Por si aún no nos hemos enterado: El vino en verano, fresquito, está más bueno

Alvaro Martín | 10 de julio de 2012 a las 15:29

Parece mentira que los tiempo que corren, y aún siga habiendo gente que diga que el vino hay que tomarlo a temperatura ambiente, que nooooooo!!! Que el vino es un producto como otro cualquiera, que lo importante es que lo disfrutemos, que tengamos un momento de placer y que si es posible, lo compartamos, tanto con los amigos como con una buena comida.

Que técnicamente, un vino, se aprecie peor cuando está frío en el caso de los tintos especialmente, es cierto. Ahora, de ahí a que cuando me tenga que tomar un vino en un restaurante o en un bar me lo tenga que tomar a temperatura ambiente, habiendo de 35-40ºC, hay un salto importante!!!

La expresión de que los vinos tiene que beberse a temperatura ambiente, procede de Francia, donde en los castillos (Châteaux) donde se encontraban y encuentran aún muchas bodegas, con amplios muros y teniendo en cuanta que Francia tiene una temperatura media notablemente inferior a la española, los vinos normalmente no superaban los 20ºC de temperatura. Obviamente, esto no tiene absolutamente nada de que ver con los 40 0 45ºC que llegan a alcanzarse en muchas zonas de España en verano. Además, qué importa lo que diga quien me sirve el vino si a mi me gusta más frío.

Esto lo comento porque muchas veces nos impone lo que quien nos sirve el vino nos dice….y él no va a ser quien se lo tome… Así que yo particularmente os animo a que los toméis más fríos, ahora, es una opción vuestra.

Además, os quiero recordar que una vez el vino entra en nuestra boca, que se encuentra a una temperatura aproximada de 36ºC,  se caliente, por lo que las moléculas odoríferas se volatilizan y se transportan  hasta el epitelio olfatorio, donde apreciaremos los aromas, a la vez que en nuestra lengua haremos lo propio con los sabores. Así que a pesar de que el vino inicialmente nos los sirvan frío, con nuestra boca y el movimiento que producimos al introducirnos el vino en ella, conseguiremos atemperarlo y disfrutarlo si no igual, de una manera muy parecida. Y si no queremos catar sino únicamente refrescarnos, pues a disfrutar! ¡Así que no os dejéis impresionar y disfrutad de los buenos vinos también en verano!

Por cierto, esta especificación, va destinada a los vinos tintos en general, cuya temperatura aconsejada ronda entre los 15 y los 18ºC, pero de los blancos ni hablar, ¿Eh? Ya que estos bien fríos se disfrutan muchísimo más.

Salud-os fresquitos!

¡Vino Terras Gauda, triunfazo!

Alvaro Martín | 9 de julio de 2012 a las 13:29

Este fin de semana, no he podido esperar más, me habían regalado unas botellitas de vino Gallego, Terras Gauda, que nunca había tenido la suerte de catar a pesar de que lo conocía de hacía tiempo.

Toda la semana esperando el momento, y este no llegaba. El viernes ya no pude más, y aunque la comida no parecía que fuese el maridaje perfecto, me animé a abrirla sin compañía, cosa poco habitual en mi a la hora de tomar un vino, pero la descorché, caté el vino y me dispuse a maridarlo.

Spaghetti all’aglio è olio o dicho para entendernos espaguetis con ajo y aceite, comida fácil y rica rica,  con que maridé este vino, Terras Gauda, un albariño espectacular  ensamblado con loureiro y caiño blanco, de relación calidad precio más que buena, vino para entendidos en probar grandes vinos, y vino riquísimo para los que simplemente tengan ganas de pasar una buena comida.

El maridaje resulto algo insulso, ya que aunque el vino seguía estando riquísimo, y la pasta también, no encontré diálogo, cada uno por su lado, todos contentos, pero poca conversación.

