¡”Gossippéate” un poco este invierno!

Belén del Campo | 9 de noviembre de 2010 a las 16:23

¿Cómo no pasar frío y estar sexy a la vez?

No es la primera vez ni la última, sospecho, que el furor por una determinada serie de televisión desata en sus más fieles seguidores deseos de emular sus conductas, internalizar su filosofía e incluso, vestir sus tendencias.
Tal es el caso de ”Gossip Girls”. Podría decirse que se trata de un “Sexo en Nueva York” concebido para púberes, que describe las vidas de las adolescentes pijas del exclusivo barrio neoyorkino Upper East Side.

No es casual el hecho de que Eric Daman sea también el estilista de ambas series aunque en esta ocasión, su inspiración no resulte tan transgresora como las tendencias exhibidas por la protagonista Carrie en la serie matriz.

Conforme a lo que comenta Daman, para nutrir su entusiasmo y crear nuevas tendencias, ha recurrido a clásicos del cine como “El Gran Gatsby”, “Desayuno con Diamantes” o “Escuela de Jóvenes Asesinos”, fluctuando así entre la línea más conservadora y tradicional, abominablemente preppy Manhattan Look (el aspecto más pijo de todo Manhattan), y pasando por un lado más picante, atrevido y grunge. Asimismo, se ha inspirado en las chicas europeas y en iconos de moda como Sienna Miller o Kate Moss.
La verdad es que ha tratado de componer una mixtura que resulte atractiva con un punto de condimento ácido que identifica prototipos de jóvenes caprichosos y malvados.

Las firmas de pret a porter pronto han visto en estas series un caudal de beneficios por cuanto el éxito de estas producciones se fundamenta esencialmente en el impacto del consumo de moda que ha despertado sobre los adolescentes de todo el mundo.
Este look teen que busca colgarse todo tipo de accesorios, trata de mezclar ropa barata con prendas de firma y de jóvenes diseñadores para aportar realismo a las imágenes, utilizando un sencillo abrigo de tweed en blanco roto de Zara, medias de colores de HM o una cazadora de tachuelas de Topshop.

Lo más impactante es cómo sobreviven las actrices a las contingencias de frío en las largas jornadas de grabación en exteriores. Todo tiene su ingenio. Cómo ir muy abrigada, y muy tapada, por consiguiente, y conservar el glamour y el aspecto sexy en todo momento. No es fácil, seamos sinceros.

Para una de las protagonistas, el look más trendy se logra con unos vaqueros pitillo, cazadora de cuero, un top de Alexander Wang, pulseras de Alexis Bittar, colgantes de Gemma Redux y botas planas altas con minifalda. O bien, falda de cuadros escoceses con chalecos de cashmere o cárdigans con pedrería.

En este caso, queda claro que la clave del look son los complementos sobre la base de un estilismo con abrigo y medias de fantasía y botas mosquetero, por ejemplo.

También, disponemos de los gorros de lana o de fieltro, medias de red, salones de punta redonda; bolso confeccionado en denim o zapatos Oxford con estampado floral; zapatos de piel calada, bolso amarillo de Marlow o vestido de Nanette Lepore.
Todo apunta a un street look que, obviamente, no todo el mundo puede lucir. Llegando a una determinada edad hay que saber decir que no aunque no nos quede la menor duda de que la prenda nos sienta de miedo.

El otro día me paré en seco frente a unos shorts navy de American Apparel. Eran preciosos pero apenas tenían pernil, eran prácticamente la cintura del jeans. Pensé, esto para mis hijas. La verdad, tuve que hacer un acto de humildad intelectual.

No obstante, hay otros complementos o prendas que podemos lucir sin miedo a incurrir en ninguna extravagancia: collares de perlas, chalecos de rombos, gabardinas de colores vivos en contraste con los tonos de las medias y las blazers de raya diplomática. El punto clave es saber customizar el propio estilismo y dotarlo de un swing personal.

La agonizante clase media española sí compra en Puerto Banús

Belén del Campo | 1 de noviembre de 2010 a las 22:53

Pese a quien le cueste afrontarlo, la mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros al año. Ello confirma una concluyente evidencia, ha surgido en los últimos años una nueva clase social, la denominada “Generación Mileurista”, como así la denomina una producción italiana que acaba de estrenarse, debido al desplome irreparable de los sueldos como resultado de la cruenta crisis financiera y económica, lo cual entraña para muchos, el difunto estado de nuestra clase media.

El surgimiento de este nuevo ente social es descrito de forma magistral, en mi opinión, por el periodista Massimo Gaggi y el economista Eduardo Narduzzi, que “en su libro El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste (Lengua de Trapo) vaticinaban la aparición de un nuevo sistema social polarizado, con una clase tecnócrata reducida y crecientemente más rica en un extremo, y en el otro un “magma social” desclasado en que se confunden las antiguas clases media y baja, definidas por una capacidad de consumo muy limitado, a imagen y semejanza de los productos y servicios que les ofrecen las compañías low cost “ o de bajo coste.

