Bienvenidos al espacio 2011

Belén del Campo | 10 de enero de 2011 a las 14:07

En primer lugar, felicito a mis lectores con ocasión del nuevo año que hemos recibido, preñado de sueños, expectativas y proyectos para muchos, espero. Y pido disculpas por la demora en regresar a este foro. Ya os imaginais, un ejército de bocas todas llamándome para todo… Extenuantes fechas.

Hemos dejado atrás los estragos de una recesión económica sin precedentes en las últimas décadas aunque ello no ha impedido despedir el 2010 con el glamour de siempre y la esperanza de testimoniar la llegada de un nuevo año con estilismos de fiestas, brillos y paillettes, gasas y cristales.

El día 27 de diciembre tuvo lugar en Galerías Goya, en pleno corazón de nuestra ciudad, el último evento de moda programado por mi empresa para este ya extinto 2010. Tuvimos el placer de presentar la colección de temporada de la firma de outlet Pop Out! en colaboración con los diseños de Alta Bisutería de Mª José Valenzuela. Disfrutamos de una sobremesa íntima con cafelito y dulces navideños mientras nuestra modelo de siempre, Carmen Lorca, nos presentaba los diferentes estilismos que habíamos preparado para la ocasión: firmas como Custo Barcelona, Diksi, Zergatik o Laga, ahora en destocaje, que podéis encontrar a precios increíbles!!!

Los diseños de Mª José se distinguen por su creación artesana y por la elegante combinación y montaje de piedras semipreciosas logrando gargantillas de jade con discretos rosetones y recuperando de la naturaleza minerales, como la pirita o el cuarzo, para elaborar anillos, collares, tocados o broches.

Nuestras amigas quedaron muy impresionadas por el talento de estas dos empresarias malagueñas para quienes no todas eran conocidas. Y las emplazamos para el próximo desfile privado que se celebrará a finales de febrero. Quedáis invitadas. Os ruego me confirméis vuestra asistencia si os interesa.

Una de las prerrogativas de celebrar este tipo de acontecimientos de moda significa brindar a nuestras malagueñas la posibilidad de que conozcan otras opciones de compra que existen en nuestro Centro Histórico y que son desconocidas para una inmensa mayoría, y también una nueva manera de comprar, donde la atención es exclusiva y siempre en un ambiente privado. No cuesta nada, salvo confirmar tu asistencia.

Mi principal objetivo es sorprender a nuestra gente con la riqueza de talento y calidad que Málaga puede ofrecer e invitarles a que paseen por nuestro Centro Histórico teniendo la certeza de que pueden encontrar lo que buscan con garantía total de calidad y diseño.

Muchos de nuestros creadores están apostando por la internacionalización de sus creaciones en China, Rusia y Brasil y se están solicitando nuevas líneas de crédito para expandir nuestro mercado, lo cual muestra el crecimiento de nuestra moda. El resultado es que el ejercicio de 2010 de la industria textil ha obtenido mejores y mayores valores respecto del año anterior a pesar de los recortes de precio y las promociones.

Chicas, que os mováis y preguntéis, que en Málaga hay cosas lindísimas en muchos pequeños comercios aún por descubrir. Me brindo a ser vuestra guía y os ruego que me preguntéis todas las dudas que alberguéis sobre las diferentes rutas.

En las fotos, momentos del desfile en petit comité con Carmen Lorca, nuestra fiel modelo.

Navidad Solidaria

Belén del Campo | 22 de diciembre de 2010 a las 14:09

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El pasado fin de semana tenía planes de descanso. Los niños se habían ido de excursión y ya estaba confeccionando la lista de cosas pendientes que mi casa y yo necesitábamos: antes que nada, ¡dormir! Y luego, leer, disfrutar del silencio, de la intelectual compañía de mi esposo; dedicarle tiempo a mi blog, terminar las prendas pendientes de costura, realizar las últimas compras, envolver regalos, planificar la semana tranquilamente…
Lamentablemente, fue un guiño de la agenda, una página que fortuitamente se saltó y no le presté atención. El viernes, al salir de los estudios de Onda Azul con mi última sesión de moda para este año, se me presentaba sin recordarlo, un fin de semana bien subidito de relaciones sociales y eventos solidarios.

En primer lugar, se celebraba por la noche en el Hotel AC Málaga Palacio la cena de los colaboradores de Onda Azul Televisión. Y fue Carmen Abenza en medio del plató quien me lo recordó: Belén, esta noche vienes, ¿no?… Queriendo confirmar con la pregunta, de repente, identifiqué gráficamente los apuntes de mi agenda. Fue cuestión de segundos y terminé exhausta sólo pensándolo…

La cena con mis compañeros de Onda Azul transcurrió espléndidamente. Fue emotiva y divertida, un ambiente verdaderamente cordial y relajado: Jorge González, Director del Hotel, Carmen Abenza, por supuesto, conductora del programa “Esta es tu casa”, Carlos Galacho, Carlos Sedano, Elena Claros, Katy, nuestra maquilladora-reparadora, Manuel Díaz, Concejal de Urbanismo…Todos dedicamos unas merecidísimas palabras de cariño a Carmen y fue una velada deliciosa, en fin.

Quisiera agradecer, en este sentido, a la cadena y a todos los compañeros de realización y producción, así como a mis compañeros colaboradores, y a Carmen, la oportunidad de participar en un proyecto precioso para divulgar el talento y la riqueza de nuestra moda y de nuestros comercios del Centro Histórico.

Sin embargo, no era este el único compromiso adquirido por mi parte. El sábado tenía que actuar en calidad de “cuentacuentos” en el Hotel Los Monteros con ocasión del Bazar Navideño (http://www.inpavi.org/ver_noticias.php?id_noticia=260&tipo) organizado por Inpavi y apoyado por Zonta, Fundación de mujeres directivas y empresarias cuyo objetivo es promover el bienestar de la mujer en todo el mundo.

Mi participación en este evento consistía en sorprender a los niños como un hada madrina recitándoles algunos cuentos clásicos y unas adivinanzas que, por supuesto, los menores averiguaban más rápidamente de lo que yo imaginaba. Pero fue estupendo, divertido, y especialmente, solidario. La recaudación fue muy satisfactoria y había stands muy hermosos, desde ornamentos para el pelo, alfombras, óleos, bisutería, libros, y un largo etcétera de regalos a precios asequibles. En este sentido, y aunque colaboramos todas, el entorno del Hotel Los Monteros fue un escenario precioso decorado ya con signos navideños que atribuyó un particular valor al acontecimiento.