Llegó el sábado y me  animé con una ensalada, bien pero no termine tampoco de disfrutar de este a pesar de que otra vez, ambas cosas estaban buenísimas por su lado…pero llegó el domingo, y triunfé. Puede que muchos me puedan ahora juzgar de simple y de tradicional, pero la verdad es que hay veces en las que ser un clásico es la mejor apuesta y oye, la ocasión lo merecía, mi novia, yo, y finalmente una visita inesperada de una querida prima. Gambones a la plancha, gulas al ajillo y paté a las finas hierbas…picando y mezclando cada cosa con un sorbito de Terras Gauda. El albariño ensalzó cada bocado y cada bocado fue haciendo más grande al vino. Como siempre, la charla fluía y la compañía se tornaba a cada momento más agradable…no hubo más remedio que abrir otra botella…la cena fantástica y el vino para aplaudir. Os seguiré contando sobre esta bodega, porque creo que me he encontrado con un senda a seguir, por lo menos durante este verano y creo que algo más…;)

Salud!

 

 

 

 

Nuevo Nariz de Oro 2012

Alvaro Martín | 3 de junio de 2012 a las 21:59

Y ahí que estaba yo, sin a penas creer en eso, pero bueno, invitado para echar una manilla con los vinos que ahora estoy llevando en Madrid, como siempre, dándolos a probar, catando algunos, comentando otros, picando alguna cosilla…lo de siempre vamos. Y entre charleta y charleta y sobre todo durante la comida, comentábamos las diferentes pruebas que habían de pasar los concursantes hasta llegar a conseguir el premio de “Nariz de oro”.

Siempre se habla de los Masters of wines, y bueno, siempre te encuentras con gente que cata mejor y peor, gente que es capaz de describir más cosas sobre el vino, gente que únicamente habla de poesía y gente que te embelesa describiendo las características del vino por sus cualidades en el viñedo o en el clima de la zona…pero no, hoy no iba de eso, iba de realmente discernir únicamente con la nariz, sí sí, sin siquiera probar con la lengua ni el tacto, lo que había en la copa.

Y no solo de vinos, sino también de destilados. Tras varias pruebas, los finalistas, 6, como los toros, disponían igualmente de 6 copas de vino negras (para no ver el color de la muestra) para averiguar en solo 6 minutos, lo que había en su interior. Y para más inri, con todo el mundo delante mirando como lo hacían guardando un silencio bastante más que relativo…

Transcurridos los seis minutos, los aspirantes a “Nariz 2012″ bajaban con la cara de nervios mirando hacia todos lados y buscando el apoyo de sus amigos cercanos. Los sevillanos que estábamos allí nos acercamos a Jose Joaquín Cortes, que, aunque Alicantino de nacimiento, Sevillano adoptado, para preguntarle como había ido. Pues yo he encontrado una garnacha, un verdejo, un tequila un ron…realmente así era, y para prueba un botón, con solo su nariz y con un minuto por muestra, el tío había sido capaz de saber qué se encontraba en el interior de cada una de las copas…el tiempo se dilató, hasta que aproximadamente una hora después, su nombre fue enunciado como el ganador.

Jose Joaquin cortes, Alicantino de nacimiento, pero sevillano de adopción, cumplió su objetivo, es el nuevo Nariz de Oro. ¡Felicidades Joaquin!

Añada mítica del 82: Rioja (Alta)

Alvaro Martín | 23 de marzo de 2012 a las 14:37

Siempre pasa lo mismo: “Este es un vino que guardo para una ocasión especial”, “No, ese no, ese está reservado” “Menuda pena tomarnos el vino hoy, ¿no? Esperemos a que estemos todos”

Frases míticas y célebres que en todos los hogares y en todos los grupos de amigos se repiten cuando alguien quiere coger “ese vino”.