No obstante el abrumador “despegue” de este segmento social, menoscabado en su capacidad para consumir y disfrutar de planes de ocio a la medida de algunos años atrás, es una realidad evidente. Sin embargo, a la gente, sea de la clase que sea, le sigue gustando consumir, comprarse de vez en cuando alguna golosina que actúe como ungüento para las heridas de escasez que tantas familias estamos sufriendo.

Pasear por un bulevar de comercios inasequibles y disfrutar de nuestro maravilloso clima, descubrir un pequeño detalle cuyo desembolso podemos afrontar, porque para esto, entre otras cosas, sirve una Personal Shopper, nos baña en placidez y satisfacción y especialmente, nos hace olvidar los rigores cotidianos de estrechez y preocupación.
Junto a las boutiques, cuyo acceso está sólo reservado a las familias más adineradas y conocidas, confluyen comercios donde la opulencia no es moneda de canje y puedes entrar tranquilamente con veinte euros como único caudal. Aunque no te lo creas, es cierto. Posteriormente, a la gente le gusta mostrar las bolsas adquiridas en los comercios del Puerto como signo de capacidad económica.

Personalmente, me parece abominable presumir de algo así pero hay gente para la que este hecho es importante.

El pasado jueves tuve la oportunidad de acompañar a dos amigas y clientas a una tarde de asueto en Puerto Banús donde adquirieron algunas prendas de boutiques muy exclusivas. De paso, descubrimos bellísimas sandalias con cristales de Swarovski –por supuesto, no auténticas- por 75 euros, bolsos super actuales y artículos verdaderamente económicos: echarpes, pulseras, y en general, complementos; vaqueros, camisetas y un largo etcétera de prendas que aún procedentes del mercado paralelo, ilusiona tener. ¿Quién sabe si son genuinas o no? Además, ¿a quién le importa? Todo depende de la persona que lo lleva.
Luego, disfrutamos ya sentadas en una terraza, de una cafelito bajo el sol de poniente, que nos reparó la caminata en busca del objeto prohibido. Lo pasamos de escándalo.
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Si eres elegante y tienes clase, no importa lo que cueste el vestido. La gente se enamora de lo que hay dentro y fluye de forma natural hacia afuera. El embrujo, el encanto de tu atuendo no tendría sentido sin la talla de persona que eres. No lo olvides.

La elegancia de la moda española

Belén del Campo | 31 de octubre de 2010 a las 17:11

La gran noche de la moda española, que un año más rendía culto a la Alta Costura, tuvo lugar el pasado 25 de Octubre en el Palacio de Cibeles de Madrid, a cuya celebración acudieron un variado elenco de actores, modelos, diseñadores, periodistas y presentadores en representación de las diferentes esferas cultural, social y política españolas.
Este año el acontecimiento festejaba el Vigésimo Aniversario de la existencia de este galardón, por lo que la expectación de glamour y sofisticación era un ingrediente sorpresa que vendría a aportar mayor reclamo y fascinación, no sólo a los propios invitados sino al público en general y a los transeúntes y periodistas responsables de cubrir informativamente el evento.

Hannibal Laguna recibió merecidísimamente el Premio al Diseñador del Año y estuvo en todo momento acompañado por su musa, Paz Vega, envuelta en un escuetísimo diseño estilo Audrey Hepburn, no muy convincente, en mi opinión –entre otras cosas, porque Paz Vega y la actriz anglo-belga no admiten equivalencias físicas y porque la española tiene la suficiente envergadura de personalidad y belleza para tener que emular a ninguna otra musa-.

En segundo término, el Premio a la Trayectoria Profesional fue concedido a Verónica Etro y finalmente, fue galardonado con el Premio al Mejor Diseñador, el conocido discípulo de Yves Saint Laurent, el modisto Albert Elbaz.
De entre las personalidades que, en mi opinión, merecen ser elogiadas por su elegancia, debo mencionar, en primer lugar, a S.A.R. la Infanta Doña Elena por su impecable imagen, haciendo nuevamente honor a un look genuinamente español y muy femenino, cubierta por otra pieza de gran tradición española, el espléndido mantón de Manila que cubría sus hombros y rompía con un intenso azul el rojo coral de su atuendo. Como embajadora de nuestra moda, la Infanta merece todos los elogios y también por el fascinante modo en que hace rendir su imagen dentro de los parámetros más impecables de sobriedad y discreción.

Los colores predominantes de la gala fueron el negro y el rojo, muy español, colores recios y sólidos en busca de la consolidación de la moda española fuera de nuestras fronteras.

