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Sátiro de duna

Fernando Santiago Muñoz | 6 de julio de 2012 a las 9:03

COMO dice uno de los mejores articulistas españoles, Javier Marías, todo lo que digan mis amigos en mi presencia podrá ser utilizado en un artículo. Así que tomo prestado de Pepe Petenghi su serie de la fauna local y de Javi Osuna el concepto de sátiro de duna y paso a describir un más amplio concepto: el sátiro gaditano. El prototipo, según Javi, es el Julián Muñoz de los Ducados. Tiene varias subespecies entre las que destaca el sátiro de duna o satirus dunensis. Este espécimen vive y se desarrolla durante el verano. El resto del año permanece en letargo, tiene que emigrar a otras latitudes o los más enérgicos tienen que desarrollar sus habilidades en otros ámbitos. Es un endemismo de las dunas gaditanas desde Torregorda a Cortadura con una parada en La Gallega. Se caracteriza este sátiro de duna por la indumentaria: calzona, chancla, camisa hawaiana , gafas de sol y gorra. Tiene un alto nivel de bronceado fruto de su permanente exposición al sol. Todos los años cuando llega el buen tiempo el satirus dunensis emerge de las profundidades de la ciudad y comienza sus paseos por esa zona semisalvaje al objeto de atisbar cualquier tipo de cuerpo desnudo (o semidesnudo) al sol. No se sabe si luego el sátiro de duna se suicida a macocas o tiene una perversa propensión a la mera observación, que hay de todo en la naturaleza. Las gafas de sol son el elemento esencial de todos los tipos de sátiros al objeto de que no se sepa con exactitud hacia dónde mira y así poder ejercitarse con mayor libertad. El sátiro de duna goza de una privilegiada vista que le permite ver chicas en topless o chicos en slip, caso de que no haya en las cercanías algún ejemplo de naturismo integral.
Está luego el sátiro de asfalto o asfaltensis satirus. Esta subespecie desarrolla su hábitat por el Paseo Martímo, entre Cortadura y Santa María del Mar, con especial atención a los extremos de la playa donde puede desarrollar su agudeza visual y su paciencia infinita para satisfacer sus perversiones más íntimas. A veces lleva algún objeto en la mano para dar la sensación de que va o viene de un encargo pero siempre atisba el horizonte desde la parte alta del Paseo Marítimo inasequible al sol, al calor o al tumulto. Alcanza a localizar sus presas con la precisión de un halcón y la rapidez de un guepardo. Es asiduo de las mañanas veraniegas. Casi siempre tiene el aspecto de un varón pureta pero no hay que dejarse engañar por el aspecto exterior.
El verano tiene una relajación de las costumbres y una propensión de la juventud a ponerse ligeros de ropa en las playas, momento que aprovecha el sátiro para satisfacer sus bajos instintos. Antiguamente podía observarse al sátiro gaditano en las bullas, en el cine Nuevo o en el Imperial (“por eso cada noche estoy penene, desde antes de las nueve, metío en el cine Nuevo” que cantaban Los Cubatas). El gran Poce sacó una chirigota homenaje a este endemismo gaditano, Los Loritos Morsegones, cumbre del costumbrismo. Falta para completar su estudio que ese gran sociólogo de la ciudad que es el Selu saque el tipo y dé con el estribillo oportuno.

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Chancletas

Fernando Santiago Muñoz | 29 de junio de 2012 a las 8:17

A estas alturas del verano todo el mundo debe estar de acuerdo en que es la peor estación del año para que la ciudadanía utilice una indumentaria digna. Excepción de la alegría que deben tener los sátiros(que son legión) no hay más que prestar un poco de atención y se puede apreciar las calles llenas de clazonas, bermudas, pantalones piratas, camisetas de las más chungas, chancletas, gafas de sol sobre la frente, bolsitos terciados ( esto en los hombres) y todo tipo de ropa atrevida en las damas. Las calles de Cádiz son una pasarela de ropa cutre y de indumentaria hortera, el reino del bañador, como si la ciudad fuera una playa entera. Hay ciudades que han establecido ordenanzas sobre la forma de vestir y, si he de serles sincero, no me parece mala idea. Veo fatal que la gente vaya en bañador sin camiseta por una calle del centro de la ciudad, lo demás es cuestión de gustos. Donde se pongan los polos con un caballito que coge todo el pecho o con número en la espalda como si fueran a saltar a competir, que se quite la camiseta de La Pepa 2012. Qué tontería: lo bien que quedan unos náuticos (por supuesto sin calcetines) con un polito de La Martina, Hacket London, Backside, Tommy , Ralph Lauren o, si quieren algo todavía más glamouroso de Abercrombie and Fitch.
Hemos creado ya la Asociación Nacional Contra los Pantalones Pirata que cada vez tiene más socios. Sacamos tanto dinero en cuotas que ya hemos creado una Junta de Gobierno y tenemos nuestras entidad para obras de caridad: los Soplaores Negros. Vamos a organizar una acogida de niños alemanes, los pobrecitos no sé cómo pueden soportar a la Merkel , hacen falta familias gaditanas que los acepten en acogida para que se desintoxiquen. Una vez ganada la idea de que esta prenda masculina es un atentado a la vista, ahora vamos a crear la Hermandad Sacramental contra la Chancla Gaditana. Fíjense ustedes y verán que la gente verdaderamente elegante, como Ignacio Casas, usa mallorquinas de piel, que son como las alpargatas pero en fino. En Cádiz siempre se usaron en verano los gargajillos(que en otros sitios llaman cangrejeras), sobre todo para ir a La Caleta. Luego se usaron las chanclas de deo , que fuera de la Trimilenaria se conocen como japonesas. Este calzado ha sufrido las inclemencias del diseño hasta unos extremos aberrantes, pero mantienen su vigencia. Luego están las sandalias de todo tipo y el resto de chanclas. Pero lo más interesante en materia de calzado masculino son las uñas de los pies. Si a la gente le queda algún pudor en ocultar otras partes de su cuerpo( ya digo, si les queda algo) muestran orgullosos uñas como palas de excavadora, negras como los funcionarios de la UE. Sin la más mínima vergüenza, orgullosos de disponer de semejante extensión corporal y de mostrarla a la humanidad. ¿Saben ya ustedes porqué la gente elegante usa mallorquinas o náuticos? Pues para esconder las uñas. Pero el resto de los viandantes exhiben sin pudor esas uñas grandes y negras en todo tipo de chancleta. Igualito que en Vistahermosa.

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Acción reacción

Fernando Santiago Muñoz | 8 de junio de 2012 a las 8:18

Publicado en Diario de Cádiz

Aunque parezca absurdo , en este mundo hay que empezar por decir lo evidente: todos tenemos que cumplir la ley, todos los gaditanos queremos que se resuelvan los problemas de Navantia, todos nos solidarizamos con los trabajadores que ven peligrar su puesto de trabajo o que lo han perdido. Es algo obvio pero es bueno ponerlo por delante para tener la mente despejada y poder decir todo lo demás sin recibir acusaciones en sentido contrario.

