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Respuesta de Javi Osuna al Patronato

Fernando Santiago Muñoz | 30 de agosto de 2014 a las 7:23

“Estimado patronato:

Acuso recibo de la invitación del concejal Vicente Sánchez, en relación al busto de ‘El Tío de la Tiza’, y he de decirle que tengo el gusto de NO ACEPTARLA, a pesar de aplaudir la iniciativa del evento y de agradecer el envío.

Dígale de mi parte -eso sí- que como director del Congreso Monográfico del Tío de la Tiza (2012), sigo esperando a que cumpla la palabra que, delante de la nieta de Rodríguez, una señora nonagenaria, y de quien suscribe, se comprometió y no cumplió: financiar la papelería y cartelería del congreso.

Trasládele, asimismo, que el valor más importante y cabal de una persona es la palabra; y que, por lo que a mí respecta, no estoy dispuesto a hacer “el lila”, aún a sabiendas de que así se llamó su coro, en 1903.

Reciba Vd. también un cordial saludo.

Javier Osuna García

Los orígenes del Moreno. Por Santiago Moreno en el blog Más típico no lo hay

Fernando Santiago Muñoz | 11 de agosto de 2014 a las 7:58

foto_1Publiqué ayer en Universo Gaditano, tras el pasado festival “Va por ti… Moreno”, un texto donde intenté arrojar un poco de luz sobre los desconocidos inicios de Manuel Moreno Pavón en el Carnaval. Lo podéis ver pinchando en este enlace o aquí mismo:

El pasado domingo 27 de abril asistimos a un exitoso festival carnavalesco en el Baluarte de la Candelaria titulado “Va por ti… Moreno” con el cual se han recaudado fondos para el busto en homenaje al comparsista Manuel Moreno Pavón “El Moreno” (Cádiz, 1934-2011). Organizado por la Asociación de Vecinos Las Tres Torres del barrio de Santa María, la Peña “Original” Paco Alba y el colectivo Los Ángeles de los Homenajes, así como con la colaboración de otras entidades de la ciudad, el citado busto se ha proyectado en la Cuesta de las Calesas, al lado de la escalera que sube hacia la calle Goleta. Calle que le vio nacer, jugar, aprender, enamorarse,… pero sobre todo vivir.

Para hablar del Moreno podríamos repetir, una vez más, que fue mano derecha del genial Paco Alba; que dirigió con soltura y estilo propio comparsas y chirigotas de los autores más importantes y consagrados que hay hoy sobre las tablas del Gran Teatro Falla; de su elegancia sobre el escenario; de su manera fina, sin estridencias, de expresarse al cantar; de su voz aflamencada,… sin embargo no haríamos más que repetir torpemente lo que otros ya han hecho de forma exitosa: Joaquín Quiñones en un pasodoble de la comparsa “La fábrica de Tabacos”, Javier Osuna en su libro “Cádiz, cuna de dos cantes”, el Catedrático José Antonio Hernández Guerrero en un magnífico artículo en la prensa local el día después del fallecimiento de Manolo, o el mismísimo Paco Alba en una entrevista de 1973 en Radio Cádiz, realizada por Aurelio de la Viesca, donde el coplero de Conil elogiaba a su discípulo: “…Moreno, de apellido y moreno de color también, que es uno… el más antiguo de los comparsistas, de los componentes de mi agrupación, un muchacho que canta muy bien, con mucho estilo, lo mismo por flamenco que por lo que sea, que tiene mucho arte y […] ¡Y que es una gran persona también!“(1).

Por eso hoy me he decidido por repasar una de sus etapas más desconocidas para los aficionados al carnaval: sus inicios en la fiesta.

Suele decirse que la primera chirigota donde Moreno cantó fue “Los Sarracenos” de Paco Alba en 1957. Una agrupación que cambió por completo la forma de entender la, hasta entonces, típica chirigota de Cádiz. Un Primer Premio Especial con un pasodoble de los que todavía se canta -¡Oh, Cádiz!-, y un simpático cuplé con su estribillo, permítanme la licencia, “atrabalenguado”. Y todo aderezado con músicas muy al tipo, con grandes influencias morunas.

No obstante, Moreno ya había pisado las tablas del Gran Teatro Falla al menos una vez. Fue en 1953, en una chirigota juvenil titulada “Los acomodadores de cine”. Pero, ¿cómo llegó a animarse a salir en chirigotas un tímido niño que, según sus propias declaraciones, le gustaba más el flamenco que el carnaval?

La infancia de Moreno pasó entre necesidades y travesuras. En plena posguerra, los años del hambre hicieron agudizar la picaresca de las familias obreras de la ciudad. La familia Moreno no sería distinta en este sentido. Con el cabeza de familia, Bernardo Moreno Calderón, trabajando en el muelle descargando carbón, los otros miembros tenían que aportar su granito de arena como fuera. La madre, Josefa Pavón Yáñez, haciendo rifas clandestinas, los hermanos mayores, Bernardo y Juan, reclutados en el ejército de la nueva España franquista, y las niñas -Lola, Carmela, Manolilla y Pepi-, haciendo redes. El pequeño Moreno, a través de un vecino, ingresó en la panificadora Castro. Así se ganaba un dinerito y de paso sustraía pequeñas piezas de pan que luego vendía a las estraperlistas.

En sus recorridos desde la calle Goleta a la plazuela de la Cruz Verde comenzó a frecuentar bares y baches donde los parroquianos eran viejos comparsistas de la ciudad. A partir de 1948 con el regreso de un tímido Carnaval -con el nombre de Fiestas Típicas-, Moreno se introducía en el Cuco, las Ramblas, allá donde iban aquellas pobres chirigotas de posguerra: “Los murguistas de antaño” de José Trechera o “Los monosabios” de Antonio Clavaín.

Al conocer, entre otros chavales, a Felix Toledano, Julio Márquez (a) el Pelele -primo de Emilio López Prats-, Rafaelito Armario o Cecilio Marín, decidieron en la Posada del Mesón sacar una agrupación: la ya citada chirigota juvenil “Los acomodadores de cine”. Rondaban los últimos meses de 1952. La autoría musical estaría a cargo del padre de uno de los muchachos, el célebre Antonio Marín Morales (a) El Botella. Para las letras contarían con uno de los autores más destacados del momento: Antonio Clavaín Brull. Dichos autores, así como el padre de otro de ellos, Eduardo Toledano que hacía las veces de “representante”, al ver a aquel grupo reunido decidieron que el director del grupo debía ser Moreno. En palabras de Clavaín: “Este niño canta muy bien, este niño va da que hacer”.Aunque a decir verdad, incluso el propio Moreno ha restado importancia al hecho de su primera dirección:

“…ensayábamos sobre las seis y media, siete de la tarde. Horario infantil. Se acercaban por allí [Posada del Mesón]

Marín y Clavaín, daban sus explicaciones, pero mi faceta de director consistía sobre todo en ir en el centro y llevar la varita con la que daba el toque para comenzar la copla. Antes todos los directores la llevaban. Por ejemplo José Quintana. Yo no decía como se tenía que cantar, era sólo para levantar la vara. Ahí no había segunda ni ná. Todos de tenor. Y cantábamos aquello de…

De nuevo tenemos la moda
del pelo corto en la mujer
les gusta lucir el cogote
aunque no se laven los pies
Venía a decir que si no tienes otra mujer, con la tuya te acuestas… La letra era para darle seis cachetazos”(2)

El jueves 5 de febrero (3) sobre las siete y media de la tarde, y tras la actuación de la chirigota “Los arrieros” -que a la postre fue el primer premio de aquel año-, la joven agrupación se presentó en el Gran Teatro Falla. Todos debutantes, todos con unas pequeñas linternas y una chaquetas a lo pobre, eso sí, con sus botones dorados. De esta manera lo recordaba Moreno:

El día que fuimos a cantar al Teatro nos mandaron a tomar por culo. Salí a escena con la linterna, iluminé al público y dije:

- “¿Estáis todos acomodaos?”-, a lo que uno, desde gallinero, respondió:
– “¡te quie´al carajo ya!”.
Imagínate como me quedé. Sólo pude reaccionar para decir:
– “Ome, ome, ome, por favó qué somos niños, qué somos niños!”
Y entonces sonó el bombo y la caja, y tipo, tipo, tipo,… y aquello me salvó de las maldades del Teatro. Mi madre decía “¡cómo a este niño le gusta el carnaval con lo cortón que es!”. Y es verdad, yo era muy tímido. Pero cuando me disfrazaba me olvidaba de tokiski. La actuación de “Los acomodadores de cine” acabó bien, por cierto.

Y después del concurso, como mandan los cánones, a la calle. Un carnaval muy distinto al de ahora, descafeinado. La agrupación de la mano de Eduardo Toledano acudiendo a los lugares donde eran solicitados. Y a penas un disfraz entre los viandantes. Tan sólo Toledano con un capirucho en la cabeza y unas serpentinas. Todo muy pobre. No obstante, aquel primer carnaval en una agrupación le valió a Moreno para ver, entre otras, la primera chirigota de Paco Alba “Los vendedores de marisco”. Él todavía no conocía al autor pero sí a su director, Paco Patrón Tisirán y ya notó que ese señor llamado Paco Alba, aunque a bombo y caja, como todas, intentaba renovar con compases algo más complejos.

