Ninfas y faunos

Doña Cuaresma | 22 de enero de 2017 a las 9:29

Permitan que no les salude previamente, pero mis primeras palabras en este Carnaval deben ser para condenar la eliminación de las ninfas. ¡No hay derecho!
Es una pena que este Ayuntamiento suprima la presencia de ese grupo de guapas gaditanas en el palco del Falla. Con esta eliminación nuestros sensibles poetas perderán su fuente de inspiración. Los puntas de las comparsas, tipo Kichi, ya no tendrán a quien mirar mientras hacen requiebros en la escena y desgranan sus inspirados piropos.
A mí me gustaban las ninfas. Su selección previa era todo un modelo de pulcritud y objetividad. Tenían, las pobres, que demostrar saberes enciclopédicos, como conocer dónde había nacido Paco Alba, y hasta saber cantar los duros antiguos.
Estos muchachos y muchachas de Podemos cambian de criterio con gran facilidad. Lo que el año pasado estaba bien, ahora es un claro ejemplo de machismo.
Una pena, ya les digo. Pero si las ninfas era un asunto machista podían haber llegado a una solución paritaria, como dicen ahora los cursis. Seis guapas ninfas y seis maromos vestidos de piconeros con sus buenos pelos en el pecho.
Pero puestos a ser renovadores los responsables del asunto podían haber buscado una idea original y acorde con la fiesta gaditana. Una solución revolucionaria, muy de los tiempos que vivimos.
En vez de ninfas, lo mejor hubiera sido colocar en el palco del Falla a doce moñas.
Hubiera sido lo suyo.

Hasta luego

Doña Cuaresma | 14 de febrero de 2016 a las 12:04

No quiero despedirme este año sin dar unos pequeños consejos a los señores González, Kichi para los amigos, y Martínez de Pinillos, Adri para el mundo podemita. El Carnaval es un modelo fracasado y hay que buscar una solución.

Lo mejor, creo yo, será copiar. Es lo que hicieron mis queridos capillitas con la Semana Santa. Aquí teníamos unas procesiones cutres, con horquillazos. Sin embargo, mis capillitas del alma visitaron Sevilla y hoy tenemos paladar, cofrades con corbata de amplio bucle y hasta tres tipos de incienso.

Para nuestras fiestas hay que copiar y poner casetas para los partidos políticos. Este año nos hubiéramos divertido de lo lindo.
La de Podemos, con la foto de Maduro en el centro, estaría a rebosar de autores carnavalescos haciendo la pelota al Kichi.

La caseta del PSOE la pondríamos al lado de la de Podemos, para que Fran González pueda mandarles continuamente bandejas de jamón y botellas de vino de parte de Pedro Sánchez.

La caseta de Ciudadanos estaría vacía. Sus socios estarán en las otras casetas buscando un pacto y un buen carguito.

La caseta del PP estaría chungaleta, como la cara de Rajoy. Ni Antonio Sanz hubiera aparecido. Pepe Blas, Bruno y cuatro viejas esperando a Teófila.

¿Qué donde estaría yo? A mí qué me cuenta. Yo estoy ya en la puerta del Carmen esperando la Borriquita.

Y lo que nos queda

Doña Cuaresma | 14 de febrero de 2016 a las 12:02

Vamos a ir bajando la baraja, recogiendo las sillas y haciendo caja que esto se termina. Es hora de hacer balance para comprobar que el Carnaval 16 ha sido más bien las Fallas, con tanto petardo.

El concurso es el primer masclet. No ha ganado ninguna agrupación: los divos retornados tampoco han pasado a la historia. Ha ganado uno que no ha abierto la boca ni ha tenido que cantar, un tal Juan, que por lo visto estuvo colocado con Mari Carmen y sus muñecos.

La carpa esuna ruidosa molestia. El espacio tablao entre carpas era como el entierro de un asustaviejas: nadie. Los vecinos del muelle están encantados y no veas lo que larga la alemana de la calle San Francisco, que duerme en Canalejas.

