90 nazarenos

El Fiscal | 29 de marzo de 2017 a las 5:00

Parroquia del Sagrario de la Catedral.

UNA cifra de otros tiempos, de los años de discos y el libro del padre Federico Gutiérrez con esos ripios en los márgenes. Ni otra Amargura mayor, ni otro rostro más bonito que el de esa bendita flor, orgullo de San Benito, Madre de la Encarnación. La Corona ha cerrado el reparto de papeletas de sitio. Este año tendrá 90 nazarenos. Ni un centenar siquiera. Una delicia de cortejo, un bocado exquisito en las vísperas en pleno centro. La Corona es una cofradía rescatada del ayer para selectos paladares de hoy. No hay tachiros, no hay bullas, no hay cornetería alambicada. Silencio, Nazareno que abraza la cruz, graderío de la Catedral y Patio de los Naranjos. 90 nazarenos pasan tan rápido como la vida misma. Ayer era un hermosos vía crucis, hoy una cofradía que crece como las antiguas: poquito a poco, siempre de frente.

Velocidad

El Fiscal | 28 de marzo de 2017 a las 5:00

EN una semana, menos de una semana, ya sólo interesará mirar los partes meteorológicos. El vía crucis del primer viernes de marzo nos parecerá lejanísimo, la ceniza un recuerdo vago, los templos concentrarán todas las atenciones y los actos de cuaresma que vayan quedando serán de menor importancia. Todo conducirá al primer nazareno, que unos disfrutarán el Viernes de Dolores mientras otros, que haberlos haylos, preferirán ver el Domingo de Ramos. La cuaresma coge velocidad, va orillando lo superfluo, y se queda con lo sustancial:las iglesias, los pasos y el clima. Prepárense para la letanía de las nubes de Huelva, las nubes del Aljarafe y el tío que está en América dando sus particulares pronósticos, porque en breve comenzará a oírse. Yresulta inevitable. Todo cofrade tiene un meteorólogo en su interior.

Adelanto horario

El Fiscal | 27 de marzo de 2017 a las 5:00

MENOS mal que ya hemos dejado atrás el cambio de hora, que la guadaña nos ha robado ya la hora de sueño y que llegaremos al Pregón de Alberto García Reyes con el cuerpo ya metido en la caja (sol) y los ojos bien abiertos. Aún se recuerda aquel Pregón con público entrando con el orador en sus labores porque el personal no había puesto las agujas donde debía cuando eran las dos de la madrugada. Todavía peor fue cuando el adelanto horario cayó en Domingo de Ramos. Nos birlaron una hora del día inicial de la Semana Santa, ojos soñolientos al paso de la Amargura por Cuna, domingo de palmas de 23 horas. Mejor superar esta liturgia cuanto antes e ir preparando el Dustin para el pregón, que ya va a estar el socialista Cabrera llamando no a un taxi (ojú) sino a las cosas por su nombre.  Señores, ya falta menos para escuchar. Oído a los que se manda y los relojes en hora.

