Compras Navideñas

Belén del Campo | 22 de noviembre de 2011 a las 16:47

Como experta y oficial paseante de nuestras calles conozco y reconozco los más diversos comercios en los que se pueden encontrar toda clase de regalos que envuelvan en sueños a nuestros seres queridos y amigos y supongan una verdadera sorpresa por su valor y originalidad. Hablemos de obsequios sorprendentes, extraordinarios, singulares.

La primera recomendación que yo haría sería la moderación. Consumir responsablemente utilizando el ingenio y el sentido común, que componen una buena alianza. La prudencia vendrá bien también a nuestros bolsillos y será la guía segura para definir el regalo más afortunado teniendo en consideración la personalidad de nuestro homenajeado.

En otro sentido, no siempre los regalos han de tener un componente tangible, físico o fungible. En la actualidad existen un variado elenco de empresas que ofrecen los llamados regalos sociales, que proponen sencillamente experimentar EMOCIONES dentro y fuera del ambiente urbano: regalar una práctica de puenting, un masaje, un asesoramiento de imagen, una jornada de paintball, excursiones de riesgo, viajes culturales, entradas para un museo… El objetivo del regalo es sorprender pero también brindarle a la persona la oportunidad de SENTIR muy íntimamente el regalo.

Hoy es también frecuente hablar del regalo tecnológico: cámaras de fotos, reproductores de música, tablets, ordenadores portátiles, juegos para las plataformas… Siempre evaluando quién es el receptor.

Asimismo, podríamos tratar del regalo genealógico: buscar la fotografía de boda de los abuelos, enmarcarla y regalarla a los padres, regalar a un hijo una joya determinada que perteneció a un antepasado, hacer una presentación de las imágenes que engalanaron épocas del pasado de nuestros hijos o que exhiban momentos singulares de nuestra historia, un árbol genealógico…

Ahora está muy de moda regalar sets de exquisiteces o delicatesen a base de tés o productos de la tierra, chocolates, cafés, surtidos de mermelada, etc. En este caso, hablaríamos del regalo gourmet.

De esta manera, podríamos definir ahora el regalo iconográfico: regalar un book a tu hija de 17 años, un retrato al óleo de tu esposa y otros del mismo estilo.

Así pues, la cuestión es en definitiva, sorprender, y el regalo no siempre ha de tener un valor económico, como se ha expuesto. Basta la finura de adentrarse en el mundo del otro, a quien obsequiamos, y descubrir aquello que pudiera arrebatarle el sosiego de la rutina con una experiencia imperecedera que le mantendrá vinculado a ti para siempre jamás.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

Notificarme los nuevos comentarios por correo electrónico. Tambien puedes suscribirte sin comentar.

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber