Sólo nos falta ya un debate

El Fiscal | 7 de mayo de 2012 a las 11:52

La temporada de fútbol se acaba con la liga, pero tiene un final administrativo el 30 de junio. Todos sabemos que es la fecha en que expiran los contratos. La Semana Santa acaba con la entrada de la Soledad. A los aficionados a contar los años por Semana Santas les gusta despedir el suyo en la Plaza de San Lorenzo en un rito íntimo y emocionado. Pero los meses de mayo y junio no son precisamente de cese de la actividad en las hermandades, que para muchas cosas, muchísimas, también tienen fijado en el 30 de junio el último golpe de martillo que arria el curso y lo deja todo en calma hasta septiembre (a excepción de quienes juegan a los pasos en la orilla del mar). Mayo y junio son meses de tam-tam electoral. Y estas cofradías de hoy han cogido cuesta abajo los modales de la política de tal forma que sólo les falta ya organizar debates entre los aspirantes a hermano mayor. Tenemos a grandes ejemplos de la comunicación política en este mundillo. Algunos de ellos puede que hasta sea recordado como un gran hermano mayor, reformista y esas cosas que se dicen en los meses de pato cojo cuando se acerca la hora de la despedida; pero también ha dejado escuela sobre la Movilización del Electorado Morado, que ya podrían ponerla como asignatura con créditos en la Pablo de Olavide y no tanto cursillo papafritil sobre los costaleros. Hemos visto cómo se manejan los censos de hermanos en las casas particulares que ríanse ustedes de la ley de protección de datos; cómo se organizan las llamadas y mensajes de texto a los móviles; cómo se reparten los bonos para aparcar de pescuezo y que el tráfico no sea óbice para ir a votar; cómo se crean páginas web y  perfiles en las redes sociales, cómo se usan eslóganes y reclamos, cómo se ofrecen a los medios entrevistas ya redactadas a los candidatos, cómo se organizan actos de presentación y promoción en los salones de los mismos hoteles que utilizan los partidos y cómo se elaboran concienzudamente ridículas fotos electorales sin respeto por las imágenes sagradas y en las que, por poner un caso, hemos visto como fondo hasta un palermo de diputado (Anda que a Rajoy le iban a poner un palo en el cartel electoral… ¡que viene la derecha con la fusta!) Y a lo que íbamos: ¿se imaginan la de voluntarios que habría para moderar un debate entre los tres aspirantes a hermano mayor de una cofradía de postín? A ver, a ver… Me salen diez nombres de momento. Huy, esos Campovidales en versión morada con esas corbatas de seda pesante. Y esos asesores de campaña pactando el minutaje y los temas: cinco minutos para explicar cómo se pone en orden a las cuadrillas de costaleros al tiempo que se les mantiene el bocadillo en versión prebenda y se promete que el capataz seguirá en su puesto, tres para los talleres de formación (tururú), tres para acabar ya con los enchufados de los palos detrás del paso, tres para prometer que se pondrá firme al sacristán para que no se crea el dueño de la finca, tres para hablar sobre el tío del bar que se lo está llevando, tres para anunciar medidas en defensa del nazareno y evitar las entradas en el templo a la hora de los gallos y, cómo no, un minutito para el mensaje final mirando a la cámara y contando que mi madre fue camarera, mi padre prioste tercero y yo soy el hombre de la integración y, por supuesto, seré el hermano mayor de todos. ¡Venga de frente! A un paso estamos de que empiecen los debates tal es la avalancha de propaganda electoral que despliegan ya los aspirantes a hermanos mayores. Están absolutamente perdidas, caducas y superadas aquellas preciosas normas no escritas por las que al hermano mayor en activo se le permitía repetir un mandato más, al teniente se le aguardaba por si quería acceder al cargo, porque por algo sería teniente; se hacía todo lo posible para evitar las dos candidaturas y, por supuesto, los ex hermanos mayores quedaban como figuras de respeto, gente sabia a la que consultar en tiempos de zozobras internas. Será porque nada de la sociedad es ajeno a las cofradías y porque las cofradías no son ajenas a la sociedad de la que forman parte por lo que lo peor de las estrategias políticas está absolutamente asumido en las prácticas electorales de las hermandades. El resultado de estos procesos, como en una perfecta extrapolación, es la formación de un gobierno… y de una oposición, el ascenso a los cargos de gestores de perfil bajo, verdaderos políticos cofradieros que tienen muy poco que ver con los grandes apellidos que han presidido algunas hermandades. Las cofradías quedan fracturadas después de estos procesos, hay heridas que no se curan nunca y, lo que es peor, quienes pasan de ser aspirantes a hermano mayor a no reaparecer hasta el día de la estación de penitencia y poco más. Yo, de todos los carguillos de los equipos electorales, tengo que confesar mi predilección por el que siempre se encarga de tener a punto los botellines, ese rol del agradaor que nunca falla, ese tío que monta las bandejas de viandas estupendamente y que conoce al de bar más próximo por si falta el hielo. Si Arenas hubiera tenido un diputado de botellines, ay Arenas, pero debió poner un palermo en alguna foto. Y así le ha ido… Palo que te crió.

  • David

    Señor fiscal, ¿cuantas veces hay que decir que la semana santa acaba con la entrada de la Virgen de la Aurora y no con la Soledad de San Lorenzo?. ¿Tan rancio es su interpretación de la semana santa?.

    Me duele la boca de repetirlo, ojú con los puristas…

  • JRCM

    No hay un pueblo de nuestra Andalucía que no cuente con una “moradafauna” que colapse lo que podría ser una evolución moderna dela sociedad y una lectura valiente del evangelio, con la vigencia que tendría hoy día.
    Te felicito por tu valentía y porque me resulta un artículo ilustrativo y cercano. Felicidades.
    Por cierto, aconsejo después escuchar la canción de Serrat “Los macarras de la moral”.

  • Adrián Postigo

    A ver si nos enteramos de una vez “El Fiscal” que la Semana Santa está basado en tres pilares básicos: Pasión, Muerte y Resurrección. Por lo tanto, el punto final lo pone el Domingo de Resurrección, la virgen de la Aurora cuando entra en la iglesia de Santa Marina.
    Todo lo demás, es un debate antiguo…

  • sergio

    Señor Fiscal, la Semana Santa acaba el Domingo de Resurrección. Y las elecciones son necesarias para evitar que haya gente que meta la mano donde no debe, o por estar “acomodado” pasa ya de hacer rifas, verbenas, en definitiva CURRAR de verdad, y prefieren poner cuotas extraordinarias impositivas, y con cabildos los cuales se celebran o mediante una nota en una web, o mediante una carta que te llega al buzón una vez ha pasado dicho cabildo. Por no decir, la utilización de “hermanos costaleros” para ganar los cabildos. En fin, esto está así porque los que gobiernan las cofradias se les ha subido a la cabeza y han perdido el norte, no saben lo que realmente debe ser una HERMANDAD. Para mi CARIDAD + DEVOCIÓN + EVANGELIZACIÓN A TRAVÉS DEL CULTO.


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