XII Jornada del Día Mundial de la Disfonía Espasmódica

Fernando Santiago Muñoz | 18 de septiembre de 2017

Fiesta de cumpleaños del Yuyu

Fernando Santiago Muñoz | 18 de septiembre de 2017

Gaditanos en el exilio. En el Diario Bahía de Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 18 de septiembre de 2017

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El domingo, de buena mañana, cuatro gaditanos salen de sus casas camino a Trnava, en Eslovaquia, a más de 3.000 kilómetros de la Bahía de Cádiz. Manolo Tirado, Paco Moreno, Antonio Marchante y Fernando Mangano tienen que buscar en el centro de Europa aquello que su tierra les niega: el trabajo.

Estos gaditanos tienen en común su origen, la Bahía gaditana. No son el tipo de emigrantes, que de unos años para acá ha sido más frecuente, no son jóvenes titulados universitarios, no van buscando su primera experiencia laboral. Sus edades están comprendidas entre los 51 y los 56 años. Una buena parte dejan aquí hijos. Los cuatro llevan la etiqueta de exDelphi (la factoría puertorrealeña echaba el cerrojazo en 2007), y los cuatro son lo que se conoce como trabajadores en paro de larga duración.

Una de las primeras marchas en contra del cierre de Delphi en 2007 / FOTO: DBC

Manolo, Paco, Antonio y Fernando, en primer lugar gracias por acceder a esta entrevista. Y empezamos por lo más próximo: ¿qué tal el viaje, cómo ha sido el ‘aterrizaje’ en Trnava,  cómo os habéis sentido?

Manolo: Triste por tener que abandonar mi tierra, con una sensación entre la frustración y  la rabia por el engaño en el que hemos vivido estos últimos años.

Paco: Con rabia por tener que emigrar, y qué te voy a decir de dejar allí a tu gente.

Antonio: Sí, sí, como decís vosotros, un poco triste, la familia…

Fernando: Pues como habéis dicho, la carga de tristeza es difícil no sentirla, pero también alegría. Intento explicarme: alegría y hasta cierto orgullo de poder tener esta oportunidad a mis años, que no son pocos, ya no soy ningún Erasmus (risas).

¿Cómo surge la posibilidad de veniros a trabajar a 3.000 kilómetros de la Bahía? ¿Cuánto tiempo pensáis estar en Eslovaquia?

(Los cuatro): Fíjate qué curioso, la posibilidad de venir aquí se nos ofrece a través de una Empresa de Trabajo Temporal (ETT), y en principio hemos firmado un compromiso de un año. Luego es difícil aventurarse, si pasado el año la empresa nos mejora el contrato que tenemos, si otras empresas se interesan por nuestro trabajo, si… un año da para mucho y en verdad hoy no sabemos qué pasará, pero hay que ser optimistas.

han sido años duros, nos sentíamos como un muerto, sin futuro (…) ahora también somos exiliados, aunque seamos exiliados económicos”

Juanito Valderrama, en la canción de ‘El emigrante’ dice que llevaba como equipaje “un recuerdo, una pena y un rosario de marfil”. ¿Qué traéis en vuestro equipaje?

Paco (con el asentimiento del resto): Evidentemente con la misma pena de dejar tu casa, tu ciudad, tu familia y tus amigos atrás, y eso se te mete en la maleta quieras o no quieras; pero a la vez con ilusión de empezar algo nuevo, de aprender, contentos y orgullosos de poder llevar “dinerito” a casa, de mejorar nuestro currículum cuando todos tenemos más de cincuenta años. La empresa en la que trabajamos aquí en Trnava es una multinacional con fábricas en muchos países y siempre hay posibilidades de “acercarse” más a Andalucía.