El pregón de Carbonell, otro petardo. A nadie le ha gustado Jack el orinador del Agüita Amarilla. El pregón del Téllez mejor. Nos confirmó que sabe escribir muy bien pero que leer es muy difícil. A los dos les salvaron los sospechosos habituales que arropan a todo pregonero viviente en el Carnaval. El mismo famoseo que se cuela en la final.

La cabalgata como siempre: del pueblo. Pero de pueblo, pueblo. O sea pueblerina. Con boina. Solo van a verla los rústicos que viene en los autobuses de la carretera industrial.

Pero queda lo peor de todo, sigue la mascarada: el lunes seguimos teniendo de alcalde al punta de una comparsa.

Un gran héroe

Doña Cuaresma | 12 de febrero de 2016 a las 9:24

E n Cádiz hay un héroe suelto. Me enteré el otro día muy temprano, cuando salía a misa de ocho y vi a los periodistas y los cámaras de Equipo de Investigación, el programa de La Sexta.

Las últimas semanas he buscado la noticia en las páginas de este periódico pero no he visto nada. Lógico, porque está toda la redacción o en el foso del Falla o hartándose de tartas de El Faro por la cara. Pero sí, hay un tipo en Cádiz, chirigotero para más señas, que protagonizó una hazaña hace 20 años y La Sexta quiere hacerle un homenaje. Incluso han hablado ya con Kichi I el Breve, que sorprendentemente aceptó hacer declaraciones a La Sexta.

El alcalde dijo desconocer la heroicidad de aquel chirigotero pero adelantó que, pese a ello, y sin comentarlo previamente ni con el resto de los concejales del pleno, ni con sus compañeros de gobierno, él ya ha aprobado unilateralmente darle un homenaje. Le va a dar su nombre a un callejón de La Viña y va a poner una placa junto al ficus del Mora. Y es que entiende, no sin razón, que la hazaña mítica de aquel carnavalero le hizo un gran favor al casco antiguo y al arbolado de esta ciudad.

¿Qué hizo aquel chirigotero hace ahora 20 años?, se preguntarán ustedes. Pues algo insólito. Cuentan que ese hombre entró un día de aquel Carnaval de 1996 a hacer sus necesidades ¡¡en un urinario público!! Seré tonta, pero a mí estas cosas me emocionan mucho…

Copas y coplas

Doña Cuaresma | 11 de febrero de 2016 a las 8:41

NO tenemos remedio. En Cádiz se pasa de la noche al día en un segundo, sin transición alguna. Pasamos de querer batir el récord Guinnes con las barbacoas del Carranza, a no dejar un trozo de playa para un pinchito moruno. De estar orgullosos de que miles de andaluces vinieran al sábado de Carnaval, botellita de moscatel en ristre, a querer que esto se convierta en un selecto auditorio de melodías carnavalescas.

Tranquilos que Kichi y los simpáticos concejales de Podemos ya han encontrado la solución: ¡Un anuncio! Se trata de la misma solución que los coletas boys aplican a los desahucios, al paro o a cualquier problema que tenga la ciudad: anuncios y más anuncios.

Las emisoras reclaman que a Cádiz hay que venir a escuchar las coplas y no a un botellón. Kichi y su asesor madrileño se han debido creer que el público carnavalesco es el mismo que acude a las conferencias del Ateneo; que se traga impasible un discurso y luego le pide permiso a Ignacio Moreno para echar una meadita.

El Carnaval de Cádiz no tiene remedio. Lo mataron el día que los cuatro fenómenos que todos conocemos decidieron que se trataba de una fiesta callejera, sin casetas, sin bailes y sin fiestas particulares.

Batalla de coplas, dicen los cursis. Las coplas se marchan a Utrera, previo pago de su importe, y aquí se queda una carpa con música moderna y el botellón.

