Maltratando a la originalidad

Elena G. Antón | 8 de febrero de 2010 a las 2:32

Sólo llevo dos años escuchando Carnaval. Y no sé si es que ha coincidido que en estos dos años se habla de lo mismo, o si es que siempre es así.

Ya el año pasado me sorprendía la cantidad de letras que se dedicaban a los mismos temas, pero yo me decía, bueno… eso es porque ahora son los que están en el candelero. Pero qué va. Es que hay temas muy fáciles de cantar y parece que nunca se ve agotado el cupo de pasodobles.

Debo reconocer que los primeros que escuché sobre el maltrato, me llegaron. Unos más y otros menos, dependiendo de variantes como la música, las voces o, sobre todo, el enfoque. Los había más originales y menos originales, claro. Pero, hoy por hoy, reconozco que ni el giro más radical que un autor pudiera darle a un pasodoble sobre el maltrato, conseguiría que esa copla a mí me llegara a ninguna parte. Bueno sí, a la parte del cerebro donde nacen los ¿otra vez?

Me parece un tema necesario en el debate social, me parece muy bien que sea un tema que haya estado presente sobre las tablas del Falla. Pero creo que ya se ha convertido en un tema muy trillado, muy fácil, en el que todo el mundo estamos de acuerdo y, por tanto, con el que es muy fácil conseguir el beneplácito y el aplauso de todos.

Creo que en el Concurso falta originalidad. Faltan temas que tocar, enfoques novedosos de aquellos que se hayan tratado en poca medida, ideas frescas y originales. No se puede convertir un concurso en una retahíla sin fin de coplas que cantan una y otra vez a lo mismo y de cuplés que repiten una y otra vez las mismas gracias, sin gracia casi siempre. (Sobre los cuplés se podría escribir una tesis doctoral, en serio. ¿Por qué el 90% tienen que ser bordes, hablar de los órganos sexuales de ambos géneros, o de la suegra, o de la ‘parienta’, etc, etc.? ¿Por qué una chirigota que es capaz de mantener la gracia y la originalidad en casi todo su repertorio tiene que terminar tirando de esos topicazos para cantar un cuplé? Como digo, de tesis).

Yo he llegado a un punto en el que casi que me da igual cómo me canten. Ya sólo me dejo conquistar por lo que me cantan. Me gustan los grupos que suenan bien, claro está. Es una delicia oir a ‘Los caballeros de la piera reonda’, por ejemplo. Suenan  con una afinación y un empuje que podrían convencerte casi de cualquier cosa. Pero, dejando aparte los pasodobles, que sí los hay originales y de altura, lo demás es como si todas las frases fueran una sucesión infinita de Cádiz y Caleta unida por otro tipo de palabras secundarias. Vale, yo soy de fuera, no puedo tener ese sentimiento hacia esta tierra que tienen los gaditanos, pero en serio, aún para los que sois de aquí y con mucho orgullo, ¿de verdad que no cansa nunca estar continuamente escuchando Cádiz, Cádiz, Cádiz, Caleta, Caleta, Caleta? Me parece un extremo inquietante del chovinismo el que se pueda seguir vibrando con esas letras año tras año tras año. Disculpad la apreciación y si con ella causo alguna ofensa, pero en serio que no lo entiendo.

La vida tiene muchas aristas como para hablar siempre de lo mismo. El año pasado me chocó bastante, pero hoy lo aplaudo. Un pasodoble a una cama, pues sí señor. Sólo por originalidad, ya me parece un triunfo.

(Apunte posterior, tras el primer pase de semifinales: me quito el sombrero ante ‘Las noches de bohemia’. Los dos pasodobles que han cantado hoy me parecen, además de grandes letras, ese algo diferente que echo en falta).

  • Jose

    ¿Tendrá algo que ver ese apunte posterior con los piropos de los componentes de la comparsa…? Comparto tus apreciaciones, tanta Caleta, tanto coqueta… los dos pasodobles de ayer, música y letra, para enmarcar. Va a tener usted que ir recopilando tiempos pasados, compañera.