Todo lucía espléndido y la gente supo corresponder con generosidad a una convocatoria como esta. Felicidades a todos y a todas. Los fondos obtenidos se destinarán a proporcionar regalos infantiles a los niños de la barriada “La Corta”, de Málaga, entre otros objetivos.

Finalmente, el domingo se clausuraba el Mercadillo Solidario que se había instalado desde el día anterior en el Hotel Molina Lario, de Málaga, con la presentación de todas las Fundaciones de Asistencia a Enfermos de Cáncer: Cudeca, FMAEC, Fundación Amigos de Luis Olivares, Fundación de Cesar Scariolo, AECC, etc, que prestan ayuda en nuestra ciudad.

Habían dispuesto en el sótano del Hotel un espacio solidario compuesto de diferentes puestos para vender artículos con la finalidad de recaudar fondos para auxilio de sus proyectos benéficos. Como miembro de FMAEC, cuyo director y amigo es José Luis Martínez Aldecoa Hafner, quise acudir acompañando a mi madre, también enferma de cáncer, para dar testimonio de nuestro apoyo, y de paso, adquirimos algunos de los artículos de bisutería que las voluntarias preparan para su venta. Yo me quedé prendada de los colgantes de cuero en diferentes colores con la imagen de la Virgen niña y con la leyenda “Virgencita, por fis, cuídame”, al reverso.

Me pareció tan tierno que adquirí varios modelos para mis hijas y sobrinas.

En fin, como veis, mi fin de semana de sosiego, al traste. Y luego la semanita bien completita con mis cursos, mis rutas y el difícil día a día de una madre superviviente como yo.

¿Pero saben qué les digo? A veces pudiera parecer que por mis colaboraciones en los medios y por el propio significado de mi profesión como asesora de moda, se pudiera pensar que no existe en nuestro gremio una percepción consciente de la realidad que lamentablemente están experimentando muchas familias en estos momentos de grave recesión.

Antes al contrario. En el curso de estos días he tenido el honor de conocer a muchas personas dedicadas a la moda con un corazón enorme, queriendo colaborar como sea en cualquiera de los proyectos benéficos que se están organizando afortunadamente entre muchos colectivos profesionales y a iniciativa privada.

No tendría yo dedos de mis manos para contar la altísima humanidad de esas personas que desde el anonimato están contribuyendo de una manera tan noble a una causa como esta.

La moda es también solidaria.

(En las fotos, mi madre, Concha Castañeda, una superviviente y miembros de diferentes instituciones contra el cáncer en Málaga).

ENGALANARSE PARA LAS FIESTAS

Belén del Campo | 16 de diciembre de 2010 a las 14:29

IMG_9610016Elegir el atuendo para la Nochebuena no debe ser una tortura ni entrañar un gasto innecesario que venga a lesionar aún más el presupuesto familiar invertido para festejar estas fechas.

También puedes usar este look con otras variaciones para despedir el año, por ejemplo, así como para asistir a otros eventos en el curso de la temporada de invierno.

Eso sí, ocúpate de ello sin agobios, haciendo un pequeño esfuerzo de imaginación y mostrando todo el talento que tienes. Dedícale un rinconcito de ese espacio maravilloso que es tu cerebro y planifícalo de forma metódica para ahorrar tiempo, esfuerzos y si es oportuno, dinero.

Lo principal en Nochebuena es que te sientas cómoda y fresca, ya que con todo el ajetreo de la celebración y la cantidad de gente en casa es probable que sientas mucho calor y cansancio.

Si eres la anfitriona tienes que estar espléndida. Como eres la que más va a trabajar, utiliza un zapato salón.

Si eres invitada puedes darte el lujo de ponerte ropa fabulosa. Negro y rojo, con brillos y color, con piedras o cristales como a continuación indicaremos. La seda es un básico para una cena de Navidad.

Si eres adolescente, te recomiendo que con mayor razón sigas el principio de la comodidad, pero con un toque de originalidad. Minivestidos con leggings y taconazo, o botas super altas. Olvídate del punto y viste prendas de cuero o pelo.

QUE COLOR

Los colores vivos enaltecen los diseños y aportan luminosidad a la cara. El rojo, verde, azul, blanco y negro son opciones básicas con las que nunca te equivocas.

El color dorado: las prendas en color oro combinadas con negro, camel o blanco, e incluso con azul, quedan espléndidas. Por otra parte este color es súper combinable y versátil. Si planeas ponerte jeans, combínalo con un top en gasa con detalles en oro o bien, si piensas vestir de negro, alegra tu imagen con un cinturón, joyas y zapatos dorados.

Si estás insegura sobre tu atuendo, apuesta por el negro. Nunca fallará. Pero prueba también con los brillos, los vestidos femeninos con unas medias semitransparentes o negras de 15 ó 20 deniers con taconazo, por supuesto, dejarán sin aliento a todos.

Para las más sobrias, los colores más propicios y que siempre sientan bien en Navidad son el verde esmeralda, el rojo, el blanco, el dorado y el negro. El negro nunca pasa de moda. Una mujer de buena estatura siempre se verá elegante dentro de un vestido largo a las rodillas.

En la línea de los colores tradicionales que se usan en estas fiestas, y dado que el rojo ha invadido todas las tiendas, puedes optar por algún modelo sofisticado en este color, especialmente si eres invitada a algún lugar especial y elegante que no sea un domicilio familiar para compartir la Noche Buena.

QUE PRENDA

Las prendas estrella para estas fiestas son, a mi juicio, el vestido de cocktail, en versión terciopelo, que se usa muy poco el resto del año, gasa, raso o cualquier otro tejido noble, en negro o en color oro; el mono, con una sola manga, palabra de honor o entero y el look lady, con falda lápiz y blusa de seda con lazo al cuello, mangas amplias, puños altos y botonadura a la vista. También puedes atreverte con pantalón y blusón, una opción muy elegante y cómoda.

Entremos en materia. La sensualidad del vestido es incuestionable, especialmente en color negro con arreglos en oro; no tiene comparación. El vestido puede ser enteramente dorado, con apliques o detalles como también de color negro lucido en combinación con complementos de abrigos en dorado.

