Tramabus

Fernando Santiago Muñoz | 9 de mayo de 2017

Aponiente

Fernando Santiago Muñoz | 9 de mayo de 2017

Andoni

Fernando Santiago Muñoz | 9 de mayo de 2017

Tuna por la igualdad

Fernando Santiago Muñoz | 9 de mayo de 2017

Casa de las Cuatro Torres

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Pinchazo

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Alivio

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Dos gaditanos en Gol TV

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

José Yélamo y Helen Santiago.

José Yélamo y Helen Santiago. / gol tv

 

Los amantes de los deportes electrónicos están de enhorabuena porque hoy a las 16 horas se estrena en el canal Gol TV el programa eSports Generation, el primer espacio informativo en abierto sobre eSports con toda la actualidad relacionada con estos deportes en auge.

eSports Generation, con una duración de 45 minutos y producido por 100 Balas, nace para acercar cada lunes toda la actualidad de competiciones nacionales e internacionales a los amantes de este tipo de prácticas. Fútbol, baloncesto, tenis, Fórmula 1, golf. Y también los videojuegos. Las competiciones virtuales comienzan a equipararse en premios y profesionalidad con los deportes mejor pagados. Son los ya llamados deportes electrónicos. Además, el espacio contará con entrevistas a jugadores, entrenadores o comentaristas y será el único espacio con imágenes oficiales de la LVP, la máxima competición española de videojuegos.

Dos periodistas de Cádiz, José Yelamo y Helen Santiago, son los conductores del programa, junto a colaboradores como Ángel Quintana, editor y presentador en la LVP; Javier Santaolalla, ingeniero y experto en la relación entre ciencia y videojuegos; Albert García, profesor universitario de la asignatura Historia de los Videojuegos, la youtuber Danny Bocabit, la gamer Inés Barriocanal, y el cómico Iñaki Urrutia.

El crimen del mes de mayo

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Publica hoy este periódico que el gasto medio en comuniones por familia es de 5.000 euros. Qué barbaridad. ¿A la gente le sobra el dinero? Es una ceremonia que no tiene el menor sentido desde el punto de vista religioso y que tiene como fin impresionar a familiares, amigos y a los protagonistas, los niños. La Iglesia Católica se presta a semejante tontería y muchas familias no son capaces de pensar por sí mismas y entender la majadería que supone algo así.

El engaño

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Alguien debería investigar cómo se ha perpetrado el engaño de la nota de prensa por la cual, falsamente, una serie de entidades criticaban a los partidos de la oposición por la reunión sobre violencia machista en la Fundación de la Mujer. Me parece gravísimo. Se ha usurpado el nombre y la voluntad de, al menos, de tres entidades: Cruz Roja, 5 de Abril y Las Desemaparadas. ¿Quién ha hecho eso? ¿Nadie va a asumir la responsabilidad de engañar a los ciudadanos? ¿No va a tener consecuencias?