Y aunque hubo excepciones, como cabía esperar, de carácter extravagante y grotesco que chocaban frontalmente con la línea de elegancia y buen gusto, me centraré sólo en lo bello porque es eso lo que cualquier diseño debe mostrar: ese maravilloso intangible que es la elegancia, inalcanzable para muchos a pesar de su bolsillo.

Entre tales matices de beldad y bondad estéticas, la modelo y actriz, Jaydy Mitchel, vestida de Gucci, resultó espectacularmente hermosa así como Cristina Piaget y Godelieve van der Brandt, luciendo diseños de Hannibal Laguna, que como he mencionado anteriormente, evoca un talento y feminidad desbordantes.

Me pareció, sin embargo, que las señoras mayores, en general, dejaron a pesar de sus arrugas, la esencia de las formas suaves, discretas, sin grandes pretensiones pero con una finura abrumadora. Tal es el caso de Carmen Iglesias, Presidenta de Unidad Editorial, realmente finísima, así como Rosa Díez, muy estilosa, o la Duquesa de Fernandina que lucía una espectacular estola de zorro, y por supuesto, Carmen Lomana, muy rosada, de Alvarno.

En relación a otros cánones estéticos, Juncal Rivero, por ejemplo, iba deslumbrante también con un diseño de Hannibal Laguna así como Mariló Montero, defendiendo un diseño de Pronovias. Asimismo, Nieves Alvarez, de Giambattista Valls, sencillamente exultante. La esposa del torero “El Juli”, Rosario Domecq, también lució un aspecto muy refinado y exquisito.

Plumas, pieles, gasas, platas, lazadas, aires flamencos… Todo fascinación para un evento que catapulta a la moda española hacia un futuro de prosperidad y prestigio cada vez más cercano.

Seamos serios, la moda es también solidaria

Belén del Campo | 24 de octubre de 2010 a las 22:49

El pasado 22 de Octubre acudí, como cada viernes, a los estudios de Onda Azul Televisión donde presto mi colaboración en una sección de moda en el magazine que presenta Carmen Abenza, “Esta es tu casa”.

Habitualmente, en este programa presento las tendencias de moda que despuntan en la temporada y de paso, voy indicando a la audiencia los comercios que disponen de tales prendas y complementos en nuestra ciudad de Málaga.

En esta ocasión, realicé una iniciativa diferente pues he diseñado una ruta de compras solidaria cuyo destino son los mercadillos abiertos al público por las diferentes fundaciones y asociaciones de asistencia a enfermos y ancianos que consideran la apertura de estos comercios como una alternativa más para sufragar sus ingresos y recaudar fondos para su labor social.

Como todo el mundo sabe, soy miembro voluntario de la FMAEC (Fundación Malagueña de Asistencia a Enfermos de Cáncer) pero en esta ocasión, mi colaboración ha sido contributiva para Cuceca, Asociación para el cuidado de los enfermos paliativos de esta pandémica enfermedad.

En estas tiendas, se pueden encontrar piezas verdaderamente genuinas e, interesantes, por ello, y no sólo en lo concerniente a la moda y complementos. Asimismo, disponen de menaje de hogar, librería, disfraces para niños, vestidos de gitana, sección de moda infantil y un largo etcétera de artículos donados desinteresadamente por entidades o personas que desde el anonimato contribuyen a sostener esta noble causa.

Supone ésta una inmersión en un shopping de calidad, y muy diferente, pues como he mencionado, existe posibilidad de encontrar verdaderas piezas de artesanía y moda a precios irrisorios.
Incluso venden vestidos de novia y de Primera Comunión, y para los más nostálgicos, supone un lugar de encuentro idóneo para hallar prendas vintage recién salidas de los armarios de la gente solidaria que las regala.

Yo misma adquirí por la insignificante cantidad de tres euros un vestido de cocktail precioso que mañana mismo voy a vestir para un evento.

Como madre de familia numerosa, estoy muy acostumbrada a “heredar” la ropa de mis sobrinos y de mis hermanos para utilizarla para casa. No me resulta nada ofensivo. Antes al contrario, me parece un deber de solidaridad y respeto aprovechar los recursos que se me brindan para sostener un hogar con tantos hijos y con tantas cargas y responsabilidades. Y esto lo digo absolutamente convencida. Aunque no tuviera muchos hijos, recibir ropa de otro y aprovecharla me parece una ventaja en todos los términos. Y aportar tan poco para un tanto tan enorme, no da lugar a explicación posible.

Desde este escaparate os animo a acudir a estos comercios. En la plazuela de San Juan de Dios, en el Centro Histórico de Málaga, junto al futuro Museo Thyssen, también disponéis de otro destino super interesante: el mercadillo de San Juan de Dios. Hay verdaderas piezas de culto para los más fashionistas.

