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Repintar el Mayo Festivo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de mayo de 2016 a las 8:15

Ya estamos en Feria. El epílogo del Mayo Festivo. La explosión de disfrute de Córdoba para decirle adiós a su mes más grande. Serán cientos de miles las personas que pasen por las casetas de El Arenal. Comidas, bebidas, bailes y risas convertirán este semana en un oasis en el duro día a día cordobés. Llegado este momento cabe pararse a reflexionar sobre el futuro. Mayo es para Córdoba el escaparate de la ciudad al mundo. Desde la Cata del Vino hasta la Feria, pasando por las Cruces y los Patios, centenares de miles de personas han paseado nuestras calles, comido en nuestras tabernas y dormido en nuestros hoteles. Tosas se han ido con la sonrisa dibujada en el rostro y encantadas de las maravillas que ofrece esta ciudad. Lejos de caer en la complacencia hemos de plantearnos urgentes y perentorios cambios para que el éxito que vivimos en estos últimos años no acabe devorando a las celebraciones.

El mejor ejemplo de reinvención positiva es la Cata del Vino, que ha sido capaz de abrirse hacia la juventud. Con una política sin miedos, decidida y rompedora. El éxito de la afluencia de público en esta edición demuestra el buen momento por el que pasa esta celebración. Apoyada además por una nueva generación de bodegueros que abordan el futuro con nuevas y valientes propuestas.

Las Cruces son la otra cara de la moneda. Frente al encuentro de barrio y vecinal de antaño vivimos hoy, sobre todo en el centro, una eclosión salvaje de botellones, una especie de convención nacional de despedidas de solteros. Esta realidad amenaza con llevarse por delante una fiesta que ha perdido su norte en los últimos años. Hemos de tener cuidado pues Granada ha pagado caro las consecuencias de la fiesta desbocada.

Luego están los Patios. Víctimas este año de la lluvia, aun así han mantenido la cifra de visitantes. Más allá de la absurda guerra de cifras, sí que urge sentarse desde ya a rediseñar el Festival. Es hora de que los cuidadores de Patios hagan oír su voz, se les tenga en cuenta y remunere su esfuerzo. Es momento de analizar cuál es modo en el que deben gestionarse las visitas, si es necesario ampliar el periodo de apertura y si hay alguna manera de evitar las polémicas que cada concurso surgen.

Y acabamos con la Feria, que acaba de comenzar. Como siempre, vemos menos casetas. Días de lleno a reventar y otros de vacíos clamorosos. Volveremos a asistir al bochornoso macrobotellón del miércoles y a preguntarnos por qué es tan difícil aplicar otros modelos exitosos de feria a la celebración de nuestra ciudad.

Son muchas tareas las que tiene el Ayuntamiento ante sí en los próximos meses para no volver a dar la vergonzosa sensación de improvisación que se ha vivido en este Mayo Festivo. Esta ribera estará atenta a cuanto se haga en pos de nuestro mes por excelencia, pero lo hará ya desde tierras onubenses. La ribera del Guadalquivir se cambia por la del Atlántico. Después de doce años toca mirar hacia otros puertos. Con el recuerdo de lo vivido aquí. Lo bueno y lo menos bueno. La melancolía de la distancia y el agradecimiento sincero a cuantos han querido ver Córdoba asomados a este balcón. Gracias.

Los Patios como síntoma

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de mayo de 2016 a las 7:55

Desde que el mundo es mundo, la Navidad cae el 25 de diciembre, los Reyes Magos vienen el 6 de enero, y el puente de la virgen es el 15 de agosto. Son fechas fijas en el calendario que todo el mundo tiene claras. Tanto como que en Córdoba se celebran en mayo las Cruces, los Patios y la Feria. Esa idea clara no parece que la hayan tenido en determinados salones de mando de Capitulares. Concretamente, quien no lo ha tenido nada claro durante estos diez meses ha sido la edil de Promoción de la ciudad, Carmen González, encargada de gestionar todos los fastos del Mayo Festivo. La edil no parece que en estos diez meses haya mirado el almanaque y se nos ha ido de baja de maternidad dejando, valga la expresión, el patio por recoger. Su negligencia derivó en el escandaloso modo en el que ha salido a concurso el control y la guía de los Patios. Tal ha sido el desastre que los controladores -que no olvidemos que son personas en paro-, a punto estuvieron de plantarse ante el misérrimo sueldo que les planteaban. El jaleo fue mayúsculo y obligó incluso a la edil a dar la cara para salvar la situación. Se ve que hubo reacción desde Capitulares, lo cual nos demuestra que hay alguien vivo en la parte socialista del cogobierno.

POSADA DEL POTRO

Isabel Ambrosio, el jueves durante la recepción a la delegación de la ciudad alemana de Núremberg en la Posada del Potro.

Sin embargo, el caos y la pésima gestión de la puesta en marcha de la principal fiesta de Córdoba es evidente y pone de manifiesto que la parte socialista del gobierno sigue estando a por uvas. Tanto, que la alcaldesa y su primer teniente de alcalde tardaron 24 horas en salir a pedir perdón por el sainete. Y lo hicieron sólo después de que el primer teniente de alcalde, Pedro García, ya lo hubiera hecho aunque los Patios no sean de su negociado. Está bien que la alcaldesa dé la cara de vez en cuando y asuma sus culpas, algo loable por inusual en la política, pero eso no obsta para darnos cuenta de que Isabel Ambrosio está rodeada por un equipo que hace aguas de manera alarmante. Salvo honrosas excepciones, hay momentos en los que parece que una epidemia se ha llevado por delante a los ediles socialistas, desaparecidos en combate la mayor parte de los días. Cunde por la ciudad la sensación de que lo recorrido de este mandato se parece mucho a la nada.

La regidora tiene que coger definitivamente las riendas de la ciudad y exigir a su equipo que funcione, que dé resultados o que, al menos, no dé problemas. Diligencia y dedicación son exigibles para quienes optaron voluntariamente por llevar la ciudad. Córdoba no puede estar en manos de un cogobierno incapaz de velar por una fiesta que es su mejor tarjeta de presentación. Si no fuera por la dedicación, el esmero y el cariño de los cuidadores de los Patios no sabemos qué podría ocurrir con el festival. Ambrosio debe exigir responsabilidades a quienes no saben afrontarlas y, si es necesario, reformar en profundidad su equipo aprovechando que se acerca su primer año de vida. Lo ocurrido con los Patios es sólo un síntoma de una enfermedad mucho mayor, más profunda y que va camino de infectar a todo nuestro organismo. Si en esta ciudad nos cargamos la única industria que nos funciona de verdad, el turismo, vamos aviados y no se sabe bien de qué vamos a vivir. Porque lo que está claro es que de la sonrisa, la ciudad amable y la buenas palabras no parece que salgan las nóminas necesarias para mantener a los 350.000 que vivimos aquí. Urge una reacción, pase por donde pase y cueste lo que cueste. Es hora de gobernar.

Mamelucos y votantes

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de mayo de 2016 a las 8:18

El dos de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se levantó en armas contra el invasor francés para evitar que salieran del Palacio Real los dos únicos infantes de España que allí quedaban. Fue un comportamiento heroico, de las pocas gestas de este tipo de las que puede presumir este país en su historia contemporánea. Con palos, cuchillos y mucha fe, hombres, mujeres y niños se enfrentaron al por entonces mejor ejército del mundo. Perdieron, como era de prever, pero encendieron la mecha de la Guerra de la Independencia y del principio del fin de la hegemonía napoleónica. Antes de eso, Murat reprimió a sangre y fuego este levantamiento de la mano de sus coraceros y mamelucos, cuya carga fue pintada con maestría por Francisco de Goya unos años después y hoy puede disfrutarse en el Museo del Prado. El pueblo pierde, el ocupante gana.

mamelucos

La carga de los mamelucos o El dos de mayo, fue pintado por Francisco de Goya en 1814 en recuerdo del levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses el 2 de mayo de 1808.

Mañana también es dos de mayo. Nuestro particulares mamelucos darán por finiquitada la legislatura, disolverán las cortes y en breve convocarán elecciones generales para el 26 de junio. Con su decisión, nuestros mamelucos derrotarán el mandato del pueblo que el 20 de diciembre les votó para que se pusieran de acuerdo, mirasen por el bien del país y lo protegieran. Nuestros mamelucos han decidido que eso no tiene ninguna relevancia, que el bien del pueblo no existe más allá de las siglas del partido, de los intereses personales y de las aspiraciones individuales. Mañana es 2 de mayo y los mamelucos de Murat cargarán contra la voluntad popular libremente expresada.

A partir de ahora, otro par de meses de campaña electoral interminables. En ella intentarán vendernos la moto de que van a ahorrar, de que no quieren insultarse y de que el interés del pueblo está por encima de todo. Como decía el hombre de campo en la posguerra: “Los pobres y los ingenuos hace mucho que se murieron”.

