Que los detengan

Doña Cuaresma | 16 de enero de 2018 a las 8:03

EL pasado domingo se consumó otro de los grandes crímenes del Carnaval de Cádiz: la ostionada.
Y lo digo por la masacre de ostiones que se vivió en San Antonio. Un ostión le dicen en Cádiz, pero se llama ostra portuguesa en España y Crassostrea o Gryphaea angulata en los libros.
Se exterminaron 500 kilos de ostiones, o sea un holocausto ostionero. En Suiza se ha prohibido que se metan en agua hirviendo las langostas vivas y en Cádiz, en la plaza de San Antonio, los carnavaleros se comen moluscos vivos y les dan muerte por masticación. Los aficionados al Carnaval comiendo ostiones son como los cocodrilos que salen en la tele después de comer devorando a las pobres cebras y ñús que van al abrevadero.
Y no digamos nada de los ostiones, primero los rajan con un cuchillo mohoso y cuando no los asesinan de un indiscriminado lengüetazo son castrados en vida con una cucharita. Terminan en el cubo de basura sufriendo una muerte lenta.
¿Y los verdes animalistas y ecologistas? ¿Dónde están los verdes? Los únicos verdes que reaccionan son los del honrado instituto, versión Seprona, que protegen nuestras costas del marisqueo ilegal.
Nos libramos de las corridas de toros y vamos por ahí sacando pecho por eso, pero masacramos ostiones y erizos.
¿No tiene nada que decir de esto el Pacma? ¿Por qué no reaccionan Agaden o Juan Clavero? ¿Cuando van a detener a Monforte por apología del ostionicidio?

Carta al alcalde

Doña Cuaresma | 15 de enero de 2018 a las 8:41

Respetado alcalde de Cádiz: soy el encargado del 1,5 % Cultural del Ministerio de Fomento y veo con sorpresa el mosqueo que usted ha cogido con motivo de la denegación de ayuda para el Museo del Carnaval.
Creo sinceramente que usted no tiene razón. Si se fija bien, ese 1,5 se establece para proyectos culturales y no para folklore barato. Así que el asunto está claro.
Sin embargo, leí ayer sus declaraciones en el Diario y vi con asombro que usted asegura que el Carnaval es la mayor seña de identidad popular de Cádiz. Tal rotundidad me hizo recapacitar y pedí a mis colaboradores que me trajeran la grabación de la sesión del Falla de ese mismo día.
Empezó la cosa con un coro malísimo de Sevilla. Siguió con una agrupación que llaman chirigota y que era de Algeciras. El tercer grupo fue una comparsa nada menos que… ¡de Tocina! Tuve que apagar la televisión. ¿Esas son las señas de identidad de Cádiz? ¿De verdad cree que eso es cultura?
Dice usted, querido alcalde, que va a marchar a Madrid para pelear por el Museo del Carnaval. Eso está bien. Que un alcalde pelee por las cosas de su pueblo está muy bien. Pero ya puestos en plan guerrero, mejor sería que peleara por los astilleros, por el muelle, o por cualquier otra cosa productiva.
Hágame caso, alcalde. Busque trabajo para los gaditanos y deje que las cassettes de ‘Las cotorritas de Filipinas’ las venda El Melli.
Por la transcripción.

