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Sevilla, mi decepción

Doña Cuaresma | 23 de enero de 2020 a las 15:38

Hubo un tiempo en el que el Carnaval era solo un divertimento para gaditanos tiesos. Vamos, un bajunerío controlado entre los muros de nuestra Trimilenaria ciudad. Hasta ahí era medianamente aceptable, aunque para mí igualmente detestable. Luego, mi rechazo (y mi asombro) se multiplicó por cien cuando comprobé la repercusión que iba teniendo esta ¿fiesta? de iletrados, con el coeficiente de inteligencia de un rinoceronte de Sumatra, fuera de nuestras fronteras. Pero lo que ya acabó por matarme, ay Virgen del Rosario, fue ver cómo la provincia andaluza que más se interesaba por esta mamarrachada anual era… ¡Sevilla! Por Dios, ¿qué le habéis visto a esto? Ustedes, criados desde pequeños en la fe y apuntados como hermanos de las cofradías en la misma incubadora. Ustedes, los del buen gusto en la preparación de los cultos, en el vestir de las imágenes, en la manera de llevar los pasos, en la forma de sentir una saeta en la calle Cuna al paso del Señor de la Pasión, en el respeto al presenciar los cortejos de nazarenos… ¿Qué ha ocurrido para que tantos sevillanos se hayan convertido a la burricie pagana del infame papelillo y la grotesca careta? Qué decepción, Virgen de la Esperanza. Me consuela al menos que algunos gaditanos de orden hayan realizado el camino inverso alejándose de la ordinariez y abrazando con pasión el fervor cofrade. Salieron huyendo de los coros. Mi homenaje a Juan Manzorro, Fernando Pérez, Pablo Durio y Manuel Ruiz Gené. Que Dios siga iluminándoles. Amén.

El juguetito

Doña Cuaresma | 22 de enero de 2020 a las 8:45

AQUELLA vez no me dio tiempo a agarrar el mando a distancia y cambiar de canal, como siempre hago cuando en el televisor ponen algo pecaminoso u ordinario. Lo que escuché me aterrorizó. Hablaban de un aparato muy de moda entre las mujeres. Bueno, entre todas no, entre aquellas cuya inmoralidad les hará quemarse en los infiernos, Dios quiera que pronto (el mismo Martes de Carnaval con el Momo ese). Se trata de un juguete (vaya manera de nombrarlo) con el que ellas alivian sus indignas picazones. ‘Satisfayer’ o algo así. Sólo de pensarlo me abochorné y tuve que rezar seis padrenuestros, un Credo (el verdadero, no ese de los comparsistas cursis) y tres avemarías. Pero lo peor no fue el sonrojo, qué va. Lo peor llegó cuando me puse a imaginar a los mal llamados poetas del Carnaval (Pemán qué era entonces, ¿escayolista?) inventando cuplés verderones y sátiros. Me temo lo peor para este Concurso con alusiones al chupapiera, el yamentiende, el monedero, el guatifló… y todas esas asquerosas formas que tienen los poetillas de calificar a esa parte de la mujer.

Menos mal que yo a la hora en la que Onda Cádiz va a emitir este guano estaré pasando a limpio mis recetas cuaresmales de torrijas, chícharos con huevo y alcauciles y escuchando Radio María. Aunque no podré evitar pensar, con asco, en esos carnavaleros que acodados en las barras de los bares estarán presumiendo de que sus parientas no necesitan el juguetito, que para eso están ellos con su masculinidad intachable. Gentuza.

