El Fiscal | 18 de junio de 2012 a las 17:32
Uno se ha criado oyendo hablar de esos gloriosos cofrades que siempre se nos presentan como la esperanza blanca que nos han de rescatar de la mediocridad imperante en la clase dirigente. Uno no sabe la de veces que ha leído y oído hablar en los últimos doce años (se dicen pronto doce años) de la solución Medina, la alternativa Medina, la vía Medina y otras fórmulas alusivas siempre rematadas por el tal Medina. El 30 de mayo vimos la luz. Los titulares de prensa cantaban la buena nueva: Medina se presentará al Consejo. ¡Albricias! Tal repercusión tuvo que la prima de riesgo no bajó, pero dicen que provocó por similitudes fonéticas la dimisión de otro Arenas (Javier) muertito de miedo. Medina ya tenía la tropa preparada. Fin de rumores y conspiraciones tabernarias. Paso al frente, pecho descubierto, programa de gobierno, apuesta por la juventud y bla, bla, bla. ¡A por los palcos que quedan pocos libres! El actual equipo de San Gregorio le puso las pilas al turboconsejero Andrés Martín, réplica del portugués Pepe marcando a los hermanos mayores de Gloria (¿Verdad Eduardo Carrera?), y dicen que Jesús Becerra preparaba ya los reservados para fidelizar el voto a Adolfo Arenas de hace cuatro años. No se hablaba de otra cosa en Sevilla. Escena verídica en un acto social: “Oye, ¿te has enterado de lo de Rafael Medina” “¿Otra vez se ha muerto el duque de Feria?” Pero hete aquí que el 11 de junio se nos desmonta el chiringo. Ni solución Medina, ni vía Medina ni alternativa Medina. Ni juventud, ni otro Consejo es posible. Metisaca en toda regla. Paso atrás. Según ha explicado el propio Medina en una carta privada (privacidad entendida por muchos de sus receptores según el criterio del mayordomo del Papa) ha habido una serie de razones “socioeconómicas” que han impedido la presentación de una candidatura. Toma del frasco, Carrasco. ¡La culpa es de la crisis! ¿Pero esa misma crisis no existía el 30 de mayo, alma mía? Yhay una frase de Medina que retrata el mansurreo del cofraderío en lides electorales: “Los síes rotundos se convirtieron en quizás. Los síes en ya veremos y los quizás en noes”. ¡Eureka! La jindama del cofrade es la que ha impedido la candidatura. La afición por la hípica morada (que siempre monta el caballo ganador) le ha dado siempre la espalda a Medina, pero casi nadie se lo ha dicho a la cara. No ha encontrado ni los tres cargos generales. Han esperado a que el hombre diera el paso para –sólo entonces y al sevillano modo– dejarlo en una soledad que retrata a la mayoría de quienes pasaban por sus colaboradores. Le ha pasado como a aquel artillero que asomó el cañón y tuvo que retirarlo porque cuando se agachó a por la bala se hizo un siete en culo. Otra víctima más de la ojana. Sevilla pura. Doce días acaban con doce años. Ay, la crisis. Ni Feria, ni ducado. Como el gallo de Morón.