Vuelta al cole “low cost”

Belén del Campo | 6 de septiembre de 2011 a las 19:35

La vuelta al cole para muchos padres se ha convertido en una nueva vuelta, pero de tuerca para las ya muy limitadas economías. Como madre de familia numerosa, me he pasado la vida aprovechando los despojos de uniformes y libros que nuestros hijos dejan cuando finalizan el curso en junio. Suelo preguntarme, ¿lo tiro o no?

La verdad es que yo siempre fui una niña buenísima. Puede resultar pretencioso si soy yo quien lo afirma pero mis libros y uniformes acababan en estado excelente, sin pintarrajear, manteniendo sus forros, y mi uniforme impoluto, el cual solía aprovechar una compañera de un curso menor.

Lamentablemente, mis hijos no han salido a mí. Mucho antes de Junio ya estoy remallando costuras, cambiando cremalleras, reponiendo zapatos (¡¡¡lo rápido que crecen estos niños… y lo que rompen!!!), material escolar… Todas las semanas tiro del presupuesto de mi hucha de la cocina: mamá, necesito un mapa, colores, bolígrafos, cuaderno de dibujo, cartilla de lectura, 10 euros para la excursión, chuches por mi cumple, el regalito de un compañero, una mochila nueva, otra  camiseta de deporte reglamentaria….

Y no piden nada que no necesiten, es lo cierto. La pregunta es, ¿cómo hacer para empezar sin gastar una millonada y cubrir todas las necesidades?

Material escolar

En mi opinión, no hay que pagar por un pantalón de tergal lo que piden en algunos establecimientos. Me refiero a ese pantalón gris o azul que corresponde al uniforme reglamentario, que siempre es de una calidad horrible, aunque luego resultan muy longevos, pero que son ásperos y corrientes. Hay superficies comerciales que te venden el paquete dúo: dos pantalones al precio de uno, dos politos al precio de uno, cinco pares de calcetines a precio muy interesante…

Incluso los zapatos. Olvidémonos de las marcas. Tengo la experiencia que mejores o peores, cada uno de mis hijos rompe un par cada dos meses. Seamos prácticos. Ningún zapato de 100 euros les va a durar todo el curso. Es preferible hacer inversiones periódicas, de cantidades asequibles y así mantenemos el uniforme impecable. Y si tu hijo es super cuidadoso, mejor; ahorrarás dinero.

Yo recomiendo comprar la ropa interior, los zapatos y todo lo que no es reglamentario en este tipo de centros. Luego, cuatro polos: dos de manga corta y dos de manga larga con el escudo del colegio junto con el  jersey. Y aprovecha las ofertas de estos establecimientos para adquirir otros cuatro polos sin escudo para echar el invierno. Con el jersey puesto nadie reconoce si el polo es o no el reglamentario. El abrigo o anorak azul de toda la vida, también lo podemos encontrar en este tipo de comercios.

La eterna cartuchera

En relación a los libros, la cosa se complica. Aquí tienes que pagar su precio, no hay equivalencias. Yo diría que los padres debemos asumir todo el cuidado que ellos no tienen, es decir, aparte de inculcarles la atención y custodia de todo lo que portan en sus mochilas, incluida ésta, hacer mayor énfasis en administrar y conservar el material y no dejando que se acumulen los desperfectos. Aunque hoy en día no se menciona, algunas madres deberían aprender a zurcir calcetines, coser botones, coger los bajos, arreglar descosidos… Son tareas sencillas para una mujer actual. Basta ponerse a ello. Y no es una cuestión de tiempo, sino de ganas.

En todo caso, si no te sientes capaz, haz uso de las empresas que hacen arreglos de este tipo, pero te aconsejo involucrarte. Yo, los domingos por la tarde, abro plancha y costura, saco dos o tres horas de estudio y programación de la agenda y todo es posible con disciplina y orden. Aunque parezca mentira, saber que has arreglado tú misma una cremallera brinda muchas satisfacciones y es otra forma de ahorro.

Asimismo, el material escolar se parece a un bizcocho que nunca  se termina. Cuando ya creías haberlo completado, tu hijo te recuerda que te falta el compás, ah, y las reglas, y la cartuchera de los lápices. Por cierto, que muchas veces basta meterlas en la lavadora para dejarlas como nuevas. Pruébalo.

Para la compra de estos fungibles no hay que andar muy lejos. Hay superficies de suministro de papelería con precios muy interesantes y en un rato lo adquieres todo, incluso esas grapas de 1,15 cm que nadie conoce.

Utiliza las listas y cíñete a ellas. Calcula bien los metros de folio para forrar y compra juegos de lápices, bolígrafos, marcadores y ese tipo de material: le darás uno a cada uno y el resto lo guardas bajo llave. Es también una forma de prevención. Especialmente si no vives en un lugar céntrico y tienes que salir un lluvioso jueves por la tarde a comprar unos colores porque a tu hijo se le ha olvidado recordártelo durante el día. Y no te olvides de que ellos lo necesitan todo para mañana.

Ea, pues manos a la obra.

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