¿Qué importa?

Alvaro Martín | 5 de junio de 2010 a las 22:35

He estado leyendo unos blogs por comparar, a ver qué se escribe por ahí, y lo que está claro, es que no están escritos para un público sin estudios en viticultura, una pena…y digo una pena porque considero que no se puede saber de todo, y sin embargo, disfrutar de mucho. Esa es la idea de este blog, no me voy a pasar el día escribiendo palabrejas ininteligibles para la mayoría de los lectores, ya que así lo único que conseguiría es aburríos y probablemente poco más. Así que en sentido completamente contrario, aquí utilizaremos un vocabulario cercano y sencillo, y si alguna vez me equivoco al utilizar un término, estaré encantado de que me digáis que lo he hecho. Y bueno, tras esta discreta introducción, quiero que tratemos alguna de esas palabras para que así podamos entender un poco más.

Para empezar os diré que es imposible hablar de vino sin hablar de viñedo, ya que por si alguien nunca se lo ha preguntado (que aunque sea una obviedad, puede que para alguno no lo sea), el vino se extrae de la uva, y la uva se encuentra en el viñedo. Y es ésta la que nos proporcionará un tipo de vino u otro. Pero los factores que condicionarán, ese tipo de vino, antes siquiera de que llegue a la botella, es más antes siquiera de que sea vino, e incluso antes de que sea una uva formada, son muchos. Son muchos que combinados entre si, se convertirán en muchísimos, y básicamente estos son: El tipo de terreno, el clima, la variedad de la uva, el tipo de patrón (parte radicular de la planta sobre la que se injerta el clon) y del clon que lleve el viñedo, la orientación que tenga la plantación, el marco de plantación (separación entre plantas en los  líneos y calles), el tipo de poda que apliquemos a la viña, si regamos o no lo hacemos y en qué cantidades, si abonamos o no….y bueno, un sin fin de tareas, que se conocen como prácticas culturales que se realizan en el campo de explotación.

Pero bueno, no lo vamos a ver todo de una vez, así que mejor poco a poco iré contando muchas de estas técnicas, para que así con el paso del tiempo seamos capaces de entender un poco más esas etiquetas de los vino, esos artículos que a veces se nos hacen arduos en la prensa dominical e incluso esos blogs tan interesantes que podemos encontrar en internet. No os aburro más por hoy…

Vinoble ya terminó

Alvaro Martín | 3 de junio de 2010 a las 19:45

Ya acabó Vinoble, y un año más no decepcionó. El único factor algo negativo fue el calor, que hizo acto de presencia de manera más que patente.

Como os anuncié, fuí, y lo pasé en grande. La verdad es que empiezo a hacerme mayor, pero en el buen sentido…creo. En esta ocasión mi estancia ha sido mucho más profesional que mis asistencias anteriores. Ya es el cuarto año que voy, así que teniendo en cuenta que se celebra cada dos años, ya hace ocho de mi primera vez. Este año, he sido algo más exigente a la hora de catar vinos, ya que quería realmente disfrutar cada sorbo que tomaba, quería ser capaz de apreciar y diferenciar matices, ya que aunque se escupa el vino, y aunque se intercalen bocados de comida, tus sentidos se resienten, y cuando has catado muchos, tus papilas gustativas terminan por cansarse volviéndose algo perezosas. De manera que, he elegido los estandes en los que paraba y preguntaba. No obstante, siempre los hay más atractivos y menos, claro, pero en esta feria hay tantas cosas diferentes…No he podido evitar pararme en vinos elaborados con uvas provenientes de “podredumbre noble“, Tokaj de Hungría,  Sauternes de la zona francesa, y este año, sorprendentemente también probé unos de la D.O. Penedes, ni siquiera sabía que existián…riquísimos. Igualmente es imposible no parar en tantas bodegas andaluzas a degustar vinos con edad, y cuando digo esto, digo con mucha edad, habiendo catado algún vino con más de cien años…se dice pronto. En concreto y por destacar, he disfrutado mucho con vinos de Bodegas Robles, donde su enóloga y amiga mía, Rocio Márquez, ganó el concurso de mejor catadora el domingo; Grupo Beam donde Teresa Aumesquet, nos dió a probar con muchísima simpatía toda la serie de vinos de alta gama de todas las bodegas que llevan (Fundador, Terry, Harveys…); Mariela Gancheva, de Bodegas Málaga Virgen, que me estuvo poniendo al corriente de los nuevos vinos que elaboran y del interés de  la bodega por seguir mejorando. Y por supuesto no puedo olvidar el nuevo vino tinto dulce de Bodegas Bentomiz, que como en todos sus vinos, además de un diseño precioso, encontré una calidad más que recomendable, y eso que aún ganará en botella.

