La importancia de cuidar los símbolos

El Fiscal | 21 de mayo de 2013 a las 5:00

Un viejo capellán, de humor fino y mirada larga, decía en uno de esos períodos de sequía que ha sufrido la ciudad en tiempo aún reciente para muchos que a la Virgen de los Reyes se la saca en rogativa de lluvia cuando los meteorólogos vaticinan días de nubes negras. “A la Virgen no la podemos dejar nunca en mal lugar”.  La última vez que salió ad petendam pluviam, sin tumbilla y con manto morado, fue en 1993. Y a los pocos días llovió. La Virgen de los Reyes es un símbolo de la ciudad que está muy por encima de obispos, periodistas, críticos, navajeros verbales, debates sobre los gladiolos y nardos y buscadores del sol que más calienta en las redes sociales. Lo que no quiere decir que haya que procurar siempre, con la mayor diligencia y buena fe, que sus salidas vayan acompañadas del calor que la Patrona merece. ¿Se equivocó el arzobispo promoviendo la salida extraordinaria? En absoluto. El Año de la Fe que celebra la Iglesia Católica es un motivo muy justificado. Como lo fue la clausura del Congreso Eucarístico de 1993. Monseñor Asenjo acertó con la iniciativa de sacar a la Virgen de los Reyes. El problema está en que quizás se pudo haber hecho mucho más para promocionar el acto, para revestirlo de una liturgia más acorde, para darle más boato y solemnidad.Ni siquiera se implicó a la asociación de fieles de la Virgen, que en la circular que mandó a sus miembros (véase el documento) no hacía referencia a la procesión entre los “actos principales” de mayo. Increíble, ¿verdad? La circular no dice ni pío de la procesión. Es cierto que había muchas personas que desconocían la fecha y el motivo de la procesión, es cierto que la fecha era malísima (primeras comuniones,  fin de semana justo antes del Rocío cuando muchos aprovechan para ir a la aldea a preparar la intendencia y la proximidad de las playas) y es cierto que se pudo haber implicado muchos más a colectivos claves.  Ocurrió algo parecido al traslado de ida del Señor a Santa Rosalía en la mañana de un domingo casi veraniego. En cambio, cuando el Señor regresó a su basílica un viernes por la noche, las calles hervían de público. A los símbolos hay que cuidarlos. Nunca exponerlos. Aunque los símbolos están, no hay duda, muy por encima de todo. Hasta muy por encima del horripilante cartel oficial, que menos mal que se ha difundido poco. Laus Deo. El cartel es como la sangre de Sánchez Mejías. Que no quiero verlo, que no quiero verlo…

El particular concepto de absolución

El Fiscal | 13 de mayo de 2013 a las 5:00

La historia no se repite, la historia es la misma. Esta semana hemos asistido no sólo a una extraña y desangelada procesión de la Patrona, sino a otro caso en el que la jerarquía de la Iglesia (que sólo es una parte de la institución, sin valor de sinécdoque) provoca una situación a mitad de camino entre la hilaridad y lo irrisorio. El decreto que absuelve de excomunión al falso cura de Pío XII y dicta varias condenas parece sacado del rodaje de El nombre de la rosa. La Iglesia tiene todo el derecho del mundo a establecer sus tiempos y sus liturgias particulares tanto como a no dejarse imponer ciertos sellos de modernidad. Pero ha de saber que vive en una sociedad en la que no se puede ni conviene jugar al escondite con decretos que imponen órdenes de alejamiento para que el falso cura no retorne a los santos lugares donde simuló el ministerio pastoral. No digamos ya si condenan a realizar una peregrinación en actitud “piadosa” de Alcalá a Utrera. Mireusté, que diría FG, eso es dar alpiste a los canarios, por decirlo finamente. ¿Yno se autocondena el Arzobispado porque nadie, ni en el equipo del cardenal Amigo ni en el de monseñor Asenjo, advirtió la presencia de un intruso durante nada menos que siete años? Vengan bodas, vengan comuniones, vengan direcciones espirituales y vengan pastoreos. Nadie trincó al ecuatoriano. Cabría hablar, cuando menos, de una culpa in vigilando. ¿O no? Huy, huy, huy. Lean el canon 392.2 sobre las obligaciones del obispo: “Ha de vigilar para que no se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica, especialmente acerca del ministerio de la palabra, la celebración de los sacramentos y sacramentales, el culto de Dios y de los Santos y la administración de los bienes”. Qué raro, de esto no ha dicho nada el decreto.

