Piezas de museo

Doña Cuaresma | 12 de enero de 2018 a las 8:47

QUERIDOS hermanos en la verdadera fe, gran sensación ha causado este invierno que quien okupa la silla de los Carranza dice que va a hacer un Museo del Carnaval e incluso muestra, orgulloso, el sitio: en las dependencias de la Torre de Tavira.
Enseña el Museo del Carnaval como el mago que enseña el sombrero de copa, vacío, porque el conejo no lo puede sacar de la chistera y enseñar. Y cuando digo enseñar el conejo es el conejo, que ahora es el tiempo del doble sentido.
Porque este alcalde estrena menos que el Cine Brunete y la única obra que va a hacer en su mandato es reformarse el cuarto de baño.
Y el museo hay que llenarlo. ¿De donde sacarán las piezas del museo? No creo que las saquen del fondo del mar como hicieron con las monedas los buzos del Odissey.
Tampoco las va a encontrar excavando como hizo Pelayo Quintero o los ingleses de Tutankhamon.
Y siendo de Cádiz tampoco se va a gastar el dinero como los Thyssen con su museo, porque el Ayuntamiento gasta menos que Ana Camelo en el Domund y en la caja de la Concejalía de Fiestas hay tragedia grande. El Carnaval no da ni un duro. No da ni para pagar la limpieza de las calles y dejarlas como estaban.
Y además las piezas del museo del Carnaval no se subastan en Shotebby’s ni se las disputan los coleccionistas.
Está claro, para encontrar piezas para el Museo del Carnaval de Cádiz lo que hay que hacer es pasarse un domingo por el baratillo de la plaza.

Murillo y Picasso

Doña Cuaresma | 11 de enero de 2018 a las 8:14

Las comparaciones entre ciudades son odiosas. Pero de vez en cuando conviene asomarse a la ventana para ver lo que ocurre en otras poblaciones. Por ello invito a mis paisanos, sobre todo a los fiebres del Carnaval, a que dejen por un rato las tablas del Falla y miren por encima de las Puertas de Tierra. Que vean mas allá de Torregorda y comprueban lo que hacen ciudades hermanas.
En Málaga lo del Museo Picasso es algo extraordinario. La ciudad ha duplicado sus plazas hoteleras, el comercio hace negocios increíbles y hasta se ha creado una industria en torno a Picasso. Y eso que el pintor estuvo menos tiempo en Málaga que Castelar en Cádiz.
En Sevilla han inventado ahora lo del año Murillo. Caravanas de trasatlánticos suben diariamente por el Guadalquivir llevando miles de turistas. Allí saben aprovechar cualquier oportunidad para engrandecer su ciudad y llevar dinerito a los bolsillos de los sevillanos.
¿Y Cádiz? Aquí dejamos pasar el Bicentenario, el Tricentenario, las Grandes Regatas y cualquier acontecimiento que se nos ponga por delante.
Yo invito a Kichi, a Romaní, a Fran González, a Dorado y a Martín Villa a que me respondan a una pequeña pregunta. ¿De verdad creen que un turista de Oslo, de Munich o de Oklahoma va a venir a Cádiz a escuchar la comparsa de Chipiona? ¿ Creen que un milloneti de Boston va a organizar un viaje para ver un cuarteto en la calle Armengual?
Pues eso.