DEBATE INVESTIDURA

De izquierda a derecha: Mariano Rajoy (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos).

El próximo 26 de junio España está llamada otra vez a la segunda vuelta de unos comicios que han demostrado que en este país, como en la época de Fernando VII, no existen dirigentes a la altura de las circunstancias. Ni en la vieja ni en la nueva política. Ni en los partidos centenarios ni en los que llevan 15 minutos funcionando. El colmo de la desvergüenza será contemplar unas listas electorales compuestas por los mismos rostros. Algunos caerán porque la corrupción en un virus que mata todo lo que encuentra a su paso. Otros no estarán porque las ratas son las primeras que abandonan el barco. Los menos, incautos, se sumarán a los proyectos pensando que pueden cambiar las cosas. El pueblo, como hiciera libremente el 2 de mayo 1808, decidirá lo que hace. Optará entre taparse la nariz y seguir con los mismos, cambiar de bando en busca de soluciones o irse a la playa a disfrutar de un domingo de junio. Puestos a elegir entre políticos caducos, aburridos y egoístas y una jornada de playa, chiringuito y cervecita me da a mi que la cosa puede estar más que clara. Quizás esta opción sea la forma actual en la que el pueblo, como sucediera hace 200 años, se levante en armas y, esta vez sí, se lleve por delante a los mamelucos de Murat. Que falta hace bajarlos a todos del caballo.

Ocupación, diálogo y abandono

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de abril de 2016 a las 10:22

Imagínese que está usted en su casa tranquilamente un mediodía. Ha llegado de trabajar y está con la familia descansando después de comer. En ese momento, escucha unos golpes fuertes en la parte baja de su bloque. Al principio no se alerta porque vive en zona de tráfico y no es la primera vez que ocurre. Sin embargo, los martillazos no cesan y usted decide asomarse a la venta para ver qué ocurre. Ante su sorpresa, ve que hay un grupo e individuos que, palanca en mano, están reventando los cerrojos de la vivienda vacía que tiene su bloque en el bajo y que al otro lado de la valla que protege l terraza del inmueble hay otro grupo de personas preparadas para empezar a pasar colchones con los que tomar posesión del lugar. Estupefacto llama usted a la Policía al tiempo que se prepara para bajar al patio del edificio y ver cómo puede parar este desastre junto al resto de los vecinos de la comunidad. La sensación que crece en su interior mezcla a partes iguales buenas dosis de indignación, nervios, miedo e incredulidad. No se explica cómo a plena luz del día, sin esconderse de las miradas de nadie, sea posible que haya  quien tenga la poca vergüenza de hacer lo que le están haciendo a usted. Impotencia.

Así estaba la cosa el martes a primera hora de la tarde en la urbanización Azahara. Esta es la historia de una ocupación de la que dio buena cuenta este periódico y que acabó cuando la Policía Nacional hizo “entrar en razón” a los asaltantes. A partir de ese momento hemos conocido que estos no son hechos aislados, sino que desde enero la cosa va in crescendo. En la urbanización Encinares de Alcolea llevan tiempo sufriendo el problema, que también se da en algunas casas de Encinarejo. Pero no es un fenómeno de barriadas periféricas. Tanto los administradores de fincas como los agentes inmobiliarios alertan de que hay muchos más casos por toda la ciudad. Desde enero, afirman, hay una especie de afecto llamada ante el que nadie hace nada. No es alarmismo, es la purita realidad. Además, este auge de las entradas ilegales poco o nada tiene que ver con familias que están sufriendo los efectos de la crisis. Vecinos y profesionales del sector inmobiliario denuncian que estamos ante la irrupción de mafias que mercadean con la necesidad de otros. Grupos organizados que subarriendan los pisos ocupados a quienes de verdad sí están pasándolo mal. Es la mercantilización de la pobreza. La cara más inhumana de la crisis.

A más ocupas, más inseguridad. Eso es indudable. Y no es una cuestión de clases. Vuelve a ser la realidad. A nadie le gusta que se le metan en el bloque personas que nada saben de civismo, de urbanidad, de vida en comunidad. Póngase en el pellejo de quien padece esta circunstancia. No es plato de gusto. Todos con los que este periódico ha hablado esta semana han dicho lo mismo: si son familias necesitadas no hay problema, pero si de lo que estamos tratando es de sinvergüenzas hablamos de otra cosa.

