Juan Parejo | 26 de noviembre de 2012 a las 20:23
En una de las entrevistas que le pude hacer a Adolfo Arenas mientras fue presidente del Consejo me confesó que las cosas se ven de manera muy distinta según el sitio en el que estés sentado. Es decir, frente a la junta superior o frente a los hermanos mayores. Arenas fue cocinero antes que fraile y no le faltaba ni un ápice de razón en esa aseveración. En otra charla distendida a cuenta de la redacción de los nuevos estatutos también acertó a decir: “El Consejo será lo que las hermandades quieran que sea”.
Y la pregunta es: ¿Qué quieren las hermandades, o sus hermanos mayores, que sea el Consejo? Pues parece que no tienen mucho interés en que sea lo que tiene que ser: una institución modélica y eficiente. En el Consejo de Cofradías todos pugnan por ser los que más mandan. Los hermanos mayores frente a la junta superior, o los cargos generales frente al conjunto de consejeros (y viceversa). Por supuesto quien salen perdiendo son las Hermandades y Cofradías.
Ahora hay quien está empeñado (con razón o no) en que se convoquen elecciones de manera anticipada. Hay un grupo de hermanos mayores que están locos por la música (gregoriana). Desde su óptica (con la junta superior enfrente) piensan que las cosas se pueden hacer de otra manera. Que hay otros modos de gobernar. ¡Ay! Pero ya lo dijo Arenas, las cosas son muy diferentes según el lugar desde el que se miren. Le pasó a él y seguro que a todo el que ha ocupado ese sillón. Si este movimiento consiguiera su propósito y en un futuro a corto-medio plazo (después de Semana Santa) o largo (dentro de 3 años y medio) llegan a la junta superior, se darán cuenta de lo difícil de su propósito. Frente a ellos se sentarán otros señores que les reivindicarán lo mismo que ellos hacían y se darán cuenta de lo difícil que es estar al otro lado y sentirse atado de pies y manos y víctima de mil presiones.
“El Consejo será lo que las hermandades quieran que sea”. Es hora de que todos, hermanos mayores y junta superior, se den cuenta de que el futuro de la institución está en juego. Todos tienen que arrimar el hombro por el bien común y pensar en el colectivo antes que en lo individual. El día 15, durante la asamblea de aprobación de los nuevos estatutos, se dará una ocasión más que propicia para demostrarlo. Es hora de apartar los egos y las vanidades por el bien de las cofradías, la Semana Santa y la Iglesia de Sevilla.
Dime de que lado te sientas… y te diré quien eres.
Diego J. Geniz Velázquez | 23 de marzo de 2012 a las 6:36
A estas alturas de la Cuaresma, cuando el listado de besamanos visitados, conciertos escuchados y pregones sufridos en la capital supera el medio centenar es conveniente oxigenarse con una escapada a la provincia. Más allá del extrarradio hispalense (expresión barroca donde las haya) hay localidades que atesoran una Semana Santa rica en patrimonio y costumbres propias no contaminadas por el canon capitalino. Ejemplo de estas joyas de la Pasión es Alcalá del Río, una población a menos de 20 kilómetros de Sevilla.
Este municipio cuenta con una Semana Santa que es referencia obligada en el circuito cofradiero de la provincia. Imágenes del siglo XVI y palios de finales del XIX son testimonio de una devoción que no surgió precisamente ayer por la mañana. Cruceros y soleanos han rivalizado siempre por dar un gran esplendor a sus cortejos, de ahí el valioso patrimonio que atesoran tanto en enseres, como en piezas musicales y, sobre todo, en tradiciones locales.
