El tramo de Irlanda

El Fiscal | 14 de enero de 2018 a las 5:00

EL TRAMO DE IRLANDA1

HACE tiempo que las túnicas dejaron de ser sacadas fuera de calendario con la exclusividad de servir de mortajas. Hoy se bajan de los altillos en enero, con la bandeja de polvorones de limón aún presente, para sacarles el dobladillo de forma prematura a esos niños que se vuelven a seguir estudiando en Irlanda en cuanto acaba la Navidad. Es uno de los efectos de la apuesta por el bilingüismo, que nuestros niños se van todo el curso y sólo se pueden aprovechar los días de las pascuas para efectuar las mediciones y los ajustes. Antaño se bajaba una túnica y un antifaz un día de Navidad y era la Canina la que estaba esperando en la puerta. Era la cofradía apócrifa del Cristo de las Mieles la que recibía a un nuevo integrante. Se oía una voz gélida de camposanto: “Bienvenido hermano, hace un poco de frío, pero enseguida le enciendo el cirio. Se me coloca usted de primera pareja, que para eso acaba de llegar. No se preocupe que en breve va a coger antigüedad”. Hay quien dice que en ese cortejo se ven todas las túnicas, todas, y un sinfín de diputados de tramo. Hoy se saca la túnica un día de pascuas, de turrón y zambomba, y el que espera es el avión para llevarse a su hijo a Dublín, de donde no volverá hasta el Viernes de Dolores, cuando la cola para los arreglos en Alcaicería, Matahacas o el Altozano es la de cualquier parada de Tussam del Duque en hora punta. No hay nadie como un cofrade a la hora de la anticipación, siempre pensando en la cuaresma en cuanto Lipasam limpia el último caramelo, siempre tratando de recordar en enero dónde dejo las hebillas que cortó alegremente de los mocasines negros, maldiciendo la hora en la que tiró el capirote de rejilla al contenedor, o pensando si finalmente recogió la túnica del despacho del amigo donde se vistió de nazareno. Las cofradías de hoy tienen el tramo de Irlanda, el tramo de los Erasmus, como en tiempos las había que tenían el tramo de los agnósticos. Nuevos tiempos, nuevas realidades, nuevos hábitos.

Nada de la sociedad actual es ajeno a las cofradías. Y las cofradías no son nunca ajenas a la sociedad de hoy. De Irlanda nos vienen los nazarenos más jóvenes, como del Perú nos venía aquel inolvidable nazareno de la Amargura que no faltaba a su cita en San Juan de la Palma por mucho que todos los partes auguraran lluvias desde varios días antes. El Viernes de Dolores aterriza un avión en San Pablo con jóvenes a los que espera una túnica de capa con el dobladillo más corto, una de cola con un nuevo cinturón de esparto, un capirote de rejilla más liviano; unas sandalias relucientes… Cuando vean una túnica salir del altillo fuera de calendario, no crean que es porque están colocando nuevos cardos en el monte de la Canina, nuestra querida y nunca bien ponderada Canina, sino porque tal vez alguien se ha preocupado de que su hijo, o su hija, se vaya con los deberes hechos. Lo primero es cumplir con la hermandad. Y después con los idiomas. Y desmontadme el árbol y no dejadme los polvorones de limón tanto tiempo fuera de la caja, que conozco uno que se quitó la túnica una Madrugada y se puso a trabajar la despensa… de Palacio. Los polvorones de limón y coco, siempre injustamente orillados, hay que tenerlos bien tapaditos, que luego llega Semana Santa y huelen más rancios que esta página. ¿O no? A Irlanda volando y la túnica ajustando. Que venga cualquier progre hispalense y mejore la combinación: nazarenas bilingüistas. Para que luego digan que en Sevilla no casan bien la tradición y la modernidad. Aquí cabe todo, cabemos todos. Hasta tenemos integrada a la Canina, a la que nunca hay que sacarle el dobladillo. Nunca. No molesta, no se queja y siempre está dispuesta a su paseíto del sábado…

El tramo de Irlanda (II)

 

 

Los detalles de Baltasar

medalla
Rafael González Serna se vistió de rey mago de forma muy original. Los colores oscuros escogidos combinaban llamativamente con el blanco. Había más detalles en el traje, de los que difícilmente son apreciables por el gran público, pues estaban colocados con suma discreción: una medalla de la Virgen del Rocío al cuello (que aparece en la imagen), el escudo de Santa Cruz en la espalda y hasta la pluma de un armao de la Macarena. Este tipo de detalles ocultos son muy habituales, por ejemplo, en el atril de pregonero de la Semana Santa. Debajo de ese atril hay estampas de todo tipo, desde una de Juan Pablo II hasta las más variadas devociones de los que han ido anunciado la llegada de la fiesta más hermosa de la ciudad. Por cierto, el elegante Gran Visir, el abogado soleano Fernando Rodríguez Galisteo, llevaba en el interior del turbante una estampa de la Virgen de la Soledad. Estos detalles son muy del gusto del Ateneo, que insiste siempre en el carácter religioso de la cabalgata. Como dice su director, Manuel Sainz: “No es un carnaval”.

Los primeros anuncios
Este mes hay igualás de costaleros ya convocadas en varias hermandades. Yhan llegado los primeros anuarios, boletines y hojas informativas. Se pueden leer ya esos títulos del gozo:“Normas para la estación de penitencia 2018”. Y, por encima de todo, siempre llama la atención la doble página que la Amargura dedica a los nuevos hermanos y a los hermanos fallecidos. Por fortuna, los primeros cuadruplican a los segundos. Esa doble página es la vida de la hermandad contada a través de sus apellidos. Sin duda, lo mejor de la publicación.

Boletines en caída
La Redención ya se ha abonado a las nuevas tecnologías para informar a sus hermanos al instante. Adiós al papel. Recuerden que otras hermandades ya eligieron la solución del anuario: uno al año y punto. Se ahorran gastos. Los boletines están como los cobradores: en vías de extinción.

El lagarto de la Catedral

“Mi querido y siempre inquieto Fiscal, somos muchos los que nos preguntamos cuándo veremos a don Juan José por las redes sociales, con un perfil propio, al igual que otros prelados españoles e incluso varios cardenales. ¿Te suena que esté barajando la posibilidad?”

Una Semana Santa fatigada

El Fiscal | 31 de diciembre de 2017 a las 5:00

19-4-2003 JOSE LUIS MONTERO MACARENA

EL nazareno de negro se aleja veloz como corresponde a su condición. Todos los nazarenos de ruan caminan con rapidez, como si llegaran tarde a su destino, sobre todo cuando retornan a casa. Y se abren paso con un gesto leve con la mano para molestar lo mínimo. Se marcha el año con las prisas de un nazareno descalzo de capirote alto, que se desliza por la calle con la ligereza divina del que camina sobre la mar. Fugaz a pesar del cansancio, esbelta su figura pese a la fatiga que se le supone, todavía hierático por efecto del cinturón de esparto. Así es la Semana Santa. La queremos por hermosa pese a lo afeada que está, le exigimos como al hijo que bien se le quiere, la criticamos por el dolor que produce contemplar a un ser querido maltratado. El año se nos va dejándonos una Semana Santa fatigada, víctima de la crisis del concepto de autoridad y de unas nuevas generaciones a las que tal vez no se ha enseñado a querer la fiesta más hermosa de la ciudad. Prefieren consumir Semana Santa antes que vivirla, ser aficionados más que devotos. Y quizás no sean culpables, sino víctimas que ni siquiera son conscientes de que hay una Semana Santa interior, imposible de captar con un teléfono inteligente, que no viene en las guías de papel ni es hallada por los buscadores de google. Una Semana Santa auténtica que se esconde en la mirada de un nazareno, o en la cara de asombro del niño que descubre la Madrugada, que no tiene que ver con avalanchas, cambios de capataces, elecciones reñidas o polémicas de baja estofa por modificaciones de itinerarios.

