Nos vamos de vacaciones…

Alvaro Martín | 30 de julio de 2010 a las 14:35

Bueno, por suerte todo llega en la vida, y aunque a veces parezca mentira, también las vacaciones…Ha llegado el momento de pararse, respirar prorfundo y empezar a disfrutar…y lo voy a hacer con ganas!

Como ya os adelanté me voy a pegar un “tour” por varias provincias en las que espero tomarme grandes vinos, para poder así seguir aprendiendo y opinando con algo de criterio sobre algunos vinos españoles en esta ocasión. Pimero, pasaré por Ribera del Duero, y quizás también si da tiempo y hay ganas, por Toro. Seguidamente voy a pasear durante algo más de una semana por Galicia, donde tengo muchísimas ganas de disfrutar de los maravillosos blancos que por allí se elaborán y si tengo algo de suerte y se moverme bien, quizas encontrar algún tinto especial.

Y bueno, ya que nos ponemos, a la vuelta cambiaré de ruta y me pasaré por Portugal, donde seguro disfrutaré de grandes tintos muy especiales y ya que estamos de algún que otro Oporto que nunca dejan de sorprender por más que repitas. Ya he estado varias veces, y os lo digo por si alguna vez pasaís, no dejeis de parar por alguna de su tiendas-bar arriba de la orilla del Duero, (Douro por alli) donde por poco dinero puedes probar Oportos de varios tipos y añadas disfrutando de una agradable charla con el propietario del local.

Y bueno, ya que estamos al llegar a Andalucía, probablemente me pase por el Condado de Huelva, donde disfrutaré seguro de unas gambitas y un buen vino blanco joven de esos que llaman afrutados :-)

Os animo a que hagais algo parecido, y no dejeis de contarnoslo, entre todos cada vez sabremos un poquito más.

Ya nos vemos a la vuelta en Septiembre…con la vendimia en los talones…

Salud y disfrutad!!!!

¿Qué hacer en verano? Enoturismo, una nueva forma de viajar

Alvaro Martín | 27 de julio de 2010 a las 11:42

Seguro que alguna vez habéis escuchado la palabra enoturismo cuando alguien hablaba de sus vacaciones de verano o de navidad o de semana santa o de cualquier época del año ,y ¿porqué en cualquiera? Porque es una nueva forma de viajar, que no entiende de fechas.

El enoturismo consiste en la visita a bodegas, a sus campos de explotación, a las entrañas del mismo producto. Una buena visita a una bodega, puede resultar una experiencia realmente fascinante. Como siempre, nos podremos encontrar con productos poco elaborados en los que únicamente nos lleven a una bodega, nos den a probar un vino, nos cuenten una historieta y nos devuelvan al coche. Pero si se busca una empresa apropiada que nos organice una buena visita, podremos encontrarnos con toda una aventura.

Existen visitas a bodegas a todos los niveles, desde la típica noticia del telediario en que nos hablan del “ Guggenhein de Marques de Riscal”, donde  nos encontramos con una Bodega-Hotel con un diseño arquitectónico de la más alta vanguardia en la que ese puede ser el atractivo más importante, hasta una visita a una pequeñísima bodega donde compartir una comida con el bodeguero, propietario y/o enólogo de la bodega en la misma cocina de su casa degustando sus vinos más especiales, donde se puede casi tocar la esencia del vino…

Visitar una sacristía de una bodega, probar directamente de las barricas, comentar los coupages más curiosos, tener una charla sobre las añadas más interesantes, visitar un viñedo y ver como maduran las uvas o incluso situarse en la mismísima vendimia y ver como se elabora el vino…pueden ocurrir cosas muy divertidas y curiosas que quizás nunca os habríais imaginado. Por supuesto, una buena visita a una zona de producción, al menos para mí, no debería culminar en ella sola, ya que normalmente  las bodegas suelen estar ubicadas en pueblos con una bonita historia, con una gastronomía peculiar, y muchas veces con monumentos arquitectónicos dignos de visitar.  Por todo esto, una visita a una bodega, suele terminar o bien con una buena comida en un restaurante de la zona o con un merecido descanso tras un día “duro” probando vino, en un buen hotel.

