Archivos para el tag ‘costaleros’

Tras los pasos perdidos

Diego J. Geniz Velázquez | 21 de marzo de 2010 a las 11:28

21marzo_niñosHabló Cernuda del tiempo sin tiempo del niño (recurso bastante empleado en últimos pregones, exaltaciones y actos cofradieros similares con pretensiones literarias).

Hubo quien se preguntó por cuántos siglos caben en la mente de un crío. También alguien definió la infancia como la etapa dorada de la vida.

En un domingo cualquiera tres niños siguen los pasos de sus padres por unas calles de Sevilla.

Reposan sus manos sobre la zambrana que mecen las cinturas paternales. Así se aprende el compás. Aquí hay sitio hasta para la igualdad de género.

El sentimentalismo no está reñido con lo políticamente correcto. Y el mundo de las trabajaderas no iba a ser menos. Siguen los pasos que perdieron el primer paraíso de la vida.

Tras la caoba y la plata, llega el oro de la infancia. Bendito preste.

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Noches de bohemia y de pasión

Diego J. Geniz Velázquez | 14 de marzo de 2010 a las 12:12

14marzo_costaleros

A deshoras de la noche van estos hombres por Sevilla. No son los únicos. Bajo lonas que cubren brillos dorados su costal empieza a calentarse cuando el frío arrecia por las calles con poca gente, pero con cierto público.

El suficiente para hacer un análisis antropológico sobre las personas que acuden a estos ensayos. En la variedad está el gusto. Y aquí de lo primero se anda sobrao y de lo segundo, justito. Los hay de silencio y a paso de mudá. Éstos son los menos secundados.

También los hay de palios y de cristos. Y existen también de misterios con barrocas recreaciones en las revirás (entiéndase como giro a la izquierda o derecha que se dilata en el tiempo hasta que el minutero pierde el sentido de su existencia).

El acompañamiento del radiocassete es esencial en este último caso, que en ocasiones porta un auxiliar a modo de servidor en función principal. Si la cita es nocturna, el encuentro terminará en un bar de la feligresía, de estrecho pasillo y amplia barra.

Auténtico templo de fe donde al olor del aceite refrito acuden el montaíto de melva y la cerveza de barril. Pan y vino de estos cristianos de abajo.

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La dieta de Escribano

Diego J. Geniz Velázquez | 16 de febrero de 2008 a las 23:32

El mundo del Naturhouse llegó a las trabajaderas. Antonio Escribano, endocrino del Sevilla Fútbol Club, ha recomendado esta semana que se sustituya el tradicional bocadillo relleno de charcutería variada (del chorizo pamplonica a la mortadela de aceitunas) por la pasta.

Al cielo con los raviolis, los canelones, los tallarines y otras especies por descubrir. Por supuesto, nada de alcohol. A partir de ahora junto al costal y la faja hay que llevar el aquarius y todas las bebidas isotónicas que usted crea conveniente (con falta ortográfica incluida).

Cuando llegue a casa, nada de espinacas ni bacalao, ni se le ocurra en el bar más próximo esa vulgaridad de engullir un montadito (que ocupa el escalafón inferior de los canapés y otros variantes que los cofrades degustan con ansía y alevosía en más de un encuentro durante esta cuaresma). Según Escribano, lo que se debe comer es “arroz con patatas”.

De aquí a la “Neuville cousine” sólo hay un paso.

  • ¿Qué opinan de este régimen dietético?
  • ¿Hay que concienciar a los costaleros que con una buena nutrición es más llevadera la procesión (que siempre va por dentro)?
  • ¿Tendrán las casas de hermandad que especializarse en comida italiana?
  • ¿Veremos a una conocida cadena de restaurantes italianos patrocinando los encuentros gastronómicos de las cuadrillas?
  • ¿Se sustituirá al “aguaor” por un repartidor de aquarius?

Hablen señores, que no se les atraganten las letras.