El Fiscal | 7 de mayo de 2012 a las 11:52
La temporada de fútbol se acaba con la liga, pero tiene un final administrativo el 30 de junio. Todos sabemos que es la fecha en que expiran los contratos. La Semana Santa acaba con la entrada de la Soledad. A los aficionados a contar los años por Semana Santas les gusta despedir el suyo en la Plaza de San Lorenzo en un rito íntimo y emocionado. Pero los meses de mayo y junio no son precisamente de cese de la actividad en las hermandades, que para muchas cosas, muchísimas, también tienen fijado en el 30 de junio el último golpe de martillo que arria el curso y lo deja todo en calma hasta septiembre (a excepción de quienes juegan a los pasos en la orilla del mar). Mayo y junio son meses de tam-tam electoral. Y estas cofradías de hoy han cogido cuesta abajo los modales de la política de tal forma que sólo les falta ya organizar debates entre los aspirantes a hermano mayor. Tenemos a grandes ejemplos de la comunicación política en este mundillo. Algunos de ellos puede que hasta sea recordado como un gran hermano mayor, reformista y esas cosas que se dicen en los meses de pato cojo cuando se acerca la hora de la despedida; pero también ha dejado escuela sobre la Movilización del Electorado Morado, que ya podrían ponerla como asignatura con créditos en la Pablo de Olavide y no tanto cursillo papafritil sobre los costaleros. Hemos visto cómo se manejan los censos de hermanos en las casas particulares que ríanse ustedes de la ley de protección de datos; cómo se organizan las llamadas y mensajes de texto a los móviles; cómo se reparten los bonos para aparcar de pescuezo y que el tráfico no sea óbice para ir a votar; cómo se crean páginas web y perfiles en las redes sociales, cómo se usan eslóganes y reclamos, cómo se ofrecen a los medios entrevistas ya redactadas a los candidatos, cómo se organizan actos de presentación y promoción en los salones de los mismos hoteles que utilizan los partidos y cómo se elaboran concienzudamente ridículas fotos electorales sin respeto por las imágenes sagradas y en las que, por poner un caso, hemos visto como fondo hasta un palermo de diputado (Anda que a Rajoy le iban a poner un palo en el cartel electoral… ¡que viene la derecha con la fusta!) Y a lo que íbamos: ¿se imaginan la de voluntarios que habría para moderar un debate entre los tres aspirantes a hermano mayor de una cofradía de postín? A ver, a ver… Me salen diez nombres de momento. Huy, esos Campovidales en versión morada con esas corbatas de seda pesante. Y esos asesores de campaña pactando el minutaje y los temas: cinco minutos para explicar cómo se pone en orden a las cuadrillas de costaleros al tiempo que se les mantiene el bocadillo en versión prebenda y se promete que el capataz seguirá en su puesto, tres para los talleres de formación (tururú), tres para acabar ya con los enchufados de los palos detrás del paso, tres para prometer que se pondrá firme al sacristán para que no se crea el dueño de la finca, tres para hablar sobre el tío del bar que se lo está llevando, tres para anunciar medidas en defensa del nazareno y evitar las entradas en el templo a la hora de los gallos y, cómo no, un minutito para el mensaje final mirando a la cámara y contando que mi madre fue camarera, mi padre prioste tercero y yo soy el hombre de la integración y, por supuesto, seré el hermano mayor de todos. ¡Venga de frente! A un paso estamos de que empiecen los debates tal es la avalancha de propaganda electoral que despliegan ya los aspirantes a hermanos mayores. Están absolutamente perdidas, caducas y superadas aquellas preciosas normas no escritas por las que al hermano mayor en activo se le permitía repetir un mandato más, al teniente se le aguardaba por si quería acceder al cargo, porque por algo sería teniente; se hacía todo lo posible para evitar las dos candidaturas y, por supuesto, los ex hermanos mayores quedaban como figuras de respeto, gente sabia a la que consultar en tiempos de zozobras internas. Será porque nada de la sociedad es ajeno a las cofradías y porque las cofradías no son ajenas a la sociedad de la que forman parte por lo que lo peor de las estrategias políticas está absolutamente asumido en las prácticas electorales de las hermandades. El resultado de estos procesos, como en una perfecta extrapolación, es la formación de un gobierno… y de una oposición, el ascenso a los cargos de gestores de perfil bajo, verdaderos políticos cofradieros que tienen muy poco que ver con los grandes apellidos que han presidido algunas hermandades. Las cofradías quedan fracturadas después de estos procesos, hay heridas que no se curan nunca y, lo que es peor, quienes pasan de ser aspirantes a hermano mayor a no reaparecer hasta el día de la estación de penitencia y poco más. Yo, de todos los carguillos de los equipos electorales, tengo que confesar mi predilección por el que siempre se encarga de tener a punto los botellines, ese rol del agradaor que nunca falla, ese tío que monta las bandejas de viandas estupendamente y que conoce al de bar más próximo por si falta el hielo. Si Arenas hubiera tenido un diputado de botellines, ay Arenas, pero debió poner un palermo en alguna foto. Y así le ha ido… Palo que te crió.