Y ante el crecimiento del fenómeno todo el mundo mira a la autoridad. La Policía, local y nacional, pide que se denuncie. Stop Desahucios se desvincula y también habla de la eclosión de mafias. Y el Ayuntamiento… se pone de perfil. La propia alcaldesa es la que, sorda a las denuncias de todos los implicados, insiste en el diálogo como vía para evitar este problema. Niega Isabel Ambrosio que haya mafias. Insiste en que hablando se entiende la gente y que hay que buscar vías pactadas para solucionar los problemas de quienes viven la precariedad. Vive la regidora ajena a las denuncias de vecinos y ONG. ¿Diálogo con quién?, se pueden preguntar los afectados. Personas, por otra parte, que hace tiempo que piden cariño y respaldo de un Consistorio que hace mutis por el foro y no aparece por las zonas afectadas. ¿Diálogo con quién?, se preguntan los ciudadanos. Con las mafias no se dialoga, se las combate. Esa es la postura que se le demanda al Consistorio. Una cosa es la ciudad amable y otra, muy distinta, la de la ceguera y el abandono ante los problemas. A veces hay que elevar el tono y ponerse serios. Gobernar es más que hacerse fotos. Pónganse ustedes en el caso, señores concejales.

Hedor político

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de abril de 2016 a las 9:35

A medida que pasan las semanas y se confirma que caminamos de nuevo hacia las urnas comprobamos lo lamentable de la clase política que nos rodea. El patio de la democracia huele mal fruto de las aspiraciones individuales de unos y otros y de una corrupción nauseabunda que no cesa de ofrecernos, día sí, día también, ejemplos de podredumbre. En siete días se ha detenido al alcalde de Granada, ha dimitido el ministro de Industria, han metido en la cárcel a Mario Conde, han multado a Aznar por no pagar impuestos, han arrestado a las cúpulas de Manos Limpias y Ausbanc por extorsionar a diestro y siniestro…. Hasta Bertín Osborne, ese hombre que hace entrevistas, ha admitido que prefiere Panamá que España para sus cositas a pesar de ir después dándose golpes de pecho como buen españolazo. Vomitivo.

El viernes tuvimos a Pedro Sánchez y a Alberto Garzón en Córdoba. El primero trata de disimular y aún sigue emperrado en convencer a Pablo Iglesias para que haga gobierno con él. Vano intento que ralla ya el ridículo. El segundo lo tiene más claro y ya habla abiertamente de una coalición IU-Podemos para encarar las urnas del 26-J con garantías de dar el verdadero sorpasso. La izquierda más a la izquierda no oculta sus aspiraciones: quiere acabar con la izquierda más moderada. Tras años a la sombra, la opción de que los socialistas caten la hiel de ser la minoría es dulce ambrosía para ellos. Y, mientras, Rajoy sigue durmiendo. Como si nada. En una especie de periodo vacacional que se prolonga desde las Navidades. Imperturbable, impenetrable, sordo al clamor de la calle, ciego ante el bochorno corrupto que ha convertido su partido en una ciénaga maloliente. Su reino no es de este mundo. Él no tiene nada que ver con nadie. Está limpio y el derrumbe a su alrededor ni le conmueve. Como el rey desnudo, sigue viviendo el embuste de su traje inmaculado mientras a su alrededor el mundo huele cada vez peor.

Guillermo Fernández Vara ha dicho esta semana que si los 350 diputados que hay en el Congreso no son capaces de llegar a un acuerdo para formar gobierno deberían irse todos a su casa. Que en las próximas elecciones habría que colocar a otros 350 diferentes. Bonitas palabras si no fuera porque sabe que ni él mismo va a cumplir ese precepto cuando le toque conformar de nuevo las listas. Esto está tan podrido y huele tan mal que ya nadie cree a nadie. Esto está tan corrupto que ya ni nos sorprende el rosario continuado de detenciones al que asistimos semana tras semana. Vivimos rodeados de basura, en un estercolero público en el que nadie se hace responsable de nada. Con la sensación de que no hay final claro a la vista más allá de un triste retorno a las urnas. Y entonces no pasará nada. Y volveremos a empezar. Sin taparnos ya la nariz porque nos hemos acostumbrado a respirar en este estercolero y el hedor político ya no nos afecta.

