Flores para la Buena Muerte

El Fiscal | 26 de junio de 2012 a las 20:45

Retablo donde se recogen las oraciones a deshoras, resiste los humos y asiste en silencio a los horrores que desde hace poco le acompañan. Esta Buena Muerte de la Encarnación es el último recuerdo de aquellas Semanas Santas de nazarenos de ruán en sepia por la calle Laraña. Los buenos hermanos del Valle tuvieron el otro día el detalle de colocarle flores con ocasión de la fiesta de exaltación de la cruz. Claveles rojos de mayo para el Señor de los lirios de cuaresma,  para ese Cristo que un día presidió la Anunciación, el mismo que se fue cuando de allí se marchó la Universidad, porque siempre debe ir donde ella vaya. Y se quedó el retablo al que muchos hermanos de Los Estudiantes han rezado mientras esperaban el autobús, ante el que aún se persignan los viandantes y que es el mejor trozo de una plaza que ha cambiado tanto que poco queda ella, salvo la fuente y este viejo retablo, de su antigua estética. Un político de hoy diría que la devoción a la Buena Muerte es transversal, pues es profesada por cofrades de otras hermandades que se apuntaron a la hermandad en su paso por las aulas. De aquellos años estas flores para el Cristo de los Estudiantes.


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