Todo por hacer
Hace ocho meses que acabó la Semana Santa, la quinta desde 2000 con sucesos muy desagradables en la Madrugada, y en la que, además, se pudo apreciar una decadencia notable en otras jornadas, caso del Domingo de Ramos. Ocho meses en los que el Ayuntamiento (quién lo diría)ha mantenido una actitud mucho más proactiva que las cofradías a la hora de emprender reformas y exigir cambios que salvaguarden la fiesta más hermosa de la ciudad, cambios que permitan, al menos, que los niños de hoy puedan disfrutar mañana de una Semana Santa en la que la única amenaza sea la lluvia.

Martes santo
La gran reforma de la Semana Santa de 2018 será… el Martes Santo. Las cofradías de esta jornada comenzarán la carrera oficial por la Catedral y la terminarán en la Campana. Cuando menos es extraño. El gran cambio de la Madrugada, que hubiera consistido en apostar por su comienzo dos o tres horas más tarde que hasta ahora, no será posible pese a que el Ayuntamiento y el Arzobispado veían con buenos ojos la medida. El comienzo de la Madrugada se seguirá solapando con el final del Jueves y las seis cofradías se seguirán concentrado en el centro en la franja horaria de máximo riesgo. Así lo han querido las cofradías al margen del Ayuntamiento, la Junta y la Subdelegación del Gobierno.

Cambios mínimos

El inmovilismo de la clase dirigente cofradiera sigue lastrando cualquier reforma. La Madrugada ha acordado algunos cambios en los recorridos ya conocidos. Son pocos y no ofrecen blindaje alguno. Más bien crean nuevas situaciones de riesgo. Mientras las cofradías han provocado polémicas hasta para aprobar esos mínimos cambios (recuérdese la protesta pública del hermano mayor del Calvario), el Ayuntamiento prepara un fuerte dispositivo avanzado por este periódico a base de cámaras de alta definición, dispositivo de luces anti-pánico, vallas de material liviano, etcétera. Se ha probado ya en grandes concentraciones y en la salida extraordinaria de San Gonzalo. Se trata de medidas de vigilancia muy similares a las que se utilizan en los sanfermines. Poco más por parte de las cofradías, salvo la reducción de 227 sillas de Sierpes que anuncia el Consejo para dejar expeditas determinadas vías de evacuación como Santa María de Gracia, Rivero o Rioja. Hará falta quitar más sillas del gran avispero de la carrera oficial aun cuando la de 2018 sea una Semana Santa tranquila como todos deseamos. Si algo enseñan los últimos veinte años es que los tumultos se producen sin continuidad: 2000, 2005, 2009, 2015 y 2017.

Sin margen

Acaba 2018 y estamos peor que en los años anteriores en los que hubo incidentes. Cinco Madrugadas con tumultos no han sido suficientes para que las cofradías tomen conciencia de que hace falta una barrera horaria que separe el Jueves Santo de la Madrugada para que se despeje el centro de público, de tiempo a limpiar las calles y a cerrar los bares que incumplan los horarios, se disperse hacia otras zonas el público al que no interesa nada las cofradías y, sobre todo, se reste horario nocturno a una jornada que necesita más luz y menos gamberro, más educación y menos bochincheros, más sensación de seguridad y menos de pánico.

Hartazgo

El público más cofradiero prefiere no salir en la Madrugada, vivirla desde casa, sin riesgos, delante del televisor. Los bares son cada vez más propensos al cierre. Esta Madrugada ha terminado por fatigar la Semana Santa. Y la Semana Santa estirada todo el año ha provocado un hartazgo general, una muerte por éxito. Es lo que tiene el exceso de consumo. Para salir corriendo. O veloces, como un elegante nazareno de ruan.

Burgos desde la bulla

El Fiscal | 24 de diciembre de 2017 a las 5:00

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Esa vara fina de madera, tan austera y pobre  en la que usted se fijó cuando la de San Antonio Abad pasaba por Francos. Ese tío desaliñado que empuja el carro. Ese fiscal de cruz que le hizo la reverencia a aquel señor que estaba en la bulla, con ojos escrutadores y barba. Esas niñas de ojos azules que revolotean en el palco del Aero cuando pasa la Quinta Angustia (“La Quinta” para los de toda la vida) porque reconocen entre los nazarenos a sus padres y tíos. Esos contrastes de la Madrugada, el color de la palma del Giraldillo donde siempre brilla el sol del Domingo de Ramos, esa cofradía de nazarenos muertos con túnicas ala de mosca, esos costaleros descritos como si estuviéramos viendo las fotos de Martín Cartaya, ese mundo perdido de capataces y hombres del muelle ajados, fatigados, rotos de llevar cada día una cofradía, con el costal bien puesto y sin los postureos de hoy. Ese mundo auténtico por vivido, no por haberlo robado al oído ajeno. Ese interior de capilla sin cofradía, la expresión de un enorme vacío desgarrador, esa concepción de la Semana Santa como una metáfora de la vida. Esos personajes irrepetibles, agraciados por la inmortalidad de un Recuadro. La ceniza, el padre del nazareno, el Silencio, la Macarena, las familias de siempre, el Arenal, la luz, el tiempo, la fuerza simbólica de una papeleta de sitio, Antoñito Procesiones, retazos de lujo del Pregón (¡qué pedazo de Pregón!), la figura del cobrador, la vigilia perdida que se anunciaba en los carteles de los bares y de las casas de hermandad, las meditaciones ante una vieja foto del Gran Poder, el discurso del Jarrillo de Lata… Mil detalles, cientos de recuerdos, la Semana Santa pura y dura, la de verdad, la que tiene a Dios y la ciudad presentes, están en el libro que ha editado Almuzara y que lleva por título La Semana Santa de Antonio Burgos. Que al igual que a la cabalgata no le hace falta la coletilla “del Ateneo”, este libro se podría titular La Semana Santa a secas. Y punto. Todo está en ese libro. Todo. Burgos, al fin, es el creador de un modelo de Semana Santa vivido, llevado desde la bulla al artículo en prensa, fundamentalmente en las páginas de ABC. Es el creador de un lenguaje, de un diccionario, de una jerga. La Semana Santa de los últimos 50 años no se entiende sin su aportación. Sólo los cicateros y envidiosos pueden  negarlo. Ha pagado caro el precio de su libertad en muchas ocasiones. Ha sufrido, seguro, porque el periodismo da jabón en la vida como los grandes pasos los dan en los cuellos de los costaleros. Pero al final sólo sobreviven los auténticos. Y la autenticidad de la Semana Santa se asienta en la infancia, en el sentimiento y en la memoria, envuelto todo por el celofán de la fe. Burgos escribe de la Semana Santa que usted ve en la bulla, la misma. Yen este libro recopila las partituras más bellas, hondas y románticas de su repertorio. No busquen polémicas en estas páginas. Sólo belleza. La obra de un creador de escuela que Rosa García Perea nos regala en un solo libro. Todo en un libro.

El recorte es de 227
La próxima Semana Santa habrá menos asientos en Sierpes, el avispero de la carrera oficial, la gran ratonera. No serán 600 sillas menos, como se dijo, sino 227. El recorte se aplica en las parcelas que no son exactamente de Sierpes, sino de la calles perpendiculares, como Santa María de Gracia, Rivero o Pedro Caravaca. El objetivo (razonable)es dejar limpias las vías de evacuación. Sierpes tiene unas 4.400 sillas. La reducción no es importante por la cantidad, sino por la ubicación estratégica de unas parcelas en caso de incidentes. Se trata de unos cien abonados afectados que serán incluidos en una base de datos para previsibles reubicaciones en otros puntos de la carrera oficial. No hay nada garantizado, pero el Consejo anuncia su buena voluntad al respecto. ¿Por qué dijo el Consejo en su día que la reducción era de 600? Porque se refería al público en general:los que están sentados más los que pululan por este tramo de la carrera oficial haciendo uso de cualquier modalidad de pase de favor. En los pases habrá restricciones. En 2018 serán nominativos. Se trata de que el titular, de alguna forma, sea responsable del uso que se haga de ellos. Se vigilará el número de pases que se entrega tanto por vivienda como por establecimiento. Ha habido casos de entidades que han pedido hasta 500 pases. Eso se termina, anuncian en San Gregorio. El Consejo tiene estudiado que hay una población itinerante en la carrera oficial que tiene el efecto del colesterol en la sangre. Hay que erradicar esa masa de personas, además de quitar sillas. Con los menores de edad también se preparan medidas con el tacto debido. Todos conocemos los casos de abonados con dos sillas y varios niños sueltos toda la tarde. O los de residentes que se bajan a usar las sillas que siempre suele haber vacías. Por eso el presidente habló de 600 personas menos. ¡Pero no eran sillas, sino personas! Sillas, repetimos, sólo se suprimirán 227.