Puestos a condenar al sujeto por la vía eclesiástica, el decreto que firma Asenjo parece que lo ha redactado su enemigo. Dice el Arzobispado que es un decreto de absolución porque no lo excomulga. ¡Qué alivio! Tan sólo lo inhabilita para ser cura, le prohíbe acercarse a determinadas iglesias (¡Atenta la Guardia Suiza!), le obliga a realizar una peregrinación cardiosaludable de 21 kilómetros y a devolver los estipendios cobrados. Nada más. ¡Si es un decreto de absolución! “Es que no te enteras, Fiscal, que eres un retorcido empeñado en ir a la contra”.

Por cierto, ¿cómo sabremos cuánto dinero ha de devolver el cura impostor? Pues otra vez, mireusté, le recordamos al redactor del decreto un canon que se le ha olvidado citar. El 958.1: “El párroco y el rector de una iglesia o de otro lugar piadoso, donde suelen recibirse ofrendas para la celebración de misas, han de tener un libro especial en el que tomarán diligentemente nota del número de misas que se han de celebrar, de la intención, de la ofrenda entregada y del cumplimiento del encargo”. Yfíjense en el apartado siguiente: “El Ordinario tiene obligación de revisar cada año esos libros, personalmente o por medio de otros”. Es decir, si el titular del Juzgado de Instrucción número 4 le manda un oficio al vicario general de acuerdo con este canon, seguro que don Teodoro León, que es muy, pero que muy legalista, le responde con todo lujo de detalles sobre esos estipendios y número exacto de las ceremonias.
Porque ésta es otra. Ahora viene la investigación judicial. Con lo fácil que era hacer como hizo ejemplarmente el Gran Poder cuando le arrancaron el brazo: no ejercer ni la acusación particular a la que tenía derecho. Con lo fácil que era seguir el espíritu de Juan Pablo II, que visitó a su asesino y lo perdonó. Con lo fácil que era releer a San Marcos: “En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros’. Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros».
Pero no. Nos pusimos a sacar decretos de los tiempos de mazmorras. Pero tranquilos todos, que es un decreto de absolución. ¿Las condenas? Son pellizcos de monjas. Menos mal que en Sevilla no hay Guardia Suiza. Si no, yo sé de uno que junta letras cada domingo que no tendría dónde esconderse.

