Una procesión fuera de contexto

Diego J. Geniz Velázquez | 28 de mayo de 2013 a las 18:22

Uno no deja de asombrarse. Aparece en las fachadas de algunos templos la convocatoria de cultos de una hermandad de pueblo (esto último sin menosprecio alguno). Cuando uno fija la vista se da cuenta de que el mencionado cartel hace referencia a los actos que celebrará la Hermandad de la Asunción de Cantillana. Hasta ahí todo normal. Lo extraño y el levantamiento de estómago –a cierta hora en la que aún anda huérfano de viandas– se produce cuando uno se percata de que dichos cultos se celebrarán en Sevilla en la víspera del Corpus: Una misa a las 19:30 en la parroquia de San Lorenzo y a continuación un traslado del Simpecado, llamado de Gala, hasta el altar que dicha corporación  ha preparado para la procesión eucarística  del jueves delante de la fachada del Círculo Mercantil, en plena calle Sierpes, como ya hiciera en 2010, cuando el montaje efímero causó la admiración de todos los sevillanos. Altar, por cierto, que no entrará en concurso.

Dije antes que uno no deja de asombrarse. O sí. Porque acostumbrado a la novelería propia de una ciudad que hasta hace poco era modelo de religiosidad popular en otras provincias y ahora importa actos de difícil anclaje con su idiosincracia, no ha de extrañarle que por sus calles se pueda ver una procesión -el traslado del Simpecado incluye banda de música- tal cual sucede en Cantillana la noche del 14 de agosto, víspera de la festividad litúrgica de la Asunción, como gusta decir a los miembros de la corporación que protagonizará (si Palacio no lo impide) este culto público que vendrá a sumarse a todos los tradicionales de esa tarde-noche. Más allá de preguntarse por los permisos concedidos (o no) para este traslado con acompañamiento musical, cabe reflexionar sobre la transmutación de una fiesta en la que la jornada previa, llena de altares y procesiones varias que concitan a un público ávido de estéticas barrocas, ha ganado la partida a la base principal que la sustenta -la adoración a Cristo Vivo en la Sagrada Forma-reducida a una mera y a veces desapercibida justificación de todo lo anterior.

Este cambio de la que fue hasta principios del siglo XX la fiesta principal de la ciudad viene motivado por diversos factores, pero entre ellos toma preponderancia la tendencia del referido público por exaltar todo lo nuevo (novelería hispalense), una actitud en la que encuentra hueco lo previsto por la hermandad asuncionista. Un rosario de gala digno de ver el 14 de agosto en dicha localidad.  Si no lo conocen, es muy aconsejable que lo visiten. No les defraudará. Pero reitero: en la víspera de la Asunción y en Cantillana. Antes del Corpus y fuera de esa localidad pierde todos los sentidos. Entre ellos, el del ridículo.

  • Manuel Pérez

    Parece que todavia escuece ese primer premio otorgado a una hermandad de pueblo(y muy orgulloso de ello) del 2010 en la Sevilla más rancia y obsoleta, desde ese año parece que las hermandades sevillanas se toman un poco de más interes en montar esos altares para adorar a Cristo Vivo en la Sagrada Forma, que no era del todo la adecuada para día tan importante en Sevilla desde mi punto de vista de uno de pueblo.
    Ese interes en que nada cambie en los tiempos en que vivimos es algo desfasado y obsoleto, si nada hubiera cambiado, ahora mismo no podriamos leer su opinion a traves de internet, los costaleros seguirian siendo profesionales, marchas procesionales relativamente nuevas no existirian, las mujeres no podrian hacer estacion de penitencia en sus hermandades, etc.
    Le recomiendo desde mi humilde netender que se abra hacia el cambio, de eso se trata, acercar a la Iglesia a las personas por distintos tipos de camino.
    Un saludo.

  • Curropipi

    Puro fanatismo de estos señores de esta hermandad ,si no hubiera el pique que tienen con la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana no harían el ridículo que hicieron ayer en esta ciudad teniéndole que prohibir palacio el show que querían montar en el centro de Sevilla , esta hermanad esta acostumbrada a montar estos show y peores. Porque este altar no lo coloca el domingo en Cantillana.

  • miguel

    De acuerdo, pero es luchar contra los elementos porque esta Sevilla que, a veces, se viste de “rancia” lo propicia y hasta lo aplaude. Ya no se sabe qué más podemos incluir en este barroquismo absurdo.
    Pero una precisión a lo de la adoración a Cristo vivo en la Sagrada Forma…Lo del Cristo Vivo, de acuerdo, pero donde dice el evangelio que está realmente presente, tal como lo refiere en Luc. 10, 25 y ss. y en la escena del Juicio final en Mat.25, 31-46. Hasta ahí precisó Jesús, que no es poco. El añadido de la Sagrada Forma lleva a la desviación del objetivo y propósito que tuvo Jesús en su mensaje: amar al prójimo sin distinción. Si se adora algo en donde no está, hemos errado el camino, como dijeron los réprobos: ergo errabimus a via veritatis. Será muy bonita la procesión, pero en el evangelio no consta. Estamos muy metidos en el mito y en la magia. Los sacramentos son símbolos que deben llevar aparejados un compromiso, si no, es como dijo Je´sus: que me alban con palabras pero los hechos…O es que no es contraproducente que pasemos horas delante de un sagrario, y ni un minuto ante el vecino que nos necesita? A eso nos lleva la adoración de un ´simbolo sin más. Por lo que, tanto el barroquismo de los adornos y “sin pecados”, como la adoración de un símbolo, ganan la partida, como usted dice, a lo principal. Pero, precisemos bien lo de lo principal.


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