La hora de las reformas
Lo escribimos el pasado Domingo de Resurrección. Es el momento idóneo para efectuar todos los cambios que necesita esta Semana Santa herida, con exceso de grasa y que va a morir de éxito. Contra la mala educación que degrada la convivencia urbana se puede hacer poco a corto plazo, pero contra el avispero de Sierpes, los horarios intempestivos a los que se recogen las cofradías, el inmovilismo de cierta clase dirigente y otros males, se puede y se debe hacer algo. Ahora o nunca. A Sierpes le sobran todavía más sillas. Yel Consejo lo sabe. Hasta ahora ha jugado a favor de la causa la cultura de la incomodidad que tienen aprendida los abonados de esta calle, una cultura que parece que se transmite de generación en generación. La gente quiere la silla a toda costa, aunque sea para estar horas y horas hacinados. ¡Increíble!

Vigilancia
Los pases no sólo serán nominativos. Tendrán también colores para que sólo se puedan usar (esta vez de verdad) en el tramo correspondiente. Si usted tiene un pase para el tramo de la Papelería Ferrer, por ejemplo, no podrá meterse por Cerrajería e ir recorriendo la calle mientras molesta a los nazarenos y al público de la primera fila. Esto sólo se consigue con una plantilla de vigilantes, prevista en el presupuesto.

El pertiguero
Primer golpe. ¿Qué pujante parroquia ha encargado una escultura en piedra de San Juan Pablo II a un prestigioso profesor universitario? El Papa polaco aparece rezando ante el Sagrario. Dicen que quedará preciosa. Segundo golpe. Andrés Martín contará cosas muy interesantes en el Pregón Íntimo, porque curriculum y vivencias cofradieras tiene para dar varios pregones. El encanto de un pregón está muchas veces en que no lo pronuncie un experto orador, sino alguien que se conoce el paño desde niño. Al tiempo. Autenticidad se llama. Tercer golpe. Oído en Las Lapas:“Sí, tienes razón. El año que viene habrá que quitar filas enteras de Sierpes. Todo menos un cambio de itinerario de la carrera oficial. ¡Eso, ni mijita! Este Consejo ni quiere saber de eso ni esta para eso”. Y ciriales arriba. “Fiscal, ¿no vas a decir nada de lo de los capataces de la Macarena?”.

Los nuevos riesgos (y II)

El Fiscal | 18 de diciembre de 2017 a las 20:17

fiscal17

LOS informes oficiosos de los expertos en seguridad y que, además, tienen competencias en la Madrugada, dibujan un panorama de los últimos diez años que demostraría que ningún equipo del Consejo de Cofradías se ha “remangado” a la hora de afrontar la sanación de la jornada más herida de la Semana Santa. Desde el conocido coloquialmente como Plan Nieto, por el entonces secretario del Consejo de Hermandades, hasta el fragilísimo pacto para 2018, se aprecia que no hay intención alguna de apostar por una reforma a fondo. Hay si acaso buena voluntad, pero poco más. Se suceden debates, parcheos, análisis, opiniones de barra, polémicas y demoras, sobre todo muchas demoras. Nadie quiere modificar nada en la Madrugada por parte de las cofradías más allá de leves retoques que se ventean como grandes sacrificios.

También está claro en los infornmes consultados que resulta fundamental el cumplimiento estricto de los horarios. Suele ocurrir que la noche acontece como una seda cuando hay un empeño personal en cuidar los tiempos. En definitiva, todo va mucho mejor si las cofradías no se fastidian unas a otras. Así ocurrió en 2016, en la primera Semana Santa del actual gobierno, la que pasará a la historia por la instalación de las vallas. En 2017 quedó demostrado que la Madrugada sigue cogida con hilos. Lleva así desde 2000. Cualquier imprevisto desestabiliza la noche. ¿La razón? Su vulnerabilidad. ¿Dónde radica esa debilidad? En que no ha evolucionado en un siglo desde el punto de vista de la organización, según quienes ven la Semana Santa como meros observadores desde la posición de especialistas en seguridad y logística. La Madrugada carece de eso que hoy se llama concepto de ciudad. Los hermanos mayores se organizan, debaten y deciden al margen de la ciudad. Dan por hecho en demasiadas ocasiones que la ciudad se tiene que adaptar a cuantos ellos deciden a puerta cerrada. Y ocurre que los hermanos mayores pasan, los cargos generales del Consejo de Cofradías pasan, los alcaldes pasan, los concejales pasan… Pero la Semana Santa se queda, pasa de generación a generación y, esta vez, vamos a dejarle a las generaciones posteriores una Semana Santa peor que la que recibismos, con una Madrugada de cochambre. Ypara esta última aseveración no hay que ser un experto en seguridad ni tener acceso a ningún informe oficioso.

Las grandes reformas
A la vista del pacto para 2018, el de la debilidad, cabe pensar que la Madrugada ha tocado fondo. Nadie tiene la ambición de afrontar reformas estructurales. ¿En qué consistirían, según los especialistas en la materia, los mismos que vienen siguiendo los sucesos que ponen en jaque la Madrugada desde hace 17 años? Falta consenso en los recorridos. Es el particular tormento de todos los años. Urge tener claro que los itinerarios no se pueden alargar. En la situación actual no se puede apostar por el sitio recóndito, la calle estrecha, el rincón que hace 30, 40 o 50 años era de suma belleza, pero que hoy es una ratonera.
Hay que buscar soluciones globales y lógicas, salir de planteamientos inmovilistas, lo que supone tener claro que hay que dejar de lado, por ejemplo, los criterios de antigüedad. Sí, a algunos puede parecer revolucionario, pero nadie debe olvidar las cinco Madrugadas de pánico que se han vivido. Los recorridos deben gozar de un “colchón de tiempo” que permita su alargamiento o reducción, según se desarrolle la jornada, una especie de margen de seguridad que no casa con planteamientos rígidos. Los recorridos deben ser “lógicos” y no “tradicionales”, lo cual choca frontalmente con los planteamientos inmovilistas propios de la Clase dirigente cofradiera. El orden del día asumido desde hace años y la antigüedad general no deberían ser los únicos criterios a tener en cuenta para la organización de la jornada. Se precisa un criterio de ciudad que debería ser defendido por el Consejo de Cofradías, según entienden los especialistas. Es la institución cofradiera la que tiene la interlocución con el Ayuntamiento, la Junta y la Delegación del Gobierno. Los informes oficiosos ponen un ejemplo muy concreto:¿no se podría alterar el orden para conseguir la alternancia en la salida de la Catedral, de tal manera que una cofradía salga hacia la izquierda y la siguiente hacia la derecha? El objetivo sería “no estrangular determinadas vías de evacuación” y aliviar calles muy concretas en horas difíciles. ¿Tan difícil sería que todos pusieran encima de la mesa el interés general? La pregunta tiene una fácil respuesta.

Cambian los equipos de gobierno en las diferentes instancias, pero todo sigue igual. Más allá del vallado de la Avenida a principios de los años 90, la fundación del Cecop en 2001, la informatización y la planimetría de la carrera oficial, y el aforamiento de calles muy concretas en los últimos años, no ha habido ninguna gran reforma que sirva para blindar la Madrugada. ¿Por qué?Probablemente porque los intereses particulares son los que mantienen vigentes unas estructuras arcaicas y poco prácticas.