Dos vidas paralelas

Doña Cuaresma | 14 de enero de 2018 a las 9:12

AQUÍ hay uno que se proclama Chele de Cádiz aunque responde a varios nombres: Oselito en casa, Cari para su novia y ‘¡Picha mía!’ para su Tata. Sus amigos le dicen ‘Cabesa’.
También tiene 26 años Arnau, de Torrellas de Llobregat, que firma las pintadas como El Noi del Barri, le dicen Nen en su casa, la tata le llama Carinyet y la novia le dice Imbécil, porque se han peleado.
Chele salió de niño en la Borriquita con el antifaz recogido en la frente del capirote y Arnau iba en la processió de la Pollinica de San Vincent des Horts de monaguillo. Chele, ya con bigote, se aplastaba la nariz con un varal en una cuadrilla de acólitos y se apuntó a una chirigota infantil.
Arnau de niño fue hasta caganer en un belén viviente y ya púber se metió en los castellers de Les Corts y aprendió la sardana y el contrapás en los campamentos de verano de la Generalitat
Uno muere con el Cádiz y es socio de la peña cadista ‘Amarillo cazón, mira que coló’. Arnau es furibundo del Barça y pertenece a la ‘Penya Blau-grana Madrid Pet de Puta’.
Arnau no sabe quien es Blas Infante ni El Chele un tal Wilfred el Pilós. En Semana Santa Chele carga un paso en Cádiz, es costalero en La Isla y mirón en Sevilla. Arnau sale en la Setmana de Passió tocando La Santa Espina en la cobla del pueblo de su madre.
Chele se parte con lo de los verdugos y Puigdemont en el Falla, pero Arnau se indigna y larga de los vagos de Cádiz que viven a costa del dinero que produce Catalunya.

Viva el Carnaval

Doña Cuaresma | 13 de enero de 2018 a las 9:24

Nunca pude imaginar que algún día iba a encabezar estos artículos con el grito de Viva el Carnaval. Pero es que estos independentistas catalanes, estos muchachos del ‘procés’, son unos fenómenos que van a conseguir que me guste hasta el Carnaval.
Por lo visto, una chirigota de Chiclana se ha pegado un cachondeíto grande a costa de Puigdemont, y el personal independentista está rabioso. Aseguran que la parodia es una prueba evidente del odio que los españoles sentimos por los catalanes.
Tanta ha sido la bronca, tanta la repercusión en los medios, que no he tenido más remedio que ver en youtube el vídeo de la famosa chirigota.
La verdad es que el grupo es malísimo y que no tiene gracia alguna. Pero me encanta que se meta con el Puigdemont. Espero que detrás vengan otras chirigotas con nuevos cachondeos con el personal independentista. El tema es jugoso. La caca en los calzoncillos de los valientes separatistas dan para más de un cuplé.
Habría que recordar a los amigos del ‘Muy Honorable’, que en el Carnaval de Cádiz se han metido con el Papa, con el Rey, con el Emérito y hasta con Echenique. Y si no se han metido todavía con Kichi es porque esperan alguna subvención. Pero todo se andará.
Son unos fenómenos estos independentistas. Han conseguido que las ciudades estén llenas de banderas de España, que nos caigan bien Borrell y Boadella, que las elecciones catalanas las gane una jerezana y que a Doña Cuaresma le guste el Carnaval.

Piezas de museo

Doña Cuaresma | 12 de enero de 2018 a las 8:47

QUERIDOS hermanos en la verdadera fe, gran sensación ha causado este invierno que quien okupa la silla de los Carranza dice que va a hacer un Museo del Carnaval e incluso muestra, orgulloso, el sitio: en las dependencias de la Torre de Tavira.
Enseña el Museo del Carnaval como el mago que enseña el sombrero de copa, vacío, porque el conejo no lo puede sacar de la chistera y enseñar. Y cuando digo enseñar el conejo es el conejo, que ahora es el tiempo del doble sentido.
Porque este alcalde estrena menos que el Cine Brunete y la única obra que va a hacer en su mandato es reformarse el cuarto de baño.
Y el museo hay que llenarlo. ¿De donde sacarán las piezas del museo? No creo que las saquen del fondo del mar como hicieron con las monedas los buzos del Odissey.
Tampoco las va a encontrar excavando como hizo Pelayo Quintero o los ingleses de Tutankhamon.
Y siendo de Cádiz tampoco se va a gastar el dinero como los Thyssen con su museo, porque el Ayuntamiento gasta menos que Ana Camelo en el Domund y en la caja de la Concejalía de Fiestas hay tragedia grande. El Carnaval no da ni un duro. No da ni para pagar la limpieza de las calles y dejarlas como estaban.
Y además las piezas del museo del Carnaval no se subastan en Shotebby’s ni se las disputan los coleccionistas.
Está claro, para encontrar piezas para el Museo del Carnaval de Cádiz lo que hay que hacer es pasarse un domingo por el baratillo de la plaza.