Para echarlos

Doña Cuaresma | 10 de enero de 2018 a las 9:19

HASTA el moño me tienen con el tema de Cataluña y lo peor de todo es que la culpa la tenemos en Cádiz.
Porque allí llevan cientos de años con lo mismo: que los catalanes mueren por una sardana, el Barcelona y ronear de que son los que tiran de España y que sin embargo los demás vivimos a costa de ellos.
Parecen unos comparsistas: siempre con la misma canción de que ellos son un motor de Cádiz y los demás nos enriquecemos con las cintas del Melli que venden.
Pero algo pasó para que estallara el lío y no fue que Artur Mas, con lo de la pela es la pela, le plantara un órdago a Rajoy y convocara el primer referéndum.
Tampoco explotó la bomba independentista con el segundo referéndum de Puigdemont, que parece que lleva una peluca de los Beatles de Cádiz. Ni se formó el lío con la triste y asustada declaración de Independencia.
La verdadera causa del lío tampoco fue el agravio comparativo de que se convencieran de que los andaluces viven a costa de los catalanes cuando se dieron cuenta de que el Kichi tiene en el joyero más pendientes que la Carme Forcadell.
Hubo una verdadera razón que movió a todos para la secesión, a los burgueses de Mas y Puigdemont, a los republicanos de Rufián y a los de esa tal Anna Gabriel con la que hacen prácticas los alumnos del módulo de Peluquería del Instutut del Poble Sec.
La culpa fue de los comparsitas cuando cantaron en el Liceu. Los echaron de España.

¿Cuándo termina?

Doña Cuaresma | 9 de enero de 2018 a las 7:00

Comienza el castigo. Da igual que en el sillón de don Ramón de Carranza tome asiento una perito aparejador portuense que un maestro nacional metido a comparsista. Del castigo de soportar cuarenta días de concurso de agrupaciones en el Teatro Falla no nos libra nadie.

Esto no tiene remedio. Las autoridades están convencidas que el futuro de Cádiz pasa por potenciar el Carnaval, y hasta conspicuos articulistas del Diario claman por la apertura del famoso Museo del Carnaval.

No hay solución. Toca pues mirarse el ombligo desde las tablas del Falla. Es la hora de cantar que los gaditanos somos los mejores y el centro del Universo. Un año más y volveremos a escuchar de nuevo que los ‘miarmas’ son unos siesos y que no todo el mundo puede ser de Cádiz.

Mientras tanto, seguimos sin trabajo y perdiendo población. Los jóvenes gaditanos que marcharon a Castellón, y a los que Kichi iba a traer en un periquete, son ya socios veteranos del Villarreal. Los barcos se hacen en Galicia y los tabacos se elaboran en Logroño. El dique tiene telarañas, y la fábrica de la calle Plocia está dedicada a otros menesteres.

Pero aquí seguimos empeñados en que el Carnaval es una fuente de ingresos para la ciudad y el remedio para todos los males. Mientras creamos que la solución para Cádiz pasa por enseñar las babuchas del Tío de la Tiza y vender las coplas de Raza Mora, esto no tendrá remedio.

¿Cuándo termina esto?

Ya nos vamos

Doña Cuaresma | 5 de marzo de 2017 a las 11:08

Afortunadamente. El Carnaval de este año está a punto de finalizar y es hora de hacer balance, aunque el resultado final está clarísimo: desastre absoluto.
Con Kichi en el sillón de Salvochea, como dicen los de Podemos, o en el sillón de San Juan de Dios, como dicen los del PP, el Carnaval sigue siendo una cagarruta grande.
El esquema no varía. Un Concurso eterno cuya única novedad ha sido que el alcalde Kichi ha nombrado a dedo al presidente del Jurado, el escritor Téllez, sin pasar siquiera por la Fundación del Carnaval. El resultado quedó a la vista de todos: triunfo de los grupos más próximos al alcalde y derrota estrepitosa para los demás. Roma no paga traidores, pero Kichi premia a los sumisos autores.
La gran final del concurso fue la digna culminación a tanto desatino. Doce horas de gritos y cursiladas para que el personal terminara dormido en sus butacas o tumbado en las gradas del Gallinero.
Con Kichi en el Ayuntamiento y con sus asesores traídos desde Madrid y pagados desde Cádiz, lo que los cursis llaman batalla de coplas tampoco funciona. El Carnaval en la calle es un simple y vulgar botellón que deja nuestra ciudad con porquería para varios meses.
La solución es muy sencilla. Basta un poco de imaginación y algo de trabajo. Yo les podría dar en este momento tres o cuatro ideas, pero, la verdad, no me apetece.
Yo estoy ya cogiendo sitio en la puerta de San José para ver la salida de la Borriquita.

