Las curvas ahora son lo que eran

Belén del Campo | 18 de julio de 2011 a las 16:29

Desde la Antigüedad, es una verdad inapelable que las curvas han sido siempre un signo de salud y belleza: quien portaba una silueta dibujada por las formas derrochaba energía, seducción, apetito, feminidad, fertilidad… No es hasta la década de los sesenta cuando la delgadez se convierte en el único canon estético posible, en algunos casos extremos.

Hasta la década de los 80, se habían registrado pocos casos de anorexia y bulimia pero tras el fallecimiento de la estadounidense Karen Carpenter, vocalista de este grupo, acaecida en 1983, se llegaron a conocer verdaderamente las desoladoras consecuencias de estos terribles trastornos alimentarios.

La causa de la muerte de Karen fue un paro cardíaco provocado por la anorexia que padecía bajo la presión de tener una figura delgada. A pesar de su 1.70 m de altura, su peso no rebasaba los 40 kilos y lamentablemente falleció. Una pérdida lastimosa para la música y para la historia de una joven cuyo sueño era ser una gran cantante. Y lo fue. Aunque la báscula la mató.

Este patrón ha persistido y existe, en verdad, en nuestros días pese a las advertencias de las autoridades sanitarias que se esfuerzan por advertir a los consumidores de adoptar hábitos alimenticios saludables, mostrando a través de campañas asociadas que las curvas y la voluptuosidad son otra forma de atractivo que, de hecho, representa con mayor fidelidad la realidad de las mujeres. Si sólo un porcentaje mínimo de la población femenina puede lucir una talla 36, ¿por qué imponer esta regla autolesiva a la mayoría?

Parecía imposible que una revista como Vogue pudiera dedicar su nº de junio de este año a las rotundas formas de bellísimas mujeres que lucen sus espectaculares caderas ante la sensibilidad del fotógrafo Steven Meisel, bajo el título de “Las curvas son bellas”.

En opinión de la editora, Franca Sozzani “(…) las curvas femeninas han vuelto en todo su esplendor. La exuberancia del cuerpo con líneas redondeadas es mucho más encantadora y sexy (…) El concepto de belleza es algo mucho más complejo, mucho más genuino que una cuestión de talla. Cada vez son más los lectores que nos piden un mundo real hecho con gente real que no esté obsesionada con la delgadez y que sea capaz de aceptarse de forma natural y respetar su cuerpo”.

Yo no tendría nada mejor que aportar a esta manifestación de sentido común y respeto hacia el propio cuerpo. El deseo de mejora y crecimiento personal no representa una incompatibilidad para asumir que cada uno es como es. La mujer debe liberarse de esta tremenda opresión que recibe mediante todos los canales de comunicación. La cuestión no está en los kilos sino en la presentación de uno mismo. Tan desagradable es una mujer gorda y desaliñada como una delgada descuidada y hundida en el abandono personal. Lo hermoso es la capacidad de cada quien para embellecerse y sacar mayor rendimiento de las cualidades físicas bajo el dominio de la inteligencia, claro está.

La perfección no tiene medidas, es una cuestión de armonía  y buen gusto.

Cierto es que para llegar a esto es necesario hacer uso de lo que denominamos “mesura”, cualidad que postula poner freno a los impulsos, implica actuar de forma racional haciendo frente a las situaciones que pudieran menoscabar nuestra salud y bienestar. Nada de atracos a la mesa, pasarse con el alcohol, adquirir hábitos nutritivos sanos y actuar como personas que saben autogobernarse frente a una caja de bombones, una bandeja de pasteles, una mariscada o una buena pringá.

Yo, como soy vegetariana, no tengo el problema de restricciones de la mayoría porque tengo la suerte de que lo que me gusta comer no engorda pero, en cualquier caso, tengo que hacer esfuerzos para incrementar dosis de nutrientes y aportar valores calóricos para compensar mi desequilibrio.

Ningún extremo es recomendable. Como siempre, actuar con raciocinio y buscando el término medio. Además, el cuerpo pasa factura de todos los excesos o defectos, según el caso, que inexorablemente se han de saldar.

Las imágenes de este artículo son un ejemplo de cómo la belleza no es sinónimo de delgadez. Las fotografías son maravillosas.

http://www.vogue.es/articulos/vogue-italia-dedica-su-portada-de-junio-a-las-curvas-femeninas/13318