Archivos para el tag ‘Política’

La madrina Cospedal

Francisco Javier Domínguez | 19 de marzo de 2012 a las 12:26

Sostiene la señora Cospedal que los españoles debemos trabajar más. Y tiene razón. Suscribo su máxima. Y no sólo eso. De mi cosecha afirmo que tenemos que trabajar más y cobrar menos. Lo ideal sería dar jornadas de 10 ó 12 horas por unos 800 o 900 euros al mes como mucho. Es el camino si queremos salir de la que tenemos encima. Además, con la nueva reforma la laboral, todo aquel que tenga un sueldo de los buenos, que ahora sería de unos 1.500 para arriba, si pierde el empleo no podrá encontrar nunca más quien le pague esos emolumentos. Por eso, el Gobierno va a conseguir que todo aquel que se quede en paro, como nadie contrata, monte una empresa o se haga autónomo. Así trabajará también más y para su buche, como dicen en mi pueblo. Trabajar más es la cantinela. Yo también quiero, Cospe de mi alma, pero búscame una cosita como la de tu marido en Red Eléctrica, que a mi me das 180.000 de vellón y te invento la jornada de 25 horas. Vamos, que con eso y con lo que la manchega se peina, cuando pasen los cuatro años de rigor te puedes retirar del toreo para toda la vida. Parece una broma pero es verdad. En plena campaña de las andaluzas, con Arenas haciendo del nepotismo, el enchufismo y el amiguismo subvencionado causa encendida y montaraz contra los socialistas, la Cospedal, la que dice que tenemos que agarrarnos a los manojos para salir de la crisis, se calla ante la designación -primero- y renuncia impuesta a su marido -después- en Red Eléctrica, una empresa privada pero con participación pública. Dicen que cuando La Moncloa se enteró de que Ignacio López del Hierro, que así se llama el buen señor, iba para consejero con sueldo se armó un Belén que acabó con su renuncia al cargo. Ayer, la número dos del PP, la que controla el partido que si gana en Andalucía atesorará un poder casi absoluto en España, hizo un mutis por el foro sobre el tema en Granada. Todo junto Arenas, que debía estar pensando que para este viaje -el de la Cospedal, se entiende- no necesitaba él ninguna alforja.

Estas cositas de nada son las que dinamitan los argumentos del aspirante. Porque te pegas meses con el PSOE a tu merced. Que si los ERE, que si los hijos de Chaves, que si la empresa del primo… Y luego sale a relucir un lío de estas dimensiones. Hay que trabajar más. Está claro, María Dolores. Todos estamos dispuestos y me consta que la gente se está dejando la piel en las empresas para que no los echen y que los empresarios sufren cada vez que firman un finiquito o no pueden pagar una nómina. Y eso que aprovechados también hay por doquier. Pero que quede claro, sobre todo, que se debe trabajar más.Y si se busca un enchufe pues no te digo na. Eso también podría haberlo dicho Cospedal, porque es muy español eso de bautizar sólo a los tienen padrino. O madrina. ¿Tienen usted ya el suyo?

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Escándalos en campaña

Francisco Javier Domínguez | 13 de marzo de 2012 a las 12:08

LA misma semana que el CIS anuncia que el PP podría no tener la mayoría absoluta -o que está a borde de conseguirla, según se mire- se han incrementado los mensajes de podredumbre que se dirigen contra las administraciones socialistas. No sé cómo afectaría esto a una encuesta con datos de hoy pero conforme vayan calando en la sociedad mensajes como el del encarcelamiento de Guerrero y salgan a relucir agujeros negros como el que conocimos el viernes en la gestión del Consorcio de Bomberos los andaluces van a ir dando la espalda a los socialistas. Es lo que hay. ¿Cómo se pueden deber más de siete millones a la Seguridad Social, irse del poder y no avisar? ¿Cómo se puede andar pagando nóminas con pólizas de crédito y quedarse tan tranquilos? ¿Cómo se puede exigir a un trabajador que firme una ayuda falsa y luego declarar que la frase estaba fuera de contexto? O los controles no funcionan o se ha montado ya tal grado de administración paralela que no hay fiscalización interna que detecte estos movimientos. Y todo esto surge en campaña con un Griñán que lleva un cuarto de hora en la Presidencia si se compara este plazo con el de su antecesor. Pintan bastos para el PSOE, que se aferra al estrecho margen que le deja saber que un escaño más o menos le puede dejar fuera del poder y que además se ve obligado a desarrollar una campaña respondiendo constantemente a los titulares de los escándalos. Alguien llamó corrupto a Griñán el viernes durante su visita a Córdoba y eso es indicativo de que el mensaje ha calado en la calle. Para el PSOE será muy difícil darle la vuelta a la percepción que tienen los ciudadanos sobre su gestión, sobre todo porque en esta situación el PP no tiene ni que vender su programa, sólo es cuestión de zurrar la badana de la corrupción para seguir adelante. Eso tiene dos ventajas para los populares: la primera, que no se queman con promesas que luego no podrán cumplir, como le ha ocurrido a Mariano Rajoy, y la segunda, que no se equivocan con mensajes de esos que piensan porque saben cómo está la situación pero que no dicen y que se refieren a asuntos sensibles de la política como las ayudas, las políticas sociales o las relaciones laborales.