Singular encuentro

El Fiscal | 8 de mayo de 2013 a las 5:00

El día 8 se celebra el primer encuentro de capataces y costaleros de la Madrugada en la fundación Cruzcampo, el gran salón multiusos de la ciudad junto con el Mercantil de la calle Sierpes. La cita es a beneficio de Cáritas y cuenta hasta con cartel propio. Cuando menos lo esperemos veremos el primer encuentro de diputados de tramo del Martes Santo, el primer encuentro de meteorólogos con el honor mancillado, el primer encuentro de directores espirituales o el primer encuentro de pertigueros del Sábado Santo.
Vicario y pregonero
¡Pero si da hasta pregones! El vicario general, Teodoro León, pronunciará el pregón de San Fernando, que no es el pregón de la movilidad de ir un rato a pie y otro andando, sino el que se organiza con motivo de la festividad del patrón. Vaya, vaya con don Teodoro. ¿Estaremos ante el monseñor Cirarda del siglo XXI? ¿Ante una nueva versión del Padre Cué? ¿O tal vez ante un nuevo Sánchez-Dalp? Está visto que haber sido párroco de El Palmar de Troya y sus aldeas adyacentes (no olvidemos nunca las aldeas) imprime carácter. Estaremos atentos, como siempre, a cuanto pregone don Teodoro. Y no olvide la regla: léale antes el pregón a quien ya sabe. Por aquello del nihil obstat. No vaya a ser que tenga…exceso de eclesialidad.
Leído en ‘twitter’
El ex director de la Delegación de Fiestas Mayores del Ayuntamiento, el periodista Carlos García Lara, siempre atento a la realidad, escribió el miércoles: “Leyendo la prensa veo hoy que han imputado al hermano mayor de una cofradía con mucha actividad últimamente. ¡Uuuuuuf!” Yla periodista Charo Padilla tuiteó lo siguiente sobre la última obra de su marido, el gran músico Marvizón:“Acabo de oír por primera vez la marcha Inmaculada, para la Inmaculada de Castilleja de la Cuesta. Me he emocionado… Mucho”.
El Baratillo
Emotiva jornada la que se vivió el pasado sábado en la Capilla de la Piedad, la de la preciosa Virgen niña a la que da igual las flores que le pongan para estar radiante. ¡Qué pedazo de cofradía la del Baratillo! Del Baratillo gusta hasta la incomodidad de las sillas de enea de la capilla, que deberían ser catalogadas como patrimonio singular de la cofradía, como el olor que asciende hasta la cúpula, una fragancia que es patrimonio inmaterial, ese olor azul reconocible desde que se accede por el postiguillo. Allí fuimos al homenaje a Otto Moeckel por sus 75 años de fidelidad baratillera, arropado por toda su familia y por hermanos tan reconocidos de la cofradía como José Luis Cantalapiedra, que siendo hermano mayor instituyó los actos oficiales en reconocimiento a los hermanos de platino; Fernando Moreno, Ignacio Pérez Franco, Vicente Ramos, Rogelio Gómez Trifón, Ricardo Ríos, Ángel Gallardo, Jesús Eguino, Luis Rizo, Francisco Hermosilla y un largo etcétera. Alegría también de ver presidiendo la eucaristía a don José Gutiérrez Mora. Que la Piedad guarde muchos años más a quien ha creado escuela en las cofradías, trabajando siempre por la unidad de su hermandad y manteniendo firme el criterio aun en tiempos de zozobra. A Sevilla y a la Semana Santa por el Baratillo, podría ser el lema de este feliz aniversario.
Reflexión
Lo de escribir “Madrugá” es de Madrid, donde se comen los bocadillos de calamares y se ven “procesiones”. Aquí se escribe Madrugada con todas sus letras y su bandeja de torrijas empapadas en miel.
Pañuelo verde
El que le han sacado en el Consejo al informe de Los Panaderos. Al parecer, se basaba en la negación de la evidencia. ¿Es verdad que la aprobación de los estatutos está al caer? Si cae pronto, hay quien defiende que se estrene ya el nuevo régimen sancionador.

Cien años del nacimiento de Buzón

El Fiscal | 7 de mayo de 2013 a las 5:00

Antonio Rodríguez Buzón nació el 26 de abril de 1913. Sirvan estas líneas para recordar el centenario del pregonero que rompió moldes y en el que se siguen inspirando la mayoría de quienes, con mejor o peor fortuna, reciben el encargo de anunciar la Semana Santa. La voz de su pregón nos llegó gracias a la grabación que conservó el propio autor en un magnetofón de la marca Ingra. Fue vecino de la calle Sor Ángela, del Porvenir y de la Magdalena. Cliente del Portón, El Rinconcillo, Góngora y Ochoa. Titular de un palco en la Plaza de San Francisco y de dos sillas en la calle Sierpes. Director de la Feria Iberoamericana, cargo por el que tenía como chófer al capitán de la centuria, El Pelao. Hermano del Amor, del Valle y de la Macarena. Nazareno de Los Estudiantes, de Osuna, cada Miércoles Santo. Y sevillista reconocido. Cien años hace que nació quien en 1956 revolucionó un acto que se ha ido sofisticando más de la cuenta. ¿Quién no se acuerda de algunos de sus versos cada Domingo de Pasión? La cofradía de sus imitadores sigue creciendo casi seis décadas después. Y eso que la Semana Santa ha cambiado mucho desde entonces. El reciente libro de la editorial Jirones de Azul le hizo justicia. Ysus familiares siguen manteniendo encendida la lamparilla de su recuerdo.