Probé vinos dulces de Grecia, donde me contaron que el “vinsanto“, que todos conocemos como vino dulce italiano, procedía de la isla de Santorini (Grecia) y de ahí su nombre…algo que no vi nada claro, pero bueno, una curiosidad más para investigar, si sabéis algo os invito a que lo comentéis por aquí.

Y bueno, creo que me podría pasar escribiendo sobre bodegas, personajes importantes del mundo del vino allí presentes y curiosidades un par de horas, pero para eso mejor, ya sabéis, apuntad la fecha para el año próximo y venid, ya que no os he visto….a algun@ sí! :-)

Ah, se me olvidaba, también probé una primicia! El vino tinto dulce de garnacha de las Bodegas Descalzos Viejos de Ronda, que aún sin etiquetar, su enólogo Vicente Inat, y su propietario Paco Retamero, tuvieron el detalle de llevar allí para que  degustáramos.

Si os apetece investigad, que os he puesto unos pocos de links donde curiosear y comentad lo que os parezca más interesante, hay mucho.

Salud os…!

La importancia de la información

Alvaro Martín | 30 de mayo de 2010 a las 22:05

Hacer vino, es fácil, hacer un buen vino es difícil, y hacer un vino buenísimo, es muy difícil y cuesta mucho dinero. Y digo yo, de qué sirve hacer un buen vino, si después no se vende. Por suerte en España, hay muchísimos vinos ricos, pero la mayoría de la gente no se atreve a salir del encasillamiento de los vinos conocidos y… ¿quien es el responsable? Es cierto que en general, la gente no arriesga, va a lo seguro, más vale lo malo conocido…pero también es verdad que en muchos casos falta información. Buscamos una botella,  a menudo, no mirando más que el hecho de que tenga un envase bonito, llamativo o que sencillamente sea diferente. Pero cuando alguien se preocupa un poco más y se interesa por buscar algo nuevo de calidad, muchas veces encontramos escasa información, y he ahí l motivo de esta entrada. Si voy a gastar más dinero por un vino que por otro, arriesgando a equivocarme, al menos quiero saber cual es el motivo de que ese vino sea más caro que otro, o si no es más caro, igualmente quiero saber qué puedo encontrar en él.

Este sábado pasado realizamos una cata de unos cincuenta vinos de la tierra de Almería, con la colaboración de unos colegas y de voluntarios que habían asistido a un curso de “iniciación al mundo del vino“. Organizamos todos los vinos ordenándolos por tipo, según fueran blancos, rosados o tintos e igualmente en función del tiempo de crianza que tuvieran. Nos sorprendimos al comprobar que al menos diez de los cincuenta, quedaron por clasificar, simplemente porque en su etiqueta y/o en su contraetiqueta no ponía nada. No sabíamos lo que catábamos, no podíamos puntuarlo en base a lo que eran. Y aún era peor cuando algunos que sí que habíamos clasificado según la información de la que disponíamos, no se correspondían en absoluto a lo que teóricamente eran al catarlos.

Así que en definitiva, con este comentario, simplemente os animo a que probéis nuevos vinos, rompáis los esquema establecidos por la costumbre y leáis la información que existe en las contraetiquetas. E igualmente animo a todas las bodegas a que den una información completa y fidedigna de lo que nos ofrecen.

Por cierto,  en general los vinos francamente buenos,cuando analicemos los resultados de la cata, os recomendaré personalmente los que hayan quedado mejor.