Lo cierto, es que es normal, esperar para celebrar cosas, y que siempre es mejor que estemos todos, pero también lo es, que el vino, y no me cansaré de repetirlo, es para beberlo, y no para guardarlo. Ya que como producto vivo que es, tiene una vida limitada, una fecha de caducidad, un punto de no retorno… Y aunque se diga y se repita hasta la saciedad que los buenos vinos mejoran con los años, esta frase no deja de ser solo una verdad relativa. Y explico por qué:

Los vinos, a la hora de ser elaborados, se puede pensar que sean buenos para envejecer en botella o sencillamente para tomarlos sobre la marcha. La mayoría de los vinos, o por lo menos muchos de ellos, corresponden más a este segundo grupo. Pero es que los que corresponden al primero, tampoco tienen una vida ilimitada. Pueden durar tres, cuatro, cinco años o incluso diez, y sí, es verdad que algunos muchos más, pero estos son los menos, de hecho, estos corresponden a un grupo al que la mayoría de los mortales, tenemos poco acceso. Primero, porque estos vinos suelen ser bastante caros, y segundo porque para que un vino mejore durante tantos años, se necesitan unas condiciones de conservación, de las que la inmensa mayoría de las personas carecen.

Se recomiendan lugares aislados de ruido, de luz, de cambios bruscos de temperatura, de humedad constante…y si alargas esa crianza durante muchos muchos años, también es recomendable cambiar el corcho alguna que otra vez.

Bueno, pues el otro día por suerte, y a la vez con pena, probé un vino de la añada del 82, no sin antes tener una conversación intensa de si merecía o no la pena abrirla o continuar guardándola para una ocasión especial. Era un Rioja Alta del año 82. Como casi todos sabemos añada excepcional, y vinos de mucho reconocimiento.

La verdad es que la propietaria de la botella, estaba decidida a probarla desde el principio, y de hecho se temía lo peor. Tras comentar entre todos qué pasaría, nos decidimos a abrirla, pero justo antes, leímos la contraetiqueta, donde encontramos que por aquellos años, la bodega tenía el detalle de poner la curva de consumo recomendado y evolución del vino en los siguientes años, y donde lamentablemente nos condicionamos a pensar que el vino estaba ya más que pasado. No obstante, ya sí que quedaba patente que no merecía la pena seguir guardándola y con la tranquilidad que eso conlleva de cara a que yo era quien más ganas tenía de abrirla, comprobamos como el vino ya estaba más que caído. Su color, era de un marrón ladrillo que evocaba ya los aromas que encontraríamos a oxidación y que lamentablemente encontramos. Yo no me daba por contento, y con mucho miedo y cuidado y tras meditarlo, me decidía a decantar suavemente la botella, con el miedo de terminar de romperlo. Pero la verdad es que ni ganó ni perdió, el vino no mejoró en nariz. Y en boca, pues la verdad no diría que estaba malo, pero desde luego, había perdido completamente la expresión.


Una vez en casa, viché un poco por internet a ve qué decía la gente de ese vino. Y me encontré con que en concreto el que tomamos no había noticia, habiéndola eso sí de otros Rioja Alta del mismo año, y teniendo muy buenas críticas. Me encantaría probarlo, ya que me quedé con la pena de no poder disfrutar lo que inicialmente me parecía tan apetecible.

En fin, este fin de semana espero probar algo que me agrade y sorprenda mucho más.

Buena fin de semana y salud!

Los mejores vinos del mundo

Alvaro Martín | 29 de febrero de 2012 a las 11:51

Siempre que doy una cata, al principio, hago una serie de preguntas a mis alumnos, para saber el grado de conocimiento que tienen. Una de ellas es que me cuenten qué vinos de calidad conocen, y salvo excepciones, en la mayoría de los casos, responden las marcas de vinos más caros: Pingus, Vega Sicilia, o alguna que otra vez un Chateau Petrus Latour o Lafite en contadísimas ocasiones.

Yo siempre callo, y continuo con mis preguntas. A veces alguien me sorprende y me habla de Marques de Cáceres o de Marques de Riscal…ante lo que también callo y sigo con mis preguntas.