El tabú morado

El Fiscal | 6 de mayo de 2013 a las 13:12

Sitúense.  Los hechos ocurren en el centro de la ciudad, en un bar de clientela cofradiera ubicado en un punto muy próximo a dos hermandades. Hasta aquí nada anormal. De hecho, hay muchas tabernas localizadas en sitios próximos no ya a dos, sino a tres y hasta cuatro hermandades, de tal forma que el cofraderío militante es la principal clientela periódica de esos bares. Ocurre que las dos hermandades en cuestión protagonizaron el principal incidente de la pasada Semana Santa, visto en directo por las cámaras de televisión. Yel dueño del bar, a la vista de las discusiones entre sus clientes –unos de Los Panaderos y otros de la Lanzada– no ha tenido más remedio que intervenir con la diligencia de un buen padre de familia (y de una madre de familia, va por ti Mercedes de Pablos) e imponer la ley del silencio en evitación de males mayores. La mayor gracia radica en que el tabernero no califica los hechos, sino que recurre a la norma suprema del tabú con ese “lo” que  lo dice todo. “Lo del Miércoles Santo”. Recuerda a “lo del 36”, a lo del “ausente” o  a lo de lo mal que está la “cosa”, que es como se llama a la crisis económica ahora. Prueba del respeto que imponen ciertos temas es que se aplica el tabú. Lo que no habrá visto el tabernero que no es que prohíba hablar de fútbol o de política, sino de “lo ocurrido el Miércoles Santo”. Lo cual quiere decir que por muchas cartas de disculpas oficiales que ha habido, hay quien debe seguir defendiendo la coreografía costaleril del andando despacio bajo la lluvia. Y debe seguir habiendo quien no se da por satisfecho con las explicaciones recibidas. Si en Semana Santa la distancia más corta es siempre la curva y nunca la recta, el uso del artículo neutro es el mejor circunloquio para no tener que llamar a las cosas por su  feo nombre. Lo… dicho. Prohibido hablar de la cosa. Silencio. Llena ahí.

Las verdades del artista

El Fiscal | 29 de abril de 2013 a las 11:17

Los asuntos del pecunio son siempre delicados, máxime cuando se trabaja para las cofradías. Muchísimos profesionales laboran para las hermandades gratis. Por puro amor. Quién no conoce a profesionales de la hostelería que ceden  bebidas y viandas para la cruz de mayo, la tómbola o el ágape posterior a cualquier acto; a abogados que asisten a la hermandad sin pasar la minuta; a notarios que dispensan de las escrituras; a  pintores de primera fila que generosamente hacen las portadas del boletín; a costureras profesionales que se afanan gratis total en arreglar las ropas de los acólitos… Y a tantas y tantas personas que libre y voluntariamente deciden no cobrar. Pero también hay muchos, muchísimos profesionales, que viven de su oficio. Y están en su absoluto derecho de reclamar el pago de una cantidad justa.  El Ayuntamiento paga por el cartel de las Fiestas Mayores. La Real Maestranza paga por el cartel de la temporada taurina. ¿Por qué no habría de pagar el Consejo por el cartel oficial de la fiesta más importante de la ciudad? El debate lo inició Ricardo Suárez en el primer año de mandato de Adolfo Arenas cuando declinó la invitación al no estar remunerado el encargo. José María Méndez refirió el otro día la cuestión en la presentación de su cartel de las glorias, una más que meritoria obra, una preciosa interpretación de la Virgen del Amparo que ha convencido a la gran mayoría del público. Méndez se pronunció con tacto y sin complejos. Nada hay más romántico que vivir de la pintura, nada más justo que cobrar por un trabajo y nada más oportuno que tratar los asuntos delicados con el mimo de quien pinta los cirios de la Virgen del Valle. El Consejo tendrá que hacer tarde o temprano las gestiones oportunas para que el cartel de la Semana Santa de Sevilla (se dice pronto) tenga una mínima remuneración. Y a quien quiera hacerlo gratis, que se le den las gracias y el consabido cuadrito de recuerdo.

Manuel Yruela, leyenda del Lunes Santo

El Fiscal | 22 de abril de 2013 a las 5:00

Si la Constitución tiene padres, el Lunes Santo también. El Lunes Santo está de luto porque Manuel Yruela se ha echado a morir en el regazo blanco de su Señor de la Redención. Está de luto la Plaza López Pintado de sus años de teniente con su amigo Fernando Baquero, saeta inolvidable de Rocío Jurado a la entrada de aquel palio de inconfundibles mecidas. Están de luto el Rinconcillo, la Relojería Suiza de la Plaza de San Francisco, el Don Carlos y El Portón a la hora del café, el Laredo auténtico, los pisacorbatas de heráldicas, los relojes sobre el mostrador de madera, los taxis de regreso a casa en las noches de cuaresma, la voz de Garrido Bustamante retransmitiendo la primera entrada de la cofradía y la voz saetera de su hermana Angelita, la mañana de la misa del Lunes Santo ante los pasos con la melodía de las pisadas por la rampa, la nómina de la cofradía de los años ochenta raspando los quinientos nazarenos, los saludos a SanBenito y a la Sed con estandarte y cuatro varas a la sombra de la iglesia de Santiago, y hasta el maestro Vidrié le ha colocado crespones negros al aire al sonar el flautín de la marcha Rocío cuando la Virgen viene por el Corral del Conde, Salitas la espera sentado en la iglesia y Don Eugenio Hernández Bastos –manteo, bonete y vara– sonríe en la presidencia y todavía trae en la cara el sol de la tarde sufrido por la calle Imagen.
Manuel Yruela era del Rocío, como le gustaba decir, de Santa Cruz y de Montserrat. Pero en la esquela que hoy le colocamos sólo le ponemos los dos títulos que le escribimos en vida y que ahora, ay en esta muerte callada de días de vino y lonas, le volvemos a colocar: buena persona y cofrade del Lunes Santo. Hacía muchos años que Yruela no vestía de nazareno de merino y terciopelo verde. Ni falta que le hacía. Yruela tenía casta y hechura de nazareno de Lunes Santo por la calle Santiago todos los días del año. Se miraba el paso de su Virgen del Rocío y por allí andaba de paisano con su acreditación en el pecho al quite de cualquier incidencia, o se miraba al palquillo de la Campana y allí estaba de tertulia con Martín Cartaya o Antonio Silva a la espera de la cofradía de cuya fundación su padre fue testigo directo.
Yruela era un joven de 24 años que vivió momentos difíciles en la Redención junto a Don Eugenio, el cura de Hervás que entendió a las cofradías sin necesidad de cursos especiales. Sabía que hubo un día en el que encima de la mesa del cardenal Bueno Monreal estuvo la propuesta del decreto de disolución de la hermandad tras un nacimiento conflictivo, pero aquel purpurado dio toda una lección: “Esto es lo mismo que cuando uno trae un hijo al mundo. Hay que pensarlo muy bien antes, pero si finalmente lo trae hay que criarlo, educarlo y sacarlo adelante”. Y puso al cura extremeño al frente de una junta gestora que dirigió la cofradía durante veintiún años y en la que se fue forjando aquel muchacho que décadas después ha asistido al florecimiento de una de las cofradías con más jóvenes de la Semana Santa. Qué curioso es que a la vera de un cura de Cáceres se criaran muchos cofrades que con el tiempo asumieron y siguen ejerciendo labores de gobierno en las hermandades. Yruela fue hermano mayor de su cofradía y después acompañó al presidente Manuel Román como delegado del Lunes Santo, donde jamás se vio con recelo su sólida pertenencia a una cofradía de la jornada. “Todo el mundo sabe de mi ecuanimidad”, nos contó en un café de cuaresma, en uno de los últimos días en que regentó el negocio familiar de la Plaza de San Francisco, el local que su padre alquiló en 1933 como Relojería Alemana y que él rebautizó como Relojería Suiza, la denominación con la que funcionó hasta marzo de 2011.
Se ha querido marchar sin hacer ruido, como si a última hora hubiera cambiado el alegre merino de su túnica de cola por el elegante ruán de Santa Cruz. Como en el perfecto colofón de su vida, no ha querido molestar a nadie ni para morirse quien tenía la generosidad propia de haber crecido en una familia de nueve hermanos. Quizás por eso se fue un Jueves de Feria a buscar el abrazo del Señor de brazos caídos, manos abiertas y fondo de ramas de olivo tintineante. “Quiero al Lunes Santo como a un hijo”. Y se murió uno de sus padres. Adiós a toda una leyenda del Lunes Santo.