Alumnos y profesores

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de abril de 2016 a las 9:21

Ahora que hemos comprobado que las sevillanas a tres son imposibles y que Pablo tiene celos de Albert porque Pedro le hace ojitos, vamos a hablar de cosas serias. Ahora que tenemos paralizada otra ley de Educación por votación esta misma semana de los señores diputados de ese Congreso de ladridos que tenemos en Madrid, abordemos cosas más interesantes. No conozco ciudadano normal que no esté hasta los mismísimos de esta coreografía eterna de encuentros para nada, así que es mejor hablar de cómo la vida sigue y afortunadamente todos somos capaces de vivir, o sobrevivir, sin acuerdo de Gobierno.

Precisamente esta semana de paralización de la Lomce he tenido la suerte de participar en una iniciativa educativa de esas que te hacen recuperar la fe en el prójimo.  Fe en que a pesar de los políticos y su nefasta gestión de la educación –que ya se sabe que el devenir  de las jóvenes generaciones importa poco cuando se trata de mirar por los garbanzos propios- hay quien sigue luchando por un futuro mejor para nuestros hijos. Fe en que siguen existiendo profesores que aspiran a ser maestros, que se preocupan por sus alumnos y que hacen lo que pueden para ayudarles a decidir con tino su camino profesional. Como digo, esta semana he tenido la suerte de dar con uno de esos ejemplares docentes en unas jornadas en el instituto Galileo.

Reallity bites se llamaba la iniciativa, una semana dedicada a que diferentes profesionales explicaran a alumnos de 3º y 4º de ESO y 1º de Bachillerato qué es la vida real, cómo se consiguen las metas y qué hay que hacer para ganarse el pan. Hosteleros, bomberos, deportistas, policías locales, jóvenes emprendedores y algún que otro juntaletras hemos pasado por allí para someternos a un tercer grado de lo más apasionante. Chavales que tienen toda la vida ante sí, y que en algunos casos lo que han visto de vida no es precisamente aleccionador, han pasado una semana conociendo los valores reales de la vida. Esfuerzo, trabajo, equipo, superación, formación…. De todas esas cosas y muchas más preguntaron. De los deberes, del orgullo profesional, de la dicotomía entre el sueño juvenil y los miedos paternos a la hora de enfocar una vida, de cómo ir a una entrevista de trabajo, de los sueños cumplidos y los fracasos logrados…

Durante una semana, esos alumnos del instituto Galileo han recibido la información que necesitan para saber cómo labrarse el futuro. Mientras quienes se supone que tienen que mirar por su futuro en Madrid hacen el ridículo, un profesor con espíritu quijotesco demostraba que el valor de la educación de este país está en sus docentes. En sus ganas de superarse y en el amor por su profesión. A pesar de los pesares, a pesar de los políticos y a pesar de la falta de medios. Bocados de realidad para enseñarle a los chavales a buscarse la vida. Mientras los de siempre pierden el tiempo tirándose leyes a la cara y apostando por aculturizar a los hombres y mujeres del mañana, aún hay esperanza. Esta semana unos cuantos hemos presumido de Galileo. Igual que otros presumirán de otros centros. Presumamos de docentes implicados y alumnos interesados. De los otros, lamentablemente, no podemos más que avergonzarnos. Gracias Coque.

La Mezquita y los tontos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de abril de 2016 a las 8:36

¿Qué sería de Córdoba sin sus eternos debates circulares? ¿Qué sería del día a día de esta ciudad si no estuviese siempre hablando de lo mismo? Gobierne, quien gobierne, llueva, truene o haga sol. Qué cansino.

cabildo.

Manuel Pérez Moya, presidente del Cabildo, y José Juan Jiménez Güeto, portavoz, en la presentación de la nueva imagen de la Mezquita-Catedral.

Esta semana hemos tenido una nueva entrega del culebrón de la Mezquita. El Cabildo Catedralicio por fin ha presentado la reforma de la imagen promocional del monumento tras dos años en los que no han sido pocos los obstáculos. Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de Córdoba. Así se llamará a partir de ahora y así será promocionado. Una nueva imagen, nuevos logotipos, nuevas visitas, planes para aumentar y especializar los recorridos y la idea de crear un centro de interpretación en el Obispado. Atrás quedan, y en el olvido deben quedar, esas desafortunadas manifestaciones del obispo sobre el hecho singular de la Catedral en 2010. (En el año de la Misericordia, el perdón y el olvido son dos cosas muy aplicables a este caso).