El problema de estas celebraciones tan señaladas consiste en que buscamos un vestido muy espectacular que difícilmente utilizaremos por segunda vez. Para evitar este error y saber reutilizar el dinero que hemos invertido en la vestimenta para Nochebuena, ¿por qué no apostar por una combinación falda tubo-blusa tal y como la que nos propone Yves Saint Laurent?

Los vestidos y faldas cortas son recomendables para las mujeres bajitas y las jóvenes.

Los vuelos y los escotes moderados también son una buena manera de lucir elegancia (un escote demasiado pronunciado nunca es elegante).

Las fiestas son una magnífica oportunidad para usar zapatos de tacón o sandalias de invierno. Realzan y aportan elegancia a la ropa seleccionada.

Este año se llevan los colores metálicos, los tonos cobrizos y plomizos. Y, por supuesto, no puede faltar el color negro, como hemos indicado, y algún remate en rojo. La mejor opción es un vestido sobrio, de un solo color, largo hasta la rodilla, combinado con unas botas de tacón o una sandalia. Dependiendo de la elección, causaremos diferentes resultados: para el primer caso, un aire más desenfadado y casual y para el segundo, un look lady muy distinguido.

QUE COMPLEMENTOS

También puedes darle a tu imagen un toque chic con accesorios y complementos en oro. Calzados, carteras, abrigos, bisutería… en color dorado son ideales para brillar en estas fiestas.

Apuesta por los flecos, por el plateado, por las lentejuelas y por aderezos de cristal. Pero no hagas combinaciones entre ellos. No los mezcles.

Las carteras y bolsos en oro o con detalles en este color como las asas, apliques, tachuelas o cadenas son complementos indispensables y atractivos para la noche.

CUANTO PRESUPUESTO

La clave no está siempre en comprar un vestido nuevo, caro y que solamente se puede usar para un acontecimiento muy formal, pero que luego no sirva para festejar una Navidad en familia.

Si queremos comprar uno nuevo, no tiene por qué ser caro: podemos comprar uno por 30 euros, por ejemplo, con una sola manga japonesa, en gasa y un poco subido sobre las rodillas. Luego, tiraremos de fondo de armario para los accesorios.

En cada una de nuestras casas disponemos de mercancía suficiente para hacer brillar un firmamento. Ir probando hasta combinar lo más adecuado, no importa si es atrevido, puede ser original, aunque cuidado con las estridencias.

De todas formas, es más sencillo darle una segunda oportunidad a muchas de nuestras prendas y echarle un poco de ingenio convirtiéndolas con creatividad.

Podemos lograr esta transformación con un accesorio: un bolero de pelo, una estola, cambiarle los tirantes por lazos, coserle en la cintura piedras o lentejuelas, prenderle un broche espectacular, realizar manualmente en tul unas rosas y apuntarlas donde puedan lucir, alargar el vestido por el bajo al estilo lencero con encajes,… En fin, hay una infinidad de posibilidades.

Es garantía de éxito identificarnos siempre en nuestro propio estilo haciéndole un guiño a la rutina y proporcionando a la indumentaria un aire nuevo.

Para inspiraros, id a una mercería o abrid una revista tomando nota de lo que se os vaya ocurriendo o bien, que os acompañe una amiga para un brain storming aportando cada una lo que mejor le parezca. El resultado te puede impresionar.

Si decides comprar, nunca adquieras un vestido dos tallas menos que la tuya, es una opción verdaderamente vulgar.

QUE NO DEBEMOS VESTIR

• No debemos atrevernos a estrenar un producto de belleza que no hayamos probado antes, una sombra o cualquier artículo de maquillaje ni peinado;
• No utilizaremos ninguna prenda que nos mantenga incómodas pues se trata de un encuentro familiar en el que disfrutar y estar relajados y no conviene amargarse por un dolor de pies o una costura abierta;
• Vestiremos con medias cualquier atuendo que elijamos por mucho que ahora la gente no se las ponga. Una pierna sin medias en invierno resulta desagradable y es muy poco estético;
• Si te has decidido por un vaquero, cuida mucho tu estilismo. Es una apuesta arriesgada para una cena tan formal pero bastará que vayas impecable cuidando los pequeños detalles y combinando el denim con gasas o tejidos nobles, sandalias de super tacón y chalecos de piel, por ejemplo;
• No estrenes un look que nunca hayas probado;
• Vestir también a los niños y cuidar la decoración de la casa.

QUE PERFUME Y QUE MAQUILLAJE

Podemos permitirnos alguna fantasía, como acentuar las sombras o el color de los labios, aplicar geles de brillo para los brazos y escote. La idea es conferir un aire de fiesta, glamour y seducción sin pasarse pues no debemos olvidar que estamos en un entorno familiar.

Te aconsejo que no cambies de perfume, y si el que habitualmente utilizas es muy fuerte, elige un agua de colonia suave que no interfiera en la amalgama de olores que se mezclan con los alimentos y la cantidad de comensales.

En todo caso, un retoque después de la cena por si salimos a tomar una copa.
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QUE PEINADO

Regla básica: la sobriedad

Si tienes el pelo largo, opta por un recogido hueco y adórnalo con algún ornamento para el cabello discreto. Un tocado sencillo desvela a una mujer elegante que cuida los detalles con esmero; es una forma de coronar la indumentaria con un toque personal y final.

Si tienes el pelo corto prueba a cepillarlo suavemente y añadirle un poco de laca. Luego, luce una diadema con un discreto arreglo floral, unas plumas de avestruz o ganso, tules, agremanes o gasas, que tú misma puedes confeccionar en casa o adquirirlo casi en cualquier comercio a precios muy asequibles.

Si tienes una melena intermedia, déjala suelta y bien peinada. No cambies bruscamente de aspecto, y ten en cuenta que aunque es un acontecimiento festivo, no deja de ser un encuentro familiar. Innova pero no te disfraces.

Imaginación: ¡¡¡déjala que vuele!!!