Régimen sancionador

El Fiscal | 16 de abril de 2013 a las 5:00

En el proceso de redacción de los nuevos estatutos del Consejo de Cofradías, aún pendientes de sanción eclesiástica, hubo una gran polémica externa, provocada cuando este periódico difundió el borrador del texto, donde se dejaba patente el anhelo de intervencionismo de la autoridad eclesiástica en varios asuntos (candidatos a consejeros y a pregoneros), y también hubo una polémica interna, cuando los miembros de la comisión se dividieron entre quienes apostaban por incluir un régimen sancionador y quienes preferían que no se incluyera para dejar al Arzobispado la facultad sancionadora en exclusiva. Al final vencieron los sancionadores, pero hay quienes opinan que en el texto hay contradicciones sobre quién impone al final la sanción.
La justificación
El propio arzobispo defendió en estas páginas la necesidad de instaurar este régimen, cuando se le preguntó que sus preceptos suponían una de las grandes novedades de los estatutos. “Es también un mal necesario. No es algo que deseemos. Somos humanos y falibles y nos podemos equivocar. Es oportuno que en toda norma haya una previsión de posibles sanciones a quien no cumpla. Hay un régimen sancionador que han puesto los propios miembros de la comisión redactora. Nosotros consideraremos en su momento, cuando se nos presente, si la norma sancionadora se adecua al Código de Derecho Canónico y a la ley de la Iglesia”.
Sanciones
Las faltas pueden ser leves, graves y muy graves. El artículo 91 regula las sanciones que podrían suponer la pérdida total o parcial de la subvención. En este caso, según el texto, dicho importe se destinaría a Cáritas o al organismo que la sustituya. ¿Se imaginan que este texto estuviera ya vigente? ¿Cómo calificarían ustedes los hechos que ocurrieron en la noche del Miércoles Santo, con el reprobable comportamientos de cuadrillas de costaleros recreándose a destiempo con evidente perjuicio a terceros? Cabe preguntarse si son este tipo de situaciones en las que estaba pensando el legislador al introducir un régimen sancionador.
Juan del Río
Al arzobispo castrense, queridísimo en Sevilla y especialmente recordado en Los Estudiantes, lo sitúan ya al frente del Arzobispado de Madrid. Y ya se sabe que de ahí a la Conferencia Episcopal hay un paso. Rouco está en retirada por razón de edad (digámoslo así) y dicen que monseñor Del Río está muy contento con el nuevo Papa. No nos engañemos: del pasado cónclave hay quien ha salido reforzado y quien le ha ocurrido lo de la brocha y la escalera. Catapún.
¿Y el cardenal?
Monseñor Amigo está feliz con Francisco. El primer nombramiento que ha efectuado el Papa ha sido poner a un franciscano al frente de los religiosos. Pero todos sabemos que la gran clave estará en quién será el secretario de Estado. Y, después, vendrán las congregaciones y otras pedreas. El cardenal Amigo es un viejo conocido del argentino, quien ya ha dicho que en la ancianidad está la sede de la sabiduría. Algo habrá para el cardenal, dicen por Roma…
Montserrat
La diputación de caridad ha organizado clases de perfeccionamiento de inglés para todos los hermanos, una oferta especialmente dirigida a desempleados y estudiantes. La hermandad mantiene también abierto un portal de empleo para sus hermanos, accesible desde la página web oficial. Bien por la junta de gobierno que preside Juan Antonio Coto.
Pasión
El Señor irá con túnica lisa la próxima Semana Santa. Así de claro lo tienen en la hermandad, donde están muy satisfechos con la estética que lució el pasado Jueves Santo, pero se pretende que sea un hito, una excepción, no una costumbre.
Gracia
La que ha tenido cierto hermano mayor al comentar que habría que organizar un Martes Santo Magno con la Carretería y el Cachorro como invitados de excepción. ¿Dónde hay que firmar?
Dudas
Las que tiene este Fiscal, que mucha gente comparte, sobre eso de prohibir la música en los traslados. Por un lado, la autoridad trata de evitar el chirigoteo de quienes hasta hacen por quedarse refugiados para asegurarse una segunda salida el Domingo de Resurrección. Casos ha habido. Pero por otro, el efecto no es el más deseado en muchos casos. Sin olvidar que tanta regulación, tanta prohibición y tanto reglamentismo contribuyen aún más a una Semana Santa hipercontrolada entre la autoridad eclesiástica y el Cecop. Dudas, muchas dudas, sobre la idoneidad de prohibir la música… Por prohibir, más valdría centrar la atención en otras prácticas.
El pertiguero
Primer golpe. Oído esta semana: “No elucubres, que te gusta mucho elucubrar. Sevilla no es una diócesis de paso, es una diócesis de término. Ymucho más desde que hay nuevo Papa, tú me entiendes”. Segundo golpe. El cura Adrián Ríos, que se prepara en Roma para llevar las riendas de la comunicación de la diócesis en un futuro, estuvo en Sevilla esta Semana Santa. Confesó en varias hermandades y se vistió de nazareno en la Madrugada. Tercer golpe. Oído en la preferia:“En contra de tu opinión, creo sinceramente que todo lo que haga el presidente Bourrellier por restarle importancia al conflicto del Miércoles Santo será poco. De verdad te lo digo. Es lo mejor que puede hacer”. Y ciriales arriba. Confesiones de mediodía: “No seas de pensamiento blando. Cuando una persona accede a determinados cargos, tienes ya una prueba de que podrá ser de todo menos un ingenuo. Otra cosa es que pretenda que los demás lo sigan viendo como un ingenuo para hacerse perdonar los errores. O la incapacidad supina y manifiesta. Espabila”.

