Como se cata un vino

Alvaro Martín | 21 de noviembre de 2012 a las 20:19

Copas de vino en cata

 

 Aprovechando que ya hemos comentado como es una ficha de cata, con las limitaciones que tiene, os voy a contar como, bajo mi punto de vista, se debería catar un vino.

Para empezar, sería interesante no tener complicaciones en la cabeza, no estar pensando en diez mil cosas a la vez, sino estar relajado, tranquilo y dispuesto para concentrarnos en lo que vamos a hacer, como dice la frase latina “Age quod agis”…haz lo que hagas, y (si puedes) hazlo bien…. et bene agis. Cata con un poco de hambre, en un sitio iluminado y a ser posible, muy recomendable, hazlo con un fondo blanco.

Trata de abstraerte, intenta pensar únicamente en el vino que vas a tomar, olvídate de la botella, de la copa, del ruido y concéntrate en apreciar qué te dice ese vino. ¿Primero con la vista, qué color tiene? Siempre nos deberán decir qué estamos catando, si es un vino joven, un vino con crianza, generoso, espumoso…para así tratar de juzgarlo en función de eso mismo que es.

Qué color tiene, nos preguntaremos, ¿Es acorde al color que le debería corresponder? Con ese tipo de vino que estamos catando. Pensaremos en la intensidad que tiene, en el tono de su ribete en comparación con el centro de la copa (seno), en su capa si es un tinto, en su brillantez si es un blanco…y ensamblando todos estos conceptos, decidiremos si el color es el óptimo o si deja que desear. Además nos empezaremos a hacer una idea sobre lo que nos asaltará a continuación en nariz e incluso si ya somos experimentados en lo que probablemente encontraremos después en la boca.

Ahora ya, con una idea inicial de esa fase visual, nos acercaremos la copa a la nariz, y sin moverla aspiramos con una profundidad media un par de veces, ¿Qué encontramos? ¿Qué recuerdos nos asoman? Aromas de flores, de frutas, aromas vegetales? ¿Todo son aromas primarios? ¿Efectivamente, se trata de un vino joven como nos habían anunciado? ¿presencia de tostados? ¿Aromas que nos recuerdan a especias? ¿Quizás aromas muy balsámicos? ¿Estamos antes un gran crianza como nos dijeron?…Ningún defecto, lo vemos claro…ahora sí, agitaremos la copa y dejaremos que las moléculas de alcohol se vengan arriba y transporten todos los aromas que están deseando llegar a nuestra nariz para ser apreciados….¡Maravilla! Como se abre el vino….uhmmmm qué delicia….definitivamente sí, ahora encuentro todo lo que solo parecía un aviso de lo que quizás habría…estoy ante un gran vino y voy a tratar de reflejarlo en mi hoja de cata, ya que sí que merece la pena….ojalá sea así….Hay veces en las que no es tan fácil y tendré que agitar mi copa más veces, apartar la nariz y volver a empezar a ver si esos tímidos aromas que al principio creí encontrar, realmente se encuentran o no fue más que una visión…Paciencia, normalmente sale…aunque si nos cuesta tanto, una de tres, o es un vino con mucha botella que necesita su tiempo para mostrarse, o es un vino que ya ha caído y ya no es capaz de expresar casi nada, o sencillamente estamos ante un mal vino….

Pero con esto no estamos más que en la mitad….aún nos queda lo mejor…la parte sabrosa, la parte que nos dejará el recuerdo y nos dirá si lo que ya habíamos sentido era el preludio de una gran ocasión o si no era más que un embalaje bonito…¡Vamos a la boca!

Introducimos un buen sorbo en ella, agitamos el vino de un lado a otro, como si de un enjuague bucal se tratará, y aun más, introducimos una bocanada de aire y continuamos moviéndolo…el vino se va calentando y las partículas aromáticas se transportan, llegando así a nuestra pituitaria por vía retronasal (recordamos otra vez que la boca y la nariz están unidas). Exhalamos el aire y comprobamos como de nuevo los aromas se nos muestran. Al mismo tiempo, vamos pensando, recordando….a ver….dulce en la punta de la lengua, ácidos y salados en los laterales y centro y por último amargos en el fondo….uhmmmmm que maravilla….todos se unen produciéndonos esa sensación de equilibrio tan merecida….nos llena todos los sentidos, ¿Es áspero o es suave? ¿Es un poco astringente? ¿Aún debe mejorar en botella? ¿Es alcohólico? Siento molestias porque es demasiado cálido al tragarlo? Todas estas cosas deberemos ir pensándolas al catar un vino…En la fase gustativa…pensar y disfrutar ¿eh? Si hacemos las dos cosas al mismo tiempo, ¡Es mucho mejor!

Ya me lo he tomado, o lo he escupido si estoy en una cata y no quiero que se me suba a la cabeza….Ahora me tomo un par de segundos o tres para pensar todo lo que he hecho, uno todos las sensaciones, pienso en el recuerdo final que me ha quedado del vino…Cuánto me ha gustado, me pregunto, ¿Tengo dudas? Si es así, vuelvo a repetirlo todo una vez más….

Ahora sí, ya puedo emitir mi juicio, y si me ha convencido, ahora es el momento para saber qué es lo que he catado, ahora es el momento de contarle a todo el mundo lo que me gusta ese vino….

Mañana os contaré uno que me he tomado hoy y me ha gustado mucho…:)

Salud!!! ¡Por las buenas catas y los buenos vinos!

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