Meses después de aquel primer carnaval en una chirigota, Moreno y su grupo comenzarían los ensayos para una nueva agrupación. Repetían los autores y se hicieron algunas incorporaciones como Emilio López Prats y Juan Canto. Se llamarían “Los nietos de Faraón”. Chirigota en la que finalmente Moreno no pudo ir al Concurso ni a la calle porque llegó el momento del duro Servicio Militar.

Con esta somera descripción nos acercamos un poco más a los desconocidos orígenes carnavalescos de Manuel Moreno Pavón “El Moreno”, quien ha sido considerado por muchos como “el primer comparsista en la historia del carnaval“(4).

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Delirios

Fernando Santiago Muñoz | 8 de julio de 2014 a las 9:38

Última llamada

(manifiesto)

 

Los ciudadanos y ciudadanas europeos, en su gran mayoría, asumen la idea de que la sociedad de consumo actual puede “mejorar” hacia el futuro (y que debería hacerlo). Mientras tanto, buena parte de los habitantes del planeta esperan ir acercándose a nuestros niveles de bienestar material. Sin embargo, el nivel de producción y consumo se ha conseguido a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y romper los equilibrios ecológicos de la Tierra.

Nada de esto es nuevo. Las investigadoras y los científicos más lúcidos llevan dándonos fundadas señales de alarma desde principios de los años setenta del siglo XX: de proseguir con las tendencias de crecimiento vigentes (económico, demográfico, en el uso de recursos, generación de contaminantes e incremento de desigualdades) el resultado más probable para el siglo XXI es un colapso civilizatorio.

 

Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando.

 

Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas, tanto a la crisis ambiental como al declive energético, son insuficientes. Además, la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos… Se trata, en definitiva, de la base de nuestra economía y de nuestras vidas.

 

Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura, tecnólatra y mercadólatra, olvida que somos, de raíz, dependientes de los ecosistemas e interdependientes.

 

La sociedad productivista y consumista no puede ser sustentada por el planeta. Necesitamos construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes. Para ello van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior. Necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin. Necesitaremos para ello toda la imaginación política, generosidad moral y creatividad técnica que logremos desplegar.

 

Pero esta Gran Transformación se topa con dos obstáculos titánicos: la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados. Para evitar el caos y la barbarie hacia donde hoy estamos dirigiéndonos, necesitamos una ruptura política profunda con la hegemonía vigente, y una economía que tenga como fin la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites que impone la biosfera, y no el incremento del beneficio privado.

 

Por suerte, cada vez más gente está reaccionando ante los intentos de las elites de hacerles pagar los platos rotos. Hoy, en el Estado español, el despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M (desde la primavera de 2011) está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social.

 

Sin embargo, es fundamental que los proyectos alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen los límites del crecimiento y diseñen propuestas de cambio mucho más audaces. La crisis de régimen y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica. En este sentido, no bastan políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano. Estas políticas nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.

 

El siglo XXI será el siglo más decisivo de la historia de la humanidad. Supondrá una gran prueba para todas las culturas y sociedades, y para la especie en su conjunto. Una prueba donde se dirimirá nuestra continuidad en la Tierra y la posibilidad de llamar “humana” a la vida que seamos capaces de organizar después. Tenemos ante nosotros el reto de una transformación de calibre análogo al de grandes acontecimientos históricos como la revolución neolítica o la revolución industrial.

 

Atención: la ventana de oportunidad se está cerrando. Es cierto que hay muchos movimientos de resistencia alrededor del mundo en pro de la justicia ambiental (la organización Global Witness ha registrado casi mil ambientalistas muertos sólo en los últimos diez años, en sus luchas contra proyectos mineros o petroleros, defendiendo sus tierras y sus aguas). Pero a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables. Deberíamos ser capaces de ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural. Además de combatir las injusticias originadas por el ejercicio de la dominación y la acumulación de riqueza, hablamos de un modelo que asuma la realidad, haga las paces con la naturaleza y posibilite la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra.

 

Una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva. Las consecuencias de no hacer nada –o hacer demasiado poco– nos llevan directamente al colapso social, económico y ecológico. Pero si empezamos hoy, todavía podemos ser las y los protagonistas de una sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta.

 

En diversos lugares de la Península Ibérica y sus islas, y en el verano de 2014

 

Algunos firmantes del manifiesto:

Ada Colau, Alberto Garzón, Antonio Valero, Arcadi Oliveres, Belén Gopegui, Cayo Lara, Enric Duran, Esther Vivas, Joan Herrera, Joan Martínez Alier, José Manuel Naredo, Juantxo López de Uralde, Justa Montero, Marina Albiol, Pablo Iglesias Turrión, Teresa Forcades, Teresa Rodríguez, Xosé Manuel Beiras, Yayo Herrero…

 

 

Lista amplia de firmantes (por orden alfabético):

 

Ada Colau, activista social (PAH, GUANYEM BARCELONA)

Afonso Fernandes, labriego y activista (Véspera de Nada)

Agustín Moreno García, activista social (Marea Verde)

Albert Cuchí, arquitecto, profesor de la UPC

Albert Recio, economista (UAB)

Alberto García-Teresa, activista social (Izquierda Anticapitalista)

Alberto Garzón, economista, diputado por IU

Alberto Matarán, profesor de ciencias ambientales (UGr)

Alejandro López, miembro del consejo de dirección de GoiEner S. Coop

Alejandro Sánchez, director de la Fundación EQUO

Alexandre Carrodeguas, activista ambiental

Alfons Cervera, escritor

Alicia García Ruiz, profesora de filosofía (UB)

Alicia Puleo, profesora de filosofía (UVa)

Alicia Valero, profesora de termodinámica (UniZar)

Álvaro Aguilera, secretario general del PCM

Álvaro Porro, activista social (GUANYEM BARCELONA)

Amaia Pérez Orozco, economista feminista

Amparo Merino Segovia, profesora de derecho del trabajo (UCLM)

Ana Hernando, activista del movimiento feminista

Ana Miranda, europarlamentaria (Bloque Nacionalista Galego)

Ángel Martínez González-Tablas, economista (UCM)

Antón Sánchez, parlamentario por AGE (Alternativa Galega de Esquerda) en el parlamento gallego

Antonio Baylos Grau, profesor de derecho del trabajo (UCLM)

Antonio Campillo, profesor de filosofía (UMa), presidente de la Red Española de Filosofía

Antonio Casado da Rocha, profesor de filosofía (EHU/ UPV)

Antonio Crespo Massieu, escritor

Antonio J. Diéguez Lucena, profesor de filosofía (UMa)

Antonio Orihuela, activista social (CNT)

Antonio Serrano, ingeniero y economista

Antonio Turiel, investigador del CSIC, blog The Oil Crash

Antonio Valero, profesor de termodinámica (UniZar), director de CIRCE

Arcadi Oliveres, economista (UAB y Procés Constituent)

Armando Ojanguren, activista social y militante de Solidaridad Obrera

Artur Sixto Tàpia, biólogo, ex-gestor de transferencia del conocimiento en el CSIC

Beatriz Larraz Iribas, profesora de estadística (UCLM)

Begoña de Bernardo Miño, responsable del “Centro para a Resiliencia Pousadoira”

Begoña Herce Meléndrez, activista neorrural y difusora del peak oil (Véspera de Nada)

Belén Gopegui, escritora

Bibiana Medialdea, economista (PODEMOS)

Carlos de Castro Carranza, profesor de física (UVa)

Carlos Fernández Liria, profesor de filosofía (UCM)

Carlos Montes, ecólogo (UAM)

Carmen Duce Diaz, ingeniera industrial, activista del ecofeminismo (IU)

Carmen Madorrán Ayerra, activista social (IU)

Carmen Magallón, directora del Seminario de Investigación por la Paz de Zaragoza

Carmen Velayos-Castelo, profesora de filosofía (USal)

Cayo Lara, coordinador federal de IU, diputado

César de Vicente Hernando, escritor y teatrólogo

César Rendueles, profesor de sociología (UCM)

Cesar Santiso, concejal de Esquerda Unida – Os Verdes en el ayto. de La Coruña

Comba Campoy, actriz y periodista

Constantino Bértolo, editor y escritor

Cristina Carrasco Bengoa, economista feminista (UB)

Daniel Albarracín, economista (PODEMOS)

Daniel Gómez Cañete, presidente de AEREN (Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos)

David Hernández Castro, Ecosocialistas de la Región de Murcia/IU

David Llistar, Observatori del Deute en la Globalització (ODG)

Dolores Romano, química, activista ecosocial

Domingo Jiménez Beltrán, ex director de la Agencia Europea de Medio Ambiente

Eduard Rodríguez Farré, investigador del CSIC

Eduardo Gutiérrez Benito, economista

Eduardo Peris Mora, profesor de ingeniería de la construcción (UPV)

Elisa Veiga Nicole, jurista, ex-magistrada de la Audiencia Nacional

Emilio García Ladona, investigador del CSIC

Emilio Santiago Muiño, antropólogo social (UAM), activista social (Instituto de Transición Rompe el Círculo)

Endika Zulueta, abogado penalista

Enric Duran, activista de la Cooperativa Integral Catalana

Enric Tello, economista (UB)