El curso continua y les hablo de la importancia en la cata, de los sentidos, del estado anímico y demás factores que pueden influirnos y por supuesto les hablo de la sugestión. Entonces pregunto sobre qué opinión tendrían si al comenzar la cata trajera alguna de esas botellas que anteriormente han comentado. Todos sonríen o ríen y dicen que claro, que sería maravilloso y que los vinos estarían riquísimos. Ahora ya, no callo, y pregunto, decidme, ¿Cuantas botellas de Pingus o de Vega Sicilia habéis tomado? Ahora según quien, calla o ríe, y es ahí cuando empieza mi curso…

Cuando me preguntan qué vino es el mejor de España según mi criterio, la mayoría de las veces soy incapaz de responder, o si lo hago, nunca puedo decir una única marca o variedad o tipo de elaboración, sino que salen varias de mi boca. Y por supuesto, eso si no pienso en añadas, porque, pensemos…¿Si no hubieran añadas, no sería el vino como la Coca cola o la Fanta o cualquier bebida estandarizada? Creo que sí.

Dicho esto, entre otras cosas, es por lo que creo que aunque es indudable, que existen muchas marcas que con el paso del tiempo y del buen hacer, han sabido situar sus vinos en un segmento de una calidad muy alta, también lo es que las marcas baratas, y no quiero referirme a ninguna en concreto, han sabido prestar un gran servicio durante muchos años a un segmento muy amplio de personas que disfrutan con ese tipo de vino.

Y lo que también es innegable es que en la mayoría de los casos, si pregunto cuantas veces hemos tomado ese vino barato, la mayoría de nosotros reconoceríamos que en más de una ocasión lo hemos hecho…Es por esto, por lo que animo a que digamos abiertamente, qué vinos nos parecen grandes vinos, sabiendo de lo que hablamos, reconociendo lo que hemos catado y lo que no, y eso si, con la ilusión de probar alguna vez los que aún no hemos tenido la suerte de probar.

Para que pensemos, o nos formemos o simplemente disfrutemos de una agradable lectura, aquí os dejo un link de vinoselección, hablando de los que para ellos, son los doce grandes vinos de España, y que yo habiendo probado varios, no quiero discutir. De hecho, me parecen muy buenos.

http://www.vinoseleccion.com/microsites/12-grandes-vinos/GRANDES_VINOS_DE_ESPANA.pdf

Espero que os gusten, salud!

Vino Frances…

Alvaro Martín | 23 de diciembre de 2011 a las 14:06

Ayer volví a sorprenderme.

Como todo el mundo por estas fechas, me reencontré con un viejo amigo. Era de mi época de Erasmus, y estuvimos recordando lo bien que lo pasábamos y como están las cosas hoy día.  Él aún vive en Italia, donde la cosa parece que no está mucho mejor que aquí, y dedicado al mundo de la energía, me contaba como parece que evolucionarán las cosas en ese sector. Yo, para no ser menos, le hablaba de la crisis del sector del vino y de cómo lo están pasando las bodegas, los bodegueros los enólogos… y en definitiva simplemente charlábamos y reíamos.

Todo esto, mejor hacerlo en un bar que en plena calle, y por supuesto, mejor acompañados de unas buenas tapas y unos buenos vinos, para celebrar que seguimos teniendo buena salud y amor ;)

Pues entre tapa y tapa y vino y vino, y haciendo lo habitual, pedí un vino, más que poco conocido, completamente nuevo para mí. Habíamos ya bebido, él, un vino de la comunidad de Madrid y un Ribera, y yo, para variar, un Rioja y un Ribera también. Terminamos con una botella del Bierzo a medias, pero antes, pedí una copa de “Les pensees de Pallus, elaborado con Cabernet Franc, de la zona Chinon, Francia del año 2004.”

Nunca me dio vergüenza reconocer que no domino todos los vinos del mundo, y me gusta presumir de beber cosas que desconozco, para sorprenderme siempre que puedo. Muchas veces, esto es un completo desastre, dada la poca innovación que se encuentra en la gran mayoría de los bares que apuestan por lo seguro. De ahí que nunca falte un buen Rioja y un buen Ribera en el noventa y cinco por ciento de los bares…Pero ayer, la cosa fue de maravilla.