Y la verdad, tener la oportunidad de conversar con las voluntarias y voluntarios que emplean altruistamente su tiempo para ayudar a estas asociaciones y fundaciones es altamente edificante.

El viernes pasado casi me hacen una fiesta por haberles prestado una ínfima parte de mi atención y tiempo. ¡Qué labor más encomiable y en silencio el de estas personas que dedican horas de sueño y ensueño a trabajar por otros que no pueden ya valerse por sí mismos, postrados por una enfermedad devastadora o bien por el desamparo de la edad y de la escasez de los recursos necesarios para sobrevivir!
La moda también tiene espacio para estos auténticos talleres de generosidad. Tantos de nosotros deberíamos reflexionar para participar en lo posible en estas iniciativas.

El deber nos espera también fuera de nuestros hogares y de nuestros trabajos.

“Súbete a mi cuello, querido…”

Belén del Campo | 17 de octubre de 2010 a las 21:57

En las últimas semanas he recibido numerosas peticiones en la sección de asesoramiento on line de mi página web (www.belendelcampo.es), al objeto definir lo que se ha determinado en llamar “Bib Necklace” o “Collar Babero”.

En realidad, no se trata de nada nuevo pues hace varias temporadas todas las tendencias apuntaban a incorporar elementos de ornamentación como gemas, cuentas, paillettes, flecos, etc., pedrería, en general, al cuello de los vestidos. No obstante, la predilección por este tipo de adornos ha llevado a esas piezas a presentarse como un artículo en sí mismo desligado del vestido para protagonizar con carácter exclusivo nuestros cuellos y ser el centro de atención.

Muchas han sido las actrices y cantantes que han lucido en sus esculturales gargantas una prenda tan fetiche y sofisticada como esta con ocasión de la pasarela de la alfombra roja. Recordemos a la bellísima Eva Mendes, Beyonceé, Christina Applegate y Elizabeth Banks, entre otras, sin olvidar que las pioneras en este punto han sido Olivia Palermo, Diane Von Fustemberg o Natalia Vodianova.

No obstante, muchas y muchos os preguntaréis, pero ¿qué es un collar babero?
Pues es muy sencillo. Se trata de un adorno en forma de collar, como indica su nombre, confeccionado sobre base de tejido y/o pasamanería, normalmente triangular o redondo, compuesto de diversos materiales como piedras semipreciosas, flores, flecos, metales, tejidos, lazos, tules, en los colores más diversos que uno pueda imaginar y en combinación de propuestas impensables, para mostrarlo sobre el escote desnudo o bien sobre una prenda de vestido. El límite supone no cubrir los huesos de la clavícula y guardar las proporciones con las dimensiones de cada escote.

El efecto es arriesgado y por tanto, muy llamativo, de ahí que haya quien renuncie directamente a su elección. Sin embargo, para restarle solemnidad, existen opciones muy accesibles que confieren un aire casual y casi inadvertido, como sea su combinación sobre una camiseta de algodón básica, en color neutro, nude o negro, por ejemplo, con unos pitillos y unas bailarinas. Sería el estilismo “Audrey Hepburn” con sweeter de algodón liso, pantalón ceñido y planos.

De otro modo, utilizados en escotes y con vestidos, blusones, monos o piezas únicas, en tejidos nobles como sedas u organzas, resultan deslumbrantes siempre y cuando procuremos no incorporar ningún otro elemento de joya o bisutería que pudiera perturbar la cualificada presencia de este collar.

Espero haber resuelto vuestras dudas.

El abrigo, ¿para quién?

Belén del Campo | 15 de octubre de 2010 a las 15:20

El otro día, mientras charlaba con la presentadora en un programa de radio de una emisora local con la que colaboro, estuvimos tratando de lo elegante que resulta un señor caminando por la calle, ataviado por un buen abrigo de paño sobre el traje. Tristemente, comentábamos lo poco que se veía en Málaga.

Para este estilo de hombre, Ermenegildo Zegna o Elio Bernhanyer proponen a un hombre elegante e intelectual vestido con trajes de chaqueta con raya diplomática en tonos grises y blazers de dos botones.

¡Cuántas señoras contemplarán con satisfacción el suave vuelo del paño desdoblándose entre las piernas, dejando a la vista unos zapatos oscuros impecables de cordón y pala bien larga!.

A propósito del calzado, lo último es el regreso del zapato de charol y la última versión del mocasín de la casa italiana Gucci.

¿Qué mujer no se enamora de una imagen como esta?: un señor que se nos cruza envolviéndonos con una fragancia silvestre, pronunciada y limpia, mientras te quedas embelesada con ese cliché, inmersa en los detalles de impecable presentación con que nos saluda. En décimas de segundo hemos hecho un barrido de su atuendo y la evaluación nos ha sobrecogido. Es tan absolutamente admirable… Es escuetamente bello. Y ya está.