Belén del Campo | 7 de diciembre de 2010 a las 21:02

IMG00060-20101130-1501IMG_0075 [1600x1200]Estos días he estado tan abstraída en mis responsabilidades domésticas que he descuidado mis deberes como bloggera. La llegada de diciembre y con ella, la proximidad de las fiestas, los exámenes trimestrales, el acondicionamiento de la casa, las compras, las reuniones familiares y de empresa…

De repente, toda mi rutina se ha ido al traste y me han inundado literalmente los enanos, revolviendo todo el orden que acostumbro a tener y a sufrir de su caótica presencia y la de sus amigos sin tregua posible.

En medio de tanta desesperación no he tenido oportunidad de comprar nuevos ornamentos para el árbol ni dedicarle un tiempo a inspirarme en originales presentaciones navideñas para el hogar: engalanar las mesas, sorprender con detalles en las diferentes estancias de la casa, crear, en fin, ese ambiente familiar que tanto regocijo nos brinda cuando entramos en casa después de trabajar o cuando estamos tranquilamente disfrutando de una peli en el sofá.

No, durante todo este puente no he hecho más que lavar ropa, cocinar y planchar, limpiar y hacer compras, atender a los niños y a sacar, en fin, cada día hacia adelante sin muchas fuerzas, tratando de coordinar esas actividades con las profesionales desde el rinconcito de casa donde tengo mi escritorio y de paso, controlo las salidas, entradas y el comportamiento de cada uno.

En una de estas tardes, bajé al trastero y recuperé tres cajas de Navidad: el árbol, el Misterio y los adornos navideños. Volví a reencontrarme con lo de siempre, esas bolas preciosas que ya no se encuentran, los lazos de organza con malla de acero, los cirios de color Corinto intenso, las bandejas en oro para los dulces… Pues me dije, este año me arreglo con lo que hay.

Eso sí, le di cuarenta vueltas al asunto para no repetir pues inspira una especie de tibieza poner siempre las mismas cosas en los mismos lugares. Por el contrario, debe siempre haber frescura en el ambiente, que no se nos apoltrone el alma, recibir estas fechas como un regalo y envolver nuestro hogar con todo el buen gusto que seamos capaces de irradiar. Ya sabemos que somos el alma de la casa. Sin nosotras, la familia se desestabiliza, y esta labor corresponde por naturaleza, a las amas de casa.

Hacía varios años que me había dejado seducir por el color plata y el blanco y esta directriz infundía todos los ornamentos con que decoraba la casa, los manteles, el árbol, el Belén… durante fechas anteriores. Pero al abrir las cajas, de repente, me vi envuelta en oropeles y otros brillos tan atractivos que sucumbí a sus encantos y comencé a invadir todos los rincones con arreglos en tonalidades ocres, rojos, naranjas, irisados, beiges, verdes…

La tenue suavidad de los colores neutros impregnados de ese centelleo reverberante de las luces, el fulgor de los crespones y organzas, ornamentando caminos de mesa con borlas y diseños rayados… han tenido un resultado espectacular.

Yo diría que con poco, o con nada, más que unas cuantas horas dedicada a mi propósito, ha sido suficiente para recrear, un año más, un entorno cálido, necesario para despedir un año y recibir otro con dignidad.

En cuanto al vestido, también he ido rescatando de mi fondo de armario prendas que sólo me pongo una vez al año, porque la verdad, las conservo hace tanto que me aburre ponérmelas de nuevo. Y cada temporada me mago el firme propósito de llevarlas al menos una vez.

Sin embargo, he decidido intentar un nuevo look con ellas para que “salgan del armario” una vez más y darles nuevas posibilidades.
Por ejemplo, hace más de diez años me compré esta falda de cuadros. Me gustó tanto que compré dos iguales, pero variando el color: una con los cuadros en negro y rojo, y otra con los cuadros negros y este difícil color que parece turquesa, verde mar o no sé bien. Al probármela y reconocer con mucha alegría que no he variado de talla, pensé combinarla con una blazer gris –ya que los cuadros llevan también este color-, camiseta de cuello alto del mismo color que la raya y cinturón elástico tipo fajín en negro y plata; botas negras y por supuesto, mi fiel compañero del invierno, un gorro de pelo blanco con cuello a juego y lazada.
Nunca había vestido esta falda con una blazer ceñida por cinturón así y el resultado fue estupendo.

La idea la copié de una presentadora de televisión y la combinación es genial. Da mucho juego a las prendas, por ejemplo, si se te ha quedado grande una chaqueta. Le plantificas un cinturón por fuera y tan mona. Favorece la silueta y destaca la cintura de las caderas. Y ya, si quieres darle un toque aún más chic, ponte un chaleco de pelo encima del atuendo. Además de ir calentita, resulta muy elegante.

Pues ya saben, no más que un poco de ingenio y a repescar de nuestros armarios lo que tenemos olvidado. Seguro que sabemos ponerle nuestro propio toque final.

Shopping Tour en el Centro Historico de Málaga

Belén del Campo | 7 de diciembre de 2010 a las 19:33

IMG00049-20101127-1232IMG00046-20101127-1231El pasado día 27 de noviembre tuve el honor de coordinar una ruta de shopping en el Centro Histórico de nuestra ciudad para un grupo de ciudadanos belgas interesados en conocer nuestra oferta de compras. Recibí este encargo directamente del Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, organismo con el que he colaborado en diferentes ocasiones para eventos de esta naturaleza.
Es mi deseo agradecer a D. Arturo Bernal, Director del Área de Turismo, la confianza que siempre ha mostrado tener en mi empresa para realizar itinerarios de shopping en todas sus acciones promocionales.

No obstante la inclemencia del tiempo, pues llovía desconsoladamente para mi pesar, realizamos la ruta a pie, empuñando los paraguas contra el viento a la salida de los comercios porque literalmente arremetía contra nosotros como un guerrero.
A pesar de ello, nuestros visitantes mantuvieron en todo instante el buen humor y ello hizo posible que este contratiempo pasara inadvertido.

Partimos desde la Plaza de Félix Sáenz en dirección a Calle Nueva para realizar una ruta de calzados. Se trataba de conocer todos los comercios de este sector para descubrir algún modelo singular al competitivo precio que ofrece nuestra ciudad. A nuestros visitantes les sorprendió el precio en relación a la variedad y a la calidad.