Sin mucha credibilidad en principio, me acerqué el vino, y al estar tan frío, pocos aromas percibí, por lo que sin comentar nada, me lo llevé a la boca, donde tampoco sentí nada diferente. La conversación continuaba, el vino se iba atemperando, y en un momento dado, uno de los dos hizo un aspaviento, de modo que los aromas llegaron a mi nariz, lo que me hizo mirarlo y volver a coger la copa. Al acercármela, los aromas a fruta negra, fluyeron de una manera muy agradable, y ese casis del que tanto se habla en los vinos franceses pero que yo, casi nunca diferencio especialmente en los vinos españoles, sobresalía de una manera fascinante. Agité mi copa, y de repente aparecieron aromas terrosos, predominando increíblemente la trufa blanca, cosa que me encanta. Seguramente alguno pensará, “sí, y las dos copitas que habíais bebido ya, ¿No tuvieron nada que ver?” ;) Pues puede que sí y puede que no…pero ciertamente la boca, también mejoró con mayor temperatura, y en resumen os cuento que el vino me gusto mucho.

La verdad es que nunca había bebido este vino. Acabo de vichar un poco por internet, y he visto que su precio oscila entre 10 y 20€, y yo siempre digo que es muy difícil encontrar un vino francés en condiciones por menos de 20€. Una vez más reconozco que aún me queda tantísimo por aprender…

Sea como sea, espero que si lo probáis, os guste tanto como a mí.

Os deseo una Feliz Navidad a todos, y os deseo que brindéis con buen vino por ello!!!

Salud!!!!!!


Primer: Vinos de maceración carbónica

Alvaro Martín | 20 de diciembre de 2011 a las 14:05

Si alguno aún no sabe de lo que hablo, este fin de semana pasado en Madrid, habría sido un buen momento para que lo entendiera y bien entendido.

Se celebró en el Palacio de Congresos de Madrid la feria “Primer” de vinos, de la mano de Opus Wine, y fue una de las ferias de vino más llena de gente que he visto en mi vida. Primer, está claro lo que significa, y Maceración carbónica al lenguaje del vino, viene a significar lo mismo, ya que son los primeros vinos que salen al mercado en el mundo. Son vinos cuya elaboración es bastante especial. En ella, los racimos de uva de las diferentes variedades, se introducen enteros en los depósitos, produciéndose una “fermentación intracelular” que provoca unos aromas muy agradables y característicos de este tipo de vinos, y que recuerdan muchísimo las chucherías que tomábamos de pequeños, de hecho a mi a la que más me recuerda es a los Lollipop.

El caso, es que este fin de semana en Madrid, en la feria había muchísima gente de todas las edades, de todas las clases sociales, y todas unidas por una única cosa, el placer de tomar buen vino y el placer de descubrir cosas nuevas.

Yo he estado con el vino de la bodega “Colonias de Galeón”, el único vino sevillano que allí podía encontrarse, junto con otro andaluz, bodegas Iniza. Y la verdad es que, ya casi sin sorprenderme, encantó. Es una alegría ver como un vino tinto andaluz, sevillano, y de maceración carbónica, triunfa junto a vinos de todas las D.O. de España, y por qué no decirlo, junto a las mejores D.O. de España. Cada vez se me llena más la boca, diga quien diga lo contrario, Andalucía es grande!!!

Bla, bla, bla…Fenavin

Alvaro Martín | 13 de mayo de 2011 a las 13:22

Bla, bla, bla…palabras más, palabras menos…los sentidos son los que nos hablarán, nuestro instinto de supervivencia, nuestra sensibilidad, y tomarnos con algo de seriedad la cata  nos harán llegar a entender un vino…no hay más.

 Se ha celebrado otro año más FENAVIN, la que podríamos catalogar como la mayor feria de vinos en España y sobre todo la feria más orientada a la exportación. Compradores orientales, americanos y de todas las partes del mundo podían encontrarse allí.