Como suele ocurrirnos, una vez más, España aún siendo uno de los países con más viñedos y bodegas del mundo, no es un país pionero en enoturismo. Aunque poco a poco, va expandiéndose, lo cierto es que la mayoría de los enoturistas, suelen ser extranjeros, que como también suele ocurrir ya tienen una larga historia en esta materia.  Por ejemplo, si pensamos en California, os diré que existe un tren que va por todas las bodegas haciendo paradas donde poder comprar vino y visitar las bodegas, y de hecho, si tuvisteis la suerte de ver la película “Entrecopas” en el año 2004, seguro que os quedasteis sorprendidos del negocio que existe en torno a este producto tan maravilloso. En esta película, la variedad que más se mencionaba era la Pinot Noir, una uva prácticamente desconocida en el mundo en aquellos momentos y que curiosamente, ese año, fue una de las más demandadas, lo que incremento notablemente los ingresos de las bodegas norteamericanas e hizo que este vino se conociera mucho más en todo el mundo (algo parecido a lo que pasó ya por los años 80 con la serie Falcon Crest). Por suerte, o mejor dicho, “por trabajo” poco a poco los españoles nos vamos poniendo la pilas y vamos  reconociéndo a nosotros mismos lo bien que hacemos algunas cosas. El aumento del enoturismo es patente, de hecho, en la Ribera del Duero por ejemplo, existe un “enobus” que en algunas épocas del año realiza visitas por diferentes bodegas.

Yo, para este año, me pienso pegar un viajecito, donde quiero ir a conocer algunas bodegas de Madrid, Burgos, Galicia y Portugal. Espero poder catar  nuevos y buenos vinos para poder seguir aprendiendo y compartiendo. Os animo a que os toméis un tiempecito para curiosear sobre este tipo de turismo y busquéis algún huequito para este año hacer alguna visita a una bodega.

Nos vemos por alguna de ellas! :-)

Me pone un vinito afrutado pero que sea seco…

Alvaro Martín | 26 de julio de 2010 a las 15:03

- Mire, me va a poner un vinito seco, pero a ver si lo tiene afrutaito…- No se preocupe señora que tengo uno que me han traido de la Rioja que es una maravilla, afrutaito pero seco, seco….

¿Cuantas veces hemos escuchado este tipo de conversaciones en un bar o en un restaurante? Bueno estas o algunas muchísimos más exageradas pero que no entraremos a comentar ahora…Está claro que nadie nace sabiendo de nada, y que únicamentete la experiencia y el interés que mostremos por aprender,  harán que poco a poco vayamos sabiendo un poquito de todas o muchas cosas de la vida.

Pero parece que el mundo de los vinos  sea un tabú perenne, parece que sea una ofensa preguntar algo relacionado con él, parece que sea algo que traigamos ya memorizado desde el vientre de nuestra madre, y que sea una ordinariez dudar sobre todo lo que existe en él…Y es por esto por lo que el mundo se divide en dos clases de personas, los que saben de vino y los que no saben. Pero si pensamos un poco más, podríamos dividirlo entre los que saben y adoctrinan, los que no saben y no les importa y los que no saben pero prefieren callar por no hacer notar que pertenecen a ese grupo.

Sin embargo cuando se conoce un poquito sobre vino, se sabe que el grupo de los que saben, también se divide en dos, los que saben un poquito y disfrutan de ello y los que dicen que saben porque esto les supone ser más interesantes o importantes. Esta es la introducción….

Ahora si desarrollamos, insistiré en que el mundo del vino es tan normal como cualquier otro y que para poder saber de él, no nos queda otra que leer, escuchar, comentar…e indudablemente preguntar. Es únicamente así como podremos comparar las opiniones y artículos que leamos o analizar los comentarios que escuchemos.

El mundo del vino está lleno de “doctores” en la materia, que cada vez que hablan sientan cátedra, pero que normalemente si fueran escuchados por alguien que sepa un poquito, realmente lo que pasaría es que harían que “subiera el pan”.

Como conlusión y cerrando el título, comentaré que todos los vinos, independientemente de la cantidad de azucar que tengan, pueden y casi deben ser afrutados…ya que los aromas frutales son aquellos que proceden de la variedad de la uva, y según qué variedad lleve, olerá y sabrá de una u otra manera. Pudiendo al mismo tiempo ser secos (vinos sin ningun resto de azucar), abocados (contienen una pequeña cantidad de azucar), semiculces o dulces.