Sin embargo, hay quien sigue empeñado en sus batallas eternas. Después del paso dado por los canónigos, nuevamente volvemos a escuchar voces que, valorando lo que se ha hecho, insisten en que lo importante es abordar la titularidad del monumento y su modelo de gestión. Entre ellas, la de la plataforma Mezquita Catedral, verdadera impulsora de estas reivindicaciones y que por fin este viernes ha reconocido que jurídicamente no puede hacer nada. Las plataformas ciudadanas tienen un valor importante en democracia, se esté o no de acuerdo con sus planteamientos, pero tras los movimientos les toca a los políticos tomar las decisiones que sean necesarias. Y aquí volvemos a pinchar en hueso.

PLATAFORMA

Rafael Mir, Miguel Santiago y David Luna, miembros de la Plataforma Mezquita-Catedral, durante la rueda de prensa en la que analizaron el cambio de imagen llevado a cabo por el Cabildo para promocionar el monumento.

El portavoz del Cabildo señaló el jueves que quien tenga dudas sobre el asunto de la titularidad que lo lleve a los tribunales. Están cansados los canónigos –y buena parte de los cordobeses– de escuchar siempre la misma cantinela. Esta semana hemos visto de nuevo a la presidenta de la Junta de Andalucía, a la alcaldesa de Córdoba y a su primer teniente de alcalde insistir en que la propiedad debe ser pública. Insistir en la palabrería, en la frase vacía. Comienza a ser cansina esta estrategia de una paso adelante y otro atrás. Del hablo mucho, pero no hago nada. Si verdaderamente hay intención de pugnar por la propiedad del bien, las administraciones deben actuar ya. Que se dejen de marear la perdiz y de volver loco al personal.

No se puede estar permanentemente amenazando porque eso no conduce a nada más que a estropear el buen nombre de Córdoba. Quizás Susana Díaz, Isabel Ambrosio y Pedro García deberían salir de sus círculos para captar que esta polémica le es ajena a la mayoría de los cordobeses. Pero si de verdad están convencidos de la legitimidad de los argumentos, que hagan algo, decreten leyes o vayan al juzgado. Que demuestren que son capaces de tomar iniciativas más allá de las destinadas a captar un titular o un minuto de gloria en radios y televisiones. El asunto huele ya a rancio, si no a podrido, y mientras el Cabildo da pasos adelante los políticos siguen atrincherados en la demagogia. Sin valor para dar pasos adelante. Atemorizados por el más que probable rechazo judicial. Atrapados en su estrategia electoralista. Conscientes del laberinto en el que se han metido. Pensando que somos tontos. ¿Lo somos?

Cien días de vergüenza

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 27 de marzo de 2016 a las 8:14

Cuando un gobierno se forma, sea en un ayuntamiento, comunidad o Estado, se le dan siempre cien días de margen para que pueda aclimatarse a sus responsabilidades. Se entiende que este es un plazo razonable para que los nuevos gestores se hagan cargo de sus responsabilidades, nombren a sus nuevos equipos y tracen sus nuevas estrategias. Es de lo poco que se respeta de la cortesía política en los últimos tiempos, más dados a la broza, el mugido y la descalificación. El próximo miércoles se cumplen en España cien días de la celebración de las elecciones generales el pasado 20 de diciembre. Tiempo más que suficiente para poder analizar lo que unos y otros han hecho en el supuesto objetivo común de dotar al país de un gobierno y una hoja de ruta clara. Si quisiéramos acabar rápido tendríamos una conclusión directa: nada. No han hecho nada ni han servido para nada. Pero vayamos por partes.

Desde que el 20 de diciembre los españoles decidiéramos que era el momento de abrir un nuevo tiempo en la política nacional, nuestros principales partidos sólo han contribuido a demostrarnos que el arco del triunfo es un lugar que comparten a la hora de tener en cuenta nuestras reclamaciones. Ni PP, ni PSOE, ni Ciudadanos ni Podemos, por citar solo a los cuatro jinetes de la apocalipsis, han hecho nada por nosotros.

El PP de Mariano Rajoy ha demostrado que en el inmovilismo es donde mejor se mueve. Avalado por su pírrica victoria y sus más de siete millones de votos, el gallego presidente se ha encastillado estos meses en una estrategia de pacto a tres en la que no ha dado ni un paso adelante. Sordo a la basura corrupta que emponzoña su gestión al frente del partido ha preferido esperar al desgaste ajeno y ha demostrado que su permanencia en la poltrona es hoy en día su único credo.