Posteriormente nos detuvimos en Misako, casi al final de esta calle donde Nuria, la encantadora encargada de este comercio, nos estuvo informando acerca de sus ofertas en relojes, echarpes, portamonedas, bolsos y equipaje. A nuestros acompañantes les encantaron los juegos de maletas, fundas para portátiles, todo a juego y con bellísimos diseños. Gracias, Nuria, por tu magnífico trato.

Muy ilusionados por lo que íbamos a hacer a partir de entonces, nos dirigimos a otro de mis comercios favoritos, Tubabú, donde degustamos una cata de vino de Málaga con unos dulces navideños para que entraran en calor pues, además de la lluvia, corría un viento frío que nos helaba la cara.

Aprovechando el receso y a resguardo del agua, Rosa, la propietaria de Tubabú, nos mostró sus maravillosos pañuelos en seda, la línea de sombreros que ha traído esta temporada, sus abrigos de tweed y los vestidos de punto y paño para un día a día desenfadado y elegante. A ellos les encantó la parada y estuvimos charlando animadamente durante unos minutos de más que nos retrasó el itinerario establecido y que teníamos que cumplir.

Ya en dirección a la Plaza de la Constitución, regresamos a los charcos para acudir a la invitación de Antonio Gracia, Diseñador de Tocados, quien nos esperaba en su atelier para mostrarnos sus colecciones.

Este encuentro fue espectacular y muy divertido, como muestran las instantáneas, y Antonio estuvo espléndido con su buen humor de siempre y prestándose generosamente a posar con ellos para las fotos. Las señoras compraron varios tocados y marcharon encantadas de haber conocido el encanto de un atelier de Alta Costura donde se confeccionan modelos exclusivos para los diferentes eventos a los que asisten las clientas de Antonio. Memorable.

Nuestro destino final era Fernando Joyeros, en Calle Strachan, para tener la oportunidad de contemplar los maravillosos diseños de Cartier un poco más cerca. Teniendo en consideración el valor de las piezas –alrededor de unos 25.000 euros el reloj de diamantes-, fue una ocasión para deleitar la belleza de los diseños y su exclusiva calidad.

Quiero agradecer muy sinceramente la colaboración de D. Francisco González y D. Fernando, propietarios de este comercio, que quisieron colaborar generosamente con esta ruta brindándonos una atención más que excelente.
Finalmente, el itinerario concluyó con un almuerzo en el Restaurante Strachan.

Quisiera poner de relieve la extraordinaria oferta de shopping que tenemos en Málaga. Me parece terrible que no valoremos en su justa medida la calidad de nuestros comercios, la variedad de artículos, la atención que prestan los dependientes y encargados a los visitantes.

Sin embargo, aunque es mucho, tenemos que seguir creciendo, siempre con la expectativa de mostrar lo mejor y motivar a nuestros empleados y colaboradores para dar siempre un producto de excelencia.

Huele a chino

Belén del Campo | 29 de noviembre de 2010 a las 1:07

Estoy loca por un vestido de cuero negro o en color camel, aún no sé bien. Llevo detrás de él desde el año pasado pero le encuentro algunos inconvenientes irreconciliables con mi economía, y con el patronaje.

En primer lugar, el cuero es caro, -lógico, es un tejido noble-, pero además, no abriga y me veo pasando un frío terrible, lo cual me desmotiva bastante.

En segundo lugar, todos los diseños que he visto llevan la manga corta y este planteamiento tampoco me agrada porque me obliga a lucir mis brazos descoloridos y fláccidos. Y como es lógico, no me parece que descubrir los defectos sea la idea de mejorar la figura. Y la opción de llevar el vestido con algún complemento para no congelarme –chaqueta, bolero- no es en absoluto atractiva pues la estrella del atuendo es el vestido en sí mismo, sin ornamentos.

He pensado que podría buscar alguno con manga al codo o bien con manga y puños, ambas opciones muy retro, pero se me ocurre que un diseño así sólo podría encontrarlo en una boutique vintage. Y ya he visitado alguna, pero nada.
No obstante lo dicho, me queda una alternativa que encaje plenamente con mis expectativas: comprarme uno made in China.

No es esta una cuestión despreciable pues todos sabemos que los chinos hoy día realizan nuestros patrones a petición de nuestros diseñadores pero también, ahora que conocen el know-how, pueden desarrollar y de hecho, así lo hacen, sus propias creaciones controlando así su negocio y todos los mercados.

Esta es la invasión del mercado asiático que estamos presenciando actualmente en Europa y en verdad, en todo el mundo. Por tanto, me puedo dar una vuelta por esos innumerables micro-comercios, omnipresentes en cualquier barrio de cualquier ciudad, y escudriñar entre los percheros a ver si hay algún modelo que se ajuste a mi idea de vestido.

En tal caso, si llegara a encontrarlo, una vez colocado con mis complementos y a mi estilo, ¿quién dice que es chino?

El otro día, en una fiesta conocí, a un empresario confeccionista de moda que llevaba muchos años trabajando con este mercado. Mientras me hablaba de sus grandes bondades, (que lo copian todo fielmente, que tienen gran tesón y perseverancia para trabajar, que son muy cumplidores y disciplinados…), yo me imaginaba algo que segundos después, evocó una gran sonrisa en mis labios. Lejos de asombrar a mi contertulio, él comenzó también a reírse. Fue telepático.

Los dos andábamos rumiando en qué podrían distinguirse los vestidos, uno fabricado en China y otro por ejemplo, confeccionado en UK, o en España. Pues sí, reíamos por eso… ¡por el olor!

No sé qué género de tejidos utilizan o cómo lo generan, ni su proceso de producción, pero el resultado es que huele distinto. Es una mezcla a pigmento, metal, plástico o petróleo. Y no es desagradable, es simplemente muy radical, muy singular. Diferente, al fin.

Hay otras opciones, sin embargo, como las de Mango con un diseño casi idéntico al de Angelina Jolie, o las apuestas de Inditex & Co en sus versiones sintéticas a un precio asequible.

Chino o no, voy a lucir uno este invierno. Aún no lo he encontrado pero ya os contaré acerca de mis indagaciones.
Lo que sé ciertamente es que quedan espléndidos y me apetece tanto lucir un modelito así…

Ya os contaré. Pero son de fábula. Es una tendencia super actual. No te importe el olor. Tu perfume difuminará la polémica.
Vestido cuero negro
Al final eres tú quien lo llevas.