Fernando (con una medio sonrisa): Sabéis que cuando Valderrama escribe la letra de ‘El emigrante’ la dedica a los españoles republicanos que el franquismo expulsó fuera de España, es decir a los exiliados políticos; y nosotros en cierta forma también somos exiliados, aunque seamos exiliados económicos. Lo que en Andalucía se nos niega, el trabajo, nos hacen buscarlo a 3.000 kilómetros. (Hace una pausa). Yo, además de la pena, de los recuerdos… lo que no metí es un rosario, sin embargo “la tricolor” sí vino en mi maleta.

En Cádiz llevabais, al menos desde el año 2012 en paro. ¿Cómo han sido estos años, en los que ninguno de vosotros ha dejado de luchar por un puesto de trabajo?

(El silencio se impone, las miradas se entrecruzan y Fernando actúa como portavoz de los cuatro): Duros, han sido muy duros sin duda. Quizás lo peor ha sido el día a día, uno tras de otro, entre la frustración de no tener trabajo y el cabreo de ver cómo nos engañaban. Sabes que si quieres subsistir tiene que ser a base de ñapas, chapucillas que van saliendo, o bolos que dicen los chavales. Encima llegan las denuncias, los juicios…, yo en esa situación me sentía como un muerto, sin futuro.

“nos han llamado de todo, entre otras cosas vagos, flojos, cuando estaban en plan moderado; estamos a 3.300 kilómetros de casa, demostrando lo que valemos”

Esta situación tan prolongada tiene responsables con nombres, apellidos y siglas. ¿A quiénes queréis “agradecer” que hoy os encontréis aquí ahora?

(Antonio toma la palabra): Claro que hay responsables con nombres y apellidos, empezando quizás por nosotros mismos. Fijaos que nos han engañado tela de veces, ingenuos de nosotros, nos lo creíamos o queríamos creerles. Nos han dejado solos, nos han abandonado a un destino que estaba prediseñado. La Junta de Andalucía incumpliendo acuerdos y compromisos adquiridos al “calor electoral”. Nos han dejado solos los sindicatos, quizás porque les complicábamos la vida. Nos han dejado en la cuneta más de un partido, que sólo se acordaba de nosotros cuando las urnas se ponían, y todo esto apoyado por algunas “plumillas” locales y redacciones de periódicos que nos han llamado de todo, entre otras cosas de vagos, flojos, cuando estaban en plan moderado… Y fíjate tú, ahora estamos a 3.300 kilómetros de casa, demostrando lo que valemos, con un par, y no olvidemos que nada se escribe de los cobardes.

Concentrados ante lo que fue Delphi diez años después de su cierre / FOTO: Ereagafoto

En Trnava anochece casi dos horas antes que en Cádiz, lo que significa que amanece dos horas antes; la jornada laboral empieza muy pronto y están en periodo de aprendizaje en sus puestos de trabajo, y esto a los 50 o 60 años es duro y hay que descansar para empezar un nuevo día. Seguro que en Carnaval o cuando juegue el Cádiz CF, incluso en Semana Santa, algún ordenador estará conectado con Cadiz desde Eslovaquia.

Alguien en Cádiz ha escrito, creo que Pepe Pettengui, que las  salidas para la juventud empiezan por C: el Cadiz CF, las cofradías y el puente Carranza. Estos cuatro gaditanos se han visto obligados a tomar la salida del puente Carranza hacia su exilio laboral. Aunque no se encuentran en la franja de edad para considerarse jóvenes, el empuje, las ganas y el empeño, junto a la nostalgia, la frustración…, como al resto de exiliados, no les son ajenos. D

José María Román

Fernando Santiago Muñoz | 18 de septiembre de 2017

¿Alzamiento de bienes?

