La Aduana.Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 24 de abril de 2017

Estoy a favor del derribo de la Aduana. Se materializó un atropello al calor de la recogida de firmas con el único fin de hacerle la puñeta al Ayuntamiento de Cádiz. Quizás el hoy senador Paco Cabaña y la entonces delegada de Cultura de la Junta y antes asesora de Cabaña ,Yolanda Peinado, podrían explicar la celeridad con la que la Junta acordó proteger un edificio que a todas luces es un mamarracho. Ni el más optimista de los abajofirmantes podría esperar algo así pero aunque alguno ya tuvo éxito para impedir que la Junta se hiciese con el Oratorio de San Felipe Neri. La Aduana es un armatoste igual que lo era la Comandancia de Marina, que fue al suelo sin problemas . De la misma manera lo son los edificios de Sanidad Exterior o de la antigua Organización de Estibadores Portuarios. Ni sé ni nada sobre las consideraciones estéticas acerca del valor de la arquitectura . A mí no me gusta la Aduana y creo que está muy mal ubicada al tapar el bello edificio de la antigua Estación de Ferrocarril. Tampoco me gusta la pérgola de Santa Bárbara, ganada en un concurso de arquitectura, ni el Hotel Atlántico, ni el Pabellón del Casco Antiguo, ni el Teatro Cómico. Burradas llevadas a cabo en las últimas décadas que las generaciones venideras nos reprocharán como hacemos nosotros con los promotores y diseñadores del edificio de la Aduana. Cádiz está llena de mamarrachos promovidos por genios de la política y la arquitectura de cada momento.

Estoy a favor de que se ejecute de una vez el Plan Plaza de Sevilla, que lleva lo menos 15 años para su desarrollo: el cúmulo de incompetencias de ADIF, Junta de Andalucía y Ayuntamiento hace que una operación fundamental no tenga visos de concluir a medio plazo. Dicho todo lo anterior: ¿estamos en situación de tirar un edificio que se encuentra en uso y en buen estado? No dudo, reitero, de su intrínseca fealdad y de las bondades urbanísticas del derribo pero creo que sería un despilfarro de recursos público que el Estado tire un edificio y levante otro justo al lado para dedicarlo al mismo fin aunque para ello se utilicen plusvalías urbanísticas, que en Cádiz las cosas se hacen así, sea un hospital, una comisaría, una ciudad de la justicia o cualquier otro proyecto. Aquí, salvo el nuevo puente, nada se hace con inversión de los presupuestos generales del estado o de Andalucía. Supongo que tarde o temprano se tirará la Aduana dado la talle intelectual y profesional de quienes lo defienden pero habría que pensar también en el aspecto económico de la operación.

Fernando Santiago

Para incautos y snobs

Fernando Santiago Muñoz | 24 de abril de 2017

Coraje y corazón

Fernando Santiago Muñoz | 24 de abril de 2017

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Pues resulta que Miguel Grande, dueño de Los Galayos, es también copropietario de Atenas Playa y Atenas Paseo(Chiclana), entre otros establecimientos de hostelería de la provincia de Cádiz. Por si fuera poco es un ferviente seguidor del Atleti.

Cadímetro y gaditanio

Fernando Santiago Muñoz | 24 de abril de 2017

Mucho antes de que Pablo Durio inventase el cadímetro, mi prima había inventado el gaditanio. Este último está ya en el Museo de Pesas y Medidas de París junto con la barra de platino iridiado que señala el tamaño exacto del metro. Cádiz como unidad de medida de todas las cosas: si uno estaba en el Cabo Norte y le ponía una caracola: las de La Palma del Hondillo son mejores. Si tomabas una empanada en Noya: las de Casa Hidalgo no tienen comparación. Todo así.

Ahora Durio dice que hay un cadímetro(lo he convertido en esdrújulo porque suena mejor) para señalar en la Semana Santa qué cosas se atienen a la tradición gaditana y cuáles son importadas de Sevilla Madre y Maestra, lo que defiende la Tertulia Cofrade Último Tromo donde participa el propio Pablo Durio. Por ahora no han conseguido importar los tumultos de las procesiones sevillanas, pero todo se andará.

El pregón de San Jorge

Fernando Santiago Muñoz | 24 de abril de 2017

Hubo un tiempo en el que ir a la fiesta de San Jorge o a la Romería de la Virgen de los Santos de Alcalá era como las cacerías del franquismo descritas en “La escopeta nacional” . Todo el que quería hacer negocios en la provincia (a veces incluso en Andalucía) se tenía que pasar por allí para ver a tal o cual dirigente socialista. Ahora hay que ir a la Esperanza de Triana o hacer el camino con la Hermandad de Triana. El tiempo cambia. No tengo noticias de cómo fue el pregón de San Jorge del viernes pasado a  cargo de la Moderna de Pueblo. No se sabe aún si hizo alguna referencia a los problemas de suministro energético de los transportistas, ese sector tan castigado que tan solo da para grandes mansiones en Sotogrande. ¿Asistió López Gil al pregón?¿Iba de Louis Vuitton, de Prada, de Chanel?

