Prohibido prohibir

Doña Cuaresma | 26 de enero de 2018 a las 8:32

Al alcalde de Cádiz, como buen radical de izquierdas, le encanta prohibir. Como medida brillante para solucionar las aglomeraciones del Domingo de Carnaval se le ha ocurrido prohibir la entrada de autobuses, que tendrán que aparcar en La Cabezuela.
Estos alcaldes de Podemos iban a arreglar el mundo, pero se han quedado en simples gendarmes. Carmena obliga a los peatones a circular en una determinada dirección. González Kichi, para poner un carril bici, solamente se le ocurre prohibir la circulación de vehículos por el Paseo Marítimo. Cualquier Carnaval de estos nos dirá que para ir a la plaza de Antoñito Martín, hoy todavía Cruz Verde, debemos hacerlo por María Arteaga y no por los Callejones.
¡Qué les gusta prohibir! Yo lo lamento porque siempre pagan los más desgraciados. Los que tengan un coche disponible llegarán hasta el centro de la ciudad.

Los desgraciados de los pueblos, los jubilados que venían a ver la cabalgata, tendrán que dejar el autobús en la Cabezuela y pagar el billete de los autobuses lanzaderas. Los radicales de izquierda, como siempre, defendiendo a los tiesos.
A mí, como ustedes comprenderán, me importa tres pimientos. Hace años que no estoy en Cádiz el Domingo de Carnaval. Pero temo que a Kichi se le ocurra un año prohibir la salida y no pueda irme a mi querida Sierra.
Termino recordando al alcalde que gobernar es discurrir y no molestar a los ciudadanos. Y aquello del mayo del 68: ‘prohibido prohibir’.

Sevilla NO8DO

Doña Cuaresma | 25 de enero de 2018 a las 8:09

LA gente de Semana Santa, vulgo los capillitas, tiene razón: Sevilla es la madre y maestra. No madejado.
Porque es falso eso de que en Cádiz hay que mamar. La verdad es que de aquí son los que maman. Donde hay que mamar es en Sevilla y allí van a succionar gustosos los capillitas por ejemplo, que atascan el peaje de las Cabezas en Semana Santa todos los días.
Por eso Sevilla tiene la centuria de los armaos de la Macarena y en Cádiz tenemos a tres extras de la película ‘Gladiator’ en el Ecce-Homo.
En Carnaval también hay que mamar. El Tío de la Tiza fue el primero que se fue a Sevilla y sacó allí tres coros. Y porque se murió el hombre si no el tango cantaría hoy a La Alameda de Hércules o al Pumarejo, en lugar de a la Viña o la Calle de la Palma.
Hay que mamar. Ahora van a organizar un COAC, un concurso de agrupaciones, pero lo primero es lo primero: agrupaciones de Sevilla nada más. En Sevilla nada de catetos llegando en la “empresa” a la estación de autobuses del Prado con el bombo y la caja, y la tonta del pueblo para gritar desde el patio de butacas.
En Cádiz no. Aquí nos tiramos un mes oyendo agrupaciones de Burgos, de Santoña, de Alhaurin de la Torre o de Villaseca de la Sagra provincia de Toledo.

Esto es un colaero pero en el COAC de Sevilla dirán los comparsitas gaditanos: “No madejado”.
Lo dicho, Sevilla es madre y maestra y Cádiz no pasa de ser un alumno. Un alumno que va a haber que mandar interno a Campillos.

¿Hay censura?