Dicho esto: los ciudadanos de la Bahía somos los aliados de los trabajadores de Navantia, cada uno en la medida que sea capaz de ejercer esa solidaridad. Los hay dispuestos a secundar huelgas (ya se han hecho algunas), manifestaciones (de estas ha habido un montón) a expresar esa adhesión de manera un poco más lejana desde casa o donde sea. Pero en la medida en que la mayoría de la población apoye las demandas de más pedidos o encargos a Navantia(qué horrorosa es la expresión “carga de trabajo”) los trabajdores conseguirán sus demandas lo que redundará en mayor empleo y riqueza en la provincia . Nadie trata a sus aliados a patadas, sino que les ofrece explicaciones para consolidar y ampliar su apoyo. Es complicado que los trabajadores de Navantia consigan nada si no es mediante la adhesión de toda la Bahía y me malicio yo que no lo van a conseguir con las acciones de estos días, continuación de otras hechas años atrás. Si se bloquea el Puente, si se producen destrozos en el mobiliario urbano, si se altera la vida de miles y miles de gaditanos, es difícil que ese apoyo sea mayoritario y continuo. No ya solo ver alterada la rutina de muchos , sino que algunos se pueden verse afectados en mayor medida(enfermos que no llegan a una consulta, alumnos que no están presentes a la hora de un examen, gente que pierde oportunidades de trabajo , etc). Los así afectados o sus familias pueden reaccionar contra las demandas de los trabajadores.

Es verdad que las movilizaciones de Navantia han tenido siempre una respuesta política: primero la pasividad de la policía, cuando la gente se indigna actúan los antidisturbios para garantizar el libre tránsito por el Puente a la vez que el partido del gobierno de turno(en eso PP y PSOE son iguales) se muestra mucho más diligente para buscar una solución o un parche que mitigue el problema y traslade una solución a años venideros. Si los trabajadores de Navantia saben que haciendo destrozos en el Puente les van a hacer caso, solo tienen que cruzar cien metros de descampado y empezar a reventar arquetas, quemar neumáticos, tirar los arcos del carril reversible y lo que haga falta, provistos de pasamontañas no vaya a ser que a la justicia o a la policía le de por hacer su labor y castigue el vandalismo. Pero eso sería en otro país acostumbrado a que las leyes se cumplan. España en eso también es diferente. Ahora dice el Subdelegado que no va a volver a ocurrir, después de que su partido se haya reunido con los comités y haya atendido sus peticiones. Antes los obreros hacían huelgas y actuaban contra los patronos. Hoy toman como rehenes a pacíficos ciudadanos para conseguir sus objetivos.

Tristes tontos tópicos

Fernando Santiago Muñoz | 1 de junio de 2012 a las 8:19

Desde el minuto uno vamos a poner negro sobre blanco nuestras líneas rojas para establecer una hoja de ruta. O algo así. “Po yo qué jé”, que decían ‘Los Borrachos’. Si el maestro Antonio Burgos saca con periodicidad y agudeza un tratado de tertulianés, yo sugiero otro de politiqués, de ese argot absurdo lleno de ciudadanos y ciudadanas y de palabras que no entiende nadie y que los mismos políticos, cuando se cierran los micrófonos o están con sus familias o sus colegas , nunca usan. Pero mientras tanto nos bombardean la cabeza con sus simplezas. Para encontrar a un político que hable en un lenguaje inteligible o que diga cosas originales hay que escuchar previamente a decenas y decenas de políticos simples sin imaginación, sin lenguaje y sin ideología, que dicen siempre obviedades de la manera más obtusa que nadie pudiera imaginar. Piensan ellos que esa manera de hablar les hace más importantes, más interesantes o más inteligentes. Y les hace más cerriles.
Uno de los ejemplos paradigmáticos de esta manera de hablar es Susana Díaz(PSOE), que siempre habla en politiqués pero tiene fama después de ser implacable y exterminar al adversario sin pestañear. El primero que dijo que las lágrimas son perlas fue un genio y el último un idiota, que dijo Juan Ramón Jiménez. No sé a qué hace referencia lo de las líneas rojas ni de donde viene esa expresión que, supongo, señala los límites infranqueables para alguien. Lo de hoja de ruta es una mala traducción del inglés que viene de cuando hace 10 años aquello que llamaban el Cuarteto, para buscar una solución al conflicto palestino, desarrollaron una serie de pasos que deberían llevar a la paz en Oriente Próximo. A eso le llamaron Road Map, mapa de carreteras. No sé quién fue el que lo tradujo por hoja de ruta: nadie va a una gasolinera y pide una hoja de ruta de España. El que lo hizo no sólo realizó mal su trabajo sino que nos dejó un legado de puerilidades excepcional. Ahora todo el mundo tiene una hoja de ruta: los sevillitas que quieren implantar el costal en Cádiz tienen una Hoja de Ruta, los que quieren acabar con la comparsa pop y la popularidad de Juan Carlos Aragón tienen una Hoja de Ruta, los que quieren que el Cádiz suba a Segunda tienen una Hoja de Ruta, los que quieren tomarse la primera ‘caballa asá’ del año han diseñado su propia Hoja de Ruta, en cambio a los que no nos gustan los pantalones piratas no tenemos Hoja de Ruta sino que sufrimos en silencio, como si tuviéramos almorranas. Lo de negro sobre blanco es tan sencillo como poner por escrito. No sé por qué alguien quiere enfatizar de esa manera, con lo sencillo que es decir que algo se va a escribir. De la misma manera que se puede decir desde el inicio o desde el comienzo en lugar de lo del minuto uno, que todo no es un partido de fútbol. El profesor Aurelio Arteta ha escrito “Tantos tontos tópicos” sobre las majaderías que se repiten sin pensar. La mayoría han pasado del politiqués al tertulianés y algunas han llegado al pueblo soberano. Con lo sencillo que es hablar para que nos entienda el vecino o la suegra.