Enrique Flores, dibujante

Enrique Jiménez Larrea, abogado, ex-director del IDEA

Enrique Pérez Lijó, sociólogo, militante del Partido da Terra (PT) y Projecto Integral Corunha

Enrique Santiago, abogado, miembro de la ejecutiva federal de IU

Ernest Garcia, sociólogo (UV)

Ernesto J. Suárez Rodríguez, profesor de psicología (ULL)

Esther Velázquez Alonso, economista ecológica (UPO)

Esther Vivas, activista ecosocial (PROCÉS CONSTITUENT)

Eva Garcia Sempere, coordinadora del área de ecología de IU

Eva Solla, diputada de AGE

Federico Aguilera Klink, economista ecológico (ULL)

Fernando A. Frechoso Escudero, profesor de ingeniería eléctrica (UVa)

Fernando Cembranos, psicólogo, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Fernando Gómez Aguilera, director de la Fundación César Manrique

Fernando Prats, arquitecto y urbanista

Florent Marcellesi, activista ecosocial, co-diputado europeo (EQUO)

Francisco Trillo Párraga, profesor de derecho del trabajo (UCLM)

Francisco Sarda Amills, investigador del CSIC, Oil Crash Observatory

Gemma Tarafa, investigadora en salud pública (UPF)

Germán Cano Cuenca, profesor de filosofía (UAH)

Gorka Bueno Mendieta, profesor de tecnología electrónica (UPV/EHU)

Ignacio Funes miembro de la ejecutiva del sindicato ESK

Isabel Balza, profesora de filosofía (UJaen)

Isabel Bermejo, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Isabel Castro, miembro de la ejecutiva del sindicato ESK y responsable de género del mismo

Iñaki Bárcena, politólogo (EHU/ UPV)

Iñaki Olano Goena, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Iñaki Uribarri, economista laboralista, militante del sindikato ESK

Iosu Balmaseda, activista sindical (ESK)

Isaac Rosa, escritor

Isabel Palomera, investigadora en biología marina (Oil Crash Observatory)

Ismael González López, coordinadora Red de Solidaridad Popular

Jaime Gayoso Rodríguez, economista

Jaime Pastor, politólogo (UNED)

Javier Benayas, ecólogo (UAM)

Javier de Lucas, profesor de filosofía del Derecho (UV)

Javier Gutiérrez, economista (UVa)

Joan Benach, investigador en salud pública (UPF)

Joan Herrera, copresidente de ICV, diputado de ICV-EUiA en el parlament de Catalunya

Joan Martínez Alier, economista ecológico (UAB)

Joan Miralles de I. Llobet, profesor (UPF)

Joan Tafalla, miembro de Espai Marx

Joaquim Ballabrera, Oil Crash Observatory (OCO)

Joaquim Sempere, sociólogo ambiental (UB)

Joaquín Aparicio Tovar, profesor de derecho del trabajo (UCLM)

Joaquín Araujo, naturalista y escritor

Joaquin Miras, miembro de Espai Marx

Jordi Pigem, escritor

Jordi Roca Jusmet, economista ecológico (UB)

Jordi Salat, oceanógrafo (CSIC)

Jorge Ozcáriz, consultor medioambiental

Jorge Riechmann, escritor, profesor de la UAM

José Albelda, pintor, profesor de la UPV

José Antonio Valverde Morán, activista ecosocial (Véspera de Nada)

José Bellver, economista ecológico

José Luis Centella, secretario general del PCE, diputado (IU)

José Manuel Naredo, economista ecológico y estadístico

José Manuel Roca, escritor

José María Carrascosa, profesor de bioquímica (UAM)

José María Ripalda, profesor de filosofía (UNED)

Josemi Lorenzo Arribas, historiador y activista de la Plataforma por la Desobediencia Civil

Juan Carlos Mestre, escritor

Juan Carlos Monedero, politólogo, activista social (PODEMOS)

Juan Ramón Capella, profesor de filosofía del derecho (UB), revista mientras tanto

Juantxo López de Uralde, activista ecosocial, coportavoz de EQUO

Justa Montero, activista feminista

Ladislao Martínez López, activista ecosocial (PODEMOS)

Laia Ortiz, diputada de IU/ la Izquierda Plural

Laura Gómez Hernández, politóloga feminista, Directora General de Igualdad de la Diputación Foral de Gipuzkoa (EH-Bildu)

Laura Bugalho Sánchez, sindicalista, activista y pedagoga social

Laura Mora Cabello de Alba, profesora de derecho del trabajo (UCLM)

Lois Pérez Leira, portavoz de “La Izquierda”

Lois Regueira Castro, presidente de Democracia Directa Digital

Lola Santos Fernández, profesora de derecho del trabajo (Universidad de Siena)

Luis González Reyes, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Luis Javier Miguel González, profesor de ingeniería de sistemas y automática (UVa)

Luis M. Jiménez Herrero, ex director del Observatorio de la Sostenibilidad en España, presidente de ASYPYS

Luis Valcarce, ecosocialista y miembro de Alternativa Socialista

Manoel Santos, director de la revista Altermundo

Manolo Monereo, politólogo y activista ecosocial (IU)

Manuel Adrián Almazán, antidesarrollista libertario

Manuel Antonio García-Muñoz Alhambra, profesor de derecho del trabajo (UCLM)

Manuel Casal Lodeiro, activista divulgador del Peak Oil (Véspera de Nada)

Manuel Garí, economista (PODEMOS)

Marga Ferré, coordinadora general de áreas de IU

Margarita Mediavilla, profesora de ingeniería de sistemas y automática (UVa)

María Eugenia Rodríguez Palop, profesora de filosofía del derecho (UC3M)

María González Reyes, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Maria José Castelo, militante del Partido da Terra e ativista da língua galega

María José Guerra Palmero, profesora de filosofía (ULL)

María Xesús Boo, Espazo Ecosocialista Galego

Marian Simon Rojo, profesora de urbanismo (UPM)

Marina Albiol, eurodiputada (IU)

Marino Real Gallego, archivero e historiador

Marta Pascual, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Marta Soler, profesora de ciencias ambientales (US)

Marta Tafalla, profesora de filosofía ((UNED)

Miguel Riera Montesinos, director de El Viejo Topo

Montse Cervera, activista feminista

Nerea Ramírez, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Niall Binns, escritor

Nunzia Castelli, profesora de derecho del trabajo (UCLM)

Nuria del Viso, activista social

Olga Abásolo, socióloga

Orencio Osuna, periodista

Óscar Carpintero, economista ecológico (UVa)

Pablo Iglesias Turrión, politólogo y eurodiputado (PODEMOS)

Paco Segura Castro, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Pedro Ibarra Güell, politólogo (EHU/ UPV)

Pedro Prieto, ingeniero, activista divulgador del Peak Oil (AEREN), miembro de ASPO

Pilar Vega, investigadora ambiental (UCM)

Rafael Hernández del Águila, profesor de ciencias ambientales (UGr)

Rafael Valentín Santo Tomás, Sindicato de Enseñanza de Madrid, CGT

Raúl Camargo Fernández, activista social (Izquierda Anticapitalista)

Raúl Lozano Otero, asociación Touda

Roberto Bermejo, economista ecológico (EHU/ UPV)

Salvador López Arnal, activista ecosocial (Rebelión)

Santiago Alba Rico, escritor

Santiago Álvarez Cantalapiedra, economista

Silvia Fajarnés, abogada

Sira Rego, secretaria de ecología del PCE, concejala de IU en Rivas

Teresa Arenillas, arquitecta, presidenta del Club de Debates Urbanos

Teresa Forcades, teóloga, médico y monja benedictina (Procés Constituent)

Teresa Moure Pereiro, escritora

Teresa Rodríguez, activista social y eurodiputada (PODEMOS)

Tom Kucharz, activista social (Ecologistas en Acción)

Tomás Rodríguez Villasante, investigador social

Toni Lodeiro Zas, divulgador de alternativas en consumo consciente

Toño Hernández, miembro de la comisión gestora del Mercado Social de Madrid

Txejo Ortega, miembro de la ejecutiva del sindicato ESK

Vicente Manzano-Arrondo, profesor de psicología (US)

Xabier Vázquez Pumariño, biólogo, ornitólogo y consultor ambiental

Xan Duro (Espazo Ecosocialista Galego)

Xavier Simón Fernández, economista ecológico (UVigo)

Xoán Doldán, economista ecológico (USC)

Xosé Manuel Beiras Torrado, portavoz de Anova-IN y parlamentario de AGE en el parlamento gallego

Yayo (Sagrario) Herrero López, activista ecosocial (Ecologistas en Acción)

Yolanda Díaz, vicevoceira de AGE, coordinadora de EU

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Con bloques Cádiz no es América

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2014 a las 7:36

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Cortesía de Javi Osuna. En contra de lo que dice Vargas Llosa, si Cádiz termina rodeada de bloques como quisiera Javier de Torre, perdería su semejanza con Cartagena, San Juan La Habana o Veracruz.

Crustáceo de la Ínsula. Por Javier Osuna

Fernando Santiago Muñoz | 13 de mayo de 2014 a las 9:10

Esto de que una empresa diga ser propietaria de los derechos de Camarón de la Isla no deja de tener su gracia. Aquí Javi Osuna entra de lleno en lo chocante que es que alguien diga ser dueño del nombre de un bichito que se coge en los esteros. Una empresa de nombre imposible, Bellowgroup, a la que la oposición municipal le ha prestado altavoz con la idea, supongo, de desgastar al Equipo de Gobierno.  Los extraños compañeros de cama que hace la política. En adelante hay que andarse con cuidado. ¿Y si crustáceo también está ya registrado? Nunca se sabe lo que uno puede escribir no vaya a ser que una empresa se haya adelantado y se haya quedado con los derechos.