Las motos

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Plaza de España

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

El fotógrafo satirón. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Soy un fiel seguidor de Pablo Juliá, Emilio Morenatti y Kiki, tres de los mejores fotógrafos gaditanos. Amigo de muchos de ellos(¡esa foto de los maratonianos morsegones , Eulogio!), aunque algunos fueran a reventar un acto en conmemoración de la Liberta de Prensa donde se rendía homenaje al periodista cordobés Julio Anguita Parrado, muerto en la guerra de Irak, con la presencia de su madre en el propio evento porque querían entrar en la APC y los estatutos son muy estrictos. Me parece una profesión fascinante más allá de los móviles y el photoshop, son gente que están a pie de calle, que no pueden hacer su trabajo en la redacción. Por eso Morenatti lleva una prótesis y alguno de ellos se han llevado palizas y golpes de todo tipo. Me encantan los fotógrafos del caballito. Como dice mi tío José Joaquín: el caballo de cartón es el único animal que no come y le da de comer a su dueño. En San Juan de Dios hubo uno muchos años. Allí hacía fotos a parejas , novias y soldados con su caja mágica y su revelado al momento. El último fue familia del añorado Carlos Rueda . También ha habido fotógrafos extraordinarios en la ciudad como Raimundo,Ramón Muñoz,Salva, Hernández, Dubois, Movellán(padre e hijo), Aranda , Juman y muchos otros que siguen en activo cuya relación sería larga. Ese estudio de Segundo y Rosita en la calle San Francisco con Marrufo y Manoli Lemos haciendo las fotos de comunión. Recuerdo la goma con la que sujetaba el flash Angelito en un alarde de artesanía, a pesar de que en la mayoría de los casos no le llegara a funcionar. También me acuerdo de Juan , que hasta que él no llegaba no se podía terminar un acto. Jamás llevaba dinero ni tabaco en los bolsillos, lo que no le impedía recorrer Cádiz de punta a cabo, como cantaron Los Carreros. Muchos de los archivos de estos fotógrafos irrepetibles se perderán como lágrimas en la lluvia, a pesar de los intentos privados de algunos y la indiferencia de la administración. También es una ciudad de grandes aficionados a la fotografía, motivado quizás por la luz de sus atardeceres.

Ahora bien, el cénit lo ha puesto el fotógrafo satirón que embaucaba a las niñas con la golosina de un reportaje fotográfico gratuito para poder morsegar en vivo y en directo, aparte de hacerse un apaño manual a la vista de las menores. Es casi para el tipo de una chirigota . Cuando todo el mundo le ha prestado atención al que se coló en el yate saudí a mí me ha sorprendido el fotógrafo que se aprovechaba de la vanidad o la ingenuidad de algunas pobres chiquillas.

Fernando Santiago

El piso patera de los becarios de Ángel León. En El Confidencial

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Foto: Cuatro camas en el salón-comedor, electrodomésticos herrumbrosos y paneles de luz sin bombilla en el piso gratis para becarios de Aponiente.
Cuatro camas en el salón-comedor, electrodomésticos herrumbrosos y paneles de luz sin bombilla en el piso gratis para becarios de Aponiente.

Los becarios del restaurante Aponiente (dos estrellas Michelin) pueden decidir entre dormir en el salón-comedor o en la despensa, junto a la cocina. También pueden agenciarse plaza en un dormitorio si es que no les importa compartir espacio con otros cinco compañeros, tocando pies con cabeza. De lo que seguro no se libran es de dormir en una litera de hierro. Ni de guardar sus enseres y ropa sucia en bolsas bajo la cama por la falta de espacio. O de hacer cola para asearse cada mañana. Hasta 22 camas ha instalado en una sola vivienda el reputado chef Ángel León para dar cobijo a sus ‘stagiers’, un auténtico ‘piso patera’ con el que el empresario cumple su parte del trato: dar alojamiento gratis a sus aprendices a cambio de sus manos en la cocina. Y no son pocas, pues suman más del 50% del personal que Aponiente tiene tras los fogones.

“Han convertido mi piso en un cuartel, me siento engañado”, protesta el propietario de la vivienda

“Han convertido mi piso en un cuartel, me siento engañado”, protesta Carlos Hernanz, propietario de la vivienda, un piso de 198m² con cinco habitaciones y tres baños en el casco urbano de El Puerto de Santa María (Cádiz), a dos kilómetros de distancia del restaurante. “Desde un punto de vista moral, y se lo he manifestado a la dirección, me parece deleznable. No sé si es maltrato, pero meter 22 camas en un espacio así no me parece lo ideal”. Según ha confirmado Aponiente, hay exactamente 16 jóvenes viviendo en el piso, procedentes de Perú, México, Japón y también de España, quienes realizan ‘stages’ de entre tres y diez meses en el local de Ángel León, conocido como el ‘Chef del Mar’ y uno de los cocineros más de moda en nuestro país.