Los aromas del vino

Alvaro Martín | 28 de mayo de 2010 a las 2:41

“La fragancia es una composición marina, acompañada de menta y enriquecida con un bouquet afrutado y un fondo floral suavemente amaderado”….os entran ganas de beberlo? Espero que no!

Y espero que no, porque eso que he escrito es el descriptor de un ambientador marino para el WC…alucina!!! Me quedé helado cuando el otro día lo compré y leyéndome las instrucciones leí eso…increible, verdad?
Los aromas del vino son una pasada, encontramos multitud de aromas en él si somos capaces de saber cómo hacerlo. Como todo tiene su técnica, y es más fácil encontrarlos si estamos orientados sobre qué tenemos que buscar. En los vinos jóvenes, el predominio de aromas, serán lo primarios, aromas procedentes de la variedad, y que son fundamentalmente frutales, florales y vegetales, además de los aromas secundarios que son los que se producen durante la fermentación, tanto alcohólica como maloláctica. En los vinos con crianza en barrica, encontraremos aromas primarios, secundarios y terciarios, que son estos últimos,los que se producen durante la crianza en barrica de roble y en botella, siendo estos aromas más complejos y elegantes, y habrán de estar convenientemente ensamblados con los primarios y secundarios. Estos aromas, son los conocidos como buqué del vino, y se dividen en aromas, balsámicos,especiados, y tostados. Por lo que sin tener en cuenta lo que dice la RAE (Aroma de los vinos de buena calidad), los vinos que no tienen crianza, no tienen buqué, y entonces digo yo…un ambientador de WC, puede tener buqué? Espero que no, y también espero que cuando se hable de aromas del vino, se hable de vino…pongamos las cosas en su sitio…

Aroma de wc con bouqué

Concurso de vinos Internacional en Italia: “La selezione del sindaco”

Alvaro Martín | 26 de mayo de 2010 a las 12:48

Este fin de semana de viernes a domingo he estado en un concurso de vinos internacional en Italia…como juez, suena bien, eh? Ha sido un gustazo la verdad. Era el concurso de vinos de “La selezione del Sindaco”, que vendría a ser algo así como “La selección del Alcalde”, y se ha celebrado en Brindisi, una pequeña ciudad situada en el sureste de Italia en la región de Apulia.

Como he dicho, era un concurso de vinos internacional, donde hemos podido catar vinos de todo tipo. Había más de 1100 vinos a catar y clasificar…qué pasada, no? Pero bueno, para ser sinceros, no todo el mundo cata todos los vinos, sino que se hacen grupos y se van catando por tandas. En total hemos catado unos 50 vinos por día y grupo, lo que equivale a unos 150 vinos en tres mañanas, algo medianamente normal en un concurso. En concreto a mi me han tocado vinos blancos, rosados, tintos, espumosos, gasificados y dulces naturales de Italia, Portugal, y Alemania.

Como os podéis imaginar, no se catan los vinos degustándolos al tiempo que se charla y se toman unas tapitas de acompañamiento…estaría bien, pero sería un poco complicado catar tantos vinos, mantenerse sobrio y ser capaz de juzgarlos y clasificarlos. Así que en lugar de así, se catan sentados en una mesa, con varios catavinos normalizados (pequeños y poco generosos con los vinos) acompañándolos con agua y picos o pan sin sal, que sirven para limpiar la boca entre vino y vino, ah, y con escupideras donde se vierte el vino para no beberlo, mamá no te preocupes que no bebo tanto! :-)

La suerte de este concurso, es que se realizaba en la escuela de hostelería y restauración, con lo que os podéis imaginar lo bien que hemos comido después de las catas, una pasada. Me ha encantado lo bien que estaba todo organizado, el servicio tan bueno que había, el detalle pensado para que todo resultase agradable y el buenísimo trato de los organizadores, son italianos!!!! Sí, señores, son italianos, y son los mejores vendedores del mundo, pero lo son con conciencia de serlo. De hecho imagino que al leer el nombre del concurso, habréis pensado qué pinta un alcalde en un concurso de vinos….pues bien, eso mismo me preguntaba yo, y me enteré. En Italia, uno de los tres países mayoritarios en la producción de vino de calidad junto con España y Francia, los políticos son muy conscientes de la importancia que éste supone para la economía del turismo y por ende del país, y como tal, se preocupan de que se conozca y se aprecie. No voy a entrar en cuestiones ni preferencias políticas, pero sí comentaré que España es uno de los países con mejores vinos del mundo, y sí, ya es hora de que lo digamos a viva voz y nos sintamos orgullosos de hacerlo, todos. Así que a ver si lo políticos con independencia de sus ideales tienen esto claro y tratan de promocionar un poquito más algo en lo que somos no buenos, sino muy buenos. Por cierto, en este concurso, no había ni un solo vino español, una pena.