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Genial Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 13 de abril de 2014 a las 10:28

TONTO DE CAPIROTE

No pude escuchar a Pérez Godoy dando su pregón de Semana Santa, y cuando digo no pude, quiero decir literalmente que no fui capaz de soportar ni dos minutos el tono melifluo y los aires de rapsoda del pregonero, del vocero, que es como se dice en estos lares. Bastante tuve con ver cómo Antonio Moreno Pozo entregaba las partituras de una marcha que le habían encargado al presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías Martín José García, acto que, dicho sea de paso, tardé un rato en comprender. Pero leí el pregón, eso sí. Lo leí entero. Porque si hay algo que me desarma es la prosa florida y hueca de los pregones, sea de lo que sea el pregón. Y no estuvo mal el salesiano, la verdad. Por lo menos, se apartó un poco del rollo acostumbrado, de la loa, de la frase hecha y del retruécano habitual del periodismo cofrade -si es que existe un periodismo cofrade- y esas cosas tipo «injusta sentencia pero con buen fin».

Hubo algo, sin embargo, en la intervención de Pérez Godoy que se escapaba del guion establecido. Algo que, tal vez sin quererlo, ponía el dedo justamente en la llaga purulenta e infectada de las cofradías que son, al fin y al cabo, las que organizan el cotarro semanasantero. «No más denuncias ni más corporaciones en los juzgados», dijo el salesiano para escándalo del respetable que no está metido en el mundillo cofrade. ¿Denuncias?, ¿juzgados?, dirá usted. Sí. Al parecer, lo más normal en el mundo cofrade es verse envuelto en escándalos, acusaciones, malversaciones de fondos, desapariciones de enseres y túnicas, guantazos en plena calle, cuernos, amores prohibidos. en fin, la vida misma. Tan normal, que incluso la peña de cargadores El Pájaro incluía en su semana de actos culturales una mesa redonda bajo el sugerente título ‘¿Las cofradías en los juzgados?’. Y es que, mucho me temo, estos cofrades están, como los romanos de Astérix, locos perdidos.

Porque, a diferencia del mundo del carnaval, donde las puñaladas se dan como tarjeta de visita, el mundo de las cofradías presenta una particularidad digna de un estudio antropológico. Basta con echar un vistazo a los altares de culto para comprender que la máquina del tiempo es el medio de transporte más utilizado entre los capillitas. Esas imágenes subidas en alturas imposibles, con una cantidad ingente de velas y trapos y acompañadas por personajes secundarios sacados el baúl de los recuerdos de cualquier sacristía, esos túnicos bordados y esas camisas con gemelos como si el Cristo fuera al Holliday en vez de al Calvario. Esa profusión de carteles, de traslados, de vía crucis, de coronas dolorosas, de besamanos, besapiés. todo cada vez más alejado del tiempo actual, y lo más preocupante, cada vez más alejado del verdadero sentido que tiene la Semana Santa para los cristianos de verdad, no para los de escaparate de Eutimio.

Será el incienso que, como decía la chirigota de Javier Osuna, los vuelve tontos de capirote. Si no, no me explico cómo pueden hacerse estudios pormenorizados sobre la frecuencia y el número de penitentes que deberían pasar cada día por la carrera oficial. Sí, sí, no se ría, que está publicado. Un estudio que emplea un sistema de cálculo «muy sencillo, primero estableceremos una media diaria ideal de número de penitentes por minuto, la cual se obtiene al dividir el total de penitentes de la jornada entre el tiempo total de paso desde la primera cruz de guía hasta el último paso de cada jornada. Seguidamente realizaremos la media en cuanto al número de penitentes que pasan de cada cofradía por minuto, la cual se obtiene al dividir el número de penitentes por el tiempo asignado de cada cofradía. Si comparamos los penitentes por minuto de media ideal con los reales se ve claramente a las que le sobra tiempo y a las que les falta. Para hacerlo más exacto, al tiempo asignado al total de la cofradía le hemos restado 5 minutos por cada banda que lleven en su cortejo, para obtener el tiempo real en función del número de penitentes» (Universo Gaditano dixit). Ahí lo tienen. Disculpe la extensión de la cita, sobre todo si no la entiende. Yo tampoco, por si le sirve de consuelo.

Como tampoco entiendo qué hacía el pasado miércoles el Cristo de la Santa Cena con una boba de pan en la puerta de Santo Domingo -cosas de las bolsas de caridad-, como si anunciara los picos brasileños, ni por qué una cofradía es la que se tiene que encargar de cuidar los geranios municipales del barrio de la Viña. No entiendo que se haga un debate, con un lleno de público absoluto, por cierto, bajo el título ‘El relevo, ¿necesidad o lucro?’ -un tema, como verá, apasionante- donde se decían cosas como, «Los pasos en Cádiz, al hombro, con horquilla y lo que cada uno quiera hacer con su cinturita es su problema». Ni entiendo cómo se abarata el mensaje evangélico de esta manera.

A lo mejor me equivoco, puede ser. Pero ya sabe usted que una imagen vale más que mil palabras, y la imagen que da el mundo cofrade en esta ciudad no es precisamente de aplauso. Porque si de lo que se trata es de hacer espectáculos de luz y sonido en las calles lo hacen bien, atraen al público y Antonio de María puede hacer sus estadísticas a la alza, pero si con esto pretenden otra cosa, será mejor que Dios nos coja confesados.

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Mañana se presenta “Historias del Café”

Fernando Santiago Muñoz | 13 de marzo de 2014 a las 16:03

maxresdefaultA las 9 en el Café de Levante se presenta mañana el libro con los  ganadores del I Concurso de realtos cortos que lleva el nombre de este reputado establecimiento de la calle Rosario. Introducción de Javi Osuna y los relatos de Pepe Landi,  Marina Moreno y Pedro Espinosa. Prólogo de Tere Torres, la propietaria del Café, y un relato inicial de Felipe Benítez Reyes. El diseño y la maquetación la han realizado  www.elchinoviene.com

El jurado estaba presidido por Javier Osuna y compuesto por Yolanda Vallejo, María Iglesias, Tamara García, Josela Maturana, Juanjo Téllez, Alejandro Luque, Javier Vela y Pedro Rivera. Javi Osuna en su introducción hace una breve reseña de los cafés de Cádiz y Tere Torres en el prólogo cuenta el germen del Concurso.

“La primera vez que vi a Carmela, estaba desnuda”(Landi)

“Cuando la conocí atardecía con esa desgana propia de los domingos, quejumrosa y vacía”(Marina Romero)

“La conocí en el Café de Levante. Entonces servía los cafés”(Pedro Espinosa)

Espléndida iniciativa a la que solo cabe desear continuidad porque el éxito ya lo ha cosechado.

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Pasarela Croqueta en Cosas de Comé

Fernando Santiago Muñoz | 10 de marzo de 2014 a las 7:35

El croquetólogo Joaquín Junquera, miembro de número del Grupo Gastronómico Gaditano, observa una fuente de croquetas ibéricas. Por la cara el científico parece estar ejecutando una cuenta mental ¿a cuantas toco? Foto: Cosasdecome

Texto: Pepe Monforte

La moda croqueta 2014 será de formas ovoides, sin muchos complementos. Parece que la tendencia de poner salsas pa mojá al lao pasa a ser un “vintage”. Se llevan solas, exentas, sin maquillar, rubitas y de uno o dos bocaos, no más. Para los croquetólogos reunidos en Pasarela Croqueta el pasado martes este “adelgazamiento” de la croqueta es un símbolo más de que estamos saliendo de la crisis, como apostola Rajoy, un gran amante de las croquetas “de sobre”. “El croquetón quita hambres ya no es tendencia, volvemos a lo pitiminí”, señaló el ideólogo de este encuentro, el tapatólogo y miembro del Grupo Gastronómico Gaditano, Julio de La Torre.

La pasarela mostró también que se llevan los tropezones diluidos en la masa, casi etéreos, confundidos con la bechamel para hacer la croqueta más vaporosa. En las croquetas del puchero ya no se muestran los muslos…de pollo. Se lleva el modelo “Rouco”, empanados por debajo de la rodilla. Un hecho llamativo, entre las doce croquetas que desfilaron en esta pasarela de “alta croquetería”  no hubo ninguna  de chocos en su tinta, la croqueta de moda. ¿Es el comienzo de un cambio de tendencia?. Para el croquetólogo Casto Palacios, uno de los triunfadores de la noche con sus “minipinpuá de ibéricos” no cabe duda. Palacios señala “El negro choco en su tinta está totalmente out, como llevar un pirsing en la nariz. Lo chik, la tendencia, es ir al negro morcilla, preferiblemente de la Sierra…que se repite menos”.