El restaurante ha instalado 22 camas en el piso, que cuenta con cinco habitaciones.
El restaurante ha instalado 22 camas en el piso, que cuenta con cinco habitaciones.
Una de las camas, con el bajo lleno de enseres por la falta de espacio.
Una de las camas, con el bajo lleno de enseres por la falta de espacio.

Aponiente, o para ser exactos su razón social Mar Cristal Marilum SLU, paga 550 euros al mes por el piso. Un precio por debajo de mercado (una búsqueda rápida ofrece precios que oscilan entre 900 y 1.500 euros) que responde a una causa muy sencilla: se trata de una vivienda sin reformar. El restaurante no solo ha querido alojar a sus 16 ‘stagiers’ en una única vivienda para presuntamente ahorrar costes, sino que ha optado por la más barata del mercado, con sus desconchones en la pared, cables de luz a la vista, electrodomésticos más que amortizados y grifería que pierde agua en un baño.

Aponiente paga 550 euros al mes por un piso sin reformar, con un gasto por becario de 34 euros. El alquiler equivale al precio de un menú y medio

Dos meses después de tomar el piso (el contrato entró en vigor el 1 de marzo), nadie se ha molestado en subsanar los desperfectos. Con lo que el coste de alojamiento por ‘stagier’, considerando que hay 16, es de 34 euros mensuales por becario. El menú en Aponiente tiene un precio de 205 euros, más 90 con el maridaje de vinos. Es decir, que el precio de un menú y medio del restaurante equivale a la manutención de su docena y media de aprendices.

El chef Ángel León camina ante sus empleados (y becarios) en Aponiente. (Aponiente)
El chef Ángel León camina ante sus empleados (y becarios) en Aponiente. (Aponiente)
Ángel León, autodenominado 'Chef del Mar', es un referente de la alta gastronomía marinera.
Ángel León, autodenominado ‘Chef del Mar’, es un referente de la alta gastronomía marinera.

“Al negociar el alquiler me dijeron que iban a meter a diez chicos. El piso es grande y aunque roza el límite me pareció razonable. Además es una empresa conocida, que te da confianza, y lo tomaban sin reformar, así que me pareció un buen trato. Pero un día, pintando el piso, veo que de repente están instalando literas en el comedor, y les digo ‘oye creo que esto no procede’. Y veo que empiezan a meter literas una tras de otra, aquello era un exceso. Cuando me puse a contar veo 22 camas. Me pillé un buen rebote, les dije que eso no era lo pactado y se hicieron los locos. Me prometieron que no iba a haber tanta gente”, recuerda Hernanz, a quien en su momento ya le sorprendió “la prisa que tenían por instalarse”, ya que habían tenido que salir con urgencia de otro piso.

“Condiciones infrahumanas”

El piso de los ‘stagiers’ luce con cierto decoro el día de nuestra visita, pero Antonio Delgado, el vecino de abajo, no lo recuerda en absoluto así en las tres veces que ha entrado. “Allí no hay sitio para nada, tienen toda la ropa por el suelo, latas, hay hasta taquillas de esas de chapa. Pero yo no les puedo exigir mucho porque veo que viven en condiciones infrahumanas. Eso es peor que un cuartel. Todo lleno de camas, que no hay ni espacio, el sofá, la tele y los muebles ahí apilados”.

Las habitaciones están tan saturadas de literas que apenas hay lugar para los enseres personales.
Las habitaciones están tan saturadas de literas que apenas hay lugar para los enseres personales.

Estos dos meses de convivencia han trastocado a Delgado, que asegura vivir a base de somníferos y ansiolíticos. “Yo no sé ese señor [Ángel León] cómo hace la atrocidad de meter a 16 personas aquí, que aunque sea un piso grande pero que tenga miramientos, que piense en la convivencia”. Y prosigue: “Puedo aguantar unas obras, por ejemplo, pero no voy a aguantar un año de chavales arrastrando muebles, hablando en el balcón hasta las tres y media de la mañana cada día, colillas y escupitajos que me caen al balcón, luego otra vez ruido a las cinco de la mañana porque salen temprano a trabajar. Es un desmadre, un abuso total. Ni yo duermo, ni mi mujer duerme, ni mi hija de seis años duerme. Esto no se puede tolerar”.