Los nazarenos
Los mismos especialistas destacan que se debe plantear sin rubor alguno el debate del número de nazarenos. Aseguran con seriedad que las cifras actuales y en las condiciones de estos años son “inasumibles”, como también ocurre, por cierto, con el modelo de la carrera oficial. Sería necesario que las hermandades presentaran un proyecto viable para reordenar sus cortejos. Justo estos días ha salido a la luz pública una propuesta que conecta con el análisis de los expertos: la idea del abogado Moeckel de exigir tres años de hermano para poder hacer la estación de penitencia. Es un criterio, una idea, una forma de generar un debate que apunta directamente a esa necesidad de poner un tope, un límite. Yen este caso, en general, los especialistas dan una fecha: cinco años. Todas las cofradías deberían tener regulados sus cortejos en cinco años, de tal manera que pudieran cumplir el objetivo mediante fases. Y a lo largo de esos cinco años de deben ir aplicando todas las medidas de seguridad que ya han sido adelantadas por este periódico.

La carrera oficial
El actual modelo de carrera oficial no se sostiene. No es seguro, sobre todo en tramos como Sierpes. Todo el mundo lo sabe y todo el mundo hace la vista gorda. En las Madrugadas de pánico se ha comprobado que el hacinamiento de los abonados multiplica los efectos perniciosos. La carrera oficial no sólo no puede ser ampliada, sino que su aforo debe ser reducido. El actual modelo resulta “imposible” para cualquier planteamiento moderno y funcional de seguridad. Aquí también se echa en falta una visión de ciudad. Lo peor de 2017 ha sido, según los expertos, que se ha demostrado que el efecto multiplicador se desata a la mínima causa en esa franja horaria en la que todas las hermandades “se tocan”. El llamado efecto dominó –que otros preferimos vincular directamente a la vulnerabilidad de la Madrugada- mantiene una noche en jaque desde 2000. El pánico, la sensación de miedo y las carreras se extienden de una hermandad a otra a velocidad de vértigo. Hay quienes prefieren pensar que todo obedece a una trama organizada. Salvo en 2000, en las siguientes Madrugadas marcadas por los tumultos ha quedado claro que no hay ningún plan de ataque contra la Semana Santa. Por eso es muy importante dejar un margen de seguridad entre cada una de las hermandades para paliar cualquier incidente.

Por ejemplo, la avalancha en el Postigo de 2017 no solo contagió al Gran Poder en Arfe, sino a la fila de nazarenos en ambos sentidos “a la velocidad de la luz”. La propia cofradía y el propio público de la zona tuvieron el efecto de correa transmisora que contagió a la Macarena con rapidez y que alcanzó al palio del Silencio en la Plaza del Salvador y se extendió por Cuna.

Los expertos consideran que habría que buscar fórmulas para que los inicios y finales de los cortejos no estuvieran “tocándose” en los espacios, momentos y franjas horarias entendidas como críticas. Otra de las medidas para paliar este fenómeno es seguir apostando por los aforamientos. Se considera que las medidas tomadas hasta ahora han dado buenos resultados, pese a alguna críticas en Santa Ángela de la Cruz al paso de la Amargura, o la excesiva distancia que se aplicó en 2016 en Villegas.
También habría que crear “zonas seguras” con la complicidad de las hermandad y el CECOP. Si se tienen tasadas todas las zonas donde se han registrado incidentes, es ahí donde hay que reforzar la seguridad en la organización.

Se contemplan otras medidas claves para la seguridad: la iluminación (la oscuridad no puede generar “nidos” de conflicto), las cámaras de grabación y su efecto disuasorio, la comunicación (las hermandades tendrían que disponer de un sistema de comunicación directo con las autoridades para recibir indicaciones), la retirada del máximo mobiliario urbano en los puntos sensibles (hay que huir de los elementos metálicos que provocan ruido), la megafonía asociada a los puntos de grabación para dar información eficaz al ciudadano en momento de crisis, la reducción de pases en la carrera oficial para un público que termina por colapsar los pasillos. Pero, sobre todo, la reforma principal sería la de los horarios, donde se aprecia el inmovilismo más preocupante en las hermandades. Habría que retrasar en bloque las horas de salida. Este cambio restaría horas de noche y generaría más seguridad. Este desplazamiento horario haría que las cofradías accedieran a las zonas “críticas” en horas próximas a la amanecida. No podemos obviar que los últimos incidentes han estado marcados por el consumo de alcohol uno de los desencadenantes más importantes. La luz que ya hay a las seis de la madrugada nada tiene que ver con la oscuridad total de las tres o las cuatro de la Madrugada. Cuanto más tarde se salga, más establecimientos nocturnos han cerrado, los servicios municipales han podido intervenir más (limpiezas e inspecciones) y, por lo tanto, las calles están más dignas para el paso de una cofradía.

Los nuevos riesgos de la Madrugada (I)

El Fiscal | 10 de diciembre de 2017 a las 5:00

madrugada

NI un solo papel del acuerdo de la Madrugada ha llegado aún a los despachos oficiales, a los responsables de los cuerpos de seguridad, ni a quienes tienen las competencias sanitarias o de consumo. Nada. Pareciera que las hermandades tienen cogida a la Madrugada como su particular rehén. ¿Una especie de secuestro? ¿Perder tiempo para que las autoridades no puedan dar nones con la cuaresma encima? Mejor no pensarlo. Decíamos ayer (al estilo de Fray Luis de León, que no dio precisamente el pregón de Semana Santa) que el Ayuntamiento no ha dicho nada del pacto de la Madrugada y lo ha dicho todo al mismo tiempo. Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía, tampoco ha dicho nada. Listo él. Sobre todo cuando el ministro del Interior, señor Zoido, se precipitó a dar la enhorabuena a los hermanos mayores por el acuerdo y prestar toda su colaboración. ¡Que tino el del ministro cuando a las cuarenta y ocho horas se armó el taco con la carta protesta del Calvario!

Un primer avance
Todos callados en los despachos –decíamos– pero todos al mismo tiempo analizando los riesgos de un acuerdo frágil, sin vocación de permanencia. Yahí está el primer riesgo que ya anunciamos en esta página:la falta de fe en el acuerdo de la mayoría de los que lo habían firmado. Pero avancemos sin prisas, sin avalanchas. Los expertos en seguridad han analizado el acuerdo y, en líneas generales, se obtienen varias conclusiones a tener muy en cuenta. Nunca se olvide que no se trata sólo de establecer itinerarios más seguros, sino de analizar cómo se moverá el público en función de esos recorridos, en qué horarios y en qué condiciones puede hacerlo, pues no es lo mismo el perfil del público del Miércoles Santo a las siete de la tarde que el de la Madrugada a las cinco y media de la noche.

El cambio de la Macarena, que regresará por la Cuesta del Rosario y la Alfalfa, es interesante y supone una mejora respecto al pasado. Esta novedad se interpreta como un ejemplo de decisión personal que hasta hace poco se veía como imposible. Con este cambio se evita la calle Cuna y el sector de Orfila y Martín Villa y, por lo tanto, se obvia el conflicto de paso con los Gitanos. Ya no habría tapón. Incluso se deja pasar más rápido a los Gitanos y se evita la aglomeración del Salvador y Cuna.

No obstante, aparece un riesgo nuevo en la Alfalfa en dirección hacia San Pedro, donde el público que ha visto pasar a los Gitanos querrá ir a buscar la Macarena. Estará por ver cómo evoluciona ese público en la zona de Sales y Ferré, un sector de riesgo que ya tuvo que evitar la Candelaria en su momento. No obstante, lo más importante para las autoridades es la buena disposición de la Macarena a asumir un cambio, pues se apunta al inmovilismo como uno de los males que lastran cualquier solución eficaz pata esta jornada.