Podría decirse que la Semana Santa ilipense (como así gusta llamar a los más rancios) comienza esta noche con la Bajada de la Virgen de los Dolores en Su Soledad Coronada a la parroquia de Santa María de la Asunción para el septenario, culto que cumple 200 años. Será a las diez de la noche cuando se abran las puertas de la Real Capilla de San Gregorio de Osseth (patrón de la villa) para que de ella salga el largo cortejo de hermanas soleanas con sus hachetas. Mujeres de todas las edades que preceden al paso de una de las Dolorosas más antiguas de la provincia, al estar datada a finales del XVI, de ahí su hieratismo tan alejado de las expresividad barroca. Pero si importante es la talla por los siglos que atesora no menos interesante es el paso sobre el que hoy sale a la calle. Se trata de uno de los palios más antiguos que existen en la provincia y su morfología se asemeja a las primeras representaciones gráficas que se conservan sobre este tipo de paso.
Contiene ocho varales de mediana estatura que soportan un palio de cajón de bambalinas muy cortas. En su interior se reproducen en plata los primeros versos del Stabat Mater Dolorosa, que un principio (siglo XVIII) estaban incrustradas en el exterior hasta que sus piezas fueron sustituidas por las bordadas del antiguo paso de palio del Viernes Santo, día en el que esta cofradía realiza su estación de penitencia por la calles alcalareñas.
Igual mérito tiene el manto bordado que luce la Virgen de los Dolores realizado a mediados de la centuria decimonónica. La iluminación también es especial, al estar conformada por candelabros de brazos, al igual que la exorno floral, constituido por calas que florecen en los patios soleanos estos días. Contemplar este paso supone volver la mirada a una Semana Santa que ya pocos recuerdan y en la que naturalidad era el sello común de una celebración que se ha sofisticado con los tiempos perdiendo, quizá, la autenticidad de otras épocas.
La procesión -en la que participa la banda del Carmen de Salteras- dura aproximadamente dos horas horas y concluye en la parroquia donde ya se encuentra montado el espectacular altar de septenario (con elementos creados ex profeso) que comenzará mañana y concluirá el Viernes de Dolores con la función principal y el besamanos de la Virgen. El Domingo de Ramos, de nuevo a las diez de la noche, tendrá lugar la procesión de Subida hasta la capilla, de donde saldrá la cofradía el Viernes Santo, en esta ocasión con el cortejo conformado por nazarenos y mujeres ataviadas de mantilla más los pasos de la Muerte (la Canina), el Cristo Yacente y la Virgen de los Dolores bajo su palio de finales del XIX.
Así, que ya sabe, si tiene la oportunidad de desplazarse esta noche a la antigua Ilipa Magna no lo dude. Le dejará un excelente sabor de boca.
PD: (Y en mayo no se pierdan la bajada de los titulares de la Vera-Cruz, de la que le informaremos llegado el momento)
Diego J. Geniz Velázquez | 1 de marzo de 2012 a las 12:37
Esta imagen que ven aquí no corresponde a la cola de una oficina del INEM. Las personas que esperan no lo hacen para pedir un trabajo. En tiempos de crisis hay gente dispuesta a soportar días y noches sobre la acera para dar un beso. Si no acaban de situarse tampoco crean que se trata de una calle de Sevilla. Con la entrada de un nuevo mes este blog se monta en Santa Justa para apearse en Atocha. A no mucha distancia de allí hay decenas de españoles que desde el domingo ya aguardan su turno para visitar a Jesús de Medinaceli en la cita de cada primer viernes de marzo, “el viernes de los favores”. Aunque la mayoría viven en Madrid, son muchos los que proceden de otros puntos de la geografía española, en esa especie de imperio devocional donde todos los caminos conducen hacia un Hombre que con los brazos cruzados supo conquistar las almas.
En la cabecera de la cola dos mujeres se encargan de imponer cierto orden. Tarea oficiosa que se ejecuta sobre una mesa plegable que ha conocido más de un verano la arena de esas playas que quedan tan lejos de Madrid. Allí se dan los “números”. A su vera, varios cartones sirven de refugio al frío que impera en las calles capitalinas cuando el sol se esconde y el viento susurra desde la sierra. Toda una gama de sillas sirven de reposo a los devotos que cuentan los minutos para que sus bocas sellen peticiones sobre los pies de este Señor Cautivo al que primero salvaron los trinitarios de la mofa en África y luego Picasso de la barbarie del 36 (esto último no es una paradoja, es la historia cierta y verdadera que escapa de estereotipos).