Así que una vez más os animo a que pregunteis con la boca llena, escucheis con las orejas bien abiertas y degusteis el vino con todos los sentidos puestos, para que despues comenteis con todo la ilusion lo que os haya hecho disfrutar.

Salud y cultura!

Yo y mi circunstancia

Alvaro Martín | 26 de julio de 2010 a las 13:21

Decía Ortega y Gasset que “Yo soy yo y mi circunstancia” explicando como una persona no es él mismo en un momento dado, sino todo lo que conlleva su existencia, desde su historia que le precede, su espíritu, su escenario…y un sinfín de factores que determinarán el hecho de que una persona no es siempre la misma individualemente, sino que esa individualidad interactúa hasta niveles que la distorsionarán hasta el fin que no será ella misma únicamente….uffffff que complicado!!! Y a la vez que sencillo de entender si nos analizamos a nosotros mismos pensando en nuestra propia persona e historia. Y al final, como suele decirse en Andalucía “eso es como tó”…al vino le pasa exactamente lo mismo…Dios, que comparaciones más extrañas se pueden llegar a hacer ¿eh?

Un vino, como ya hemos repetido en varias ocasiones, comienza a formarse en el campo, influyendo en él todos los factores que pueden variar, clima, técnicas que utilizamos para criar el viñedo, riego, poda….después llega su elaboración en la que el enólogo actúa como considera oportuno, utilizando todas las técnicas que conoce y usando los medios de que dispone para poder realizarlo. Decide si el vino será apto para crianza o si únicamente lo elaborará como vino joven, y según esto lo embotella y vende o lo cría durante el tiempo que estima oportuno, hasta que finalmente decide embotellarlo, terminar su maduración y venderlo.

Una vez el vino está en el mercado, el distribuidor, lo almacena como puede y/o quiere, lo introduce en supermercados, pequeños establecimientos, restaurantes, bares….donde cada propietario, una vez más decide según su criterio y posibilidades “apilarlo” en ausencia de calor, luz, olores…o justo lo contrario….hasta que el buen consumidor, da con él, lo compra o demanda, atempera o no, decanta o no hasta que finalmente sirve en su copa…Ya es el día D y la hora H, el vino espera nervioso llegar al paladar y ser juzgado…pero no está todo dicho aún, porque…ese catador o degustador de ese vino, ¿en qué circunstancias se encuentra? ¿Ha tenido un buen día y tiene el ánimo positivo para disfrutar de ese primer sorbo? ¿Ha elegido los acompañamientos apropiados para que la comida no haga sino realzar ese sabor ácido del vino? ¿Los taninos serán complementados con esa comida que no hará sino amortiguar su potencia? ¿La copa es la oportuna? ¿El local está ausente de ruidos y olores molestos? ¿La compañía de esa persona que se decide a catar el vino es la propicia?, ¿la charla ha caldeado un buen ambiente para que todo se sienta de la mejor manera….O una vez más justo lo contrario? No olvidemos tampoco, la añada, ¿Era el correcto el tiempo que el vino ha esperado en la botella hasta ser servido? ¿Cumple las expectativas que nos habíamos creado acorde a lo que nuestro “amigo entendido” nos había recomendado?

Finalmente bebemos y juzgamos sin pararnos a analizar toda esta maraña de condicionantes que si darnos cuenta volverán nuestra opinión “tan objetiva” como seguros estamos de ser entendidos…sin plantearnos que “el vino es él y su circunstancia”…Pero en lugar de eso puede que lo que ocurra sea justo lo contrario y tengamos la suerte de que como decía Calderón “La vida sea sueño” y soñemos que tomamos un gran vino :-)

Bodega Los lunares: Vino “Altocielo”

Alvaro Martín | 16 de julio de 2010 a las 9:16

Cuando se habla de  enología o de  algo relacionado con el mundo del vino, una de las premisas que todo el mundo mantiene como axiomáticas es que con la edad los vinos mejoran, y que con el envejecimiento de las cepas, se hacen mejores vinos que con viñas nuevas.

El primero de los comentarios es desde luego más que dudoso, ya que ni todos los vinos mejoran con la edad, ni a todos los vinos les hace falta esa crianza para ser mejores, ya que siendo lo que son, son buenos, e incluso muchos con la edad solo llegan a estropearse. Pero este tema trae muchísima cola, y no será hoy de lo que hablemos.