El PSOE de Pedro Sánchez ha hecho un simulacro de negociación para contentar a los inocentes. Ha firmado un papelito con Ciudadanos que es como la carta a los Reyes Magos para después enseñarnos a todos que la estrategia pasa exclusivamente por mantenerse vivo y negar el pan y la sal al más votado. Si su estrategia pasa por insistir en que Rajoy debe irse por sus pésimos resultados, ya está tardando él en dejar el sitio de quien ostenta los guarismos más bajos de la historia del socialismo español. Algo menos de petulancia y más de eficiencia es exigible.

Ciudadanos tampoco se queda atrás. Es cierto que se ha ofrecido a pactar a diestro y siniestro, con quien lo ha logrado por cierto, pero también basa en el veto su estrategia de Gobierno. Albert Rivera dice que no va con Rajoy ni a por café al tiempo que defiende una nueva política de acuerdos. Poco acuerdo puede haber cuando se parte de echar del mismo a uno d ellos implicados.

Por último tenemos al Podemos de Pablo Iglesias. Más allá de la cacería a la que esta siendo sometido por sus crisis internas, el líder morado sigue en la estrategia del cuanto peor mejor. Mientras pone orden en su casa igual que han hecho los demás partidos de la casta -que lo de las purgas de los críticos es muy antiguo- sigue dedicado a volar todos los puentes de consenso que puedan ponérsele por delante. Es el que menos disimula que quiere nuevas urnas convencido como está de que en esa situación el PSOE se irá a pique.

Y mientras los españoles comienzan a olvidarse de la política. En los bares ya se habla más de Champions que de Gobierno. El fantasma electoral se ve cercano y está sumido. Tanto como que irá a votar Pirri si las caras a elegir son las mismas. Qué país más grande éste. Cien días después de las elecciones pasa de sus dirigentes y se dedica a salir adelante convencido de que es inútil bregar con gente a la que nadie le importa nada. Poca vergüenza.

El informe Valeriano

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de marzo de 2016 a las 8:13

Valeriano Lavela tiene fama de ser hombre peculiar en sus planteamientos. No se casa con nadie y lo mismo les da a unos que a otros en lo que considera que es la defensa de los intereses del Ayuntamiento. Dicen que tiene también cierta habilidad para jugar al plazo y la zanahoria, de tal modo que a un informe crítico con una parte suele ir otro que le da estopa a los argumentos de la contraria. Él es así. Es también hombre culto y versado en sus materias y tiene cierto aire de verso suelto al que es difícil colocar en bando concreto. Hay quien lo adora, con los trabajadores de Procórdoba a la cabeza, y quien tiene poco cariño a su forma de ser y actuar. Vamos, que reúne el perfil de funcionario independiente que tanto se echa de menos en esta administración nuestra de cada día.

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Isabel Ambrosio observa un informe junto con Valeriano Lavela durante un pleno del Ayuntamiento de Córdoba.

En su condición de hombre sin ataduras, Valeriano Lavela se ha dedicado en estas dos semanas a defender la propiedad que la humanidad ostenta sobre la Mezquita. No el Ayuntamiento, ni la Iglesia, ni el Estado ni las madre que las parió, no. La Mezquita, según el secretario, pertenece “a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo”. Algo así como la paz, el amor y la fraternidad. El edificio es de todos pues está considerado como patrimonio de la humanidad por la Unesco y eso es más que suficiente para obviar cualquier otra consideración sobre el tema. Y si para justificar este planteamiento es necesario inventarse conceptos como el de “supradominio público” o retrotraerse al derecho romano para poner en duda la cesión que hizo Fernando III a la Iglesia, pues se hace. Que digo yo que el pobre rey conocido como El Santo debe andar temblando allá donde ande. Porque estando el patio patrio como está, no podemos descartar que la juez Alaya deduzca testimonio de las afirmaciones del funcionario y mande investigar al fallecido monarca por corrupto universal. Tampoco descartemos al juez Garzón como instructor de la causa, que es casi el único que nos falta aquí por aparecer y bien podría tirar de la justicia universal para resolver tan lamentable tropelía.

Así ha puesto el patio Valeriano Lavela con su informe, que es como los de wikileaks, pero con sotana. Claro que no contaba el secretario con que hay por ahí quien está pendiente de las cosas que se dicen y, sobre todo, las que se escriben sobre el edificio en cuestión. Y hete aquí que hemos descubierto que la inspiración argumental de Valeriano no es divina, es más que humana y además parte clara del conflicto. Lavela ha tirado de los argumentos de Antonio Manuel Rodríguez Ramos, una especie de cruzado pero a la inversa, quien en 2013 enunció las máximas que ahora suscribe el secretario. Es además, uno de los más furibundos miembros de la plataforma por una Mezquita pública. Esto no debería ser motivo de problema si Lavela lo hubiera citado en su texto, pero se ve que los derechos de autor no entran en los informes municipales. Y, aunque yo no esté de acuerdo con lo que dice el bueno de Antonio Manuel, que no los estoy, no significa ello que el profesor me merezca todo el respeto. Caso contrario es que lo que hace Valeriano. Que plagiar esta feo siempre y más aún siendo un alto funcionario municipal.