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La educación reaccionaria que trae el obispo

Fernando Santiago Muñoz | 24 de abril de 2017

Zornoza ha traído a la provincia de Cádiz a la Fundación Educatio Servanda, una de las instituciones más reaccionarias vinculadas a la Iglesia Católica, defensoras de la educación segregada y otras lindezas. Llegó primero al Santo Ángel de Puerto Real, luego  a La Palma en Cádiz, luego a la Mirandilla y así sucesivamente. Este obispo dejará una huella indeleble que ríanse ustedes de Añoveros, salvo que Zornoza es todo lo contrario: uno de los obispos más retrógrados que ha tenido la diócesis. Menos mal que yo no soy de la peña, así que los feligreses que lo soporten.

Mientras tanto la Junta va dejando morir de manera paulatina a los colegios públicos de Cádiz. El Adolfo de Castro y el Andalucía sin solicitudes mientras el negocio de la educación religiosa va viento en popa. Gracias al dinero público, todo hay que decirlo,

El Pelusa y Alarcón. Foto Kiki

Fernando Santiago Muñoz | 24 de abril de 2017

Almacén improvisado

Fernando Santiago Muñoz | 24 de abril de 2017

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La foto es de Oscar Cantero

Cabaña va a tener donde jugar al golf

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

El pobre, desde que cerró el Hotel Fair Play de Benalup tenía que coger el coche para ir a jugar al golf y ya se sabe lo que tiene Cabaña a determinadas horas al volante. Nos quitamos un peso de encima con el anuncio de la reapertura. Ya no va a tener que hacerse amigo de todos los comandantes de la Guardia Civil. Cuando lo relegaron al Senado hubo varios días de luto oficial en el Bar Manolo. Cuando cerraron el Fair Play fue un choque profundo. Pero no hay mal que cien años dure.

Los errores de Pozuelo

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

Le han dado el tratamiento y el empaque de un gran gestor y a las primeras de cambio no hace más que equivocarse. Se suponía que con el tiempo que ya lleva allí se habría aprendido los expedientes, sobre todo aquellos más conflictivos, pero resulta que no es así.  Le dedica tanto tiempo a Veedor, a Mauro y a su peña de colegas de la extrema derecha gaditana, que no tiene un minuto para leerse aquellos asuntos que son de su competencia y por lo que cobra 150 mil euros al año. De la entrevista en Radio Cádiz hay dos errores de bulto. Uno se cita hoy en este periódico: empresarios del Polígono Exterior aseguran no haber recibido jamás una oferta para comprarles las naves. Otra más gorda aún: dice Pozuelo que no es seguro que se vaya a instalar una clínica en el edificio de oficinas de Altadis, una vez modificado el PGOU . Resulta que hay un contrato de 26 de julio entre Zona Franca y López Cano junto con Pedro Caro con motivo de que estos ganaron el concurso convocado por el concurso. Ese contrato solo incluye como cláusula resolutoria que no se modifique el PGOE.Tiene fecha de 26 de julio y está firmado por el predecesor de Pozuelo, Jorge Ramos. Estaría bien que Pozuelo se leyese los papeles. Qué brillante gestor ha puesto el PP en la Zona Franca. Antonio Sanz elige muy bien a los cargos públicos. Un monstruo.

Última hora

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

Unan rosa y 50 millones

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

Condenado por estafa

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

El disparate de la Expo. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

Las fanfarrias del susanismo han actuado a todo meter para convencernos de las maravillas de la Expo 92 que se hicieron “gracias a un presidente de Gobierno sevillano” que dice la Reina de las Marismas. Pues bien, pasados 25 años se puede afirmar sin exagerar que toda aquella riada de dinero público no ha servido para reducir las diferencias de desarrollo y de calidad de vida entre Sevilla y el resto de España. Eso por no establecer la comparación entre Andalucía y el resto de las comunidades ya que aquellas inversiones multimillonarias solo se dirigieron a la capital de la Comunidad en uno de los despilfarros más bochornos de la era moderna. Un billón de pesetas se dijo. A Sevilla le hicieron una línea de alta velocidad, una red de autovías (en realidad dos: una nacional y otra regional), seis puentes, un aeropuerto, el soterramiento de la vía del tren, la canalización del río, una estación de ferrocarril y una circunvalación, por no hablar de la urbanización de lo que hoy es la Isla de la Cartuja. Comprendo que para una trianera especialista el folklorismo sevillí sea un momento de patriotismo, a la vez que le sirve para hacerse más fotos con dirigentes políticos e institucionales en su carrera hacia el liderazgo socialista.