Vinoble

Alvaro Martín | 25 de mayo de 2010 a las 15:32

Ya no queda nada, Vinoble está ahí mismo. En tan solo 5 días, dará lugar una de las ferias más interesantes del mundo de vinos generosos, licorosos y dulces especiales. Se realiza en Jerez, en los Alcazares, un emplazamiento realmente atractivo y singular para disfrutar de la cata de vinos igualmente maravillosos.

Para aquel que no los conozca, dentro de este tipo de vinos, podemos encontrar desde los afamados generosos andaluces, como finos, amontillados, olorosos, dulces de Pedro Ximénez, moscateles, palos cortados… y demás, hasta vinos provenientes de uvas con podredumbre noble, vinos de hielo, oportos, fondillones…y un sin fin de vinos, que dificilmente tendremos ocasión de encontrar en otros sitios.

Es la séptima edición de Vinoble, y para aquellos que no tengan el placer de haberlo visitado nunca les animo a que lo hagan. Es fantástico poder desgustar tantos vinos como se  quiera sin ningun tipo de problema y con la amabilidad de los bodegueros y enólogos que estando allí presentes están siempre dispuestos a contar cuántas preguntas se pasen por tu cabeza, y os aseguro que se os pasaran muchas, porque probablemente no habréis probado ni una décima parte de los tipos de vinos que allí encontraréis. Además por si fuera poco, este año han incluido chefs que maridarán los vinos que se pueden degustar, así que creo que no hay duda, es una cita ineludible, Jerez de los días 30 de Mayo a 2  de Junio, no faltéis, yo estaré.

“La tasca del pintor”

Alvaro Martín | 19 de mayo de 2010 a las 14:11

Este sábado conocí un nuevo sitio para ir a tapear en Sevilla, en concreto en la zona de Los Bermejales, donde últimamente, no paran de abrir nuevos locales donde disfrutar de agradables veladas, buenas tapas, buen ambiente…y…sí muchos sitios buenos, muchos sitios con vinos, pero…pocos sitios con vinos andaluces…y he aquí el motivo de esta entrada, “La tasca del pintor”.

No se si la expresión adecuada es la de un concepto nuevo de bar, ya que en si mismo, tampoco hay algo realmente nuevo en él, con dos salvedades…bueno, tres. La primera es que el bar además de bar, cumple la función de local de pintura para Manuel su propietario, que lo utiliza como lugar donde recrearse (de hecho no se permite fumar en la zona donde pinta) y exponer sus obras, muy bonitas por cierto. La segunda es que su mejor ración, dicho por ellos mismos es la simpatía, que además de encontrarse en grandes cantidades, no la cobrán :-). Y por último, pero más importante en este caso, es que se puede dsifrutar de muchos vinos andaluces de diferentes denominaciones de origen y menciones de calidad. Por citar algunos, os recomiendo de los vinos de Ronda, todas las clases de la bodega “Descalzos Viejos” una bodega comprometida con la calidad; de los vinos de la tierra de Almería, “Tetas de la Sacristana” que tiene también una amplia selección de vinos, y por último de la sierra norte de Sevilla, el maceración carbónica de “Colonias de Galeón”, que para quien no conozca este tipo de vinos, sorprenderá por su increible aroma a golosinas.

Así que si teneís tiempo, curiosidad y pasión por el vino, os recomiendo que la visitéis y disfrutéis.

Salud!

Tarde de cata con “Bibi”

Alvaro Martín | 10 de mayo de 2010 a las 23:03

Esta tarde he disfrutado de una cata dirigida de una de las bodegas más interesantes a mi parecer de vinos tintos Andaluces, la “Bodega Los Aguilares”.