Fernando Santiago Muñoz | 18 de septiembre de 2017

Muy interesante

Fernando Santiago Muñoz | 18 de septiembre de 2017

Tuiter

Fernando Santiago Muñoz | 18 de septiembre de 2017

Hace un momento, en la Avenida

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

Los fantasmas del Metropolitano. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

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Ya solo me quedan dos personas con las que hablar del viejo Metropolitano: José María Izquierdo y José Antonio Griñán. Espero que Izquierdo se convierta el día 27 en una de las pocas personas que haya estado en los tres útlimos estadios del Atleti. Con ambos hablé el pasado sábado antes de salir para el nuevo estadio del Atleti. Con la persona que me hubiera gustado hablar para que me contase más historias de la Gradona ya no está: aún así me acordé mucho de él, de lo que contaba sobre los ajos plantados en las porterías, de Peiró, el Galgo del Metropolitano, de Carlsson, Pérez Payá, Ben Barek, Mendoza, Enriquito Collar, Escudero, Marcel Domingo, de la Senda de los Elefantes, de la escoba del revés tras la puerta del vestuario visitante. Estoy seguro que mi padre se habría rendido a la evidencia de un estadio magnífico, impresionante, sobre todo de noche cuando se enciende la portentosa iluminación. Todos los recelos que habría tenido y todo el apego al Calderón se le hubiera apagado . Pero solo cabe imaginar lo que hubiera dicho. No soportaría, como su nieta, el cambio del escudo. Y habría aplaudido a rabiar la salida de Torres (aunque no está ni para tirar frikis, como se decía antiguamente).

Mis fantasmas son los del Calderón, del que fui socio (ahora se dice abonado) durante 10 años con el carnet que heredé de mi madre cuando murió. Los fantasmas del Calderón para mí son Ufarte, Luis , Gárate,Irureta y Salcedo, esa delantera que le dio grandes tardes de gloria al Atleti en los años 70. De Pereira, Leivinha, Ayala, Heredia, Capón, Marcelino, Ovejero y Kiko (el verdadero arquero, no Usain Bolt). De la Intercontinental y aquella fatídica Copa de Europa muerta en Bruselas. Espero que los fantasmas del antiguo Metropolitano y del Caledrón impregnen la la esencia del Wanda Metropolitano que, para la mayoría de los atléticos es el Metropolitano, a secas, sin el prefijo de China.

Dicho todo lo anterior el estadio es impresionante. Y por si fuera poco, todo funcionó a la perfección. Quedan retoques, claro. El más importante el ramal de acceso desde la M40 que no se ha hecho a tiempo por culpa del Ministerio de Fomento. El metro funcionó como un reloj, la estación Metropolitano es espectacular.Como solo había junto al estadio una boca de metro, igual que en el Allianz Arena de Munich, decía un amigo que eso sería como Alemania pero con españoles haciendo cola. Pues no, fue mucho mejor que en Baviera, las cosas como son. España se ha convertido en un país serio y el Atleti en un club solvente. Lo peor del sábado fue, con mucho, el juego del equipo, tan aburrido y ramplón que desmereció el día. Es probable que sea ahora el mejor estadio de Europa. Por poner alguna pega: la manía que tiene el Atleti en dejar las esquinas al descubierto, en este caso para conservar la grada de la antigua Peineta. Corre un frío de la sierra madrileña que pela. Recomiendo, pues, el lateral Este para los días de invierno. Y sí, a mí también me choca ver una placa con Hugo Sánchez (el traidor) en el Paseo de las Leyendas.

Esperemos que los fantasmas del Metropoliano y del Calderón se paseen por el nuevo estadio junto con el ramo de flores que sigue luciendo en el córner. Que Enriquito Collar le enseñe el temple a Angelito Correa, que Gárate  le enseñe al Niño Torres el momento oportuno para la retirada, que Luis le diga al oído a Koke cómo se sacan las faltas, Ovejero no tiene nada que enseñarle al Faraón Godín, Saúl es mejor que Irureta pero los recuerdos de la Delantera de Seda y del ala infernal serán como los de Los Tres Puñales,imperecederos. Como en el relato de Juan Marsé al que puso música Serrat, cuando se cierra el estadio Luis sigue diciendo aquello de “estoy hasta los cojones de que nos ganen estos tíos. Salgan al campo y digan que solo hay un campeón y viste de rojo y blanco”. Un antiguo socio de la Gradona mostraría su pícara sonrisa.

