Archivos para el tag ‘semana santa’

Las sombras, las luces

Diego J. Geniz Velázquez | 20 de abril de 2017 a las 20:25

SEMANA SANTA 2017.

 

Somos hijos del Barroco. La ciudad romana, la del esplendor almohade y la que fuera capital del mundo tras el Descubrimiento de América decidió quedarse con el arte que afloró en su decadencia. Fiel reflejo, quizá, de su espíritu. En esa época de pestes y podredumbre sacó lo mejor de sí misma. Entre las sombras y las luces halló la verdad de su ser. Esa certeza que sale a relucir una semana al año, aunque hay quienes se empeñen en hacerla durar 365 días. A continuación, un repaso por la subida al cielo y la bajada a los infiernos que tanto gusta por estos lares:

-Las pajaritas. Tras años en los que se recuperó este complemento, dejaron de verse este Domingo de Ramos, a Dios gracias. Aportaban muy poco. O nada. Pocas personas sabían lucirlas adecuadamente. Por desgracia, aún se siguen contemplando algunos ejemplares -nada gratos a la vista humana- en los cultos cuaresmales. Esta Semana Santa parecen haber pasado a mejor vida.

-Las mantillas. En general, bien. Se ha progresado en la correcta indumentaria que requiere. Atrás quedaron esos claveles reventones en las sienes, tan propio de los 80, la década en la que todo se sacaba fuera de quicio (incluidas esas frondosas esquinas de gladiolos). Eso sí, conviene recordar a quienes la portan que pocas cosas hay más antiestéticas que una mujer vestida de mantilla y con un botellín en la mano. Lucir dicha prenda conlleva también un recato en el comportamiento.

-Los mantillos. Bien también. Traje y corbata oscura, tonalidad acorde con la solemnidad del Jueves Santo. No se vieron muchas incorrecciones en este sentido. Tengan siempre en cuenta un detalle: deben acompañar a la mujer vestida de mantilla del brazo y no cogidos de la mano, cual adolescentes que viven su primer y edulcorado amor.

-Figurones. Personajes carentes de notoriedad pública en otro ámbito que no sea la Semana Santa. Se lucen a cara descubierta. Por lo general, portando vara. Consentidos por las cofradías. En realidad, las hermandades ponen en práctica con ellos una labor de caridad: dotarles del protagonismo que no tienen ni profesional ni personalmente. Tras lo visto este año, dicha especie está lejos de extinguirse.

-Trajes de anticuario. Maravillosas piezas de costura que los cofrades exhiben en pregones, cultos y Semana Santa. Algunos ejemplares son dignos de ser sometidos a los estudios del IAPH. En la Cartuja se han restaurado bordados con menos años. Reliquias del tiempo. Gloria patrimonial.

-Capataces juglares. Van en aumento. Dentro de este colectivo destaca, cada vez con mayor fuerza, la variante del capataz pregonero. Un instinto que se despierta cuando ven cercano un micrófono. Rapsodas al compás del martillo. Insufribles.

-Caídas estáticas. Se imponen. Modas pasajeras que hablan de la poca personalidad de muchísimas cofradías. Quede para alegría de la retina el airoso y elegante movimiento de dos palios: la Amargura y la Bofetá. Dos cofradías clásicas sin complejos. En algunos barrios hubo palios que parecían llevados por ruedas.

-Neomisticismo. Unido a lo anterior. La ciudad vacila, como un péndulo, entre el folclore negro de diseño y la muchedumbre que vitorea el izquierdo por delante y el solo de corneta. A Dios, si acaso, lo dejamos para otro momento.

-Autenticidad. La que se sigue encontrando en las devotas del Cautivo del Tiro de Línea o en las de la Virgen de los Dolores, del Cerro. Ahí radica la verdad de la fiesta. Lo que lo sustenta todo. Vienen de lejos para enseñarnos lo que nunca debió perderse.

-A dúo. Modalidad de saeta interpretada entre dos voces. Muy de moda esta Semana Santa. Chirría más que agrada.

-La basura. Las Postrimerías de Valdés Leal habitan entre nosotros. Putrefacción tras la fiesta. Todo es tan efímero como la hamburguesa consumida -y consumada- por los abonados de la Campana. Tras los oros subyace la ciudad de la cochambre. Barroco puro.

-La Madrugada. No juguemos al CSI. Dejemos las investigaciones para los profesionales. Aunque una cosa está clara. El público de la noche difiere bastante del de la tarde del Jueves Santo y del de la mañana del viernes. Llegan a mansalva. No sólo con la silla de los chinos, sino con mesa de cámping y viandas de oferta. Incluso con esterillas. Son espectadores pasivos. Sedentarios. Incapaces de moverse en una bulla. Colonizadores de metros cuadrados. De forro polar y ropa cómoda. Quizá, la solución a la jornada haya que buscarla ahí. Y no fuera.