Sin embargo, siempre hay quien rompe el hechizo y comenta: “En Málaga, el abrigo, ¿para qué? Aquí no hace frío”. No he oído observación más absurda. La humedad que sufrimos aquí durante el invierno aumenta la sensación de frío en un porcentaje superior al imaginable. Sinceramente, yo no puedo concebir esta estación sin mis abrigos largos hasta los pies.

Ante esta actitud cercenadora del broche final de una indumentaria masculina, como pueda ser el abrigo, la capa, la gabardina, etc., yo preguntaría en todo caso: el abrigo, ¿para quién?

El abrigo para el señor, para aquel hombre que disfruta cuidando su imagen y rezuma elegancia y discreción.

A las señoras nos encantan los señores elegantes, que cuidan su aspecto, que dedican tiempo a acicalarse. No se trata de una cuestión de frivolidad. Cualquier persona, hombre o mujer, necesita sentirse a gusto consigo mismo y consolidar su autoestima, potenciando sus valores. De entre éstos, la imagen es uno en alza y debe ser atendida adecuadamente. Llevar un abrigo en días que así lo justifique, es una alternativa más al vestido: termina de completar la imagen y confiere un aspecto refinado y sobrio, elegante y pulcro.

Para regocijo de nuestros ojos, los grandes diseñadores han presentado para esta temporada de invierno 2011 algunas propuestas muy interesantes que van en esta línea de sobriedad y elegancia que tanto me gusta aunque es también cierto que la tendencia casual va cerniéndose en el look urbano rompiendo muchas veces los moldes clásicos y devastando en algunos casos la imagen masculina, que cae por un precipicio de estruendo y mal gusto. Una pizca de transgresión puede llegar a tener su punto pero la medida justa llega al conocimiento de sólo una minoría.
En este sentido, la omnipresencia del punto en las tendencias de este año para el hombre, proporcionan ese aire de confort y calidez que lo aleja un poco de la sobriedad del estilo de siempre y le atribuye un aire de desenfado y actualidad también muy atractivo.

Esta línea presenta el punto grueso, de ochos y cuellos vueltos, los cardigans extralargos con botonadura gigante y las camisas de cuadros también oversize.

De entre las prendas de abrigo más aplaudidas figura, con todo rigor, el chaquetón de tres cuartos de doble botonadura y grandes solapas que favorecen aquellas complexiones menos musculadas y menudas. Gucci ha rescatado esta temporada la trenca de siempre en los colores de mayor impacto, la gama de los beige y camel. Y en líneas paralelas, la gabardina Burberry vuelve a ganar adeptos y usuarios, con trabillas y también doble botonadura.

El look de chico malo interpretado por Tom Cruise en su ya legendaria proyección de “Top Gun” se abre a la universalidad masculina por medio de la cazadora de aviador, mostrando cuello cubierto por piel de borrego y solapa levantada.

¡Qué atractivo resulta un joven enfoscado de esta guisa con su bandolera cruzada en piel y ante, sus gafas de aviador, las botas militares con suela de goma a juego por encima del pantalón!

Ya vemos que la moda viste todas las edades y abarca todas las tendencias. Que cada uno busque su estilo y que lo cuide. A nosotras nos enamora la belleza y puede haber tanta si uno es permeable y se deja aconsejar…
Queremos un otoño lleno de elegancia y frescura por parte de los señores. ¡¡¡ A ver qué nos dáis!!!

¿Por qué la llamamos “Blazer” si queremos decir “Americana”?

Belén del Campo | 4 de octubre de 2010 a las 16:18

Dejando a un lado la imparable invasión de los anglicismos en nuestra lengua, especialmente en áreas específicas o técnicas, la denominada chaqueta americana, la Blazer, conforme a este lenguaje particular, nos trae esta temporada variadísimas puestas en escena que merece la pena considerar para tener como referencia y ampliar las posibilidades de combinar una prenda tan esencial en nuestro guardarropa.

El otro día, en el curso de un Seminario que impartía sobre la Imagen Profesional, los alumnos me preguntaron acerca de las prendas que debían ocupar obligada presencia en el armario de toda mujer.

De entre el elenco de piezas que a mi juicio no pueden faltar, les quise llamar la atención sobre lo que, conforme a los párrafos anteriores, hemos determinado en llamar Blazer.

La Blazer no es más que una chaqueta americana de señora que en esta temporada adquiere mayor protagonismo que el habitual como consecuencia de sus nuevas presentaciones y sus formas de combinación.