21% de IVA

Doña Cuaresma | 21 de enero de 2020 a las 7:49

ESTE nuevo Gobierno Frankenstein no lleva ni un suspiro en el cargo y ya está dándole disgustos a una, con lo mayor que estoy Dios mío de mi arma. Pues no cogen el Pedrito, el Coleta y compañía y dicen que las sillas para ver la Semana Santa tienen que pagar el 21% de IVA. ¿Hábrase visto? Son ellos los que tendrían que darnos dinero sólo por el privilegio de ver esa Campana llena de criaturas devotas, esa calle Sierpes, esa plaza de San Francisco, centro de esa Sevilla que sí que sabe vestirse por los pies y que es una maravilla cuando arranca su Semana Mayor.
Me malicio yo que de las sillas de la cochambrosa cabalgata del Carnaval de Cádiz no dirán nada, y eso que luego dejan toda la avenida llena de papelillos y bolas de serpentinas más propias de películas de cowboys en el desierto de Sonora.
Si hubiera decoro ese 21% se recaudaría de las sillas carnavaleras, y yo hacía pagar hasta a los que se pegan toda la mañana cogiendo sitio en la entrada del Puerta del Mar, comiendo pipas como si les fuera la vida en ello, que más de uno tiene que dejar la silla de playa corriendo y tirar para urgencias con una sobredosis de frutos secos y la tensión por las nubes de tanta sal. Y todo para ver pasar a los mismos mamarrachos de siempre, que algunos muñecos cabezudos tienen más años que la talla de la Vera-Cruz. Dios me perdone. Asco de fiesta esta del Dios Momo. Con ese dinero se paliarían los ingresos que el Gobierno izquierdoso pretende recaudar a costa de los cofrades de bien. Asco de fiesta esta.

Yo, presidenta

Doña Cuaresma | 20 de enero de 2020 a las 7:00

DENSE por saludados, que este año no tengo tiempo que perder y se me hace tarde. Igual todavía estoy a tiempo de evitar el primer conflicto entre esta chusma carnavalera. El caso es que me he enterado que anda la concejala Profidén muy enfadadilla ella porque el mandamás del jurado de eso que llaman el COAC es un gachó, y con coleta encima. Pues bien, yo tengo la solución. Me ofrezco a ser presidenta del jurado del Falla. Será la primera, y única vez en mi vida, que pise ese teatro para otra cosa que no sea el Pregón de Semana Santa o el concierto de Al Palo. Es más, ya hasta tengo pensado algunos vocales: el director de la Filarmónica de Conil será el que puntúe la afinación; Ramón Velázquez se encargará del compás; Benito Jódar del purismo; José Manuel Romo de la poesía y las salidas a hombros por la puerta grande… Parece que lo estoy viendo.

Además, para los que se quejan de falta de imparcialidad, les aseguro que cuentan con todo mi desprecio por igual, porque igual de mal me suena una octavilla de una comparsa de El Puerto que la de Martínez Ares. ¿Qué más pueden pedir?

Otra ventaja es que el menú les saldría baratito. Nada de El Faro. Eso se acabó. Mi jurado y una servidora nos alimentaríamos a base de alcauciles con chícharos, pescado en blanco, torrijas (que en el Falla hay de sobra), pirulís de la Habana, roscos de Semana Santa y en todo caso un arroz con leche. Ya me imagino a la concejala sonreír ante mi propuesta. ¿O es que siempre está enseñando la dentadura?

Fiesta caduca

Doña Cuaresma | 5 de marzo de 2019 a las 8:03

Queridos lectores, queridos carnavaleros, ustedes me van a perdonar pero el Carnaval ya no tiene sentido. En los tiempos actuales es una fiesta absurda y caduca.
Verán ustedes. Una de las razones de ser del Carnaval era para poder hablar más o menos veladamente de sexo, de calenturas hormonales o para decir alguna que otra ‘picardía’. Bueno, pues miren cualquier programa de televisión y comprobarán como la más fina de las señoritas tertulianas dice unas cosas que pondrían colorado al Carota, al Chimenea, a Fletilla y a los tres juntos.
Otro motivo del Carnaval era el disfraz. Vestir durante unos días de una manera disparatada. Pues bien, miren a su alrededor y verán a cientos de muchachos y muchachas peinados con crestas coloradas, pantalones cagados y anillos en orejas, narices y labios ( de arriba y de abajo). ¿Para qué vamos a esperar al Carnaval?
También servían las fiestas de Carnaval para atacar al poder, criticar al Gobierno y reirse de la autoridad. Muy bien. Pues eso hoy lo hace cualquiera sin tener que esperar a que llegue Carnaval. Después de oir en el Congreso a Rufián o a Tardá, después de oir las barbaridades del caricato Toledo, ¿qué van a decir nuestros autores carnavalescos?
Pues este Carnaval absurdo y sin sentido es el que tenemos en Cádiz. Media población pendiente de las agrupaciones y disfraces para ver y oir lo mismo que tenemos durante todo el año.
¿Cuándo acaba esto?

Sabios consejos

Doña Cuaresma | 4 de marzo de 2019 a las 8:02

ATENTO a estas recomendaciones porque son muy importantes para sobrevivir en un medio hostil como Cádiz en Carnaval.
Son medidas que hay que tomar que van dirigidas a todos aquellos que se tienen que quedar en la ciudad, que no pueden poner tierra por medio.
Lo primero: no acuda a ningún acto gastronómico. Ni por extrema necesidad. Pertrechesé y abastezcasé pero no coma nada regalado aunque tenga hambre.

Evite también las colas en esos actos, especialmente si el tío de detrás tiene pinta de tropezarse distraídamente con lo blando.
Tampoco consienta que alguien vaya a recogerle la cerveza y el alimento regalado. El ser humano solamente tiene dos manos para traer cosas pero tiene diez dedos para meterlos en los vasos y platos de plástico que suelen dar en semejantes celebraciones gastronómicas. Sabemos que usted no se chupa el dedo pero…
Tampoco acuda a los tablaos a oír las agrupaciones, especialmente si está detrás de usted el tío distraído de la cola de antes. Lo que hacen las agrupaciones en el Falla no tiene nada que ver con lo que cantan en el tablao y además siempre hay un componente gracioso y pesao que coge el micrófono y se cree que es el portero suplente de la selección española.
Y la cautela más importante, si ve unos malajes vestidos de estrafalario cantando muy despacio, vocalizando mucho y sin bombo ni caja, que se dicen ilegales, salga corriendo.
Son su cuñao y su pandilla.

Silbo gomero

Doña Cuaresma | 3 de marzo de 2019 a las 8:01

No hay manera. Por más esfuerzos que realizan algunos, no hay manera de que al Carnaval de Cádiz lo declaren Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Perdonen la expresión pero el Carnaval de Cádiz debe ser un mojón muy grande. Miren ustedes, el silbo gomero es ya Patrimonio Inmaterial. Ya saben, el silbo consiste en un pastor que desde un monte pega un silbazo y otro pastor, desde el monte de enfrente, entiende que le pregunta por sus cabras. Le responde con otro silbazo y el otro interpreta que las cabras están bien y comiendo. Ya no hay más historias. Pues esos fuertes silbidos son Patrimonio de la Humanidad.
Los tambores de Baena también han alcanzado esa distinción de la Unesco. Parece que la costumbre consiste en tocar el tamborsin descanso alguno durante la Semana Santa, divididos entre cofrades coliblancos y cofrades colinegros.
También son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, la Sibila de Mallorca o la Patum de Berga, que no tengo ni idea en lo que consisten pero que lo he visto en internet.
Y aquí, en mi querido Cádiz, nada. No deben gustar a los ejecutivos de la Unesco los trinos del Falla, el botellón carnavalesco y las meadas en la calle. Se resisten a darnos tan preciada distinción.
Yo creo que no hay derecho. En España hoy si a Pedro Sánchez lo han hecho presidente del Gobierno, todos podemos aspirar a cualquier cosa. Hasta que al Carnaval de Cádiz lo declaren Patrimonio de la Humanidad.

Ponte a salvo

Doña Cuaresma | 2 de marzo de 2019 a las 11:02

OLA ke ase. Te saludo así porque si es que estás en Cádiz no entenderás otro idioma. Porque si te has quedado en Cádiz y no te has quitado de en medio, a ponerte a salvo del Carnaval , en este magnifico puente, es que no vas para premio Nobel.
Yo te saludo desde Benaocaz, mi destino tradicional en el Carnaval. Paseo por la calzada romana, como chacinas hasta el Miércoles de Ceniza y disfruto de la paz de la Sierra.
Tu ahora estás ya hecho polvo. Has dormido poco y mal porque te has quedado hasta las tantas oyendo la final.
Para esa hazaña empezaste con cervecitas y acabaste con los gintonics caseros, con pimienta de la cocina. Y todo ello maridado con pizzas a domicilio. No es que te haya sentado mal que hayas rebañado el queso del cartón de la pizza anoche, es que te comiste una entera de barbacoa con piña y ademas te hincaste dos gintonics por comparsa.
Si durante la actuación de una comparsa caen dos gintonics es que tienes que doparte para tragarte semejante agrupación. Reconócelo.
El dolor de cabeza es de la ginebra hijo, no de lo que te acercaste a la tele cuando enfocaban al público para ver si había alguien conocido.
Acaba de empezar el Carnaval y aún te quedan los carruseles de coros bebiendo moscatel y tienes por delante esa docena de ostiones, que no es que sean tan viejos que trabajaron en las películas de Cousteau, es que salieron en el Nodo de cuando Franco. Vas a gastar la taza del bate.
No lo piense más, coge el Comes y vente a la Sierra.

Soy el alcalde

Doña Cuaresma | 1 de marzo de 2019 a las 8:15

No, no. Tengan tranquilidad mis seguidores. No soy el alcalde Kichi. Soy Doña Cuaresma. Ocurre que también quiero responder a ese simpático cuestionario de Diario del Carnaval titulado ‘si yo fuera alcalde’ y el espacio que me dejan los diseñadores de este periódico para el titular es muy pequeño y no cabe. Así que paso a decirles lo que yo haría si fuera el alcalde de nuestro Cádiz.
Lo primero, dimitir. Lo tengo clarísimo. Nada más divisar el sillón de don Ramón de Carranza o de doña Teófila, presentaba la dimisión. Cada uno debe conocer sus propias limitaciones y yo no estoy preparada para ser alcalde.
Ustedes, pueblo soberano, podrán decir que tampoco Kichi está preparado. Cierto. Pero a mí no me gustaría estar cuatro años sin conseguir nada para mi ciudad, como le ha pasado a nuestro alcalde.
Si no me dejan dimitir, tomaría una drástica medida. Suprimir el Carnaval. Un decretazo como los de Pedro Sánchez, sin pasar por Parlamento, Pleno o Comisión. Suprimido el Carnaval de un plumazo.
¿Y si no me dejan? Amigo mío, si no me dejan suprimir el Carnaval lo tengo clarísimo. Cogería mi bolso y sin decir palabra alguna a mis compañeros de Corporación encaminaría mis pasos hacia El Pedrín. No para tomar un vasito de Chiclana, ya que lleva años cerrado, sino para tomar mi coche oficial, que allí tiene su aparcamiento reservado. Y desde el asiento trasero le diría al conductor :
¡ A Grazalema!

Algunos cambios

Doña Cuaresma | 28 de febrero de 2019 a las 12:00

OS voy a dar unas ideas constructivas porque veo que el Carnaval se os está yendo de las manos y no sabéis qué hacer, lo tenéis colapsado.
El modelo del concurso del Falla es un fracaso. Con el rollo del igualitarismo y las entradas nominales, intransferibles y por Internet habéis llenado el patio de butacas de los familiares de las comparsas de Puente Genil y sitios semejantes. Forasteros.
Lo que hay que hacer es celebrar el concurso en el estadio Carranza, que quepan todos. Pero sin micrófonos ni altavoces. Ya verás como se le quita el roneo a algún ortavilla que se cree que es Pavaroti.
Otra cosa, el carrusel de coros. En la plaza no se cabe y además es discriminatorio porque no lo disfrutan las criaturitas de Puerta Tierra. Habría que montarlo en la Zona Franca, que cabe más gente. También tienen derecho a ganar dinero los bares de los tanatorios.
La cabalgata. En la Avenida es un atasco y no luce. Los morsegones de las dunas también tienen derecho. Tenemos que ponerla en la carretera de Cortadura.

Allí no deslucen los catetos que van con sillas de playa a ver las carrozas y además caben todos los palurdos que vienen a verla desde los pueblos con los autobuses.
Y encima nos íbamos a ahorrar un dineral en limpiar los papelillos porque con un levante ya esta limpia.
Y a los noviazgos dentro de los coches los mandamos al carril bici para que estén más estrechitos. Así por lo menos sirve para algo.