Cumpleaños Final

Elena G. Antón | 13 de febrero de 2010 a las 14:38

Ayer empecé el día llorando. Era mi cumpleaños y, por primera vez desde hace 26 febreros, no tenía cerca a ‘los míos’. Siempre es difícil vivir lejos de tu tierra, de tu gente, de las calles en las que ha ido formándose la persona que ahora eres, pero parece que en las fechas señaladas se clava mucho más. Sin embargo, teniendo que ser así, me consolaba sobremanera saber que, al menos, pasaría la noche de mi cumpleaños en la final del Falla. Tanto tiempo después he descubierto que he nacido en el mejor mes del año.

Estar allí fue como asistir a la mayor fiesta cumpleañera que jamás me hubieran organizado, aunque no tuviera nada que ver conmigo. Si bien el ambiente durante todo el Concurso ha sido magnífico, la magia que flota en el aire de la final es mucho más embriagadora.

Lo cierto es que viví una gran noche, arropada por la familia sin lazos de sangre que formamos todos los que estamos allí. Por si eso fuera poco,  a mitad de la sesión me sacaron engañada a la calle para allí descubrir que habían venido dos grandes amigas de Madrid a darme una sorpresa. Qué grande. Y, si ya eso parecía insuperable, encima la noche me hizo otro gran regalo: que el fallo del jurado cumpliera, en su mayoría, el orden de premios que yo quería y, sobre todo, que ganaran ‘Los que van por derecho’ y ‘Los santos’.  Tremendo.

Una vez terminado el Concurso, mientras me iba reponiendo del colocón de sorpresas y alegrías, fui recogiendo mis cosas. De repente, desapareció todo lo demás de mi cabeza y sólo tenía espacio para un pensamiento, para una nostalgia, para un sentir. Mañana no volvería, ni pasado, ni al otro. Ya, si el destino quiere, me estaba despidiendo de la que ha sido mi casa y mi vida durante el último mes por lo menos hasta el año que viene. Qué bajón más grande.

Miré al escenario y tragué saliva. Pasé por los camerinos, vacíos, callados, desangelados, y las imágenes de todo lo que había vivido allí empezaron a llenar cada rincón. Me despedí de algunos compañeros, casi de nadie, porque cada despedida amenazaba más con poner el lagrimal en funcionamiento.

No soporto la idea de que esto haya terminado. Pero, ahora, mientras voy haciéndome a la idea, sólo puedo decir GRACIAS. Gracias a todas las personas con las que he compartido buenos momentos de esta experiencia, gracias a todas las agrupaciones que me han conquistado con sus coplas y han colaborado amablemente con mi trabajo. Gracias, Cádiz, por hacerme un sitio en tu Carnaval.

Ayer también terminé el día llorando. Era la segunda vez, en 26 febreros, que dejaba un trozo de mi vida en el teatro Falla.

  • Juanjo

    Niña, que último artículo más bonito.
    empiezas susurrando, como las grandes coplas.
    en la mitad te abres el corazón,
    y peazo de final.

    acabas de escribir tu pasodoble de 2010.
    nos vemos en Madrid

  • Gaditano

    Tampoco es pa ponerse así.
    Suerte y que te sea leve, la vida , digo yo.

  • kebab pendiente

    El carnaval es el que tiene que dar las gracias por haber contado contigo… Siento las lágrimas de tu antifaz, pero para el falla, y para algún que otro, ese trozo de vida que te dejaste te ha hecho inmortal