre, el alcalde Emilio Beltrami no iría a la manifestación –como sí hizo el presidente de la Diputación, Antonio Barbadillo– por encontrarse enfermo, aunque envió su apoyo a los manifestantes, que antes de comenzar su marcha, a la altura de la antigua plaza de toros, «colocaron una corona de flores en memoria de los que allí murieron ejecutados en 1936». La manifestación, con un número de participantes cercano a los 70.000, iba encabezada por la comparsa ‘Nuestra Andalucía’ que caminaba por la Avenida «interpretando coplas de su repertorio», intercaladas con los gritos de «Andalucía, unida, jamás será vencida». Según cuenta la prensa local, al pasar por el Gobierno Civil, una persona «colocó una bandera andaluza» mientras los manifestantes aplaudían.

Por eso me parece de justicia que una calle en nuestra ciudad lleve el nombre de 4 de diciembre de 1977, y por eso le he contado lo que ocurrió aquel día, según las escrituras. Porque es muy tentador sentirse Adán en el Paraíso y hacernos creer que antes de nosotros no había nada. Porque queda muy bien traer a ‘Raza Mora’ y a los familiares de Caparrós y cantar un pasodoble y convocar a los vecinos y vecinas, y poner una bandera, como si, de pronto, hubieran descubierto la piedra filosofal.

Pero todo eso ya lo habían hecho nuestros padres, hace 40 años. Con toda la normalidad del mundo, con toda la responsabilidad del mundo, con toda la ilusión del mundo. Lástima que los rabillos de pasa no se hayan puesto de moda. A más de uno le vendrían bien. Sobre todo, para recordar, que antes de mañana, ya hubo un ayer blanco y verde. Le pese a quien le pese.

 

Zambombás

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 2:42

Parecidos razonables

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 2:40

2017-12-02-PHOTO-00002410

José Luis Arijón, comparsista uruguayo, y Emilio Aragón.

Los tontos de capirote

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 1:34

2017-12-03-PHOTO-00002419

Muy divertida mesa redonda donde Javi Osuna,Carlos, Ana y María José contaron anécdotas desternillantes. Conocía a Javi Osuna en el otoño de 1985, cuando me llamó Miguel Villanueva para hablarme de una chirigota anticlerical muy divertida que ensayaba en un local de la calle Dorotea, justo al lado de donde yo vivía por aquella época. Allí conocí a los hermanos Osuna y desde entonces consevo la amistad con los tres, de manera especial con Javi. En el concurso del Falla hubo una movida de los cofrades gaditanos para reventar su actuación. Miguel Villanueva me sugirió que podíamos recoger firmas pidiendo a las autoridades que garantizasen su actuación y a los ciudadanos un poco de tolerancia. Curiosamente Miguel Villanueva se negó a firmar aquel escrito. Recuerdo el repertorio de Los Tontos como si fuera ayer: el pasodoble a la gaditana, el de la mili (que tanto le gustó a Víctor López) , los cuplés del Vaticano o la cultura de la grada (que le recordaría a Javi durante su época en el Pelotazo). Un grupo de amigos sacamos Los Morazos del Caudillo y nos encontrábamos cada dos por tres con Los Tontos por cada esquina. Desde aquí te lo digo, Javi, me debes un tupper ware de mus de limón. El limoncello ya sabes lo que puedes hacer con él.

Un agujero simbólico demasiado grande. Soledad Gallego en El País

Fernando Santiago Muñoz | 4 de diciembre de 2017 a las 0:12

Han pasado 42 años desde que murió el dictador Francisco Franco y 40 desde que se celebraron las primeras elecciones democráticas y no tiene sentido buscar exponentes del franquismo en la vida política del país. España es una democracia consolidada, bastante parecida, en virtudes y en defectos, a las democracias fundadoras de la UE. No hay huella del franquismo en las leyes ni en las instituciones españolas, por mucho que algunos aseguren lo contrario. Pero inexplicablemente sí la hay, y abundante, en las calles y símbolos del país. Los restos de Franco y del fundador de Falange, Primo de Rivera, siguen enterrados en el Valle de los Caídos. Hay calles y plazas dedicadas a la memoria de franquistas que protagonizaron la Guerra Civil. Incluso quedan monumentos erigidos en homenaje a quienes apuntalaron 36 años de dictadura. Peor aún, existen todavía fosas comunes en veredas de caminos, con los restos de personas asesinadas durante la guerra y en la posguerra.

¿Cómo es posible que en todo este tiempo no se haya construido un espacio democrático simbólico aceptable por toda la ciudadanía? La única explicación es que el Partido Popular se ha negado a contribuir a la construcción de ese espacio y con ello ha faltado gravemente a su obligación de ayudar a la normalización simbólica española. Todo el mundo hizo su contribución en su momento, desde Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista, exhibiendo la bandera roja y amarilla, a Manuel Fraga, secretario general de Alianza Popular, presentando a Carrillo como conferenciante principal en un club madrileño. Los únicos que no han hecho nunca la menor aportación al espacio simbólico democrático son los dirigentes del PP, primero José María Aznar y ahora Mariano Rajoy.

