Las crónicas de Cádiz (Cap. 30)

Hilda Martín García | 26 de mayo de 2010 a las 18:03

Resumen capítulo anterior: Alburquerque ha llegado a la Isla de León y ha sido recibido como un héroe. Sus hombres cansados y hambrientos han salvado todos los obstáculos para llegar a este reducto, último lugar libre de la patria. Ha sido perseguido por el enemigo, que ya está apostado en los pueblos de la bahía, es la hora de la resistencia.

MIENTRAS que las rejas de nuestros hermosos balcones y cierros han sido arrancadas de las paredes por necesidades expresas de hierro para la fundición de armas, mientras el ruido estrepitoso de los picos desgajaba la intimidad de nuestras casas, nació nuestro hijo. Apenas su llanto fue lastimoso, comparado con la lánguida tristeza de las cartas y decretos que hoy susurran en las calles de la ciudad. Ni tan siquiera los gritos de dolor de María se oyeron ante el estridente ruido de los carros en las calles, aprovisionando de víveres los pósitos y los almacenes de la aduana, ante el daño irremediable que pueda causar el enemigo en la escasez de alimentos para una población cada vez más cuantiosa. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 29)

Hilda Martín García | 15 de mayo de 2010 a las 18:01

Resumen capítulo anterior: Es difícil imaginar la guerra que se aproxima en los labios sugerentes y maternos de María. Entre los niños del barrio de las escuelas, se encuentra feliz narrando a los pequeños los cuentos y aleluyas que les alejen de la violencia de estos días en los que el enemigo se dispone a sitiar la ciudad gaditana.

HOY es domingo, o apenas ya lo es, la noche fría penetra desde los ventanales de nuestra casa y aquí, muy cerca de la cama donde duerme María, escribo como un poseso. La guerra está en nuestra puerta, y no las noticas lejanas e indoloras de una guerra que no olemos, no, está aquí mismo delante de nuestros ojos. La tristeza envuelve el alma de los que han atravesado los caminos, de aquellos hombres y mujeres que han recorrido España y han sentido en la piel los destellos implacables de los sables, los hombres enfermos y desnudos de Alburquerque que han entrado en la Isla más muertos que vivos. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 28)

Hilda Martín García | 10 de mayo de 2010 a las 17:57

Resumen capítulo anterior: Nicolás el hermano de María ha regresado de Sevilla. Su decepción por el trato dado a la Junta le hace tener serias dudas sobre sus ideas liberales. Diego de Ustáriz, visita la fábrica de fusiles de Cádiz. Los operarios se afanan por arreglar las armas inutilizadas francesas mientras que las máquinas de barrenar cañones trabajan de forma frenética.

QUINTANA está en Cádiz junto a su esposa María Antonia Florencia, hermosísima dama zaragozana. Aún recuerdo el día en el que contrajo matrimonio, apenas unas semanas antes de que precisamente yo viajara hacía esta ciudad de Cádiz a causa de la cruel epidemia de peste que afectaba la provincia en 1800. En el invierno de ese mismo año, y contando con veintiocho años, contagiaba de su espíritu ilustrado y su crítica política a todos los que ya éramos sus amigos. Por entonces ya escribía sobre las relaciones entre España y Francia, y compartía con Jovellanos ese espíritu entregado que produjera los cambios necesarios para reformar España. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 27)

Hilda Martín García | 5 de mayo de 2010 a las 17:56

Resumen capítulo anterior: El día 13 de Enero de 1810 se firma el Decreto que prescribe el traslado de la Junta Central a la Real Isla de León para celebrarse las próximas Cortes. Muchos ciudadanos critican el trabajo de esta Junta a la que consideran traidora de la Patria. Todos reclaman patriotismo y exigen la defensa de la religión y del Rey.

EN la mañana fría y húmeda de este treinta de Enero ha llegado Nicolás, el hermano de María. Apenas le he reconocido al bajar de la collera. El hombre de porte resuelto y de talante reformador e ilustrado que yo recordaba no tenía nada que ver con este que se apeaba del vehículo. Ni sus ropas, ni su rostro, ni el semblante compungido que traía, parecían hablarme del Nicolás soñador y noctámbulo que permanecía horas, noche tras noche, en las tertulias de Madrid, admirando los escritos jacobinos y navegando de cama en cama, eterno seductor de las señoras más hermosas de la Corte, siempre a la última y preparado para deleitar con sus palabras y discursos a todos los que en los ambigús esperaban la última representación y estreno en los teatros de Madrid. Efectivamente, éste no era mi cuñado, una tristeza supina asomaba lánguidamente tras una barba de días, la corbata deshecha y la ropa maltrecha y esquilmada. Como si de un niño se tratara, se lanzó a mis brazos y lloró. Sentí el peso de las ilusiones muertas de todo el país en sus lágrimas, ideólogo ingenuo e inocente que traía grabadas en el iris de sus ojos escenas de muerte. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 26)

Hilda Martín García | 26 de abril de 2010 a las 17:54

Resumen capítulo anterior: En el hospital Real de Marina de la Segunda Aguada, los vocales de la Junta de Defensa acompañados por cirujanos, vigilan las instalaciones y el trato dado a los enfermos. Se ha creado un tribunal para examinar al personal que quiere acceder a trabajar en estos hospitales una vez acabados sus estudios.