La noche prometía. Con una Cruzcampo reserva como música de fondo Julio de la Torre contaba el día en que retó a su colega Javier Osuna, otro croquetólogo presente en la pasarela, a ver quien era capaz de comerse más shangüis de pollo de tres pisos de los del Wimpy, un local famoso en esta modalidad gastronómica de características engollipantes. Aquella noche Osuna se transformó en una especie de Messi a lo shangüista y se metió “pa entro” 6 ejemplares, huevo y morterá de mayonesa, incluidos.

Con estas “hazañas” y 12 croquetas por delante, como los apostoles en la cena del de Nazaret, cabía esperar algo grande.

Modelo “Croquetas de bacalao” del diseñador Manolo Fernández Trujillo. Observese el casi imperceptible perejil y la elegancia del reventón de la croqueta del centro. Foto: Cosasdecome.

 

 

El pasado martes se constituía en el bar Terraza de Cádiz, a iniciativa del Grupo Gastronomico Gaditano, el Instituto San Croque, un observatorio sobre la evolución de la croqueta. El grupo había convocado para la ocasión a una serie de expertos en la materia (diseñadores de rellenos, cazadores de tendencias, teóricos de la fritura y “personal croquets”, la última moda en Nueva York, la de contratar a un experto que te dice cuales son las croquetas que debes servir en una cena para que te hagan juego con el color de las cortinas.

La pasarela se abrió con dos espectaculares creaciones de Manolo Fernández Trujillo. Fernández Trujillo está considerado como el mayor experto mundial en croquetas “tubistas”, nombre técnico con el que se conoce a las croquetas del freidor por su aspecto cilíndrico, de tubo, y no ovoide. Las croquetas del freidor siempre han sido definidas como grandes novelas de ficción, porque jamás nadie les ha visto el bacalo que anuncian que llevan dentro.  F.T., su nombre artístico, abrió la pasarela, cubierta con un respetuoso mantel blanco, con unos croquetones de espinacas embellecidas con crocantes tropezones de piñones y otras de bacalao.

Eran croquetas de lo meno cuatro bocaos (18 si hablamos de una niña milindri), bien rellenas, “empetás”, como iban antiguamente los autobuses urbanos en Cádiz. Ahora con los que quedan viviendo en la ciudad no se llena ni un microbus de Rico. El croquetólogo intervino para realizar un sesudo análisis de la influencia de las crisis económicas sobre los empanados. En este sentido destacó que “la crisis de los 90 nos dejó la bombita picante, un albondigón relleno de papa cocia que te dejaba en situación de eruto permanente. Te jartaban pa 3 días, el que te la comías y los dos que te llevabas repitiéndolas.  La crisis del siglo XXI nos está trayendo grandes croquetones del puchero. Vamos es que se revienta una y vuelve a inundarse Cádiz, como en el maremoto. Solamente que la Virgencita de la Palma en vez de parar las aguas iba a parar una bechamel…¿no es bonito para el pregón de Semana Santa? se preguntó: “Virgencita guapa, virgencita marinera, que salvaste a Cádiz de ajogarse en una bechamela”.

Galeras y morralla

El segundo pase, muy aplaudido, estuvo a cargo de Pelayo García, el propietario del Bar Terraza. El presentador las definió como “esfervescencia de huevas” ya que las croquetas de galeras tenían unos visibles tropezones de huevas de este marisco, considerado hasta hace poco como la cigala de los pobres. La cosa siguió marinera. Intervino el biógrafo oficial del creador de la Tapatología Edmun Sorensen, el periodista Pepe Monforte, quien hizo un homenaje al carácter de la croqueta como “sobrera”, es decir como alimento que se realiza a partir de sobras. Confeccionó las ovoides con pescado de morralla, el que se vende barato y que se dedica, habitualmente, para hacer caldos. El erudito croquetal, que es un poco cursi, definió su creación como  “un crocante envoltorio huevado y panado que deja entrever una bechamel blanco roto con asimetrías romboidal carmesí”, dicho con menos pamplinas: croquetas de pescao con pimientos del piquillo. Efectivamente…son morralla, dijo uno cachondeándose del biografo de Sorensen.

Las croquetas “afrancesadas” de Luis Baltar, con foie y manzana. Foto: Cosasdecome

 

 

Luis Baltar, ingeniero croquetista doctorado en Wichita, trajo el lujo francés a la pasarela al presentar unas cocletas de foie con virutas de manzana. El conjunto se presentaba con una salsa para mojar de frutos rojos, un toque de canela e hierbabuena, pero aunque la croqueta se vista de seda, croqueta se queda. La afrancesada croqueta de Baltar gustó especialmente a los analistas croqueteriles por la melosidad del conjunto y el buen entendimiento entre lo salado y lo dulce.  “Perfecto para un cóctel de media tarde”, puntualizó el cazador de tendencias croqueteriles y dentista de Cádiz en sus ratos libres, Marcos Zilberman. Las opiniones de Zilberman son muy esperadas entre los croquetólogos y su columna “Bechamel mucho” en la revista “Diez Croquetas” son muy seguidas. Aún recuerdan en Maheso  cuando Zilberman largó contra el “microcroquetismo imperante”, en un artículo que lanzó sobre los “mahesitos”, aquellas croquetas pequeñas congelati que causaron furor en el siglo XX, de las que dijo que sabían a borrasca en la Cuenca Cantábrica.

Por la pasarela también pasaron croquetas con nombre de comparsa de Benamejí: “Duelos y quebrantos”, que llevaban, como el famoso plato manchego, chorizo, huevo revuelto y tocino por dentro, croquetas de ibéricos, de morcilla…pero todo el mundo esperaba, como en la pasarala Cibeles, cuando salen los trajes de novia, las grandes protagonistas: las croquetas del puchero, las que Dios, si hubiera sido liador de croquetas en vez de creador de universos, hubiera hecho el séptimo día.

Las del puchero

Dos eminentes croquetólogos se atrevieron con la especialidad. Javi Osuna, el recordman mundial de shangüis de pollo, desfiló con unas croquetas del puchero a las que les colocó, a modo de velo nupcial, un chorrito de Solera 1847. Osuna optó por una masa “anitropezónica” en la que todos los ingredientes formaban un todo croqueteril.

El clásico de los clásicos, El eminente tapatólogo Carlos Spínola, cosió para los presentes en vez de con aguja e hilo, con huevo batido y pan rallao, unas croquetas de puchero con unos visibles tropezones de pollo. Evidentmente no le metió ni un crujiente de su cresta, ni les puso por encima caramelo al PX, ni metió las croquetas en arró en blanco, para decir que es sushi del puchero. Especialmente emocionado aplaudió el presidente del Grupo Gastronómico Gaditano, Pepe Pérez Moreno, autor del ensayo “Leche o caldo, la eterna disyuntiva” en la que filosofa en un tratado de 550 folios (tamaño San Jacobo) sobre cual es el líquido ideal para la masa de las croquetas del puchero. Moreno se hizo famoso en este ensayo por su sorprendente final. “Que impere la libertad, ponle caldo de gallina, o ponle leche semidesnatada, lo que tú quieras. Ahora si, si haces las croquetas para los consejeros de Bankia…ponle mejor que caldo, lejía de los 3 Sietes”.

Pero a los reunidos aún les quedaba la sorpresa, el desfile de la artista invitada, la diseñadora afincada en Puerto Real, Paqui Cea, representada en el acto por su manager, Fernando Santiago, un “teórico de la croqueta”, al que sus críticos echan en cara no haber liado una en su vida. Cea sorprendió a los presentes con unas croquetas de chocolate que abrigó no con el tradicional pan rallao, sino con unas galletas picadas. Todos, incluso el crítico croquetista del Croquechinton Post, Rafael Pául, aplaudieron en pie. “Po ya es raro que aplaude este -señaló por lo bajini el experto en densidad de bechameles Manolo Maestre-  porque es mu agarrao. Cuando le ponen las raciones de puntillitas, les cuenta los bigotes a los bichos, por si le han quitado alguno”.

El conocido analista de rebozados de huevo y empanados ligeros, José Antoni Lambiris, que participó en el encuentro con unas ovoides de foie y queso, fotografió de esta atractiva manera a las croquetas de chocolate de Paqui Cea.

 

 

Los reunidos redactaron un informe final de 3 puntos:

1. Fijar una reunión anual del Instituto San Croque para dictar las tendencias croqueteriles de cada año.

2. Pedir una subvención a la Junta de Andalucía (únicamente con la finalidad de ser luego inspeccionados por la jueza Alaya).

3. Solicitar a la Onu la consideración del flamenquín como evolución de la croqueta porque tienen el mismo ADN, al fin y al cabo el flamenquin es una croqueta estirada.

Lo suyo hubiera sido terminar la pasarela desfilando todos los presentes por lo alto de la mesa y cantando aquello de “Gracias por venir” pero afortunadamente fueron conscientes de que no tenían muslos para lucir mayas y medias de red.

La primera reunión anual del Instituto San Croque ha tenido una importante trascendencia en la prensa croquetista (hay también prensa croquetera…pero esa habla de otras cosas). Ponemos enlaces a los artículos publicados:

Agria polémica entre los croquetólogos Marcos Zilberman y Javier Osuna en el blog “Con la venia” de Fernando Santiago: Pinchar aquí

Espectacular video del National Croquetografic, fimaldo por Carlos Spínola, donde se glosa el encuentro científico. Pinchar aquí.

Más casos interesantes de Croquetología, aquí.

