Pescando en río revuelto

El Fiscal | 2 de julio de 2012 a las 5:00

Menos mal que a Triana siempre le queda su gracia sazonada con cien gramos de guasa. Un comerciante del arrabal, harto de que le pidieran el voto, montó en el escaparate de su establecimiento su particular visión de la película más vergonzosa que se está viviendo en los procesos electorales de las últimas décadas: un maniquí con una caña de pescar, tres peceras con sus pescaditos y las fotos de cada candidato. Aquí de lo que se sigue tratando es de pescar. Pero votos. Yel río está revuelto.  Esta pesca es bajuna en unas aguas alquitranadas y tóxicas. Hemos pasado de aquellos comicios de San Lorenzo donde se ofrecía aparcamiento gratis a los votantes a  unas prácticas de baja estofa. A campañas de puerta trasera de retrete.  Nadie dice hasta aquí he llegado. Nadie impone orden. Nadie tiene el sentido común de poner punto final a esta cadena de despropósitos donde parece que se juegan la pensión de un antiguo ejecutivo de Bankia. Se pegan dentelladas por lo bajo. Ylo más gracioso es que cuando todo acabe se darán el abrazo de la ojana sevillana. Me quedo con el tío de la caña de pescar. Pican, pican… están picando. Ylo que sale es una bota roída.


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