Archivos para el tag ‘Atleti’

Tres atléticos

Fernando Santiago Muñoz | 3 de junio de 2014 a las 9:41

Príncipe

Eso dijo el Príncipe en el momento en el que le daba a Griñán la camiseta del Atleti. “Aquí estamos tres del Atleti”.

ATMINSIDER

Fernando Santiago Muñoz | 21 de mayo de 2014 a las 7:30

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El Atleti y Delphi

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2014 a las 9:05

Varias e interesantes entrevistas en el Diario de hoy: Ángeles Ayuso , Rafa Lara y Miguel Arias. La de este último destacada en primera con un titular extraído de un acertado juicio del candidato popular “Delphi fue una gran lección, peor no se pudo hacer”. Es verdad. Lo que ocurre es que se puede decir lo mismo de cientos de actuaciones del PP: las promesas de bajar impuestos que luego han supuesto las mayores subidas de la democracia, las promesas de bajar el paro que al final el Gobierno ha puesto en marcha políticas que han creado un millón de nuevos parados, la promesa de bajar el paro juvenil y la mejor generación de la historia de España tiene que emigrar. O si bajamos el balón al pasto, que recomendaba Di Stefano: las promesas de cuatro gaseros que no se han visto cumplidas. En fin, la relación es tan larga que al final lo mejor que haría Miguel Arias es ser un poco más prudente. Cosa diferente es que se trata de un buen candidato, de una persona culta y preparada con un gran sentido del humor y una extraordinaria empatía. Como te digo una co, te digo la o, que cantaba Sabina.

Entradas para Lisboa

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2014 a las 7:58

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La Liga

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2014 a las 7:06

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Entradas para Lisboa

Fernando Santiago Muñoz | 9 de mayo de 2014 a las 7:16

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Para que la gente se entere de en qué consiste el Real Madrid

Fernando Santiago Muñoz | 9 de mayo de 2014 a las 7:02

IRÉ CON EL MADRID. POR SALVADOR SOSTRES
Iré con el Madrid en la final de la Champions. Aunque sea el eterno rival, aunque sea al precio de asumir que me refrieguen la Décima si la ganan. Yo iré con el Madrid, como Dios manda.

Soy barcelonista, catalán y Cruyff es el resumen de lo que pienso del fútbol y de la vida. Mi padre me hizo socio del Barça el día que nací, rompí mis carnets cuando Núñez echó a Johan y hasta que Laporta ganó la presidencia no volví a casa.

Pero antes que todo esto, y de un modo esencial e irrenunciable, yo soy una clase social. Antes que cualquier otra cosa, yo soy de derechas. Soy de orden y jerárquico, y por rival que sea preferiré siempre un club a una tribu, un equipo caro a oto barato, un linaje al siempre lamentable “a ti te encontré en la calle”.

Cuando dejas que te lleve el odio te acabas siempre equivocando. El Madrid es mi máximo rival pero representa lo que yo soy y tenemos los mismos intereses. Y aunque me parece emocionante la temporada del Atleti, ni Cholos, ni Monos ni Cebollas me parecen personajes asumibles y si los llevara a comer a casa mi suegro escondería la cubertería y mi abuela se suicidaría.

Me gustan los imperios y los dueños, la “vie de château” y las largas cortinas de terciopelo. Me gustan los cócteles de generales, la reina Isabel II y su sentido de la distancia, las servilletas de lino y las chaquetas de cashemir.

No me gusta fotografiarme con las minorías, y los que hablan de justicia social sólo quieren ocuparnos la piscina. Por eso quiero que gane el Madrid, porque que mi rival celebre es mucho mejor a que las hordas se crezcan y tomen Serrano o crucen la Diagonal. Que gane el Madrid, aunque sea la Décima, y que España continúe controlada, contenida, alegre y de derechas.

Que gane el Madrid, sin faltas de ortografía y con un entrenador con el que pudiéramos empezar a cenar a las diez y no volver a casa hasta que empezara a clarear. Carletto, ¿otro armagnac?

No me educaron para ser un rabioso y saber perder es lo más distinguido que hay. En los colegios de pago se enseña a felicitar al rival. En Lisboa iré con el Madrid porque soy partidario de la propiedad privada, de las casas con ascensor del servicio y de ese usted tan hermoso que la turba ha perdido para dirigirse a nosotros.