La imagen de Jesús de Medinaceli es una de las más peregrinas de España. Siempre fue -perdonen por el juego fácil de palabras- Cautivo del destino. Salió de un taller sevillano en el siglo XVII (muchos atribuyen su autoría a Ocampo) para acabar al otro lado del Estrecho. Allí logró rescatarla la orden trinitaria, de ahí su escapulario, que la devolvió a España. Una vez comenzada la guerra civil, cuando el célebre pintor malagueño aún era el director del Museo del Prado, los franciscanos le piden que interceda para que no sufriera ningún ataque. Picasso, conforme a su palabra, logra incluir esta talla en el listado de obras que pone a salvo enviándola entre lienzos de Goya, Velázquez o el Greco a Ginebra.
Cada primer viernes de marzo son famosas las colas que se forman para besar sus pies. Dos por cada uno. Lo que ven aquí es un pequeña muestra tomada el pasado martes, cuando aún quedaban tres días para este culto. La espera para quien llegue el viernes puede ser de nueve horas, ya que la fila de devotos alcanza hasta Atocha, lo que en la comparativa hispalense equivaldría al espacio comprendido entre la Plaza Nueva y la Alameda.
Hay quien piensa -la ignorancia suele ser bastante atrevida- que es difícil encontrar estampas de devoción popular más allá de las colas que cada Domingo de Ramos se forman para besar las manos del Gran Poder. Supino error. En Madrid, sin ecos de tambores ni del cacareado olor del azahar, se produce todos los años por estas fechas una imagen a la que le sobran palabras. Entre el olor a cocido de mediodía y al del café de la tarde, cientos de personas aguardan el momento de cumplir con la promesa que busca la madera gastada por el fervor. Ese sentimiento que no entiende de cortas ni de medias distancias. Va por directo. Sin aditamentos. Sin farfolla.
Juan Parejo | 29 de febrero de 2012 a las 13:40
La semana pasada llegó a nuestras manos el primer número del nuevo anuario de la Hermandad del Museo. Se trata de una publicación moderna, con un formato renovado que se aleja del manido boletín, fácil de leer, muy gráfica, cuidada, elegante… se podrían añadir muchos más calificativos para describir este nuevo producto de información cofradiera.
Además del magnífico diseño de Pepe Barahona, el anuario cuenta con interesantes reportajes, entrevistas y tribunas de opinión coordinados por el joven periodista Tomás Muriel. Prestan su firma profesionales destacados del periodismo como Javier Rubio o Antonio García Barbeito. Muy interesantes son los artículos dedicados a las primeras cuadrillas de costaleros de la hermandad. Y muy recomendables son las reflexiones que hace José María Rubio, galeno y pregonero de la Semana Santa del año 1991, sobe las hermandades como escuela de valores.
La selección de imágenes para ilustrar los textos también está a la altura de esta magnífica publicación. Por citar algunos autores, han cedido sus fotos Salazar-Bajuelo, Antonio Sánchez Carrasco, o Juan Alberto García Acevedo. Diario de Sevilla también ha colaborado poniendo a disposición de la corporación su archivo gráfico.
La junta de gobierno presidida por Alfonso Gentil ha decidido muy acertadamente dar un paso al frente y apostar una publicación moderna y de gran calidad, confiando en jóvenes profesionales sobradamente preparados para sacar adelante el encargo. El esfuerzo para publicar este primer número en apenas 2 semanas ha sido encomiable. Así que nos imaginamos lo que pueden llegar a hacer con más tiempo por delante.
No se pierdan el anuario del Museo, que se abre con un gran dibujo del Cristo de la Expiración realizado por Alejandro Ginés.
Juan Parejo | 11 de febrero de 2012 a las 19:51
Ya ha visto la luz el cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla realizado por Antonio Dubé.