Interesante Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

EL NEGOCIO DEL OCIO

El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, como decía Pablo Milanés –de vez en cuando, la edad me delata– y al volver la vista atrás, caemos en la cuenta de cuántas hojas le hemos arrancado al calendario. Diez años se cumplen ya de la entrada en vigor de la llamada ley antibotellón, y de la creación de aquellos guetos alcohólicos con los que se pretendía matar dos pájaros de un solo tiro; por un lado, se contentaba a los somnolientos vecinos –la bella durmiente podría ser el eslogan de la ciudad, no lo descarte– y por otro, se ponía en práctica lo de «ojos que no ven, corazón que no siente», minimizando el problema del alcoholismo juvenil y reduciéndolo a unas coordenadas geográficas. ¡Ea niños! ¡a beber, a la Punta!

No fue esta reducción al absurdo una exclusiva nuestra. Por aquel tiempo todas las ciudades y pueblos anunciaban, a bombo y platillo, la creación de estas trincheras juveniles, de estos paraísos donde la normativa no era más que papel mojado. Fuera del territorio comanche, todo eran multas –hasta 91 se contabilizaban a finales de 2007–, todo era la ley y el orden. Veinte agentes municipales velaban porque, fuera de la Punta de San Felipe, se aplicase a rajatabla la ley seca. Dentro era otra cosa. Dentro, la peregrinación de cada fin de semana terminaba con una ofrenda de cristales rotos, de peleas, de menores en coma etílico, de robos, de vándalos –palabra que se puso de moda, acuérdese–, y de restos fisiológicos de todo tipo –y digo bien, de todo tipo–.

El proyecto de ocio de la Punta de San Felipe nunca llegó a cuajar. Ni cuando a principios de los noventa –de vez en cuando, la edad me delata– se instalaron allí unas carpas en las que amanecimos más de una vez; ni cuando la oferta hostelera apostó por una macro sala de fiestas multiusos. Cuando no era el mal tiempo, era el mal ambiente, pero lo cierto es que el proyecto de ocio de la Punta de San Felipe nunca llegó a cuajar. Tal vez porque una zona apartada, donde la concentración de público se limita a los fines de semana y donde, simplemente pasear, debería considerarse una actividad de alto riesgo para la salud, no es buen sitio para nadie. Usted lo sabe tan bien como yo, porque sus hijos ya han llegado a esa edad en la que el rito iniciático de «ir a la Punta» forma parte de sus vidas.

Por eso, que hayan pasado diez años, que el botellódromo tenga fecha de caducidad, aunque solo sea por lo del compromiso entre el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria para el uso de la zona, y que se abra un proceso participativo en la ciudad para decidir qué ocio es el que queremos para nuestros jóvenes, me parece una de las mejores iniciativas de este equipo de Gobierno. Porque el ocio es el negocio de todos; de los hosteleros, de los jóvenes, de los vecinos, de los padres y madres, de las asociaciones y de los representantes públicos. A todos nos afecta. Dicen los vecinos de la zona que llevan años «sin poder dormir ante el ruido que provocan los jóvenes con su transitar por la zona» –la bella durmiente, ya le dije–; dicen los hosteleros que se sienten ahogados por los costes de mantenimiento y limpieza de la zona, y el poco rédito económico que les supone mantener su actividad; dicen los jóvenes que la Punta de San Felipe se encuentra en un estado de decadencia preocupante, con escaleras destrozadas, oscuridad, mamparas rotas, pocos baños y poca higiene; dicen los representantes públicos que un lugar de ocio debe garantizar la seguridad –para las chicas, y para los chicos, señor concejal– y salubridad de los usuarios; y dicen los padres y madres –decimos–que ya está bien de que nuestros hijos solo puedan escoger entre esto, o montarse en un autobús, cargados de bolsas con botellas y vasos, y trasladarse a otras localidades de la provincia, donde van a encontrar más de lo mismo.