 El segundo punto sin embargo, sí que es un tema más complejo y discutible. La viña es un ser vivo, y como todos los seres vinos, su vida necesita de un desarrollo inicial, un crecimiento que culmina en madurez y un posterior decaimiento, que termina con la muerte. Eso es indudable.

 Pero también es indiscutible, que a día de hoy, conocemos mucho más sobre las técnicas de mejora del viñedo, en todos sus aspectos: podas, conducciones, tratamientos para las plagas, sistemas y necesidades de riego, abonados…y he aquí, donde ese segundo comentario, se puede poner en tela de juicio. 

Ultimamente, las cosas me salen bien, y considero que tengo mucha suerte! Y ahora mismo estoy feliz, ¿por qué? Tengo la suerte de poder tener en exclusiva en Sevilla y parte de Andalucía un vino nuevo que sale al mercado, un vino que estoy seguro se convertirá con el tiempo en uno de los más reconocidos vinos de Andalucía, y si hacemos el trabajo en condiciones (por parte de todos), también lo será  más allá de nuestras pequeñas fronteras: Su nombre es ALTOCIELO, y la bodega de la que procede, Bodega Los Lunares.

Es un vino procedente de viñedos nuevos, que no tienen más de seis años, situados en la Serranía de Ronda, a una altura de unos 890 metros de media, con predominio de las variedades Syrah, Tintilla de Rota y Cabernet Sauvignon y una producción muy limitada. Ahora entendereis porque mi suerte es doble, ya que voy a llevar un vino en exclusiva que siendo aún joven, y proviniendo de viñedos jóvenes, ya, me encanta!!!! Por lo que cuando pase algo más de tiempo, todo irá aún a mejor!!! Es un vino con una crianza en barricas de roble frances de nueve meses y una crianza en botella que aun no llega al año. Me encantaría que lo probarais y me dierais vuestra opinión. Si quereis no dudeis en preguntarme.

Salud, brindo por Altocielo!

Apreciar un vino…

Alvaro Martín | 13 de julio de 2010 a las 23:08

Significa crear lazos”…” Para mí no  eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para tí más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mi único en el mundo. Seré para tí único en el mundo…

“Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor…Creo que me ha domesticado…”

“Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros….y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mi el trigo es inutil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento del trigo…El zorro calló y miró largo tiempo al principito:

-¡por favor…domésticame!-dijo

….Creo que es el pasaje, mas bonito que he leido jamás sobre la amistad, sobre los lazos…y preguntaréis qué tiene que ver todo esto con el vino?

La mayoría de las personas, cuando nos enfrentamos a un vino por primera vez, no sabemos a qué nos enfrentamos realmente, no sabemos qué tenemos que buscar en ellos y qué podemos encontrar, qué es un defecto y qué es una virtud en él…Sin embargo, llega un momento, en el que tras probar varias veces un mismo vino, empezamos a entenderlo, lo vamos conociendo, y de alguna manera formamos “lazos” con él, lo “hacemo nuestro” . Llegando a observar las diferencias que existen en diferentes añadas, en diferentes tipos de conservación, y con el tiempo, y el gusto por el vino, comprendemos las diferencias de una misma bodega dentro de sus diferentes marcas o tipos… eso es conocerlo, eso es aprender realmente sobre él.

Puede que este post, suene algo extraño, ya que pareciera que comparase la amistad entre personas con el vino, y muy lejos queda mi intención, ya que pocas cosas existen tan bonitas como esta. Sin embargo, sí que opino que hasta que no conozcamos al menos un vino de veras, no podremos llegar a entender muchas de las cosas que leamos y escuchamos sobre este mundo…Así que, bueno, os animo a que cuando compréis una botella de un vino sobre el que tengáis buenas expectativas, no compréis únicamente una, sino al menos tres, o incluso una caja, y observéis anotando en cada degustación las características que apreciéis…así es como realmente aprenderéis de él. Cuando él os “domestique” y vosotros lo entendáis… Podríamos concluir diciendo que el catador no nace, sino que se hace.