Un cartel dentro de otro cartel

El Fiscal | 26 de marzo de 2017 a las 5:00

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Hay carteles que lo son por partida doble. Hay paredes que son un cartel en sí mismas, como la pared del Rinconcillo donde se exhiben los cien mil carteles de la cuaresma como cien mil hijos de estos días del gozo. Está el cartel a secas, que es el del Consejo. Están los carteles de las hermandades, donde la Macarena se lleva la palma, Macarena estilizada de José Luis Mauri. Y están los carteles de las tertulias, ingenioso el de ‘La Soga de Judas’, y el del dos por uno de la tertulia ‘El Pabilo’, donde se encuentra usted con la preciosa estampa de la Virgen de las Aguas en la noche del Martes Santo (sí, he dicho del martes) y, si se fija, con las caras de dos sevillanos, los únicos de toda la bulla que están disfrutando de la maravilla que supone contemplar cómo se aleja un paso de palio. ¿Acaso no protagonizan un cartel esas dos criaturas haciendo algo que cada vez la gente hace menos? Decía Fernando Baquero en la sección La voz de la experiencia, que firma Juan Parejo cada miércoles en estas páginas, que no le gusta el comportamiento de muchos jóvenes de hoy, que ignoran el significado de las cosas, que viven la Semana Santa sin fervor alguno. Pues tiene toda la razón don Fernando, como de costumbre, pero hay que añadir que muchos adultos son, en este caso, como niñatos que salen a la calle porque sí, porque hay que salir para secundar la teoría de Vicente, que ya se sabe que iba donde iba la gente. Está el pelmazo maleducado que te pega la brasa con una charleta mientras pasa una cofradía, está el incontinente verbal que en cuanto pasa la Virgen se pone a pegar la hebra, como si no fuera bonito contemplar un paso de misterio por detrás con su cornetería y todos sus avíos, o un crucificado en silencio a la luz de cuatro hachones. ¿Han visto los brazos caídos de la Buena Muerte por detrás? Pues siempre hay alguien que perturba ese instante, inténtenlo y ya verán como acude algún cuñado a fastidiar el momento. Yestá el que acaba de terminar de pasar el paso de palio, saca el programa y ya está explicándote dónde hay que ver la siguiente, como el aspirante a ganar las metas volantes de un verdadero tour cofradiero. Y a lo mejor el tío te está privando de contemplar en silencio cómo se aleja la Virgen de las Aguas a los sones de Amarguras en la noche del Martes Santo (sí, he vuelto a decir martes), o te ha robado ese momento en que miras la partitura del músico, o aprecias el esfuerzo del tío del carro empujando las varas y cirios de repuesto, o te fijas en los cántaros de agua de la cuadrilla, en los chorreones de cera del contraguía, o en las miniaturas marianas de los últimos varales. Hay que denunciar a los pelmazos, ponerles por delante el carro de la nieve, obsequiarles durante un segundo con la peor cara, como si fuéramos picaportes de habitación de hotel donde se cuelga el letrero en rojo: “No molesten”. El cartel de ‘El Pabilo’ encierra toda una demostración: aún queda público al que no se le van las mejores. El cartel está exento hasta de los destellos del camión de Lipasam que suele ir detrás de cada cortejo, con esas barredoras que se llevan la porquería que los sevillanos, tan amantes de su fiesta más hermosa (tururú) dejan alfombrado el suelo al paso de cualquier cofradía. Hay calles por las que pasa la cabalgata del Ateneo que quedan más limpias que algunas tras el paso de una cofradía. El único sonido estridente que está permitido tras un cortejo es el del cierre de las sillas de Quidiello cuando han pasado los cinco nazarenos con cirios apagados que cierran la Semana Santa tras la Soledad de San Lorenzo, diadema, calas, rostro de nácar. Ya lo escribimos una vez:no le pongan música a la Soledad (que me perdone el maestro Marvizón) porque ya la tiene. Su música es el silencio de los sevillanos que depositan a sus pies las limosnas de las oraciones (Si no puedes nada, nada. Si puedes poco, poco. Si puedes mucho, mucho) y el cierre de los asientos de la carrera oficial, banda sonora del final de la Semana Santa que a la mañana siguiente nos obsequia ese bocado exquisito de orfebrería cara que es el paso de palio de la Virgen de la Aurora. Tomen nota niñatos y adultos, hay que saber paladear un paso de palio que se aleja. Hay que quedarse quietos, como los dos sevillanos de la fotografía, como el torero que entierra las manoletinas en el albero, como cuando acaba la misa y nadie se mueve hasta que el oficiante se ha metido en la sacristía. Quietos y en silencio. Un paso de palio yéndose es la misma vida que pasa.