Problemas
El pacto de la Madrugada presenta riesgos generalizados. Se aprecian demasiados casos en los que no se afronta la necesidad de que los cortejos no se toquen. No se guardan suficientes tiempos de respeto (márgenes de seguridad) entre cabezas y colas de comitivas. Se descarta, por supuesto, que sea conveniente poner los nazarenos de a tres en calles estrechas. El mejor ejemplo al respecto es el del Silencio por Cuna, donde gracias a la grabación del senador Toni Martín se vio cómo reacciona una hermandad que forma sus tramos por parejas: con mucha más soltura y espacio. Los expertos inciden en que la tendencia debe ser la de acortar los recorridos, nunca la de su ampliación, y la búsqueda de la línea recta, jamás el recoveco. Yestas dos últimas recomendaciones no se siguen en el frágil acuerdo para 2018. Sin duda alguna, se recomienda poner coto al crecimiento en las nóminas de nazarenos.

Un cruce sin solución
En el primer análisis de las autoridades se deja bien claro que la propuesta no soluciona el punto de intersección entre la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Hasta ahora se ha paliado con un dispositivo especial del Cuerpo Nacional de Policía. Si ese dispositivo no se puede repetir o aumentar, el recorrido presentaría riesgos de seguridad y de organización más que importantes. Se insta a estudiar cómo se comprime la Esperanza Triana de forma digna y con decoro para ceder el paso al Gran Poder, todo lo cual dentro de unos márgenes de seguridad adecuados y sin olvidar nunca el punto crítico que de por sí supone el entorno de la Magdalena y la calle Reyes Católicos. Los expertos siguen apreciando que el retorno del Gran Poder es una de las asignaturas pendientes de la Madrugada: a la injusticia histórica se suma que cuanto más tiempo está una cofradía en la calle, más riesgo asume. Mucho más si la cofradía tiene un cortejo tan extenso y con una enorme capacidad de atracción de público en torno al Señor.

Otra asignatura pendiente sigue siendo la llegada de la Esperanza de Triana a la Campana. Sí se ve positivo que la salida del Calvario se realice sin la presión de la Esperanza de Triana, aunque sí del público que convoca la cofradía del arrabal, que no suele ser del perfil que concita la del Calvario. El público trianero sí empezaría a ubicarse por el entorno de la Magdalena a la espera del cortejo de Triana y eso podría influir en el orden, sigilo y silencio que demanda la hermandad de la Magdalena. Aparecerían también unos puntos nuevos a evaluar en el cruce con el Silencio en vías estrechas y que se tendrían que evaluar para ser aforados adecuadamente. La necesidad de aforar espacios seguiría siendo una constante. El nuevo recorrido del Silencio, que alarga aún más su retorno, genera para los expertos situaciones inéditas para esta cofradía, que podría “tocarse” con hermandades del entorno sin que se pudiera garantizar la seguridad en caso de crisis. Se trata, según los expertos, de un panorama nuevo de calles estrechas que necesitarían de un análisis bastante más profundo.

Nuevas colisiones
En este entorno se pueden producir colisiones entre movimientos de personas en lugares hasta ahora inéditos en la Madrugada. Y lo que es peor, según los expertos, en calles estrechas sin posibilidad de maniobra para garantizar una mayor seguridad. Cuando el Silencio se dirija por laGavidia hacia Alfonso XII colisionaría con el público del Calvario de la Plaza del Museo, así como habría un potencial lugar de aglomeraciones en las inmediaciones de la iglesia San Vicente. Del mismo modo, cuando la Esperanza de Triana entre en San Pablo, el público irá desde San Eloy y sus alrededores a la búsqueda de Alfonso XII con unos flujos que se ven complicados, donde el público de el Calvario topará con el del Silencio, todo eso contando con un cumplimiento de los horarios. En este caso habría que evitar siempre las calles estrechas, desaconsejables en materia de seguridad. Por ejemplo, cuando el Calvario plantea ir por Gravina, Museo y Monsalves, la seguridad sería mayor si lo hiciera por Alfonso XII. Monsalves es una ratonera, salvo que se afore (lo que implica un mayor dispositivo policial). Alfonso XII es una calle más segura y con más vías de evacuación.

El nuevo planteamiento, en líneas generales, conlleva que hay hermandades que tienen que hacer más recorrido, por lo que el dispositivo tiene que aumentar (Policía, tráfico, sanitarios, escoltas, Lipasam…). Algunas hermandades están más tiempo en la calle, lo que contradice las recomendaciones de seguridad. Es más, determinadas hermandades están más tiempo en espacios considerados críticos. Por ejemplo, el Duque, lo que conviene valorar cuando los recursos de la Policía Nacional son escasos.

La propuesta, lejos de suponer el blindaje de la Madrugada, presenta nuevos riesgos. El pacto de la Madrugada no afronta el verdadero reto: retrasar las salidas entre una y dos horas, según los casos, para evitar la concentración de las seis hermandades en la franja horaria más crítica. El pacto es frágil e insuficiente.

Madrugada, la hora de intervenir

El Fiscal | 3 de diciembre de 2017 a las 5:00

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera.

EL silencio municipal sobre el frágil pacto de las hermandades de la Madrugada extiende un manto de sospechas sobre las garantías y la validez del acuerdo. Hay veces que las cofradías parecen vivir en los años ochenta, como si todavía imperaran el Plan Trabajadera y la teoría sobre lo bien que nos portamos los sevillanos en la calle (tururú). El Ayuntamiento no ha dicho esta boca es mía en el diseño de la Madrugada de 2018 que han confeccionado los hermanos mayores a puerta cerrada. Lo que interesa a todos ha sido ventilado por unos pocos en una casa de hermandad, sin luz ni taquígrafos, sin presencia de las administraciones competentes, sin informes previos sobre la idoneidad de los cambios, sin que los mandos policiales hayan dicho ni pío sobre si las reformas planteadas aumentan verdaderamente la seguridad. Los familiares del paciente (una Madrugada en la UCI) han decidido el tratamiento sin convocar a los médicos (el Ayuntamiento, la Junta, la Delegación del Gobierno). Los hermanos mayores y la cúpula del Consejo han podido tener buena voluntad, incluso haber puesto el corazón para tratar de ayudar en la resolución de un problema grave, pero han sido transparentes como niños al dejar ver la debilidad del acuerdo desde el primer momento. Lo avisamos en esta página el domingo pasado: qué poquito nos gustó la reiteración de que el acuerdo era válido sólo por un año. En cuarenta y ocho horas, el hermano mayor del Calvario arremetía contra el pacto que él mismo había firmado en su propia casa de hermandad. Nadie entiende nada. O se entiende todo.

La Madrugada que ha llegado a nuestros días, por desgracia, no se puede dejar en manos de las cofradías. Este lagarto no entiende de Ciencia Natural. La Madrugada está desbordada. Necesita una suerte de cortafuegos que impidan las temidas correas de transmisión de las posibles carreras y, al parecer, los expertos en seguridad ya intuyen que con el modelo planteado por las seis cofradías no se consiguen las prevenciones deseadas. El otro día, alguien reputado en la Administración municipal exclamó: “Tal como están las cosas, lo mejor que puede ocurrir es que haya una ola de frío esa noche”. El problema de la Madrugada no lo arreglan las cofradías por su cuenta encerrados en una especie de cónclave hasta altas horas de la noche. Repetimos: por desgracia no lo pueden arreglar. Han de ir de la mano de las Administraciones. Todos juntos. Ha habido ya demasiadas sorpresas desagradables, nadie puede garantizar que la lacra se extienda a otras jornadas de riesgo, caso del Domingo de Ramos, por lo que es la hora de que la autoridad competente intervenga. Aceptar que las cofradías marquen los tiempos en un asunto de ciudad es asumir demasiados riesgos. Que la Madrugada se convierta en un asunto donde los hermanos mayores quieran ganar su batallita particular para quedar bien ante sus cabildos es no tener altura de miras, rebajar un asunto muy delicado al nivel de rifirrafes de una comunidad de vecinos y terminar de liquidar el hermoso legado de la otrora noche más hermosa del año.

Hay tiempo todavía de hacer las cosas bien, de emprender reformas con profundidad, de establecer garantías. Jugárnosla al frío resultaría penoso. No son tiempos para versos. El Plan Trabajadera se acabó. Como Ecovol. Como el cine Fantasio. Estamos en otra Sevilla, que pasa del extremo de correr con pánico a sentarse en una silla de chino. No hay término medio.

