La felicidad, bajo una ojiva

Diego J. Geniz Velázquez | 19 de agosto de 2015 a las 13:22

La Asunción de CantillanaÚltimos minutos del 15 de agosto en Cantillana. Calle Martín Rey. Encontrar un metro libre en esta vía se convierte en cuestión bastante dificultosa. Abanicos remueven el escaso aire. La bulla arrastra una masa de devotos que fijan su mirada en un único Punto de Fuga. Sobre una nube emerge la sagrada imagen de brazos abiertos y mirada a los cielos jironados de bombillas. Fuegos de artificio pespuntan la oscuridad de la noche. Gallardetes, reposteros y colgaduras componen el regio atrezzo de la festividad. Aquí la mejor ropa se guarda para los días marcados en rojo. Y el meridiano de agosto lo es. Y tanto que lo es.

Dentro de los hogares se vacía la despensa. Nada queda en sus entrañas. Chacina, marisco, ensaladilla y fina repostería local dan forma a estos barrocos bodegones con claros síntomas de horror vacui. Sin espacio libre en la mesa ni en la calle. En los balcones, tres cuartos de lo mismo. Jornada de puertas abiertas en las casas de Alfredo Fernández y Antonio Meléndez, hasta donde llegan -como anfitriones de la fiesta- José Antonio Ortiz y el pregonero de este año, Manuel Serrano, con una legión de foráneos. La mandíbula no conoce descanso. Hospitalidad celeste y blanca.

El reloj pasa de las doce de la noche. Ya es 16, pero sigue siendo 15. Se entona el himno. La solera otorga la compleja proeza de cantar al unísono sin desafinar. Caen pétalos. Más que de una lluvia se trata de una tormenta. Gota fría de verano. Escorrentía multicolor que pigmenta la blancura de los nardos. Los devotos siguen cantando. Coplas transmitidas de madres a hijos, que aquí la mujer desde tiempo inmemorial jugó un papel fundamental sin necesidad de discursos de género.

Cantillana presume de su particular ojiva. Arquitectura efímera para instantes eternos. Franquicia del paraíso en la antigua calle Veredas. Allí se obra el milagro. La sonrisa de la Asunción. No hay cielo suficiente para la alegría de una Madre, de todas las madres.

Cernuda lo tenía claro. Los asuncionistas también. La felicidad siempre aguarda tras un arco.

No fue una anécdota

Diego J. Geniz Velázquez | 4 de abril de 2015 a las 17:00

Madrugá Peleas y gente corriendo en la calle Cuna y Encarnación.

Calle Orfila. Madrugada del Viernes Santo. El reloj acaba de pasar de las 4:30. El sueño se apodera del penitente de la Virgen de la Concepción, parado justo delante de la capilla de San Andrés, que tiene sus puertas abiertas. Hay bastante público en esta calle. Más, incluso, que en Cuna, aunque eso sí, menos silencioso. A lo lejos se escucha la banda del Carmen de Salteras. La Macarena está llegando al Duque. El penitente, con la mirada clavada al frente, oye cierto murmullo. En un principio, lo atribuye al alboroto propio de la entrada de la Virgen de la Esperanza en la Campana. El ruido va en aumento. Se escuchan gritos. El suelo tiembla. El penitente mantiene la compostura hasta donde puede. Se aferra a la cruz como único elemento que le aporta seguridad en unos instantes en los que todo es incertidumbre. Parece que de un momento a otro se lo llevará por delante una turbamulta. La gente empieza a meterse por la fila. Lo arrolla. La avalancha lo arrastra hasta un bordillo. Allí una madre se agarra a sus hijos para no perderlos. En este intento rodea con sus brazos las piernas del nazareno, que cae de bruces contra el suelo. Con él, la cruz. Logra levantarse y llegar hasta Javier Lasso de la Vega. La calle Daoiz -tan protagonista esta Cuaresma- se convierte en vía de escape de todo el que sale corriendo. Ya en Lasso de la Vega, este nazareno es calmado por una persona mayor que insta a no huir. “No corred. No ha pasado nada. Están intentando cargarse la Madrugada desde el 2000”.