Una simple mudá o todo un retablo itinerante

El Fiscal | 15 de abril de 2013 a las 13:09

D ICEN con razón que un paso sin imágenes sagradas y con una legión de aburridos tomando fotos y grabando las chicotás es la mejor muestra de eso que se conoce como la religión sin Dios, corriente que triunfa en una Semana Santa que enaltece trompeteros, ovaciona coreografías costaleriles y pita pasos de palio cual hinchada futbolera. Habiendo capataces, costaleritos y estruendo de tambores en el loro, ¡para qué queremos imágenes! Pero resulta que hay pasos que sin imágenes sagradas siguen cumpliendo una función catequética. ¿No se habla ahora de la función social de la vivienda? Pues eso: hay pasos que llevan a Dios en los canastos, como el de las Misericordias de Santa Cruz. Por eso el viandante agradece la mudá de pascua, la que se celebra en la intimidad, la que sorprende al viandante en la estrechez de Muñoz y Pabón, que aquí cuadra hasta el rótulo de la calle. Qué delicia de retablo itinerante, con esas pinturas del gran neorrealista trágico que fue el catedrático Francisco García Gómez. A García Gómez se lo encontraba uno en vida en El Rinconcillo de tertulia con Félix Pozo. Y ahora se le encuentra en los días más melancólicos del año, dando su lección teológica en esas tablas al óleo que plasman las escenas de la pasión cuyo estilo evoca a Van Eyck o al mismísimo Durero. Aquello no fue una mudá, fue la demostración de que un pintor sigue viviendo en sus lienzos y sigue rezando en los óleos, de que Dios está hasta en los canastos y clama hasta en una mudá sin público.