Porque el problema, el auténtico problema, es que no existe otro tipo de alternativa a la «movida» juvenil, y no se trata solo de una cuestión económica, aunque el concejal de Juventud asegure que «los que económicamente no tienen tanta capacidad para ir a espacios privados y comerciales tienen que acudir al botellódromo». No es una cuestión de dinero, es una cuestión de ofrecer a los jóvenes algo más que un lugar donde beber, sin más.

Una oferta, eso sí, que se ajuste a «la forma de socializar de los jóvenes» como decía Martínez de Pinillos, y que no caiga en los mismos errores paternalistas, y algo ñoños, del anterior equipo de Gobierno.

El debate está en la calle, y desde el pasado jueves está en pleno proceso participativo. Casi treinta asociaciones, cuatro delegaciones municipales y la Universidad tienen hasta mediados de noviembre para decidir, no sólo qué hacer con el botellódromo, sino qué alternativas de ocio juvenil puede ofrecer esta ciudad.

Ahí está el negocio. O nos preocupamos, de una vez por todas, de la poca gente joven que queda en la ciudad, o no nos quedará más remedio que volver a las meriendas y los bailes de los abuelos.

Y a este paso, por edad, casi que me conviene. Y a usted también.

Una justa reivindicación

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

La izquierda blandiblú. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

Existe un problema en la política cuando los dirigentes en lugar de decir lo que piensan y ejercer un liderazgo social, se colocan a favor de viento. Es lo que unos llaman oportunismo y otros populismo, un mal que aqueja gravemente a España: quienes deben tomar las decisiones antes que reflexionar prefieren mirar las encuestas . A esta situación se le añade el hecho de que una parte importante de la izquierda española odia los símbolos del país que quieren gobernar y además se ven en la imposibilidad de alcanzar el gobierno a pesar de los numerosos escándalos de corrupción protagonizados por el PP. En estas circunstancias la izquierda no llega al gobierno y reacciona para derribar al gobierno a costa de lo que sea, incluido romper España. Una parte de la izquierda simpatiza con los independentistas catalanes como manera de darle una patada al PP y a Rajoy. Otra parte de la izquierda simpatiza con la ruptura de la soberanía nacional ante la falsa idea de la democracia, ese atropello a la razón que es el mantra de los sediciosos: poner una urna no puede ser delito, votar no puede ir contra la ley, el derecho internacional ampara la consulta. Mutatis mutandi : si yo pongo una urna en la plaza de San Juan de Dios para que la gente vote si quiere que José María González siga de alcalde y sale que no ¿se tiene que ir? Sí, ya sé que es una reducción al absurdo pero tiene la misma base argumental.

El caso es que falta una izquierda española sin miedo a reconocerse como tal. La soberanía nacional es el conjunto de los 45 millones de españoles, incluidos los 11 millones que votan a la izquierda. No se puede trocear. Toda esa monserga acomodaticia del choque de trenes y del siéntense a dialogar esconde una extraordinaria cobardía de quienes no quieren defender los derechos de todos los españoles. Prefieren reclamar esa majadería: hay que hacer política con mayúsculas. En una democracia si no se cumple la ley la primera obligación del gobernante es hacer que se cumpla por todos los medios democráticos que ofrece el Estado. Luego se pueden reformar las leyes por los procedimientos establecidos pero no se puede reclamar política como el que pide que no se cumpla la ley. Hasta que la izquierda se olvide de esos complejos y sea capaz de defender los intereses generales es difícil que pueda ganar unas elecciones. Hay dos millones de catalanes enfadados porque quieren la independencia. No pasa nada, somos 45 millones . Yo también estoy enfadado porque el Atleti no gana la Champions .