Bajo el antifaz, este nazareno percibe como hay otros penitentes presos de un estado de pánico. No les ha quedado más remedio que descubrirse. El miedo les impide respirar. En la acera de enfrente hay niños abrazados a sus padres llorando, como también lloran otros visitantes que han acudido por primera vez a la Madrugada de Sevilla. Algunos, como este nazareno, no han conocido hasta ahora lo que es el verdadero miedo. A los pocos segundos llega un policía calmando al público: “Tranquilos, no pasa nada”. Sus palabras no calman. Lo que calma al nazareno protagonista de esta triste historia es escuchar que la banda que acompaña a la Macarena sigue tocando. Al menos, la histeria colectiva no se ha adueñado esta vez de la carrera oficial.

Todo el tramo de penitentes está desconfigurado. El nazareno encuentra su cruz a cinco metros de donde se la habían tirado. Totalmente rota. En menos de tres minutos la cofradía se recompone. Continúa su discurrir como si nada hubiera pasado. Pero había pasado. Y mucho. La procesión que iba por dentro sale a flote en el atrio de San Antonio Abad. Caras totalmente descompuestas. A más de uno les costará conciliar el sueño este Viernes Santo.

Quien esto narra es el nazareno protagonista del relato. Un penitente al que le irritan no sólo ya que las autoridades municipales califiquen este incidente de pura “anécdota” -entendible en su intento de calmar a la ciudadanía y evitar el deterioro de la imagen turística- sino que algunos medios de comunicación hayan usado el mismo término para zanjar el asunto. No. Desgraciadamente no fue una anécdota. Lo sufrido por los primitivos nazarenos constituye el más fiel reflejo de la actual Madrugada, la noche más bella de la ciudad -o la que debería serlo- está abonada al niñateo, a jóvenes borrachos con ganas de buscar bronca y a personas no tan jóvenes que ni siquiera se levantan de la famosa sillita para dejar paso a los nazarenos. Ésta es la verdadera Madrugada. Al menos, la que discurre antes de que despunte el alba. La que condensa la falta de valores y respeto de la sociedad actual. La jornada más vulnerable de la Semana Santa y que ante cualquier chasquido salta por los aires.

No. No fue una anécdota. Pero en una fiesta donde la estabilidad meteorológica se ha convertido en el único requisito para la felicidad, es comprensible que un incidente de estas características no requiera ni un minuto más de reflexión. Resulta más cómodo debatir sobre horarios, itinerarios y planes B. Habrá que acostumbrarse a ver nazarenos arrollados, tirados por los suelos y con cruces rotas como parte del paisaje de una nueva Semana Santa con la que cada vez menos sevillanos se sienten identificados. O al menos, esos cofrades conscientes de la inquietante realidad eclipsada por quienes se conforman con siete días plenos de sol.

La lluvia, al final, no es tan cruel como la pintan.

Al expirar de la tarde

Diego J. Geniz Velázquez | 1 de abril de 2014 a las 13:57

laalgaba

  • Cartel de la Semana Santa de La Algaba 2014
    Fotografía de Sebas Gallardo. Santísimo Cristo de la Vera-Cruz.

Cae la tarde en ese suspiro breve, preciso, en el que las agujas del reloj parecen dilatarse. Un Hombre muere en este contraluz de jueves. Queda sumergida en sombras lo que antes fue carne joven. Poco más de treinta años le han bastado para saber que no puede escapar de la sentencia del tiempo. Cruel condena de cualquier mortal. Destino de dioses.

Un cielo entre dos luces recorta la silueta que se funde en el más oscuro de los abismos. Aire velazqueño para un paraíso anhelado. Quedan tres días para alcanzarlo. Promesa dictada al pie del Calvario. La Verdadera Cruz se yergue cual frontera entre la realidad y el deseo. Entre la tierra y el infinito. Entre el hombre y Dios.

Expira el moribundo sol. La noche presenta sus credenciales. Ahora, y más que nunca, se enciende la Esperanza.

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¡Que viene el lobo!