Debió ser precisamente el presidente Aznar quien organizara el traslado de los restos de Franco y de José Antonio a los cementerios que eligieran sus familiares. Era a la derecha, llegada al poder de manera democrática, a la que le correspondía ese gesto, precisamente para consolidar un espacio simbólico válido para todos. Ahora, el Partido Popular tiene tan embotado el sentido de Estado y de país que Mariano Rajoy se pregunta por qué una calle dedicada al almirante franquista que bombardeó Gijón y la carretera de Málaga a Almería, llena de civiles en desbandada, ha cambiado de nombre para homenajear a Rosalía de Castro.

 

Puede interpretarse como una anécdota, pero no lo es. La sociedad española realizó un esfuerzo formidable en las cinco primeras legislaturas (de 1977 a 1996), en circunstancias muy difíciles, pero siempre por unanimidad parlamentaria, para devolver sus derechos a quienes fueron despojados violentamente de ellos por el golpe de Estado del 1936 y por la dictadura franquista. Cuando en 2004 prácticamente todos los grupos parlamentarios presentaron una proposición no de ley sobre “el reconocimiento moral de todos los hombres y mujeres que padecieron la represión del régimen franquista por defender la libertad y por profesar convicciones democráticas”, solo fue posible conseguir el apoyo del PP aceptando una enmienda en la que, entre otras cosas, se ponía límites en la ayuda para localizar y exhu­mar fosas de la Guerra Civil. El apoyo de las instituciones, exigió, solo se dará a las familias, de manera que no puedan solicitar esa ayuda asociaciones ni entidades civiles. Algunos años después, Rajoy se enorgullecía de no dedicar ni un euro a ese fin.

Han pasado 40 años. ¿Cuándo aceptará el PP que es a él a quien le corresponde poner algo en el espacio simbólico democrático de este país? Deberían darse prisa los jóvenes dirigentes populares porque un agujero tan grande puede llenarse muy rápidamente de cualquier color y olor desagradable.

Un lujo para Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 12:20

Esther-GordillojoyeraMas-valiosa-quiere-plasmar_1196590587_75463820_667x375

Gordillo, una de las mejores joyerías de Andalucía. Tan es así que ya ha sufrido varios robos hasta el punto de que han cambiado las medidas de seguridad y la puerta de acceso. Lo dicho, un lujo.

Los pajaritos cantan por la Alameda

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 12:17

Jose-Ferradans-taberna-Anteojo-restaurante_1196590479_75458862_667x375

José Ferradans y La Taberna de El Anteojo, justo al lado de donde estuvo el mítico local de su padre. El otro día tomamos un cachopo o como se llame ahora eso aunque el arroz con vieiras tiene una pinta asombrosa. La tarta de queso, de categoría.

Vuelve Reguera a Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 12:11

La Diputación y el Ayuntamiento, amenazados de intervención

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 12:08

EN EL PAÍS

El Ministerio de Hacienda ha enviado cartas a 22 grandes ayuntamientos advirtiéndoles de que o reducen su morosidad o procederá a intervenir sus finanzas para que los proveedores puedan cobrar a tiempo. Todas las administraciones señaladas tardan más de 60 días en pagar. Entre los municipios apercibidos se encuentran los de cinco de las ocho capitales andaluzas: Sevilla, Cádiz, Granada, Jaén y Huelva, así como la diputación de Cádiz.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. GCH ©GTRESONLINE

Los alcaldes de estos municipios advertidos por Hacienda deberán enviar al ministerio un plan de tesorería detallando las medidas para garantizar que reducirán a menos de 30 días el tiempo en que pagan sus facturas. En caso contrario, Hacienda les avisa de que les retendrá los ingresos procedentes de la financiación local para abonar directamente sus facturas. Es una de las condiciones incluidas en la Ley de Estabilidad y Sostenibilidad Financiera (LOESF), la norma que regula los procedimientos y plazos para reducir los desequilibrios presupuestarios (déficit y deuda) y la morosidad de las administraciones públicas.

Estos 22 grandes ayuntamientos, junto a la Diputación de Cádiz, han sido apercibidos porque llevan varios meses pagando a sus proveedores por encima del plazo legal previsto. El tope para pagar las facturas está en 30 días, pero se empieza a contar a partir de los 30 días de recibirse la factura. Es decir, que estas administraciones dejan pasar más de 60 días en total antes de liquidar sus deudas comerciales. De hecho, Jaén, Parla, Algeciras o Telde (Las Palmas) tardan de media más de un año en abonar sus facturas.