Generación “maxi”

Belén del Campo | 16 de noviembre de 2010 a las 17:25


El tamaño king-size que conocemos de los cigarrillos, de las sudaderas para señores excesivamente corpulentos o para camas de dos metros por dos ha quedado muy atrás. Cuando hablamos de “maxi” nos referimos a una tendencia de moda omnipresente que defiende prendas y complementos de gran tamaño, incluso poco favorecedores, a primera vista.

Esta realidad entraña que el tamaño, en la bisutería, ha adquirido una singular aportación a la indumentaria para completar el look.
Sin embargo, hemos de considerar que los grandes complementos limitan mucho la cuestión del vestido porque son éstos y no el atuendo lo que llama la atención. Así pues, recomiendo mesura y discreción para no parecer un árbol de Navidad.

Se trata de un concepto de osadía y extravagancia que permite una mixtura cromática, de materiales y de tamaño espectacular para definir piezas con elementos atrevidos pero que pueden ser usados también de día. La elección siempre funcionará si se ha sabido combinar.

En la noche, los excesos encajan mejor y de este modo, se pueden llevar piedras, cristales, materiales sofisticados y formas con mucho brillo.

Es evidente que nunca combinaremos ninguna de estas piezas con vestidos o blusas con cuellos muy ornamentados o con mucho volumen. Antes al contrario, los reservaremos para camisetas y vestidos con tirantes, blusones de líneas sencillas. Así sí irás perfecta.

En referencia a los collares alargados, finos y con menos brillos, hemos de confirmar que son muy adecuados para el día por su discreción y carácter básico.

Ahora bien, qué mujer puede lucir este tipo de collares. Pues es una cuestión de sentido común y capacidad de perspectiva visual.

Una mujer delgada, alta y con cuello largo puede lucir cualquier modelo; la mujer más bajita y gordita debe optar, en mi opinión, por collares alargados, sin vueltas al cuello y sin volumen, para estilizar su figura.

Estos maxi collares tampoco resultan recomendables con prendas con mucho brillo o accesorios muy sobresalientes pues se debe mantener el equilibrio entre todos los elementos que conforman la composición de un atuendo.

En relación a los pendientes, también han sido hechizados por la tendencia maxi. No obstante, su diseño es mucho más sencillo y purificado.

Suelen ser de tamaño largo pero muy delicado y fino, realizados con materiales clásicos y ornamentados con las tendencias más actuales, como las plumas, los lazos de tul, los cristales naranjas, turquesa o coral.

Acostumbrada a verme siempre con mis perlitas me da pereza muchas veces utilizarlos pero merece la pena, de vez en cuando, bañarse con este oleaje de modernidad.


pendientes maxi

¿Con qué me lo pongo?

Belén del Campo | 15 de noviembre de 2010 a las 13:08

Hace unos días, mientras realizaba algunas labores domésticas, escuchaba una entrevista que una locutora de radio le hacía a Isabel Preysler. La pregunta era bien concreta, ¿qué significaba para ella la elegancia? Sin vacilación, indicó que en su opinión “menos es más”.

Lo cierto es que esta señora no descubría nada que no supiéramos ya pero sus palabras nos deben hacer reflexionar sobre este planteamiento y de paso, recordar su fina apariencia, la cual siempre ha evocado de forma coherente que predica con el ejemplo.

En muchas ocasiones, fastidiamos un determinado atuendo por la obstinada pretensión de rematar los coordinados y complementos hasta la extenuación.

Abres el vestidor y descuelgas un vestido. La decisión más difícil está por llegar. Elegir el vestido es la acción más simple porque la pregunta del millón es siempre: sí, ¿pero con qué me lo pongo?

Obviamente, el bucle se ha rizado aún más. Hemos superado el qué. Ahora se trata de definir los complementos de forma que el resultado sea elegante y actual, apropiado siempre conforme al acto al que vayamos a acudir y considerando las personas que concurren asimismo a ese acto.

El problema surge porque tenemos demasiados complementos. En lugar de uno, tenemos dos o tres collares de perlas, un número interminable de colgantes, pulseras, brazaletes, pendientes, ornamentos para el cabello, cinturones, bolsos, medias, anillos, sombreros, pashminas, cuellos y un largo etcétera que convierte una labor muy simple en un ejercicio de complejidad capaz de originar el mayor dolor de cabeza y ponernos del peor humor.

Algo que debería ser placentero se ha convertido en una actividad detestable.

Propongamos soluciones. Aquí veremos claramente que “más es menos”.

Por ejemplo, es viernes y acudimos al trabajo como de costumbre. Sin embargo, esta noche tenemos un cocktail con motivo de la presentación de un nuevo producto de nuestra empresa. Sabemos que no tendremos oportunidad de volver a casa para cambiarnos. No hay problema. Es un inconveniente menor que resolverá fácilmente el neceser de “retoking”, ese que habitualmente llevamos en nuestro maxi-bolso.

Bien. Hemos elegido un LBD con museta de encaje y escote a la caja. Se trata de una prenda versátil, tanto para mañana como para noche. Personalmente, no me gusta vestir de negro durante el día, pero en esta ocasión, la opción es necesaria.

Saldremos de nuestra casa con el vestido sabiendo que será una larga jornada y que esta prenda será una indumentaria convertible para la noche sin necesidad de cambiarnos de ropa o llevar otro modelito.

Durante el día, lo luciremos con medias y zapatos de salón, chaqueta entallada, un maquillaje suave y llevaremos el cabello, las uñas y la depilación impecable, como siempre.

En un porta-traje, que guardaremos en el maletero del coche, incluiremos unos zapatos negros con un diseño espectacular o simplemente, unos estilettos, un par de medias negras de quince o veinte deniers, una gargantilla y unos pendientes de perlas.
Para complementar el outfit bastará un abrigo sencillo y un cuello de piel, si se tiene, o bien una pañoleta bonita en colores más llamativos con algún bordado o brocado. Un solo anillo, o ninguno, -con una manicura perfecta bastará-, quítate el reloj y lleva un clutch muy estiloso.

No olvidaremos un sencillo ornamento para el pelo, y enfatizar el maquillaje, dándole un vuelco a las pestañas, un poco de color a las mejillas y un gloss para los labios en coordinación con la pashmina (utilizaremos nuestro neceser de aseo y maquillaje para hacer posible la transformación).