Juan Parejo | 26 de febrero de 2014 a las 17:30

campana1¡Tiemblen!, abnegados diputados mayores de gobierno. ¡Tiemblen!, sufridos fiscales de paso. ¡Tiemblen!, sumisos diputados de tramo y fiscales de cruz. ¡Que viene el lobo! O al menos eso es lo que quieren hacernos creer. Se anuncian nuevas normas de cara a la próxima Semana Santa -que en realidad no lo son tanto- con mucha mano dura. Pero la realidad es que estas normas básicas “para conocimiento y cumplimiento de los responsables de las cofradías” se llevan aplicando desde hace más de 10 Semanas Santas. Cada año, las sanciona el vicario general -hay que recordar que don Antonio Domínguez Valverde llamaba cada día al palquillo de la Campana para interesarse sobre cómo iba discurriendo la jornada- y cada año sufren alguna leve modificación en su articulado. Y eso es, ni más ni menos, lo que ha pasado este año.

Se anuncia que el Consejo de Cofradías va a ser implacable con las hermandades que no cumplan. ¿Es acaso ése el espíritu del Consejo? No conozco ninguna cofradía que salga a la calle con la intención de dejar 20 minutos en la Campana o para hacer la puñeta a la hermandad que va detrás. Otra cosa es que, por imprevistos y por circunstancias, en el 95% de los casos justificada, una hermandad deje algún retraso. A nadie se le escapa que también hay muchas, muchísimas cofradías, que andan muy cortas de tiempo de paso y no pueden hacer milagros.

Las nuevas normas presentan básicamente una novedad con respecto a las del año pasado, o el anterior, o el anterior… La regulación de la lluvia. ¿Qué ocurre si una hermandad se tiene que refugiar en un templo? ¿Cómo deberán ser los traslados de regreso a sus iglesias? ¿Cómo se regula el aplazamiento de la salida? Los puntos VI, VII y VIII tratan de dar respuesta a estas preguntas aplicando el sentido común y poniendo negro sobre blanco lo que se ha venido improvisando en las últimas Semanas Santas tan pasadas por agua.

Respecto a la implacable actuación que tendrán los delegados de día, todo lo que se recoge en las normas es antiguo. ¿O un delegado de día, u otra persona designada, no tiene potestad para decirle a una hermandad que acelere el paso? ¿O las normas no recogían desde hace años la facultad para poner los nazarenos de a tres? Busquen y comparen.

Con el miedo no se consigue nada, la filtración interesada para que cunda el pánico ha provocado el revuelo de muchos hermanos mayores a los que los delegados de día han tenido que tranquilizar asegurándoles que el palquillo de la Campana no se va a convertir un tribunal del Santo Oficio, de cofradieras maneras, en el que el delegado de día actuará, como si fuera Risto Mejide, auscultando y vigilando cada movimiento de las hermandades y sus responsables. “Tranquilo, que es lo mismo de siempre”.

Otra cosa es la patata caliente del régimen sancionador, que está en los estatutos por exigencia de Palacio, pero cuya aplicación es más que compleja, como reconocen abiertamente muchos integrantes del Consejo. La facultad sancionadora, como bien defendía Adolfo Arenas, en cualquier caso debería recaer en la autoridad eclesiástica, no en la asamblea de hermanos mayores ni en la junta superior.

Con estas nuevas normas, y todo el revuelo provocado de manera interesada, se está intentando meter miedo a las hermandades. Pero se obvia una cosa: el tiempo de paso de las cofradías por la carrera oficial es el que es. No se puede empezar a las doce de la mañana. Y el número de nazarenos de las hermandades también es el que es. Hagan la ecuación y resultará que es prácticamente milagroso que los retrasos que se producen sean tan insignificantes. Eso sí, si se trataba de acelerar el paso de las hermandades por la Campana podrían haber suprimido el artículo que obliga a parar el paso ante el palquillo.

Y a todo esto, el tío del carro de los cirios sigue sin poder entrar en la carrera oficial… así nos va.