Doña Cuaresma | 24 de enero de 2018 a las 8:45

El Carnaval de Cádiz sufre la mayor de las censuras posibles; la censura propia, la autocensura. Dicen los entendidos que el Carnaval nace para criticar al Poder, pero las agrupaciones de Cádiz no se atreven a criticar, ni siquiera un poquito, al alcalde Kichi y a sus concejales. Porque vamos a hablar claro. Aquí se las dan de valientes y de transgresores porque se meten con Trump o con el Papa, cuando todos sabemos que ni uno ni otro escuchan Carnaval. Y si lo hacen, no creo que les importe mucho.
Aquí nos la damos de críticos y feroces contra el poder porque nos reímos de Rajoy, de los pelos de Puigdemont o del ojo chungo de Junqueras. Pero todos sabemos que tenemos una Constitución que recoge una Libertad de Expresión que nos permite decir cualquier cosa. Así que menos cuento con esas letras que llaman ‘agresivas’ y ‘comprometedoras’.
Pero basta con leer las letras de nuestros autores para comprobar que ninguna agrupación osa meterse con Kichi, con Romay, con Barcia, con Navarro o con mi amigo el Adri. Nadie.
Nadie se acuerda de las promesas de Kichi, ni de recordarle que no ha cumplido ni una. Nadie dedica una letra a decir que el único proyecto que tiene nuestro descorbatado alcalde es el carril bici.
No me extraña. Tal vez sea el miedo a perder el ‘calor’ municipal. Pero resulta llamativo que después de tres años con Kichi en la Alcaldía la única crítica al poder local sea…..a Teófila Martínez.

El tercer catalán

Doña Cuaresma | 23 de enero de 2018 a las 8:13

ABURRE ya tanto el Carnaval de Cádiz que ha agotado los temas y busca por todas partes.
Antes por lo menos las agrupaciones se metían con el alcalde o alcaldesa de turno pero como está el Kichi, que es uno de ellos, nadie le dedica ni una triste letra. Todo puntero.
Por eso tiran para Cataluña. Antes, cuando los comparsistas se vestían por los pies no dejaban vivo a un concejal. Empezando por Mariscal y terminando por el de Teófila porque no tengo ni idea de quien es el actual. Ahora no. Con el alcalde Kichi no ni se atreven porque saben que la próxima visita será con dinamita.
En el carnaval de antes no había más catalanes que el chico y el grande y ahora hay que tirar de Puigdemont -que parece el catalán mediano- para cortarle la cabeza o elogiarlo, como canta esa comparsa que dice que como ellos defienden a Cataluña deberíamos nosotros de defender a España. Los mismos que en el año que viene, en otro pasodoble, van a cantar todo lo contrario.
A ver si defienden a España el 11 de marzo en el Gran Teatre del Liceu. Si se atreven. Pero no les van a dar caña a los catalanes en la cita del Liceo, como la caña que nos dan a los gaditanos desde el Falla, donde nos dicen lo chungos que somos, lo poco que defendemos lo nuestro y nos ponen la cara colorá.
Hay que tener ganas, con la que hay liada con los consellers presos en Estremera y los lacitos amarillos, para ir al Liceo en una comparsa que se llama ‘Los prisioneros’.
Los van a brear.

Leyenda y embrujo

Doña Cuaresma | 22 de enero de 2018 a las 8:38

No es habitual en mi persona ensalzar las virtudes, méritos y reconocimientos de un personaje. Pero tengo que reconocer que me rindo a los pies de este carismático y centenario hombre de bien.
A pesar de su lamentable perdida hace ya unos años, se ha convertido en un personaje inmortal. De su batuta de sabiduría y experiencia salieron lo mejor de la cantera, que sin duda hoy en día forman parte de la historia.
Marcó un estilo propio, que se ha ido transmitiendo a lo largo de distintas generaciones, tanto en su forma de gestionar los grupos a los que dirigió, como su impresionante palmarés al alcance de los más grandes.
Presenciar una actuación en directo, de la que tuve la suerte de disfrutar en varias ocasiones, se convertía en un auténtico placer para los cinco sentidos.
Su dilatada carrera como creador del mejor grupo, respaldado por los éxitos que destacaron de manera considerable en la década de los sesenta, hicieron que desde entonces sea considerado como una leyenda del mundo del espectáculo.
Era un genio, y muchos de los que tuvieron la suerte de conocerlo lo calificaban como un tío encantador.
Lo primero era su gente.
Relataban los más cercanos a él que siempre te preguntaba por tu padre, por tus hijos, por tus problemas. Se sabía el nombre de todos y los problemas que podías tener.
Mi homenaje al más grande: don Santiago Bernabéu.
Embrujo blanco.

Por fin, La 11 mil

Doña Cuaresma | 21 de enero de 2018 a las 11:19

Ya era hora. Llevo años clamando en el desierto para que surja un grupo que defienda los valores auténticos de Cádiz. Un grupo de gaditanos que proclame sin rubor que Cádiz es algo más que abrir las fauces en el Concurso del Teatro Falla para decir que somos los mejores.

Ya está aquí. Se llama La 11 Mil y, según leo en el Diario, hizo ayer su presentación oficial. Se trata de un formidable grupo de profesionales gaditanos que quieren mejorar la imagen de nuestra ciudad y que se vea que no somos simplemente unos graciosos, sino gente con talento.

Bien por La 11Mil. De entrada, hacer su presentación mientras se desarrolla el Concurso de agrupaciones es todo un acierto. Mientras en el Falla los comparsistas hacen apología de la piedra cuadrá y el puente canal, La 11 Mil pide trabajo y talento para Cádiz. La única pega es que al lado de tanto talentoso pusieran a Jiménez Barrios y a Antonio Sanz, que llevan viviendo del cuento desde que Paco Alba sacara la primera comparsa.

Dos cositas le pediría esta vieja doña Cuaresma a estos muchachos de La 11 Mil. La primera que tengan en cuenta que Cádiz es una provincia con talento, pero que por el hecho de ser de Cádiz no se tiene más talento que los de Teruel o Cuenca.

Y la segunda. Que aprovechen esos puestos destacados que ocupan en Madrid para pedir a sus empresas trabajo e inversiones para Cádiz. Si no lo logran, La 11 Mil será otra vulgar comparsa llamada a recibir un merecido ‘cajonazo’.

Prohibido el piropo

Doña Cuaresma | 20 de enero de 2018 a las 10:34

Se acabó. Ya se le está quitando la careta al Carnaval comprobando que, detrás de esa máscara de cartón piedra no hay nada bueno.

El Carnaval es como esos políticos que están todo el día con el bien común y la vocación de servicio y luego resulta que lo que quieren es el tres por ciento, colocar al sobrino y llenar el buche. Como ese catalán que pagó la boda de su hija con el tres por ciento y encima le cobró la mitad al consuegro.

El Carnaval es igual. El Kichi abolió a las ninfas, imagino que por ser una institución machista además de que esas chicas vestidas de piconera tan peinadas, maquilladas y depiladas nada tienen que ver con los ideales de los que nos gobiernan, que son más de las que van al mismo peluquero que Puigdemont y que gastan menos que Anna Gabriel en Perfilador labial de Sephora.

Pues ya se ha acabado. Bajo el lema “No seas animal”, la Junta lucha contra la práctica socialmente aceptada que normaliza el papel de las mujeres como objeto sexual. Así, la campaña usa a hombres con el “tipo” de animales. Está el gallito, que lanza piropos de lejos como los comparsistas. O el cerdo, que grita ordinarieces a las mujeres como las chirigotas o cuarteteros bastos. Y el buitre, que siempre está al acecho, como los que se arriman en las bullas debajo de los coros buscando el calor humano de mi vecina puretona, como dicen en las coplas.

Y critica el piropo como arma machista. A ver qué puñetas le canta ahora una comparsa a “mi gaditana”.

Apto o no apto

Doña Cuaresma | 19 de enero de 2018 a las 8:54

Las cosas que pasan en el Carnaval de Cádiz no dejan de sorprenderme, a pesar de los muchos años que llevo en esto. Me acabo de enterar que en la primera fase del Concurso del Falla el Jurado Oficial no tiene que puntuar. Tiene simplemente que dar un apto o no apto a las agrupaciones para que puedan pasar a la siguiente fase.

Me dicen, y he comprobado que es cierto, que el Jurado no quiere utilizar esas expresiones de apto o no apto. Que les parece algo muy duro y que van a utilizar el término clasificado o no clasificado. No quieren, por lo visto, causar algún trauma a los muchachos que reciban un brusco ‘no apto’.