-Viernes Santo. Un bocado de buen gusto. Lástima que a esas alturas de la semana los cuerpos estén lacerados por el cansancio. Esa tarde reconcilia el alma.

Semana Santa 2017.

-Montes. A destacar los del Señor de las Penas (San Roque), el del Museo y el del Cristo de la Fundación. Se rompen así las alfombras uniformes de una sola flor y se logra un aspecto mucho más natural.

-Flores. Ante tanta variedad exótica en los palios hace falta un cursillo acelerado de botánica cuando llegan los días santos. De ahí que ya lo raro sea el clavel, flor esencial en pasos como el de la Virgen del Subterráneo, la Amargura, Dolores de San Vicente, el Dulce Nombre, el Valle o el de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso. En la vertiente más innovadora, destacar el exorno de la Virgen de los Dolores (el Cerro), el de la Virgen de los Ángeles (los Negritos), el de la Esperanza de Triana, el de la Virgen de las Angustias (los Gitanos) y el de la O.

-Túnicas. De agradecer a la Hermandad de Pasión que el Señor luciera la túnica de los cuernos de la abundancia. Así lo concibió Martínez Montañés: portando prendas bordadas. Y así ha de mantenerse. Fuera complejos y minimalismos demagógicos. Jesús reina en Majestad.

-Potencias. Las que le pusieron al Cachorro el Viernes Santo. Un acierto junto a la corona de espinas. Atributos propios del dolor y la divinidad. Iconografía completa. Y perfecta.

-Atavíos. Muy buenos. Por citar algunos, el tul de la Virgen de Gracia y Esperanza, la naturalidad en la Virgen de las Tristezas, la perfección en la Esperanza de Triana y la expresividad otorgada a la Soledad de San Buenaventura. También destacar la saya rosa del Dulce Nombre, color patrimonial de esta hermandad. Nota a tener en cuenta: el palio está concebido para representar a la Virgen como Reina. Los experimentos en este campo, con gaseosa (La Casera, a ser posible).

-Traseras. No confundir con esas calles que sirven de urinario público. Malolientes y nauseabundas. Hablamos de la trasera de la Amargura. Ver alejarse este palio por cualquier calle es reconciliarse con la fiesta. En Ella está todo el Domingo de Ramos. Lo apolíneo vence a lo dionisiaco.

-Pascua. Un triunfo. Eso ha sido el cambio horario de la Resurrección. La cofradía de Santa Marina hace suyo el Domingo de Pascua. Atrás quedó la noche. Por delante, el día. Luz al final del túnel. Toda la claridad que necesita esta Semana Santa. A toneladas.

Una calle sin anuncio

Juan Parejo | 2 de marzo de 2017 a las 17:01

IMG_9753Los escaparates de la confitería La Campana con su desfile de nazarenos de caramelo; las banderolas del Círculo Mercantil, llamando a las exposiciones; y el escaparate de Martian con el anuncio visual de la Semana Santa. Este año se ha roto la ecuación. Los miles de sevillanos y turistas que pasean a diario por la calle Sierpes ya no podrán admirar el cartel de la Semana Santa realizado por José Cerezal, una obra que el Consejo de Cofradías exponía cada año en le tienda de cerámica Martian.

Los empleados de la institución recibieron órdenes la pasada semana para retirar el cartel tras las críticas vertidas por algunos internautas en las redes sociales que consideraban que no era el mejor lugar para su exposición. Es cierto que el escaparate de una tienda no es el mejor sitio para mostrar una obra de este tipo; pero es mejor que esté ahí que arrumbado, como está, en uno de los salones de San Gregorio, 26.

Se podría decir que el Consejo abusa cada año de la buena voluntad de un pintor que, gratuitamente, asume la realización del cartel de la Semana Santa de Sevilla con todo lo que ello supone. Su exposición cada año en Martián es una manera de recompensar al cartelista dándole una gran difusión a la obra.

Apenas ha comenzado la cuaresma y el Consejo todavía está a tiempo de devolver el cartel de Cerezal a la calle Sierpes. A menos, claro, que los señores de San Gregorio, que han demostrado con la retirada del cartel una gran sensibilidad a las críticas, hayan encontrado un lugar más adecuado para enseñar el cartel, y por tanto la Semana Santa, a propios y extraños.