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Puretas progresistas

Fernando Santiago Muñoz | 18 de mayo de 2012 a las 10:04

Toda generación tiene su revolución. Es algo así a la frase atribuida a Willy Brant “todo el que no es revolucionario a los 20 es que no tiene corazón y el que lo es a los 40 es que no tiene cabeza”. Nuestros abuelos la tuvieron en la República. Nuestros hermanos mayores en mayo del 68. La nuestra son las movilizaciones que dieron lugar a la democracia (finales del franquismo y primeros años de la transición). Ahora es el turno de nuestros hijos, que hacen el 15-M cargados de razones. Es natural que gente joven sin perspectivas de futuro que ven cómo los especuladores y los políticos les roban sus sueños salgan a la calle a protestar. Puede que a alguno no les guste su aspecto físico o su manera de hacer las cosas. Tienen toda la razón en el diagnóstico aunque no tengan tan claro la terapia a proponer. Eso sí, no les quedaba otro remedio que protestar, les tocaba y les sobran los motivos para hacerlo. No sé de todas las cosas que reclaman cuáles quedarán pero su rechazo a los políticos y a las estructuras políticas actuales ,el famoso “no nos representan”, “falta pan para tanto chorizo”, se ha instalado ya en la sociedad . Creo que han puesto el acento en los desahucios y han obligado al gobierno a moverse en ese sentido. Aparte de estas dos cuestiones, no sé si alguna otra se abrirá camino. En cualquier caso fue bonito mientras duró. Ahora bien, lo que me resulta completamente desubicado es la participación de los jubiletas rojos, de toda esa amalgama de puretas que piensan que van a hacer la revolución con los chavales. Hay tanto prejubilado ocioso que terminan dedicados a mirar obras o a hacer la revolución. Está muy bien que los jóvenes salgan y reclamen ya que es su momento. Pero raya en lo patético todos esos tipos en la edad provecta levantando las manitas con los cinco lobitos a la hora de aplaudir , que intentan ponerse el disfraz de revolucionario según su interpretación de la estética actual: sandalias, camisetas, vaqueros, pelos teñidos de rojo para ellas, gafas en la cabeza, rastas y cosas así. Algunos son tan desinhibidos que pretenden incluso monopolizar las asambleas, como si fueran un nuevo Moisés llevando a la juventud a la tierra prometida. Más parecen un Charlot que ha tomado una bandera roja caída de un camión y cuando se vuelve le sigue una multitud no se sabe hacia donde. Se sienten jóvenes y partícipes de una revolución que no es la suya. Cosa distinta es mostrar simpatía, alguna forma de apoyo, pero uno tiene que saber el lugar que ocupa en la vida y el momento que le toca vivir. Ya sé toda esa monserga de que se sienten jóvenes de espíritu , que tienen un corazón indomable, que van a luchar contra el malvado capitalismo, los mercados, la Merkel y todo lo demás, arrimados a los chavales en el estilo más poshippie que uno sea capaz. Yo debo estar anticuado pero no me imagino a Rosa Luxemburgo o la Pasionaria teñidas de colorao , a Pablo Iglesias, Lenin o Marx con rastas, pantalón pirata y chanclas sentados en el suelo y levantando las manitas para aplaudir. Debo estar lleno de prejuicios.

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El poder de los partidos

Fernando Santiago Muñoz | 11 de mayo de 2012 a las 8:15

COMPRENDO que no se debe generalizar y que todo grupo humano tiende a ser heterogéneo, aunque haya algún impulso común que les haya llevado a vincularse, sea una profesión, una afición o cualquier otra identidad. Comprendo que puede molestar la generalización aunque en el caso al que me quiero referir me parece que cada vez hay menos excepciones: los políticos. ¿Qué lleva a alguien a dedicarse a la política? Hace años eran las ideas: la lucha por los oprimidos, la defensa del medio ambiente , la indivisibilidad de España, la reacción ante la injusticia, el deseo de mejorar tu ciudad o tu país. Pero este impulso de hace años se ha ido relativizando. A muchos se les ha olvidado por el camino para qué empezaron en el partido en el que están, y lo han sustituido por una mera lucha por su supervivencia personal. La mayoría de los que ahora se acercan a un partido lo hacen movidos más por el interés que por las ideas. No quiero hacer excepciones entre unos y otros, aunque cada simpatizante y militante sí las aprecie. Si hubo un tiempo de idealismo, de lucha por unos valores, de gente abnegada que trabajaba sin más interés que ver avanzar sus ideas, ahora la mayoría de los políticos y de los militantes han sustituido las ideas por el interés. Claro que para ver completado ese interés hace falta que prospere dentro del partido el grupo o sector al que perteneces y luego que triunfe tu propio partido. En el puesto que te encomienden, para que puedas continuar o prosperar tienes que simultanear la defensa del interés general con la defensa de quien allí te ha puesto.
El primer quehacer de la mayoría de los políticos es continuar viviendo de la política. Para ello tienen que aunar muchos intereses para conseguir así la continuidad o mejora del puesto propio motivo por el cual la mayoría de las veces se dice lo que conviene, no lo que se piensa. Ya se ha convertido en toda una habilidad la interpretación del verdadero sentido y las intenciones de los políticos. Casi siempre actúan movidos por su propio interés. Luego los políticos se quejan del nacimiento de movimientos antipolíticos, del rechazo a los partidos, de su mala imagen ante la sociedad. De todo eso que ellos mismos llaman el desapego a la política como si fuera algo ajeno y no la consecuencia natural de su propia actuación. Es raro que profesionales brillantes o líderes sociales se acerquen a los partidos si saben que al final triunfan los que han hecho de la lealtad perruna al que manda la razón de su supervivencia. Ministros, consejeros, concejales que no tienen el menor curriculum profesional, cuyo único valor es la certeza de quienes han hecho la lista electoral o han compuesto el gobierno de que van a serle fieles hasta la extenuación. En el PP ni se vota ni se debate, en el PSOE vencen los clanes familiares forjados en redes clientelares, en IU mandan los brazos de madera. No sé si la limitación de mandatos y el desbloqueo de listas lograría cambiar esta situación. Si es así, no se conseguirá jamás porque quienes tienen que decidir son aquellos cuyo salario está en juego.

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Gañotazos

Fernando Santiago Muñoz | 4 de mayo de 2012 a las 8:21

SÍ, sí, ya sé que es un tópico, que todos los gaditanos no somos del gañotazo, del gratis total, de “de lo que no cuesta, llena la cesta”, ma si non é vero é ben trovato , dicho al estilo de ‘La Sereníssima’. Solo en una ciudad como Cádiz la gente haría largas colas por un plato de algo que vale poco dinero (pestiños, erizos ). Me da a mí que en otro sitio nadie se daría de codazos por conseguir un cartel de pescaítos o una camiseta. O al menos no de la manera y el entusiasmo con el que se aplica en Cádiz el gañotazo, una palabra casi del acervo histórico gaditano. Está tan metido en la masa de la sangre gaditana que las instituciones lo aplican con entusiasmo. Hace ahora 8 meses que se hundió el Vapor del Puerto. En los días siguientes todas las administraciones iniciaron una feroz carrera para ver quién iba a apoyar con más intensidad la recuperación del barco. Ahí entraron la Diputación, la Junta de Andalucía y los ayuntamientos de Cádiz y El Puerto. Incluso el PSOE hizo una nota de prensa en la que aseguraba que el Ministerio de Fomento se iba a preocupar por el rescate del famoso barco. Tan sólo la Autoridad Portuaria, porque no le quedaba otro remedio, tuvo que apechugar con reflotar el barco a sus expensas. Daba la sensación de que en unas semanas el barco iba a estar otra vez surcando las aguas de la Bahía. A la par se creaba en eso que llaman las redes sociales (Facebook) un grupo de ciudadanos para el rescate del Vapor. Se llegaron a apuntar 4.000, gente que delante de un ordenador estaban dispuestos a darlo todo por que el Vapor volviera a su ruta habitual. Así que en tan sólo unas semanas fuimos capaces de juntar a cinco instituciones y a miles de gaditanos en la noble causa de que volviese a funcionar ese tradicional barco que tanto debe a un pasodoble de Paco Alba.