Personalmente, me encanta el estilo “British”, entallada y a cuadros en tonos camel y marrón chocolate, o en la gama de los grises, negros y blancos, con mocasines de piel de ante y pantalón. Un look de siempre, elegante y perfecto para todos los días.

Nuevos aires también para la Blazer militar este año: doble botonadura, cortes sobrios de uniforme con líneas de casaca, cuellos smoking o mao, aplicaciones en cuero o charol y botas super-altas, combinables con los vestidos de punto tricot, vaqueros o shorts de cuero. Una alternativa casual pero también indicada para el día a día.
Y qué decir del estilo “Lady”, cruzada, con falda lápiz, muy ejecutiva y femenina, en conjunción con un anillo extra grande y unas perlas al cuello. Perfecta para una reunión de trabajo.

¡Ah! Y una opción super-fashion. El chaleco de piel sobre la Blazer de paño y blusa camisera con pantalón de piel y botín de cuero tostado. O la ya tradicional Blazer negra con solapas de seda y corte smoking con camisa blanca y falda de talle alto y puño fruncido en pliegues.

O recuerda, en estilo vintage con bandolera de piel de ante y gorro de punto. Una nota informal para el viernes de casual.

Ya sabes, ¡una para cada día!

Ahora sé que no sé nada

Belén del Campo | 25 de septiembre de 2010 a las 15:43

Soy una ignorante, lo reconozco. Pensaba que sabía algo de moda hasta que el otro día en un programa de radio me preguntaron por las tendencias masculinas para esta temporada de otoño-invierno 2011.

Me quedé petrificada delante del micrófono frente a tres señores que esperaban la respuesta de una experta. Alguno de ellos me miraba por encima de las lentes con expectación y durante el transcurso de un solo hálito, más breve que un suspiro, le rogué a Dios que me invistiera con ser invisible para no hacer frente a tanta humillación.

Pues yo, sobre tendencias de moda masculina, no tengo ni idea. Y no es sólo negligente por mi parte no haberme tomado la molestia de instruirme sobre estos extremos. La cuestión es otra. La falta de perspectiva.

¿Cómo podría entender la visión plástica e intuitiva que produce lo femenino sin las luces y contrastes del vestuario de un hombre?

A través de los siglos el hombre y la mujer se han ido inspirando mutuamente contenidos estéticos: cómo, si no, se instauró el chantillí afrancesado de los monarcas, las túnicas renacentistas de cuello bajo y la camisa masculina; y las capas “Julieta” para la mujer, de idéntica inspiración, que hicieron evolucionar en sentido unívoco la historia del vestido de una Europa que contemplaba el humanismo y la cosmovisión?

O ¿cómo se enquistó en la corte francesa el excesivo y frívolo estilo rococó, desbancado finalmente por las nuevas tendencias que habían inspirado los modernos valores políticos y sociales fruto del aplastamiento revolucionario del siglo XVIII?

Lección aprendida. Tengo que mirar al hombre para imaginar a una mujer vestida conforme a su naturaleza; debo contemplar a la mujer para concebir a un hombre que se sabe moldeado y observado para transubstanciar las cualidades propias de uno y otro y permitir, de este modo, la interacción y complementariedad entre ambos. Por cuanto debajo del vestido subyace la bella percepción de la persona, hembra o varón. Siempre persona.
Prometo empaparme de esas tendencias masculinas que presentan para la temporada de otoño-invierno 2011 a un hombre que viste modelos vintage y gentleman y que alterna el colorido con la sobriedad de lo obscuro de forma recurrente.

Una cuota de buen gusto

Belén del Campo | 20 de septiembre de 2010 a las 18:54

Hoy he asistido en Málaga a una conferencia en el Museo Picasso sobre el papel que juegan las ciudades y los creativos en el desarrollo social y económico del territorio, en la que se han dado cita diversos cargos públicos de la Junta de Andalucía, la Consejería de Innovación, Ciencia y Cultura, Educación y del Ayuntamiento así como los responsables directos del Evento organizador, el Proyecto Lunar de Andalucía Emprende, en su IV edición, “Ciudad Creativa”.

La conferencia ha sido presentada por el geógrafo-urbanista Jordi Borja, quien ha hecho gala de su buen talante como orador e interlocutor.

Con anterioridad a esta exposición se congregó a los asistentes a la presentación del acto presidido por las autoridades locales y autonómicas en presencia de la prensa escrita y la televisión, y a continuación tuvo lugar un break hasta la conferencia que antes he mencionado.