Una parada en el ensayo

parihuela

Ocurrió en una noche reciente de fin de semana. En la calle Mateos Gago. Una parihuela apareció perfectamente aparcada junto a la casa de las conchas, ahora en rehabilitación, justo en el sitio que permitía el paso del tráfico rodado y el uso de las aceras, que ya es difícil conseguir eso en esa calle. Sobre la parihuela unos niños jugaban mientras la cuadrilla se refrescaba en una taberna próxima de la que salía un agradable aroma a incienso. Runruneo de tertulia, ropas de arpillera, pantalones ajustados, costales ceñidos y otros bajo el brazo. Una estampa de la cuaresma nocturna que recordaba a los tiempos del muelle. Acabado el refrigerio, retorno al almacén, venga de frente, luces rojas en la trasera como está mandado por imperativos de la seguridad vial y el aparato de música preparado.  Asombrosa la naturalidad con la que se pueden hacer las cosas cuando se saben hacer. El paso estaba allí, como formando parte del paisaje urbano. Parecía hecho a medida de ese hueco de la calle.

Problema gratuito
No haber dejado entrar a los profesionales de la información en el cabildo de toma de horas hubiera sido un error, una torpeza gratuita. Yhemos dicho bien: profesionales de la información. Ojo a la legión de aficionados… Por fortuna, todo quedó en nada. Falsa alarma. El acceso será libre con el requisito de cumplir las normas habituales de comportamiento en un lugar sagrado y de regulación de los movimientos de los reporteros gráficos. Dejemos las cosas como están.

Detalle para exquisitos
Ojo al besamanos de la Virgen del Valle en la Anunciación, que hoy continúa. Preciosos los claveles chinos de color rosa, similares a los geranios, tal como advirtió Diego Geniz en su crónica del pasado viernes de cuaresma.

Esto se acerca
Este mediodía es la mudá de la Amargura, la cita con los fantasmas que cada año congrega a más público. La Estrella está de besamanos. Y el Cristo de la Salud, en San Bernardo, se nos ofrece en besapiés. Ya hay muchas papeletas recogidas, muchas de ellas reservadas vía digital. El domingo tendremos cita importante en el Maestranza: el Pregón de Alberto García Reyes, que estos días no deja de recibir peticiones de entradas. Los ritos se van consumiendo. Las palmas aguardan a ser rizadas, los balcones esperan el abrigo de las colgaduras y los tubos de los palcos, el revestimiento de las maderas.

Feliz
Así estaba Guillermo Mira, presidente de la Archicofradía Sacramental del Sagrario, tras el ejercicio del vía crucis por el Patio de los Naranjos con el Cristo del Perdón. Este año hasta participaron los niños carráncanos con su pertiguero y todo. El acto es intimista, cuenta con la música de un trío de capilla y el ambiente evoca a aquellas salidas en andas del Cristo de la Corona antes de que se convirtiera en cofradía y saliera con paso y nazarenos. Hizo frío, pero fue una gran noche a los pies de la Giralda.

Cabrera

Carlos Navarro Antolín | 23 de marzo de 2017 a las 5:00

MI teniente de alcalde delegado de Fiestas Mayores, Seguridad y Movilidad está viviendo una cuaresma particular, pero muy particular. Carga el hombre con las cruces de los taxistas del aeropuerto y de las botellonas de la Pila del Pato cuando le echan encima otro madero: los agentes de la Policía Local suspendiendo el ensayo de la centuria macarena. ¡Con Roma hemos topado, Cabrera! Yeso que Cabrera es hermano de la Macarena y votante de Manuel García como hermano mayor. Me imagino a Cabrera recibiendo la llamada telefónica: “Jefe, hemos desactivado el ensayo y se ha liado”. Y ese Cabrera proclamando en su interior: “¡Malditos roedores!”. Que alguien le ofrezca a Cabrera un jarrillo de lata con agua fresquita y su aliño de aguardiente que todavía queda mucha cuaresma. ¡Agua para ese delegado penitente que es tela de cofrade!

Capirote

El Fiscal | 22 de marzo de 2017 a las 5:00

NO hace tantos años que uno acudía a comprar un capirote y le daban cita para recogerlo varios días después. En cuestiones de complementos cofradieros se ha impuesto la entrega en el acto, la inmediatez, la inadmisión del vuelva usted mañana. No, no se vuelve, me lo llevo puesto. De cartón, de rejilla, con badana o sin ella, pero me lo llevo por la vía exprés. Por veinte euros tiene usted un capirote liviano en pocos minutos. La rejilla se impone, pero cuidado con las túnicas albas que dejan entrever el armazón de plástico y resulta feo. Cuidado hay que tener también con los capirotes bailones, que no se ajustan bien a la testa. Y mucho ojo a no doblar la punta, que queda horrible un capirote con el extremo vencido. Eso queda tan mal como un antifaz mal hecho, cosa que le ocurrió a cierto hermano mayor del Domingo de Ramos. Qué espanto de terciopelo.

Sin cobrar

El Fiscal | 21 de marzo de 2017 a las 5:00

MUCHA gente vive directamente de las cofradías ejerciendo oficios dignos y honrados. Sacristanes, limpiadoras, vigilantes, guías, dependientes, etcétera. Después hay profesionales liberales que prestan servicios específicos. Muchos cobran. Muchos otros renuncian a sus honorarios. Ejemplos de ambos casos ha habido en grandes proyectos y en iniciativas sin tanto boato. Cobrar por el trabajo con el que uno se gana la vida es legítimo y respetable. No hacerlo supone en muchos casos una prueba de amor, no sólo por la renuncia a unos ingresos, sino por el tiempo dedicado, mucho más valioso. Las hermandades cuentan con una gran cantidad de profesionales que las enaltecen sin cobrar jamás un duro. Desde el mundo del Derecho al del Cine, desde el mundo de la Literatura al del Arte. Solo por amor.

Licor de torrija

El Fiscal | 20 de marzo de 2017 a las 5:00

licortorrija

En su día asistimos a la presentación de un perfume que pretendía evocar el olor a la noche principal de la Semana Santa. Naturalmente, había fragancia especial para ellos y otra para ellas. Ahora hay escaparates que ofrecen el licor de torrijas, hecho en Sevilla. Se vende a unos diez euros. El helado de torrijas hace tiempo que se inventó. Yo lo que de verdad espero es el licor, perfume o lo que sea con sabor a pestiño. Propongamos un nombre: ‘Eau de atril’. Ya tienen los químicos un reto: buscar plantas que resuman las sensaciones de ciertos pestiños. Añadan alguna carnívora, que haberlas haylas. Por ahora probemos el licor de torrijas. Es lo que hay.

El presidente manda

El Fiscal | 19 de marzo de 2017 a las 5:00

PRESENTACION DEL CARTEL DE SEMANA SANTA 2017

A un mes de la Semana Santa no se puede romper un acuerdo fundamental para el buen discurrir de una jornada tan delicada como la Madrugada, especialmente convulsa por unas u otras razones en los últimos quince años. Alguien no ha estado fino en Los Gitanos. Ha extrañado mucho lo que ha ocurrido porque el hermano mayor, José Moreno, es persona tenida por muy afable. En eso hay unanimidad. Por eso sorprendió el comunicado que declaraba roto el acuerdo que hizo posible una gran Madrugada el año pasado después de la crisis gorda de 2015, cuando el gobierno de Zoido bajó temerariamente la guardia. Es cierto, nadie puede negarlo, que la Hermandad de los Gitanos se traga todos los retrasos. Sufre especialmente las demoras que van generando las anteriores. Nadie puede negar eso como nadie puede negar que el Gran Poder tiene el recorrido de regreso más sufrido. Por eso se comprende el especial celo que pone la hermandad en que se cumplan los horarios. Pero de ahí a dar un golpe en la mesa hay una gran diferencia. Por suerte, el presidente del Consejo, Joaquín Sainz de la Maza, estuvo rápido. En otros tiempos, elijan cualquiera, la crisis provocada por la reacción de los Gitanos hubiera tenido varios capítulos, con alusiones a la necesidad de reunir a los hermanos mayores, hasta convocar juntas de penitencia u otros foros absurdos donde se marean las perdices, nadie resuelve nada y el gran público se ríe, o sonríe, con “los asuntos de los que se preocupan los cofrades”.
No puede dejar de ser reconocida la habilidad y la velocidad del equipo de gobierno que preside Sainz de la Maza para zanjar el asunto. Su rápida disposición (el acuerdo sigue vigente y hay que cumplirlo) le llevó a ganarse los titulares del día siguiente. De una Madrugada rota a un presidente con autoridad, de un posible titular al titular que al final se publicó. Ahora toca cumplir los horarios porque, verdaderamente, Los Gitanos ya han tragado bastante.

 

El general jefe cumplió con el rito

Andrés Martín se ha salido con la suya. Como de costumbre. El ex turbo-consejero de Gloria y ahora hermano mayor de la Divina Pastora y Santa Marina ha conseguido que el general jefe de la Fuerza Terrestre acuda a la capilla de la calle Amparo a jurar como teniente de hermano mayor honorario de la corporación, pues el cargo de hermano mayor honorario corresponde al Rey de España. Martín quiere impulsar el hondo carácter monárquico de la hermandad. Hasta la recoleta capilla se fue don Juan Gómez de Salazar, quien tiene a su mando nada menos que a 40.000 soldados, a los que controla desde su despacho de la Plaza de España, antigua Capitanía General. Juró las reglas, pasó un rato de agradable convivencia y se renovaron así los vínculos que tanto quiere recuperar el hermano mayor. Si siempre vinculamos al Ejército con la Paz y con el Rocío de Sevilla, a partir de ahora habrá que tener en cuenta en ciertos protocolos a la Divina Pastora y Santa Marina.

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Absurdo
Cada día choca más que ciertos actos no se puedan celebrar en el interior de los templos por ser culturales y no de culto. La aplicación taxativa de determinada normativa diocesana genera situaciones ridículas. La noche del jueves se vivió un absurdo en la Macarena. Se presentó el precioso cartel de José Luis Mauri (Sevilla, 1935) y el público se tuvo que apretar en la sala del museo como sardinas en lata. Después, para la fotografía de rigor a los pies de la Virgen de la Esperanza, se trasladó la obra al presbiterio y se rezó la salve. Lo dicho:un absurdo.

Gota a gota
El lunes 27 se presenta en la sede de la Fundacón Cajasol (18:00 horas en la Plaza de San Francisco, 1) el tradicional programa Gota a Gota. Intervendrá como presentadora del acto la periodista Charo Padilla. Y ojo porque actúa la Banda del Maestro Tejera. La calidad de la oratoria y de la música están garantizadas.

El pertiguero
Primer golpe. Precioso el cartel de la revista Cuaresma, obra del dúo Salazar-Bajuelo. Se trata de una fotografía de la Soledad de San Lorenzo de una composición bellísima. Dicho queda porque es de justicia. Segundo golpe. Impresionantes, otro año más, las colas para sacar las papeletas de sitio en la Macarena. Hay quien dice que este año son especialmente largas. ¿Tendremos un aumento del cortejo significativo?. Tercer golpe. Oído:“¿Cuándo dices que es la bajada? ¿El día uno? Yo este año he pedido asistir”. Yciriales arriba. La duda de todos los años, el enigma que siempre marca nuestras cuaresmas, la incógnita que nunca se despeja lo suficientemente pronto como para calmarnos la ansiedad:¿Habrá yedras de calidad para el monte de la Canina o no?.

Viernes

El Fiscal | 18 de marzo de 2017 a las 18:26

JORNADA especial de cada cuaresma. Los viernes tienen algo especial, los viernes vibran, son los hitos de este calendario especial del gozo. Primer viernes de cuaresma, los viernes del Señor, los viernes del Cautivo. Una señora probaba ayer las colgaduras en los números pares de la Encarnación. Un viandante preguntó: “¿Señora, pasa por aquí alguna procesión esta noche?”. Y ella respondió: “No pasa nadie, pero es viernes, día de prueba”. Los viernes son ríos que desembocan en la mar de los dolores más felices. Viernes de Dolores, el día de mayor demanda de público de Tussam. El día de mayor demanda del gozo. Cada vez falta menos. Cada vez quedan menos viernes. En breve se alzará el barco de oro y Herodes nos echará la aviesa mirada en San Juan de la Palma.