Se dijo entonces que el AVE llegaría a Cádiz, y no llegará jamás. Se tardó 23 años en hacer un puente en la Bahía cuando en Sevilla se hicieron 6, como ya dije. Se tardó 15 años en soterrar la vía del tren. Eso por no citar la larga lista de asuntos pendientes por parte del Gobierno de España y de la Junta de Andalucía en la ciudad de Cádiz y su comarca. No sirvió para Sevilla y supuso la desvertebración de Andalucía al concentrar todas las inversiones en un solo lugar, la ciudad natal de Felipe González y su aprendiza de hoy día. Los demás mirábamos aquel espectáculo cateto con pretensiones futuristas, aquella feria llena de diseño con una calor insoportable, con cara de estupefacciónn. Comprendo que las exposiciones universales tenían sentido hace 100 años o más para contar al mundo los avances de la técnica. Pasado el tiempo solo ha sido una forma de mirarse el ombligo, costumbre tan sevillana. Ni Andalucía ha mejorado con respecto al resto de comunidades españolas a pesar del dinero público recibido ni siquiera Sevilla . Para su deshonra Málaga sigue siendo la capital económica de Andalucía y Cádiz continúa olvidada, por culpa de la desidia de sus vecinos.

Fernando Santiago

1992 visto por Kiki

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

Hace 25 años. Por Kiki

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

Bienvenido a la vida peligrosa

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

Presentación y audición de 'Bienvenido a la vida peligrosa' con (izquierda a derecha) Antonio Hernández-Rodicio, director de la Cadena SER, el actor Juan Echanove y el escritor Arturo Pérez-Reverte

Presentación y audición de ‘Bienvenido a la vida peligrosa’ con (izquierda a derecha) Antonio Hernández-Rodicio, director de la Cadena SER, el actor Juan Echanove y el escritor Arturo Pérez-Reverte / CADENA SER

 

En principio, la vida de un profesor de filosofía no parece una vida peligrosa. Pero, ¿y si da con el narco más peligroso de Ciudad Jiménez? ¿Y si es un narco empeñado en que su hijo, torpe infeliz, apruebe un examen sobre Heráclito? ¿Y si además, se cruza una chica guapa, peligrosa y prohibida? Es entonces cuando el prestigioso profesor Uribe dice adiós a su zona de confort para dar la bienvenida a no sé sabe qué. La primera narcoserie sonora, escrita por Arturo Pérez-Reverte y dirigida por Guillermo Arriaga.

En el recién estrenado primer capítulo de Bienvenido a la vida peligrosa, la universidad de Ciudad Jiménez invita al profesor Uribe (Juan Echanove), catedrático español de filosofía, para dar una conferencia sobre su materia. La noticia se publica en la prensa local y llega a oídos de don Candelario Quintana (Rafael Amaya), el narcotraficante más poderoso y respetado de la zona. Quintana tiene para el profesor un encargo muy especial: ayudar a su hijo adolescente a que apruebe la asignatura de Filosofía. ¿Y quién mejor que un catedrático en la materia para que prepare al chico para el examen?

Es el contraste entre lo que es la inocencia políticamente correcta europea y la inmersión total en la vida real, en la violencia, en la muerte… Todo eso con un fondo de humor negro, de tragicomedia”, explica Pérez-Reverte. El autor llevaba varias páginas escritas del relato, originalmente titulado Mi narco favorito, cuando surgió el proyecto; transformó lo que iba a ser un cuento corto de humor negro en el guion de una radionovela. Un medio, el de las ondas, que el actor Juan Echanove alaba: “La radio es ese espacio de la imaginación que acompaña el camino, y te hace participar de una manera muy interactiva, incluso, más que la imagen que suele ser más dirigente”, señala el actor.

Completan el reparto importantes actores del panorama mexicano: Cristina Rodlo como Sandra, Jorge A. Jiménez como Lino Esparza, Aracely Arámbula como Silvina (mujer de Don Candelario), Eduardo Yáñez como El Mochuelo, José María Yázpic como Éler Mendoza, Manuel “Flaco” Ibáñez como Rengo, o Rúben Zamora como Lamberto.

Se trata de la primera narcoserie sonora que sigue la estela de la literatura del narcotráfico con nombres como Fernando Vallejo, Élmer Mendoza, Laura Restrepo y, por supuesto, el propio Pérez-Reverte que le dio el impulso definitivo a este género con la publicación de La reina del sur en el año 2002.