Cádiz, 25 de enero de 1810

HOY es un día de fuertes y tristes lamentos, mi hijo está a unas semanas de nacer y los acontecimientos fatídicos se precipitan. La Suprema Junta Central del Reino no puede más que pedir a estos hombres de Andalucía, entre los que de una forma irremediable y gustosa me incluyo, un ademán de virtud, valor y patriotismo que roza la tiranía. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 25)

Hilda Martín García | 17 de abril de 2010 a las 18:53

Resumen capítulo anterior: María a pesar de su avanzado estado de gestación, ayuda generosamente a cuantos la necesitan. Su esposo, Diego de Ustáriz a instancia de ella, visita el Hospital de la Segunda Aguada. Desde ese lugar lleno de enfermedad y muerte, analiza la situación de los presos heridos franceses y la falta de medios en los hospitales.

DON Manuel Padilla, catedrático de Medicina del Colegio de Cádiz, junto al profesor Dº Antonio Alfaro, deciden venir a este hospital a examinar la naturaleza de estas fiebres. Temen al estío y sus calores, los estragos del buen clima y la humedad pueden acelerar la malignidad de algunos casos. Quedó claro que eran fiebres pestilentes y biliosas que, en lugares faltos de aseo, favorecía los aires fétidos que la sustentaban. La solución era sacarlos fuera de la población, comunicación escasa, controlando quien lave la ropa y las cosas, cuidando extremadamente que los abastecedores no entraran a este lugar de muerte. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 24)

Hilda Martín García | 14 de abril de 2010 a las 18:52

Resumen capítulo anterior: Es Navidad y Diego de Ustáriz regresa a casa después de recorrer los pueblos de la bahía gaditana. Encuentra un muelle pletórico de navíos que en nada responde a una nación en guerra. El temor a la ocupación le preocupa, sobre todo en estos días en que espera el nacimiento de su hijo.

EL vientre de María es una hermosa casa llena de vida. Sus ojos, vueltos a ver después de tantas semanas, se me antojan hermosos reductos de paz para aliviar el tormento que susurra en mi cabeza.

Todo se precipita y ella, fuerte como una Helena que se afianza en sus creencias, no me abandona y en su dulce espera me incorpora y vuelvo a ella y al reducto certero de sus brazos para apaciguar mi alma de rebelde, que oculta su cobardía tras los escritos suaves y nada irreverentes de mi diario. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 23)

Hilda Martín García | 27 de marzo de 2010 a las 18:50

Resumen capítulo anterior: Diego de Ustáriz, ha estado en Jerez, visitando la recién estrenada fábrica de fusiles situada en la Cartuja bajo el auspicio de la Junta de Sevilla. Inquietos jefes y cabecillas provocan continuos desórdenes contra los presos franceses recluidos en la Merced.

Cádiz, 24 de Diciembre de 1809

HE desembarcado temprano desde el Puerto. Cientos de barcos comparten el cantil sin problemas. La vida continua impertérrita, cálida a pesar de los malos auspicios.

Conservo en mis ojos los ojos de los otros, de aquellos hombres que deambulan por los pueblos asustados; los vi cuando el temor era la fiebre de muerte, la peste amarilla, y los he vuelto a ver en los rincones de esos pueblos hermosos y salinos de los que vengo. Quizás aquí, en esta bendita tierra gaditana, no se presienta aún el terrible peligro. A veces creo que este excesivo mar que nos protege actúa como un vendaval que ventila y oxigena los malos pensamientos, y que, hasta que no veamos los uniformes de los húsares paseando por nuestras calles, no vamos a ser conscientes del peligro que corremos. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 22)

Hilda Martín García | 18 de marzo de 2010 a las 18:49

Resumen capítulo anterior: Diego de Ustáriz se enfrenta a los problemas cotidianos de una Sanlúcar llena de prisioneros franceses, donde tiene un encuentro fortuito con un prófugo que muere en sus brazos: el valiente de Burdeos.

LA brisa del océano va desapareciendo sensiblemente mientras subo desde la Costa y me adentro en la campiña jerezana. Es curioso que estas apenas dos leguas de camino aniquilen las corrientes frescas de la costa y las sustituyan por un aire seco de vendimia; aires de ricas siembras, vides ya desvestidas y desnudas de sus ricos frutos. Ahora, ya cobijados en los hermosos toneles y lagares de las bodegas, templos silentes del mosto, cuidándose entre soleras y criaderas , mimándose para convertirse en néctar de dioses apreciado en el mundo entero. Leer el resto del artículo »

Las crónicas de Cádiz (Cap. 21)

Hilda Martín García | 8 de marzo de 2010 a las 18:48

Resumen capítulo anterior: Después de unos días en El Puerto de Santa María y comprobar el clima subversivo de la población contra los prisioneros franceses, Diego se dirige a Sanlúcar por mar en un intento de describir las defensas y fortificaciones en este lado de la costa.

HE logrado hablar con Justo Pérez, uno de los alguaciles de esta cárcel de Sanlúcar; al igual que en el Puerto, la existencia de presos franceses perjudica seriamente la convivencia en la ciudad. Mientras esperaba a José Nicolás Montaño para que me explicara los asuntos relacionados con fray José de Vargas, entró en el recinto una mujer pequeña y de rasgos afilados acompañada por un niño de meses y que a duras penas hablaba castellano. Se acercó a Justo en un intento de explicar el motivo que la llevaba allí, pero éste no logró entenderla. Yo, que conocía la lengua francesa, me ofrecí a interpretar sus palabras y me topé de golpe y porrazo con una historia cotidiana, de esas que seguramente eran comunes entre la gente corriente, pero que ahora en tiempos de guerra se convertía en toda una hazaña poder salir airosa de ella. Leer el resto del artículo »