Fernando Santiago

Maestras

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

Muy de acuerdo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

Papeletas

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

Antonio Martín en Carnaval y Punto

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

Hotel La Catedral

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

Quiñones

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

La Casa del Molino. Por Germán Garbarino

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017

Esto no lo podemos permitir, desde luego pondré todo mi esfuerzo para que esto no pase. La Casa del Molino del Siglo XVII.

No al derribo y desaparición del único Molino de harina Urbano del Siglo XVII existente en la ciudad de Cádiz, España, para la especulación de nuevas viviendas.

¡¡ Si a su restauración y recuperación!!

En esta pagina podras ver las fotografías del estado actual de la Casa del Molino del Siglo XVII de Cádiz capital, España.

Calle Cervantes nº 5 y 7 Cádiz capital, España. Existe entrada por el portal de finca la Cervantes nº 5 (Casa del Molino), que da paso a un largo pasillo o callejón descubierto, que finaliza en un amplio patio, igualmente descubierto, el cual dispone de distintas estancias. Las situadas al final de dicho callejón pudieran ser parte de los almacenes de grano y en ella en su subsuelo existe diversas estructuras tipo cisternas. Mientras las situadas a la izquierda del patio, conservan hoy en día, los pesebres de madera y pavimento original de piedras de bolos, típicos de la época.

Las estancias traseras de la finca Cervantes nº 7 (Casa del Molino), presentan arcos de ladrillos colorados del siglo XVII, así como acceso a estancia subterránea o tipo sótano, en las cuales en obras pasadas, según su antiguo propietario, (Sr. Benito Cuesta) se localizaron estructuras de moliendas semienterradas en muy buen estado de conservación, así como solerías originales y otros elementos, destacables, industriales del siglo XVII.

La finca de Cervantes nº 7, Casa del Molino, presenta fachada típica del siglo XVII, bajo, primera planta noble y segunda, rematada condecoración de tejas. La finca noble, cuenta con la típica entreplanta o zona de oficina que da su servicio a la fachada trasera del edificio, no siendo visible desde la fachada principal. La puerta de entrada a la finca de gran formato y detalles de hierro como tirador y bocallaves, así como bisagras del siglo XVII. Esta da acceso a una segunda puerta de cuarterones, que a su vez da paso al patio principal (la solería original ha quedado oculta bajo una solería de mármol colocada en los años 90) el patio de divide en varias estancias en las cuales se encuentran estancias del molino del Siglo XVII y otras instalaciones. Hacia el frente de la segunda puerta se encuentra la escalera principal, con un amplio arco formado de ladrillos colorados, tapados por diversas capas de cales, de amplio formato y escalones ocultos, bajo solería moderna. Tiene vista a puerta de cuarterones del siglo XVII que da acceso a la entreplanta del edificio, la cual conserva impostas de una pequeña cocina de leña. El barandal hacia la primera planta es de madera, aunque las diversas capas de pintura no permiten ver el tipo, su fractura es típica del siglo XVII de Cádiz. Una vez en primera planta se puede observar las galerías con rejas de forja de la misma época, aunque parte de la galería ha sido ocupada por construcciones de diferentes épocas, claramente identificables. Desde la primera planta se da paso a diferentes estancias que conservan las divisiones originales, portaje de época, solería de barro cocido y forjados de maderas y barro del siglo XVII. A la segunda planta se accede desde unas escaleras de huellas de madera, típicas de las casas de Cádiz del Siglo XVII y posterior, siendo de época original, las estancias que dan a la fachada principal, bien conservadas, para la época y de fractura igual a las de la primera planta en cuanto a la conservación de portaje, solerías y cubiertas del siglo VVII.

Es importante que antes de actuar sobre tan importante inmueble noble del siglo XVII (Casa del Molino), único ejemplo, en su tipología, en la ciudad de Cádiz, se valore la recuperación de la misma, así como, la conservación de todos sus elementos originales y semienterrados. Estamos a tiempo de preservar un importante legado de la ciudad para las generaciones venideras.

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Ortografía

Fernando Santiago Muñoz | 17 de septiembre de 2017