Bienvenido a la vida peligrosa constará de diez episodios de entre 20 y 25 minutos que saldrán cada viernes desde este 21 de abril. Tiene un final “razonablemente abierto”, explica su autor, para que se estudie la posibilidad de continuar la serie con otra temporada radiofónica

La historia, llamada a ser una de las series más adictivas del año, propone la inmersión en un mudo que fascina tanto como aterra. Una historia de amor huida, enredos, asesinatos, narcotráfico, y ¿filosofía? Quizá no, pero sí es la prueba de que en el norte de México, cualquier vida puede ser peligrosa.

Viva España y Jeré

Fernando Santiago Muñoz | 23 de abril de 2017

Un político vulgar

Fernando Santiago Muñoz | 22 de abril de 2017

Al final José María González actúa como todos los políticos: dice una cosa en privado y otra en público. En privado dice lo que piensa y en público lo que conviene. En privada raja de Martín Vila y en público que el pacto de gobierno va fantástico. Como cualquier otro político de la casta y de la Susana. Organiza la salida oficial en penitencia del Nazareno como si fuera el director general de la Guardia Civil. Se apunta a cobrar los 60 mil eurazos al año de la Diputación, con sus dos asesoras novias de sus dos compis y a recibir las diferentes subvenciones públicas para montar una estructura de partido. Pero todavía conserva el halo de lo nuevo. Todo se gastará.

Amor en el tren. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 22 de abril de 2017

PIBA TREN_FotorAmo el tren, mi amor por el ferrocarril se ha deslizado en los debates
abiertos acerca del futuro de la estación término de Cádiz y de su plaza
ahora colonizada por un edificio que cuesta desmontar. Recuerdo una de las
secuencias más seductoras del cine, ese grácil taconeo de Sugar Kane
(Marilyn Monroe) al sentir el vapor de agua procedente de un convoy en
“Some Like it Hot” de Billy Wider (1959, en castellano: Con Faldas y a lo
Loco); le siguen Jack Lemmon y Tony Curtis vestidos de chicas para
esconderse de los mafiosos que les persiguen, el pícaro baile de Norma Jean
apenas dura unos segundos sobre el estupendo escenario de una estación como
aquellas que conocimos en nuestra infancia, cuando aún podías subir al tren
en marcha en medio del humo y la algarabía de luces y voces en torno al
lento despegar de las imponentes locomotoras, bellas como máquinas de
guerra. Recuerdo la estación de Cádiz, excelente pieza de la arquitectura
ferroviaria del XIX y sin duda una de las más valiosas de la ciudad
amurallada, pero eso no lo sabía entonces, durante mi adolescencia gaditana
la estación era el vestíbulo de la aventura. El imaginario de los chicos de
esa época se forjaba en alguna exótica goleta amurada en los muelles o en
uno de esos vagones sobre los cuales se leía un elegante rótulo: “Companhia
General de Carruagens Camas e dos Grandes Expresos Europeos”. La estación y
los muelles se encontraban cerca y la gente podía pasear con libertad por
esos umbrales a un mundo ancho y ajeno.



En este país sólo hay dos cosas que aún funcionan medio bien: la Seguridad
Social y la Renfe. Quizás esas instituciones explican la frágil
supervivencia de un Estado viejo sobre un territorio amplio y complejo.
Recuerdo que Jaime Pérez Llorca me decía que la riqueza de un país se mide
por su desarrollo ferroviario, pero más allá de estas consideraciones tal
vez muy discutibles, recuerdo con cariño las complicidades con Jaime a
quien consideraba un hermano mayor, por eso mantuve en su bella casa sobre
la Caletilla de Rota mi despacho profesional cuando él era un senador
bastante atípico. Entre otras cosas nos unía la pasión por viajar, la
aventura es el deseo de estar en otro lugar, pero como sostenía Kafavis en
su poema “Viaje a Ítaca” lo que importa es la travesía, siempre mejor en
barco o por ferrocarril.



Y encontrarás como Ulises a una ninfa Calipso que va a enriquecer tu viaje.
Una tarde conté a Jaime la historia de un romance que floreció durante un
trayecto en tren, mi relato seguramente no fue fiel a la realidad como
tampoco lo es la forma en que ahora lo recuerdo. “Se llamaba digamos que
Maruja” como diría Sabina, siete horas del talgo de entonces permitían
cortejar una historia de amor que terminó en el Hotel de Francia y París,
allí donde se alojó Juan Ramón Jiménez con Zenobia Camprubí, cuando ambos
regresan de su luna de miel en Nueva York, a bordo del vapor Montevideo, el
21 de junio de 1916. Creo que recité a Maruja unos versos que el poeta
compuso para la ciudad: “Esos verdes de sulfato de cobre con cal, esos
rosas de geranio, esos azules marinos, esos blancos traslúcidos”. Nada más
placentero que disfrutar el amanecer en esa coqueta plaza gaditana de
resonancias parisinas, con el olor a océano que llega desde la Alameda.