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Cumbre Croquetológica Mundial

Fernando Santiago Muñoz | 6 de marzo de 2014 a las 7:35

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Bajo los auspicios del Grupo Gastronómico Gaditano se reunió en el Terraza la International Croquette Summit , momento fundacional de la ciencia de la Croquetología. Disertó a tal efecto el profesor doctor Don Marcos Zilberman que hizo una brillante exposición de su Tratado de Croquetología y apuntó unos avanzances del que será el segundo volumen sobre esta nueva ciencia. El Massachussets Institut of Technologies ha confirmado la incorporación de tal materia a sus planes de estudio e incluso Nicholas Negroponte, promotor del Media Lab del MIT ha confirmado una lídea de investigación al respecto.

El ideólogo de la nueva ciencia propuso a la entregada audiencia la petición formal de todo tipo de subvenciones con que financiar la próxima cumbre al objeto de hacer realidad los fundamentos de la Croquetología y conciliar en un acto a los croqueteros y a los croquetismas, movientos complementarios que , según el profesor Zilberman, deben cooperar. De hecho se ofreció como ejemplo de croquetero y croquetista alabando enfáticamente las croquetas de espinacas de Manuel Fernández Trujillo y poniéndose como ejemplo ya que se iba a ir sin pagar. En la foto un momento del acto y unas fotos de las croquetas de bacalao de Fernández Trujillo y las de chocolate de Paqui Cea. Presentes, entre otros, Javier Osuna, Rafael Paúl, Carlos Spínola, Julio de la Torre. Se degustaron croquetas de galeras, de morralla, de duelos y quebrantos, de foie y queso, de pato y manzana, de espinacas, de bacalao, de crema pastalera con manzana y de chocolate, entre otras numerosas variedades dispuestas para su degustación .

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Pepe Landi gana el concurso de relatos del Café de Levante

Fernando Santiago Muñoz | 28 de diciembre de 2013 a las 8:53

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·Los trabajos de Marina Moreno Pérez de Lastra y Pedro Espinosa Coucheiro han sido galardonados con el segundo y tercer premio, respectivamente.

·El jurado emitió su veredicto el pasado jueves, 26 de diciembre en los salones del Bar Terraza de Cádiz, en presencia del iniciador del relato, Felipe Benítez Reyes

 

 

Un total de 65 trabajos han participado en la primera edición del Concurso de Relatos Cortos «Historias del Café», convocado por el Café de Levante. Textos procedentes de Cádiz, El Puerto, Jerez, Chiclana, Puerto Real, San Fernando, Rota, Conil y Ubrique han concurrido al mismo desde la provincia, aunque también ha habido una notable participación nacional, con relatos provenientes de Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Huelva o Cartagena, e internacional, con textos recibidos desde Montevideo, Boyacá (Colombia), Los Ángeles o Ciudad de México.

 

El jurado, presidido por Javier Osuna y compuesto por Tamara García del Valle, Juan José Téllez, Yolanda Vallejo, Javier Vela y María Iglesias, ha resuelto conceder el primer premio a José Landi Gragera, otorgando a los trabajos de Marina Moreno Pérez de Lastra y Pedro Espinosa Coucheiro el segundo y tercer premio, respectivamente. En el acto del fallo también estuvo presente, con voz pero sin voto, Felipe Benítez Reyes, quien ha sido este año el encargado de iniciar el relato que los concursantes debían continuar. El jurado ha valorado «la audacia verbal y estilística con que el galardonado ha sabido poner en pie, sin demorarse en vicios costumbristas, una historia de facas y traiciones que nos lleva hasta el Cádiz de los años 40».

 

Los trabajos premiados serán leídos y presentados por sus autores en el Café de Levante en un acto oficiado por Teresa Torres, responsable de la iniciativa. En las próximas fechas, además, un jurado compuesto por José Antonio Vera Luque, Josela Maturana, José Luis Porquicho, Pedro Rivera y Alejandro Luque, elegirá entre los galardonados al autor que, a su juicio, sea valedor del «Premio Clientes del Café».

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Mariana Cornejo por Javi Osuna.

Fernando Santiago Muñoz | 7 de noviembre de 2013 a las 13:27

MarianaMariana Cornejo, la artista; Mariana de Cádiz, representaba la medida exacta, el canon estándar de un concepto susceptible de medición en el flamenco: el sello de una escuela. Cuando se habla de una escuela (en este caso, la de Cádiz), se habla de una forma rítmica inequívoca; de una afinación también específica y también inequívoca; de un acento identificativo; de un soniquete (los jazzistas le llaman swing) harto reconocible, que hace distinguirlo de otras escuelas, otros marchamos que, aún con apariencia de idénticos compases y tiempos, su sonido y resultado final son –forzosamente– diferentes y, por tanto, muy singulares. Hay una característica innata en la Escuela de Cádiz, compartida y coincidente, además, con la Escuela de Jerez, y ésta es su compás y su cuadratura. Compás, absolutamente endiablado, veloz, redondo (y sin embargo cuadrado), vertical… Es la misma que asombró a los músicos británicos de la Royal Philharmonic Orquesta, cuando Camarón, por testigo Ricardo Pachón, desafió a la claqueta de Abey Road y ésta le dio la razón rítmica, exacta y matemática, como en la obra “El compás tiene que ser matemático”, del francés, Philippe Donnier, cuando José grababa Dicen de mí / que me amenaza el tiempo; tiempo de seguiriyas, que evolucionó a bulerías y desconcertó a formados músicos británicos. 
 
Hay una expresión entre los flamenquitos que lo define a la perfección, y es el ser y estar: “pasado de compás”. Mariana estaba pasadísima de compás, como lo estuvieron todos los antecesores de su Escuela desde que el arte flamenco asomó sus hechuras en el espacio y en el tiempo de la ínsula gaditana y sus Puertos de Santa María, Real, Chiclana de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y Real Isla de León.
 
Con la misma intención que enólogos y sumilleres nos recomiendan percibir los matices infinitesimales de un vino y la huella de aromas y sabores específicos; en la “cata” del cante de Mariana hay, en su boca, aroma y paso, matices de La Perla; detallitos de Manolo Vargas, aromas de María Sabina y Rosa la Papera. Vista, olfato y gusto nos hace percibir la parte estética de su cante, sus aromas indianos; afrocubanos y el gusto; ése regusto ultramarino de Cádiz, con aires salados del salinar, dulces, como el pan de su soleá de Cádiz, y compatibles y coexistentes con la dureza de madera vieja y curtida, en romances, corridos y seguiriyas. 
 
La vista, asimismo, nos conduce a contemplar una faceta intrínseca de la Escuela gaditana: su interacción con el público; su teatralidad, la oratoria, su charla participativa y desenfadada con el auditorio, concepto inexistente en otras escuelas; y ahí es donde asoman los hechos pretéritos, los matices de vis cómica de Pericón de Cádiz, que fue chulo de un pulpo; de El Beni de Cádiz, filósofo de la calle Hércules; del Cojo Peroche, con media lengua de gracia a esportones; de Diego Antúnez, proveedor oficial de chistes del rey Alfonso XIII; de Curro Dulce, ocurrentísimo en El Matadero y de Ignacio Espeleta, cuya surrealista oratoria encandilaba a Sánchez Mejías y a Lorca, tanto como su tarratrán.
 
Hay un pesimismo latente y generalizado cuando la maestría se nos va y una enorme (e inevitable) sensación de orfandad. Los flamencos y flamencólogos siempre han pensado que el género estaba en trance de desaparición. Antonio Machado Demófilo y todos sus coetáneos, así ya lo creían en 1881. El tiempo ha desmentido a la leyenda, por tanto al Padre del Folcklore. El flamenco, no sólo no ha muerto, sino que, más vivo que nunca, ha perpetuado sus peculiares escuelas, a lo largo de casi doscientos años. Por eso soy tremendamente optimista en que la escuela continuará, a pesar de que hoy lloremos la  triste pérdida de su maestra. Hay eslabones y hubo cadena de transmisión. Y la habrá. El panorama actual sigue manifestando los mismos aromas, los mismos matices, envejecidos en barricas de roble gaditano y de juventud, de David Palomar, Raúl Gálvez, May Fernández, Brenda García, Anabel Rivera, Paco Reyes, Samara Montañés, Niño de Sola… de ustedes y sólo de ustedes depende.
 
Mariana Cornejo Sánchez, la persona, la del barrio de La Libertad; la que me hablaba de pucheros y de varices, es la que más me duele perder; sobre la que más me cuesta escribir y la que más admiración me producía. Era Mariana, como su abuela del Balón, matriarca gaditana, harto generosa y harto sencilla. Un legado infinitamente más valioso todavía que el anterior y que siempre llevaré en mi corazón.
 

La foto es de Kiki

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2015. La croquetada

Fernando Santiago Muñoz | 18 de octubre de 2013 a las 9:00

(Crónica de Ignacio Casas de Ciria)

Tras la inauguración del nuevo puente se ofreció un canapé a un selecto grupo de asistentes. La cremè de la cremè de la sociedad civil gaditana departió amigablemente. Los más solicitados eran los tres presidentes vitalicios de otras tantas entidades gaditanas cuyo cargo había sido confirmado para siempre por sus socios: Miguel Nuche (que no encontró a nadie a quien largarle las deudas del Casino), Ignacio Moreno (según dijo él mismo, se lo pidieron con lágrimas en los ojos) y Miguel Villanueva (ataviado con una camisa hawaiana y gafas de sol más pendiente de chequear de arriba abajo al auditorio). En un rincón, sentadas en una mesa, Pitita, Piluca, Tati, Nani y Pototi inauguraban la temporada oficial de croquetadas ante un chocolate caliente y picatostes servido por una camarera con cofia y delantal de la empresa de Kiko de la Serna, que ha desplazado a Pablo Grosso a la hora de servir los canapés oficiales gracias a la compostura del servicio. En otra esquina, un grupo de pijoflautas de Vistahermosa vestidos de blanco.

