¡¡Esto huele a finalísima!!

Gema Amil | 2 de febrero de 2016 a las 19:01

¿No os estáis frotando las manos ante la sesión de esta noche? Jo, jo, jo. Yo estoy que no quepo en mí y ya tengo la cafetera lista y todo. No me tumbaré en el sofá para no caer en la batalla ante Morfeo. Son muchas horas en pie pero hoy toca ser Invencible ;)

Mucha plancha hay hoy. Muchas ganas de ver si los Carapapas –que empezaron este COAC siendo mis claros favoritos pero van cuesta abajo y sin frenos- siguen en plan ‘novia despechada’ que vuelven contigo presa de rencor y para echarte todo en cara; de si termina de enamorarme el pasodoble de Martínez Ares (estoy ahí ahí); y de si Martín, al fin, me pone el vello de punta este 2016. Mira que me gusta pero, no sé a vosotros, no termina de pellizcarme el alma de todo. Aunque para mí Martín es Martín, qué queréis que os diga, así que haga lo que haga siempre rasca algo.

 

Tengo muchas ganas de ver y escuchar otra vez el buen rollo de Migueles y la genialidad del Popo, ¡qué crack! También hay ganas de ver si Selu levanta el vuelo tras el tropezón de Cuartos en este que apunta a ser su año. ¿No os parece muy fuerte que no haya ganado ningún primero desde el 2004 con ‘Lo que diga mi mujer’? Del Gago es que estoy ‘enamorá’ directamente, de su versión cuartetera clásica me refiero, y Vera Luque, qué decir de Vera si es mi debilidad. Sé y me consta lo que ese grupo se curra lo que llevan cada año al Falla. Sinceramente, me parece más que justo el momento dulce que están viviendo y sólo acaba de empezar. La presentación de Los Polvos Egipcios es, sin ninguna duda, sublime.

 

 

Venga, una hora tenemos para ponernos el pijama, acostar a los niños y acoplarnos en el sofá. Hoy arde Twitter, ¡¡amo que amonó!!

P.D: De ti no me he olvidado, Remolino, pero es que yo te quiero en chirigota. La modalidad ‘reina’ no puede tener bajas como la tuya, lo siento.

Ole y ole tú, María

Gema Amil | 2 de febrero de 2016 a las 9:58

“Ole ole mi Cai, y lo digo a boca llena. Y el que no diga ole que se le seque la ‘yerbabuena’. ¡Ole, ole y ole!” (María ‘La Yerbabuena’)

 

La ‘Yerbabuena’ se nos ha ido, y ha sido en febrero. No podía haber sido de otra forma. Su voz se ha apagado esta medianoche, pero en el Falla, en su teatro, seguirá sonando fuerte y tan contundente como siempre. Así lo sienten los corazones de los auténticos carnavaleros.

 

María del Carmen Llovet, María ‘La Yerbabuena’, se sentaba en su trocito de teatro el primer día de la fase de preliminares y se levantaba en la Gran Final. Incombustible, espontánea, entusiasta, única. Al pie del cañón cada noche, con cada grupo… Ella lo daba todo. La misma María que décadas antes pasaba noches enteras en la cola del Falla para hacerse con sus entradas a 3 pesetas, la que ha visto a los grandes caerse y a los pequeños crecer, la que vivía el carnaval cuando era patrimonio de los carnavaleros de pro y no una moda a la que ahora todo el mundo parece apuntarse. ¿Pues no he llegado a leer en Twitter que “esa señora debía callarse”? Hay que tener poca vergüenza y, sobre todo, poca cultura carnavalera.