El estreno de la marcha ‘Amor de Madre’

Juan Parejo | 9 de octubre de 2013 a las 13:18

De vez en cuando en la historia de la Semana Santa han surgido genios que han supuesto una evolución en la manera de hacer las cosas. Que rompieron el concepto del arte en la Semana Santa. Ocurrió, por ejemplo, con Martínez Montañés o Pedro Roldán en la imaginería, con Juan Manuel Rodríguez Ojeda en el bordado y en el diseño, con Cayetano González en la orfebrería, con López Farfán en la música, o, más recientemente, con Manuel Palomino en la priostía, que también es un arte. Ayer la banda de las Cigarreras publicó en twitter el vídeo del estreno de la marcha Amor de Madre, allá por al año 1991. Aquel fue un momento histórico para las bandas de cornetas y tambores y, por tanto, para la Semana Santa, puesto que la música, es un arte más, pese a que la compuesta para pasos de Cristos sea ninguneada y despreciada en muchas ocasiones.

¿Y por qué fue aquel un momento histórico? Porque supuso una ruptura definitiva con lo anterior, con lo conocido. Supuso seguir y ahondar en una senda que ya había empezado a recorrer Bienvenido Puelles con ¡Y tú, Estrella! Para muchos, entre los que me incluyo, Amor de Madre es la marcha por excelencia de las cornetas y tambores. Para las Cigarreras es un himno.

El vídeo es un documento digno de analizar. Se puede comprobar el alto nivel que ya tenía la banda en aquella época. Un nivel que ha aumentado año a año sin que se sepa donde está realmente el techo de esta formación que, sin excesos y sin buscar protagonismo, persigue la excelencia. Cuando termina la marcha, muchos de los componentes abrazan con fuerza al autor, Francisco Javier González Ríos, para felicitarlo por el estreno de su ópera prima. Parecen ser conscientes de que han vivido un momento histórico. Y hoy, 22 años después, está claro que así fue. Francis González Ríos es uno de esos genios que aparecen de vez en cuando en la Semana Santa para regalarnos lo mejor que llevan dentro. A él y a Dionisio Buñuel, que hoy está al frente de la banda, hay que agradecerles que se preocuparan por la formación musical, por querer llevar a las cornetas y los tambores a cotas inimaginables entonces.

La música es tan importante en la Semana Santa como lo es la imaginería, el bordado, o la orfebrería. Invita a crear esa atmósfera que hace única a la fiesta. Francis González Ríos ha contribuido con su música a hacer más grandes a nuestras cofradías. Como lo hicieron Montañés, Roldán, Rodríguez Ojeda… Sólo hay que citar algunas de sus composiciones: Amor de Madre, Pasión, Muerte y Resurrección, Refúgiame, Eucaristía, Al pie de tu Santa Cruz, Dios Padre, Dios del Amor… Siempre dando un paso más allá. Desafiando los límites de la corneta.

No se pierdan esta joya publicada en Youtube por “Bormukiko” difundida por la banda en su cuenta de Twitter.

Dime de que lado te sientas…

Juan Parejo | 26 de noviembre de 2012 a las 20:23

En una de las entrevistas que le pude hacer a Adolfo Arenas mientras fue presidente del Consejo me confesó que las cosas se ven de manera muy distinta según el sitio en el que estés sentado. Es decir, frente a la junta superior o frente a los hermanos mayores. Arenas fue cocinero antes que fraile y no le faltaba ni un ápice de razón en esa aseveración. En otra charla distendida a cuenta de la redacción de los nuevos estatutos también acertó a decir: “El Consejo será lo que las hermandades quieran que sea”.

Y la pregunta es: ¿Qué quieren las hermandades, o sus hermanos mayores, que sea el Consejo? Pues parece que no tienen mucho interés en que sea lo que tiene que ser: una institución modélica y eficiente. En el Consejo de Cofradías todos pugnan por ser los que más mandan. Los hermanos mayores frente a la junta superior, o los cargos generales frente al conjunto de consejeros (y viceversa). Por supuesto quien salen perdiendo son las Hermandades y Cofradías.

Ahora hay quien está empeñado (con razón o no) en que se convoquen elecciones de manera anticipada. Hay un grupo de hermanos mayores que están locos por la música (gregoriana). Desde su óptica (con la junta superior enfrente) piensan que las cosas se pueden hacer de otra manera. Que hay otros modos de gobernar. ¡Ay! Pero ya lo dijo Arenas, las cosas son muy diferentes según el lugar desde el que se miren. Le pasó a él y seguro que a todo el que ha ocupado ese sillón. Si este movimiento consiguiera su propósito y en un futuro a corto-medio plazo (después de Semana Santa) o largo (dentro de 3 años y medio) llegan a la junta superior, se darán cuenta de lo difícil de su propósito. Frente a ellos se sentarán otros señores que les reivindicarán lo mismo que ellos hacían y se darán cuenta de lo difícil que es estar al otro lado y sentirse atado de pies y manos y víctima de mil presiones.