El Fiscal | 23 de abril de 2012 a las 12:52
Ocurrió el Viernes Santo en la plaza, que no hacen falta más apostillas para saber de cuál se trata en esa fecha de luto y cuerpos a contraquerencia. Ocurrió donde las cofradías piden la venia a la ciudad tras hacerlo a los señores representantes de las hermandades en la Campana y antes de solicitarla al Cabildo en la Catedral, tres instancias que son los tres poderes que reconocen las hermandades: el Consejo, el Ayuntamiento y la Iglesia. Aunque la verdad es que al primero lo torean, al segundo tratan de sacarle las perras y al tercero…
–Cuidado, Fiscal, echa el freno, que te veo venir…
-El de mano, echo el de mano.
Pues ocurrió en la plaza, justo a la hora en que debía pedir la venia la cofradía de San Isidoro, la que tiene más abogados, jueces, notarios y magistrados del mundo en la nómina, que cualquier día me colocan la balanza con la señora de los ojos vendados en la heráldica. Pues se quedó la cruz en el antiguo Laredo (lo de ahora ni es el Laredo ni es ná) y se adelantó el nazareno pausadamente hacia la presidencia de la ciudad, donde suele haber políticos con cara de aburridos en suntuoses sillones. Anda que no se lo saben bien los de IU, que se niegan a la práctica más aburrida del mundo: ver cofradías en los palcos. Óle por los de IU, a los que luego trincas por las calles disfrutando de cofradías a pie de bulla como buenos capillitones. El concejal de Fiestas Mayores, señor Serrano, estaba en ese momento en el sillón principal, se puso en pie y le asomó una tremenda sonrisa de funcionario a las tres de la tarde. El nazareno recitó la petición de venia. Y Serrano, henchido de gloria, se la concedió. “Venia concedida, alcalde. Venia concedida…” Y para el libro íntimo de las anécdotas quedó el pasaje. Ocurrió en la plaza.
El Fiscal | 23 de abril de 2012 a las 12:50
Tachín, tachín… ¿Sabían ustedes que la pasada Semana Santa hubo un detective profesional merodeando por las parcelas de las sillas? Conecten la música de La pantera rosa y quemen un poquito de incienso del tío de la calle Córdoba (a dos euros y medio la bolsita, que ya es cobrarlo bien), porque la historia pide ambientación de gabardina de cuellos altos, mascota y gafas oscura. Se trata de un profesional reputado que ha practicado una investigación del mercado negro de las sillas –denunciado en su día por Diario de Sevilla– pero que no se ha limitado a las páginas de internet donde el personal, avispado y resabiado, ofrece en venta un bolígrafo por 300 euros y, oh casualidad, dos pases de sillas para la Madrugada como regalo. No, no, no. El detective Quidiello se ha citado con los promotores del mercado ilegal durante la cuaresma, se ha introducido en los círculos de la reventa, se ha presentado después en las parcelas objeto de investigación y ha tomado las pruebas necesarias para demostrar que se han producido varios casos flagrantes de incumplimiento del reglamento. El informe final está aún en fase de redacción. Y en función de las conclusiones y de las pruebas, el Consejo de Cofradías tomará decisiones en firme. Se barrunta que varios abonados perderán sus títulos por haber mercadeado con los asientos y haber obtenido un enriquecimiento injusto. Tal vez sean más de diez los expulsados. Recuérdese que la carrera oficial es la principal fuente de ingresos de las cofradías. Su gestión y control corresponde a la institución cofradiera, que en su día elaboró un reglamento con el visto bueno del Ayuntamiento y de las asociaciones de consumidores. Una normativa que como principal novedad presentaba la posibilidad de ceder las sillas por un año al Consejo sin perder la titularidad en caso de imposibilidad económica transitoria u otras razones. Alguien en el Consejo ha visto ya tantos desmanes en cuestiones de sillas en internet y en lo que no es internet que se decidió a contar con el detective Quidiello… Un tipo la mar de interesante, que actua en soledad, como esos cofrades pata negra que van sin acompañantes en Semana Santa. ¿Lo usarán las cofradías para otros menesteres? Huuuuum.
El Fiscal | 16 de abril de 2012 a las 12:50
Con la perspectiva de una semana, al humo de los candeleros y codales; con la nostalgia ya encauzada, el trompeterío callado y los resúmenes de televisión digeridos. Ahora que está cerrado el portón de las vivencias y abierto el del almacén. Ahora que la túnica vuelve al altillo…
¿Perdón en la Catedral?
Fíjense si tenemos interiorizada la Campana y muy orillada la Catedral que un capataz elige el palquillo para pedir perdón por una bronca que le pegó a la cuadrilla a la salida con alguna frase desafortunada (“¡Que no somos el Polígono!”) de las que se dicen habitualmente en las tertulias privadas y no pasa nada. El debate, por lo visto, ha derivado en si hizo bien o no en hacerlo en la Campana, aprovechando por supuesto las alcachofas de las emisoras de radio. Ytambién se ha deliberado sesudamente sobre la conveniencia incluso de haberlo hecho, pues la riña a sus hombres se produjo sin eco mediático. Pero nadie, absolutamente nadie, ha planteado por qué no pidió disculpas en la Catedral o el templo tras la recogida de la cofradía. ¿Qué mejor sitio que una iglesia, no? Está claro que la Campana la seguimos llevando muy dentro, un signo más de la decadencia.
La burbuja morada
El frikismo está también muy dentro de la hermandades. Dicen que son los taurinos los que están acabando con la fiesta nacional, que le hacen más daño que los ecologistas. Pues algo por el estilo puede ocurrir y ocurre con la Semana Santa. Los frikis cogen ya las varas doradas con sus correspondientes consecuencias. Los frikis están consentidos y promovidos en algunos casos por la autoridad eclesiástica. Y los frikis encuentran voceros a su medida que les otorgan tanta notoriedad como legitimidad a sus frikadas. Hay frikis que hasta aparecen con un halo de misticismo muy peligroso. Pero estar, están muy dentro. El día que estalle la burbuja morada, nos acordaremos todos de cuando estalló la inmobiliaria.
¿Y quién toma las riendas?
El Consejo ha perdido fuerza. Queda relegado a la administración del negocio redondo de la carrera oficial (100% de los ingresos asegurados ocurra lo que ocurra) y a la designación del pregonero. Un diez en lo primero, donde se ha mejorado incuestionablemente en los últimos tiempos, y un cero patatero en lo segundo, donde no levantamos cabeza salvo algunas excepciones. Pero este organismo se muestra incapaz de acabar con el espectáculo de prórrogas y aplazamientos de las salidas. ¿O acaso le gustan? El Consejo traga con lo que le digan las hermandades por teléfono como un padre incapaz de meter en vereda al hijo. Los horarios firmados por el vicario y el concejal de Fiestas Mayores son papel mojado. Y el cabildo de toma horas, un teatro. Lo de las cofradías con el Consejo se parece cada día más a la España de las autonomías. Cada cual va a lo suyo. Baste un ejemplo: en la Anunciación no se recibió ni una sola llamada para comunicar que la Redención iba hacia el templo buscando refugio. Entre las dos hermandades se entendieron sin necesidad de mediadores.
Estampas dañinas
¿Y dónde está la autoridad eclesiástica para, por ejemplo, impedir el espectáculo de la Hiniesta? Una cofradía que sale a la calle bajo la lluvia en una interpretación sanjulianera del Singin in the rain. Hay que tener más respeto por el cuerpo de nazarenos y por la trayectoria e historia de una grandísima cofradía. Y, al menos, un hermano mayor no puede estar hablando por la radio –bien pertrechado bajo el techo de la iglesia– mientras ha enviado a la lluvia a buena parte de sus hermanos. ¿Y qué decimos de la madrugona de los Panaderos? Con un palio en la calle a la hora de los gallos, entre botellas, vómitos, desperdicios; con la Policía Nacional practicando detenciones y decomisando cuchillos en José Gestoso; con un hermano mayor que se quita la túnica antes de tiempo, que se viste de paisano y comienza un repertorio de discursos y abrazos. Por cierto, ¿a quiénes hemos encumbrado y con qué consecuencias? No es creíble en ningún caso que los pasos no pueden andar por la bulla. El cofrade tiende a magnificar y a creer que los agentes de seguridad están a su servicio porque la ciudad es suya. Y, casualidades de la vida, el arzobispo juró por la mañana como hermano de la cofradía en agradecimiento a los servicios prestados en la Jornada Mundial de la Juventud, donde la hermandad vivió su particular Bienvenido Mr. Marshall cuando el Papa pasó de largo sin ni siquiera dirigir la mirada al paso. ¿A quién pretendemos engañar? A quien se deje. Ni una cofradía se puede exponer a los riesgos de estar en la calle a deshoras, ni un arzobispo comprometerse en cierto grado porque después ocurre lo que ocurre. Y se nos ve la mitra… En cuestión de cofradías, Excelencia, conviene hacer como al volante: cierta distancia aporta seguridad. Estamos seguros de que monseñor Asenjo está entrando en la ciudad. Y en sus cofradías. Sólo es cuestión de tiempo. Por el momento, el prelado ha acertado en cortar el rosario de procesiones extraordinarias y las coronaciones de saldo. No es poco.
Velocidad a la carta
Los aplazamientos horarios y las amenazas de lluvia han demostrado que las cofradías pueden ir más veloces. Es cuestión de querer. Y también se puede y se deben hacer recorridos más cortos. Seguro que los nazarenos de la Esperanza de Triana han agradecido tirar directamente hacia la calle Pureza tras recorrer el puente. Seguro que a los nazarenos del misterio de la Sentencia les ha encantado entrar algunas horas antes en la basílica. Segurísimo. Hay casos en que la lluvia es una bendición. Lo decía Juan Pablo II. (“Fiscal, que pareces un pregonero encíclico, cuidado…”)
Realidad ignorada
La Madrugada sigue perdiendo público. El frío, la amenaza de lluvia, la televisión y la noche porque es noche, son factores que confluyen para que las calles se despueblen. No hay peor ciego que el que no quiere ver. La bulla sólo se encuentra en lugares muy localizados. Pero no confundamos una bulla específica con calles cargadas de gentío como en los años ochenta y noventa. En cambio, las setas de la Encarnación se están convirtiendo en el lugar idóneo para ese público estático que consume cofradías y que jamás sale a patearse las calles ni a emprender la hermosa búsqueda de las cofradías.
El ojo que todo lo ve
Como ahora vemos lo que nunca veíamos y también aquello que sólo estábamos acostumbrados a oír en Canal Sur Radio, tenemos acceso a los discursitos de los hermanos mayores previos a la salida o a la suspensión de la estación. Algunos revelan un ego desmesurado cuando aprovechan el momento para despedirse del cargo, circunstancia que interesa muy poco a la legión de dignísimos capiroteros que componen los cortejos. Parecen entonar el último discurso a la nación. ¡Qué barbaridad! Y otros cultivan el género de la tragedia para comunicar que no pondrán la cruz en la calle. La ilusión quebrada merece todo el respeto, pero con la que está cayendo en el mundo, no se debe confundir un contratiempo con una desgracia. Las tragedias son otras, como bien ha explicado Enrique Esquivias en una entrevista periodística.
Aquellos tonos pastel
¿Recuerdan cuando ellas vestían tonos pasteles el Domingo de Ramos? Hubo un tiempo en que la primavera se asomaba en febrero en los escaparates de los grandes almacenes y las pequeñas tiendas. Los rosas, los azules, los cremas… Pero, ¿qué fue de la primavera en los atuendos? Hay hábitos que han quedado cercenados poco a poco. Podrá ser una observación frívola, pero no se olvide que la estética es uno de los pilares de la fiesta. Yla ciudad, y con ella sus ciudadanos, han contribuido a ella. Baste ver también las colgaduras y palmas en las casas particulares.
Y esto se acaba
“Fiscal, ¿pero te ha gustado algo de la Semana Santa? Te veo avinagrado. Tanto ruán y tanta lluvia te confunden”. En pocos días hemos vuelto a la realidad de los estatutos y las elecciones. Pero hemos puesto, sí, un ladrillo más en la arquitectura de esa Semana Santa interior que va creciendo con los años. El encanto de la Borriquita a deshoras, la Amargura por Cuna y Alcázares, la Virgen de las Aguas en su capilla (oración por Ramón Pérez de los Santos), los monaguillos de Los Estudiantes, San Bernardo serpenteando por el puente y Santa María la Blanca hasta la Alfalfa; la Piedad del Baratillo en cualquier sitio, Pasión en la grandeza del Salvador, Montserrat por Zaragoza o San Isidoro donde sea como la cofradía que cierra el negro ruán de la Semana Santa. El vinagre, para las ensaladas. Y a mí, déjenme con lo mío.
El Fiscal | 26 de marzo de 2012 a las 17:53
Retorno a la radio
Como decimos casi siempre en días como hoy: un pregón más y un Domingo de Pasión menos. Tras dieciséis años de asistencia ininterrumpida al Teatro de la Maestranza, por fin volvimos a vivir el Pregón desde casa, junto a la radio y con la televisión conectada. Mucho más interesante –dónde va usted a parar– que soportar el ambiente de la oficialidad del teatro y tener que aguantar la compañía de butaca que le impone a uno el protocolo de San Gregorio.
20 minutos
Ese era el tiempo de espera para comprar calentitos en la calle Cano y Cueto en la mañana del Pregón. Todo indicaba, desde el principio, que la cosa iba a ir de esperas largas, de muuuuucha espera. Ayer, nada duró lo que tenía que haber durado. Osí, que diría Rajoy. Quién sabe. Ni siquiera duró lo que tenía que durar la interpretación de la Marcha Real, que Francisco Javier Gutiérrez, el director de la Banda Municipal, mandó tocar en su versión minimalista, cuando el personal buscaba los urinarios y el teléfono móvil para no perder la reserva de mesa en el restaurante. Qué sabio es este músico, que supo entender la importancia de aliñar y acabar con la cosa cuanto antes en determinadas ocasiones.
Oído en las ondas
Reveló el señor arzobispo minutos antes del acto que conocía el texto del Pregón y que había realizado una “lectura horizontal”. Digo yo que quiso decir en diagonal. O acaso una lectura rápida. El caso es que lo leyó lo suficiente para anunciar que sería un Pregón “doctrinalmente bien orientado”. ¡Qué alivio! Menos mal, ya era hora tras años de tanto mítin y tanto herejillo metido a meditador. ¿Verdad? El Pregón lo tienen que dar quienes lo tienen que dar. Claro que sí, por fin íbamos a disfrutar con un pregón como Dios manda, que eso sí que lo diría Rajoy. Por cierto que tras distintas retransmisiones, parece que no queda clara la diferencia entre la interrupción y la mera ovación de cortesía. Interrumpir, lo que se dice interrumpir, ocurre muy poquitas veces en un Pregón de Semana Santa. Aplaudir, tela. Medir o evaluar un Pregón por el número de aplausos es como medir el valor o la ejecución de una faena por el número de pases. Por eso se habla de pega-pases en el mundo del toro y de pestiños en los pregones, ¿no? No sé, porque yo de pregones y de toros ando pez. Ni me ponía delante de un toro, ni mucho menos delante de un atril.
Lo mejor
Para este Fiscal, estuvo en una frase con la que se pueden identificar muchísimos sevillanos. La pronunció el pregonero tras anunciar con todo tino la felicidad que sentirá la Sevilla cofradiera a partir de la semana que viene: “Y el Lunes de Pascua regresaremos al mundo real”. ¿A cuántos de ustedes no les pasa eso tras una semana de desconexión absoluta no ya de la rutina, sino de casi todos los órdenes de la vida? Nada importa cuando es Semana Santa. Y a todo se vuelve con brusquedad cuando termina la Semana Santa.
Detalles
Los que admiramos el paso de palio de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, agradecemos los versos dedicada a esta Dolorosa. Yqué decir de los dedicados a la Virgen de la Concepción y la defensa del Dogma Concepcionista. Para muchos, los mejores fueron los iniciales al Silencio Blanco.
Lo peor
Sin duda, la duración. Al Pregón de 2012 le sobraron muchos minutos. Muchísimos. El acto, en total, acarició las tres horas. Y eso es inasumible para cualquier público. En unSemana Santa castigada por los excesos, este Pregón pareció incorporar uno más. Una pena, porque el orador empezó leyendo muy bien al principio y tuvo que terminar pisando el acelerador. Curiosamente, se echó en falta alguna vivencia más en un pregón tan largo y pronunciando por alguien tan de la casa.
¿Y a usted no le gustó?
¿Pues qué quiere que le diga? Ignacio Pérez Franco pronunció su Pregón, el que sabe hacer, el que se esperaba que hiciera. No hubo sorpresas, ni peros, salvo la duración. Fue sincero, no impostado. Rigurosamente ortodoxo, bíblico y encíclico, si cabe. Sin riesgo alguno. Las reclamaciones, de haberlas, a la ventanilla del Consejo. A este hombre le gustan mucho las cofradías, sabe de ellas, entiende, le duelen y son su pasión. ¿Que no estaba capacitado para dar un Pregón? Pues se nos caerían de las manos los pronunciados en los últimos 25 años, salvos dos o tres. No más. ¿Qué quiere que le diga? Ayer disfrutó, sin duda, de uno de los días más felices de su vida. Y hasta comió perdices, las que sirvió Juliá en el Alcázar. Si quieren otro Pregón, no lo hay. Es muy difícil que lo haya. Y tal vez no tenga ni que haberlo. Si usted vibró con el Pregón, enhorabuena. Yo no vibré. Pero es que he vibrado con muy pocos.
El Pertiguero
Primer golpe. Detalles de torpeza en el almuerzo posterior. La amistad es un sentimiento noble, nada hay que objetar; pero proclamada justo antes de un elogio, devalúa lo dicho. Segundo golpe. Monseñor Gómez Sierra se fue a votar a Córdoba. Y monseñor Asenjo, por correo. Tercer golpe. Gregorio Serrano utilizó un portafolios rojo de gran tamaño. Se trataba de las antiguas carpetas que se utilizan en el Ayuntamiento para los actos solemnes. Y ciriales arriba. ¿Impacto económico perdido o cien gramos de guasa?Los bares del entorno del teatro perdieron caja. No hubo tiempo para la cervecita previa al almuerzo. El pregonero se comió el aperitivo.
El Fiscal | 23 de marzo de 2012 a las 5:00
ESTOY hecho un ignorante y un pedazo de insensible. ¿Pues no que estaba Sevilla cargaíta de aficionados al Miserere? Y yo sin saberlo. Un pedazo de atún, eso es lo que soy. ¿Pues no resulta que se iba a perder el Miserere por falta de patrocinio y menos mal que Don Zoido lo ha arreglado a última hora? Si es que no leí las encuestas sobre las preocupaciones de la población: el Miserere estaba entre ellas. Qué cantidad de seguidores al Miserere había dentro del armario, qué pasión por canto tan solemne.
El Fiscal | 22 de marzo de 2012 a las 5:00
LEGA a nuestras manos la carta del diputado mayor de gobierno de la Soledad de San Lorenzo, Kevin Guzmán, en la que lamenta la incomparecencia de una “parte importante de la cuadrilla” al tercer ensayo, convocado el pasado 19. Es contudente al anunciar que esta actitud “irreponsable” y de “falta de compromiso” supondrá un “punto de inflexión” en la gestión de los ensayos. Como primera medida, deja claro que quien no asista a la mudá “no hará la estación de penitencia el Sábado Santo”. Y añade: “Se contará como falta a todo aquel que llegue tarde”. Después, al final de la carta, rebaja el tono y las mayúsculas: “Esperemos de corazón que lo de ayer pase rápidamente al olvido y que no sea un punto de inflexión en la actitud y control de la hermandad sobre la cuadrilla”. Ea, Don Kevin, mano dura. Que ya está bien de lobbies.
El Fiscal | 21 de marzo de 2012 a las 5:00
DICE el pregonero de la Semana Santa de 2012 en la entrevista concedida a Diario de Sevilla que la fiesta ha perdido buena parte del encanto que tenía por tantos excesos y tanta sobredimensión. Asiste toda la razón a Ignacio Pérez, llamado a ser vocero oficial el próximo Domingo de Pasión. Cada vez son más los sevillanos que se identifican menos con una Semana Santa estrechamente marcada por los poderes civiles, ya sea de forma directa (Cecop) o por las subvenciones; controlada por los músicos y costaleros, y dejada en manos del frikerío imperante que lo mismo asiste a una mudá que al traslado de un cristo en una furgoneta. Hay ciudades decadentes que por serlo son serenamente bellas, pero no es el caso de esta Semana Santa de tachiro que parece oler a hamburguesa.
El Fiscal | 18 de marzo de 2012 a las 19:16
¡Ahí va, que el Consejo nos ha salido políticamente correcto con la bendición del vicario! Y yo con estos pelos. Resulta que en las normas para la Semana Santa de 2012 se alude hasta en seis ocasiones a los “nazarenos y nazarenas”, pero curiosamente no se sigue la misma disciplina de género al hacer referencia a otros colectivos como los músicos (para los que se utiliza la expresión componentes de las bandas) o los acólitos (donde parece que se admite que el masculino incluye el femenino). Ni siquiera en los siete folios que recogen estos preceptos se alude a los delegados y las delegadas de día como agentes de la autoridad del vicario, cuando haberlas haylas y de gran categoría, como nuestra dilecta Esther Ortego, que sabe rizar palmas, lo que equivale casi a saber latín en materia cofradiera. Mal, muy mal por parte de este vicario al que cualquier día me lo echan sin piedad a los leones del Instituto de la Mujer. Los señores del Consejo tienen tan interiorizada la cuestión de la incorporación de la mujer a las cofradías, que alguno ha asumido el lenguaje mitinero en sus escritos. Y se la han colado al vicario general (está el sello y la firma). Pero no se vayan todavía, amigos, que aún hay más. El primer precepto, apartado g, regula que las hermandades “cuidarán del correcto comportamiento de los nazarenos, nazarenas, acólitos, costaleros y componentes de las bandas fuera de la carrera oficial y, muy especialmente de los costaleros, antes, durante y a la finalización de la estación de penitencia”. Esto recuerda a lo de la sevillana, pero cambiando una palabra: Padre, no me riñas más por salir de costalero. No se explica en ningún momento el significado y justificación de esa especialísima advertencia. ¿Por qué se insta a la autoridad –cofradiera, por supuesto– a tener un especial celo con los costaleros? Tal vez al vicario le molesta la exhibición de tatuajes, los costales fashion o el avituallamiento regado con botellín de algunos en ciertas calles traseras. O quizás simplemente se trata de una cuestión de estética y bienestar por aquello de los sudores de la gente de abajo. Y ojo al precepto segundo, apartado e, que dice lo siguiente sin caridad alguna: “Los portacirios no podrán transcurrir por la carrera oficial”. ¿Pero quién la tiene tomada con el popularmente conocido como el tío del carro? Urge una defensa del tío del carro, como del tío de la escalera y del tío que lleva la horquilla para alzar los tendidos eléctricos y otros cables. Mucho más sevillano es el tío del carro, con su chaqueta de hechura vencida y su identificación de la hermandad prendida malamente en el bolsillo superior con un imperdible XXL, que algunos de los personajes que pueblan la carrera oficial de los horrores y vanidades de baja estofa. ¿A santo de qué no puede pasar el tío del carro por la Campana o los palcos y sí lo hacen músicos vestidos de domadores de fieras o papafritas de paisano con vara en una presidencia con tratamiento capilar en Spejos? El tío del carro cumple una función: lleva los cirios de repuesto, los que se han roto, las varas de sustitución, los ramos de flores que recibe la hermandad en su itinerario y hasta botellas de agua. El tío del carro soporta bullas como pocos y tiene que bregar muchas veces con vehículos de ruedas mal engrasadas, que da pena ver cómo el hombre empuja para la derecha más que una encuesta de intención de voto para corregir el desequilibrio del eje hacia la izquierda. Y cuando llega la carrera oficial, con sus vallas y su camino expedito de codazos, me lo echan. “Hala, váyase usted y vuelva al salir de la Catedral”. El año que viene podría el señor vicario firmar unas normas mucho más útiles y prácticas en las que se recogieran los siguientes preceptos: los señores del Consejo no estorbarán en las presidencias de los pasos, puesto que la Semana Santa es perfectamente posible sin ellos desde los tiempos del Cardenal Niño de Guevara (ojú, el del foro), ni aprovecharán su acreditación para ronear donde no sólo no sirven para nada, sino que estorban; el vicario verá todas las cofradías en la calle, nada de estar en su casa ante la televisión ni eso de delegar la autoridad en los señores del Consejo; el tío del carro pasará por todo el recorrido, pues tiene la dignidad de un oficio que sí ayuda realmente a hacer posible la Semana Santa; las hermandades no cederán más soberanía que la imprescindible, sobre todo al Cecop, un organismo que se inventó hace doce años cuando la primera cofradía que hizo estación los cuenta por siglos y, por último, un buen número de normas irá encaminado al fomento de programas de reeducación y convivencia de los abonados y señores titulares de los palcos, a los que hipócritamente se evita la contemplación del tío del carro, cuando muchísimos de ellos parecen niñatos de una botellona por cómo dejan las parcelas de la basura más variopinta, que cualquier día nos encontramos con un el hueso de jamón. A estas normas de 2012 con rúbrica eclesiástica se le podría aplicar eso de menos rollo y más manteca al bollo. Ea, a seguir empujando el carro.
El Fiscal | 13 de marzo de 2012 a las 5:00
DICEN las lenguas afiladas que a monseñor Asenjo se le atragantan las cofradías, que si por eso no fue al vía crucis general, que si manda al auxiliar a todas las novillás sin caballos del abono cuaresmal, que si esto y que si lo otro… Y el caso es que uno se acordó el otro día de esas lenguas tan lenguaronas al saber que monseñor pedía a las cofradías en plena cuaresma que hicieran rogativas por la lluvia, después de los años que llevamos azotados por los aguaceros con la espalda cargaíta de moratones. Me quedo con la plática del párroco de San Lorenzo, el cura Paco, que remató el pasado domingo con una mijita de guasa: “El señor arzobispo nos ha pedido a los sacerdotes que pidamos por la lluvia, pero un servidor no piensa hacerlo hasta que pase el Domingo de Resurrección”. Anda que lo de pedir lluvia en cuaresma…