No soy gaditana ni escribo carnavales pero tuve la ocasión de conocer a la octogenaria María y de charlar con ella. Fue una noche, en el Falla, claro está. Me la presentaron y pronto me pareció una señora peculiar, entrañable… Señera. Ni siquiera escuché mucho lo que decía -craso error- pero me estaba hablando a mí y era ella… ¡María ‘La Yerbabuena’! Me llamó la atención que estaba en el teatro como si del salón de su casa se tratara y que su palco era como una especie de balconcito desde el que piropear y animar a todos, sin excepción. Y es que no ha existido una aficionada más ‘jartible’ que María, pero ‘jartible’ de las buenas. Ella inyectaba su energía a todo el que tuviera la valentía de subrise sobre esas santas tablas, sin importarle la modalidad o el palmarés. Ay María, cuántos se han venido arriba al escuchar tu famoso grito de guerra. Qué grande eres.

maría

 

Un pellizo me encoge el corazón y es que comienza otra etapa en el Falla. Sí, es un antes y un después. Porque otros gritos inundarán el patio butacas e igual las próximas generaciones oirán hablar de una tal señora gaditana que se inventó eso de “que se le seque la hiberanuena’. Después de tanto como has dado a esta fiesta, qué menos que comprometernos, los que aquí seguimos, a cuidar tu memoria como mereces. Yo, por ejemplo, escribiendo este post y la pluma de los poetas echando humo para llegar a tiempo y rendirte homenaje en este concurso del 2016, que se ha teñido de negro a pocos días de terminar. Pero he de decirte, María, que lo siento. Al menos por hoy, por mucho que gritemos “ole”, nuestra hierbabuena se seca sin remedio, y es que ya nos faltas tú. La voz de los carnavaleros. Febrero se queda sin ti pero no sin tu mensaje, sin esa incondicionalidad que los que alardeamos de amar el carnaval deberíamos defender como has hecho tú hasta el final.

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Adiós María, patrimonio del Carnaval gaditano. Aquí tienes mi pequeño homenaje, por supuesto nunca tan grande como tú. Te deseo lo mejor en esta nueva etapa que emprendes en el Paraíso, el mismo Paraíso que esta noche cantará por y para ti. Ole y ole tú.

 

 

DEP

 

(Fotos: Archivo de Diario de Cádiz)

Ay capitán, mi capitán…

Gema Amil | 26 de enero de 2016 a las 11:54

He dejado pasar varios días. Toda la fase de preliminares, concretamente. ¿Por qué? Porque si el primer día que escuché a La Guayabera hubiera dicho que me gustó, muchos dedos hubieran salido de la nada para recordarme que soy una fanática juancarlista. Menos mal que con los años he podido demostrar que no, que mi debilidad por la música y la poesía de Juan Carlos es evidente pero que tengo oídos y que sé usarlos (no sólo con Aragón). Y que también me considero una persona con bastante criterio, y que hay años que me enloquece y otros que me gusta sin más. Sí reconozco que al final siempre acaba encantándome, será porque soy humana y el ser humano aprende por repetición. Y tanto va el cántaro a la fuente que ésta se rompe.

El 17 de enero tras la actuación de J.C. sólo escribí un par de tuits sin querer entrar demasiado en el tema. Sí quise recalcar la angustia que en ese momento debió sentir Paco ‘el pellejo’ tras descubrir que podría haberse frito a rayos uva de forma justificada de seguir en el grupo, pero poco más. Hoy, nueve días después, puedo confesar que he escuchado lo nuevo de Aragón cuatro veces; todo un logro, porque hace unos años a estas alturas me sabría la letra al dedillo y hasta habría desgranado como se la gasta la percusión, la voces por arribita y habría analizado hasta el último detalle del forillo (muy bonito, por cierto). Claro está, eso era antes de ser madre de un bebé que, a sus 18 meses, todavía no entiende eso del ‘amo a escushá’.

La Guayabera me gusta, me gusta mucho. Me gusta su color, me gusta su musicalidad, el buen rollo que transmite… Se nota que Juan Carlos está enamorado, que ha dejado atrás el tormento y que las mariposillas se han traducido, acertadamente, en una comparsa fresca, que engancha y que hace al público disfrutar. La música del pasodoble es sencillamente sublime, afinación perfecta y la poesía se hace sentir como sólo este autor sabe hacerlo. Todos cuando nos enamoramos somos mejores y el comparsista no iba a ser distinto, aunque vaya de artista.