Murillo y Picasso

Doña Cuaresma | 11 de enero de 2018 a las 8:14

Las comparaciones entre ciudades son odiosas. Pero de vez en cuando conviene asomarse a la ventana para ver lo que ocurre en otras poblaciones. Por ello invito a mis paisanos, sobre todo a los fiebres del Carnaval, a que dejen por un rato las tablas del Falla y miren por encima de las Puertas de Tierra. Que vean mas allá de Torregorda y comprueban lo que hacen ciudades hermanas.
En Málaga lo del Museo Picasso es algo extraordinario. La ciudad ha duplicado sus plazas hoteleras, el comercio hace negocios increíbles y hasta se ha creado una industria en torno a Picasso. Y eso que el pintor estuvo menos tiempo en Málaga que Castelar en Cádiz.
En Sevilla han inventado ahora lo del año Murillo. Caravanas de trasatlánticos suben diariamente por el Guadalquivir llevando miles de turistas. Allí saben aprovechar cualquier oportunidad para engrandecer su ciudad y llevar dinerito a los bolsillos de los sevillanos.
¿Y Cádiz? Aquí dejamos pasar el Bicentenario, el Tricentenario, las Grandes Regatas y cualquier acontecimiento que se nos ponga por delante.
Yo invito a Kichi, a Romaní, a Fran González, a Dorado y a Martín Villa a que me respondan a una pequeña pregunta. ¿De verdad creen que un turista de Oslo, de Munich o de Oklahoma va a venir a Cádiz a escuchar la comparsa de Chipiona? ¿ Creen que un milloneti de Boston va a organizar un viaje para ver un cuarteto en la calle Armengual?
Pues eso.

Para echarlos

Doña Cuaresma | 10 de enero de 2018 a las 9:19

HASTA el moño me tienen con el tema de Cataluña y lo peor de todo es que la culpa la tenemos en Cádiz.
Porque allí llevan cientos de años con lo mismo: que los catalanes mueren por una sardana, el Barcelona y ronear de que son los que tiran de España y que sin embargo los demás vivimos a costa de ellos.
Parecen unos comparsistas: siempre con la misma canción de que ellos son un motor de Cádiz y los demás nos enriquecemos con las cintas del Melli que venden.
Pero algo pasó para que estallara el lío y no fue que Artur Mas, con lo de la pela es la pela, le plantara un órdago a Rajoy y convocara el primer referéndum.
Tampoco explotó la bomba independentista con el segundo referéndum de Puigdemont, que parece que lleva una peluca de los Beatles de Cádiz. Ni se formó el lío con la triste y asustada declaración de Independencia.
La verdadera causa del lío tampoco fue el agravio comparativo de que se convencieran de que los andaluces viven a costa de los catalanes cuando se dieron cuenta de que el Kichi tiene en el joyero más pendientes que la Carme Forcadell.
Hubo una verdadera razón que movió a todos para la secesión, a los burgueses de Mas y Puigdemont, a los republicanos de Rufián y a los de esa tal Anna Gabriel con la que hacen prácticas los alumnos del módulo de Peluquería del Instutut del Poble Sec.
La culpa fue de los comparsitas cuando cantaron en el Liceu. Los echaron de España.

¿Cuándo termina?

Doña Cuaresma | 9 de enero de 2018 a las 7:00

Comienza el castigo. Da igual que en el sillón de don Ramón de Carranza tome asiento una perito aparejador portuense que un maestro nacional metido a comparsista. Del castigo de soportar cuarenta días de concurso de agrupaciones en el Teatro Falla no nos libra nadie.

Esto no tiene remedio. Las autoridades están convencidas que el futuro de Cádiz pasa por potenciar el Carnaval, y hasta conspicuos articulistas del Diario claman por la apertura del famoso Museo del Carnaval.

No hay solución. Toca pues mirarse el ombligo desde las tablas del Falla. Es la hora de cantar que los gaditanos somos los mejores y el centro del Universo. Un año más y volveremos a escuchar de nuevo que los ‘miarmas’ son unos siesos y que no todo el mundo puede ser de Cádiz.