El estreno de la marcha ‘Amor de Madre’

Juan Parejo | 9 de octubre de 2013 a las 13:18

De vez en cuando en la historia de la Semana Santa han surgido genios que han supuesto una evolución en la manera de hacer las cosas. Que rompieron el concepto del arte en la Semana Santa. Ocurrió, por ejemplo, con Martínez Montañés o Pedro Roldán en la imaginería, con Juan Manuel Rodríguez Ojeda en el bordado y en el diseño, con Cayetano González en la orfebrería, con López Farfán en la música, o, más recientemente, con Manuel Palomino en la priostía, que también es un arte. Ayer la banda de las Cigarreras publicó en twitter el vídeo del estreno de la marcha Amor de Madre, allá por al año 1991. Aquel fue un momento histórico para las bandas de cornetas y tambores y, por tanto, para la Semana Santa, puesto que la música, es un arte más, pese a que la compuesta para pasos de Cristos sea ninguneada y despreciada en muchas ocasiones.

¿Y por qué fue aquel un momento histórico? Porque supuso una ruptura definitiva con lo anterior, con lo conocido. Supuso seguir y ahondar en una senda que ya había empezado a recorrer Bienvenido Puelles con ¡Y tú, Estrella! Para muchos, entre los que me incluyo, Amor de Madre es la marcha por excelencia de las cornetas y tambores. Para las Cigarreras es un himno.

El vídeo es un documento digno de analizar. Se puede comprobar el alto nivel que ya tenía la banda en aquella época. Un nivel que ha aumentado año a año sin que se sepa donde está realmente el techo de esta formación que, sin excesos y sin buscar protagonismo, persigue la excelencia. Cuando termina la marcha, muchos de los componentes abrazan con fuerza al autor, Francisco Javier González Ríos, para felicitarlo por el estreno de su ópera prima. Parecen ser conscientes de que han vivido un momento histórico. Y hoy, 22 años después, está claro que así fue. Francis González Ríos es uno de esos genios que aparecen de vez en cuando en la Semana Santa para regalarnos lo mejor que llevan dentro. A él y a Dionisio Buñuel, que hoy está al frente de la banda, hay que agradecerles que se preocuparan por la formación musical, por querer llevar a las cornetas y los tambores a cotas inimaginables entonces.

La música es tan importante en la Semana Santa como lo es la imaginería, el bordado, o la orfebrería. Invita a crear esa atmósfera que hace única a la fiesta. Francis González Ríos ha contribuido con su música a hacer más grandes a nuestras cofradías. Como lo hicieron Montañés, Roldán, Rodríguez Ojeda… Sólo hay que citar algunas de sus composiciones: Amor de Madre, Pasión, Muerte y Resurrección, Refúgiame, Eucaristía, Al pie de tu Santa Cruz, Dios Padre, Dios del Amor… Siempre dando un paso más allá. Desafiando los límites de la corneta.

No se pierdan esta joya publicada en Youtube por “Bormukiko” difundida por la banda en su cuenta de Twitter.

El aldabonazo de Manolo García

Juan Parejo | 7 de junio de 2013 a las 11:09

Dice Manolo García, hermano mayor de la Macarena, en la entrevista que hoy publica Diario de Sevilla, que si la Macarena es la que estorba en la Madrugada se buscarían otra madrugada nueva para salir. Aquí lo pueden leer.

Lo que dice el hermano mayor macareno, y lo recalca varias veces, es una opinión personal que no está consultada ni con su junta de gobierno ni, por supuesto, con el cabildo de hermanos. Pero lo cierto es que García advierte y da un golpe en la mesa. En la Macarena están cansados de que se les achaque a ellos todos los problemas de horarios e itinerarios de la Madrugada. ¿Se imaginan a la Macarena sola en la Madrugada del Jueves Santo? (es la noche del miércoles). Yo no. Y Manolo García seguro que tampoco. Pero ahí está su aldabonazo. Argumenta que su hermandad es la única que no ha cambiado su itinerario desde que existe la carrera oficial, mientras que otras sí que lo han hecho en alguna o varias ocasiones. ¿Son estos los llamados derechos adquiridos? En la Macarena no quieren ni oír hablar de la Alfalfa. Bueno, lo que no quieren es dejar de pasar por la Anunciación, el Mercado de la Encarnación y el convento de las Hermanas de la Cruz.