Ha pasado el tiempo y nadie se retrata, siguiendo las más rancias costumbres gaditanas. El interés de las administraciones ha quedado en nada, en una pose ante la cercanía de las elecciones. Y de los miles de gaditanos conmovidos por el suceso no hemos sido capaces de juntar ni un solo euro. Al principio parecía que un grupo de empresarios iban a hacerse cargo, pero como ocurre siempre en España, faltan las subvenciones públicas. Ya se sabe que mucho emprendedor, mucha innovación y mucho empresario pero si el Estado no afloja la guita, al final ná de ná. Los empresarios, como los ciudadanos, no se mueven si no se estira España. Así que todos gañotistas: las administraciones mucho chau chau, los ciudadanos se parten la camisa por Cádiz pero si les pides algo dicen que lo ponga el Gobierno, los empresarios, sean emprendedores o sean de los de toda la vida, con el cazo puesto. Y las instituciones si te he visto no me acuerdo, que ya a la gente se le ha olvidado la desgracia del Vaporcito y éste sigue varado en un dique a la espera de que alguien se haga cargo de la roncha. Por lo que parece habrá que hacerle alguna otra copla a ver si alguien se porta porque si no dejaremos el Vapor para algún Museo del Mar o para ponerlo en otra rotonda de El Puerto de Santa María, destino que gusta mucho en esa ciudad.

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Represaliado

Fernando Santiago Muñoz | 27 de abril de 2012 a las 7:55

En un Estado de derecho impera la ley que aplican los jueces. El que no esté de acuerdo con una resolución judicial puede recurrir a una instancia superior, incluido el Tribunal Constitucional o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No hay represaliados políticos en España de ninguna naturaleza desde hace 35 años. Puede haber ciudadanos a los que la justicia ha maltratado, incluso mediante resoluciones firmes de un órgano jurisdiccional superior. Pero eso no convierte a nadie en represaliado. Lo son aquellos que sufren cárcel o exilio por sus ideas políticas, como por ejemplo el periodista cubano Raúl Rivero que ha sido acogido en España gracias a las gestiones de Miguel Angel Moratinos y que estuvo en el acto de FAES de San Felipe Neri. Nadie está al margen de la ley, por importante que sea. No podemos pedir un espacio de impunidad por el hecho del que se vea afectado sea amigo o conmilitón. Haber sido consejero no da privilegios, si acaso es una mayor exigencia a la hora de cumplir con la ley y hacer que se cumpla.

Desconozco las ideas políticas de la jueza Alaya y no sé si de sus autos o resoluciones se puede deducir. Me niego a creer en teorías conspiratorias y paranoias por el estilo. Seguro que la jueza tiene sus ideas, hasta ahí podíamos llegar. Puede que influyan en algo sobre su punto de vista, como le ocurre a todo el mundo. Pero de ahí a pensar que se ha confabulado con alguien de la derecha, la extrema derecha, algún partido u otra organización para hundir al Partido Socialista o para mandar a la cárcel a un dirigente del PSOE va un abismo. Me sorprende que personas con una dilatada trayectoria política, con una experiencia, inteligencia y capacidad demostrada, sean capaces de pensar en conspiraciones políticas a la hora de la actuación judicial. Peor aún, que personas capaces usen el concepto represaliado político para referirse a Antonio Fernández. Entre los firmantes del manifiesto de apoyo al exconsejero de Empleo también hay algún indigente intelectual y algún paniaguado. Pero junto a ellos firman otros que han demostrado a lo largo de los años su compromiso y su capacidad. Por eso es más sorprendente aún.

Un partido es una organización donde se agrupan quienes comparten una serie de puntos de vista políticos y que pretenden por objetivos democráticos el ejercicio del poder. Un partido no se puede convertir en una secta donde se defienda, con razón o sin ella, a sus integrantes. Así se degrada la política y se convierten los partidos en máquinas de favores. Antonio Fernández es amigo personal mío desde hace 30 años y le deseo lo mejor: que demuestre su inocencia. Siento verle en la cárcel porque creo que el auto de la jueza Alaya es desproporcionado. Espero que su abogado lo recurra y lo gane y Antonio Fernández se presente al juicio en libertad y allí se dilucide la verdad judicial de este desagradable asunto. Javier Guerrero y su chófer han contado cosas espeluznantes de lo que hacían con el dinero público y ambos eran subordinados suyos. Hay que exigir a los políticos altitud de miras y que antepongan la razón a la amistad.

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Ejemplaridad

Fernando Santiago Muñoz | 20 de abril de 2012 a las 8:20

Hay una frase de las memorias de Ben Bradlee, el que fuera director de The Washington Post durante el caso Watergate, que se cita siempre para diferenciar la esfera de lo público y de lo privado en la política: senador borracho en su casa, asunto privado, senador borracho en el Senado de los EEUU asunto público. En principio puede parecer una buena diferencia para establecer qué cosas deben aparecer en un periódico y cuáles pertenecen al ámbito de la vida íntima de los políticos. Tanto el caso de la cacería del Rey como el del delegado de Agricultura de la Junta de Andalucía en Cádiz se ha pretendido por algunos zanjar como un asunto privado que en nada tiene que ver con la función institucional de cada. Y es un error. Aparte de la diferencia que establecía Ben Bradlee, hay otro aspecto fundamental: el carácter ejemplarizante de la actividad pública. El alcalde de Santiago de Compostela ha tenido que dimitir cuando se ha sabido que había evadido al fisco y se podría haber argumentado que no tenía nada que ver con su función al frente del ayuntamiento. Hay quienes defienden que hasta un Rey tiene derecho a su vida privada. El asunto es que hay límites a la actuación de quienes se dedican a la vida pública. Lo hacen de manera voluntaria y administran los recursos de todos. Un pederasta (no es el caso, claro) no podría ostentar un cargo de representación. Esa labor ejemplarizante es lo que llevaba a Platón a hablar del gobierno de los mejores frente al cualquierismo (según expresión de Rafael Garófano) que impera en nuestros días. El propio Griñán, presidente en funciones de la Junta, cuando tomó posesión, dijo que había que elegir a los mejores para los puestos sin mirar su adscripción a sectores o partidos. Feliz expresión que luego, desgraciadamente, no se ha cumplido en absoluto. Pero tenía razón Griñán y la tenía Platón: un gobernante, sea cual sea la esfera de su representación, no puede tener actuaciones irregulares, sea irse a cazar elefantes o conducir bebido. Eso por no citar que tampoco debe cobrar por un puesto de trabajo al que no va jamás, como era el caso de algún concejal del Ayuntamiento de Cádiz.
A mí me parece bien que el nivel de exigencia para el ejercicio de la actividad pública sea alto. El que no esté dispuesto, que siga en su trabajo y otro ocupará su puesto. En democracia las formas son esenciales. Me parece perfecto que haya dimitido Juan Antonio Blanco cuando ha sido denunciado por una infracción o delito, aunque me parece fatal la manera de comunicarlo por persona interpuesta. Me parece completamente fuera de lugar que todavía siga ocupando dos cargos públicos Alfonso Moscoso, que tuvo un percance similar y no ha dado señales de dimitir. Algo parecido ocurrió con el concejal de IU en Conil Francisco Alba (ahora acogido en el exilio de Medina) y con el concejal de San Roque Carlos Bezares (que dimitió inmediatamente).
En España no parece existir la conciencia de la ejemplaridad en el ejercicio público sino más bien el atávico “usted no sabe con quién está hablando”.