En el curso de este receso, mientras comentaba con otra joven mujer empresaria acerca de su proyecto, me fijaba en el incomparable marco del Museo, su limpieza y colorido, la prestancia de un entorno incardinado en el corazón de una ciudad que aspira a ser modelo de capital universal y cultural para años futuros, y en el universo creativo del artista, Pablo Ruiz Picasso. Presté atención, mientras se improvisaba con los medios una rueda de prensa en los jardines y en ese instante se me quebró el retrato de armonía y belleza que estaba percibiendo, había algo que no encajaba en ese marco perfecto, quizá un matiz desgarrador que empañaba y desnaturalizaba el evento restándole gravedad.

No sé si se trata de una mutilación de la armonía estética por mi exceso de celo profesional en lo concerniente a la imagen, pero me pareció que la asistencia a un evento de esta naturaleza requiere un mínimo de respeto en el vestido por parte de quien es llamado a participar.

Esta es una exigencia natural del protocolo exigible para un acto público y nuevamente, los malagueños, fieles a su aldeanismo, -término que fue literalmente proferido por la Consejera de Cultura refiriéndose a la cerrazón de los malagueños a recibir y asumir propuestas empresariales innovadoras-, no guardaron el respeto debido y aparecieron en camiseta, vaqueros y zapatillas de deporte, es decir, la peor imagen de su indumentaria, eso sí, muy orgullosos de sus emprendimientos y conocimientos, lo cual es admirable sin lugar a dudas.

No acabo de entender por qué determinado colectivo de jóvenes confunde el ingenio y el talento con esa forma esperpéntica de vestir, de mostrarse públicamente con esa abominable indumentaria, sin aseo personal –y esto lo sufrí personalmente en el curso de una de las conferencias-, sin tener nociones, siquiera colaterales, sobre el saber estar y las mínimas reglas de protocolo urbano. Esto último también quedó patente en una de las intervenciones, vergonzosa a mi juicio, que se produjo tras la finalización de la conferencia, para estupor del ponente , a quien tutearon como si fuera un colega más de su entorno más cercano.

Hubo quien, a resguardo de toda etiqueta, introdujo cuestiones que no guardaban relación ni siquiera tangencial, con el asunto de la exposición, al tratar de prevención de las “catástrofes naturales”. Todos ellos muy investidos de su ingenio.

Es como si la persona recorriera paralelamente dos caminos: el uno, su destreza y conocimiento en el área para la que solicitaban la financiación, y el otro, toda su alma desnuda sin el amparo de las nociones mínimas de educación y saber estar; es decir, que información y formación andan separados de la educación.

No es mi deseo globalizar al exponer una crítica como esta de manera que queden inmersas dentro de ese grupo, personas que se sientan ofendidas por llamarlos mal educados, ni siquiera tengo intención de perjudicar con estos comentarios a los asistentes que participaron en el evento con buena fe estética, que probablemente, hubo. En este sentido, pido perdón por las ofensas, si las ha habido.

Como muestra de mis reflexiones, valga lo que escuché en una ocasión a alguien muy sabio y sensible: donde se defiende que “la confianza da asco”, debe prevalecer “la confianza debe dar gusto”. De manera que ni siquiera en lo privado es posible aparecer de un modo semejante, porque ello entraña una falta de respeto absoluto al acto que se está presenciando y a las personas que a éste acuden. Y no me refiero a las prendas, concretamente, sino a la actitud.

Es muy triste que siempre pase lo mismo en Málaga, que haya gente con formación universitaria y al tiempo, con lagunas irreconciliables en la esfera de lo personal, de saber comportarse en público y en privado con el respeto debido hacia las demás personas y hacia los actos en los que participan.

Lo cual demuestra que la educación no se enseña en las Universidades ni en los colegios sino en la intimidad misma de las familias, donde se adquiere mucho más que el talento; se internaliza un sistema de señales y normas que a uno le forjan para saber proyectarse hacia el exterior como persona, y esta es una deficiencia que, por un lado, es inexcusable, por cuanto tales individuos poseen la inteligencia y los medios para haberla adquirido e incorporarla a su conducta, y por otro, es reprobable por el deseo de hacerla prevalecer como símbolo de una identidad creativa. Vulgarmente se sostiene que todos los artistas son, un poco o un mucho, descuidados en lo que a su imagen se refiere.

Algo es cierto, de mi experiencia en el ámbito de la creatividad y la moda, puedo afirmar que hay personas que aparecen con una imagen a mi juicio, demoledora de cualquier parámetro estético, pero que a su entender, se esmeran en cuidar su aspecto conforme a sus propios criterios y motivaciones. Y yo lo respeto porque la individualidad es rica, prolífica y enriquecedora.

No obstante, el mal gusto no es un contraste ni una propuesta alternativa sino un desaire y un menosprecio a lo que llamamos urbanidad.