La solución de la Madrugada es compleja y el próximo delegado tiene ante sí un ingente trabajo diplomático. ¿Alterar el orden de paso? Mmmmm. El caso es que, como también dice, y con razón, el hermano mayor de la Macarena, no se le puede prohibir a ningún hermano que salga de nazareno para aliviar los tiempos de pasos… salvo que lo diga el Arzobispado.

Mientras tanto, en las reuniones de los diputados mayores de gobierno se seguirá pidiendo la máxima implicación a todas las hermandades y el mayor de los esfuerzos para que se cumplan los horarios y para no perjudicar el resto de la jornada. Pero esto es como lo del valor en los soldados: se les presupone.

El aldabonazo está sobre la mesa. Está claro que es una opinión personal., pero de alguien que dirige a la hermandad con más hermanos de Sevilla. Y ojo a la sentencia: “Después de haber ido a la Cartuja no nos debe dar miedo de nada”.

Ahí queda eso.

Una procesión fuera de contexto

Diego J. Geniz Velázquez | 28 de mayo de 2013 a las 18:22

Uno no deja de asombrarse. Aparece en las fachadas de algunos templos la convocatoria de cultos de una hermandad de pueblo (esto último sin menosprecio alguno). Cuando uno fija la vista se da cuenta de que el mencionado cartel hace referencia a los actos que celebrará la Hermandad de la Asunción de Cantillana. Hasta ahí todo normal. Lo extraño y el levantamiento de estómago –a cierta hora en la que aún anda huérfano de viandas– se produce cuando uno se percata de que dichos cultos se celebrarán en Sevilla en la víspera del Corpus: Una misa a las 19:30 en la parroquia de San Lorenzo y a continuación un traslado del Simpecado, llamado de Gala, hasta el altar que dicha corporación  ha preparado para la procesión eucarística  del jueves delante de la fachada del Círculo Mercantil, en plena calle Sierpes, como ya hiciera en 2010, cuando el montaje efímero causó la admiración de todos los sevillanos. Altar, por cierto, que no entrará en concurso.

Dije antes que uno no deja de asombrarse. O sí. Porque acostumbrado a la novelería propia de una ciudad que hasta hace poco era modelo de religiosidad popular en otras provincias y ahora importa actos de difícil anclaje con su idiosincracia, no ha de extrañarle que por sus calles se pueda ver una procesión -el traslado del Simpecado incluye banda de música- tal cual sucede en Cantillana la noche del 14 de agosto, víspera de la festividad litúrgica de la Asunción, como gusta decir a los miembros de la corporación que protagonizará (si Palacio no lo impide) este culto público que vendrá a sumarse a todos los tradicionales de esa tarde-noche. Más allá de preguntarse por los permisos concedidos (o no) para este traslado con acompañamiento musical, cabe reflexionar sobre la transmutación de una fiesta en la que la jornada previa, llena de altares y procesiones varias que concitan a un público ávido de estéticas barrocas, ha ganado la partida a la base principal que la sustenta -la adoración a Cristo Vivo en la Sagrada Forma-reducida a una mera y a veces desapercibida justificación de todo lo anterior.

Este cambio de la que fue hasta principios del siglo XX la fiesta principal de la ciudad viene motivado por diversos factores, pero entre ellos toma preponderancia la tendencia del referido público por exaltar todo lo nuevo (novelería hispalense), una actitud en la que encuentra hueco lo previsto por la hermandad asuncionista. Un rosario de gala digno de ver el 14 de agosto en dicha localidad.  Si no lo conocen, es muy aconsejable que lo visiten. No les defraudará. Pero reitero: en la víspera de la Asunción y en Cantillana. Antes del Corpus y fuera de esa localidad pierde todos los sentidos. Entre ellos, el del ridículo.

El Corpus, San Fernando y la bandera

Juan Parejo | 22 de mayo de 2013 a las 12:49

En una ciudad en la que la masa rinde culto y profesa devoción a decenas de vírgenes y cristos tenemos un Patrón olvidado. Casi sin sitio. Al pobre San Fernando, el rey que entró triunfante en la ciudad en 1248, no paran de moverle la festividad. Este año, la culpa es del Corpus Christi que como dicta la tradición se celebra 10 días depués de Pentecostés. Afortunadamente en Sevilla se mantiene el jueves, que para el domingo están la Magdalena y Triana.