Otro año igual

El Fiscal | 9 de abril de 2013 a las 5:00

DICEN que por los mercados y los cementerios se conoce a fondo a una ciudad y a sus gentes, como por las prohibiciones se puede deducir cuáles eran los hábitos de una época. Ya no se prohibe ni el cante ni escupir en las tabernas, pero sí fumar. Repeluco sintieron algunos al leer el titular del balance oficial de la principal fiesta de la ciudad. El Ayuntamiento celebró la recogida de casi un 10% más de basura, una prueba de que participó mucha más gente que en años anteriores a pesar de la lluvia. Aquí conocemos cómo ha ido la Semana Santa por la basura, metáfora perfecta de una fiesta en franca decadencia. Por la basura se obtiene información. ¿O no? El político aplaude la elevada cantidad de gente como vara suprema para la medición del éxito. También podría afirmarse con toda rotundidad que el público de la Semana Santa es cada vez más numeroso… y está peor educado. Por no decirlo con un lenguaje más grueso. Pero para eso no nos hacía falta la estadística. Eso se ve, se percibe y se sufre desde hace años. La Semana Santa nocturna, antaño la más bella, resulta tan inhóspita como las noches de Feria, valga una comparación hecha aposta. Si creen que es una afirmación exagerada, vean la fotografía que aparece junto a estas líneas y que muestra el aspecto de la Plaza del Salvador y parte de la calle Sagasta a las 01:45 del Jueves Santo. Es decir, cuando había pasado la Lanzada por este lugar y estaba previsto que por allí pasara luego la de los Panaderos. Una alfombra de desechos propia de una fiesta universitaria de primavera hubiera recibido a la hermandad de la calle Orfila de no ser por su repentino y accidentado regreso. Pero no importa… ¡si la basura es la prueba de una mayor participación! ¡Venga basura! Lo importante no es ganar, lo importante es participar, que nos decían en el colegio. A participar… y a enmerdar que es Semana Santa.

El buenismo imperante tiende a tratar estos hechos como casos aislados o hasta normales. Así, el vergonzoso caos del vía crucis fue un caso aislado, el esperpento del conflicto de paso entre dos cofradías (con “forcejeos” incluidos, según denunció al día siguiente nada menos que el delegado de Seguridad y Movilidad) ha sido un caso aislado y, cómo no, las cantidades ingentes de basura que dejan los señores abonados de la carrera oficial son normales. En ningún caso son pruebas respectivas de la incompetencia de la autoridad eclesiástica, sujeta a crítica como cualquier poder público; de la supremacía del costalerismo y del bandismo como males de la actual Semana Santa y de la degradación de un público (igual de insensible con la higiene el que paga las sillas que el que andurrea por las calles) que ni le duele su ciudad ni cuida de su fiesta principal. Aquí el amor por la Semana Santa se queda en aceptar todo lo que pasa por la Campana, por la que siguen pasando algunos horrores en forma de insignias de Camelot, algunos pasos dignos para las Fallas, marchas estruendosas idóneas para un after hours y uniformes de músicos propios de domadores de fieras. Pero ya se sabe: todo es preciossssssssso y todo está hecho con muuuuucho cariño. Y si encima hay más basura, es que ha participado más gente. No sabe bien el Ayuntamiento la de basura que hay en la Semana Santa. Pero tela de basura…
La lluvia no es la principal enemiga de las cofradías, como el viento no lo es para la fiesta de los toros, ni los republicanos para la monarquía. A la Semana Santa le afecta un enemigo interior, un Caballo de Troya donde se esconden múltiples factores. Es más, la lluvia ha generado estampas de verdadera belleza si se es capaz de mirar más allá, a través de la vidriera del romanticismo o con la vista educada en las fotos en blanco y negro de Serrano. ¿Ono fue bello el paso de la Sagrada Entrada en Jerusalén con la palmera mojada por el agua como el resto de la vegetación de la plaza? ¿Ono era imponente el Señor de la Sentencia, menos divino y más humano al estar protegido por un impermeable? La lluvia no daña a las cofradías con la intensidad que lo hace el alarmismo al uso, primo hermano del buenismo, que convierte los porcentajes de riesgo de lluvia en nuevos dogmas de la iglesia capillil. A la Semana Santa se le ha sumado un nuevo tonto del que Francisco Robles debería tomar nota para próximas ediciones de su libro: el tonto del porcentaje.
Se nos fue otra Semana Santa, vivida más en el interior que en el exterior. Otro año igual, con esos vacíos y ese frío desapacible, con el impresentable espectáculo de ver a sevillanos pitando a un paso de palio (también será un caso aislado y no una señal de la espectacularización, vulgarización y galopante decadencia de la fiesta) y con una ciudad privada de grandes e insustituibles cofradías por el seguidismo de una información meteorológica que no se interpretó en algunos casos desde la mesura y el sentido común.
Pero todos tranquilos, que ha habido más basura. Y eso es señal de éxito porque ha habido más gente. Será también señal de que la Semana Santa es más democrática, como debía ser la Feria según la teoría de lo políticamente correcto.., y estúpido. Gaudeamus igitur.