Reutilización

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018

Los jardines de Varela abandonados

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018

Mágico

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018

Calle peatonal

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018

La puesta a punto del Elcano

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018

Plastas

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018

La dichosa reindustrialización de la Bahía. Por Daniel López Marijuán

Fernando Santiago Muñoz | 18 de febrero de 2018

Pongo este título a mi colaboración en “El Tercer Puente” utilizando de forma intencionada la doble acepción de la palabra “dichosa”: tantas veces nos han dado la matraca con la fastidiosa reindustrialización, se acumulan tantas esperanzas frustradas, que salta la luz roja del escepticismo y de la incredulidad cuando el político o el sindicalista de turno nos trae la buena nueva de reindustrializar la Bahía para sacar a los gaditanos de la crisis.

Y sin embargo, reivindicar una regeneración industrial (la palabra reconversión está completamente devaluada), no solo es legítimo, sino necesario. Es imposible conseguir empleos dignos y de calidad echando mano solo del sector servicios; tampoco el sector extractivo, primario, puede ofrecer muchas salidas laborales, además de la pesca, la acuicultura o la explotación de la sal. Y en cuanto al sector turístico, seguimos huérfanos de un modelo turístico que sepa integrar todo el atractivo patrimonial de la Bahía de Cádiz, además de su oferta de sol y playa.

La responsabilidad de las dos Administraciones, la central y la autonómica, en el fracaso de cuanta iniciativa emprendedora se ha lanzado para la Bahía, es completa y demoledora. Tanto el Plan Reindus que promovió el Ministerio de Industria, como el Plan Bahía Competitiva a cargo de la Junta de Andalucía, surgieron como respuesta a la desolación laboral creada con el cierre de la factoría Delphi en Puerto Real, en junio de 2007. En ambos casos el fracaso de los planes, el despilfarro de dinero público y la ausencia de exigencia de responsabilidades para sus ineptos gestores, son el balance y el legado dejados. El Plan Reindus de ayudas a la reindustrialización ha inyectado más de 70 millones de € en empresas que no existen o que no invirtieron en la Bahía, como Aeroblade (palas eólicas), Gadir Solar (paneles fotovoltaicos) o Celulosa Investment (biodiesel a partir de algas). En el caso del Plan Bahía Competitiva, la Junta ha enterrado y despilfarrado en empresas insolventes 25 millones de € para los proyectos fantasma del empresario Ouviña y más de 16 millones de € para otro empresario funesto, Ramón Hermo, con la fracasada Visteon  a la cabeza (Merkum, que pretendía fabricar autobuses eléctricos y Plasticur, fibra de carbono).

Pero no son solo estas dos administraciones las que han malgastado el presupuesto en proyectos fallidos. La Diputación de Cádiz y la Universidad (UCA) sacaron otro proyecto llamado (¡cómo no!) Bahía de Cádiz, junto a la Escuela de Organización Industrial (EOI) y empresas como Tecnalia y Tecnotur. Echaron mano de 1,6 millones de € de los fondos europeos FEDER y de 400.000 € que aportó la Diputación provincial. El objetivo no podía ser más rimbombante: “Identificar las oportunidades de ámbito tecnológico y de innovación para la reindustrialización de la Bahía de Cádiz”.  ¿Qué proyectos ha logrado movilizar y con qué resultados? Se ignora por completo.

Con estos precedentes de pésima gestión, resultados  raquíticos o nulos y ausencia completa de rendición de cuentas, es normal que cualquier otra iniciativa de similar guisa se tome a cachondeo y genere escepticismo total. La población trabajadora gaditana está harta de falsas promesas y nulos resultados en la lucha contra el desempleo.

Sin embargo, otra alternativa es posible. El ejemplo de la propuesta “Las Aletas real y sostenible” muestra que aunar inteligencia colectiva, rescate de los recursos endógenos, responsabilidad medioambiental y trabajo en equipo, puede dar buenos resultados. Si conseguimos vencer el desengaño, aunar voluntades de todas las administraciones y poner en funcionamiento la inteligencia y la imaginación, no todo estaría perdido. En este caso, la dichosa reindustrialización sí acogería la otra acepción de la palabra, una iniciativa feliz.