PD (Por si alguien no se ha dado cuenta, el comienzo de este post está copiado literalmente del libro “El Principito” de Antoine de Saint- Exupéry, paginas 82, 83)

Grandes vinos: Numanthia, Termanthia y Termes

Alvaro Martín | 7 de julio de 2010 a las 14:10

Hablando de la resistencia que el pueblo Numanthino presentó a la invasión del imperio Romano,y que terminó por un suicidio colectivo tras un asedio de más de un año antes que entregarse a la esclavitud a una cultura ajena a su historia. Así comenzó la interesantísima cata a la que ayer tuve la suerte de ser invitado.

Hotel Alfonso XIII, jardines, carpa, ágape de jamón ibérico y queso curado, cata dirigida por su actual  enólogo Manuel Louzada, quien no titubeó en contarnos con todo detalle los entresijos de una bodega puntera en España y conocida en todo el mundo por su gran estrella, Termanthia, y de sus elaboraciones sencillas pero estudiadas, con viñedos prefiloxéricos de más de cien años.

Catamos sus dos vinos de siempre, Numanthia y Thermanthia, y en primicia Thermes que ni siquiera traía la etiqueta con que saldrá al mercado, ya que la habían cogido expresamente de la sala de crianza en botella donde reposaba a la espera de su redondeo y momento óptimo para salir a la venta.

Los dos vinos de siempre, son dos vinos muy significativos de la D.O Toro, siendo de hecho Thermantia uno de los vinos que han conseguido dar a conocer a esta denominación en todo el mundo gracias a su puntuación de 100 según el método Parker en el año 2004.

Numanthia es un vino con un coste inferior al de Termanhia, (que supera los 120€) rondando los 30€ y siendo un vino con una estructura y postgusto dignos de todo tipo de elogio, y para los amantes del buen vino, ya muy conocido.

Y como no hay dos sin tres, Thermes, es el “tercero” y aunque aún no sé el precio exacto con el que saldrá al mercado, sí que sé que será un vino con un precio más acorde a todo tipo de público, y que sinceramente y dado que yo ya conocía los dos anteriores, me sorprendió muy gratamente. Un vino que mantiene todos los aromas de fruta de la Tempranillo, con unos toques de madera muy muy agradables, largo, cálido y al mismo tiempo fresco y joven. Un vino muy recomendable para catar, y acompañar grandes comidas.

El vocabulario de la semana

Alvaro Martín | 5 de julio de 2010 a las 0:25

Aprovechando el último post, y con la intención de saber con un poquito más de detalle de lo que hablamos, en este vocabulario de la semana, especificaremos a qué grupo pertenecen los vinos finos y manzanillas entre otros.

Vinos generosos: Los vinos generosos también conocidos como fortificados, son aquellos a los que se les ha añadido alcohol vínico para protegerlos y/o aumentar su estabilidad, inicialmente para ser transportados.

En España, los vinos generosos también son conocidos como vinos Andaluces, ya que en las cuatro “antiguas” D.O.  (Montilla-Moriles, Jerez y Sanlucar, Condado de Huelva y vinos de Málaga), los vinos más habitualmente elaborados son vinos generosos.

Los más conocidos y representativos son los vinos finos y manzanillas; amontillados, olorosos y los vinos dulces naturales, encontrándonos entre estos últimos los PX y los Moscateles como variedades predominantes y afamadas. Aunque la lista de vinos generosos es mucho más amplia, por ahora serán estos con los que nos quedaremos como referencia.

Merece la pena apuntar que a día de hoy han surgido nuevas D.O. andaluzas en las que no se elaboran vinos generosos, sino vinos tintos y blancos tranquilos. Igualmente, por si me lee algún Cordobés entendido en la materia, diré que en la D.O. Montilla-Moriles, muchos de los vinos que se elaboran dentro de la D.O, no son vinos fortificados o encabezados, ya que dadas las condiciones climatológicas que allí existen y la variedad de uva que se utiliza (la Pedro Ximenez), que tiene gran capacidad para producir azúcar, se consiguen vinos generosos naturalmente.

Comentar por último que estos vinos tienen una gran aceptación en el extranjero, siendo exportados a muchos países de todo el mundo.

Montilla-Moriles o Jerez y Sanlúcar de Barrameda

Alvaro Martín | 4 de julio de 2010 a las 23:33

Cuando trabajaba en Montilla-Moriles me enamoré de los vinos que allí se elaboraban, y algunas veces se consumían…ya que ni siquiera allí, zona productora de vinos de gran calidad, existe realmente un público entendido. Si bien es cierto que en todas y cada una de las tabernas cordobesas puedes disfrutar de un fabuloso fino en rama, también lo es que si quieres pedir alguna cosa un poquito más rebuscada, el sinfín de preguntas que te pueden hacer para entender lo que demandas, termina por cansarte y hacerte desistir en el empeño.