JUNTA ORDINARIA DE ACCIONISTAS DEL BETIS

La presidenta cuida su cofradía

Susana Díaz ejerce de trianera como Arenas de macareno. A la presidenta le encanta acudir a su hermandad, presidida por un catedrático que ya impartía clases de Derecho Natural cuando ella era alumna en las caracolas de la facultad en la Sevilla de la pos-Expo. Ay, aquellos tiempos de don José Luis Murga, don Antonio Gordillo Cañas, Mikunda, Polaino, el gran Martín Serrano y algún otro aficionado a los cargos que aspira a rector y que se puede comer una… rueda de calentitos. Triana une hoy de nuevo a la presidenta y al profesor con motivo de la inauguración del nuevo tesoro de la cofradía. Al fondo, la preciosa Esperanza que estos días luce el manto y la saya del taller de Brenes, donde se inspiraron en las caídas del palio y en  el popular manto de los dragones, y el original fajín comprado por unos hermanos en un anticuario. ¡Cómo luce la Esperanza con Javier Hernández! Hay que preguntarle: ¿Qué vas a dejar para el día 18, pedazo de vestidor?

Morante da ejemplo de compromiso en el Baratillo

Moeckel sigue recogiendo apoyos a su plan de exigir tres años de pertenencia a una hermandad antes de salir de nazareno, lo que supone ponerle trabas a los capiroteros noveleros, o a los capiroteros profesionales, como usted prefiera llamarlos. José Antonio Morante, Morante de la Puebla, ha acudido al besamanos de María Santísima de la Caridad en su Soledad. Se acabó eso de acudir sólo el Miércoles Santo a vestirse de nazareno y agarrar la vara. Hay que dar ejemplo y asistir a los cultos. ¿O no? No está mal que las cofradías, con cierto criterio siempre marcado por la mesura, difundan en sus redes sociales ejemplos de participación de personajes conocidos en la vida cotidiana de la cofradía. Puede servir de testimonio útil. Hay que implicarse antes de hacer algo tan serio (y sufrido) como salir de nazareno.

 

Una generosidad insuficiente

El Fiscal | 26 de noviembre de 2017 a las 5:00

Madrugada El Silencio

POR un año. Todos se afanan en repetir que el acuerdo es por una sola Semana Santa. ¿Acaso las seis hermandades de la Madrugada no están convencidas del pacto al que han llegado esta semana? Ustedes ya lo conocen sobradamente: el Calvario por Alfonso XII, la Macarena por la Alfalfa, el Silencio por la Gavidia… Todo adobado con el enésimo compromiso de cumplir los horarios y con la manida petición de una mayor presencia policial. Las hermandades, sobre todo el Silencio, demuestran una generosidad poco apreciable en años anteriores. Parecen haber salido de posiciones cicateras que han resultado poco edificantes en tiempos no tan lejanos. Pero cuesta creer que alargando los recorridos, ¡precisamente eso!, se pueda sacar de la UCI esta Madrugada en coma que nos tocado sufrir. Más tiempo en la calle es más riesgo, más exposición a las amenazas de una noche encanallada. Las cofradías han cedido más que otros años, pero mucho nos tememos que no hayan cedido lo suficiente. Es cierto que las hermandades tienen su ámbito de decisión muy limitado. Pero esta Madrugada necesitaba más, al menos para generar esa certidumbre que permita echarse a la calle sin temor a salir corriendo. Esta Madrugada, lamentablemente, exige cirugía y no unos cambios de recorrido que pueden resultar hasta entrañables. Esta Madrugada demanda reducir horas a la noche mientras se comprueba que las autoridades civiles son capaces de poner el centro en orden una vez que ha concluido el Jueves Santo. Sólo entonces parecerán adecuados todos los cambios de recorrido que se quieran. Si el final del Jueves Santo sigue confundiéndose con el comienzo de la Madrugada, el efecto de sesión continua seguirá siendo letal. El público de Nochevieja que amenaza la convivencia urbana (degradada de por sí) seguirá empalmando la tarde con la noche bajo los efectos de los destilados.

Quizás la generosidad haya llegado tarde. Todo lo ocurrido de 2000 a 2017 nos demuestra que no es la hora de analgésicos. Ni de medidas por un año, un plazo de vigencia que revela la escasa fe de los promotores en sus medidas.

¿Y qué dicen las autoridades?

Las cofradías han ido por su cuenta. Es la opinión que se tiene en varios despachos oficiales. Las seis hermandades de la Madrugada no le han dado cuota de participación a las administraciones en sus reuniones para solucionar la jornada. Se ha tomado un acuerdo (unilateral) de reestructuración de horarios e itinerarios sin pedir la opinión previa de quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad. ¿Qué opina la Delegación de Seguridad del Ayuntamiento? ¿Y el director del 061? ¿Y la Junta de Andalucía, que también tiene competencias directas en la Semana Santa? Se quejan de que nadie les ha notificado el acuerdo alcanzado en la noche del viernes. El ministro de Interior, por cierto, estuvo ayer oportunista al difundir un teletipo para anunciar más presencia policial en la Madrugada. ¡A buenas horas! No le oímos decir ni pío el año pasado, pese a todo lo que ocurrió, pese a la descarada falta de agentes y pese a que él mismo estaba en Sevilla y fue testigo de los sucesos. ¿Qué hará ahora el Ayuntamiento? ¿Se tragará el sapo o dará su verdadera opinión? La Madrugada no se puede dejar en manos de seis cofradías. Es una cuestión mucho más profunda. El propio arzobispo lo ha dicho alto y claro: una noche aciaga más y se acabó para siempre.

El incienso del Valle
Lo disfrutamos el domingo pasado en la Anunciación con ocasión del besapies al Cristo de la Coronación. ¡Cómo huele el incienso que usa el Valle! No, esta vez no lo elabora Manuel Palomino. Lo traen de Dubai. Dicen que incienso puro al cien por cien “Huele a templo viejo”, dicen.

San Clemente
La habitualmente preciosa procesión de la Espada por las últimas naves de la Catedral resultó algo apagada en comparación con años anteriores. Quizás el órgano pudiera haber ayudado a solemnizar la procesión. Se quedó mudo. Tal vez algo más de luz hubiera contribuido a alcanzar el realce de otras ocasiones. En contraposición a ese ambiente algo degradado, la cara del teniente Cabrera portando la Lobera de San Fernando quedará para la posteridad. Estaba entre orgulloso y apurado por la responsabilidad. Cumplió el juramento y devolvió la espada sin ninguna incidencia.

Oído
“¿Recuerdas que el Miércoles Santo te dije que veía muy verde al subdelegado del Gobierno de cara a la Madrugada? Pues ya lo ves… Ytuvimos tres ministros en Sevilla bien pertrechados de escoltas mientras el Gran Poder iba solo sin acompañamiento policial”.

fiscal26

Un cabildo en la Casa de Pilatos

La junta de gobierno de la Corona se ha reunido en cabildo de oficiales en la Casa de Pilatos, bajo la presidencia de Ignacio Medina Fernández de Córdoba, duque de Segorbe. La corporación quiere así recuperar la estrecha vinculación que la antigua hermandad tenía con la nobleza sevillana. La Fundación Casa Ducal de Medinaceli ostenta el título de hermano honorífico perpetuo de la hermandad. A Segorbe, que también es hermano del Silencio, le encantan las potencias del Señor rematadas con la flor de Lys. Cuentan que tras el cabildo hubo bandejas de jamón de alta calidad.