El Kichi lo borda

Doña Cuaresma | 4 de marzo de 2017 a las 10:18

ESTO se acaba ¡Cuanta felicidad! Ya es el momento de ir haciendo balance porque este año hemos ganado unas cuantas batallas para eliminar el Carnaval de la faz de la tierra.
La primera batalla ganada ha sido eliminar a las ninfas. A la venta. Además de eliminar a uno de los ingredientes importantes del Carnaval, se ha puesto de manifiesto la fuerte carga machista de las coplas y que la mujer no tiene sitio en la fiesta. Bien Kichi.
Lo segundo el alumbrado. No hace falta. La gente no se ha dado cuenta de que Kichi lo ha eliminado de tramos como Novena y que en las calles hay un arco cada 30 metros. Por ejemplo de San Francisco a Nueva nada más que hay cuatro. Total si en el Carnaval van ciegos, para que quieren iluminación. Bien Kichi bien.
Lo de mandar a las comparsas al Paseo Marítimo genial. Y dejarlas sin micro, mejor todavía. Para lo que hay que oír. Menos falsetes y pianos y se os oiría. Mira como a un orfeón donostiarra no le hace falta megafonía. Bien Kichi, bien.
Genial también alargar el concurso del Falla para que no lo aguante nadie y que entre gente que no tiene ni idea en la final. La imagen del gallinero con la gente durmiendo ha dado la vuelta a España. Desprestigio. Bien, Kichi bien.
La elección del pregonero, puntera. Uno que no conoce nadie. No ha salido el pregón ni en las televisiones locales.
Y lo mejor, que ganen el concurso los amiguetes. Como en la época de las Fiestas Típicas. Kichi, lo estás bordando. En dos años te cargas el Carnaval.

Carritos de bebé

Doña Cuaresma | 3 de marzo de 2017 a las 10:50

El Carnaval de Cádiz es muy poco original. Lo siento, pero cualquiera que conozca otros carnavales puede comprobarlo fácilmente.
Chirigotas hay en muchos sitios. Con este nombre o con el de murga, grupos de jóvenes recorren las calles con letras de actualidad enmuchos lugares de España. Por ejemplo, en Verín, en Badajoz o en Isla Cristina, hay chirigotas con el mismo o más ingenio que las gaditanas.
Comparsas hay en todos lados, desde Tenerife a Sitges, pasando por Navalcarnero. El fenómeno de los octavillitas no es propiedad exclusiva de los gaditanos, aunque aquí tengamos uno de alcalde.
Cabalgatas hay todas las que usted quiera. En Zaragoza, en Madrid y hasta en Lugo hay cabalgatas carnavalescas con mayor o menor lujo.
Botellones en la calle con el pretexto de los carnavales, no digamos. Hasta mis queridos sevillanos pierden la cabeza durante algunos fines de semana carnavalescos.
Lo que no existe en ningún lugar del planeta son los carritos de bebé participando en la fiesta. Pero no como adorno o atrezzo de una chirigota, sino con niño dentro. No hay bulla, no hay aglomeración, no hay bronca carnavalera en la que no aparezca una buena señora con su carrito de bebé por delante. Y la mayor parte de las veces el pobre niño comparte el carrito con litronas, tortillas, bocadillos, papelillos y serpentinas.
Carritos de bebé en las bullas carnavalescas , solamente se ven en Cádiz. Patrimonio exclusivo de los gaditanos.