Los indios, a las reservas. El mando es nuestro.

Corazón del Atleti

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2014 a las 7:24

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Lo que cuesta una entrada para la Final de Lisboa

Fernando Santiago Muñoz | 8 de mayo de 2014 a las 7:06

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Las cuentas de la Liga

Fernando Santiago Muñoz | 6 de mayo de 2014 a las 7:22

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40 años después

Fernando Santiago Muñoz | 2 de mayo de 2014 a las 8:49

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El Manzanares desemboca en Lisboa

Fernando Santiago Muñoz | 22 de abril de 2014 a las 8:49

1ff11cc7b571764366ed07b7d42b8a42BlwvegeIYAADDnp.jpg_largeBlwwC-OIYAAKArh.jpg_largeBlwwVUsIIAAwku4.jpg_largeEL AÑO DE KATSCHE. POR ENRIC GONZÁLEZ

El gran año de Georg Schwarzenbeck, llamado Katsche, fue 1974. Por aquel gol, el famoso zapatazo de último minuto que empató la final y forzó (no se usaban los penaltis entonces) un segundo partido. Aquel gol absurdo, marcado casi desde casa, que condenó al Atlético. El gol cambió la vida de Katsche y la de miles de aficionados rojiblancos. La oportunidad del desquite aparece tan puntual, tan redonda, 40 años después, que resulta difícil imaginar una final en Lisboa que no sea Bayern-Atlético.

Vayamos con Katsche Schwarzenbeck. Era un central alto y cargado de hombros, con una de esas narices grandes y rotas que caracterizan al boxeador sufrido. Nació en Múnich, jugó en el Bayern desde juvenil y se retiró en el Bayern: un auténtico producto de la cantera. Pero nunca fue un futbolista excepcional. Su fortuna consistió en ganarse la amistad del ‘Kaiser’ Beckenbauer, que a principios de los 70 ya había abandonado el centro del campo y retrocedido a la posición de defensa libre. Quizá Beckenbauer no fuera realmente su amigo, pero valoraba su fidelidad absoluta: Katsche miraba al jefe casi más que al balón, cubría sus espaldas y, como marcador, asumía los fallos de la defensa. Cada vez que se criticaba a Katsche, el Kaiser fruncía el ceño y la discusión quedaba cerrada. El gol imposible contra el Atlético le aportó un plus de prestigio que su protector utilizó a fondo para que Katsche fuera incluido en la selección alemana que iba a disputar el Mundial, en territorio propio, pocas semanas después de la final de la Copa de Europa.

Helmut Schoen, el seleccionador, no era quien decidía las alineaciones y las tácticas del equipo. Eso era cosa de Beckenbauer, que por talento, historial y carácter (su arrogancia y su testarudez eran y son material para un ensayo psicológico) desempeñaba el mando de forma casi natural. A pesar de ello, Schoen no capituló en lo referente al central: tenía que ser Hans-Dieter Hötgess, el contundente marcador del Werder Bremen al que apodaban Eisenfuss, pie de hierro. Curiosamente, el Kaiser simuló ceder. Y Hötgess jugó hasta el rarísimo partido que enfrentó en Hamburgo a las dos Alemanias, la RFA y la RDA. Se ha especulado en múltiples ocasiones con la tesis de que la RFA se dejó ganar, para que el emparejamiento con la temida Holanda de Cruyff no se produjera hasta la final. El caso es que aquel partido condenó a Hötgess y a Netzer, los dos futbolistas a quienes Beckenbauer quería en el banquillo o, en el caso de su enemigo Netzer, mejor en la grada. En la segunda fase, el centrocampista de referencia fue Overath y el escudero del Kaiser, Schwarzenbeck.

Katsche fue ese año, 1974, campeón de Alemania, de Europa y del mundo.

Luis Aragonés y los suyos se quedaron a un paso de la Liga y a menos de un paso, a unos dedos, de la Copa de Europa.