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Anfiteatro come back

Fernando Santiago Muñoz | 16 de abril de 2012 a las 9:12

Ha vuelto Anfiteatro con Columna a este Diario. Que sea hasta febrero del año que viene. Siempre interesante.

Intolerancia

Fernando Santiago Muñoz | 13 de abril de 2012 a las 8:14

A mi modesto entender, José María Aznar ha contribuido a fomentar el odio entre los españoles. Desde que llegó a la presidencia del PP inició un trabajo político en el que usó todas las armas a su alcance para ganarle al Partido Socialista. Provocó un gran estropicio en la convivencia nacional cuyas secuelas perduran. Su principal logro como presidente fue alinear a España junto con los Estados Unidos y Gran Bretaña para iniciar una guerra injusta y cruel que ha llevado mucho sufrimiento a Irak y que ha roto muchas relaciones entre el mundo musulmán y Occidente. Una guerra inicua e ilegal generada por un delirio de grandeza absurdo (“hemos sacado a España del rincón de la historia”). Sentó las bases de un modelo económico basado en la especulación inmobiliaria que ha reventado años después de manera estrepitosa eso sí, con la anuencia posterior de los gobiernos de Rodríguez Zapatero. Como dijo Iñaki Gabilondo, Aznar saca lo peor de mí mismo. Me sorprende que conserve un sólido liderazgo en amplios sectores de la derecha española. Su política exterior fue un cúmulo de disparates (apoyo a intentos de golpes de estado en Venezuela y Guinea, invasión de El Perejil) derivados de su visión del mundo. Dicho todo lo anterior, creo que estaba bien que viniese a Cádiz a presentar el informe de la FAES sobre América. Tan sólo él podía unir en Cádiz a tal número de personalidades de su partido y darle relevancia a un acto que de otra manera no lo hubiera tenido. Me parece bien que ese acto se haya hecho en el Oratorio, lugar emblemático para el debate político hispanoamericano hace 200 años y que debería volver a serlo ahora. Como es normal estaré de acuerdo con unas cosas y con otra menos. Por supuesto nadie decente puede estar en contra de la extensión de la democracia en América, luchar contra las dictaduras y contra la tentaciones autoritarias (Venezuela, legislaciones restrictivas en Ecuador, Argentina y Bolivia). Tenemos que querer para los demás lo que para nosotros.

Lo más sorprendente para mí es que dirigentes de partidos de izquierda no tengan la altura de miras para ver que un acto así es interesante para Cádiz, le da prestigio como lugar de reunión política y como escenario para asuntos relacionados con Hispanoamérica aunque no compartas las opiniones de quienes lo protagonicen. No hay que estar de acuerdo con todo ni con todos, hay que saber que la ciudad puede ser un marco magnífico para estos actos y ayudar para conseguirlo. En el Oratorio han debatido Mario Soares e Iñaki Gabilondo, Cuautémoc Cárdenas y José Álvarez Junco, y nadie puso la más mínima objeción. Si no hubiera estado en obras hubiese sido también escenario para los debates entre María Teresa Fernández de la Vega Gregorio Peces Barba, Alfonso Guerra o Felipe González . Hay que mirar por encima de las personas y atender los intereses generales. Es mejor abandonar la intransigencia, la política pequeña, de regarte corto y miserable para pensar en términos de ciudad. Si continúa con estos líderes, la izquierda gaditana seguirá residual e insignificante.

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El sentido del voto

Fernando Santiago Muñoz | 6 de abril de 2012 a las 11:10

En unas elecciones se compite, por este orden, contra los enemigos del mismo partido, contra los adversarios de los otros partidos y contra las expectativas. Al calor de estos tres elementos hay que valorar el resultado del pasado día 25. La cara de derrota del presidente del partido que ganó y la cara de euforia del secretario general del partido que perdió debe verse a la luz de las expectativas. El PP ya había distribuido cargos, había pensado en la sustitución de algún alcalde al que se le iba a compensar con un cargo en la Junta (sí, sí, lo mismo que hace el PSOE), habían hecho las listas pensando en la victoria y se había vendido así en toda España y en el propio PP. Por este motivo la reacción airada y faltona de muchos seguidores del PP, de manera especial algunas tertulias y unos cuantos fanáticos. También sobre las expectativas debe entenderse la cara de felicidad de Griñán y los dirigentes socialistas, que no se esperaban un resultado así. Incluso el aplauso obsequioso en la Ejecutiva Regional tiene que entenderse de esa misma manera. En cambio, las palabras elogiosas de uno de los principales antagonistas internos de Griñán, el secretario provincial de Cádiz (Sánchez le ninguneó Griñán), tiene que entenderse sobre el primer criterio: si el secretario general del PSOE de Andalucía hubiera perdido el poder, Paco Cabaña se hubiera lanzado a su yugular. Como ha ganado, hay que intentar salvar el reparto de poder en la provincia de Cádiz, ya que se antoja imposible acabar con él.

Me resulta igual de llamativo que haya gente capaz de analizar el comportamiento del pueblo andaluz como si hubiera actuado todo el mundo en el mismo sentido: el pueblo andaluz ha vota cambio, el pueblo andaluz ha votado izquierdas. Yo creo que nada de eso es verdad. La gente ha votado cada una en función de diferentes criterios. Es obvio que el PP y Javier Arenas no han sabido movilizar a sus votantes, a la vez que es posible que algunos ciudadanos que votaron PP en noviembre ahora se hayan asustado ante la inminencia de los recortes. Puede también que muchos andaluces no vean importantes estas elecciones (12 puntos menos de participación) de manera especial los muy de derechas a los que la autonomía nunca les ha convencido. De la misma manera puede que la movilización sindical, lanzada hacia la huelga general de cuatro días después, haya conseguido movilizar algún voto, sobre todo hacia IU. El asunto es que el PSOE perdió cerca de 700 mil votos y el PP 400 mil. En términos aritméticos solo gana IU. La izquierda, ahora, tendrá que demostrar si es capaz de ponerse de acuerdo y de gobernar de otra manera. IU deberá mostrar si puede convertir en algo útil el aumento de votos y dejar las grandes proclamas para bajar a los detalles. Los socialistas tienen la oportunidad de demostrar que van a cambiar, que muchos andaluces están hartos de los EREs, de la red clientelar, de tantos años apoltronados y de tanto paro.

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Bicentenario: balance provisional

Fernando Santiago Muñoz | 23 de marzo de 2012 a las 8:21

ES muy probable que la banda de música de la Santa Cena tocando “Paquito el Chocolatero”, “El Rey León” y “La abeja Maya” el domingo por la plaza de España haya mediatizado algunas opiniones sobre lo ocurrido este fin de semana en Cádiz. Lo cierto es que nunca antes la ciudad había tenido el protagonismo positivo que ha adquirido estos días. Hasta la fecha la provincia había sido centro de atención por pateras, alijos de droga, Gibraltar, Rota y cosas por el estilo. Estos días ha sido un foco de atención permanente para toda España, una publicidad impagable en términos económicos y de prestigio. Que una ciudad de 130 mil habitantes tenga ese protagonismo, positivo y continuado, en todos los medios de comunicación es algo excepcional y tenemos que estar satisfechos y orgullosos por ello. La presencia en Cádiz de las más altas autoridades del Estado convirtió a Cádiz, por unas horas, en la capital de España, como lo fue hace 200 años. En ese sentido los actos del 19 de marzo fueron un éxito rotundo. Creo que la Cumbre Iberoamericana superará a lo ocurrido el pasado fin de semana, porque lo normal es que asistan muchos jefes de estado y eso le dé un alcance internacional a la ciudad. Si encima se adoptan acuerdos importantes y la participación americana es nutrida, pueden ser unas jornadas memorables. La parte institucional, por lo tanto, me pareció notable. No se puede objetar nada.