Con estas sencillas pautas habremos convertido un discreto vestido lencero en un maravilloso vestido de cocktail. No es tan difícil.

Olvídate de atesorar complementos que ocupan un espacio inútil en tu armario. Ten siempre a mano esos pequeños detalles que hacen juego contigo, que la gente te los ha visto varias veces pero siempre has tratado de llevarlos de forma distinta, sacándole el mayor partido. Serás admirada por esta habilidad.

Estrecheces

Belén del Campo | 14 de noviembre de 2010 a las 22:51

No, no les voy a hablar de tallas. Quiero poner sobre el tapete una realidad que vivimos muchas familias en la actualidad. Y yo, que soy familia numerosa, la vivo siempre sin tregua posible.

La verdad es que como madre de tantos hijos siempre me he visto en la necesidad de administrar con esmero imponderable los recursos económicos para lograr el mayor rendimiento, haciendo verdaderas obras de ingenio e imaginación para poner aquí y quitar de allí sin que se note.

La semana pasada uno de mis hijos, conociendo que en estos días su padre y yo íbamos a celebrar nuestro aniversario, me preguntaba asombrado que por qué no salíamos a cenar con más frecuencia, o a hacernos una escapadita de finde, o por qué no bajábamos a tomarnos una cervecita en el mesón de abajo los sábados. ¡Qué tontería!, ¿verdad?

¿Tal vez porque tenemos que contener gastos para que tú puedas ir a la peluquería cuando te toca? ¿ … Quizá porque tengo que guardar para que tu hermano pueda tomar un taxi en un momento determinado en que tu padre o yo no podemos recogerle? ¿Será que todos los meses surgen imprevistos a los que hay que hacer frente?

Supongo que esta juventud es demasiado inconsciente y que nosotros somos verdaderamente los culpables. Lo tienen todo y además, lo tienen todo fácil. Y si bien esta es una cuestión que llenaría miles de páginas de reflexiones, lo cierto es que aunque uno intente educarles en la moderación y la austeridad, el ambiente consumista es tan hostil que todos los esfuerzos parecen infructuosos.

En los últimos días y con el objetivo de aprovisionar a mis hijos de ropa de invierno he tenido que acudir a las tiendas de saldos y a los outlets. En estos establecimientos puedes encontrar verdaderas oportunidades. Realmente te quedas impresionada cuando ves los precios.

En estas circunstancias me encontraba el otro día comprándole un vaquero a uno de ellos. Al acercarme a los ojos el precio de los jeans le dije, venga, cómprate dos y así tienes para cambiar. El me decía, no, que te vas a gastar mucho dinero. Yo le animaba, venga, no te preocupes, que no te queda nada bien del año pasado porque has crecido tanto.

Mientras estaba en el probador, toda incrédula, le di la vuelta a los pantalones para ver dónde estaba la trampa. No tenía taras, las costuras eran perfectas, la calidad del tejido era más que razonable, el diseño muy actual, y así detalle tras detalle. Tendrán un defecto de corte. No. Las proporciones estaban perfectas y a mi hijo le quedaban de cine, con lo alto y delgado que está. Y lo guapo.

El precio de la compra ascendió a la cantidad de 200 euros, que se estiraron hasta lo siguiente: dos jeans, uno azul y otro marrón chocolate, un polo estilo universidad americana de rayas verdes y blancas con cuello y escudo, tres camisetas (a seis euros cada una), unos náuticos chulísimos con la suela alta y en azul y rojo (muy juveniles), tanto para jeans como para chinos, una sudadera con cremallera y capucha, tres suéters de punto para vestir, un cinturón negro de piel, una cazadora enguatada azul marino impermeable por fuera y con pelo de borrego por dentro, dos pijamas, unas zapatillas de andar por casa, dos pantalones para hacer deporte forrados por dentro, uno en azul y otro en gris y un chaleco de rombos.

Y ya que estábamos en faena, mientras él miraba, yo también echaba un vistazo a las prendas femeninas y me envolvió la sección de calzado. Mi gran pasión. No sabía para dónde mirar. Podías encontrar todas las marcas, todas las tendencias de este año, en botas (clásicas, militares, camperas, con suela de goma; altas, super altas, planas, con taconazo), botines, estilettos, peep toes, salones…. Y caí en la tentación de comprarme unos botines rojos que son una auténtica preciosidad por sólo seis euros. Super estilosos.

No me avergüenza reconocerlo. Yo compro en las tiendas de outlets, en los mercadillos, y cuando puedo, me permito una marca. Y estoy muy orgullosa de preservar mi imagen y el estilo que me define a mí y a mi familia. No es la prenda, eres tú quien la lleva. La distinción sale de dentro y se gesta en la actitud que tenemos frente al vestido.

Nosotras, las madres, tenemos esa capacidad innata para que haya de todo sin que se note que te falta de todo y me siento henchida de satisfacción.

Esto quiere decir que es cierto que en tiempos de crisis uno desarrolla habilidades particulares para adaptarse a las nuevas circunstancias económicas y discurrir de un modo más inteligente para lograr los mismos objetivos. Es como tener una OPCION B. Y vale la pena.
Mis super botines
¿Qué piensas tú?

¡Tate, aquí hay tattoo!

Belén del Campo | 10 de noviembre de 2010 a las 16:05

Me temo que éste no será un post muy habitual porque voy a tratar de un asunto polémico que suscita al tiempo posicionamientos muy divergentes y apasionados.

Pero no puedo evitar mostrar las propias convicciones respecto de ciertas prácticas ornamentales sobre el cuerpo que pretenden ser aceptadas socialmente o consideradas como una pieza de arte que se lleva encima del mismo modo que se lleva un vestido y que debe suponer un compromiso serio debido a su permanencia bajo la epidermis. Lógicamente, me refiero al tatuaje y a todo tipo de perforaciones.

No obstante mi empecinamiento, voy a tratar de partir de una virtud imprescindible, la tolerancia, el respeto a otras creencias y el patrimonio de la pluralidad en el bien entendido de que siempre habrá detractores y defensores.

Directamente, no mencionaré los excesos bochornosos y vergonzantes que a diario vemos pululando por nuestras calles.

