Del arzobispo y de Vázquez Consuegra

El Fiscal | 18 de septiembre de 2012 a las 5:00

Monseñor se viene a arriba
Se le nota muy contento y relajado al arzobispo en este arranque de curso, una vez superada la operación quirúrgica y muy probablemente otros achaques menores. Está despierto, muy despierto, ¿verdad?. Y menos receloso en tratar algunos asuntillos que en otro tiempo le hacían potenciar las defensas. Debe ser que pasa el tiempo y se va haciendo a la ciudad. Incluso habla cada vez con más sentido del humor de sus primeros incidentes en la diócesis, aquello de la estampita y lo del pregón. Y de más cosas…
Esa primera vez…
Por ejemplo, monseñor recuerda cuando la ocasión lo merece lo que le ocurrió cuando en el Gran Poder le pidieron por primera vez que presidiera la función del 6 de enero. El prelado expuso que su costumbre era disfrutar de las vacaciones de Navidad hasta después del día de Reyes, por lo que hasta el 8 no regresaría a Sevilla. Alguien, tal vez de la hermandad o tal vez de la curia, le espetó: “Si usted se queda ese día en su tierra, mejor que no vuelva ya a Sevilla”. Y monseñor Asenjo buscó la combinación de transporte para estar donde se le demanda a un arzobispo de Sevilla que esté el día de la Epifanía. Terminada la función retornó a su destino manchego. Y todos contentos. Aquel año, por cierto, le invitaron a presidir la novena de la Virgen de los Reyes. Y miembros de la asociación de fieles cuentan que monseñor exclamó con su cuota de razón: “¿Y cuándo descanso yo?” Esos fieles no sabían lo de enero.
Vázquez Consuegra, al atril
El arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra se fotografió el martes
con Zoido en el nuevo auditorio de Fibes. El solito, sin ayuda de nadie, definió con precisión pregoneril el ambiente recreado en el edificio: “Una vibrante atmósfera de plata”. ¡Tomaaaaaa! ¿Se refería el arquitecto a la Hiniesta por la Alameda o a la Candelaria por los jardines? Su comentario no lo mejora ni el recordado Juan Delgado Alba cuando dijo aquello tan afinado del “rumor de plata batida” para referirse a los golpes de pértiga. ¿No vota el Consejo para pregonero a un tío que manda jamones o incluso a un literato ya fallecido? Pues ahí tienen los Arena´s boys al verdadero revulsivo del depauperado acto del Pregón. Consuegra, al atril. Sería perfecto. Porque las Semanas Santas son cada vez más grises, más negruzcas y con menos luz a cuenta de la lluvia. Y esos tonos le van mucho a Consuegra. Ahora bien, el chaqué deberá ser desestructurado, que no se diga. Y al final del acto, la caridad de los cofrades no dirá que ha oído el Pregón de “un hombre muy de Iglesia”, sino que ha sido el Pregón de un “hombre muy del régimen”. Vibrante atmósfera de plata… ¡Cosas veredes, amigo!


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