Difícil papeleta tiene ahora la alcaldesa, Isabel Ambrosio. Tener un secretario que copia argumentos no parece lo mejor para el devenir municipal. Tampoco lo es que ella le diera audiencia para escuchar sus disparatados argumentos. Ahora le toca mover ficha. Y debería hacerlo con decisión y mando. Aunque eso no vaya mucho con su concepto de ciudad amable.

Un acontecimiento planetario

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de marzo de 2016 a las 7:44

En el año 2009, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, definió como un “acontecimiento histórico” para “el planeta” que supondría “una esperanza para muchos seres humanos” el hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero ejerciera de presidente de turno de la Unión Europea y Barack Obama fuese el inquilino de la Casa Blanca. La frase ha quedado enmarcada en la orla de chorradas de alta consideración esgrimidas por un político para rellenar el espacio de un titular y bien podría pensarse que de esos polvos vienen los lodos por los que atraviesa el socialismo patrio. No nos desenfoquemos. La afirmación viene al caso para definir lo que ha ocurrido esta semana en Córdoba. Porque en esta ciudad realmente ha tenido lugar un acontecimiento planetario con el acuerdo con el que todos los grupos municipales, asociaciones de vecinos y organizaciones medio pensionistas han acogido la puesta en marcha del Metrotrén.

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Juan Andrés de Gracia entrega a Isabel Ambrosio las conclusiones de la comisión técnico-vecinal que ha avalado la puesta en marcha del Metrotrén. El acto tuvo lugar el pasado miércoles en el Ayuntamiento.

En un lugar como este, en el que para encontrar un consenso general hay que remontarse a la Capitalidad Cultural, que todo el mundo confluya en la puesta en marcha de una iniciativa como ésta es digno de elogio y aplauso. El informe realizado por la comisión técnico-vecinal sólo ha recibido el rechazo del comité de empresa de Aucorsa, inmerso como está en una situación crítica. Pero eso es materia para otro día.

Que Córdoba cuente con un Metrotrén no debería ser algo que llamase tanto la atención. La tercera ciudad de Andalucía, con unos 350.000 habitantes, necesita como el comer un servicio de transportes que convierta a sus barriadas periféricas en una parte más de la capital. Al tiempo, la puesta en marcha de esta infraestructura redundará en beneficio para el tráfico en la ciudad, en hacerla más sostenible desde el punto de vista medioambiental y en convertirla en más cómoda y transitable para todos los que en ella residimos. Que hayan tenido que pasar cuatro años para alcanzar este acuerdo lo único que nos demuestra es la pérdida de tiempo que se produce en no pocas ocasiones en Capitulares.

La idea que parieran Nieto y los suyos allá por el 2012 fue rechazada por la entonces oposición y actual gobierno por motivos exclusivamente partidistas. Sin embargo, esa situación se ha superado y la alcaldesa, Isabel Ambrosio, se apunta el primer tanto en su mandato tras nueve meses más que dubitativos y polémicos. En la misma semana en la que IU y Ganemos amenazan con reventar los puentes con el interminable asunto de la Mezquita, ha sido posible encontrar el aval para una iniciativa en la que Diputación, Junta y Gobierno central aparecen ya como socios decididos a su puesta en marcha.

Y todo ello gracias a una comisión técnico-vecinal -dupla muy cordobesa- en la que se ha hecho un trabajo serio y, sobre todo, se ha dado con el elemento clave para desbloquear el proyecto. Ha sido dejar de hablar del Metrotrén y comenzar a referirse al Cercanías para que todo haya ido como la seda. Así las cosas, igual al C4 le podíamos llamar V33; al nuevo Bellas Artes, centro pictórico; al Palacio de Congresos, sala de reuniones; al proyecto comercial de Rabanales 21, ágora de encuentro, y a la falta de empleo, ausencia de ocupación. Que si por ahí se resuelven los problemas, convoquemos un concurso de creatividad e igual a esta ciudad no la conoce en dos años ni la madre de Claudio Marcelo.