La versión morada de Gran Hermano

El Fiscal | 20 de noviembre de 2017 a las 5:00

INDICACION DE ZONA VIGILADA POR CAMARAS DE TV FOTO RUESGA BONO

Vamos hacia una nueva Semana Santa, estamos forjando la Semana Santa que legaremos a las siguientes generaciones. Una Semana Santa más sofisticada, videovigilida, más fría para ser más segura, menos espontánea por ser más planificada. Y probablemente una Semana Santa peor de la que recibimos de nuestros padres y abuelos: cosificada, amenazada, con una Madrugada en jaque perenne y con las hermandades reacias a cualquier reforma por no elevar la vista más allá de las tablillas de horarios e itinerarios. El gran ojo nos vigilará, una suerte de Gran Hermano en versión morada. La alta definición revelará hasta si se le afloja el nudo de la corbata al señor de la primera fila, quién aprovecha la bulla para qué cosas entre la cuarta y la quinta, y a qué hora se plantó la primera sillita plegable junto al Postigo. El pueblo quiere saber, tiene derecho a un gobierno que le diga la verdad, que diría Rubalcaba. Salvo en el año 2000, siempre hemos tenido la convicción de que el gobierno dijo la verdad, que no había pasado nada, que no hubo organización ni planes premeditados. Bueno, también es verdad que en 2015 el gobierno local intentó directa y puerilmente que no se supiera nada, rebajar los hechos al calificativo de anécdota y caer en el más espantoso ridículo, pero eso es otra historia.

El gobierno sabrá todos nuestros movimientos, quién da la primera zancadilla en Arfe, quién se estrena en el vociferío tronante en ese callejón que desemboca en Cuna, quién provoca la revuelta junto a las murallas del Alcázar. Sabrá cuántos somos, a qué dirección nos encaminamos y cuál es nuestra actitud. Que a la Semana Santa le apliquen, con razón, las mismas cámaras que se usan en los Samfermines, da idea de hasta qué punto la degradación de la vida urbana marca la fiesta religiosa que ha llegado a nuestros días. Una fiesta espectacularizada donde muchos sevillanos no se reconocen, donde moverse, callejear, perderse por los rincones y buscar los atajos se ha convertido en misión imposible, no ya por las vallas, sino por la afición a las sillitas plegables que cultiva el público estático y roedor de pipas. La Liga introducirá la próxima temporada el VAR, el videoarbitraje que permitirá resolver qué jugador merece ser sancionado, si el balón ha entrado o no en la portería, o si ha habido o no penalti. La Semana Santa incorporará la alta definición, la grabación día y noche, los medidores de público, la megafonía… Y tendremos que exclamar: “¡Vivan la cadenas!” Porque esta Semana Santa enferma es como el hijo imposible que se enviaba al internado de Umbrete. Haga usted lo que pueda con él, señor profesor. La Semana Santa monitorizada, la Semana Santa en la UVI.

La aportación macarena

El Fiscal | 19 de noviembre de 2017 a las 5:00

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LAS barbaridades que hemos vivido en las elecciones con pluralidad de candidaturas tanto en el Consejo como en las hermandades en los últimos años han sido de tal calibre que ha supuesto todo un rayo de esperanza –nunca mejor dicho– la fotografía captada el domingo pasado en una taberna próxima a la Macarena. El hermano mayor, Manuel García, se llevó a tomar el aperitivo a los dos candidatos. Y lo hizo en horario de máxima afluencia de votantes. Tinto, cerveza y piscolabis. Por fin se distinguió entre la hermandad y la empresa, por fin se ofreció una imagen de fraternidad entre dos candidatos, por fin se dejaron atrás los posibles recelos y, al menos, se generó una imagen de concordia. En las elecciones cofradieras a veces nos ocurre como al niño del anuncio de los donuts, que se nos olvida que no son los comicios generales, autonómicos o municipales, ni tampoco las elecciones a representantes del comité de empresa: “¡Ahí va, que era una hermandad!”. En los últimos años, decíamos, hemos sido testigos de ataques soterrados de una candidatura contra otra: que si Fulano no va a misa, que si Mengano fue suspendido en un curso de formación y aquí tienes los papeles que lo demuestran, que si Zutano es empresario y tiene deudas publicadas en boletines oficiales, que si la guerra de los censos, y, por supuesto, las acusaciones de cintura para abajo de todos los órdenes, ¡no faltaba más! Tanto han mimetizado las cofradías a la política que han conseguido sacar sobresaliente cum laude en el empeño: campañas, lemas, logos, actos en lugares ajenos a la hermandad, reuniones por colectivos específicos (costaleros, músicos, diputados), páginas web, cuentas en redes sociales, etcétera. Y las consecuencias en muchos casos han sido las previsibles: enfrentamientos que alcanzan lo personal, exilios al denominado Estoril cofradiero, represalias con los derrotados que son despojados de los sitios preferentes de la cofradía y, al fin, alejamiento absoluto de la vida cotidiana de hermandad de los que pierden o, aún peor, la formación de una oposición que utiliza los cabildos generales para poner en jaque una y otra vez a la junta de gobierno. Por eso la fotografía del pasado domingo es tan importante, porque estaba el saliente y los dos posibles entrantes, porque los tres quisieron dejar ese testimonio a los más de 14.000 hermanos de la cofradía, a esa inmensa mayoría que ni sale de nazareno ni acude a la hermandad, pero que sabe de ella por los medios de comunicación o por el brillante Anuario. A ellos, precisamente a ellos, les debían los tres esa fotografía que es todo un símbolo. Es necesario que cunda el ejemplo, que se instale como propio ese protocolo que obliga a los candidatos a comparecer juntos como ejemplo de unidad por encima de la rivalidad en las urnas. Se lo deben a las cofradías, a la gente buena que hay en ellas, a quienes no conocen ni a Santiago Álvarez ni a José Antonio Fernández Cabrero, a los que tan sólo se apuntaron un día por amor a unas imágenes que, al mirarlas en una estampa en el coche o en casa, les ayuda a sobrellevar su existencia. Ellos se merecen esa instantánea de respeto. Llamémosla así. Es un buen inicio de nueva etapa promovido por quien deja el cargo, lo cual concede un gran valor añadido.

Generando debate
Es el poder que tienen algunas personas:la capacidad de exponer temas que generan debate, la de plantear reformas para solucionar problemas de hoy, la de intuir por dónde pueden ir los caminos del futuro. Ha ocurrido con la idea de Moeckel de pedir tres años de antigüedad a los que pretendan salir de nazarenos. El presidente del Consejo también ha visto con buenos ojos una propuesta que ya dijimos que gustaba al subdelegado del Gobierno y al teniente de alcalde delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores. A Moeckel le ocurre como al cardenal, que en su día confesó cuando le preguntaron por la polémicas que podían generar sus declaraciones: “Lo peor sería que lo que dijera el arzobispo importara un comino”. Por lo que se ve, a todos les ha importado bastante la propuesta. Ymayoritariamente ven bien que se apliquen criterios que evite a los noveleros y otras especies. Por alguna vía habrá que pegar el corte. Es cuestión de criterio, como siempre.

Madrugada 2018
Las hermandades no quieren retrasar su salida. Se niegan al retranqueo horario de la jornada. En general, las cofradías nunca quieren cambios, salvo los que se restringen a sus cuitas de minutos y calles. Estaba claro desde el principio que si se optaba por comenzar la noche más tarde, se trataría de una decisión impuesta desde las alturas. Las autoridades civiles tampoco van a presionar mucho, prefieren explorar otras vías con el único objetivo de que el mínimo escándalo no desencadene el pánico. Lo que debe quedar claro esta vez es que el Cabildo Catedral no ha puesto ninguna pega a que hagan uso del templo hasta bien entrada la mañana del Viernes Santo.

