Zapatos longevos

Belén del Campo | 18 de octubre de 2011 a las 17:54

Esta mañana una de mis asesoras me ha comentado acerca de un artículo sobre el cuidado de los zapatos que me parece interesante tratar pues el calzado es una de mis grandes pasiones y como tengo la suerte de no estropearlos, no sé si es de corte genético o bien debido a mis recurrentes mimos, tengo modelos de hace veinte años que suelo utilizar al menos un par de veces cada temporada.

Lustra tus zapatos cada día

No hay cadalso posible en mi armario, ni es allí donde mueren mis zapatos. Para ser honesta, tengo tantos pares que los atropello en su habitual espacio con esmero si bien es cierto que esta aglomeración no es recomendable. Lamentablemente, no dispongo de otro lugar.

Por esta razón, he adquirido unas preciosas cajas micro plastificadas que he situado bajo mi armario isabelino donde guardo los modelos que utilizo menos pero quedan bien custodiados y ordenados, lo cual es muy importante para mi serenidad visual.

Tras la lectura del artículo que he mencionado, me preguntaba si hoy día hay alguien que se ponga los mismos zapatos dos días seguidos. Obviamente, me refiero a todas las personas que pueden permitirse el ya exclusivo lujo de disponer de varios modelos.

Recuerdo que en mi adolescencia, hace ya unos cuantos años, no existían ni la oferta ni los precios que hoy disfrutamos y que un par de zapatos siempre resultaban caros, porque principalmente, eran genuinos. Hoy, es diferente. Existe una pluralidad ingente de nuevos materiales para diseñar zapatos cómodos a precios competitivos, especialmente en las grandes franquicias, cuyos modelos suelen ser muy asequibles y nos enamoramos locamente de ellos.

Pasar un paño húmedo con solución jabonosa suave y secar

Volviendo al asunto de la cantidad, yo no utilizo el mismo par dos días seguidos, esencialmente porque cambio de atuendo y complementos cada día. Sin embargo, ello no es óbice para que les dedique mayor cuidado y protección. Los mantengo nutridos, limpios, cepillados; nunca guardo un zapato pendiente de alguna reparación: hebillas, flecos, cordones, tapillas, troquelados, ornamentos… siempre están perfectos. Este cuidado me parece esencial tanto en el hombre como en la mujer. Esta es una exigencia inexpugnable para una imagen buena.

En el artículo también se menciona la circunstancia de qué hacer cuando se mojan. Una cuestión delicada.

Nunca debemos dejarlos secar al sol ni ante una fuente directa de calor, como el socorrido: “ponlos encima del radiador”. Craso error. Si haces esto, se quedarán como un cartón y la piel se cuarteará.

Cuando se mojen tus zapatos, porque has metido el pie en un charco, porque te ha sorprendido una lluvia inesperada, porque literalmente un autobús te bañó cuando caminabas por la acera…. Mantén la calma. Tus zapatos maravillosos conservarán su dignidad si al llegar a casa los secas y les untas grasa de caballo por dentro con un papel secante y los colocas en un lugar seco, nunca en la terraza, en el lavadero ni otro entorno tan cruel.

Cuando estén secos, nútrelos, dales brillo y guárdalos. Puedes acelerar el secado situándolos en un espacio que esté caldeado, como un dormitorio, siempre y cuando los hayas nutrido con grasa en el interior.

Recuerda que tus pies sostienen todo el peso de tu cuerpo pero tus zapatos aportan el 40 % de tu imagen. Merece la pena.


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