“El Consejo será lo que las hermandades quieran que sea”. Es hora de que todos, hermanos mayores y junta superior, se den cuenta de que el futuro de la institución está en juego. Todos tienen que arrimar el hombro por el bien común y pensar en el colectivo antes que en lo individual. El día 15, durante la asamblea de aprobación de los nuevos estatutos, se dará una ocasión más que propicia para demostrarlo. Es hora de apartar los egos y las vanidades por el bien de las cofradías, la Semana Santa y la Iglesia de Sevilla.

Dime de que lado te sientas… y te diré quien eres.

Dubé es fiel a Dubé

Juan Parejo | 11 de febrero de 2012 a las 19:51

Ya ha visto la luz el cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla realizado por Antonio Dubé.

Dubé ha cumplido con el encargo del Consejo de Cofradías con una pintura cuyo mensaje: la pasión, muerte y resurrección de Cristo, está conformada mediante tres escenas diferenciadas. Tres imágenes que forman parte de un todo: la Semana Santa de Sevilla. Dubé ha sido fiel a Dubé y, para bien o para mal (que cada uno opine aquí como le parezca, que para eso doctores tiene la Iglesia y muchos catedráticos de Historia del Arte aficionados tienen las cofradías), ha realizado lo que se esperaba. Ni más ni menos.

Para su “pregón pictórico”, el veterano cofrade, imaginero, pintor, diseñador, proyectista, hermano mayor… se ha valido de una de las imágenes más importantes del arte sacro, como es el Señor de Pasión; del primer paso de su (en el más amplio sentido) cofradía de los Servitas; y de la Esperanza Macarena, cuyos nazarenos de cera verde abandonan la Catedral mientras el palio se observa como un ascua de luz en el interior del templo. En la cara de la Esperanza ve Dubé, según reconoció, la resurrección de Cristo.

La Semana Santa de Sevilla ya tiene su cartel oficial. El cartel que se esperaban muchos, para bien o para mal. Dubé en estado puro.

Y el Ayuntamiento, mientras tanto, recogiendo las naranjas para dejar paso al azahar. Ya queda menos para el Domingo de Ramos y para ver la resurrección en el rostro de la Esperanza.

La progresía y la Hermandad del Tiro

Juan Parejo | 30 de enero de 2012 a las 13:49

Andan los “progres” muy revueltos porque al alcalde Zoido, al que tachan de sectario y de pertenecer a la derecha más reaccionaria, ha iniciado los trámites para cambiar el nombre de la calle Pilar Bardem (antigua General Merry) por el de Nuestra Señora de las Mercedes. La noticia ha llegado incluso a ser portada de los informativos nacionales y de ciertos medios que han querido buscar una “polémica” en una iniciativa avalada por 2.327 firmas, 20 entidades y asociaciones de la zona y 3 hermandades. Hasta la señora Bardem, tras conocer el cambio, se ha apresurado a decir que no le importa caerle mal a quienes le caen mal a ella…

La decisión tomada por el gobierno de Juan Ignacio Zoido no viene más que a cumplir el deseo de todo un barrio y de buena parte de la ciudad que no entendían cómo se había distinguido con una calle a una señora que en ningún momento mostró interés alguno en formar parte del callejero de una ciudad en la que nació por accidente. Lo que esta “progresía” no sabe (o no quiere contar) es que el Tiro de Línea es una barrio obrero de Sevilla, de gente sencilla y trabajadora, de izquierda y de derecha, pero con un asidero común que son el Señor Cautivo y la Virgen de las Mercedes.

Se podrían pasar estos “progres”, esos que afirman que “se le va a quitar una calle en Sevilla a Pilar Bardem para darsela a una Virgen”, el Lunes Santo por el barrio, y ver que esa “Virgen” es acompañada por cientos de vecinos que tras ella y tras su hijo piden salud y trabajo para los suyos. El próximo Lunes Santo, la Hermandad del Tiro de Línea volverá a salir acompañada de todo su barrio. Como cada Semana Santa, sus vecinos conquistarán el centro de Sevilla, y se despedirán de las imágenes de su devoción a la entrada de La Campana para volver a encontrarse con ellas a la salida de la Catedral para escoltarlas hasta su casa.

Donde hoy pone “Avenida Pilar Bardem” hubo hasta 1992 un cartel de hierro forjado que recordaba que aquello era la barriada de Nuestra Señora de las Mercerdes. El Ayuntamiento, aplicando de la mejor de las maneras la Memoria Histórica, volverá a rotular la zona con un nombre que nunca debió perder.

¿Acaso la Memoria Histórica no es ésto?