Creo que cada vez más la política y los resultados electorales se construyen en torno a un conjunto de sensaciones y todos los escándalos que estamos viendo estos días ofrecen una visión muy negativa de quienes han gobernado Andalucía durante los últimos 30 años. No sé si es el momento del cambio que preconiza Arenas, pero la hemorragia de pérdida de votos socialista es ya considerable y me temo que sólo hay un torniquete posible: se llama IU, a cuya playa puede llegar el PSOE en estado de shock. El resto, se lo imaginan.

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Artur Mas

Francisco Javier Domínguez | 3 de octubre de 2011 a las 17:56

ES una extraña manía. No lo pueden remediar. Para afirmarse en sus principios, hay catalanes que atacan al de al lado. Artur Mas se ha convertido en el último episodio del rechazo, aunque deberíamos llamarlo del ridículo. Uno ya no sabe si cuando estos gestores de la cosa pública sustentan ciertas afirmaciones lo hacen con alguna intención concreta o si por el contrario cargan contra los demás por gusto, por recalcar sus diferencias en un mundo en el que se lleva la apertura de miras, la globalización. Artur Mas ha venido a decir que en Andalucía y en Galicia se habla el castellano de mala manera. Y tiene razón, en Sevilla, en Málaga, en Córdoba, no se habla castellano, se habla español, mejor dicho, se habla andaluz. El andaluz, claro está, no es una lengua, es un dialecto del español y como tal tiene múltiples variantes. Habría que decirle a Artur Mas que un cordobés no entiende a un gaditano, y si me apuran, uno de Priego las pasa canutas con un almeriense. Eso es riqueza. Es la riqueza que algunos catalanes se atreven a negar como ejemplo acomplejado de su reafirmación. En Andalucía, en Extremadura, en Murcia y algunas zonas de Castilla La Mancha se trabaja la economía del lenguaje, lo práctico, y eso parece no entenderlo el señor Mas, preocupado como está de que los niños de su comunidad sepan hablar correctamente castellano. Es una pena que cuando un político afirma con gestos de mofa que los niños andaluces no saben hablar castellano, no conozca las realidades del pueblo, porque sus gestos, sus palabras, cuentan. Y provocan enfrentamientos entre los ciudadanos. Artur Mas, contaminado seguro por los tópicos, se ha dejado llevar por la costumbre de alguno de sus antecesores. Pero la verdad es otra y la gente de la calle entiende como nadie cómo manejarse. Artur Mas debería saber que la riqueza léxica de Andalucía es tal que en Dos Torres se pronuncia una jota que ya quieran los de Valladolid, que en la Subbética hay influencias fonéticas que llegan desde Levante y que en Belalcázar, las resonancias extremeñas hacen que haya afirmaciones que se prolongan varios segundos. Y no pasa nada. Seguro que en Cataluña pasa igual. El catalán de Vich no pronuncia igual que el de Figueras y no pasa nada. Es más, seguro que si uno del Ampurdan habla en la lengua de Mas de forma apresurada no lo entienden en el Cabo de Rosas. Por eso es una gilipollez abundar en estas diferencias. Porque como cantaba Sabina, a veces los rap de las banderas hacen mucho daño. Claro que como les decía, estoy convencido de que lo dicho por el presidente de la Generalitat es un gesto. Mas, metido como está en todos estos asuntos de la inmersión lingüística, recalcó lo de los andaluces porque quiere desviar la atención del tajo que le va a pegar a la sanidad. Lo suyo, visto está, es traducir películas al catalán para que no las entienda nadie más que ellos.

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