 

Podría ponerme aquí a escribir todo lo que, de forma más técnica, me enamora de esta comparsa pero para eso están mis compañeros periodistas que se dejan la piel cada día en el Falla. Yo quiero hablar aquí de sensaciones, lo que al final debe ser el carnaval. Por mi parte, simplemente, os invito a escucharla una vez más, y otra más. Y veréis como el pellizco llega solo, porque lo tiene. Disfrutemos del carnaval sin creernos un jurado que no somos. Y seamos honestos, honestos con el concurso que tanto esperamos durante el año, con los autores y con nosotros mismos. Que parece que está de moda eso de despotricar porque sí y me parece un insulto decir “esta agrupación no vale ná” cuando de forma objetiva hay un trabajo que está bien hecho y que va más allá del gusto personal. A mi hijo no le puedo hacer entender aún el ‘amo a escushá’ pero quizá a vosotros sí, así que por favor ‘amo a disfrutá’.

En las próximas horas publicaré otros post hablando de otras de mis comparsas favoritas de este 2016, que este año son bastantes, la verdad. Pero, permítanmelo, tenía que empezar por él, por algo fue el que hizo de “mi vida un mar de música y de caras con pintura”.

Ay capitán, mi capitán… ¿Dónde está el veneno?

Gracias.

 

Como no nací en Cádiz…

Gema Amil | 20 de enero de 2016 a las 19:54

… Me preguntan a menudo porque voy por la vida al ritmo del 3×4 y por qué siendo de Córdoba, tan bonita y conquistadora, se me llena la boca cuando digo que Cádiz es mi rincón favorito del mundo; ciudad en la que he vivido, en la que he reído, también llorado, y que me conquistó desde el primer momento y para el resto de mis días. Es difícil explicar qué me une a Cádiz y qué me une a su carnaval. No sé si vale con que diga que para mí es una pasión sólida y, sobre todo, verdadera. Será porque a veces la amo con todas mis fuerzas y otras tantas me desencanta. Esos mismos que me dicen que de qué voy, que por qué narices me creo la más gadita del universo son los que alguna vez me han dicho que esto del carnaval es una afición pasajera. Pasajera sí pero que ya dura muchos años, prácticamente la mitad de mis treinta primaveras. “Yo es que no soy de disfrazarme”, me sueltan, y ante eso ¿qué respondo? ¿Qué responderías tú, carnavalero? Cómo le explico a ese o esa que no sabe lo que es que el cuerpo se estremezca con un simple acorde de guitarra que el carnaval no es una afición sino una filosofía, una pasión, un pellizco en el alma que no se desata durante un fin de semana de febrero entre bebidas espirituosas sino que te acompaña durante todo el año y que se traduce en notas, voces y letras que te dejan sin aliento. Y cuando se abre ese telón, ay cuando se abre ese telón. Entonces es cuando el cuerpo se agita y se abren los oídos. Ahí es cuando más nuestro sentimos Cádiz, aunque no hayamos nacido en El Mora o no nos hayamos magullado alguna rodilla correteando por las calles del barrio la Viña. Yo no soy gaditana, pero le robo a La Tacita un poquito de su arte para poner música a mis días, a los buenos y a los malos. Aquí, sin ir más lejos, os dejo una imagen de mi boda -captada por el objetivo de Valentín Gamiz- en la que nos acompañaron dos fenómenos, Julián Delgado y Perico. (Gracias de nuevo y para siempre).

 

boda

Y así, sobre esta base, que sé que se queda corta, comienza esta aventura en la que espero que me acompañéis durante estos días de coplas con vuestros comentarios y vuestras sugerencias. Parece que todavía hay quien se cree que esta relación mía con el carnaval es algo más que una afición pasajera y me da la oportunidad de compartir con el mundo eso que hasta ahora era sólo para mí, (gracias Francis). No sé cómo lo haré, si seré capaz de transmitir eso que llevo conmigo o si superaré las expectativas, pero lo que sí tengo claro es que le pondré todo el corazón, y que necesito sentir los latidos del vuestro.

¿Me dáis un empujoncito jartibles del universo?