Otra cosa es cómo había imaginado cada quien la manera en que podían desarrollarse estas fechas o cómo pueden ser las actividades entre el 19 de marzo y el 16 de noviembre, el periodo en el que se va a tener lugar la parte más intensa de la celebración. Por ahora tan sólo podemos valorar estos días y, a mi modesto entender, lo de “Els Comediants” dejó mucho que desear y ha determinado el juicio de algunos. Lo que parecía que iba a ser el espectáculo popular más importante no estuvo a la altura de lo esperado. Todos esperábamos grandes conciertos y actividades públicas y el lunes mucha gente se encontró con museos cerrados y accesos limitados. Bien es cierto que la capacidad presupuestaria ha mermado mucho pero, por ejemplo, se había anunciado un concierto similar al que tuvo lugar en San Fernando en septiembre de 2010. Quizás lo mejor ha sido la exposición En clave de Historia de la Casa Pinillos y el espectáculo de Sara Baras. Se anuncia que la exposición de El Señor de Sipán va a estar a un buen nivel. En el camino se ha quedado también esa feria-expo que se proyectó en el Castillo de San Sebastián, la gran exposición de Pérez Reverte, la de Alberto Ramos y, sobre todo, las infraestructuras, que se han dejado ad calendas grecas. En este tiempo que queda lo más importante es que el Bicentenario se convierta en un acontecimiento de carácter nacional, no una fiesta local. Hay que ser ambicioso y exigir al Gobierno de España y a la Junta de Andalucía una aportación económica de la magnitud que un evento así debe tener. Todavía estamos a tiempo para organizar actividades que sirvan para resaltar los valores de la Constitución del 12 y para la promoción de Cádiz.

Diario de Cádiz

Palabras chungas

Fernando Santiago Muñoz | 16 de marzo de 2012 a las 9:47

Con la venia

Ahora que la Real Academia (más en concreto Ignacio Bosque) ha lanzado el debate sobre gramática y que Alex Grijelmo ha sacado “Palabras moribundas” voy a hacer mi modesta aportación al debate lexicográfico con una primera aproximación a un diccionario de palabras chungas, aquellas a las que se les quiere retorcer el significado o que el que tienen es terrorífico.

Pocavergüenza. Elogio gaditano. En su literalidad sería una descalificación. Así junta en Cádiz pretende ser un elogio para los chirigoteros que tienen mucha gracia. Yo no puedo remediar cada vez que la oigo tomármela en el sentido literal y como una descalificación: el que no tiene vergüenza es que lo han educado mal, vamos a dejarnos de rollos gaditanos.

Género. Trasversal. La primera palabra tenía antes un significado gramatical pero ahora las feministas se han empeñado en que signifique otra cosa, en un impostado anglicismo. Lo de trasversal es una cursilería política referida a las actuaciones que se van a llevar a cabo en diferentes ministerios o consejerías. Una actuación coordinada o conjunta de toda la vida pero dicha en politiqués. Fue también un invento feminista.

Sinergia. Esta palabra , que antes tenía un significado positivo, el aprovechamiento de los recursos, se ha convertido en una losa para muchos trabajadores a los que se les pide que hagan muchas más cosas por el mismo dinero. Para salir corriendo.
Territorio. Otra palabra extraída del politiqués. Antes España tenía provincias , luego comunidades históricas. Ahora tiene territorios que es como si hubieran tomado personalidad propia y sean más importantes que las personas que los habitan. Comenzaron los vascos pero ahora se dice para cualquier sitio. La Janda es un territorio político, por decir un animalito.

Gracioso. Si hay algo peor que un gracioso es un gracioso de Cádiz. Bueno, un gracioso sevillano también es paecharlo, pero un gaditano interpretando a un gracioso de Cádiz es uno de los peores momentos de la ciudad. Qué age, qué gracia hay en Cádiz. Así que viene cualquier televisión (este fin de semana la ciudad estará llena de cámaras) y van buscando al gracioso de Cádiz, al tipo con arte que diga las cosas con esa simpatía de los naturales de esta tierra. Lo de la Ciudad que Sonríe ha sido el remate del tomate. Ha venido a poner la puntilla a la fama de Cádiz. Así que un tío de Cádiz que no haga gracietas , que no cuente chistes, que no cante cuplés de carnaval ni es de Cádiz ni ná de ná.

Loncha. Sieso. El que suscribe.

Chungo. Es la tautología de este diccionario. Está la cosa chunga que cantaba el Masa en Tres Notas Musicales: con la que está cayendo.

(dedicado al Patillas, que iba a llevar a un compañero de trabajo a borricate en un ejercicio de sinergia para salvar el servicio público que presta).

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Nuevo número de El Conciso

Fernando Santiago Muñoz | 13 de marzo de 2012 a las 8:54

La crisis y las crisis

Fernando Santiago Muñoz | 9 de marzo de 2012 a las 8:22

DESDE que tengo uso de razón (si es que en realidad la tengo: “yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”) hay sectores que están en permanente crisis: la hostelería, el comercio, el teatro, el cine español, la agricultura y la izquierda. Dicho así, a bote pronto. En Cádiz llevan décadas en crisis el puerto, los astilleros y hasta la propia ciudad. De manera recurrente, desde 1978, los trabajadores de astilleros se manifiestan por la crisis que padecen. Unas veces es por la competencia coreana (lo que llevó a algunos a disfrazarse de chinos), la Unión Europea, la falta de pedidos, los costes elevados o lo que sea. El puerto entró en crisis cuando se acabó el monopolio del comercio con América y ahí sigue. Cada dos por tres se oye al presidente de HORECA llorar amargamente por los malos resultados de los bares o por lo mala que ha sido la campaña turística. Da igual si es año de vacas gordas o de vacas flacas porque la hostelería siempre lo pasa fatal, aunque cada día hay más bares. Los agricultores siempre se quejan: a veces llueve demasiado y se inundan los cultivos, otras veces hay sequía y no crecen o no se pueden plantar. Se han hecho innumerables pantanos y trasvases en los últimos 30 años pero no se resuelven los problemas. Ahora estamos con la pertinaz sequía que desde el franquismo tiene nombre propio. A los comerciantes siempre les he oído quejarse, sean de una asociación o de otra: a veces la culpa la tienen las grandes superficies, otras la falta de aparcamiento y otras veces los malvados chinos, que venden demasiado barato y, a lo que se ve, hay una confabulación internacional para que trabajen mucho, importen sin tasas aduaneras y, según dicen, no paguen impuestos. Por si fuera poco se mueren de manera misteriosa y se censan de manera más extraña aún.