La verdad es que los vinos que tuve la suerte de degustar,catar, y estudiar, hizo que descubriera un mundo enorme, maravilloso y diferente pero con algún que otro complejo. Los vinos de Montilla-Moriles en comparación con los de Jerez y Sanlucar de Barrameda, tienen una triste realidad, habiendo sido en el pasado cercano  una de las D.O más demandada en España y parte del extranjero, a día de hoy no es practicamente siquiera conocida y si la comparamos con esta segunda ya es mejor ni hablar. Y fue esta misma situación la que hizo que me convirtiera en fiel defensor de ellos. Cada vez que alguien me hablaba maravillas de los vinos de Jerez o Sanlúcar, yo respondía que sí, que llevaba razón, pero que los vinos de Montilla-Moriles a su lado no tenían nada que envidiarles y que de hecho, según con cuales comparáramos, saldrían ganando los últimos con gran diferencia. Y si soy sincero, a día de hoy, sigo siendo de la misma opinión…ambas D.O. tienen grandes tesoros dignos de admiración, ambas son zonas productoras de vinos que podríamos catalogar de incomparables.

Sin embargo este fin de semana, algo me ha hecho, “querer” un poco más a los vinos de Sanlucar. Un fin de semana a la vera del mar, una casa fantástica justo en la orilla de la desembocadura del Guadalquivir. Junto a  mis compadres e intimísimos, mi ahijada, España ganando y una Manzanilla bien fría acompañando tan buena situación….que cosa más rica!

En definitiva lo que digo siempre, el vino en buena compañía, buen ambiente y buena situación, sabe mucho más rico… ¡Que viva la manzanilla de Sanlúcar!…¿De donde si no? Pero también que viva Montilla-Moriles, eh? :-)

En casa o en la calle

Alvaro Martín | 1 de julio de 2010 a las 13:36

Estoy pensando en invitar a una amiga a una cenita “intima”…Y claro, como todos, no paro de pensar en cómo hacer para que la cena resulte encantadora. Encima, como suele ocurrir, tendré que quedar bien con ella en lo que a vinos se refiere, así que no podré dejar ningun cabo sin atar…veamos, buen vino, buena comida,buen ambiente…un pastón!

Si pensamos en salir de casa a tomar vino, como poco tendremos que tener en cuenta que en un restaurante le van a  meter del orden de un doscientos por cien de beneficio, así que una botella que coste en torno a los diez euros, saldrá allí por unos treinta, como poco…

Si somos entendidos, iremos a tiro hecho, y pediremos aquel vino que ya conocemos y sabemos que en ese sitio concreto no tiene un recargo excesivo y además tiene mucha rotación, con lo que nos aseguramos no nos den un vino mal conservado.  Ahora, suma una buena comida, un buen postre y por supuesto la copita del final…

Veamos la otra opción, casita. Compro el vino que más me guste al precio que mejor encuentre asegurándome de que donde lo compre, haya tenido una buena conservación, preocupándome de que el propietario me haya informado de sus características, y habiéndole  preguntado sobre cosas que me resulten interesantes, tratando de encontrar un vino que sorprenda y al mismo tiempo maride bien con la comida que estoy pensando en cocinar.

Mesa bien servida, vino de mayor calidad que en el restaurante (ya que no lleva el recargo, y si me sale malo se lo llevo a mi “nuevo amigo” de la tienda que no tendrá problema alguno en descambiarme), comida comprada, elaborada y servida por mi…velitas, copitas bien pensadas para despues, recogida de mesa, fregada posterior…un trabajo importante!

Como todo, habrá que sopesar qué es lo que más nos convence, comparar pros y contras y decidir. Pero lo que es seguro es que en lo que a vinos se refiere , habitualmente, saldrá más positivo el consumo en casa, sobre todo cuando hablemos de vinos de un precio elevado.

Así que después de pensar en todo esto, ¡ya lo tengo claro!  lo decidiré a última hora, y dejaré que el azar juegue su carta…es lo bonito de la improvisación.

Seguro que todo sale bien :-)