Faltan 40 días

Doña Cuaresma | 10 de febrero de 2016 a las 10:00

M E habéis querido echar a perder el Miércoles de Ceniza, no os lo perdono, porque hoy empieza la Cuaresma y, un año más, vais a perder la oportunidad de redimir vuestros pecados dejando pasar estos cuarenta días en blanco.

Si veis a alguno tiznado por la calle, ese no es de los míos, ese es un carnavalero carapintá. Los cristianos viejos llevamos hoy el sagrado signo de la ceniza.

Me ha estropeado el día Fernando Santiago. Como tiene tanto tiempo libre, se le ha ocurrido y pide que haya un Don Carnal en Diario de Cádiz para hacer escarnio de la Semana Santa y sus devotos. Cómo se ve que no lo tiene que escribir él. Adiós Mariano de Cavia. Ya sabes mi respuesta:Fernando, no te vayas al Washington Post.

Otro que tal insulta, el Momo Téllez. Y mira que me caía bien porque es como el Pemán del régimen, pero autonómico. Me condena a la pena de hoguera, dice que hay que quemar a Doña Cuaresma. Se tendría que disfrazar del inquisidor Torquemada. ¿Quemarme a mí, que ya estoy más quemada que una letra metiéndose con el Papa?

En fin, molestas minucias. Lo importante es que empieza la cuaresma y la cuenta atrás para que la Borriquita despeje a coces a tanto salvaje carnavalero.

Y verán ustedes como el Domingo de Resurrección por la noche no hay 140 toneladas de basura tiradas por las calles de Cádiz.

Un Falla en Sevilla

Doña Cuaresma | 9 de febrero de 2016 a las 9:26

Me había prometido a mí misma no hablar en estos pequeños artículos de Sevilla o Jerez. Bastante sufrimos los gaditanos decentes y de orden con el Carnaval para tener, encima, que soportar que nos hablen de ciudades libres de la fiebre carnavalesca.
Pero no tengo más remedio. Lo de Sevilla -bonito nombre de ciudad por cierto- es inenarrable. Es una alegría pasear por esas calles tan limpias y poder hablar con sus gentes, que no tienen ni idea de lo que es una comparsa o una chirigota. He vuelto de allí y nadie ha oído hablar de Bienvenido, Canijo o Martínez Ares.

Yo creo que los gaditanos debemos exportar el Carnaval. Lo digo en serio. En Sevilla deberían levantar un teatro al estilo del Falla, con sus palcos, sus butaquitas y su gallinero.

Y que allí canten a sus barrios, al Tardón, a las Tres Mil Viviendas o al embrujo del barrio de Santa Cruz.
Que canten a la Giralda, a la Torre del Oro, a la belleza del Guadalquivir y al azahar del paseo de las Palmeras.
Les podemos mandar a Vicente Sánchez, ahora que está en el paro político, a diez o doce autores de los que ya no se comen una rosca en Cádiz y a un batallón de antifaces de oro.

Un Teatro Falla y un Carnaval para Sevilla.

Y así los gaditanos podríamos dejar de mirarnos el ombligo y pensar de una vez en recuperar la Zona Franca, el muelle, la pesca y los astilleros.

¿Son ateos?

Doña Cuaresma | 8 de febrero de 2016 a las 8:17

La incoherencia de los carnavaleros está fuera de toda duda, y hay miles de ejemplos de ello: se han pasado veinte años rajando de Teófila Martínez y después iban todos en masa a votarla; piden respeto para ‘su’ fiesta y después o se apuñalan entre ellos o no aguantan la más mínima crítica; se mofan de Jerez con total crueldad y después se pasan todo el año en la Feria del Caballo, o en el circuito de velocidad, o en el Zoológico, o en el Primark; dicen que son muy cadistas pero la mayoría de ellos no van al Carranza desde hace dos o tres décadas; y todos los que cantan a favor de Palestina no sabrían situar ese país en un mapamundi. Ignorantes.