Antonio Delgado, vecino del piso inferior a la vivienda alquilada por Aponiente.
Antonio Delgado, vecino del piso inferior a la vivienda alquilada por Aponiente.
Antonio Delgado vive a base de somníferos y ansiolíticos desde que llegaron los 16 becarios al inmueble.
Antonio Delgado vive a base de somníferos y ansiolíticos desde que llegaron los 16 becarios al inmueble.

En las primeras semanas, Delgado amenazó a Hernanz con denunciarle. Hasta que se produjo el lance definitivo: “Un mediodía me tumbo para echar una siesta, porque estaba hecho polvo de no dormir en toda la noche, y oigo a uno tocando la trompeta y a otro con una guitarra. Y ya cogí para arriba, aporreé la puerta y dije ‘eschúchame, esto ya se acabó, si queréis tocar os vais al parque'”. Delgado informó a Hernanz del incidente y éste optó por resolver el contrato. “Hay dos cláusulas muy claras: una es no realizar actividades molestas para otros vecinos y la otra es no efectuar modificaciones en el piso. La primera la incumplen con frecuencia, y la segunda la incumplieron cuando me encontré con que habían cambiado la cerradura sin avisarme. Así que se acabó. Les he llegado a proponer que saquen a la mitad de los chicos y me dejen solo a ocho, pero no ha habido manera”.

El ‘Chef del Mar’ tendrá que buscar un nuevo alojamiento para sus 16 ‘stagiers’ a partir de junio, ya que el propietario ha resuelto el contrato

Antes del 1 de junio, Aponiente tendrá que buscar nuevo alojamiento para sus 16 ‘stagiers’, que es lo mismo que decir para la mitad de sus cocineros. Porque en la sala de máquinas del ‘Chef del Mar’ hay 14 cocineros con contrato y 15 becarios (un 50% de la mano de obra), mientras que el otro aprendiz que completa el cuadro está dedicado a labores de sala. Todos ellos siguen los ritmos de trabajo del restaurante: se dividen en dos turnos, aunque el más común es el que comienza a las 6.45h de la mañana y termina a las 21.30h, con un margen de tres horas de descanso a media tarde.

“Mis becarios se van a ir al chalé de 400 m² y 14 habitaciones que acabamos de comprar”, desvela el propio Ángel León. “El piso en el que están ahora es transitorio, por eso queríamos tener a todo el equipo junto y controlado hasta que nos marchásemos a la casa nueva en septiembre”, argumenta el chef. León se muestra “muy molesto” con este reportaje, ya que considera que tanto él como Aponiente “cuida al equipo al máximo”. “En mi casa es gloria bendita, puedes preguntar a cualquiera cómo tratamos a la gente. Por eso estamos donde estamos y hemos dado el paso de comprar una casa [275.000 euros de hipoteca según el chef] para la comodidad de los chicos y para que no haya más conflictos”.

“En mi casa es gloria bendita, puedes preguntar a cualquiera cómo tratamos a la gente. Por eso estamos donde estamos”, afirma Ángel León

León admite haber tenido que “salir de tres pisos antes por problemas con los vecinos”, pero que él personalmente no ha visitado el actual alojamiento y por lo tanto no puede opinar acerca de su estado o del hacinamiento que allí se vive. El propietario de la vivienda, por su parte, asegura que Aponiente nunca le ha dejado entrever que fueran a romper el contrato en septiembre, y que incluso hablaron de aprovechar los dos meses que cierra el restaurante (enero y febrero) para pintar el piso y dejarlo listo para el siguiente año de contrato.