El estilo “Vintage”

Belén del Campo | 13 de septiembre de 2010 a las 18:07

Etimología:

vintage1 /’vɪntɪdʒ/ sustantivo

  1. (wine, year) cosecha f
  2. (harvest, season) vendimia f

vintage2 adjetivo (before n, no comp)

  1. ‹wine› añejo
  2. (outstanding) ‹year/performance› excelente

vintage [‘vɪntɪdʒ]

  1. nombre (de la uva) vendimia, cosecha: 1985 was an excellent vintage, la cosecha de 1985 fue excelente
  2. adjetivo
    1. (vino) añejo,-a
    2. (año, temporada) excelente
    3. (película) clásico,-a
    4. (coche) de época

Aplicaciones

Se llama “vintage” todo aquello que ha pasado de moda y que hoy se considera clásico. Se aplica el adjetivo “vintage” especialmente a aquello considerado de gran calidad.

La palabra “vintage”, en una primera acepción en idioma inglés, conforme al gráfico anterior, significa “vendimia”. Está relacionada con la cosecha de uva y la producción de vino. El término se extendió para usarlo en todo aquello con origen definido y calidad sobresaliente.

La moda continuamente inventa y reinventa estilos, muchas veces no son ni nuevos ni antiguos, sino mezclas, es difícil crear tantos estilos a partir de la nada, por lo que lo más habitual es que de la combinación de los viejos, vayan surgiendo los nuevos, pero en ocasiones algunos son muy parecidos entre sí y es difícil saber cual es cual.

Dentro de este grupo de tendencias actuales con reminiscencias de otras pasadas, se encuentra el estilo vintage que, en concreto, se refiere al uso de prendas usadas o antiguas, pero no cualquier tipo de prenda, sino aquellas exclusivas de alto nivel y por lo tanto, gran valor y precio relativamente elevado, combinadas con otras nuevas o renovándolas al añadirles algún accesorio o elemento más actual; es una especie de reciclaje del vestuario que conduce a una imagen original, única y divertida.

La ventaja de este tipo de estilos flexibles que no tienen normas cerradas, es que permiten desarrollar la creatividad y jugar con la imaginación para que cada uno diseñe sus propios conjuntos.

Reflexiones

El estilo vintage, como casi todos los estilos, se extiende en todos los ámbitos de la moda, ropa, calzado, complementos e incluso joyería y por supuesto también en el de la moda íntima,
aunque tal vez con más fuerza en algunas creaciones, como por ejemplo en la ropa de baño, también en la ropa interior, algunas firmas tienen incluso una colección especial de estilo vintage para estos diseños. El vintage está de moda, pero todavía mucha gente desconoce la diferencia entre vintage, Antiguo, Segunda Mano y Retro.

Por definición, se entiende que algo es antiguo cuando es anterior a 1900, o sea que tenga al menos 100 años, aunque en los últimos tiempos se ha rebajado la cota a 50 años.

Todo lo posterior al 1920 se considera vintage. Si hablamos de ropa, se considera vintage toda aquella ropa que va desde los años 20 a los 80. Solo hay una excepción para esta regla:
La ropa de diseñadores, tal como Gucci o Versace, se considera vintage después de 2 o 3 años de su creación.

El término retro se intercambia a veces por vintage por fines comerciales, pero nosotros consideramos retro lo que va de los años 60 a los 70.

Vintage es una tendencia que selecciona lo mejor de cada época. La sensualidad y elegancia de los años 40 y 50, lo psicodélico de los años 60, el estilo grunge de los años 70 y lo estrafalario de los 80. El resultado es único.

Si quieres adoptar ese estilo es muy fácil, sólo busca en el cajón de tus abuelos y hasta en el de tus padres ropa, bolsos, sombreros, chamarras, zapatos, corbatas, blusas, chalecos, entre otros; añádelos a tu ropa nueva, como un toque original y muy individualista a tu look.
El término vintage hace referencia a la ropa usada, pero no cualquiera puede entrar en esta categoría. Este atuendo tiene mucha clase. Lo que distingue a esta tendencia, es que generalmente son piezas únicas, originales o antigüedades en el mundo de la moda y por lo tanto poseen un gran valor, sentimental y comercial.

Recuerda, las chamarras tipo aviador, sombreros, cinturones y camisas; son los básicos que no pueden faltar en tu guardarropa para que se sientan parte de la tendencia.
Los colores propios de este estilo: el sepia, colores psicodélicos, llamativos, motivos florales, botones forrados, cinturón y estampado marrón con flores. Lo nuevo en la moda es llevar lo viejo.

Asimismo, es tendencia vintage utilizar encajes antiguos, restos de blondas y ropa interior femenina para agregarlo a un vestido o falda. Modificar las mangas y combinar con géneros modernos como tela de avión o polar. O vestirse con la moda actual y agregar un sombrero, pañuelo, cartera o zapatos rescatados de nuestros trasteros.

Yo te informo de las herramientas. Tú marcas el estilo.