 Como cada año, asistí con la intención de saludar colegas, catar buenos vinos y buscar alguna joyita que traerme y con la que poder hacer algunas cosas después. La verdad es que como siempre, me vengo contento ¡Muy recomendable esta feria!

 Sin embargo hubo algo que hizo plantearme lo que muchas veces hago yo, hablar. Cuando doy una cata me dedico, como es normal a hablar del vino, a tratar de desgranar lo que él me va diciendo y  tratar de ayudar a que los demás encuentren lo que sólos no son capaces. Me considero una persona honesta y nunca digo cosas que realmente no siento o encuentro en un vino, por ahí estoy  tranquilo. Sin embargo en esta feria asistí a una cata impartida por uno de los grandes, a quien en esta ocasión no mencionaré. Francamente no me gustó lo que decía, y he aquí el motivo de este post.

 Este señor docto en la materia hablaba de los vinos de una manera maravillosa, no paraba de utilizar adjetivos positivos para calificar lo que teóricamente él encontraba en ellos. Pero a la vez que él hablaba, y hablaba y hablaba…yo trataba de encontrar por mi mismo lo que había dentro de las copas, pero sus palabras no me dejaban concentrarme. Me daba la sensación de que más que tratar de explicar lo que sentía, simplemente disfrutaba escuchándose…y me planteé si a veces mi ego hace que ocurra lo mismo en mis catas. No lo sé, intentaré aplicarme lo que he sentido en esta ocasión y a vosotros os animo a que seáis capaces de aislaros de lo que haya fuera y solos vosotros seáis capaces de sentir lo que un vino os puede transmitir. Es algo parecido a  un ejercicio de interiorización, y después cuando ya os “hayáis conocido” lo disfrutéis como siempre, en compañía.

 Os comento que he conocido nuevos vinos y que en breves os hablaré de ellos.

 Salud, y os deseo un buen fin de semana!

Lo que me traje de la Semana Santa

Alvaro Martín | 29 de abril de 2011 a las 0:34

Una vez más, no pude hacerlo, la semana santa, como a la mayoría de los andaluces, me gusta, pero la verdad es, que la posibilidad de darme un viajecillo, me puede más. Conocer nuevos lugares, compartir experiencias, improvisar soluciones a los pequeños problemas que se plantean, comer en sitios nuevos, conocer gente diferente y por supuesto, catar nuevos vinos…es algo que hace que no pueda quedarme quieto una semana entera…

Y esta vez, como últimamente me está ocurriendo, no se por qué…;) volvió a ser Cataluña, esta vez acompañado del sur de Francia.

Figueras, museo de Salvador Dalí; Costa Brava, salto en paracaidas, Cadaqués, la casa de Dalí, Castelló d’Empúries, lo que os cuento; Roses, el Bullí, que por cierto no fui capaz de encontrar; Montpellier, gran paseo por el centro, pedazo de cenita y café matinal;Narbonne grandes paseos y Carcassonne, pedazo de ciudad medieval… en fin, para mí cada lugar una experiencia nueva, buena e inolvidable, y como siempre en la mejor compañía.

La verdad es que ha sido el Ampurdán la zona que a nivel de vinos más me ha sorprendido en esta ocasión. No paro de alucinarme en cada viaje de la cantidad de viñedos que hay en España por doquier, y por desgracia del desconocimiento que hay en cada zona de sus propios vinos…nadie es profeta en su tierra que se dice…una pena. El caso es que después de entrar en varios bares de la zona e incluso en algún restaurante, casi me daba por vencido y me marchaba sin probar  un buen vino de la D.O. Ampurdán.

Por fin en Castelló d’Empúries, paseando tranquilamente y visitando la antigua Harinera de la ciudad, por casualidad, dí con una enoteca o más bien una tienda con productos autóctonos, donde lo que se ofrecía con más cariño eran los vinos y aceites de la zona.