Asistieron al ágape una nutrida representación del mundo cofrade gaditano: el clan Posada al completo acompañados del director espiritual conocido por Padre Alicates que lucía un terno de El Corte Inglés del que se veía colgar la etiqueta. Martín José derramó unas lágrimas a la vista de José Blas, Juan Manzorro y el nuevo obispo de la diócesis Marco Antonio Huelga nombrado por el nuevo papa Benedicto XVII antes monseñor Rouco. Todos se preguntaban por el café que provocó la muerte del último papa. En una esquina el anterior obispo Rafael Zornoza escuchaba en confesión a Javier López Luna. Un grupo de cadistas (Luis Mora, Fernando Estrella, Moncho y el Guaperas, entre otros) comentaban la vuelta de Antonio Muñoz a la propiedad del Cádiz . En otro corrillo un grupo de gente del carnaval proponían que se pusieran estrellas a lo largo del nuevo puente. Estaban Julio Pardo, el Libi y el Yuyu comentando la dieta que habían empezado, Antonio Martín que había perdido su sombrero con el viento. Quico Zamora comenzó a cantar, Manuel Izco declamó unos versos y Javier Osuna lo tuiteó.

Diario de Cádiz

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Echamos de menos a Pedro Geraldía

Fernando Santiago Muñoz | 26 de septiembre de 2013 a las 10:11

IMG_2660 copiaFoto electoral de IU año 1995. Veo a Pedro Geraldía y pienso que le echo mucho de menos. Me manda la foto Javier Osuna, que tiene el síndrome Diógenes, como Sendero Luminoso, y lo guarda todo, incluso los durse. Ya por entonces se veía la propensión del difunto sindicalista de la glorieta a encabezar una lista, a pesar de que había perdido la votación.

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Martín Ferrand y Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 30 de agosto de 2013 a las 16:34

En la muerte de Manuel Martín Ferrand quisiera recordar su relación con la ciudad a partir de haber hecho las prácticas en este Diario. Cuentan que a Martín Ferrand le gustaba , al terminar la faena en la redacción(en aquella época se acababa de madrugada y los talleres estaban justo al lado) coger una mano de periódicos e ir a venderlos. Por aquel tiempo la calidad del papel, de la tinta y de la rotativa era muy deficiente y el periódico manchaba mucho, motivo por el cual Martín Ferrand usaba una resma de papel en blanco para no ensuciarse. Cuentan que fue a vender periódicos a la estación de tren y al ofrecerle un ejemplar a una mujer esta le respondió que era analfabeta, a lo que rápido de reflejos contestó el periodista: “No se preocupe, señora, también tenemos periódicos para los que no saben leer” y le ofreció la resma.

Aquí el apunte realizado en el libro de  Javier Osuna  sobre”Periodismo y carnaval” editado por la APC:

MARTÍN FERRAND: UN BECARIO DE LUJO.

Una figura periodística decisiva se estaba formando en la Escuela Oficial de Periodismo y llegaba a la redacción de Diario de Cádiz en el verano de 1961, para realizar las preceptivas prácticas con las que culminaba el plan de estudios en aquella época.

Manuel Martín Ferrand, número uno de su promoción y, con el tiempo una de las plumas y voces más valoradas del panorama de la comunicación española[1], no sólo escribía para el decano de la prensa local, sino que enviaba reportajes sobre temas gaditanos a los diarios Informaciones, Pueblo, Alerta y Nueva España, junto a sus colaboraciones en las revistas gaditanas Batalla y Cádiz, Estación Veraniega; además de colaborar, primero en Radio Cádiz y, más tarde, en Radio Juventud de Cádiz.

El 31 de enero de 1962 Manuel Martín Ferrand se dirigía por escrito al concejal Vicente del Moral solicitando la mayor información posible sobre las Fiestas Típicas para realizar un reportaje y al mismo tiempo le pedía una subvención “con la que ayudarme en los gastos de desplazamiento y hospedaje que se han de ocasionar en mi visita a Cádiz para las próximas fiestas”.

Martín Ferrand recalcaba que, si bien es cierto que el viaje iba a ser de tipo profesional al ir como enviado de algunas publicaciones diarias y semanales, “es sabida la escasez de medios en que se mueve la clase periodística para su ejercicio profesional. Esta escasez es la que me hace solicitar este señalado favor. Favor que, por otra parte, yo trataría de corresponder en la medida de mis fuerzas poniendo bien de relieve, en las cuartillas que desde allí escriba, las excelencias de la villa gaditana”[


[1] Según un estudio de influencias de los medios de comunicación en la opinión pública española, elaborado por Ibérica de Comunicación Análisis e Información (Ibecom), Manuel Martín Ferrand figuraba entre los diez columnistas de prensa

más leídos.

[2] A.H.M. Caja número 3.361.

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Con el caray… cosas que pasan en Cái por Rafael Román

Fernando Santiago Muñoz | 28 de agosto de 2013 a las 11:28

Se iba el verano con Bárcenas, Siria, Ere y el Peñón de Gibraltar pero las cosas que pasan en Cái han dejado en pañales a los demás asuntos trascendentales para este país. (En este caso, España).

Javier Osuna publicó en sus Fardos de Pericón (mayo 2013), uno con el título de “¡Caray con los fastos del 12! Origen de una bulería.” Narra la frustración de la conmemoración de los Centenarios de las Cortes de Cádiz. Decepción en el primero, desengaño en el segundo. La bulería de la que habla es la que creó el chiclanero Francisco de Llames, autor de “La murga del siglo XX”, que en 1912 sacó “Los autómatas Maggrín”, que incluía a artistas flamencos, y cantaron los fastos con el famosísimo “Ay caray, caray, caray/ que mire uste que fiestas/ que va a haber en Cái/ que ni las hambres la vamos a sentir/ qué mire usté qué gracia tiene este país”. (En este caso, Cádiz).

La que se ha armado con las hambres, el comer, el pedir y Twitter. La primera edil de Cádiz se metió, por la forzada suspensión del homenaje a un concejal, en el charco de mezclar necesidades sociales y Twitter. Y lo peor: “¡Tanto Twitter y tanta opinión!” Mejor sería no haberlo dicho nunca. Hoy Twitter, Facebook, Whatsapp, o Internet en casa o en el teléfono no es un lujo asiático. Es una pasada esa crítica al objetivo de todos los gobiernos democráticos de generalizar Internet y el acceso a las redes sociales, por cierto, pagando, no como los ilustres ofendidos. Es más, es contradictoria con la actuación del Ayuntamiento que tiene Wifi público en muchas plazas de Cádiz. No se entiende, salvo que sea sólo para los turistas, pero no para los gaditanos, que son los que lo pagan a través de la empresa Cadiz Conecta -sociedad municipal de nuevas tecnologías-, la de las pantallas LED y los anuncios a tutiplén. Ahora tiene en contratación una Plataforma Tecnológica, por importe de 1.300.000 E. ¿Para quién se hace? ¿Para los que tienen de todo? Los demás, ¡a callar! Aunque -quede claro- insultos y amenazas, ¡a nadie!

Lo que resulta extraordinariamente caro es el recibo bimensual de Aguas de Cádiz y Eléctrica de Cádiz, no Twiter o Whatssap. Te dan dos puñaladas aunque estés casi a oscuras en la casa o ni abras el grifo. Pero esas empresas son las financiadoras de cualquier ocurrencia municipal. Lo dicho. Ay, con el caray, caray, estas son las cosas que pasan en Cái.

Diario de Cádiz

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Ven a bailar al son de los crótalos de la Bética

Fernando Santiago Muñoz | 20 de agosto de 2013 a las 9:57

 

040aphroditecallipygosSobre el baile en Los Fardos de Pericón.. Desde aquí quiero denuncia la actitud de Javier Osuna que sigue sin aportar la bandeja de durse comprometida. Un descaro. Inaceptable.

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Los Pecos de Badajoz con Don Javier

Fernando Santiago Muñoz | 28 de julio de 2013 a las 17:29

Cortesía de Javi Osuna.