Los ERE

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018

A media luz. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018

CARNAVAL_amedialuzSe percibe que este año los carnavales de Cádiz andan algo apagados. Los
entendidos aducen varios motivos, como la dispersión de la fiesta, antes
más concentrada en La Viña y otros barrios del centro antiguo; también la
abundancia de agrupaciones; habituales de las chirigotas callejeras
comentan, no sin cierta exageración: “hay más gente participando en los
grupos que entre el publico”. El calendario litúrgico ha influido en ello
al aproximar las fiestas a unas Navidades recién terminadas, y alejarlas de
la celebración andaluza del 28 de febrero; ya hubo quien propuso hacerlas
coincidir, contra la tradición del “adiós a la carne” previo a la cuaresma.
Algo semejante a la ocurrencia de Vicente Moral, cuando en 1964 trasladó a
mayo unos carnavales camuflados desde 1948 como “fiestas típicas”, tras su
prohibición en 1937; de modo que hasta cuarenta años después, ya en 1977,
no se recuperó plenamente una tradición cuyo origen se remonta a la
población negra del siglo XVII. No es cuestión de conculcar de nuevo tan
ancestral costumbre por puro oportunismo turístico.

El apagón carnavalesco coincide con la pobreza energética extendida por la
ciudad en un invierno riguroso, que no se ha podido paliar mediante las
políticas asistenciales del Consistorio, paralizadas por un recurso del
Partido Popular contra el Bono Social. Esta propuesta del nuevo gobierno
municipal tiene por objeto sufragar la cuota de los suministros a las
familias que acrediten rentas escasas y se comprometan a contribuir al
ahorro y la eficiencia energética; dos mil familias habían solicitado
acogerse a esa medida ahora en suspenso. A un año de las nuevas elecciones,
los programas sociales de la izquierda gaditana se desenvuelven con
dificultades, si bien han conseguido acuerdos con la judicatura que evitan
los desahucios, los alquileres sociales han fracasado, así como las
soluciones al colectivo de personas sin hogar que hace poco padeció otra
víctima mortal. De nada de esto hablan las letras de las coplas, pues
sobran recursos para eludir problemas: “en Cádiz no hace frío, hace
humedad”. Una incómoda sensación térmica que aún recuerdan con espanto
muchos gaditanos emigrados a lugares mejor acondicionados. ¿*Por qué en las
épocas oscuras se escribe con tinta invisible*? Se preguntaba Pablo Neruda.

Así que, como dice el dicho, a muchos gaditanos les va a dar el sol con una
vela, en tanto no se invierta el proceso económico que prima los mercados
frente a los principios de solidaridad que caracterizaron la sensibilidad
cristiana y la cultura socialdemócrata. No es tan difícil, lo acabo de ver
en Portugal, donde un gobierno progresista ha recuperado la lógica de la
fraternidad. También en Cádiz hay destellos de esperanza, como ese convenio
entre Ayuntamiento y Universidad, que puede devolver actividades docentes
que hace años dejaron tantos edificios abandonados. El carril bici, la
peatonalización en el centro y paseo marítimo, así como la recuperación de
la plaza de la Estación, tal vez configuren una ciudad más amable, aunque
el tranvía ni está ni se le espera. Entre tanto, nos queda el Carnaval
Chiquito o de los Jartibles, con chirigotas tan entrañables como la de Rufo
y Pepe Baena, *Bonny M metío en manteca*, o *Qué Bavaridad* liderada por
Blanca Flores que ya el 10 de marzo se ocupará de la Ruta Quiñones, este
año plena de sorpresas. Fernando comentaba las raíces negras del carnaval,
como reconoce Ramón Solís en su libro “Coros y Chirigotas”, aunque el
historiador conservador omita la macabra existencia de la Compañía Gaditana
de Negros.