En ella su enóloga Bibiana García, “Bibi” para los amigos, nos ha deleitado con una de sus otras virtudes, la de hablar, porque…¡qué bien habla la mujer! Hemos catado cuatro de sus vinos: el rosado de 2009, el tinto joven de 2009, el “Pago el Espino” de 2006 y por último el “Tadeo” de 2007 y la verdad, una auténtica delicia todos y cada uno de ellos.

Es un placer constatar con este tipo de catas, como en Andalucía no simplemente se pueden hacer grandes vinos, sino que de hecho se hacen. En cada vino, acorde con su edad y sus variedades hemos sido todos testigos de como se pueden encontrar los aromas y los sabores que realmente se esperan encontrar. Desde la fruta más roja, ácida, alegre, intensa y viva en el rosado, hasta los aromas minerales más profundos, las especias más agradables o los tostados más elegantes ensamblándolo todo, en los tintos con crianza.

Francamente ha sido muy bonito disfrutar de una agradable cata, bien dirigida, bien argumentada, y de hecho apreciar la evolución del vino en la copa. Es algo que nunca deja de sorprender, comprobar como el oxígeno va haciendo que paulatinamente el vino se abra y comparta con el catador los aromas que durante mayor o menor tiempo se han ido cerrando en la botella. Todo detrás de un trabajo bien hecho y una paciencia infinita para sacar al vino en su momento óptimo, a la espera de que se redondee, madure, y exprese lo mejor de si mismo.

Todos los vinos estaban en su momento óptimo de cata y aún con largo recorrido el “Pago el Espino”, si acaso el “Tadeo”, esperando un añito más, estará todavía mejor.

Feria de los vinos de Priorat

Alvaro Martín | 10 de mayo de 2010 a las 16:10

El fin de semana de los últimos días de Abril y primeros de Mayo, fué la feria de los vinos del “Priorat” DOQ. Tuve la suerte de estar allí y de poder disfrutar de la pasión por el vino con gente fabulosa. Porque si algo realmente bueno tiene el vino, es el poder compartirlo. Desde que me dedico a este mundo, es la frase que más sonrisas provoca en mi cara, ya que realmente un producto tan fantástico como el vino, no puede ir acompañado por personas que no acompañen esa misma calidad. Y efectivamente, así es. Ese fin de semana acompañado de muchos elaboradores, tuve la suerte de degustar vinos de grandísima calidad, por citar algunos, Cims de Porrera, Nit de Nins, Corullón, Pinot Noir de Los Aguilares, Lorenzo de Conrad…y muchos más de similares características… pero lo mejor no fue el vino únicamente, sino el compartir momentos muy buenos, con gente muy buena. No lo olviden, el vino, siempre mejor compartido.

El vino y la música

Alvaro Martín | 10 de mayo de 2010 a las 12:51

Concierto del Gran Wayoming en la feria de vinos del Priorato

Concierto del Gran Wyoming en la feria de vinos del Priorato

Si alguien nos preguntara sobre cual es nuestra canción favorita, la mayoría de nosotros inmediatamente responderíamos con un “depende” o le asaltaríamos con preguntas aclaratorias como, de qué tipo de música, de qué época, o, vocalista o grupal, para finalmente terminar con un….bueno, me gustan muchas, pero si tengo que decantarme por una te diría que..”….”, eso refiriéndonos al vulgo, pero si habláramos con un músico, las preguntas irían muchos más allá, hablando de tempos, ritmos, claves o  cualquier otro tipo de nota dilucidadora  más compleja.

Sin embargo, si nos preguntaran qué vino es el mejor….a la gran mayoría de nosotros se nos vendrían seguramente dos o tres nombres a la cabeza a lo sumo, (que no citaré, porque no ese ese mi objetivo en este artículo) y estoy casi seguro de que la gran mayoría, pensaría en un vino caro, muy caro, y que en la mayoría de los casos, ni siquiera habríamos probado, pero, no dudaríamos en mencionar esas dos o tres marcas para referirnos a ese “gran vino” buscando con nuestra mirada una aprobación sonriente, dando a entender, “¡tú sí que sabes!”