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El flamenco de Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 21 de julio de 2013 a las 13:44

Arcadi Espada rememora hoy en su blog la tarde que Javi Osuna nos llevó  de visita flamenca por Cádiz: desde la Peña La Perla al Café de Levante, pasando por la casa de Macandé ,la de Aurelio Sellé, la de el Mellizo,  la de Chano Lobato, el Centro Flamenco de La Mercen y el árbol genealógico de los Ortega y los Mellizo situado en la plaza del mismo nombre. La cosa acabó en el Café de Levante gracias a la generosidad y la hospitalidad de Tere Torres. Fue una bonita tarde en la que pudimos aprender mucho de la enorme sabiduría de Javi y la exigencia sobre la temperatura de la manzanilla de Arcadi Espada. Incluso surgió en la Peña El Nazareno escuchar a un grupo de carnaval. Así está en su blog:

Por suerte el miércoles, después de que Javier Osuna me dé un meneo de lápidas por el Cádiz que va de Enrique del Mellizo a Chano Lobato, me lleva mi pimpi (qué hombre más bueno y gracioso, y todo ello sin quererlo, que es el mérito), al Café de Levante de Cádiz. Ha organizado una cosa muy aseada y flamenca, y ha cubierto, con el joven Joaquin de Sola, más estrecho que un silbido y al que a pesar le cabe entre pecho y espalda el cante. Está también Víctor Rosa, que toca mirando al chaval, como se debe. Joaquín canta unos tanguillos agradabilísimos mientras me refresco con seven up mejorado y me curo una vez más de la calle, paredón y desdén.

La foto está tomada por el propio Arcadi en la plaza de la Merced.

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Sigue el culebrón de Los Mojosos

Fernando Santiago Muñoz | 4 de julio de 2013 a las 15:01

Desaparecida la obra pictórica “Los Mojosos” de Costus en extrañas circunstancias

A veces te llegan historias por casualidad, casi de película, historias que indagas preguntas y no dejan de sorprenderte, sobre todo al descubrir que son ciertas y que están sucediendo en la actualidad. Todo empezó, con una editora de Atlas cultural curiosa, que se puso en contacto con un escritor inquieto y que tenía un buen enigma por resolver. La desaparición de un cuadro: “Los Mojosos” de Costus. ¿Te apetece ayudarnos a resolver el misterio?

Hubo un tiempo en el que España vendía su patrimonio artístico. Un tiempo en el que todo valía y todo tenía un precio, se compraba el silencio, se especulaba con el arte y exportábamos el país entero, nuestros bienes más preciados. Un retablo, un cuadro, un convento, un claustro pieza a pieza para volver a montarlo en cualquier lugar remoto. Era la España ignorante y bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera.

Dando un salto en el tiempo hasta la actualidad, la normativa sobre patrimonio está fundamentada en la siguiente legislación estatal:

CONSTITUCIÓN DE 1978, cuyo artículo 46 establece que los PODERES PÚBLICOS garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra éste.

Hasta aquí todo correcto, si no fuera por que todavía de vez en cuando retrocedemos en el tiempo y desaparecen obras de arte como si nada, como la de Los Mojosos de Costu. Esta obra pertenecía a la fundación gaditana del carnaval, eran seis piezas de Costus, los pintores de “La Movida”, que pertenecían a una serie sobre la gran fiesta gaditana fechada en 1986.

Los títulos de estas obras estaban relacionados con los nombres de diversas agrupaciones: “Los pipiolos”, “Viaje al centro de la mierda”, “Los leones de Correos”, “Pasión carnavalera”, “Los burros de l clase”, “Las canteras”… pero faltaba una, Los Mojosos

Este misterio empezó el 22 de enero de 2007, cuando el escritor Javier Osuna revisaba el Archivo Histórico Municipal mientras investigaba sobre el Tío de la Tiza.

Todas estas obras habían sido pintadas por Enrique Naya en 1986, se trataban de los carteles de los congresos del carnaval que se celebraban en la ciudad.

Osuna denunció la desaparición del cuadro y desde entonces sólo ha recibido silencio por parte del Ayuntamiento. El equipo de gobierno sólo se ha pronunciado alegando que hay una comisión de investigación encargada del caso.

El escritor, indignado y tratando de esclarecer esta curiosa desaparición, fue apoyado por un colectivo de escritores y pintores gaditanos, que organizaron hasta una exposición protesta con el título Los Mojosos quieren volver a casa, 25 artistas reinterpretaron la obra perdida; Alberto Bermúdez, Amalia Quirós, Benítez Gabriel, Candi Garbarino, Diego Vera, Emilio Santander, Eva Arango, Guillermo Márquez, Iñaki Blanco, Jasama Masaja, José Alberto López, José Díaz Cardero, Juan Candón, Juan Fernández Caamaño, Kiki, Lo Herrera, Lolo Pavón, Lolo Tirado, Mel, Migita Dakota, Patricia Garzón, Pepe Marchena, Pilar Aixado y Thomas Vegas se suman al propio Javier Osuna.

Esta plataforma buscó en su día el apoyo de la ciudadanía y una respuesta clara del Ayuntamiento acerca del paradero del cuadro. Todo esto no quedó ahí, se montó una página web, la cual al no poder mantener han tenido que cerrar y se están planteando en la actualidad pasar la información a un blog.

Recientemente navegan por las redes sociales en busca de apoyos para que aparezca la obra pictórica. Si queréis apoyar esta iniciativa podéis convertiros en seguidores en Twitter: @Losmojosos

Cuadro de Costus desaparecido ante el equipo de gobierno del ayuntamiento de Cádiz. Soy un bien público y quiero volver a casa. ¿Me ayudas? ¡Sígueme! Cádiz.

Osuna, el escritor que destapó la desaparición, sigue luchando para tratar de resolver este misterio y es el que se puso en contacto con Atlas Cultural para que difundiéramos la noticia.

Se han producido comportamientos un tanto extraños en este caso. Algunas sospechas son hechos, y así nos los revela Osuna, para que no queden en el olvido:

Resulta contradictorio, que el Ayuntamiento haya nombrado a Enrique Naya y a Juan Carrero, Costus (realizadores de la obra), “Hijos Predilectos de la Ciudad de Cádiz” e incluso haya comprado su colección El Valle de los Caídos y no mueva cielo y tierra para desentrañar este curioso misterio.

Osuna tiene sus propias sospechas acerca del paradero de la obra, cuya pista se pierde en el año 1998.

Tengo cierta información que indica que las pinturas salían de allí cuando se iban a utilizar para ilustrar las portadas de las actas y se llevaban a la imprenta, lo cual me parece una mala praxis. Jiménez-Mena, la imprenta que trabajaba para el Consistorio, certificó en su día que la obra no estaba en su poder. Ahí es donde el rastro se pierde. Sinceramente, no sé qué pudo pasar, pero creo que tuvo su buena dosis de negligencia.

Parece mentira que en la actualidad sucedan cosas de tal calado como si nada. Una pérdida de una obra de arte, de un bien público. Sin ningún tipo de explicación ni consecuencia. Esperemos que esta plataforma dé sus frutos y que no cedan en su empeño por recuperar el cuadro.

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Daniel Pérez, Premio Cádiz de Periodismo

Fernando Santiago Muñoz | 28 de junio de 2013 a las 8:48

Daniel Pérez, de El Independiente, Gana el Premio Cádiz de Periodismo 2013

             Daniel Martínez ha resultado ganador de la XI Edición del Premio Cádiz de Periodismo que conceden el Ámbito Cultural de El Corte Inglés y la Asociación de la Prensa de Cádiz, por su entrevista “Matar le daba placer”, publicada en El Independiente de Cádiz.

El jurado compuesto por Rosario Troncoso, experta universitaria en gestión cultural, escritora y colaboradora de medios de comunicación; Luis Romero, vicepresidente de la Asociación de la Prensa del Campo de Gibraltar; Javier Osuna, productor de Canal Sur; Blanca Román, tesorera de la Asociación de la Prensa de Jerez, y Mirian Peralta en calidad de secretaria y en representación de la Asociación de la Prensa de Cádiz, ha destacado “el exquisito tratamiento de un género tan difícil como la entrevista, su calidad literaria, el amplio trabajo previo de documentación y la acertada elección del personaje a entrevistar” para argumentar el fallo.

Daniel Pérez es la primera persona que gana el Premio Cádiz de Periodismo en dos ocasiones, pues ya se le otorgó en el año 2007, por trabajos publicados en las cabeceras de La Voz de Cádiz.

El jurado también ha considerado otorgar una mención especial al trabajo “Ciberdelitos” de Miguel Velasco, emitido en Onda Cádiz, por “su ritmo, su producción y su vocación de servicio público en la elección del tema”. El fallo del jurado, aprobado por unanimidad, destaca además “la calidad de los trabajos presentados”, un total de 24.

El premio Cádiz de Periodismo está dotado con 2.000 euros y una obra artística conmemorativa y reconoce la labor profesional de periodistas y medios de comunicación de prensa radio, televisión o Internet de la provincia de Cádiz, por algún trabajo publicado en el último año. 

El premio se entregará en la Velada de la Prensa que tendrá lugar en el mes de julio. La ganadora de la última edición fue la periodista de La Voz de Cádiz, Silvia Tubío.

Hasta aquí la nota de prensa de la APC. Mi opinión: no puedo comparar con otros trabajos presentados pero sí puedo decir que este era excelente y muy merecido. Daniel Pérez es un magnífico periodista que ha dejado el ejercicio profesional, imagino que por cuestiones económicas. Es la segunda vez que gana el premio. Recuero que me dijo una vez que en la Asociación siempre premiábamos a nuestros amigos. Las vueltas que da la vida.

Por cierto: en el capital de El Independiente ha entrado un empresario sevillano con lo que ya no es tan independiente. Algunos de los que se fueron han vuelto porque ya hay dinero para pagar nóminas. Al parecer el 51% de las acciones pasarán a este inversor con lo que se convertirá en el propietario. Espero que de esta manera el periódico sobreviva.

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