La Alta Costura se baja a la altura de los niños

Belén del Campo | 23 de enero de 2011 a las 21:12

Con una cala entre las manosGonzalo, Paco y "el Pastorcillo" en el backstageAyer tuvo lugar en el bellísimo Palacio Monte Miramar un desfile de vestidos de Primera Comunión que venía a presentar la colección del diseñador malagueño de Alta Costura, Jorge Menacho, en beneficio de la Fundación Luis Olivares, de asistencia a pacientes infantiles de cáncer.

Siempre es un honor participar en un evento benéfico pero mayor satisfacción aún produce actuar en calidad de voluntaria para dar soporte a todos los instrumentos que van a dar forma a la producción de un resultado impecable.

En este supuesto, mi aportación franqueó los umbrales del honor pues unida a la causa benéfica de ayuda a niños enfermos de cáncer, tuve el placer de colaborar íntimamente con mi entrañable amigo, mentor y compañero, Jorge Menacho, además de con todas las personas que componían la organización de la Fundación Luis Olivares y el maravilloso equipo de producción bajo la dirección de Gonzalo Casares, extraordinario artista y mejor persona.

Aunque no asistíamos como público, desde bambalinas pudimos a ratos disfrutar de la excelente puesta en escena de Gonzalo y de los preciosos vestidos de Jorge que evocaban tiempos de mayor gloria cuando los niños y niñas se preparaban para recibir su Primera Comunión de forma más discreta y menos pretenciosa estéticamente.

Con aires románticos y recuperando el auténtico gusto por los tejidos nobles, el diseñador nos deleitó con diseños realizados en hilo, bordados, encajes de valencienne, inmensas lazadas de organza, capotas repujadas con lazos, bolillos en mixtura con batistas en color blanco y tonalidades tostadas… Todas las composiciones revelaban el gran talento del artista para con los más pequeños al tiempo que incluía una breve pero bellísima muestra de vestidos de ceremonia que protagonizaron 35 niños de edades comprendidas entre los 3 y 10 años.

La asistencia del público fue abrumadora pues el aforo de la carpa situada en los jardines del Palacio estaba complemente cubierto y tras la finalización del desfile y de las posteriores rifas, se sirvió un chocolate con churros que el helor de la tarde de ayer, inexplicablemente, no desfavoreció en absoluto y los invitados disfrutaron de la merienda en los jardines a resguardo sólo del encapotado cielo que cubría nuestra ciudad a las nueve de la noche de ayer, hora en que concluía el evento.

En el hervor del backstage, con todos los niños nerviosos, fui testigo de la enorme calidad humana de todos los que estaban prestando generosamente su tiempo y su talento para hacer posible un evento como este. Cada uno de los allí reunidos teníamos un cometido determinado y pude contemplar la gran profesionalidad que distinguía a todos los voluntarios, cuidando los detalles más intrascendentes y unidos por una misma vocación.

Me sorprendió gratamente la educación de los niños y su conducta obediente a las indicaciones de los organizadores, con qué solvencia se preparó y recogió la colección, en un ambiente de buen humor y serenidad, donde no hubo ni una sola queja, ni una palabra más alta que el discurso que se oía desde el escenario cuando se presentaba y clausuraba el desfile.

Me siento orgullosísima de haber participado en un evento como este, en este evento, con todas las excelentes personas que colaboraron, contemplando el gran talento de tantos profesionales de montaje, sonido, iluminación, cámaras, organización, representación de entidades, proveedores y un largo etcétera que sería imposible enumerar. Cada aportación fue única, incomparable, excepcional, sorprendente.

Quiero manifestar mi admiración y mis felicitaciones tanto a la Fundación Luis Olivares como al maestro, Jorge Menacho, por su convincente y distinguido desfile, por su desprendimiento y profesionalidad y por brindar a Málaga un espectáculo bello, altruista, conciliador en medio de tanto debate y adversidad.

Málaga necesita más acontecimientos como este, muchos más, merece que nuestra gente se involucre en los diferentes proyectos benéficos que ya están consolidados, y dar muestra de nuestro espíritu solidario y benefactor de las causas sociales con el empeño y la fortaleza que distinguen nuestra singularidad como pueblo.

 

 096La ceremonia, clásica y originalAntes de desfilar en el la pasarela

  • Sonia

    Cierto Belén yo también estue y el desfile y todas las actividades de la fiesta estuvieron geniales. Mis hijos, y yo misma, nos lo pasamos genial. Casi te diría que mi marido disfrutó con el desfile y eso es un milagrooooooo. jajajajajaja.

  • Abogado Málaga

    Alta costura para los más pequeños, y or eso deja de ser alta. Me gustaría llebvar a mis hijos a uno de estos eventos, la moda es importante y hay que educar en esete aspectos a edades tempranas