Evidentemente, el Real Madrid hará lo posible por ganar al Bayern. Y puede conseguirlo. Al Atlético de Madrid no debería serle nada fácil dejar en la cuneta al Chelsea de Mourinho, previsible pero peligroso. Falta mucho para Lisboa. Esta historia, sin embargo, no puede tener un mejor final que un Bayern-Atlético. Lo exigen el guión, la memoria y la justicia. Y Katsche ha de estar en la tribuna para verlo.

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El mejor momento de nuestras vidas

Fernando Santiago Muñoz | 11 de abril de 2014 a las 8:21

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LO CONSEGUIMOS

Fernando Santiago Muñoz | 10 de abril de 2014 a las 11:16

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AQUELLA GLORIOSA FINAL

Fernando Santiago Muñoz | 19 de septiembre de 2012 a las 19:33

Magnífico artículo de Pedro Ingelmo en el Diario

Cuando vale el hueco

Los goles de Falcao al Athletic y al Chelsea parecían sacados de los indefendibles lances de un futbolín

CUANDO en la pasada Supercopa europea el balón llegó a las botas de Falcao, situado al noreste del área, exactamente en la misma posición en la que hizo gol al Athletic en la final de la uefa, supe que iba dentro. Era un lance mimético, un deja vu, pero eso no lo sabía Cech, que no vio salir el balón de los pies del colombiano y, cuando entró en su radar, ya era tarde para interceptarlo. Siendo Falcao quien es se trata de una jugada indefendible. Nada podría haber hecho la cobertura del Chelsea por evitarlo. Me recordó a una jugada prohibida del futbolín, el hueco. Me he criado en los futbolines de madera madrileños, aquellos en los que los pies de los jugadores son tacos. Al futbolín madrileño se juega de forma pausada gracias a ese taco, que permite el control de la pelota. El que mejor juega es el que domina el latigazo: parada, control de la bola, amago y trallazo. Bien, en esos futbolines el extremo derecho, a poca pericia que haya, tiene un lugar por el cual pasa la bola sin que, se sitúen en la posición que se sitúen los defensas y el portero, pueda ser detenida. La jugada estaba prohibida entre contendientes que conocieran la existencia del hueco, pero si por el billar cercano a la Facultad venía algún novato compañero de Andalucía, donde los jugadores del futbolín son de hierro, se pasaba la tarde pagando los pierdepagas. Al venirme a Andalucía fui pagado con la misma moneda. El experto jugador de futbolín de madera que yo era perdía y perdía partidas en el frenético y ruidoso ir y venir de la bola de las canchas andaluzas. Conocí verdaderos virtuosos de un juego que me parecía anárquico y en el que en los despoblados centros del campo no se pillaba una y, para colmo, se impedía a los centrocampistas marcar goles. Nada de creación, todo contraataque. Bumba, bumba. Quien sabe jugar a uno no sabe jugar al otro. De hecho, parecen juegos distintos. Esa impresión tuve en aquella gloriosa final en la que Chelsea y Atlético parecían entregados a juegos distintos. Y, además, je je, los del Chelsea no sabían que había hueco.

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Cuando el Atleti ganaba al Madrid

Fernando Santiago Muñoz | 22 de julio de 2012 a las 8:58

Qué tiempos, con Enriquito Collar “El Niño”, con Peiró “El Galgo del Metropolitano”, con Mendoza “El Domador de Balones” y con Jones (que era guineano, por cierto). Solís en el palco. Estas son las cosas que le gustan al Becario.

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Entradas para la final de Copa

Fernando Santiago Muñoz | 24 de mayo de 2012 a las 8:15

Propiedad del exalcalde de Alcalá, Arsenio Cordero, seguidor del Athletic Club. Las cámaras estarán pendientes para ver si abuchea el himno español o no

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Un aeropuerto perfecto

Fernando Santiago Muñoz | 14 de mayo de 2012 a las 8:12

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Sentimiento Atlético de Madrid

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2012 a las 8:20

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Emocionante

Fernando Santiago Muñoz | 10 de mayo de 2012 a las 8:25

Gran final y gran partido. Dos grandes aficiones pero Diego y Falcao lo cambiaron todo. Segunda copa que le veo ganar al Atleti. Me acordé mucho de mi padre , que me metió este veneno. Y de los Atléticos de Cadiz que no han podido venir: Melchor, Diego, Pepe y Pedro Ingelmo.

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