A San Fernando el Corpus le ha quitado este año el protagonismo. Un protagonismo sustraído en más de una ocasión por el propio Ayuntamiento o por el mismo Cabildo Catedral. La entrega de la Medallas de la Ciudad se ha pasado al día 31. Y en la Catedral, los actos litúrgicos, al día 1. No es la primera vez que esto sucede. Este año el Corpus obliga. Para el año que viene también se plantea el debate. ¿O no es de esto de lo que se habla en los Plenos? Con una Feria metida de lleno en mayo y sin ningún festivo el Grupo Socialista  planteará que el festivo del Día del Patrón se pase al miércoles de Feria.  Donde se ponga el Día del Rebujito que se quite el del Patrón.

No estaría de más que se empiece a reivindicar de verdad la figura de San Fernando. Que se apueste por su festividad y que se dote a su día de un programa de actos digno y completo  que vaya más a allá de las, por otra parte irrenunciables, misas en la Catedral, o de la apertura de la urna. En una ciudad en la que salen procesiones casi todos los días a San Fernando la suya le duró dos telediarios. Pero no se preocupen. Este año el próximo jueves 30 no se abrirá la Urna, pero por la tarde se celebrará una jura de bandera en la Plaza Nueva que para eso San Fernando también es el Patrón el Cuerpo de Ingenieros. Eso sí, si no es familiar de los militares o del personal del Ayuntamiento olvídese. ¡Firmes!

Dime de que lado te sientas…

Juan Parejo | 26 de noviembre de 2012 a las 20:23

En una de las entrevistas que le pude hacer a Adolfo Arenas mientras fue presidente del Consejo me confesó que las cosas se ven de manera muy distinta según el sitio en el que estés sentado. Es decir, frente a la junta superior o frente a los hermanos mayores. Arenas fue cocinero antes que fraile y no le faltaba ni un ápice de razón en esa aseveración. En otra charla distendida a cuenta de la redacción de los nuevos estatutos también acertó a decir: “El Consejo será lo que las hermandades quieran que sea”.

Y la pregunta es: ¿Qué quieren las hermandades, o sus hermanos mayores, que sea el Consejo? Pues parece que no tienen mucho interés en que sea lo que tiene que ser: una institución modélica y eficiente. En el Consejo de Cofradías todos pugnan por ser los que más mandan. Los hermanos mayores frente a la junta superior, o los cargos generales frente al conjunto de consejeros (y viceversa). Por supuesto quien salen perdiendo son las Hermandades y Cofradías.

Ahora hay quien está empeñado (con razón o no) en que se convoquen elecciones de manera anticipada. Hay un grupo de hermanos mayores que están locos por la música (gregoriana). Desde su óptica (con la junta superior enfrente) piensan que las cosas se pueden hacer de otra manera. Que hay otros modos de gobernar. ¡Ay! Pero ya lo dijo Arenas, las cosas son muy diferentes según el lugar desde el que se miren. Le pasó a él y seguro que a todo el que ha ocupado ese sillón. Si este movimiento consiguiera su propósito y en un futuro a corto-medio plazo (después de Semana Santa) o largo (dentro de 3 años y medio) llegan a la junta superior, se darán cuenta de lo difícil de su propósito. Frente a ellos se sentarán otros señores que les reivindicarán lo mismo que ellos hacían y se darán cuenta de lo difícil que es estar al otro lado y sentirse atado de pies y manos y víctima de mil presiones.

“El Consejo será lo que las hermandades quieran que sea”. Es hora de que todos, hermanos mayores y junta superior, se den cuenta de que el futuro de la institución está en juego. Todos tienen que arrimar el hombro por el bien común y pensar en el colectivo antes que en lo individual. El día 15, durante la asamblea de aprobación de los nuevos estatutos, se dará una ocasión más que propicia para demostrarlo. Es hora de apartar los egos y las vanidades por el bien de las cofradías, la Semana Santa y la Iglesia de Sevilla.

Dime de que lado te sientas… y te diré quien eres.

Una procesión más que aconsejable

Diego J. Geniz Velázquez | 23 de marzo de 2012 a las 6:36

A estas alturas de la Cuaresma, cuando el listado de besamanos visitados, conciertos escuchados y pregones sufridos en la capital supera el medio centenar es conveniente oxigenarse con una escapada a la provincia. Más allá del extrarradio hispalense (expresión barroca donde las haya) hay localidades que atesoran una Semana Santa rica en patrimonio y costumbres propias no contaminadas por el canon capitalino. Ejemplo de estas joyas de la Pasión es Alcalá del Río, una población a menos de 20 kilómetros de Sevilla.

Este municipio cuenta con una Semana Santa que es referencia obligada en el circuito cofradiero de la provincia. Imágenes del siglo XVI y palios de finales del XIX son testimonio de una devoción que no surgió precisamente ayer por la mañana. Cruceros y soleanos han rivalizado siempre por dar un gran esplendor a sus cortejos, de ahí el valioso patrimonio que atesoran tanto en enseres, como en piezas musicales y, sobre todo, en tradiciones locales.

Podría decirse que la Semana Santa ilipense (como así gusta llamar a los más rancios) comienza esta noche con la Bajada de la Virgen de los Dolores en Su Soledad Coronada a la parroquia de Santa María de la Asunción para el septenario, culto que cumple 200 años. Será a las diez de la noche cuando se abran las puertas de la Real Capilla de San Gregorio de Osseth (patrón de la villa) para que de ella salga el largo cortejo de hermanas soleanas con sus hachetas. Mujeres de todas las edades que preceden al paso de una de las Dolorosas más antiguas de la provincia, al estar datada a finales del XVI, de ahí su hieratismo tan alejado de las expresividad barroca. Pero si importante es la talla por los siglos que atesora no menos interesante es el paso sobre el que hoy sale a la calle. Se trata de uno de los palios más antiguos que existen en la provincia y su morfología se asemeja a las primeras representaciones gráficas que se conservan sobre este tipo de paso.

Contiene ocho varales de mediana estatura que soportan un palio de cajón de bambalinas muy cortas. En su interior se reproducen en plata los primeros versos del Stabat Mater Dolorosa, que un principio (siglo XVIII) estaban incrustradas en el exterior hasta que sus piezas fueron sustituidas por las bordadas del antiguo paso de palio del Viernes Santo, día en el que esta cofradía realiza su estación de penitencia por la calles alcalareñas.

Igual mérito tiene el manto bordado que luce la Virgen de los Dolores realizado a mediados de la centuria decimonónica. La iluminación también es especial, al estar conformada por candelabros de brazos, al igual que la exorno floral, constituido por calas que florecen en los patios soleanos estos días. Contemplar este paso supone volver la mirada a una Semana Santa que ya pocos recuerdan y en la que naturalidad era el sello común de una celebración que se ha sofisticado con los tiempos perdiendo, quizá, la autenticidad de otras épocas.

La procesión -en la que participa la banda del Carmen de Salteras- dura aproximadamente dos horas horas y concluye en la parroquia donde ya se encuentra montado el espectacular altar de septenario (con elementos creados ex profeso) que comenzará mañana y concluirá el Viernes de Dolores con la función principal y el besamanos de la Virgen. El Domingo de Ramos, de nuevo a las diez de la noche, tendrá lugar la procesión de Subida hasta la capilla, de donde saldrá la cofradía el Viernes Santo, en esta ocasión con el cortejo conformado por nazarenos y mujeres ataviadas de mantilla más los pasos de la Muerte (la Canina), el Cristo Yacente y la Virgen de los Dolores bajo su palio de finales del XIX.

Así, que ya sabe, si tiene la oportunidad de desplazarse esta noche a la antigua Ilipa Magna no lo dude. Le dejará un excelente sabor de boca.

PD: (Y en mayo no se pierdan la bajada de los titulares de la Vera-Cruz, de la que le informaremos llegado el momento)