Ciencia de comparsa

Doña Cuaresma | 2 de marzo de 2017 a las 7:55

VENÍA yo de la imposición de la ceniza maldiciendo al Carnaval, pese a la limpieza de espíritu con que una afronta la Cuaresma, cuando me acordé que la noche antes habían quemado al tal Momo ese.
¿Y quién lo encarna? ¡Qué pregunta más tonta! Un comparsista. El alcalde comparsista , el pregonero comparsista, el Dios Momo, comparsista y amigo del alcalde comparsista; la estrella del Carnaval 17 -porque por fin se ha retirado- ha sido un comparsista. Que no se iba ni con el Nuca Max el Milagrito.
Están en todas partes los comparsistas: debajo de los pasos, en las barbacoas de la playa, en el Fondo Norte… Menos en los plenos chillándole a su colega los puedes encontrar por todo Cádiz. Yo no sé como ya nos superan en todo en Jerez, El Puerto, Algeciras, San Fernando y hasta en el barrio Jarana, si en esos pueblos no hay comparsistas .
Porque los comparsistas lo saben todo y lo arreglan todo. Y pontifican de lo divino y de lo humano, los demás no somos nadie. Ellos dictan la verdad en sus coplas. Si yo fuera presidente del Cádiz quitaba a los futbolistas y ponía a once comparsistas, seguro que jugábamos la Champions Ligue. ¡Qué lumbreras!
Fíjate querido lector lo listo que es el alcalde comparsista, con el talento que tiene, la experiencia que suma de ser punta jurado y experto en tablaos, que monta cuatro escenarios en la playa para que canten las agrupaciones y se le olvida la megafonía.
Sigue entrenando Kichi. ¡En manos de quien estamos!

Gran peloteo

Doña Cuaresma | 1 de marzo de 2017 a las 8:18

Como ustedes comprenderán no he tenido el mal gusto de ver la final del Concurso del Falla. Pero las redes sociales, como se dice ahora, están que echan humo hablando de los premios, que dicen se han otorgado a los grupos próximos al alcalde.
Ni lo se ni me importa. Pero no me extraña. El Carnaval de Cádiz es lo más pelota que pueda uno imaginarse. Lo que verdaderamente caracteriza a esta fiesta es el peloteo a la situación dominante.
El otro día creo que se hizo una selección de coplas de la II República. Unas coplas ‘reivindicativas’, como les gusta decir a los intelectuales de la fiesta. También se podrían haber reunido coplas de alabanza a los que terminaron en Cádiz con esa República, Varela y López Pinto, que las hubo y a mogollón.
Aquí se ha cantado y peloteado a todo el mundo. A Salvochea, a Moret, a Pemán, a Manuel de la Pinta, a Primo de Rivera y durante un montón de años a don León y a don Vicente. Ahora tocan letras a favor de Kichi, Barcia y Camelo.
No hay que preocuparse. Aquí ha habido y habrá coplas para todos los gustos. Letras a favor y en contra de Teófila. Letras a favor y en contra de Carlos Díaz. Nuestros poetas carnavalescos son así.
No hay que dar más vueltas. El carnaval sirve únicamente para cantar las excelencias de la Caleta y demás rincones de nuestra ciudad.
Si usted quiere mensajes interesantes, hágame caso: Compre un libro. Tiene más interés que una comparsa y encima no grita.

Os echan de comer

Doña Cuaresma | 28 de febrero de 2017 a las 8:20

UNO de los momentos del Carnaval que no han sido absorbidos por las agrupaciones es el acto gastronómico.
No se lo han apropiado por dos razones. La primera porque le cuesta dinero a la peña o asociación de vecinos organizadora y eso es incompatible con las agrupaciones, que van a llevárselo.
Lo segundo, porque es un yacimiento de empleo para las agrupaciones, ya que cantan y trincan en dinero o especie.
Pero ni por eso se salvan los actos gastronómicos, que son un bastinazo. En el sentido auténtico de la palabra porque allí lo que se degusta es pura bastina.
Por ejemplo, ni langostinos ni centollos ni bogavantes ni petit sous. El Carnaval es de erizos, ostiones y corrusquillos. Por mucho roneo que se pegue el castizo gaditano que te lo quiere colocar, un erizo sabe a tragarse agua en una jogaílla. Y cuando se lo comen parece que están haciendo sexo oral con un ratón.
Tampoco tiene nivel gastronómico alguno el ostión, que como su propio nombre indica no es más que una ostra basta, nada que ver con las de Arcade o las de Arcachón fin de Claire número 1. Cuando te tomas lo que es una ostra de verdad ya no quieres ostiones ni muerta. Cómetelo tú.
Y mucho menos si te lo abre un tío con tatuajes y el cuchillo más oxidado que el pájaro jaula de Puerta Tierra.
Y aquí lo dejo porque si sigo con lo de las panizas, corrusquillos y huevos de fraile, les corto la digestión.
El Carnaval no vale un duro ni a la hora de comer.