Mayo se viste de verde

Diego J. Geniz Velázquez | 12 de mayo de 2017 a las 13:56

diego1

En la serie de Cuaresma dedicada a las tradiciones peculiares de las cofradías de pueblo, dediqué un capítulo especial a la Soledad de Alcalá del Río, en concreto, a la procesión de bajada que tiene lugar el viernes anterior al Domingo de Pasión. Hoy volvemos a esta localidad ribereña para hablar de otro rito que se celebra en plena Pascua Florida: la bajada de la Vera-Cruz. Esta procesión se inicia a la 1:00 del segundo domingo de mayo y con ella se traslada a los titulares de la corporación ilipense -el Cristo de la Vera-Cruz y la Virgen de las Angustias Coronada- desde su sede canónica, la capilla de San Gregorio de Osset, hasta la parroquia de la Asunción, donde se desarrollará la semana siguiente el quinario en honor al Crucificado, una preciosa obra (de escala menor al natural) atribuida a Roque Balduque (siglo XVI). Un culto en un mes, el de mayo, en el que se conmemora la Invención de la Santa Cruz. El Santo Leño como símbolo de la Redención humana.

Si se acercan a esta localidad, enclavada en un montículo a orillas del Guadalquivir, háganlo bien temprano, pues minutos antes de la hora indicada el casco antiguo quedará a oscuras. Totalmente apagado. Las únicas luces serán las de los centenares de hermanos que componen el largo cortejo del traslado. Desde la cruz de guía hasta el Cristo todos serán hombres con cirios verdes. Del Crucificado a la Virgen de las Angustias Coronada (portentosa y bellísima imagen atribuida a Montes de Oca) la interminable fila la integran numerosas mujeres con hachetas. También se incluye en el cortejo un relicario con el Lignum Crucis y otro con una reliquia de San Gregorio de Osset, patrón de Alcalá del Río.

Es digno de destacar la manera en que son portadas las imágenes. No van en alto. Al Cristo lo llevan tres hermanos, en posición horizontal y sin ser alzado. La Virgen, en unas pequeñas andas, es trasladada casi a ras de suelo, a la misma altura de los devotos que la portan, como si fuera una mujer más de las tantas que la preceden con sus luces. El silencio sólo es interrumpido por el rachear de los pasos. No se escucha nada.

Todo cambia al llegar a la parroquia. Allí ya está todo preparado para los cultos mayores de los cruceros. Gradas de plata, magnífico dosel, centenares de velas y un enorme velo verde esmeralda bordado por las hermanas con lentejuelas. Una vez colocados los sagrados Titulares en el presbiterio se hace la luz. Comienza entonces un pequeño traslado hasta el baptisterio, que contiene una reja de madera que fue utilizada antes en la capilla que la hermandad posee en San Gregorio. Las imágenes son alzadas ahora entre cánticos. Al llegar la Virgen a la capilla bautismal es de nuevo descendida. Se le despoja de la corona para salvar la pequeña altura del arco ojival. Empiezan entonces a escucharse los vítores más sentidos.

Esta noche es el pistoletazo de salida para una semana completa de actos y cultos. El lunes tiene lugar la exaltación. Desde el martes al sábado, el quinario, que, como curiosidad, se inicia a las diez de la noche, pues se mantiene la tradición de que a esa hora, cuando ya se ha ocultado el sol, volvían los devotos que trabajaban en el campo. El domingo es el Día de la Cruz, con función principal por la mañana (a la que acuden las hermanas luciendo mantilla blanca) y el paseo de la banda. Luego, por la tarde, sale en un pequeño paso la cruz con las cruceras más jóvenes vestidas de flamenca. Al día siguiente, en horario vespertino, tiene lugar el besapié del Cristo de la Vera-Cruz y el besamano de la Virgen de las Angustias. Una ocasión perfecta para deleitarse con la belleza y valía artística de ambas imágenes, referentes devocionales de la provincia, así como con el rico ajuar que poseen y que en nada tiene que envidiar al de las imágenes más veneradas de la capital hispalense. Luego, a las doce de la noche, los titulares regresan a San Gregorio con un traslado similar al de la bajada (en este caso llamado la subida) pero con un recorrido más reducido.

Una ocasión que nos brinda este tiempo pascual para conocer cofradías que constituyen el valioso patrimonio material e inmaterial del que presume la provincia.

diego2


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

Los autores, en este espacio, se limitan a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hacen responsables de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber