Carnaval paritario

Doña Cuaresma | 11 de febrero de 2019 a las 8:20

Estoy francamente indignada con el alcalde Kichi. Mal está que no haya hecho por la ciudad nada de nada en cuatro años. Ni ha evitado un desahucio, ni creado un puesto de trabajo, ni construido una vivienda. Mal está, pero que no nos deje un Carnaval paritario e inclusivo me parece algo indignante.
Cierto es que ha eliminado a la diosa y a sus ninfas, pero el Carnaval seguirá siendo una fiesta machista e intolerante. Comprendo que el alcalde no puede acabar con esas letras casposas que siguen piropeando a la mujer gaditana, ni evitar los borderíos. Pero, Kichi mío, ciertas medidas sí has podido tomar.
Por ejemplo, con el jurado del COAC. ¿No hay mujeres entendidas en coplas carnavalescas?¿Porqué no es paritario? ¿Tan difícil es? Pedro Sánchez lo hace nada menos que con el Gobierno y no creo que ser jurado en el Falla sea más difícil que ser ministra en la Moncloa.
O con los componentes de las agrupaciones. Las listas de candidatos a diputados son cremalleras, un hombre y una mujer. ¿Porqué no ocurre igual en los grupos de Carnaval? No creo que sea tan difícil. Un coro, cuarenta componentes, pues veinte hombres y veinte mujeres; un cuarteto, cuatro componentes, dos hombres y dos mujeres; un cuarteto de tres, dos mujeres y un hombre, en este caso por discriminación positiva.
Kichi, haz algo. Que te has pasado cuatro años en el sillón de Salvochea viendo pasar las moscas. Moscas machos y moscas hembras, sin discriminar.

  • Currito

    Es difícil que sea feminista quien tiene el machismo rancio arraigado hasta en la médula. El carnaval (me refiero a lo que ellos llaman “carnaval”, ese show reglamentado donde compiten y se apuñalan por las espaldas unos con otros) es un reducto del machismo: en él se puede escenificar un día sí y otro también lo que son las mujeres para estos machistas: objetos de deseo y de adulación; las adulan en pasodobles rancios y paternalistas donde las llaman bonitas, valientes, guerreras, luchadoras… Pero ya en los cuplets se sinceran y nos dicen lo que verdaderamente les importa de las mujeres: un par de tetas y er chupapiera. Bueno, también está la opción victimista, es la que ahora más gusta entre los machirulos que pululan por las comparsas: en esta opción se presenta a las mujeres como víctimas inevitables de la crueldad lujuriosa de todos los machos. Se trata de promover el miedo entre ellas (vienen a significar: “oh, pobre mujer, ¿qué culpa tienes tú de haber nacido mujer?”, como si fuera una condición de inferioridad indiscutible), son tangos y pasodobles que bien los firmaría VOX.


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