Ángel León muestra un alga a un grupo de cocineros de su restaurante, la mayoría aprendices. (Aponiente)
Ángel León muestra un alga a un grupo de cocineros de su restaurante, la mayoría aprendices. (Aponiente)

Mientras, Delgado, una planta por debajo, respira más aliviado desde que sabe que los becarios se van. Aunque advierte que estará muy atento a la mudanza: “Cuando llegaron se hicieron pasar por una ONG para que les viniesen a recoger gratis unos colchones viejos. Yo tenía un sofá y les pedí si podían cargarlo también. Me dijeron que yo era un particular y que no. Y les dije ‘qué va a ser esto una ONG, son los estudiantes de cocina de Ángel León y ahora mismo estoy llamando al Ayuntamiento’. Espero que no hagan otra cosa parecida ahora”.

Ayudas públicas

Aponiente se ha convertido en el gran referente marinero del universo Michelin. Su ubicación en plena marisma del Puerto de Santa María y el afán de Ángel León por posicionarse como ‘Chef del Mar’ (título que no duda en lucir en su página web y en cualquier presentación), han situado a este dos estrellas Michelin a la vanguardia de la gastronomía salina. Un éxito forjado a base de tesón, talento culinario y, por qué no, un empujoncito de ayuda pública.

En verano de 2015, Aponiente se mudó a su actual emplazamiento, un precioso molino de mareas que comenzó a funcionar en 1819 sobre el Parque Natural de la Bahía de Cádiz. El molino, el primero de su tipo en la ciudad, sirvió durante gran parte del siglo XX como almacén hasta su posterior abandono. En 2011, la Demarcación de Costas del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente decidió rehabilitar tan singular espacio. Las obras finalizaron en noviembre de 2012 y supusieron una inversión de 794.292 euros.

El restaurante Aponiente, situado en un antiguo molino del siglo XIX rehabilitado por el Estado. (Aponiente)
El restaurante Aponiente, situado en un antiguo molino del siglo XIX rehabilitado por el Estado. (Aponiente)
Pasillo de entrada al restaurante, en el que hay comprometida una inversión de 1,6 millones. (Aponiente)
Pasillo de entrada al restaurante, en el que hay comprometida una inversión de 1,6 millones. (Aponiente)

Con el molino rehabilitado, el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María decidó sacar a concurso público su explotación. Hubo una sola oferta, la de la empresa Mar Cristal Marilum, que se hizo con la concesión gracias a un proyecto basado en la creación de un laboratorio de investigación gastronómica, que incluiría también el restaurante Aponiente en la planta baja del molino (1.780 m²). Sin más ofertas que la de León, se aprobó la cesión con una licitación anual de explotación de 5.852,58 euros por un periodo no prorrogable de 30 años. Así, con el edificio rehabilitado por cortesía del Estado y con una cesión tan interesante para revivir la marisma (y de paso la economía de la ciudad), Ángel León puso su parte y comprometió una inversión de 1,6 millones para convertir el molino en un lugar donde la gente “viva una experiencia única que no pueda vivir en ningún otro lugar del mundo”, según palabras del chef.

Entre las experiencias únicas que ofrece León a sus comensales (40 por turno, mediodía y noche) destaca la ‘luz de mar comestible’, en la que el cliente puede, supuestamente, ingerir la luminiscencia del mar a cambio de un suplemento de 60 euros. Una vivencia fabulosa que contrasta con la ‘experiencia de luz’ de sus becarios, quienes no pueden verla en uno de los cuartos de baño del piso porque no hay bombilla.

Ángel León ingiere 'luz del mar' en el vídeo de promoción de la experiencia gastronómica.
Ángel León ingiere ‘luz del mar’ en el vídeo de promoción de la experiencia gastronómica.
Estampa de uno de los baños del piso habitado por los becarios, con los cables de luz colgando.
Estampa de uno de los baños del piso habitado por los becarios, con los cables de luz colgando.

