La prenda fetiche

Belén del Campo | 7 de noviembre de 2011 a las 17:24

Lanvin, Marc Jacobs... La manga larga...

Ojo al culto. La nueva prenda que las celebridades han elegido como objeto que suscita veneración es la chaqueta sastre masculina en versión feminizada, con pinzas que la entallen para pronunciar  volumen en caderas y hombros, de estilo smoking con solapas de raso.  Ha sido el must de muchos diseñadores en la mayoría de las pasarelas internacionales.

Tampoco es que hayan inventado la pólvora pero es cierto que esta prenda vuelve con gran sofisticación en combinación con otras de mayor fantasía y seducción. Así, tenemos la chaqueta sobre pantalones de amplio pernil y cintura alta, para terminar de definir un estilo provocador sobre vestidos básicos con hombros en  transparencia de encajes, a cuerpo y sobre leggings de tul ceñidos al tobillo… En fin, una opción multivariante que confiere a nuestro armario un aire de renovación y actualidad.

Algunas de estas personalidades han tenido mayor fortuna que otras al vestir esta prenda. Muy discreta Ellem Pompeo de “Anatomía de Grey” en la fiesta de Nochevieja del Marquee Nightclub en The Cosmopolitan, Las Vegas (2010) y un total horror Chloë Sevigny, esta actriz, diseñadora y exmodelo estadounidense en el desfile de Hugo Boss en Berlín en enero de este año, con ese bolso colgado al hombro, la flor lila en total desincronización con el color rojo pasión de los labios y los botines negros. Lejos de todo el glamour parecía una gótica perdida en una pasarela llena de buen gusto y diseño.

Otra de las nuevas estrellas del firmamento son los vestidos con manga larga. Buscando en todos los comercios, como mucho y con inspiración en los cortes asimétricos, encontraba una sola manga, pero siempre me preguntaba por qué en temporada de frío se llevaban los vestidos sin manga o con manga corta. Me resultaba irritante no encontrar ninguno hasta la muñeca, como mínimo. La manga super larga y estrecha me encanta, pero eso era mucho pedir.

En estas últimas pasarelas hemos contemplado muy diversas propuestas: en piel, en lana, con mangas en tul o en transparencias, con pliegues en los hombros, con frunces… Para mí no es sólo una cuestión de estética sino de temperatura. La verdad es que ahora sí que estoy contenta, un vestido como Dios manda, sí  señor, incluidas las partes que cubren el brazo, las dos.


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