El teatro está en crisis desde Sófocles y Esquilo y la izquierda desde el día siguiente de que enterrasen a Carlos Marx en el cementerio londinense de Highgate y no dejase un testamento o un heredero político claro. Unas veces la izquierda está en crisis en el gobierno pero, por lo visto, gobierna como la derecha y otras está en crisis en la oposición y, a lo que se ve, la derecha es muy mala y muy de derechas. Son constantes históricas que nos acompañan toda la vida como el anticiclón de las Azores o el número de los ciegos. Forma parte de nuestras vidas. El problema es que ahora la crisis es tan crisis que no hay lugar para crisis parciales. Todo es “con la que está cayendo” y metáforas similares. Apretarse el cinturón, nos hundimos, hay que gobernar como en una familia y cosas así. Está tan chunga la cosa, como ya nos lo anunció el Masa, que no hay otra crisis que la crisis, lo diga Agamenón o su porquero, nos lo anuncie Luis de Guindos (ese ministro que parece gemelo de Chiquito de la Calzada “fistro de estado del bienestar, déficit torpedorrr”) o Angela Merkel. Qué más da. Qué importan si no hay ni va a haber puente, alta velocidad, BAM, tranvía o lo que sea. Qué más da si va a haber recortes, si han restringido derechos laborales o si se va a privatizar la sanidad, la educación o lo que sea menester.

Diario de Cádiz

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Esfuerzo baldío

Fernando Santiago Muñoz | 2 de marzo de 2012 a las 9:17

AHORA que se está pensando en rescatar los escritos que publicó Fernando Quiñones en este Diario quiero recordar uno que causó especial polémica, aquel en el que el recordado escritor criticaba el esfuerzo considerable que Cádiz le dedica al carnaval en contraste con la indiferencia generalizada frente a otros asuntos que, a primera vista, parecen de mayor trascendencia. Y eso que Fernando no vio el auge que están tomando la Semana Santa o las fiestas gastronómicas. El bueno de Quiñones se centró en la cantidad de tiempo que precisa sacar una agrupación y el aumento extraordinario de su número año tras año. A esos miles de gaditanos que le dedican tiempo y dinero a sacar una agrupación empeñando para tal fin un esfuerzo importante en talento y horas de ensayos podríamos añadir, por ejemplo, todo lo que se dedica a los eventos gastronómicos. ¿Qué lleva a tanta gente a preparar papas aliñás para que sus vecinos coman gratis? ¿ y a recoger ostiones o erizos? Recuerdo que hubo un tiempo en que ir a recoger los erizos se consideraba en sí mismo una tradición. Un gobernador civil, Mariano Baquedano, al poco de llegar al cargo quiso hacerse el pinturero y se fue con su garabato con tal entusiasmo que tuvo un accidente. Hay gente que emplea mucho tiempo en freír huevos, pescao o a cualquier otra actividad culinaria cuyo fin es que la gente coma sin pagar. Eso por no hablar de cómo entidades de crédito o instituciones financian actividades como estas. La suma de las horas que se dedican a ensayar y preparar actividades del carnaval se podrían medir en cientos de miles. Vamos a quitar las de aquellos que tienen en el carnaval una forma de vida o un complemento de sus ingresos, porque la razón crematística es cosa distinta . Hay gente que le mueve también la vanidad o el apego a las tradiciones pero aún así resulta extraordinario la cantidad de tiempo que en Cádiz la gente dedica a estas fiestas.

De igual manera podemos hablar de la Semana Santa. Descartemos el fin religioso, que tendría una explicación en la forma de vivir la fe de cada creyente. Puede que algún incauto todavía piense que el impulso que lleva a miles de personas a desfilar durante unas horas o , incluso, a dedicar semanas y semanas a los preparativos del desfile, tengan una motivación de carácter religiosa y, por lo tanto, espiritual o ideológica. No creo que el impulso sea muy diferente al del carnaval: la vanidad, el ocio, el apego a la tradición, la diversión. En un caso tiene una excusa pagana y en otro lo tiene en la fe, si se quiere, pero en ambos son miles y miles de horas dedicadas a esta actividad. Gente emplea una parte importante de su tiempo libre en organizar una cofradía, preparar pasos y enseres para la salida procesional y al desfile en sí mismo. Un esfuerzo baldío, al menos desde la óptica que señalaba Quiñones: si tan sólo una parte de ese tiempo se dedicara a otras actividades es posible que le fuera mejor a la ciudad. Seguro que a los que dedican su tiempo a estas causas les parecerá extraño aquello en lo que yo empleo el mío. Es probable que hasta tengan razón.

Con la venia

El espacio público

Fernando Santiago Muñoz | 24 de febrero de 2012 a las 8:28

Con la venia

NO sé si es un hándicap español, si andaluz o si en Cádiz se da de manera especial pero creo que tenemos un problema de educación y con el cuidado del espacio público. Estos días nos hemos alarmado por cómo han tratado la ciudad los visitantes o, si lo prefieren, los ciudadanos que durante unos días han ocupado las calles de Cádiz con motivo del carnaval. Días antes llamó la atención la manera en la que la ciudad se preparaba para la llegada de las hordas: jardines vallados, fuentes cubiertas y todo tipo de precauciones para evitar el destrozo del mobiliario urbano (con un gasto cuantioso en medidas preventivas). No obstante han llamado la atención los graffiti en la fachada de la Catedral y el persistente olor a meados por todo el centro. Cádiz lleno de residuos y de efluvios. No podemos echarle la culpa, tan sólo, a los visitantes. Hay algún problema con la educación de la sociedad. Ni siquiera tiene que ver con que sea carnaval, la fiesta del desenfreno. En Semana Santa después del paso de una cofradía hay una alfombra de cáscaras de pipas y cacahuetes , de bolsas de gusanitos y de todo tipo de basura. Y se supone que los seguidores de esta fiesta son gente de orden y todos ellos fieles cumplidores de las normas de la Santa Madre Iglesia. Eso por no hablar de la cera que dejan caer despreocupados los penitentes como si el suelo de las calles no fuese de nadie. El mismo ruido que a unos les parece insoportable en carnaval a otros se los parece en Semana Santa. Ruido al fin y al cabo, uno para mayor gloria de la Pasión de Jesucristo y otro descreído. Las barbacoas tampoco tienen religión pero ¿a qué dios rezan los que tiran envoltorios al suelo, los que sacan a sus mascotas a hacer sus necesidades a la calle, los que hacen botellón, los que dejan sus enseres domésticos estropeados en las aceras, los que rompen papeleras? No se trata, pues, de una creencia. No creo que un católico cuide más la ciudad que un musulmán o un ateo. Creo que en nuestra sociedad hay un desprecio absoluto hacia lo público. Que la gente hace en la calle lo que no haría en su casa: no creo que nadie mee en el pasillo de casa, ni deje una litrona vacía sobre el suelo del salón ni se ponga a dar gritos o a hacer el cafre en la cocina. Es verdad que las fiestas populares son un breve receso en las ciudades a la hora del cuidado del entorno común. Pero me malicio yo que algo hacemos mal en la educación de nuestros hijos o en la formación de la opinión pública cuando una mayoría trata de esta manera los lugares comunes. No sé si es que en el norte de Europa no hay tanta vida en la calle ni tantas fiestas populares o es que la gente es más civilizada. O siguiendo a Max Weber, algo hay en la educación católica que la sitúa en un plano de inferioridad frente al calvinismo o al protestantismo. Puede que el clima y la energía vital del sur juegue en contra nuestra. Eso sí, somos luego los primeros a la hora de exigir a nuestros gobernantes. A veces ya no es ni la fiesta porque hay algunos que no saben reivindicar sin destrozar el mobiliario urbano, en esta ocasión movidos sin duda alguna por cualquier noble causa.