Un negocio (también) deficitario

Aponiente es, según León y en la línea argumental del resto de chefs Michelin, un negocio poco lucrativo cuya razón de ser es convertirse en un “altavoz para la naturaleza y la marisma” que contribuya “a su recuperación y mantenimiento. […] Ese concepto de ahí fuera es el próximo I+D de Aponiente y es lo que hace rentable el restaurante y el propio mantenimiento de la naturaleza”, afirmó hace un año en una entrevista a Expansión, en la que también aseguró haber dado al molino “todo lo que necesita en personal e instalaciones”.

En conversación con este diario, León concedió que sus becarios no cobran ningún salario: “Nosotros no remuneramos por venir aquí. Si un chaval quiere venir nosotros le vamos a tratar como es debido, él por su escuela ya sabe que no pagamos. Y si no quiere venir, yo tengo a mi propio equipo para sacar el trabajo. Nadie está obligado a estar aquí. Cuando veo a un ‘stagier’ que no es feliz hablo con él y buscamos una solución”.

“Nosotros no remuneramos por venir aquí. Si un chaval quiere venir le vamos a tratar como es debido. Nadie está obligado”, apunta el chef

Los datos oficiales arrojan para Mar Cristal Marilum un beneficio neto de 171.932 euros en el ejercicio 2014 (en su anterior local, antes de saltar a la fama) y un beneficio de 225.450 euros en 2015 (con solo media temporada en el molino). Falta conocer el de 2016, año de su verdadera eclosión en el universo gastronómico. En cuanto al personal, los datos reflejan unos magros cinco empleados en nómina en 2015. En su mezcla de laboratorio y restaurante marinero, Ángel León cuenta con el apoyo institucional de la Junta de Andalucía y con el patrocinio de marcas como Cruzcampo o Dentix, que lo ha escogido como imagen para su nueva campaña publicitaria.

No tan contento con las virtudes del Chef del Mar anda Hernanz, que a menos de un mes vista de olvidarse de los 16 becarios considera que ha hecho “un negocio ruinoso”. “Despues de esto creo que voy a vender el piso. No quiero más líos, tratar con Aponiente me ha quemado mucho”, confiesa. “Me molestó que me engañaran con el número de camas, con el número máximo de gente, con la cerradura. Ha sido una tras otra. Y además con una actitud muy prepotente, en plan ‘nosotros somos la tripulación de Aponiente y hacemos lo que nos da la gana’. Pues que lo hagan con el Ayuntamiento si quieren, pero conmigo no. Perderé dinero, pero ellos se van a la calle”.

Primarias

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Enganches ilegales

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Misa callejera

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Bienvenidos a Sevilla. Por Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Decía Tagore –citar a Tagore daba antes mucha prestancia- que si lloras porque no puedes no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas, que es lo mismo que decía mi madre, sin la prestancia de Tagore –y ni falta que le hacía- cuando tiraba del refranero para describir que somos «malgastadores de harina y aprovechadores de afrecho». Un poco lo de los árboles que no dejan ver el bosque, y un poco de catetismo, ya sabe usted lo que le digo. Somos así, qué le vamos a hacer, y después de tres mil años, dudo mucho que vayamos a cambiar. Porque lo que mejor aprendimos del cuento de la Lechera fue el final, ese llanto inconsolable ante la leche vertida, «adiós leche, dinero, huevos, pollo, lechón, vaca y ternero». Y nos recreamos tanto en lo que fuimos –o nos dijeron que fuimos- que somos incapaces de ver más allá de nuestros cuadriculados ombligos. Y tan contentos. O no.

El pasado miércoles atracaba en nuestro muelle el ‘Freedom of the Seas’, un trasatlántico con casi cinco mil pasajeros. Uno más, de los cuarenta y cinco barcos que durante este mes llegarán al segundo puerto en importancia en número de cruceros de toda España, que por si aún no nos hemos enterado, es Cádiz; una ciudad que todavía anda dando la espalda al mar y, lo que es peor, dando la espalda a este tipo de turismo de horas, que amanece en nuestras calles vacías y que, casi siempre, se marcha a la hora en la que el gaditano todavía está ventilando la cama. Y no volveré a insistir en la necesidad de cambiar nuestros horarios, ni nuestras costumbres, ni nuestros negocios, porque si después de dos décadas de crucerismo, aún estamos despistados es que no tenemos remedio.