Oído en la Costanilla
“En apenas cuatro meses han fallecido tres hermanos mayores de San Isidoro. Miguel Ángel Arcenegui, Pepe Salas y, recientemente, Pedro Peinado. Tres hermanos antiguos y buenas personas. Desaparece una generación sin, por el momento, una continuidad que pueda estar a la altura. ¡Qué sensación de pérdida!”.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en la Plaza Nueva. “El que más colabora de los seis en las negociaciones es el del Gran Poder, te lo aseguro”. Segundo golpe. Oído en la Plaza de la Virgen de los Reyes. “A principios de mes hubo una reunión del ecónomo con casi cincuenta directores espirituales para tratar el tema de las aportaciones económicas al fondo común diocesano. Presidió Asenjo, que intervino al inicio unos cinco minutos. Después, el ecónomo, don Alberto, dio una charla sobre la necesidad de que apretemos a las hermandades para que efectúen aportaciones y para que se den de alta como asociaciones religiosas. Yo no vi mal los planteamientos, pero algunos compañeros salieron viéndose como recaudadores de impuestos”. Tercer golpe. La labor templada del arzobispo en las elecciones de la Macarena ha sido fundamental para que todo haya discurrido con una paz ejemplar. Y ciriales arriba. “¿Quién dices que está animado a colaborar con Torreblanca de cara al vía crucis general? Ya lo hizo con el romano en su día. ¿No te acuerdas?”

Más de la Macarena
Dicen que José Antonio Fernández Cabrero está muy bien asesorado en asuntos de prensa. Yque el nuevo hermano mayor anda replicando a cada felicitación y enhorabuena que de nada valdrán si no cumple lo prometido. Se pone el listón alto a sí mismo. Cabrero sabe perfectamente que sus problemas, de haberlos, no estarán fuera del atrio.

Cartelería
Viendo el cartel de la cabalgata que ha pintado Jesús Vega, no extrañaría nada que en pocos años le encargaran el de Semana Santa. Hay calidad de sobra para tal empresa.

Besamanos
Merece la pena acercarse hoy a la Capilla de la Universidad para contemplar a la Virgen de la Angustia en un besamanos extraordinario convocado por el LXXV aniversario de la llegada de la Dolorosa a la hermandad. Está abierto de 13:00 a 20:00 horas. Es realmente exquisito, una delicia para los amantes del arte efímero de la priostía. A la altura del nivel de la exposición en el Labradores. Pero mejor aún: está la imagen de la Virgen.

Un emérito en el atrio

El Fiscal | 12 de noviembre de 2017 a las 5:00

Entrevista Mauel García Hermano Mayor de la Macarena.

EL tiempo nos ha alcanzado, Manolo. Qué suerte que nos haya cogido en este noviembre con sus primeros fríos aún bañados por la timidez del que llega tarde. El tiempo siempre nos alcanza. A todos. Pero sólo los escogidos pueden vivir el lujo de ser alcanzados una y otra vez por el tiempo. Sólo los que aguantan, los que se resisten al portazo y saben interpretar los días que les ha tocado vivir, pueden hacer eso que llaman ir quemando etapas. ¿Quién te iba a decir, Manolo, que tras la pena de no ser delegado de Fiestas Mayores vendría la gloria de tus mejores años macarenos? Sí, las dos veces con oposición en las elecciones, pero los triunfos saben mejor cuando se han trabajado, se valoran más, te hacen más elegante en la victoria, más humano y menos divino, más cálido en el trato y más amable en los juicios. Otra vez toca clausurar un período. Un día se acabó la vida escolar en el San Francisco de Paula, otro terminó el ciclo de treinta años marcado por ese despertador tronando a las cuatro de la madrugada, ¡despierta Manolo que hay que ir a comprar la fruta y las verduras al Arenal y a preparar después el puesto de la Encarnación!, otra jornada tocó dejar colgados el fajín y la medalla de concejal, dejando atrás el boato de la Expo y el trato directo con Juan Pablo II, y ahora es el momento de soltar la vara de las capillas. Qué lujo, don Manuel, poder contar tantas experiencias, libro abierto de la vida, leyenda del atrio, Reagan del Arco, la elegancia siempre de un traje Príncipe de Gales, las luces largas del que se sacude las pelusas de las envidias con un ademán casi mecánico, sin mostrar un atisbo de rechazo a los pájaros de una ciudad en la que, siempre, hay una rama para todos. Las piernas podrán sentir fatiga, pero la cabeza está lúcida para vivir, decir que se ha vivido y estar dispuesto a seguir viviendo y, sobre todo, a recorrer esa senda que comunica sus dos casas: la de San Luis y la Basílica de la Macarena, un camino de adoquines que siempre conduce a la Esperanza.

Qué lujo, Manolo, que el tiempo nos alcance otra vez, nos sorprenda con el antifaz al hombro, el pelo revuelto y la cara pálida, que es como siempre acaban todos los cursos, porque el año natural se cuenta de Madrugada en Madrugada, de mañana de Viernes Santo en mañana de Viernes Santo.

La vida es eso que ocurre cuando no se está delante de la Virgen de la Esperanza, sentado en un banco como uno más, siempre como uno más, tras haber dedicado dos o tres saludos en el atrio, atendido la enésima llamada de un político que quiere asistir a la bajada de la Virgen, y haberle pedido a un hermano que lo espere un segundo, que aguarde un instante en la tienda, que enseguida suben juntos al despacho, pero que le deje primero ir a ver a la Virgen.

La vida es que un hermano se casa y te invita a su enlace. A Manolo se le pone la cara seria y dice con mucha firmeza, advirtiendo con su expresión que no hay posibilidad de enmienda a lo que va a oír: “Yo ya te puedes imaginar lo que te voy a regalar:un marco de plata… con la Virgen de la Esperanza”. Y por tantas casas de Sevilla está esa preciosa foto que recoge oraciones domésticas, esos recuerdos de quienes entraron en el camarín de la Virgen gracias a Manolo: presidentes de Gobierno, premios Nobel, aristócratas, niños sanados, mujeres que pidieron ser madres y lo fueron, e hijas que sintieron vivos a sus padres por un instante. Qué lujo, Manolo, poder seguir sumando emeritudes. Dicen que cuando el Papa Francisco definió la ancianidad en el inicio de su pontificado, estaba pensando en Manolo García: “Es la sede de la sabiduría”. Amén.

Iglesia del Salvador.

La propuesta de Moeckel que gusta a las administraciones

Café para todos, no. Para casi todos, sí. Salir de nazareno recién inscrito en la cofradía, no. De ninguna manera. Se deberían tener tres años de antigüedad. Moeckel ha elevado una propuesta interesante a las administraciones públicas: al Gobierno de la Nación, que tiene las responsabilidades de seguridad, y al Ayuntamiento, que soporta el peso de la logística del tráfico,  las inspecciones, el urbanismo, el consumo y otras competencias en una fiesta tan compleja como la Semana Santa. Ricardo Gil-Toresano, subdelegado del Gobierno, la ve con buenos ojos. Y Juan Carlos Cabrera, delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, también. Con la exigencia de tres años de antigüedad se espanta a los noveleros, a los recién llegados que aún desconocen la vida de la cofradía, a los individuos que compran el paquete de la Semana Santa en una agencia de turismo con derecho a salir en una cofradía, etcétera. De alguna forma, hay hermandades que ya obligan a asistir a los cultos durante todo un año antes de efectuar la estación de penitencia por primera vez. Se trata de controles internos hechos con sutileza. Para eso están los reglamentos de las cofradías, los censores, los fiscales o como se les prefiera llamar. Las administraciones (el Estado y el Ayuntamiento) ven un posible freno a la masificación. La propuesta está hecha.

Exposición Jesús

La pasión de Diego J. Geniz por su hermandad

El viernes se inauguró en el Mercantil la exposición Jesús, la fe de un pueblo, en la que el periodista de esta casa, Diego J Geniz, ha puesto todo el amor que siente por su pueblo de La Algaba, toda la devoción que profesa a ese Nazareno que recoge cada Madrugada las plegarias de sus paisanos y toda la elegancia personal que atesora en las palabras que pronunció en el acto de apertura. Geniz, en la imagen con Juan Carlos Cabrera, teniente de alcalde en Sevilla, es un nazareno de la provincia que ejerce en la capital de devoto de la Virgen de la Encarnación, de hermano de Montserrat y de penitente del Silencio. Pero, sobre todo, presume de algabeño. Quien siente orgullo de sus orígenes, siempre es de fiar. Geniz se ha ganado la condición de embajador de la Algaba en Sevilla y en todos sus destinos, incluida Tierra Santa.