Charlando con Ana, la propietaria, un encanto, disfrutamos una barbaridad escuchándola hablar de los grandes vinos que allí se elaboraban, y lamentándose de la pena que le daba de que no se les prestara la atención que merecían. Su local de hecho, era una inversión a muchos años, no por el gran capital empleado, sino por los pocos ingresos recibidos hasta la fecha, sin embargo, era  la felicidad que le aportaba la idea en si misma lo que hacía que le mereciera la pena seguir con él

Probamos un par de vinos allí, y nos concertó la visita a una bodega cercana, “La Vinyeta” creada, y gestionada por Josep, un joven enólogo que con mucho trabajo e ilusión , había embarcado en el proyecto a familia y amigos, y que la verdad daba gusto escuchar tanto enseñándonos su bodega, como dándonos a catar sus vinos.

Muy buenos vinos elaborados a partir de algunos viñedos antiguos, de los que compraba la uva, así como de los jóvenes de su propia plantación de  apenas más de 5 años.

Catamos blanco joven, rosado, tinto joven con algo de barrica, crianza y por último un dulce que no dejaba  indiferente. Para mi gusto, como suele ocurrirme, cosas que tiene uno…los mejores, los tintos. Vinos muy elegantes, con amplio recorrido aún algunos y otros ya en su momento óptimo de consumo. Bodega muy recomendable de visitar, donde también en breve dispondrá de algunas habitaciones donde dormir. Un proyecto envidiable en una zona envidiable.

Os lo recomindo, y para no variar, brindo por la Vinyeta!!

 

El paraiso del vino

Alvaro Martín | 18 de abril de 2011 a las 19:10

El miercoles pasado casi sin esperarlo, recibí un mail invitándome a la presentación de los vinos del “Condado de Huelva D.O.”. La verdad es que me venía mal, a punto de empezar la semana santa y como todo el mundo con mil cosas por acabar…pero que interesante se planteaba el asunto, presentación de los vinos del Condado de Huelva en el Parador de Mazagon, vinos maridados con las delicatessen de Huelva…había que intentarlo!!!

Pues nada, que hablo con mi socio, aviso que me reserven sin asegurar mi asistencia pero sí mi interes y allí que me planto el viernes a las 14:00, habiendo empezado el evento a las 12:15…pues mira que aún así, todo salió bien!

El Parador de Mazagón, alucinante, no me podía esperar que hubiese un parador tan bonito con unas vistas tan espectaculares en ese camino tan poco conocido por mi, la carretera que llega desde Matalascañas.

La comida de alto nivel: gambas de Huelva, jamón ibérico, solomillo de ternera al punto, y un sin fin de maravillas que no hacían sino subir el nivel de tan magno evento, y sin dudarlo de postre fresas, no podían faltar!

La compañía inigualable, nunca ví a tanta gente con tantas ganas de contar buenas historías juntas en tan poco tiempo, la ocasión así lo merecía y los asistentes no dejaron duda de que así lo pensaban. Y no olvidemos, por supuesto, el tan esperado vino.

Maridamos dichos manjares con vino blanco joven, vinos generosos, tanto de crianza biológica como oxidativa (los equivalentes en Jerez y Sanlucar a Manzanilla y Oloroso),vino tinto joven de la variedad Syrah, y  en el postre no fuimos capaces de no disfrutar un licor equivalente a un Brandy.

La verdad es que me vine con la sensación a pesar de mi cansancio de haber aprovechado el tiempo, haber conocido a un personal en el que merece la pena invertir mucho tiempo y, con la necesidad de visitar bodegas nuevas de la que estoy seguro cada vez se va a hablar más.

No lo dudemos, Huelva tiene sierra, tiene mar, tiene clima y además tiene buen vino. Solo hay que animarse a seguir probando cosas nuevas y dejarse informar por la gran labor que están realizando los responsables de turismo y comunicación de Huelva. La semilla está puesta y regada, ayudemosla a crecer.

Por el Condado de Huelva, brindo con vosotros. Salud!