El caso es que el ‘Freedom of the Seas’ recibió a sus pasajeros a pie de muelle con un gran cartel que decía «Welcome to Seville, Spain», algo que rápidamente encendió la mecha más carpetovetónica de la bizarra dignidad gaditana que, aprovechando el afrecho –y sin hacerle caso a la harina-, se iba lamentando por las esquinas «¡Qué vergüenza, qué vergüenza!», «¡Qué humillación para nuestra ciudad!», «nosotros no somos Sevilla» y cosas por el estilo, que acompañaban la salmodia de la lechera. Porque, evidentemente, en Miami –que fue de dónde salió el barco- tienen la obligación de conocer Cádiz, porque aquí se puso el non plus ultra que traducido resulta, y porque vamos a «tricentenear» lo de la Casa de la Contratación, y porque «todo pasa por Cádiz». Catetismo le dije antes, y creo que me quedo corta.

Verá. En los folletos turísticos que ofertan rutas por el mediterráneo, aparece Roma como escala de cruceros. No es Roma, claro está, sino Civitavecchia el puerto al que llegan los cruceristas. Lo mismo que anuncian Florencia, y es Livorno; o La Valeta y es Floriana. Cuestión de marketing geográfico, se entiende. Dudo mucho que a los naturales de Civitavecchia les quite el sueño que algún turista piense que está en la Ciudad Eterna, la rentabilidad supera a la ficción y el orden de los factores, en este caso, altera el producto en beneficio propio. Que una compañía anuncie la llegada a Cádiz utilizando el reclamo de Sevilla, porque es más conocido, o por lo que sea, no debe interpretarse como una afrenta –otra más- con la ciudad vecina, sino como una oportunidad –magnífica, por cierto-, para que otras compañías elijan nuestra ciudad como puerto de escala.De los noventa cruceros, con apenas cuarenta mil pasajeros, que llegaron a al Puerto de la Bahía de Cádiz en 1996, a los 289 y más de 400.000 cruceristas que nos visitaron en 2016, hay algo más que una moda pasajera –nunca mejor dicho lo de pasajera. Pero si no terminamos de subirnos al carro seguiremos dando traspiés y tropezando en cada piedra del camino. Porque sí, un día todo pasó por Cádiz, -o eso dicen los libros de historia-, pero hace mucho que Cádiz dejó de ser un sitio de paso. A Cádiz hay que venir, con lo que eso implica. Y si no somos capaces de atraer al visitante, difícilmente recuperaremos nuestro lugar en el mundo.

La Diputación presentaba esta semana el programa de actos de la conmemoración del traslado de la Casa de la Contratación de Sevilla a Cádiz, con el dificilísimo nombre de “Tricenteneando” –las cabezas, a veces, piensan más de la cuenta. Un más de lo mismo de siempre «visitas, rutas, talleres, mesas redondas y ciclos culturales». Y una exposición, que eso no debe faltar nunca, con el pretencioso nombre de «Cuando el mundo giró en torno Cádiz», desafiando las teoría heliocéntricas.

Ahí es donde está nuestro problema, en creernos el centro del universo. Y así nos va. Ni siquiera eso hemos aprendido de la historia. La Casa de la Contratación estuvo en Cádiz, de acuerdo, pero la liberalización de los puertos de uno y otro lado del Atlántico, apenas cincuenta años después del traslado, marcaría el inicio de nuestro declive. La arrogancia y la altanería catetil, a veces, nos impiden reconocerlo.

Lo del otro día con el barco no es una anécdota. Cádiz, a lo largo de la historia, ha sido muchas veces el puerto de Sevilla. Tampoco pasa nada.

 

El domingo en la Feria del Libro

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017

Newton

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2017