Aunque las comparaciones son odiosas, en este caso, creo que es bastante acertado hacer una comparación entre vino y música, o bueno, dicho de otra forma, entre vino y melodía. La verdad es que creo que el vino, casi suena….ya que, son nuestros sentidos los que nos harán percibir cada una de las estrofas que resuenen en nuestra cabeza, cada una de las notas que va desgranándose en nuestra boca, en cada papila de nuestra lengua y que poco a poco van siendo comprendidas en nuestro cerebro. El vino  entra en nuestra boca (fase gustativa), seguidamente de haberlo observado (fase visual) y haberlo olido (fase olfativa)…poco a poco nuestro cerebro, va comprendiendo cómo, lo que antes hemos pensado al mirarlo y al olerlo en la mayoría de los casos, se constata en nuestra boca, nuestro cerebro, llega a entender ese vino, y la melodía se transforma en placer, suena como la música y si tenemos un poco de memoria, lo graba en nuestra cabeza para añadirlo a nuestra base de datos de vino catados, para posteriormente volver a servir ese vino en la siguiente cita que queramos impresionar, o al contrario, no recomendarlo siquiera   a nuestro peor enemigo.

Podemos pues decir, que un gran vino, podría corresponderse con una gran melodía, y un vino nefasto con una canción realmente pobre o desiquilibrada…en definitiva, la melodía, como el vino, y todos los grandes placeres de la vida, buscan ese equilibrio que nos produce la tranquilidad tan deseada muchas veces. Pero, al igual que la música, necesitamos de algunas herramientas para poder juzgar con criterio  un vino.

Imagino que muchos podréis pensar, bueno, pues la verdad es que yo nunca he    ido al conservatorio ni a clases de música, y sin embargo soy bien capaz de juzgar una buena melodía, y diferenciarla de una burda canción….y sí, por supuesto que sí, que casi todos somos capaces de hacerlo, pero nadie podrá negarme, que para llegar a hacer un juicio de una melodía, antes hemos escuchado miles de canciones a lo largo de nuestra vida, hemos roto nuestros tímpanos en discotecas o asistido con suerte a algún que otro gran concierto de diferentes tipos de música… Con lo cual después de un aprendizaje, hemos llegado a considerarnos capaces de juzgar con cierta soltura y seguridad, y diferenciar, aunque casi en la gran mayoría de los casos subjetivamente, una buena canción de una mala.

Pues bien, eso mismo, es lo que deberemos de ser capaces de hacer con el vino y por supuesto con nuestro cerebro. Con el tiempo, las personas que sobrepasen con creces la mayoría de edad y que hayan tenido la suerte de degustar muchos vinos a lo largo de su vida, probablemente ya tengan un criterio bastante formado, y seguro que para ellos muy bien formado. De hecho habrá quien se considere un gran catador y afirmará hasta la saciedad que sabe diferenciar perfectamente un “Rioja de un Ribera”, ¡Felicidades a los que seáis capaces de hacerlo!  A los que no, igualmente los felicito, porque aquí,  cataremos muchos vinos, y si ponemos interés, seremos capaces entre todos, de hacernos un criterio, que intentaremos sea lo mas objetivo posible para apreciar un buen vino o criticar objetivamente un mal vino. Ahora, puede que hay quien piense, “¿Cómo objetivamente, un vino no se interpreta de manera subjetiva?” ¡Buena pregunta! Y trataré de dar una respuesta a la altura…El vino puede gustar más o gustar menos, pero un vino, como una melodía, estará bien elaborado, conservado, servido…o lo mismo pero mal, independientemente de si nos gusta más o nos gusta menos, es decir, un vino puede ser muy bueno, pero a mi personalmente no gustarme y a otra persona encantarle, de ahí la objetividad y la subjetividad para interpretarlo, y a qué se debe esto….? Poco a poco, no queramos saberlo todo el primer día…de momento os propongo una cosa, a ver a quien se le ocurren melodías que mariden con vinos…eso sí, con argumentos, ¿vale? Los más interesantes prometo comentarlos.

¡Salud!