Archivos para el tag ‘Paco Azorín’

El infierno y los otros

Pablo Bujalance | 18 de diciembre de 2014 a las 5:00

El 'Rinoceronte' de Ernesto Caballero.

El ‘Rinoceronte’ de Ernesto Caballero.

Se echaba de menos desde hacía años un montaje ambicioso y de visión preclara de Rinoceronte, la obra que Ionesco escribió en 1959. Desde su estreno, tal vez no se ha contado una época tan propia a su puesta en escena como la actual, la que acontece desde el estallido de la crisis. Porque si algo puede revelar la recuperación de esta obra es que los totalitarismos actuales, los financieros, no están muy lejos de aquellos absolutismos deshumanizadores del pasado siglo contra los que escribió el dramaturgo. De hecho, los mismos muros que ahora aniquilan la clase media y ponen a buen recaudo a las minorías enriquecidas respecto a las mayorías empobrecidas son los que en su día alentaron la propagación del fascismo y el comunismo en Europa; y ahí están, bien calientes, las manifestaciones en Dresde contra los inmigrantes al grito de “Somos el pueblo”, el éxito de los nacionalismos (Rinoceronte reviste una concreción fabulosa en Cataluña), la Ley Mordaza y la convicción de que cualquier asomo de humanidad merece ser arrojada por la cañería si con eso garantizamos la solvencia del paradigma capitalista más injusto. El tiempo en que el individuo se siente profundamente solo ante las consignas ha vuelto: o somos de Podemos, o estamos contra Podemos. Cualquier asomo de crítica que escape de los frentes no merece más que el desprecio y el silencio. Y es aquí donde le corresponde hablar al teatro.

Ha sido el Centro Dramático Nacional el que ha recuperado la pieza de Ionesco, en un montaje dirigido por Ernesto Caballero que anida en el Teatro María Guerrero de Madrid del 17 de diciembre al 8 de febrero y con un reparto que conforman José Luis Alcobendas, Ester Bellver, Fernando Cayo, Bruno Ciordia, Paco Déniz, Chupi Llorente, Mona Martínez, Paco Ochoa, Fernanda Orazi, Juan Antonio Quintana, Juan Carlos Talavera, Janfri Topera, Pepe Viyuela y Pepa Zaragoza. La escenografía, rabiosamente contemporánea, carcelaria y post-industrial, viene firmada por Paco Azorín, lo que constituye mucho más que un valor añadido. Ha llegado el momento de caer en la cuenta, y la escena, como en otras tantas ocasiones, puede ser de ayuda. Conviene incidir en la idea de que la libertad es una cuestión de voluntad, y voluntad personal. Antes de que sea demasiado tarde y haya que salir del mismo pozo de siempre.

Un patrimonio renovado

Pablo Bujalance | 1 de abril de 2014 a las 5:00

Diana Palazón, en 'La dama duende' según Miguel Narros.

Diana Palazón, en ‘La dama duende’ según Miguel Narros.

 

El diario de Próspero vuelve a abrir sus puertas a las Jornadas del Siglo de Oro de Almería. Y lo hace, ante todo, porque es una satisfacción poder hacerlo. La consecución de aquel Premio Max parece haber dado frutos y la edición actual, la trigésimo primera, que arrancó ya el mes pasado y continuará durante buena parte de abril, presenta una programación de calado, interesante en todos sus términos. Las Jornadas siguen siendo una de las mejores ocasiones de cuantas ofrece la actualidad cultural española para conocer a fondo el Siglo de Oro, lo que no es precisamente poco; y sí, todo apunta a que el fantasma de la extinción parece haber dado un respiro, lo que constituye (mantendremos los dedos cruzados, por si acaso) un motivo para la alegría. Ante todo, conviene subrayar que el certamen mantiene su carácter abierto, participativo, ofrecido a la ciudadanía como motor de conocimiento a través de la intervención directa, mediante talleres, encuentros con el público, (con protagonistas tan destacados como Pedro Víllora y Jesús Herrera) representaciones, proyecciones de cine, teatro de calle y demás atractivos; y es éste, precisamente, el rasgo más significativo de las Jornadas, el que las convierte en un evento cultural de primera magnitud. Durante un buen puñado de semanas, Almería y otros municipios de la provincia se transforman en virtud del Siglo de Oro. Y no se me ocurre otra razón más hermosa.

Este año, el programa académico, que arranca el próximo jueves 3 con un homenaje a Miguel Narros y se celebrará hasta el sábado 5, resulta especialmente recomendable, con conferencias sobre aspectos inéditos de autores como Calderón, Lope y Shakespeare, ponentes incontestables y una especial atención a la puesta en escena actual de los textos del Siglo de Oro (con una mirada pormenorizada a la adaptación, la producción y otros procesos). Resulta difícil encontrar jornadas comparables a nivel nacional, por su rigurosa selección de contenidos y su ambición pedagógica. En cuanto a las representaciones, por los escenarios del ciclo han pasado ya Chema Cardeña y Las rameras de Shakespeare y La dama boba de Lope a cargo de Espacio Imaginado; pero en los próximos días lo harán El coloquio de los perros de Cervantes según Els Joglars, La Estrella de Sevilla de Lope según Alfonso Zurro y el Teatro Clásico de Sevilla, La dama duende de Calderón según Miguel Narros (en el que es el último montaje del todavía tan recordado director), el delicioso Otro gran teatro del mundo que une a Uroc Teatro y la Compañía Nacional de Teatro Clásico para el público infantil y el Julio César de Shakespeare según Paco Azorín. Se echa en falta, no obstante, una mayor atención a los autores españoles menos promocionados del Siglo de Oro, tanto en el campo académico como en el de las representaciones. El modo más directo de abrir el programa a ese 80% del teatro de los siglos XVI y XVII que permanece desconocido para el gran público sería mediante el refuerzo de las producciones propias; pero conviene, por si las moscas, celebrar que el menú servido para este año es, de cualquier forma, sobresaliente. No faltarán oportunidades para hacer de las Jornadas una cita todavía más grande.

A estas alturas, las Jornadas del Siglo de Oro de Almería se han convertido en un patrimonio teatral tan imprescindible como el propio Siglo de Oro. Su función de preservación, divulgación e interpretación resulta ya irreemplazable. Felices 31, por tanto. Y a cumplir muchos más. Por el bien de todos.