Es el signo de los tiempos. En los colegios ocurre lo mismo; los profesores no quieren traumatizar a nadie y burros redomados pasan sin dificultad los cursos y luego pretenden llegar a la Universidad y ser ingenieros de caminos, canales y puertos. Y todo por no dar un suspenso a tiempo.

Vamos a ver si nos dejamos de pamplinas. Las agrupaciones que pasan por las tablas del Falla no tienen piedad con nadie. Del Papa al Rey de España todos han recibido lo suyo. Este año le ha tocado al Puigdemont y al ojo a la virulé del preso Junqueras.
Aquí se han burlado hasta de los defectos físicos de algunas gaditanas. Así que no creo que tengan derecho a traumatizarse por recibir un simple ‘no apto’.

Y si se traumatizan, no pasa nada. Siempre cabe la solución de mandarlos directamente a…. Valdeajos.

Jurado de concurso

Doña Cuaresma | 18 de enero de 2018 a las 9:02

ESTOY enganchadísima con este concurso y me está sorprendiendo, fíjate que yo no soy mucho de sorprenderme, porque una tiene ya más kilómetros que el Kichi yendo a trabajar en Almería y más alcayatas que los almanaques de Ferreiro, el de la plaza de las Flores.

Bueno, las cosas como son, la última vez que el Kichi fue a Almería se paró a desayunar en Las Cabezas porque se creía que se iba por allí. Voy a decir que tengo más kilómetros recorridos que el autobús del Cádiz.

Volviendo a lo mío, el concurso. Estoy alucinada oyendo como cantan, que barbaridad, qué tonos, qué matices, qué buen gusto, qué brillo en la voz… En suma qué talento.

Lo que es una pena es que tanto talento, tanto esfuerzo y tanto ensayo, trabajo y sacrificio, se vaya a la porra por un jurado que yo no sé de donde lo sacan. Ese es el punto flaco del concurso, el jurado.

¿De dónde los sacan? Es una pena que por un jurado arbitrario y subjetivo se cometan las injusticias que se cometen. El aplausímetro tampoco serviría porque cada actuación es un mundo pero la verdad es que no se me ocurre como arreglar ese tema.

El único jurado que tiene idea y que es objetivo para mi es Mónica Naranjo. Porque del único concurso que estoy hablando y de que se habla en toda España es Operación Triunfo. Del de Carnaval de Cádiz no se hace eco nadie.
Todo el mundo en este país habla de la navarra Amaya de España y nadie de Juan Carlos Aragón ni del Sheriff.

Nuevo lenguaje

Doña Cuaresma | 17 de enero de 2018 a las 8:29

El Carnaval de Cádiz tiene desde hace algunos años un lenguaje que no está al alcance de cualquiera. La llegada de culturetas, especialistas, críticos y comentaristas ha provocado que en Cádiz se hable ahora un lenguaje ininteligible para el resto de los mortales.
Con el fútbol pasó lo mismo que con el Carnaval. Llegaron los culturetas y se empezó a hablar del palo largo y del palo corto. Hoy cualquier entrenador que no ha pasado de cuarta regional habla de duplas y carrileros con una facilidad pasmosa, que deja con la boca abierta a los no iniciados en ese lenguaje.
Volvamos al Carnaval. Escucha usted a un entendido enjuiciar a una comparsa y se queda en el limbo. Te hablan sin rubor de falsetas, de pianos o de octavillas como si estuviéramos en el Albert Hall de Londres escuchando a la orquesta de Von Karajan.
Te dejan frío, cuando te hablan de la cuerda de tenores, de la entrada al trío en los pasodobles, o del tono de los contraaltos. Lo más gracioso de todo es que ni autores ni intérpretes tienen ni idea de lo que están hablando.
Dentro de poco hablaremos del tango vivace ma non troppo, del cuplé risoluto y del pasodoble piangevole. Por cierto, la comparsa de El Puerto es especialista en pasodobles tipo piangevole.
Horteras y catetos están acabando con el Carnaval. Yo lo tengo claro. Cuando me pidan un juicio sobre una agrupación, mi respuesta ya no será: un mojón. Diré en lenguaje cultureta: orribile.