La última moda es ahora la de ir de ateos por la vida. Insisten en que Dios no existe, que su dios es su conciencia y que está en su familia, en su bar, en su local de ensayo o en la orilla de La Caleta. (????)

Allá cada uno, que yo ya soy muy mayor para ir dando lecciones de moral a nadie. Pero, por favor, a ver si por una vez demuestran un mínimo de coherencia. Porque ¿qué hace un ateo carnavalero con una imagen del Nazareno tatuada en su pecho? ¿Y qué hace apuntando en el calendario de su cocina la fecha para recoger la túnica del Caído? Y, sobre todo, ¿qué hacen esos ateos de pacotilla santiguándose antes, durante y después de sus actuaciones en el Falla? ¿Ahí sí necesitan mediación divina? Un poco de seriedad, hijitos míos.

San Nicanor

Doña Cuaresma | 7 de febrero de 2016 a las 10:36

Casualidades de la vida. Comienza el concurso de agrupaciones precisamente el día que la Iglesia Católica recuerda a San Nicanor, diácono y mártir. A los más jóvenes ese nombre no les dirá nada, pero los mayores recordarán que Nicanor era la marca de un famoso Valdepeñas que se vendía en las bodegas de la calle Rosario. “No por mucho madrugar, despachan Nicanor más temprano”, decían los mollatosos.

Ni la Caleta, ni la Viña, ni el Mentidero. El tinto Nicanor ha sido la verdadera fuente de inspiración de los poetas carnavalescos. Era algo peleón, es cierto, pero cuatro o cinco campanazos hacían que las rimas surgieran veloces y que la música tuviera ‘pellizco’.

Me atrevo a decir que desde que el Nicanor cerró sus puertas, el Carnaval alegre y divertido desapareció de nuestras calles. Ya no hay buenas chirigotas, que murieron en beneficio de comparsas tristes y cursilonas.

Con las voces ocurre lo mismo. Desde que no hay Nicanor se canta distinto. Ya no se oyen esas voces valdepeñeras e inimitables, tan típicas de nuestra ciudad. Hoy predominan las voces aflautadas y las insoportables falsetas.

No me gusta dar consejos y menos a la gente carnavalera. Pero si alguien quiere recuperar el Carnaval de Cádiz, que ponga el siguiente cartel en la Asociación de Autores:

“Menos Johnny Walker y más Valdepeñas”.

Toca salir a escape

Doña Cuaresma | 6 de febrero de 2016 a las 12:12

Me ha dado mucha alegría ver a Teófila en el palco del Falla, que estaba más perdida que el Kichi en el triduo de la Borriquita. La más zaherida del Carnaval en los últimos años se habrá desengañado ya de lo que es Cádiz al ver que al alcalde de ahora le adulan los comparsistas que da asco. Que alguno tiene hasta durezas en la lengua de tanto lametazo. Para que me entienda el lector comparsista: sebauras en la bífida.

Teo sirvió de escarnio, befa y mofa Carnaval tras Carnaval. Pero al Kichi, como es uno de ellos, que con la pinta que tiene parece -ojo, digo parece- que le han cortado el agua, lo van a matar a piropos. Eso sí, estos mismos falsos, terminarán largando del alcalde, porque esto no es como empieza, sino como acaba. Y la verdad es que los comparsistas no saben qué escribir si no se meten con un alcalde o con la Iglesia.

Pero bueno, por suerte lo del Carnaval de las coplas se acabó, el que quiera oír desde hoy alguna agrupación de Cádiz va a tener que pagar o irse a Puente Genil o a Coripe. Lo que pasa es que ahora empieza el peor Carnaval, el de las hordas que vienen haciéndoselo encima desde más allá de El Cuervo, Olvera y La Línea, y que tienen que evacuar aguas aquí; y también el Carnaval de los que se hacen el gracioso sin gracia: el de las ilegales.

Ahora es cuando Cádiz está de verdad en emergencia social Kichi mío.

¡Sálvese quien pueda!