Muchos de estos ayuntamientos son conocidos por ser los más endeudados de España. Son paradigma de la mala gestión, en algunos casos provocada por sus antecesores, que dejaron las arcas públicas en una situación muy delicada. La mayoría de estos consistorios, además, ya recibe una tutela especial por parte de Hacienda, que le obliga a informar puntualmente de todas sus operaciones y de los ajustes necesarios (aumentos de impuestos y recortes) para tratar de sanear sus finanzas. Algunos estuvieron intervenidos, como Jaén o Parla, y reciben préstamos especiales del Estado para seguir gestionando sus operaciones diarias. La Autoridad Fiscal (Airef) ya advirtió este verano de que algunas de éstas localidades están en riesgo de insolvencia y necesitan de créditos del Estado para sobrevivir.

Hacienda amenaza con intervenir a 22 municipios por su alta morosidad

Pero no son los únicos con problemas. En España hay al menos 688 municipios que tardan más de 60 días en liquidar sus facturas, según la última relación oficial de periodos medios de pago recopilada por Hacienda. De hecho, los ayuntamientos son las administraciones que peor pagan en España. El periodo medio de pago de las entidades locales está por encima de los 60 días. Localidades como Casas del Monte (Cáceres) o La Algaba (Sevilla) tardan más de 800 días en pagar sus deudas. Hay un buen número de consistorios en esta situación, pero en muchos casos se debe a contratos aislados con los que tienen problemas legales.

A pesar de esta situación, concentrada en unos pocos municipios de los 8.115 que hay en España, la mayoría de ciudades goza de buena salud financiera. Son las administraciones que presentan menos deuda en porcentaje del PIB y desde 2012 registran, en su conjunto, superávit cada año. Aunque buena parte de este excedente se debe a los grandes municipios, con las cuentas más saneadas.

¡Arrepentíos! El fin del mundo está cerca. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 7:35

Se están produciendo una serie de fenómenos paranormales en la ciudad de Cádiz que no sé si achacar a presencias demoníacas ( quizás es que José María González ha traído a Belcebú ) , a la llegada de los extraterrestres (Los Extrarretretes de la Cagaláctica) venidos desde la fosa situada frente al Campo del Sur, algún alma en pena o la llegada de las trompetas del Apocalipsis que nos anuncian el fin del mundo(ommmmm). En Cádiz están ocurriendo cosas más raras que en Stranger Things. Algunos todavía no lo han percibido atrapados en la euforia por la victoria del Equipo Amarillo (que decía Javi Franco). Ha cerrado Don Tico , pérdida irreparable en la provincia de Cádiz, escala ineludible para quienes iban a Sevilla comprar cirios tiniebla o cíngulos (signifique lo que signifique cíngulos, que diría Juan José Millás). Debe ser la competencia desleal establecida por la Sala Muelle de San Fernando que tantas alegrías proporciona (¿me retirará la subvención Susana Díaz después de esta mención?). O quizás la amenaza del obispo de la diócesis de que no permitirá a pregoneros y juntas de gobierno de las cofradías una moral sexual reprobable, ahí sí que no sabemos en qué consiste tal conducta aunque se deduce pena de excomunión. Los que hemos estado en colegios de curas se nos ocurren miles de ejemplos de tales conductas desde Jorge Oroz en los años 70 de San Felipe hasta Don Javier en Salesianos de hoy día . Por ceñirnos a tiempos presentes. No está claro si comportamientos sexual reprobable es impedir que un homosexual sea padrino de un bautizo o traer a la organización tridentina Educatio Servanda . Otras pruebas de la llegada del fin del mundo es que el Ayuntamiento de Cádiz se dedica a promover el consumo de agua de grifo en un ejercicio de tiesismo muy de acorde con esta ciudad o que Pepe Monforte promueve la cocina de producto, no sabemos de qué producto ¿el Grimaldi o algo así?¿las bioluminiscencias? . Incluso podríamos decir que antes hacer el bombero era sinónimo de payasada pero ahora parece que es de listos. Otra prueba de que los cuatro jinetes cabalgan por Cádiz es la pista de patinaje de hielo , de hielo sin hielo, trampolín o lo que sea que han puesto en San Antonio. Son pruebas irrefutables de la llegada del fin de los días. El juicio de Annubis está cerca. Ah, no, perdón, que eso es de otra peña y capaz es Don Rafael de excluirme de la suya,.Al menos ha llegado el frío y Juan Tovar habrá recuperado la sonrisa.

Fernando Santiago

Trabajando Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 6:39

El jueves en El Pelícano

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 4:43

La novela de Antonio Rivas

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 3:41

Estimado Monfor:

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 3:32

Me vas a tener que son los “restaurantes de producto”. Confieso mi ignorancia. Yo soy muy de ventas, de tortillas de papas, de berzas, de tapas de ensaladilla y cosas así. No sé si eso es producto o están hechos con productos. Hay veces que algo se define por su contrario ¿hay restaurantes que son improductos o que no tienen productos o que no usan productos? Ilústrame oh sapientísimo Kalikatres porque confieso mi ignorancia. Yo era de la tortillología y el croquetismo pero veo que me he quedado irrmediablemente viejo.

Jardines de Varela

Fernando Santiago Muñoz | 3 de diciembre de 2017 a las 2:30