Síntesis

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018

Nuevo juego

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018

Kroketismo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018

Ecijano del año

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018

Dilema

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018

Noche carnavalesca. 1980

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2018

Por poco

Fernando Santiago Muñoz | 16 de febrero de 2018

Más sobre los chiringuitos

Fernando Santiago Muñoz | 16 de febrero de 2018

Informes externos

Fernando Santiago Muñoz | 16 de febrero de 2018

¿Cuántos licenciados en derecho tiene el Ayuntamiento? Empezando por el secretario. Lo digo porque no hacen nada más que encargar informes técnicos a despachos externos. Los de Podemos a grupos afinas, como aquel que iba a hacer la auditoría de Onda Cádiz y desapareció cuando cambió el presidente. O Cuatrecasas. Ahora para Cádiz 2.000. ¿Alguien ha echado la cuenta del número de informes pedidos y pagados? Lo digo porque al Equipo de Gobierno le falta tiempo para filtrar el pago a Cuatrecasas pero nada dicen del resto de informes pedidos, el precio pagado por ellos y el sistema para elegir a los que elaboran los mismos.

Antonio Ceballos

Fernando Santiago Muñoz | 16 de febrero de 2018

Me alegro que la juez Bolaños haya exonerado de toda responsabilidad en el caso de los ERE al que fuera obispo de la diócesis, Antonio Ceballos. Una buena persona que lo único que quiso fue ayudar a la gestión económica de su diócesis y a unos trabajadores.

El hábito y la monja. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 16 de febrero de 2018

 

Los viejos comunistas siempre cuidaron su aspecto porque pensaban que su indumentaria no podía delatarles ni ocultar su mensaje. Como en Anni Hall: que venga Mac Luhan y lo explique, el medio es el mensaje. No puede ser que la forma de vestir se convierta en un mensaje en sí mismo, pensaban desde los fundadores de La Internacional hasta los que luchaban contra la Dictadura. Cuando llegaron al Congreso todos los antiguos comunistas iban maqueaos, salvo Rafael Alberti, con su chaqueta vaquera quedó para la posteridad bajando del brazo de una Dolores Ibarruri de negro riguroso. Pero como diría Antonio Yélamo: a los poetas se les puede permitir los cordones en las gafas y las pajaritas. A lo máximo que llegaron fue a los jerseys que la pobre Josefina Samper le tejía a Marcelino Camacho para que estuviera abrigado en la cárcel. Aahora es mejor el sincorbatismo, las rastas y el bebé de la Bescansa.

No sé si el hábito hace al monje pero parece que a la monja , no. Y menos en carnaval. Tampoco sé si como dicen en Podemos, las mujeres vienen pisando fuerte o hay que cantarle a María Romay lo de pisa morena, pisa con garbo y todo lo demás. El caso es que cada uno puede ponerse el disfraz que le apetezca, faltaría más. De hecho algunos concejales salen en grupos callejeros según el tipo correspondiente y nadie ha dicho nada al respecto. Es algo que no hay ni que decir pero no es menos cierto que los concejales el día de la Final no están allí en su calidad de ciudadanos que se han sacado una entrada sino como representantes de la ciudad y como tales es pertinente llevar una indumentaria adecuada, como bien aprendió el propio alcalde tras su paso por Eutimio. La pregunta es ¿era adecuado el disfraz de María Romay? Me malicio que ella sabía que iba a ser el centro de todas las miradas a resultas de sus apariciones en el escenario durante las sucesivas lecturas de los diferentes fallos del jurado. La pregunta es si no resulta mejor aplicar las normas de los históricos dirigentes que no querían que su indumentaria ocultase sus gestiones o su ideología o es mejor llamar la atención. Ni que decir tiene que ha habido salvajes que en las redes sociales han dado rienda suelta a sus más bajos instintos. Cabe suponer que María Romay actuará contra ellos ante los tribunales. Asunto diferente es que se puede criticar a cualquier mujer sin que inmediatamente te suelten el adjetivo más repetido en la España contemporánea: machista. Ya saben ustedes que yo soy un fiel seguidor del sudapollismo.

Fernando Santiago