Dubé ha cumplido con el encargo del Consejo de Cofradías con una pintura cuyo mensaje: la pasión, muerte y resurrección de Cristo, está conformada mediante tres escenas diferenciadas. Tres imágenes que forman parte de un todo: la Semana Santa de Sevilla. Dubé ha sido fiel a Dubé y, para bien o para mal (que cada uno opine aquí como le parezca, que para eso doctores tiene la Iglesia y muchos catedráticos de Historia del Arte aficionados tienen las cofradías), ha realizado lo que se esperaba. Ni más ni menos.
Para su “pregón pictórico”, el veterano cofrade, imaginero, pintor, diseñador, proyectista, hermano mayor… se ha valido de una de las imágenes más importantes del arte sacro, como es el Señor de Pasión; del primer paso de su (en el más amplio sentido) cofradía de los Servitas; y de la Esperanza Macarena, cuyos nazarenos de cera verde abandonan la Catedral mientras el palio se observa como un ascua de luz en el interior del templo. En la cara de la Esperanza ve Dubé, según reconoció, la resurrección de Cristo.
La Semana Santa de Sevilla ya tiene su cartel oficial. El cartel que se esperaban muchos, para bien o para mal. Dubé en estado puro.
Y el Ayuntamiento, mientras tanto, recogiendo las naranjas para dejar paso al azahar. Ya queda menos para el Domingo de Ramos y para ver la resurrección en el rostro de la Esperanza.
Juan Parejo | 30 de enero de 2012 a las 13:49
Andan los “progres” muy revueltos porque al alcalde Zoido, al que tachan de sectario y de pertenecer a la derecha más reaccionaria, ha iniciado los trámites para cambiar el nombre de la calle Pilar Bardem (antigua General Merry) por el de Nuestra Señora de las Mercedes. La noticia ha llegado incluso a ser portada de los informativos nacionales y de ciertos medios que han querido buscar una “polémica” en una iniciativa avalada por 2.327 firmas, 20 entidades y asociaciones de la zona y 3 hermandades. Hasta la señora Bardem, tras conocer el cambio, se ha apresurado a decir que no le importa caerle mal a quienes le caen mal a ella…
La decisión tomada por el gobierno de Juan Ignacio Zoido no viene más que a cumplir el deseo de todo un barrio y de buena parte de la ciudad que no entendían cómo se había distinguido con una calle a una señora que en ningún momento mostró interés alguno en formar parte del callejero de una ciudad en la que nació por accidente. Lo que esta “progresía” no sabe (o no quiere contar) es que el Tiro de Línea es una barrio obrero de Sevilla, de gente sencilla y trabajadora, de izquierda y de derecha, pero con un asidero común que son el Señor Cautivo y la Virgen de las Mercedes.
Se podrían pasar estos “progres”, esos que afirman que “se le va a quitar una calle en Sevilla a Pilar Bardem para darsela a una Virgen”, el Lunes Santo por el barrio, y ver que esa “Virgen” es acompañada por cientos de vecinos que tras ella y tras su hijo piden salud y trabajo para los suyos. El próximo Lunes Santo, la Hermandad del Tiro de Línea volverá a salir acompañada de todo su barrio. Como cada Semana Santa, sus vecinos conquistarán el centro de Sevilla, y se despedirán de las imágenes de su devoción a la entrada de La Campana para volver a encontrarse con ellas a la salida de la Catedral para escoltarlas hasta su casa.
Donde hoy pone “Avenida Pilar Bardem” hubo hasta 1992 un cartel de hierro forjado que recordaba que aquello era la barriada de Nuestra Señora de las Mercerdes. El Ayuntamiento, aplicando de la mejor de las maneras la Memoria Histórica, volverá a rotular la zona con un nombre que nunca debió perder.
¿Acaso la Memoria Histórica no es ésto?