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El último refrito

Fernando Santiago Muñoz | 23 de febrero de 2012 a las 10:07

1.Si me permiten una temeridad: mientras más escucho La Sereníssima más me gusta. A mi modesto (y sordo) entender tiene la mejor música y está cantada mejor que ninguna otra. No entiendo bien lo que cantan, pero eso me pasa con la mayoría de las comparsas , lo que al final las iguala mucho ante mi duro oído. Entre la altura poética y las voces tan agudas mis pobre sentidos se quedan estupefactos. Así que me quedo con la música de La Sereníssima. La presentación y el estribillo me parecen excelentes. Luego tienen el carácter autobiográfico de las cosas que hace Juan Carlos Aragón y a mí, pobre mortal, no me interesa mucho la vida de Juan Carlos Aragón. Pero eso son rarezas mías. Me da la sensación de que cuando pase el tiempo , de todas las agrupaciones de este año, será la que más se recuerde. Lo del italiano es una rareza más de las que gusta cultivar el autor, que vive pendiente del personaje que él mismo se ha creado. Es muy fatigado interpretarse a uno mismo constantemente o a mí me lo parece.

2. No sé qué le pasa al Yuyu que parece enfadado con el mundo. Destila una agresividad que para sí quisieran los pupilos del Cholo Simeone. Tiene un trabajo magnífico, bien remunerado. Es una persona querida y admirada en su ciudad. Ha hecho chirigotas excelentes. La gente le pide constantemente que vuelva y él reacciona ante todo esto con amargura. Con lo corta que es la vida, más todavía para los que no creemos en otra…

3. Ya sé que es un espacio común, pero el carnaval de la calle es mucho más divertido. Con todas sus imperfecciones y problemas, pero las coplas son más inteligentes y atrevidas. Incluso me parece que los grupos se lo pasan mejor. En cualquier caso sí creo que los ciudadanos nos lo pasamos mejor con ellos. Hay algún divismo en los grupos más seguidos, pero eso es imposible de impedir. Todo el mundo tiene su alma en su almario. Pero se oye más ingenio en dos grupos de la calle que en varias sesiones del Falla.

4.Quizás los medios de comunicación le hayamos dado demasiada importancia al concurso. Se ha creado un Olimpo gaditano en el que ya no sólo están los autores, cosa normal, sino toda una pléyade de intérpretes conocidos por los motes más catetos . Algunos locutores se regocijan en repetir los motes en un alarde de conocimiento. Lo que sí ha cambiado para siempre el concurso es la tele. De eso no hay duda. Se actúa pensando en los gustos del jurado y en la tele. En las letras que van a dar puntos y en los efectos que van a dar contratos. De manera especial Canal Sur, que ha convertido el concurso en una ceremonia cateta y ramplona. Lo bueno que tiene la tele es que hay 40 canales y que en la vida hay miles de cosas distintas que hacer. Y está el gran invento del mando a distancia: uno graba y cuando sale el presentador con el esmoquin y la manzanilla se le da a avanzar y se salta la gracieta ramplona o la simpleza de turno. Maravillas de la tecnología que hace desaparecer la jeta más horrorosa o el comentario más simplón.

En Tela de Juicio

Museo del Mar

Fernando Santiago Muñoz | 17 de febrero de 2012 a las 8:48

Hace 25 años todos éramos ingenuos y felices. El dinero parecía que no se iba a acabar nunca, en España iba a haber unas Olimpiadas en Barcelona y una Expo en Sevilla y el presidente de la Junta de Andalucía, Rodríguez de la Borbolla, se paseaba por Andalucía repartiendo millones para lo que el personal gustase hacer. Se habló incluso, no es cachondeo, de poner una especie de arcos o puertas simbólicas en las principales entradas de las capitales andaluzas. Borbolla llegó a Cádiz con 6 mil millones y Carlos Díaz decidió usarlos en una piscina, un acuario y un museo. La piscina está en uso, menos mal. El acuario es lo que se denominó Ciudad del Mar, copia de un centro que había visto Carlos Díaz en Brest llamado Acuópolis. Se hizo un edificio diáfano porque no estaba claro del todo a qué se iba a dedicar. Se usó para la Gran Regata Colón 92 y allí quedó, pasto del olvido, las meadas y los graffittis. De esa tacada llegó el Museo del Mar. Había en Cádiz por entonces incluso una Asociación de Amigos de los Museos de Marina. Carlos Díaz consiguió la cesión-compra a Defensa del Baluarte de Candelaria, abandonado entonces, y se procedió a su rehabilitación. Se hizo una inauguración por todo lo alto con la plana mayor del socialismo gaditano de la época, algunos futuros concejales repartiendo atún encebollao y una exposición sobre las almadrabas. Desde entonces ha ido cayendo en el olvido de manera paulatina . Ha servido de almacén o de lugar para fiestas , pero 20 años después de terminado no tiene un uso claro. En otros países cuando se va a hacer un museo es porque hay objetos que exponer, un proyecto museístico y luego una instalación adecuada en la que se hacen las obras necesarias. En la España de atar los perros con longaniza primero se arregla la instalación y luego ya veremos.

Ahora , en cambio, la historia se ha cruzado en nuestro camino. Gracias a una empresa de desaprensivos cazatesoros (Odyssey) , a la independencia de la justicia de los EEUU y a la tenacidad de las autoridades españolas, el tesoro del Nuestra Señora de las Mercedes está a punto de llegar a España. Aunque sea repetitivo: La Mercedes venía para Cádiz , como la mayoría de los galeones que traían los caudales de las Indias. Es un magnífico momento para disponer de un museo marítimo que recuerde el papel de España en la historia de la navegación y la centralidad que tuvo Cádiz en la epopeya americana a los largo de 250 años. Por si fuera poco, tenemos el Bicentenario ante nosotros que es , no ya una excusa, sino un argumento de primer orden. Nadie le ha quitado a Sevilla, Zaragoza o Barcelona las inversiones que hizo el Estado en sus ciudades cuando llegó su momento. Esta es una ocasión maravillosa para mostrar el tesoro y restituir la deuda que tiene el Estado con Cádiz. Tendríamos un equipamiento del nivel del museo del Vassa, del Mary Rose, del Nuestra Señora de Atocha y tantos otros que hay por el mundo. Sería un acicate para el turismo y un nuevo atractivo para nuestros visitantes , a la vez que serviría para conmemorar 200 años de mar y libertad.

Diario de Cádiz