Para redactar estas reflexiones, no crean, me he documentado abundantemente. Sé bien que se trata de una tendencia milenaria, considerada un talismán para ahuyentar a los enemigos en las disputas tribales.

En la actualidad, tatuarse el cuerpo significa proporcionar a la imagen un atributo decorativo permanente que se convierte en una forma de expresión de la cultura contemporánea. Se trata de emitir un mensaje personal realzando esa parte del cuerpo y mostrando devoción por la figura. El tatuaje es un elemento emergente que equivale al deseo de eterna juventud como puedan serlo otras conductas reconstituyentes corporales, masajes, tratamientos capilares e incluso, intervenciones quirúrgicas.

Parece evidente que hoy ha desaparecido la idea de asociar el tatuaje con la delincuencia, las drogas o con los ambientes marginales donde el vicio y una vida desordenada son notas determinantes.

Para algunos entendidos, el tatuaje femenino representa la liberación sexual y la licencia para mostrar el cuerpo. Habitualmente, se escogen zonas insinuantes como el pecho, el pubis, los hombros o el cuello. Y respecto de los hombres, es la virilidad el acto que motiva esta mutilación de la personalidad estética, en mi opinión, así como la forma de percibir emociones desconocidas.

Sin embargo, yo me pregunto una sencilla cuestión: ¿es bello el tatuaje?

La verdad, he conversado con amistades y colegas sobre la opinión que les merecen estos adornos. Por cierto, cuando antes hablaba de mutilación, lo hacía conscientemente, pues para recrear las imágenes de un tatuaje es necesaria una incisión en las capas profundas de la piel que se llena con tinta inyectada mediante aguja, la cual está conectada a una corriente eléctrica, resultando en un dibujo de carácter permanente debido a que a esa profundidad las células no se regeneran.

Dejando a un lado esta aclaración y al hilo de lo que comentaba, mi entorno más cercano me ha proporcionado diversas cuestiones que quisiera poner de manifiesto con la idea de que alguien que tuviera próximamente intención de realizarse semejante agresión, dispusiera de reflexiones y pudiera forjarse elementos propios de juicio.

De una parte, están los que defienden que en éste, como en todos los temas, lo importante es la moderación; que una zirconita minúscula en una de las paredes de las fosas nasales, el nombre de tu pareja en grafía árabe al dorso de la muñeca, un símbolo sugerente discretamente grabado en el tobillo… Bueno, es cierto, son ornamentos prudentes que, en un determinado momento, pueden llegar a resultar agradables a la vista. De otro lado, hay otras muchas personas que consideran esta práctica como restrictiva a la hora de encontrar empleo por cuanto las empresas, aun cuando la aceptación social del tatuaje ha aumentado considerablemente en los últimos años, existen todavía numerosas compañías que vetan directamente a la persona por el simple hecho de lucir un tatuaje. Y aunque es absolutamente discriminatorio, de hecho sucede.

Y finalmente, otros tantos reconocen que la gente los lleva por simple capricho, cegados por el impulso de un instante de plenitud, por imperativo de la moda sin ponderar suficientemente los riesgos, que los hay, y las consecuencias que ese atrevimiento pueden originar en su salud. Y que una gran mayoría llega a arrepentirse.

En este sentido, aunque la ciencia ha avanzado de forma trepidante respecto de nuevas técnicas de despigmentación para erradicar estas incisiones, también es cierto que los tratamientos son carísimos, mucho más caros que lo que cuesta el propio grabado y que no todo el mundo dispone de la capacidad económica para afrontar un desembolso como este:
“Ciertos sondeos revelan que entre el 80 y el 90% de las personas con tatuajes quieren eliminarlos en algún momento de su vida”, informa el rotativo canadiense The Vancouver Sun. Por su parte, un dermatólogo señala que “el incremento en la cantidad de tatuajes ha traído un aumento correspondiente en el deseo de eliminarlos”. Aun con el moderno láser, el tratamiento para eliminar tatuajes puede ser doloroso, caro y consumir mucho tiempo. “Incluso borrar un tatuaje pequeño puede costar hasta 1.400 dólares”, señala el periódico. Y añade: “Los más modernos, de varios colores, resultan casi imposibles de eliminar, sobre todo si son grandes”.

De tales consideraciones, entiendo que muy a pesar de los tiempos de modernidad y globalización que presenciamos, la aceptación social del tatuaje no está plenamente integrada de forma general en la sociedad. Y ello es así porque como todo, existen prejuicios fundamentados respecto de las consecuencias para la salud. En este sentido, recomiendo la lectura del siguiente párrafo en relación a los riesgos y cuidados del tatuaje que he recogido literalmente de un foro de la web:

“…No creas que hacerte un piercing o un tatuaje es totalmente inofensivo. Existen ciertos riesgos y consecuencias….un tatuaje dura toda la vida, no hay marcha atrás, por lo cual debéis aseguraros de que realmente lo queréis para siempre. ¡No os podríais arrepentir!…se deben dar condiciones indispensables sanitarias y de higiene: un lugar apropiado, con sala de espera separada de la sala donde realizan la práctica; un equipo de esterilización, que utilice material desechable (agujas, guantes, contenedores, tintas que no han sido utilizadas por otras personas, etc.). No pueden hacerse en puestos ambulantes…Si no se respetan las condiciones de seguridad e higiene hay riesgo de transmisión de virus o bacterias e infecciones del tipo hepatitis C o VIH/SIDA…”

Para finalizar, expondré lo que para José Haro, experto grabador, supone la evolución del tatuaje y las motivaciones que la gente encuentra para que se les practiquen:
(La evolución del tatuaje) “Ha cambiado mucho porque es una moda que va a más. Ahora no sólo se tatúan los jóvenes sino gente de todas las edades. Ha sido tanto lo que ha crecido esta moda que muchas personas se precipitan a la hora de tatuarse y luego se arrepienten, de ahí que ahora se borren tantos con láser. En este sentido, los profesionales tenemos que estar al día con las nuevas técnicas para ofrecer los nuevos servicios que demanda el cliente. El sector pasa por un gran momento aunque siempre esperamos que lo mejor esté aún por venir”.

En fin, ustedes ya pueden formarse un criterio si es que no lo tenían ya previamente ponderado. El mío es que esta práctica puede estar de moda pero no todo en la moda es bello, elegante, exquisito… Ahí queda eso.