Juan Parejo | 4 de abril de 2011 a las 19:21
Ocurrió el viernes en la basílica de la Macarena. Se anunciaba un concierto del Carmen de Salteras. La basílica a reventar. Era día de septenario, de ensayo de costaleros y de desfile de armaos por el barrio, por aquello de coger el paso.
Tras un buen rato de afinación de los músicos (que no se yo si ésto se puede hacer antes) el presentador del acto toma la palabra. Habla de la hermandad, de la Virgen, del recorrido, de la banda, lee su historia, disecciona a sus directores… da pelos y señales de todo… sólo le faltó dar el número de la seguridad social de alguno de los músicos.
Los minutos pasaban y la gente se impacientaba. “¿Pero no hemos venido a escuchar un concierto? ¡Qué suenen las marchas!” Comentaba la gente que se apelotonaba en el atrio. Pero aquello no terminaba nunca. Era el minuto de gloria del “tío del atril”. Todo lo que dijo fue muy didáctico, pero en este de actos se impone aquello de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Nadie duda de la buena voluntad de este señor, pero a un concierto se va a eso: a escuchar música. Bastaría con leer el programa, máxime cuando se reparte entre los asistentes.
¡Música, maestro!
Diego J. Geniz Velázquez | 17 de marzo de 2011 a las 15:01

Se abre el cortinaje. Se descorren rojos damascos (de poca seda y mucha fibra). Dramatismo barroco. En la escena un solo rostro. Es difícil adivinar la mirada de este Personaje que concentra todas las visiones. La Semana Santa se nos anuncia con una de esas fotos que tantas abuelas y madres guardan en sus carteras a modo de reliquia. Amuletos con los que sobrellevar suertes y desgracias. Asideros a los que se aferra la última esperanza. Este Hombre de equilibradas dimensiones mira hacia abajo. Credos, padrenuestros y varias súplicas sin oración intermediaria han jalonado siglos ante su presencia. Montañés le regaló a la ciudad el Dios más humano. Divinidad que sólo tiene ojos para el suelo que pisa. Cartel para enmarcar. De imposible olvido.
Diego J. Geniz Velázquez | 15 de marzo de 2011 a las 14:42

La vida es una suma de decisiones, de decir sí o no en un momento determinado y en unas circunstancias concretas. Puede salir mal o bien, como ayer les ocurrió a los hermanos de San Gonzalo, que lograron trasladar a su titualr en 90 minutos desde la parroquia del barrio a la Catedral hispalense para presidir el Vía Crucis del Consejo. ¿Cuestión de suerte? Puede que sea algo más que eso. La decisión de salir se hizo tras abandonar la Policía Local la zona después de habérsele comunicado que no se saldría, y el traslado fue ‘exprés’, a prisa, corriendo, en corto y por derecho. Algunos pensarán que tras esta postura existe una fuerte dosis de triunfalismo, competición y morbo, para otros, un simple deber con la misión que ayer tenían encomendada: llegar a la Catedral para presidir el Vía Crucis General del Consejo en un año de gran importancia para la juventud, que tanto jalona la nómina de la hermandad. ¿Falta de seriedad o deber cumplido? Ustedes mismos.
Diego J. Geniz Velázquez | 26 de marzo de 2010 a las 11:16

Versos románticos (no confundir con San Valentín y otras fiestas comerciales) sirven de título.
Ni el mejor Bécquer describió con mayor acierto la imagen. Sobre un retablo lateral, contemplada por ojos que sólo buscan la perfección artística, con un madero para mitigar la soledad, esta Virgen llora sus siete dolores.
Brillos antiguos, lujos pretéritos que el tiempo fue borrando de la historia.
No hizo falta que se cumpliera la profecía. El polvo ya cubre lo que ha de llegar a ser el cuerpo.
Era la Antigua una devoción ancestral que fue cambiando su adjetivo. El paso del tiempo trajo otras modas, otros rostros a los que rezar. Y aquí sólo queda el silencio de la ignorancia. Con las manos entrelazadas llora su pena, el octavo puñal que le clavó la vida: el olvido.