Mientras tanto, seguimos sin trabajo y perdiendo población. Los jóvenes gaditanos que marcharon a Castellón, y a los que Kichi iba a traer en un periquete, son ya socios veteranos del Villarreal. Los barcos se hacen en Galicia y los tabacos se elaboran en Logroño. El dique tiene telarañas, y la fábrica de la calle Plocia está dedicada a otros menesteres.

Pero aquí seguimos empeñados en que el Carnaval es una fuente de ingresos para la ciudad y el remedio para todos los males. Mientras creamos que la solución para Cádiz pasa por enseñar las babuchas del Tío de la Tiza y vender las coplas de Raza Mora, esto no tendrá remedio.

¿Cuándo termina esto?

Ya nos vamos

Doña Cuaresma | 5 de marzo de 2017 a las 11:08

Afortunadamente. El Carnaval de este año está a punto de finalizar y es hora de hacer balance, aunque el resultado final está clarísimo: desastre absoluto.
Con Kichi en el sillón de Salvochea, como dicen los de Podemos, o en el sillón de San Juan de Dios, como dicen los del PP, el Carnaval sigue siendo una cagarruta grande.
El esquema no varía. Un Concurso eterno cuya única novedad ha sido que el alcalde Kichi ha nombrado a dedo al presidente del Jurado, el escritor Téllez, sin pasar siquiera por la Fundación del Carnaval. El resultado quedó a la vista de todos: triunfo de los grupos más próximos al alcalde y derrota estrepitosa para los demás. Roma no paga traidores, pero Kichi premia a los sumisos autores.
La gran final del concurso fue la digna culminación a tanto desatino. Doce horas de gritos y cursiladas para que el personal terminara dormido en sus butacas o tumbado en las gradas del Gallinero.
Con Kichi en el Ayuntamiento y con sus asesores traídos desde Madrid y pagados desde Cádiz, lo que los cursis llaman batalla de coplas tampoco funciona. El Carnaval en la calle es un simple y vulgar botellón que deja nuestra ciudad con porquería para varios meses.
La solución es muy sencilla. Basta un poco de imaginación y algo de trabajo. Yo les podría dar en este momento tres o cuatro ideas, pero, la verdad, no me apetece.
Yo estoy ya cogiendo sitio en la puerta de San José para ver la salida de la Borriquita.

El Kichi lo borda

Doña Cuaresma | 4 de marzo de 2017 a las 10:18

ESTO se acaba ¡Cuanta felicidad! Ya es el momento de ir haciendo balance porque este año hemos ganado unas cuantas batallas para eliminar el Carnaval de la faz de la tierra.
La primera batalla ganada ha sido eliminar a las ninfas. A la venta. Además de eliminar a uno de los ingredientes importantes del Carnaval, se ha puesto de manifiesto la fuerte carga machista de las coplas y que la mujer no tiene sitio en la fiesta. Bien Kichi.
Lo segundo el alumbrado. No hace falta. La gente no se ha dado cuenta de que Kichi lo ha eliminado de tramos como Novena y que en las calles hay un arco cada 30 metros. Por ejemplo de San Francisco a Nueva nada más que hay cuatro. Total si en el Carnaval van ciegos, para que quieren iluminación. Bien Kichi bien.
Lo de mandar a las comparsas al Paseo Marítimo genial. Y dejarlas sin micro, mejor todavía. Para lo que hay que oír. Menos falsetes y pianos y se os oiría. Mira como a un orfeón donostiarra no le hace falta megafonía. Bien Kichi, bien.
Genial también alargar el concurso del Falla para que no lo aguante nadie y que entre gente que no tiene ni idea en la final. La imagen del gallinero con la gente durmiendo ha dado la vuelta a España. Desprestigio. Bien, Kichi bien.
La elección del pregonero, puntera. Uno que no conoce nadie. No ha salido el pregón ni en las televisiones locales.
Y lo mejor, que ganen el concurso los amiguetes. Como en la época de las Fiestas Típicas. Kichi, lo estás bordando. En dos años te cargas el Carnaval.